Thorin observo aquella esplendida casa con el conocimiento de cada uno de sus rincones. Amplia, acristalada, el pacifico paisaje de la playa a tan solo unos metros de su posición. Era como un paraíso. Un paraíso que Nymeria había encontrado. Cada lugar de la casa contenía su esencia y espíritu. Una parte importante de su vida.
Una parte de ella que le prometió enseñarle en su totalidad.
Corriendo el ventanal acristalado como le vio a Nymeria hacer una vez, recibió el aire fresco del mar en su rostro. Los enanos no apreciaban nadar, de modo que un sitio como este, siempre era algo que su gente prefería evitar. Mayormente los enanos morían sin haber conocido el océano jamás. Su simple mención era algo de libros ilustrados de viajeros o de quienes por curiosidad se atrevían a dejar sus hogares bajo las montañas para explorar el exterior.
Cerrando los ojos, disfruto de aquel fantástico ambiente.
No le era una sorpresa de por qué su reina escogió este tranquilo lugar para vivir. Era simplemente maravilloso.
Aturdido por el desgarrador grito proveniente de la planta superior, corrió hacia las escaleras subiendo a zancadas hasta alcanzar el segundo piso donde en la amplitud del lugar encontró a Nymeria en la cama meciéndose repetidamente.
Por los temblores de su cuerpo descubrió que estaba llorando.
Con un nudo en la garganta, dio un paso adelante aun consciente de que cualquier acercamiento era completamente inútil.
Este era solo otro de sus desgarradores recuerdos.
Ella dejo escapar otro grito golpeando la cama con las mejillas cubiertas de lágrimas brillantes que caían sin control de sus ojos enrojecidos. Los fuertes sollozos rompieron el corazón de Thorin de tal modo que deseo desesperadamente despertar.
Esta era la Nymeria oculta debajo de aquella arrogancia y esas sonrisas traviesas que se presentó en bolsón cerrado esa noche hace ya bastantes meses. La verdadera Nymeria debajo de esa mascara que él mismo duramente juzgo desde ese primer momento.
Siempre lo escondió tan bien…
Paralizado por otros de sus gritos, ella lanzó aquel objeto de comunicación hacia la pared con tal fuerza que este indudablemente se rompió en una variedad de pedazos.
-¡Los odio! ¡Los odio a todos!
Resonando sus gritos roncos en el amplio lugar, se movió a trompicones hacia un cuarto de baño detrás de una inmaculada puerta blanca. Obligándose a avanzar, Thorin le siguió. Observándole lavarse desesperadamente la cara llenando sus manos bajo el chorro de agua fría.
Sus ojos desolados se establecieron sobre sí misma en el gran espejo horizontal, donde él deseo poder reflejarse. Hacerse notar.
-Te amo, reina mía…-Fueron palabras al aire, pero absolutamente verdaderas. Acortando la distancia, quiso deslizar la mano por su espalda, pero sus dedos atravesaron su figura como de costumbre. Impidiéndole entregarle consuelo, apoyo, amor-Estoy contigo, Mizimuh. Siempre contigo…-Su propia voz se quebró al divisar en sus ojos verdes la carencia de brillo, y un profundo dolor.
Una resignación que no pudo interpretar de otra manera más como un deseo de desaparecer.
El pálido rostro de Nymeria se llenó de pena, cediendo nuevamente a las lágrimas con dolorosos jalones de su enmarañado cabello. Rompiendo el espejo con sus puños en un golpe de rabia ciega.
La sangre salió a borbotones de sus heridas debido a la variedad de afilados pedazos incrustados en sus manos. No hizo nada al respecto para remediarlo. Sus gritos desesperados no llegaron a ella y Thorin solo pudo mirar con horror como Nymeria caía al suelo indiferente a sus manos sangrantes. El suelo de azulejo se tiño de rojo, así como su escasa ropa y sus desnudas piernas dobladas debajo de ella.
Solo se quedó allí mirando a la nada inexpresivamente mientras se desangraba.
Apretando los puños, grito por despertar de esta pesadilla.
Lanzando la bandeja llena de comida sobre la mesa de té, Nymeria se precipito rápidamente hacia su marido. Thorin gritaba repetidamente su nombre, retorciéndose en la cama con las mejillas empapadas de lágrimas. Usando su fuerza para retenerlo, cubrió sus labios con los suyos para silenciarle antes de que llamase la atención de los demás.
