A/N: este capítulo es form porque en realidad no cambiaba sustancialmente como para hacer dos. El siguiente puede que sea lo mismo, A y B juntos, es el epílogo el que va a cambiar.

En respuesta al guest de Oct 8 (lo siento, no tengo otra manera de diferenciarlos si aparecen varios como guest :c): ambas opciones, Elsa estando con o sin Hans, son interesantes de abordar, pero ya veremos en la historia, y con sus debido desarrollo…

A Helsa Fan: otra propuesta interesante, me agrada que compartan sus teorías…

A Nath: este es el punto de la historia, que los personajes no son planos, cambian continuamente y sus acciones pueden tomarse como buenas o malas, varía mucho según el punto de vista. Finalmente este es el lado oscuro de Elsa. Y sí, concuerdo perfectamente que este tipo de personajes son mucho más peligrosos que los villanos comunes y corrientes de muchas historias de Disney, donde claramente hay un tipo malo que se presenta durante toda la historia como tal, y los protagonistas que son los buenos. Y sobre la naturaleza de la relación entre Hans y Elsa… bueno, será abordada más tarde en la historia.

A Famen: sí, esto definitivamente es más oscuro que muchos fics de Frozen, y sobre el final, solo diré que no esperen algo empalagoso, pero tampoco un Apocalipsis XD ningún extremo

Al guest de Oct 10: don't worry, ya verán que sucede al final…

Dicho esto, enjoy!


Cero absoluto

Tercera ley de la termodinámica: "la entropía de un sistema se acerca a una constante a medida que la temperatura se acerca al cero absoluto". El punto cero es la temperatura más baja que existe, a la cual la energía es mínima.

Veo la silueta de Nordvind alejarse de mí. Me toma unos segundos reaccionar. Comienzo a correr tras él lo más rápido que puedo. Lo que sea que esté pensando, tengo que detenerlo. Solo Dios sabe lo que podría pasar si llega a enfrentarse a Hans… maldición. ¿Cómo es que todo lo que podía salir mal sucedió? Supongo que el desastre era inevitable. En algún momento se iba a desatar todo esto. Me maldigo a mí misma por no haberlo evitado de alguna manera. Ya es tarde. Lo único que puedo hacer es seguirlo y esperar a que esto termine rápido…

No puedo permitir que esto termine como creo que lo hará. No los dejaré. Haré lo necesario para detenerlos. No sé el límite del poder de ninguno de los dos, lo único que puedo hacer es prepararme para lo que sea, para llegar al límite de mi magia si es necesario. No voy a perder a ninguno de los dos, aunque eso signifique arriesgarme a usar lo que no conozco. En estos momentos desearía que me hubieran enseñado más trucos con la magia, supongo que tendré que usar la creatividad.

Pierdo de vista a Nordvind. Por lógica, estoy segura de que no se enfrentaría a Hans de manera directa, no en la villa. Jamás le haría daño a su gente. Lo llevará a un lugar deshabitado… no quiero pensar la metodología que va a usar para eso. Pero confío en que Hans sabe defenderse por sí mismo… me preocupa que sea él quien dañe a las personas que viven en esta área. Ya es muy tarde para alcanzarlos. Tendré que encontrar otra forma… si tengo que apostar por un lugar al que podrían ir, apostaría por la planicie antes de llegar a los glaciares. Cambio de dirección. No es seguro que vayan a estar ahí, pero no me queda otra alternativa. Es como disparar con un arma cargada con una única bala. Tendré que confiar en mi razonamiento.

Todo porque no fui capaz de mantener un secreto, porque no soy alguien confiable, solo soy una maldita traidora… no quiero pensar en eso. Por ahora, mi única preocupación es ver que no se maten entre ellos. Me siento como Helena de Troya, soy quien causó toda este lío. Si hay alguien que debería pagar por todo esto, soy yo. Haré lo necesario para separarlos y evitar que se hagan daño.

Mi suposición es correcta. A medida que me acerco al pie del glaciar, del refugio de la bruja, veo en el cielo un enorme disco brillante, como una colisión de hielo y fuego… sí, definitivamente son ellos. Trajo a Hans hasta acá con sus razones, no sólo estamos lejos de la villa en medio de la noche, también es el lugar donde los hechiceros de hielo somos más fuertes. Me quedo viendo don horror como Hans le avienta a Nordvind una bola de fuego tras otra, que son respondidas con miles de fractales de hielo, tan filosos como una tormenta de espadas.


