El mes de vacaciones que Quinn se había tomado en Chicago poco a poco llegaba a su final y aunque echaba de menos a Rachel y lamentaba que sus compromisos laborales no la hubieran dejado ir a visitarla, debía reconocer que se sentía una mujer nueva, descansada, despejada y relajada, con plena confianza en su novia en la ciudad y con energías renovadas para volver a casa en unos días.

Los días de Rachel sí que habían sido más duros, se pasaba horas y horas trabajando y cuando llegaba al apartamento lo encontraba vació y frío, su vida en Nueva York no era lo mismo sin Quinn, fue entonces cuando empezó a recapacitar, se dio cuenta de que desde los premios, su relación con la rubia había sido un poco extraña, en ocasiones fría y ella había estado tan distraída con el trabajo que ni se había dado cuenta, empezaba a comprender porque la chica necesitaba espacio.

Fue un mes de pensar en el pasado, en su vida con Quinn, su relación, todo lo que había conseguido pero sobre todo de pensar en el futuro, de qué deseaba y de cómo lo deseaba, cómo imaginaba su vida y siempre había una constante en todas las situaciones que pudiese imaginar, Quinn estaba a su lado en todas ellas.

Le había costado pero había tomado una decisión, necesitaba hablar con su chica, por lo que pidió unos días libres en el musical, a Dereck y sus compañeros no les hizo gracia la idea pero la morena amenazó con renunciar si no se los concedían por lo que no dudaron en darle a la estrella de la obra lo que pedía. Una vez los consiguió, hizo sus maletas, cogió las cosas de su perro y lo dejó en casa de Santana y Kurt para que lo cuidaran hasta que regresara y se fue directa al aeropuerto para comprar el primer vuelo que saliera en dirección Chicago, tenía que llevar a cabo el plan que había estado creando esos últimos días pero necesitaba ayuda por lo que llamó a Judy para explicarle lo que ocurría y cómo quería sorprender a su novia.

Horas después de su salía del apartamento esperaba a Quinn en el parque donde la chica la había llevado la primera vez que Rachel estuvo en Chicago por Navidad con ella, esperaba impaciente la llegada de la rubia. Quinn por su parte estaba extrañada, Judy llevaba todo el día comportándose muy raro con ella y se extrañó más aún cuando su madre le pidió que se encontraran en el parque que tenía algo importante que contarle. La rubia caminaba buscando a su madre cuando vio una silueta familiar a lo lejos ¿Rachel? No podía ser, la chica debía estar en el teatro a esa hora y no allí sola, se acercó poco a poco hasta ella, la morena escuchó a alguien acercarse y se dio la vuelta sonriente para encontrarse con el rostro confuso de Quinn.

-Hola mi amor- fue todo lo que pudo decir Rachel antes de que la rubia se lanzara a abrazarla.

-Oh dios mío, estás aquí, eres tú- dijo mientras besaba a su chica.

-Rachel Berry en persona- bromeó haciendo reír a Quinn.

-Estabas compinchada con mi madre, por eso estaba tan rara hoy- entendió entonces la actitud de Judy- no me creo que estés aquí, ¿por qué no me has avisado?

-Quería darte una sorpresa- explicó la morena- quería hablar contigo en persona y no podía esperar a que regresaras- esa frase cambió la cara de Quinn de felicidad a confusión, no sabía si pensar bien o mal sobre lo que Rachel quería hablar- Verás amor, este mes te he echado muchísimo de menos- hizo sonreír tímidamente a la rubia- no he parado de pensar en que quiero en mi vida, en todo lo que nos ha pasado y solo tengo una cosa clara, te quiero a ti, dejaría el musical si me lo pidieras solo para estar contigo.

-Nunca te pediría eso Rachel- la interrumpió Quinn seriamente.

-Lo sé y eso hace que te quiera más- cogió ambas manos de la chica y respiró profundamente- eres la constante de mi vida Quinn, eres lo que le da sentido, ya no me imagino mi vida si no estás tú, volver a una casa vacía, no despertar contigo cada mañana, mis éxitos no tienen sentido si no estás para celebrarlo conmigo- Rachel estaba hablando más seria que nunca- te quiero Quinn Fabray, más que a nadie en este mundo y no imagino un solo día más de mi vida sin ti, es por eso que quiero preguntarte esto- Rachel indicó a Quinn que se sentara en el banco de al lado y ella se posicionó de rodillas delante de ella, Quinn se llevó su mano libre a la cara sin poder creerlo- Quinn, sé qué solo tenemos 20 años, pero se que eres el amor de mi vida, no tengo duda alguna, ¿quieres casarte conmigo?- por fin lo había dicho, la idea que llevaba días rondando su cabeza, abrió entonces la cajita que tenía en la mano, dejando ver un anillo con un diamante precioso.