-Despierta, mon amour. Es solo un sueño…-Llamó golpeando suavemente su mejilla.
Sus parpados se abrieron de golpe revelando aquellos magníficos ojos azules.
-Nymeria…-Musito roncamente-Mi Nymeria…-Un par de traslucidas gotas resbalaron por las esquinas de sus ojos.
-Todo está bien, mon amour-Intento tranquilizar deslizando los dedos por la curvatura de sus parpados apartando la humedad alrededor de ellos-Estoy contigo…
Inclinándose para tomar nuevamente sus labios, lucho por desvanecer de su mente aquel dolor que visualizó en los ojos de Thorin. Poco a poco él le correspondió hasta que su boca tomo la suya desesperadamente. Acariciándole brutalmente. Sus brazos le atrajeron apretadamente contra su cuerpo, rodando sobre ella con un rápido movimiento de su pesado cuerpo.
Sus grandes manos le entregaron impacientes caricias que le encendieron de inmediato. Su barba era una delicia raspando en su cuello, acompañado de húmedos besos que le hicieron marear de placer. Su ropa fue desapareciendo apresuradamente bajo las manos expertas del rey, consiguiendo desnudarla en tiempo record.
Le dirigió una mirada repleta de lujuria que en vano intento ocultar la inquietud de sus emociones. Nymeria no comprendía lo que sucedía detrás, pero no se detuvo a preguntar. Evidentemente él no quería hablar, por lo que dejaría el asalto verbal para más tarde.
Arqueándose con un gemido de dulce placer, atrapo el cabello de Thorin entre sus dedos cuando devoraba sus pechos provocando su estómago se contrajera con cada lamida y mordisco. Le humedeció al borde de límite solo por ello. Quitándose la túnica por encima de la cabeza, Thorin la arrojó alguna parte del suelo antes continuar con los pantalones que apresaban dolorosamente su erección en el ajustado interior. Gloriosamente desnudo, le separó ampliamente las piernas deslizando los dedos en sus pliegues empapados.
-Tan húmeda para mi… solo para mi…-Ronroneo él en la lujuria, moviendo el dedo en círculos sobre su clítoris obligándola a arquearse por el efecto en su cuerpo excitado-Tan hermosa…
-No quiero esperar, Thorin-Pidió extendiendo la mano a su propio sexo. El rey siguió cada uno de sus movimientos con agitación, moviendo sus ojos oscurecidos por la lujuria y deseo sobre ella. Empampanándose los dedos de sus propios jugos, embadurno el pene de su enano desde la punta hasta la base devolviéndole parte del placer que le hubo dado. Él lleno sus oídos de esos maravillosos gemidos masculinos sin despegar sus ojos un solo segundo de su mano resbalando repetidamente por su engrosado miembro.
Apretando el glande, consiguió sacar un poco de humedad de su virilidad, la cual atrapo en la yema de los dedos para degustarle con erotismo frente a sus ojos cargados lascivia. Lamio sus dedos con un gemido de satisfacción que indudablemente enloqueció al rey enano.
Sus manos le sostuvieron bruscamente los muslos para mantenerlos separados.
-Eres tan indecente…-Gimió él ante la visión.
-Amo tu sabor, mon amour…-Ronroneo Nymeria-Pruébame…-Demandó señalando el sitio entre sus muslos.
Ebrio de deseo y excitación, el rey enano obedeció sin demora. Su boca le cubrió vorazmente, arrastrando con dureza la lengua entre sus pliegues. Echando la cabeza hacia atrás con una sonrisa de placer, gimió sin control bajo los efectos de sus lánguidas caricias. Su cuerpo era un mar de sensaciones y su mente desierta de pensamientos coherentes. Agarrando las manos pesadas su marido, las coloco sobre sus pechos necesitados de atención. Sus pezones erguidos lloraron por su toque áspero, manteniéndole sobre ellos durante sus codiciosas caricias.
En la explosión de su orgasmo, Thorin le penetro sin piedad alguna. Su pene le estiro en su sensibilidad aun presa de las secuelas del clímax reciente. Sus empujes profundos golpearon hasta el útero, asiéndose de sus caderas para ensartarse por completo en su apretada vagina.