¡Hijo de perra! Ya me cansé de ser amable, no soy una mascota domesticada de Elsa, ¡que vaya al infierno! No voy a quedarme de brazos cruzados. De alguna manera logró hacer hablar a Elsa, la maldita al parecer no es capaz de mantener la boca cerrada, ni las piernas. Eso ya no importa, o al menos esperaba que no lo hiciera. Me descolocó que este hijo de puta lo dijera, que se jacte de estar con ella ahora que ella no quiere regresar. No la culpo por eso, pero habría preferido que fuera más discreta. Supongo que no debí confiar en que era una niña buena, después de todo, se acostó conmigo sin estar casada.

Eso no importa. Todo lo que sé es que desperté a mitad de la noche cuando la puerta estalló con hielo. Elsa no es tan violenta, es descuidada y explota bajo presión, pero es raro que use su magia de ese modo. Eso nos deja solo una opción restante. Ese imbécil me coloca una especie de cadena de hielo alrededor del cuello, me estoy asfixiando. Intento quitármela, pero no puedo. Está magia es distinta. No es tan sencilla de contrarrestar.

Tira de la cadena, no tengo más alternativa que seguirlo. Tengo la lengua y la garganta cubiertas de hielo por dentro, no puedo moverlas ni emitir sonidos. No hacemos ruido, intenta no llamar la atención. Va a acabar conmigo en silencio. Me aseguro de patear una puerta para despertar al menos a alguien. Es la de Snø. No le hará daño a su propio hermano, pero sí vendrá por ayuda. Tal vez eso sirva de algo.

La única razón por la que esto podría suceder es que sepa de mi magia, del fuego, y vaya a encargarse de mí personalmente. Ah, pero no creo que sea suficiente con una muerte rápida. Estoy seguro de que querrá neutralizarme y tenerme lo más débil posible para asegurarse que no escape. Me coloca más atacuras de hielo, me amarra las manos por detrás de la espalda. No tengo más remedio que seguirlo por ahora. Esto es lo que saco por no haberme ido antes. De haber zarpado con los Sami, con los primeros que se fueron, esto no habría pasado.

Tengo que encontrar un momento en que se distraiga lo suficiente para escapar. No sé si pueda enfrentarlo como se debe en este momento, estoy demasiado débil por las secuelas de la enfermedad. Ya me está costando respirar, y eso que recién salimos del bosque. Mantendré un perfil bajo, necesitaré energía más tarde. Tengo que encontrar una forma de sacármelo de encima. El problema es que mi estado físico miserable no está para dar grandes peleas. Mi esperanza de salir con vida de esto es huir. No sé qué tan poderoso sea este imbécil, pero vamos a averiguarlo.

Estamos en un terreno vacío entre las montañas y los glaciares, cerca de una enorme cueva de hielo, asumo que es la guarida de la bruja del hielo. Vaya lugar al que me han traído, no me sorprende en absoluto. Desaparecer mis restos en el glaciar es una buena estrategia. Nadie me iría a buscar allí, uno porque fue abandonada hace siglos, y dos porque los humanos normales no resisten las bajas temperaturas de ese lugar, según las leyendas. Sólo hay dos que podrían entrar, pero a estas alturas no sé si le preocupe lo suficiente a Elsa como para intentarlo…

No, no es momento de pensar en ella. Si voy a salir de aquí, no necesito distracciones. Este idiota me suelta de golpe, apenas alcanzo a colocar las manos para amortiguar el impacto de la caída contra el hielo. Este es sin duda el sitio más frío de la isla, de los pocos en los que el hielo no se ha derretido. Me pongo en pie como puedo. Me sacudo la tierra y le enarco una ceja. Pienso sacarlo de sus casillas, ponerlo al límite con un juego mental, es la única forma en que podría tener una oportunidad. Y evitar que me acorrale contra los glaciares a toda costa. Lo mejor que puedo hacer es conseguir que me siga de vuelta al bosque. Ya encontraré una manera.

—Suponía que tarde o temprano vendrías por mí—tengo que hacer que se frustre lo suficiente para que deje de actuar racionalmente. A Elsa la dominan sus emociones, el miedo, el odio, voy a asumir lo mismo con él.

—Es mi deber, puede que Elsa no entendiera el peligro que es tener a uno de los tuyos acá, pero yo sí.

— ¿Peligro? ¿Yo? Por favor, yo no soy quien arrastra la gente fuera de las casas y la lleva para matarla.

—No perteneces aquí, eres un peligro para las personas.

— ¿Según qué? ¿Lo dijeron las "criaturas del bosque" o son los celos por ella?—algo bueno que salga de eso, al menos puedo usarla como distracción.

—Eso no es tú problema.

—Considerando que era mi mujer hasta que intentaste meterte con ella, claramente lo es. ¿O acaso creías eso que iba a cambiar? Podrá confundirse y ser una zorra, pero jamás se quedaría contigo.

—Esto no tiene que ver con ella y si decide quedarse.

—Esto tiene todo que ver con ella. ¿Tengo que recordarte que la he tenido más veces, que fui quien la hizo mujer?