-Dios mío- dijo Quinn sorprendida mirando a Rachel.

-Estoy esperando amor- dijo la morena nerviosa.

-Si- contestó entonces- sin duda alguna Rachel Berry- y se lanzó encima de su novia provocando que ambas cayeran al suelo.

Rachel colocó el anillo en el dedo de Quinn y encajó perfectamente, lo que provocó una gran sonrisa en ambas, permanecieron un tiempo solas en el parque hasta que se hizo de noche y era hora de volver a casa de la rubia. Quinn no tardó en preguntar a Rachel si le había contado a alguien lo que pretendía hacer y la morena negó, solo lo sabían ellas dos, ni siquiera Kurt y Santana podían sospechar algo. Minutos después entraban en la acogedora casa de la madre de Quinn y Rachel saludaba y agradecía a Judy su ayuda con el plan sorpresa, cenaron animadamente con la mujer hasta que la morena se justificó diciendo que estaba cansada del viaje para marcharse a su habitación y Quinn como era lógico se fue con ella, estaba deseando volver estar a solas con su chica, a la que encontró sobre su cama sonriente cuando entró.

-Hola amor- dijo Rachel indicándole que se tumbara junto a ella.

-Hola mi prometida- contestó Quinn mientras se tumbaba provocando una gran sonrisa en la cara de Rachel.

-Quinn, sé que somos muy jóvenes y no hace falta que nos casemos ya- empezó a explicar la morena- este anillo es una promesa de que pase lo que pase vamos a estar juntas, porque es nuestro destino- jugaba con las manos de Quinn y el anillo.

-Te quiero Rachel y sé que nos casaremos algún día, no me importa que sea dentro de dos meses o dentro de dos años, solo sé que lo haremos cuando nuestras vidas nos lo permitan- dijo la rubia sonriente.

-Me parece bien- contestó Rachel feliz- el domingo vuelvo a Nueva York, ¿volverás conmigo?

-Sin duda alguna- le dijo Quinn que abrazó más fuerte a su novia, ahora futura esposa- ¿has visto como mi madre se ha quedado mirando el anillo?

-Sí, creo que en el fondo quería preguntar pero no se atrevía- contestó riendo Rachel.

Se quedaron en esa posición hablando y haciendo planes sobre su futuro hasta que ambas se quedaron profundamente dormidas mientras se abrazaban. Los días en Chicago eran maravillosos en opinión de Rachel, era tan placentero tener unos días sin trabajar, estando solo con Quinn en una ciudad donde nadie las seguía, era cierto que en ocasiones alguien se les quedaba mirando al reconocerlas pero no les importaba, la felicidad que irradiaban ambas era contagiosa, Judy lo sabía, la presencia de Rachel había cambiado por completo la actiutd de su hija desde que estaba en Chicago y las chicas lo sabían por lo que finalmente decidieron darle la noticia antes de marcharse de regreso a la ciudad. La mujer al principio se sorprendió y se tomó la noticia un poco mal, eran demasiado jóvenes para casarse pero cuando las chicas le explicaron que no era una idea que pensaran llevar a cabo inmediatamente sino que era un plan de futuro, la mujer se relajó y entonces le invadió la felicidad de saber que su hija estaba con la personada adecuada por lo que no dudó en felicitarla. Cuando estaban en el avión de regreso, Rachel descansaba su cabeza sobre el hombro de Quinn hasta que la rubia le preguntó algo que ella misma llevaba días pensando.

-Amor, ¿vas a contárselo a tus padres?- le dijo Quinn

-Quiero hacerlo, es importante para mí que lo sepan, pero no quiero hacerlo por teléfono- contestó triste Rachel.

-Podemos intentar liberar un par de días el mes que viene e ir a Lima a verlos si quieres- dijo entonces la rubia.

-Me encanta la idea- dijo Rachel cogiendo la mano de Quinn y besándola antes de volver a poner su atención en la película del avión.


Ohhhhhh, Rachel ha tenido el gesto romántico más grande que se puede tener! ¿Quien iba a decir que iba a ser ella la encargada de pedirle matrimonio a Quinn y no al contrario?

En unos capítulos ocurrirá un pequeño salto en el tiempo! Esta historia va llegando a su final =(

Un saludo! =)