-Ah, Mahal… tan caliente…-Thorin agarró uno de sus pechos, anclando la mano en este con los ojos vidriosos de pasión-Eres una dulce codiciosa, devoras mi pene yâsith…
-¡Es mío!-Gimió aferrándose a sus tensos y gruesos antebrazos-Solo mío… oh, mierda. Lléname hasta el fondo Escudo de Roble…-Embelesada, le observó rápidamente entrar y salir, desapareciendo por completo en su interior con cada acometida. Los gruñidos y gemidos de Thorin comenzaron a alzarse por la pronta llegada de su orgasmo. Sus rasgos tensos, su piel sudorosa y sonrojada.
Nymeria no quería quedarse atrás.
Deslizando la mano entre sus cuerpos, comenzó a acariciarse el clítoris agregando tal cantidad de sensaciones que no tardo demasiado en alcanzar su segundo clímax. Thorin le llenó a chorros de su semilla caliente rugiendo su orgasmo sin inhibiciones mientras ella se convulsionaba debajo de él hundida profundamente en el propio.
Agitados, se derrumbaron satisfechos en el cómodo silencio de la habitación.
-Esto era exactamente lo que tenía anoche planeado-Musitó Thorin cansadamente.
-Mentiroso. Solo querías provocarme.
-En parte… pero me preocupaba tu salud, apenas despertaste ayer.
-Como ya notaste, estoy perfectamente bien. Cien por ciento repuesta-Aseguró acariciando sus largas hebras oscuras.
-Ha sido evidente-El toque juguetón en su voz la hizo sonreír.
-Ahora… ¿me dirás que estabas soñando?-Presionó con un deje dureza, expresándole su seriedad en el asunto. Realmente le asusto verlo de aquel modo.
-Solo fue uno de tus recuerdos-Contestó él con sequedad.
-¿Cuál de todos ellos?-Insistió.
Dejando ir una larga exhalación, el rey beso su cuello antes de contestar con gravedad-Estabas en tu casa. Llorabas. Parecías tan…
-¿Rota?
Se impidió cerrarse al respecto, ella sabía que Thorin vería todas y cada una de sus vivencias en aquel mundo. Por una parte deseaba detenerlo, pero por otra… necesitaba que él le conociera, que le entendiera profundamente.
-Iba a decir triste…-Sacudiendo la cabeza, Thorin se incorporó lo suficiente para colocar esos ojos en los suyos-Quebraste el espejo. Sangrabas tanto… no hiciste nada para detenerlo…
-El dolor físico calmaba el dolor emocional-Admitió, enmascarando su vergüenza al respecto-Solía buscar cualquier excusa para herirme. Rencillas en bares, peleas callejeras… cualquier cosa que quitara esa sensación de mi pecho. Ese momento que viste, fue uno de otros pocos en los que me sentí cegada por la ira y el dolor. Quería suicidarme…-Él miedo destelló en los ojos azules del rey-Agarre mi pistola para dispararme en la cabeza después de romper el espejo. Me apunte…-Simulando el arma con los dedos, señalo su sien-Pero no me pude. Me sentí mucho peor después. Me sentí cobarde por siquiera intentarlo… no podía más. No podía dormir por las pesadillas, cerrar los ojos significaba rememorar mi pasado y estaba enfermando al no conseguir un poco de sueño, y ya sabes mi cuerpo se regenera de ese modo. Me desesperé.
El enano trago grueso-¿Y eso… cuando sucedió?
-No mucho antes de que Gandalf fuera por mí. Ese tonto mago de algún modo salvo mi vida…-No le fue difícil reconocerlo. Esta vez.
-Me ocupare de agradecérselo adecuadamente-Aseguró Thorin visiblemente aliviado.
-Entonces… ¿No estas decepcionado?-Soltó Nymeria, ocultando firmemente sus emociones.
-¿Por qué estaría decepcionado?-Inquirió.
-Por ese acto tan cobarde y despreciable.
-No soy quien para juzgar algo como eso. Eh visto bastante de lo que te han hecho y es admirable que no enloquecieras por ello.
-¿Quién dice que no lo estuve?-Parpadeó con la verdad en sus ojos.