—Las cosas cambian.

—No todo lo hace. Eso no va a cambiar, si es como es ahora, es por mí. No la conoces en absoluto, no tienes idea de lo que puede hacer—preparo el fuego para cargar en el momento preciso.

—Te equivocas, conozco su magia y su mente mejor que nadie.

—Es una lástima que eso no le importe, adivinaré, te dejó en cuanto se dio cuenta de que no eres lo que ella quería, ¿o me equivoco?—y… ahora.

Comienzo con una lengua de fuego dirigida a su cara, que logra evadir con dificultad. Tal vez no sea tan difícil después de todo. O no. Le pille con la guardia baja, pero dudo que vuelva a hacerlo. Una gran ráfaga de aire cargado de granizo me golpea, caigo al suelo intentando quitarme los trozos que se enterraron en mi piel. Esto será largo. Espero


Siento que mi corazón escapa un latido en el momento en que veo a Nordvind tumbar a Hans en el hielo, con grandes trozos en forma de espadas rodeándole la garganta. No lo logrará solo. En este momento, Nordvind tiene la ventaja, por mucho. Lo matará si no intervengo. Interpongo una muralla de hielo que lo golpea de frente, separándolos a ambos. Corro hacia Hans, lo veo respirar con dificultad, pero sigue con vida. Rodeo a Nordvind en una esfera de hielo, no resistirá mucho tiempo, pero durará lo suficiente para quitarle las espadas de hielo a Hans. En cuanto lo hago, escucho un fuerte crujido detrás de mí. Se rompieron la esfera y la muralla, con fractales de hielo que apuntan en todas direcciones. Le ayudo a Hans a ponerse de pie. No me entretengo en su cara de sorpresa, no hay tiempo para eso. Más fractales llueven hacia nosotros, Hans los deshace con una grán ráfaga de fuego. No sabía que era capaz de hacer eso. Pero no se detiene, es una ofensiva, carga contra Nordvind. Sus manos brillan rojas, están totalmente cargadas. Nunca las había visto así.

Oigo un grito, y siento el olor a carne chamuscada. De pronto Hans es lanzado a varios metros más allá, empujado por una gran masa de hielo. Se levanta con dificultad, no puede cargar su peso en la pierna derecha y cojea al moverse. Vuelve a lanzar fuego en una lluvia de lenguas, como gotas minúsculas que queman mi piel antes de que alcance a cubrirme. Esto es suficiente. Es un verdadero duelo entre hielo y fuego, ya empiezo a comprender por qué no pueden estar juntos… al menos en el caso de estos dos. Ahora que lo pienso, sí, efectivamente el hielo y el fuego están destinados a destruirse, pero la historia de los trolls no hablaba de Hans y yo, sino de Hans y Nordvind. Yo soy una pieza intermedia. Y como tal, lo único que me queda por hacer es detenerlos y evitar que causen una catástrofe.

El odio que veo en sus ojos es tan potente que me da escalosfríos. Nordvind dejó de simplemente querer detener a Hans. No, esto es un duelo a muerte. Una tormenta de nieve se avecina, tan oscura que no puede ser natural. Nieve, granizo, truenos, todo mezclado en una atmósfera que de alguna manera de me antoja como un infierno congelado. El viento produce aullidos tan agudos como gritos, chillidos de hielo deslizándose sobre hielo, dejando marcas en el suelo. Siento mi propio corazón golpear furiosamente dentro de mi pecho. El miedo es real. Y no todo es por acción de Nordvind, la tierra comienza a moverse, lentamente, pero asciende en intensidad. Hans está liberando una cantidad atroz de energía a la tierra, tan fuerte como para hacer temblar la tierra bajo nuestros pies, y posiblemente varios kilómetros de la isla.

Hace más calor acá. Me preocupa que Hans dejó de buscar preservar su vida. Ninguno de los dos pelea por eso. Sólo buscan destruirse, a cualquier costo. Vuelvo a interponer una barrera entre ellos, un muro de unos diez metros de altura, varios cientos de ancho y dos de espesor. Uso una cantidad obscena de mi poder, tanto que comienza a doler algo en mi interior. Quedo del lado de Hans, corro hacia él, lo más rápido que puedo. Está lleno de cortes y tiene un aspecto terrible. Hay quemaduras por hielo en sus manos, cuello y cara.

— ¿Estás loco? Harás que te mate.

—Claro, ahora eso te importa—bueno, me merezco el golpe bajo.

—Nunca dejaste de importarme, a pesar de todo. Tienes que salir de aquí.

—De ninguna manera, tengo que terminar lo que ese hijo de puta empezó.

—Hans, te matará y lo sabes.

—No si lo detengo antes.

—Hans…—mi voz se pierde en el ruido sordo que produce mi muro al derrumbarse. Tomo a Hans del brazo y me echo a correr para evitar ser aplastados por los enormes trozos que caen a nuestro alrededor.

Por sobre el muro y en los espacios fracturados veo un haz de luz blanca-celeste enceguedora, como un enorme rayo, que destruye lo que he creado. Creí que ningún hechicero podía deshacer lo que otro había hecho, pero al parecer deshacer no incluye destruir por completo. El centro de la muralla se reduce a escombros en cosa de minutos. Y me acabo de dar cuenta de un gran problema, estamos del lado del muro en que quedó el glaciar de la bruja del hielo. Me temo que estamos acorralados. Maldición. Con como van las cosas, nada bueno saldrá de esto.

Nordvind aparece en el centro de la muralla caída. Estamos más de cien metros de distancia, pero sé que no tardaremos en estar los tres de vuelta en la batalla. Hans se gira contra él, arrastrándome a su paso. Su piel está ardiendo al punto que me duele tocarlo.

—Elsa, vete de aquí.

—No.

—Elsa, alguno de los dos te hará daño, sal ahora que puedes.

—No voy a dejarte, no ahora que estás en una misión suicida.

—Déjame, puedo manejarlo.

—Claro que no. Estás herido, no vas a durar solo.

—Eso no es tu problema.

—Hans, detente, por favor. Te lo suplico.

—Si te preocupa tu niño bonito, lamento decirte que voy a arruinarle más que la cara cuando termine con él.

— ¡Hans, basta! No se trata de tu orgullo, quiero que sigas con vida.

— ¿Para qué? ¿Quieres que siga siendo tu perro faldero mientras haces lo que te da la gana? Vete al diablo, no lo haré.

—No se trata de mí, Dios, ¡escúchate! Tienes que parar ahora mismo.

— ¿Y tú crees que él me va a dejar ir así sin más? Despierta, hazte un favor y piensa por una vez en tu vida.

—No te dejará ir, pero yo sí puedo detenerlo. Soy una rival a su nivel, déjame intentarlo, pero ve.

—Jamás—me suelta, corre torpemente al encuentro de Nordvind, con una espada envuelta en llamas.

No queda más remedio que seguirlos. El hielo se torna delgado, y refleja tonos rojos-azules oscuros. Es como mi palacio de hielo en el momento en que me atacaron los hombres de Weselton. Nordvind finalmente le tomó el peso a la magia de Hans. Al parecer es más fuerte de lo que esperábamos. Es miedo combinado con ira. La tierra vuelve a moverse. Una de las montañas cercanas comienza a emitir humo desde el punto más alto. Un volcán inactivo que ha vuelto a la vida. Oh, Dios. A estas alturas no sé a quién de los dos detener. Si ataco a Nordvind, evito que mate a Hans, pero si no lo hago, me arriesgo a que Hans inunde de lava todo a nuestro alrededor. Además, la energía que drena para lograr eso es avasalladoramente alta. No dejaré que lo haga.

No voy a herirlo, de ninguna manera. Sólo necesito neutralizarlo por el tiempo suficiente para reducir también a Nordvind. Corro hasta alcanzar a Hans, lo hago tropezar con un bloque de hielo. Me subo a horcajadas sobre él, aprovechando el elemento sorpresa, le esposo con hielo a la capa congelada que cubre el suelo. No lo detendrá por mucho tiempo. Me quito de encima y voy hacia Nordvind, que me mira con cara de confundido. Ambos en realidad.

— ¡Es suficiente! ¡Déjalo ya, esto no tiene por qué terminar así!—grito lo más fuerte y autoritariamente quie puedo.

—Elsa, no te metas. Ya causaste suficiente, te atreviste a trae a uno de ellos a las tierras de hielo, sin aviso y sin pensar en lo que hacías y te quedaste callada por todo este tiempo.

—Hans no le hará daño a tu gente, lo prometo. ¡Nos iremos de aquí, sólo déjalo en paz!

—Todavía no te das cuenta de lo peligroso que es, ¿verdad? Has visto lo que hace, ¡mírate! Tienes todo quemado y este lugar va a estallar en cualquier momento. Sólo quítate del camino y deja que esto termine rápido.

— ¡No! Esto ya fue demasiado lejos, ¡basta!—lanzo un gran rayo de mi magia, que en el suelo se proyecta en millones de afilados cristales de hielo, interponiéndose entre nosotros dos.