-Nuestras circunstancias fueron completamente distintas. Eh recibido mi propio dolor, pero no puedo compararlo con el tuyo. No hay modo de que se pueda. Y aunque ambos tuvimos que luchar, nunca estuve realmente solo. Tuve a mi familia, me aferre a lo que quedaba y luche por cada uno de ellos-Aferrándose a su esposa, unió sus frentes entrelazando sus manos-Ya te lo dije, reina mía. El presente y el futuro son lo que más me importa…
-Vamos, Thorin. No es necesario que seas tan complaciente. Puedes decirme la verdad. No voy a enfadarme en absoluto. Hice cosas horribles…
-Sí. Y no puedo felicitarte por eso. No apruebo gran parte de ello y lo sabes. Pero como dije antes, es parte del pasado. Tus acciones del ahora son lo que me importa. Cambiaste, soy testigo. Y no daría ese milagro por nada…
Nymeria chasqueo la lengua utilizando la magia para cubrir el asomo de las lágrimas en sus ojos. No quería quebrarse ahora. No cuando compartían un momento agradable. Un momento de absoluta sinceridad.
-Tampoco yo. Después de todo, ese milagro eres tu-Declaró con un guiño colocándole el cabello detrás de la oreja.
-No eh hecho demasiado. Pase los primeros meses gritándote-Ella se echó reír, devolviéndole al rey el asomo de una sonrisa.
-Mon amour, me atrapaste con eso. Caí rendida por tus maravillosos gruñidos…
-Estoy seguro de que eres la única mujer que existe que diría algo semejante-Besando su mejilla, Thorin vio aquel amor en los ojos de su reina. Ese amor que cada día le sorprendía de sobremanera.
Que alguien como Nymeria, privada del afecto y la bondad desde su nacimiento, fuese capaz de guardar y entregar tal lealtad y amor, era solo milagro.
-Es que soy especial-Ella bromeo.
-lo sé.
Buscando sus labios, él le acaricio apasionadamente, entregando todos sus sentimientos en esa pequeña acción.
Luego unos cuantos besos más, compartieron el desayuno que Nymeria tuvo intención de traerle a Thorin. Desnudos, disfrutaron de la comida particularmente dulce sobre la piel de otro. Sumidos en su placentero desayuno, se provocaron el uno al otro hasta ceder nuevamente a la desbordante pasión.
Durante el almuerzo, dos parejas especialmente felices y satisfechas fueron la atención principal de cada uno de sus compañeros. Los comentarios y apuestas iban y venia entre risas y diversión. Afortunadamente, los aludidos estaban hundidos en la burbuja de su felicidad que poco o nada de importancia prestaron a su palabrerío.
-Entonces… dime mi querido Fili, como te fue con Sigrid. Dame todos detallitos sabrosos-Exigió Nymeria con una traviesa sonrisa adornando su rostro.
El enano se sonrojó, aclarándose la voz detrás una suave tos-Eso es privado-Hubo un coro de decepción. Tanto Kili como Nymeria le lanzaron migas y trozos de comida a rubio príncipe por tal respuesta poco satisfactoria-Hey, mi ropa…-Se quejó limpiándose con la servilleta. Evidentemente molesto.
Ignorando su malestar, Kili alzo sugerentemente las cejas-¿Iras a visitar a tu novia, hermanito?-El silencio fue suficiente respuesta-¿Es enserio?
-Sigrid le permitió cortejarle, y eso lo ha puesto irritablemente presumido-Comentó Nymeria mordiendo una galleta de canela-Veremos qué tan engreído te pondrás cuando le cuente a la pobre chica todos tus vergonzosos secretos.
Fili palideció.
-No te atreverías-Gruñó.
-¿Apuestas?-Desafío burlona.
-¡Nosotros sí!-Anunciaron sus compañeros.
-No sabes demasiado-Intento Fili defenderse, pero temió al ver la peligrosa y extensa sonrisa de Nymeria.
Besando la mejilla de Thorin, ella acaricio su musculoso brazo enviándole al joven príncipe una mirada maliciosa-Tu tío es toda la fuente de información que necesito.
Fili apretó los puños al notar la misma expresión en la cara de su tío. Claramente estaba del lado de su esposa.
-Todos ustedes… me las van a pagar-Gruñó, metiéndose un gran pedazo de bollo de miel a la boca.
Las risas no se hicieron esperar.
-Muchacho, estamos felices por ti eso es todo-Balin intervino.
-Además, tú también participaste en molestarnos a Thorin y a mí-Le recordó Nymeria-No tienes ningún derecho a quejarte. A todos les toca su turno.
-Es cierto-Añadió Lilian-Todavía recuerdo las cosas que dijiste de nosotros-Alzo la voz tomando la mano de su hobbit.