Termino de deshacer las esposas de hielo. Maldita sea, Elsa me quitó tiempo valioso con esto. Me levanto en cuanto puedo, sólo para ver como ese hijo de perra la lanza contra el suelo con una ráfaga de viento y hielo. Demasiado lejos, esto es no saber respetar los límites. Ah, pero Elsa se levanta y le responde, veo ese extraño brillo de resolución e ira en su rostro. Ya se dio por vencida en usar su método pasivo. Lo haremos a la mala. Aprovecho la distracción para arrojar una bola de fuego que logra darle en una de las manos. Se retuerce de dolor. Elsa me mira totalmente perpleja, con la boca y los ojos totalmente abiertos en una expresión de miedo y desconcierto. Lo siento, no todo es dulce y agradable, querida. Va a aprender lo que es un duelo de primera mano.

Descubro que mi ataque le ha dejado la mano lo suficientemente invalidada como para volverlo incapaz de hacer hielo con ella. Ah, pero su respuesta no se hace esperar. Dispara filosos cristales de hielo, de los cuales uno de incrusta en mi pantorrilla izquierda. Perfecto, era la pierna en que me estaba apoyando. Siento la sangre correr hacia abajo. Me cuesta mover esa pierna, tengo que apoyarme en la derecha, que duele como si algo estuviera roto por dentro. Probablemente lo esté. Camino—cojeo—lo mejor que puedo.

Nordvind corre hacia mí, sosteniendo la mano calcinada contra su pecho. Tengo una idea. Me pongo de rodillas en el piso, y con la fuerza que me queda, centro toda mi energía en la tierra debajo del hielo, que tiembla cada vez más rápido. Comienza a calentarse. Está funcionando. En medio del espacio que nos separa, se abre una gran grieta en la tierra, un agujero de varios metros de profundidad. No es lo que esperaba que pasara pero sirve de todos modos. Creí que podría mover lava como lo hacía Nasser. Al parecer no tengo tanto poder. Y estoy demasiado débil para intentarlo. Al menos la zanja en la tierra lo detendrá.

Al menos eso esperaba. Continúa lanzándome fractales de hielo desde el otro lado. Creo una precaria barrera de roca del suelo para usarla como escudo temporal. No tardará en romperse. Me protejo como puedo mientras pienso en qué hacer ahora. Estoy jodidamente cerca del glaciar y la temperatura acá es dolorosamente fría. Siento como si miles de agujas se enterraran en mi piel al mismo tiempo. Mis manos comienzan a enfriarse y no puedo evitar temblar de frío. Juraría que la entrada de la guarida de la bruja emana aire congelado. Está helado y oscuro, tan oscuro que no se ve nada al interior, como si el maldito glaciar se chupara toda la luz.

Saco la cabeza un segundo para ver y un cristal roza mi mejilla, dejando un corte que sangra inmediatamente. Vuelvo a cubrirme. Estoy perdiendo mucha sangre en la pierna. Tal vez sí debí salir de aquí. Bueno, es demasiado tarde para lamentaciones. Ya estamos acá y no pienso rendirme, ni de chiste. Me envuelvo a mí mismo en fuego y me levanto, cojeando, pero con la cabeza en alto. Me envuelvo en una esfera de fuego que derrite todos los fractales antes de que atraviesen, a pesar de la velocidad a la que llegan. No voy a durar mucho con esta capa protectora. Lanzó leguas de fuego excéntricamente, en algún momento una de ellas le va a llegar. Y efectivamente lo hace. Nordvind cae al suelo, retorciéndose de dolor. Apago las llamas por un segundo.

Grave error. Tarda unos segundos en recomponerse, menos de lo que había anticipado. Se pone de pie y avienta una lanza de hielo que apenas logro evadir, seguida de otras tres más. Soy más rápido. El maldito crea un puente del hielo de un lado a otro de la grieta y cruza al mismo tiempo que forma un arco y flecha de hielo. Va a intentar cazarme. Sería una lástima, no soy una presa fácil. Es más, soy un depredador, no una criatura indefensa que pueda atrapar. Ya tomó suficiente de mí.

Me preparo para cargar fuego, más de lo que he hecho en todo este tiempo. Los voy a liquidar de una vez por todas. Ya basta de juegos, ya me cansé de esta patética excusa de duelo. Sólo puede quedar uno de los dos en pie. Espero a que se le acaben las flechas para atacar. Lanzó una llama de fuego enorme y continua, que choca con un rayo de hielo de igual magnitud, en sentido opuesto. Resisto lo más que puedo, intento avanzar en su dirección, paso a paso. Me cuesta una cantidad enorme de energía mantener este inestable equilibrio de fuerzas. En este punto comienzo a encender mi propio cuerpo en llamas para mantener el calor. Estoy totalmente rodeado de hielo, la cueva, el suelo, la tormenta, y la oposición por la magia de Nordvind. No sabía que podía encenderme a mí mismo en llamas, esto es total mente nuevo.

Permanecemos empujando en sentidos contrarios por lo que me parece una eternidad. Si no estuviera en llamas, probablemente estaría cubierto de sudor. El esfuerzo físico y mental que conlleva esto me drena completamente. Estamos demasiado cerca, apenas unos metros de distancia. La intensidad de su poder es demasiado alta, me cuesta mantener el ritmo. Pero no soy solo yo, también lo veo batallando por seguir en pie. Uno de los dos caerá pronto. Solo espero no ser el primero. Oh, pero antes de que eso pueda suceder, ocurre algo absolútamente anómalo. El hielo y el fuego comienzan a interactuar en una masa en el centro, que se infla hasta explotar, suspendiéndonos en el aire a medida que pasa la onda expansiva, antes de caer. Me quedo en el suelo mirando el cielo oscuro y los copos de nieve que caen. Esto es extraño, estoy agotado, pero no siento dolor alguno. ¿Será que así se siente el fin? No lo sé.


Me duele todo el cuerpo al moverme. Tengo cortes en todo el cuerpo, y quemaduras pulsátiles en mis brazos y parte de mi cuello. Tambaleo al caminar, pero no importa, llegaré al otro lado de todos modos. Veo a Hans y Nordvind atacarse con la magia, en una pelea de dos enormes haces de magia, uno rojo-anaranjado de fuego puro y el otro blanco-celeste de hielo, ambos colisionando en el centro, peleando por dominancia. Pero ninguno de los dos puede vencer. Por primera vez, me convenzo totalmente de que ambos poderes son el opuesto perfecto del otro. No pueden destruirse, la energía no se destruye. Nordvind jamás derrotará a Hans, el hielo no puede absorber energía por siempre. Ni Hans podrá liberar fuego eternamente, no podría enfrentarse a Nordvind. Pero yo sí.

En algo totalmente inesperado, ambos poderes comienzan a fusionarse, en una masaamorfa hasta que explota de alguna manera, el hielo se fractura, sale disparado hacia fuera junto a grandes llamaradas. La fuerza de la explosión es tanta que todo se estremece segundos después, cuando comienza a avanzar la explosión. Me coloco en posición fetal en el suelo, a modo de protegerme del estallido. En cuanto pasa, los veo a ambos tirados en el suelo, sin reaccionar. Oh, Dios mío. No puede ser. Por favor, no… que no sea lo que estoy pensando. Recuerdo el punto cero, todo está detenido en el tiempo, o al menos eso parece. No hay movimiento, los temblores desaparecieron, el volcán dejó de emanar humo, la tormenta está estática, el hielo quedó suspendido en el aire… y todo está tan frío, como nunca. Me recuerda totalmente al punto cero, como si la energía de este lugar se hubiese disipado completamente, o quizás el hielo y el fuego finalmente lograron anularse entre sí.

Al acercarme noto que Hans todavía respira y pestañea. Está vivo, pero no estoy segura de que esté en buen estado. No debería quedarse allí. Además, estoy segura de que está totalmente indefenso. Acabo de verlo encender su propio cuerpo en llamas, como un verdadero hombre hecho de fuego y nada más. Estoy a punto de ir por él, cuando veo que Nordvind intenta girar para levantarse. Lo matará si logra llegar hasta él. No lo dejaré, aunque sea lo último que haga. Todavía queda suficiente espíritu de pelea en mí para responder. Cambio de dirección, voy por Nordvind.

Me lanzo sobre él para evitar que se levante. Comenzamos a forcejear. Lamentablemente es mayor que yo en talla y peso, no soy una buena rival para esto. Me da vuelta y azota contra el suelo. Tiene un aspecto terrible, son quemaduras graves. No sanarán por completo, la piel está negra y deja por debajo en muchas secciones. Comienzo a liberar magia, y me responde, pero esta vez soy capaz de mantenerlo fuera de mi mente. No va a dominarme esta vez. Liberó cada vez más hielo, y él hace lo mismo. Siento mi cuerpo volverse más y más rígido. Algo no está bien aquí.

Mis manos se tornan azules, pero no es piel, es hielo. Me estoy congelando viva. Lo siento avanzar desde mis extremidades lentamente hacia el centro. Es más doloroso de lo que esperaba, siento mis músculos entumecerse. Oh, pero no me rindo, no todavía. Se supone que yo soy la más fuerte, ni siquiera conozco los límites de mi propia magia. Y tengo una idea. Sin ningún aviso, dejo de producir magia por mí misma, y ocupo la de Nordvind en su contra, la canalizo de modo qué pasa por mi cuerpo y llega de vuelta hasta él. Se queda totalmente paralizado. Llevo mis manos congeladas y las coloco donde debiese estar su corazón, de modo que la magia llega directamente hasta su centro. Rápidamentes su carne se torna hielo, que al finalizar la transformación se quiebra en pedazos. Supongo que fue así como derrotaron a la bruja de hielo, Krasimira, con su propia magia en su contra. Es bastante irónico si uno lo piensa. Ser tu propio punto débil.

Algo dentro de mí se pierde con todo esto, pero no sabría decir si es bueno o malo. Oh, Dios, acabo de asesinar a un hombre. Creo que esto completa el círculo de desgracias y miseria que puedo provocar. Pero al menos estoy segura de una cosa: Hans está a salvo ahora. Me arrastro hacia él usando mis brazos y rodillas. Debo ser lo más patético que hay. Herida, quemada, volviéndome una pieza de hielo andante. Luego de varias caídas logro llegar hasta Hans. Está cubierto de hollín, su espada y su ropa desaparecieron por completo, apenas quedan algunos restos quemados. Quisiera poder sentarme a su lado, pero caigo de espalda y me golpeo contra el duro suelo congelado. Me pregunto quién de los dos está en el peor momento de su decadencia ahora. Giro mi cabeza para verlo directamente a la cara. Me observa del mismo modo.

—Estás loca, mujer.

—Tenía que hacerlo—no puedo evitar la mueca de dolor que cruza por mi rostro.


— ¿Qué acabas de hacer?—le pregunto. Su piel adquiere un tono azul, más azul de lo normal.

—Lo… lo vencí. Ya no te hará daño—susurra. Es un verdadero desastre, son su vestido de hielo hecho jirones, su cabello suelto, enmarañado, y esa rigidez preocupante en su cuerpo.

—Elsa, no tenías que hacer esto… no era tu batalla, no tenías por qué dejar que te hiciera esto—no esperaba que fuera tan lejos, que se sacrificara por mí—. ¿Por… por qué? No tenías que…

—Esto fue mi culpa, todo esto… no eres tú quien tiene que pagar por todo.

—Elsa, yo elegí enfrentarlo, tú no tenías que seguir, no es algo que te corresponda—y ahora es demasiado tarde para ella.

—No, sí tenía que. No podría vivir sabiendo que tú dejaste de existir por algo que yo causé. Todo empezó conmigo, si no me hubieras conocido, todo estaría mucho mejor.

—Al contrario. Estás loca, eres una zorra, una maldita. Demonios, eres la peor decisión que he tomado en la vida… y a pesar de toda la mierda que he vivido estando contigo, creo que no me arrepiento de haberte conocido, en absoluto. Te he confiado cosas que sólo Dios sabe que nadie más conoce, lamentablemente estoy atado a ti, eres la única maldita mujer a la que puedo decir que amo de esta manera.

—Pero…

—Pero nada, te he visto por lo que eres. Una desgraciada, egoísta, manipuladora, tanto como yo mismo. He visto lo peor de ti… pero también lo mejor de ti, y conociéndote así, puedo decir que elijo ambos. Te elijo, conscientemente.

—Hans—sus pequeñas manos congeladas hacen un débil intento por acariciar mi rostro. Me acerco lo más que puedo a ella. Sus piernas están azules hasta las rodillas, y está más helada que nunca—. Eres importante para mí, te quiero, a pesar de todo lo que ha pasado… de las terribles decisiones que he tomado… no espero que me creas, pero lo digo para que lo sepas de todos modos.

—No lo sé… hay un punto en el que dejé de creer que podíamos ser algo juntos…—me duele decirlo, pero no deja de ser cierto. Sin embargo, viéndola así de débil, expuesta, no puedo hacer otra cosa que acunarla en mis brazos. Está maldita mujer que puso mi vida en peligro solo para terminar sacrificando la suya con tal de salvarme

—Lo sé… lo entiendo, de todos modos no esperaba que me quisieras de vuelta…

—No dije eso. Por supuesto que quiero… pero no te obligo a elegirme. Si hay algo que he aprendido contigo sobre el amor es que no puedes forzarlo en otra persona, así como tampoco puedes forzarme a dejar de quererte, por más que quisiera poder hacerlo. Esa sería la decisión más sana, pero… maldición, quiero lo que quiero y eso no va a cambiar.

—Ven…—intenta besarme, pero cae al suelo justo antes de que podamos siquiera tocarnos. El hielo avanzó más de lo que esperaba. Pronto todo su cuerpo se convierte en una escultura de hielo con su forma.

— ¡Elsa!—no, no, no, no, no, ¡no! ¡¿Por qué ahora, justo cuando finalmente puedo estar en paz con ella?! Intento tocar sus mejillas, su boca, sacudirla, esperando inútilmente que ella responda. Poder ver sus ojos azules una vez más, no estas dos grandes esferas de hielo, sino sus verdaderos ojos. Sentirla respirar, poder tocar su piel suave, blanca como la nieve. Nada. Todo se ha ido.

Golpeo el suelo para intentar descargar mi frustración hasta que los nudillos me sangran. Siento las lágrimas rodar por mis mejillas, como no lo habían hecho en años. No puedo perderla, no ahora. Después de todo este tiempo, justo cuando creía haber decidido que podía vivir perfectamente bien sin ella. Me equivoqué. Daría lo que fuera por verla sonreír una vez más. Aun si no pudiera estar con ella otra vez, el saber que estaría viva y bien sería todo para mí. Pero verla convertida en hielo… no puedo. Es demasiado.

Creía que la odiaba, o al menos lo intentaba fallidamente con todas mis fuerzas. La necesito. Puede que me hiciera daño, que me llevara a hacer cosas impulsivas, que me sacara de mí mismo, pero también me dio una razón para estar con vida. Depués de todo lo que pasamos desde que nos conocimos, a pesar de no ser tanto tiempo como me habría gustado, no eso justo que termine así. Demonios, por culpa de ella renuncié a toda ambición de llegar al trono, partí este maldito viaje con ella, sobrevivimos juntos a estas malditas islas inhóspitas, tuvimos un niño por un breve período de tiempo… no es justo. Ya sé que la he maldecido todo este tiempo, pero, Dios, lo que daría porque ella abriera los ojos una vez más. Todo lo malo que hemos pasado, todo el dolor que me ha causado, no se compara a la perspectiva de perderla definitivamente. Creí que no podría perdonarla jamás después de todo, pero no es así. Con tal de tenerla en mis brazos, tibia, con un corazón palpitante de nuevo, todo lo demás dejaría de importarme. Sostengo en mis brazos su forma inmóvil, tan fría que siento que me daña la piel, mientras acaricio sus mejillas heladas… y a pesar de saber perfectamente bien que ella ya no lo siente, la beso una vez más…


Este estado es extraño. Puedo ver y oír, pero mano puedo moverme. He escuchado a Hans llorar todo este tiempo. Me siento absolutamente impotente. Quiero aliviar su dolor, decirle que no me he ido a ninguna parte, pero mis labios están sellados. No respiro y mi corazón no está latiendo. Es como si sólo quedara mi consciencia en este cuerpo de hielo. No puedo mover mis manos para acariciarle, ni decirle que estoy bien. Sólo puedo oírlo susurrar palabras en mi oído, dulces tonterías que desearía con todas mis fuerzas poder responder. ¿Cómo he podido ser tan ciega como para dejar a un hombre como él? No es perfecto, pero me ama con una locura ferviente que no sé si vuelva a presenciar en la vida. Ambicioso, engreído, conflictivo, lleno de resentimientos, pero también es quien me ha protegido todo este tiempo, quien me ayudó cada vez que estaba sola, con todo en contra… con quien casi tuve un hijo… ¿habría sido diferente si eso no hubiera pasado? A estas alturas no sé cuál es el punto cúlmine de la catástrofe. Sólo sé que a partir de ahora, esto será diferente…

Me siento extraña, comienzo a mover involuntariamente los dedos de mis manos. De pronto mi pecho se abre lo suficiente para respirar, inhalo bruscamente intentando llenar mis pulmones que se sienten como si estivieran en llamas por dentro. Poco a poco me muevo, todo mi cuerpo recobra su funcionalidad lentamente. Lo primero que hago es abrazar de vuelta a Hans, cuyas lágrimas han dejado húmedo mi cuello y hombro. Enredo mis manos en su cabello una vez más, intentando calmarlo un poco. Nos abrazamos por lo que parece una eternidad. Ya intentaré comprender lo que ha pasado hoy, aquí y ahora, pero por el momento, todo lo que sé es que tengo que aferrarme a él, como si fuera el aire que necesito para vivir, y él hace lo mismo conmigo. Vaya par de desastres que somos


A/N: bueno, esto es lo que tenía planeado como momento más tenso de la historia, un duelo final que terminó siendo esto... en realidad el final de este chapter surgió de manera espontánea, y no, no es una reconciliación completa entre Hans y Elsa, solo sirve para comprender que si de la vida depende, ambos elegirían salvar la del otro, a pesar de todo.

Queda un capítulo más, el epílogo y la historia termina... wow! No esperaba llegar tan lejos con este fic. Y gracias a todos quienes están dispuestos a quedarse. Es curioso, la forma A del fic recibió más comentarios y recibí más PM a partir de ella, pero la forma B tiene más del doble de visitas, así que para el final definitivo de la historia van ambas.

Ah, y para el último capítulo espero responder más dudas sobre la historia, algunas derivadas de este capítulo, y si quieren saber algo más sobre la magia de alguno de los personajes, pueden dejarlo como comentario.

En fin, gracias por comentar, es realmente interesante saber lo que piensa cada uno de ustedes sobre la historia y lo qué pasa con cada personaje. Como siempre, los insto a seguir comentando, y que tengan una linda semana, love ya, bye!