-Te hundiste solo, muchacho-Rió Dwalin.
La molestia se mostró en la cara del enano de rubio cabello leonado, por el resto de la comida.
Esperando a Lilian para salir de paseo a la ciudad, Nymeria se tomó un momento para acercarse a Bofur. El encantador enano le sonrió con esa explosiva alegría que admirada de él.
-Qué puedo hacer por ti, mi hermosa reina.
No pudo evitar sonreír por el guiño travieso.
-Me eh enterado de que Ellie es tu única-Un brillo especial iluminó los ojos del enano.
-Ha sido sorpresivo. Pero es demasiado joven. Pretendo honrarla hasta que cumpla la mayoría de edad-Le prometió con solemnidad.
-Me alegra oír eso. Aprecio a la chica. Y quiero decirte que tengo toda la intención de llevármela a Erebor para cuidar de ella. Espero que sea mi dama de compañía o como sea que se llame-Expreso pensativa-Sé que ella no aceptara nada gratis, por eso le ofreceré ese puesto…
Bofur le tomó por sorpresa quitándose el sombrero con una inclinación respetuosa. Tomando su mano, le beso los nudillos colocando sus ojos apreciativos sobre ella-Muchas gracias. Realmente no sabía cómo siquiera mencionarle mis intenciones, es tan joven… prometo pagarle este regalo haciendo a la muchacha muy feliz.
-No esperaba menos de ti, Bofur. Confió en que lo harás. Eres un enano muy especial-Bofur se incorporó con el pecho inflado de orgullo.
-Aprecio sus palabras. Significan mucho para mi viniendo de ti-Sonriendo, Nymeria abrazo al adorable enano. Quitándole el sombrero, lo puso de vuelta sobre su cabeza.
-Pórtate muy bien Bofur. Ellie ha sido lastimada. Han intentado forzarla y tengo la seguridad de que no lo olvidara con facilidad-Palmeando su hombro, el rostro de Bofur se empañó de furia. Dándole una sonrisa tranquilizadora, añadió-Ella tiene interés especial por ti. Solo se paciente.
-Lo hare, no dudes de eso.
Esa determinación, le hizo enormemente orgullosa de pertenecer a la raza de los enanos.
-Me alegra…te veré más tarde.
Dirigiéndose a la puerta principal, divisó a Lilian arreglando torpemente su abrigo. Acomodo rápidamente los botones en su lugar, dándole una sonrisa al sentir su presencia.
-Ya estoy lista-Anunció Ellie detrás de ella colocando un par de delicados guantes en sus manos.
-Bien, vámonos entonces-Abriendo una de las puertas dobles, las tres salieron al frescor del exterior decididas a disfrutar de un agradable paseo de chicas. Por supuesto que Thorin y Bilbo se opusieron determinantemente, pero contra una hechicera y una mujer embarazada en su etapa hormonalmente critica, nada pudieron hacer.
Ambos machos sobreprotectores se quedaron en casa, molestos y excluidos.
-Vamos a ver el mercado-Ofreció Lilian enlazando los brazos de Ellie y Nymeria en los suyos-Quiero ver todo lo que hay.
-Hay algunos comerciantes que tienen cosas lindas-Ellie informó, señalando el camino.
-Podemos comprar lo que queramos. Así que no quiero negaciones-Amenazó Nymeria, taladrando seriamente a ambas chicas, callando de inmediato sus protestas.
A pesar de la penumbra de la ciudad, disfrutaron del tranquilo paseo, alegres de disfrutar un momento exclusivamente femenino. Después de todo, existían cosas que simplemente no debían ser mencionadas en la presencia de los hombres.
Observa a estos insignificantes humanos… débiles, ingenuos… fáciles de dominar…
Rodando los ojos, Nymeria dejó escapar una larga exhalación. ¡Maldito, Sauron! ¡Cierra el pico un rato!
-¿Todo bien?
-Perfecta-Rápidamente contesto a Lilian, esbozando una sonrisa de simpatía. La punzada de Sauron quemaba en su abdomen, pero no podía dejarse llevar por ello de nuevo. Debía aprender a resistirlo. Necesitaba hacerlo o no podría mantener al bastardo en secreto.
Mi existencia convive con la tuya. Coexistimos en un solo ser…
-¡Cállate!-Mierda. Lilian y Ellie le observaban con desconcierto y cierta timidez.
-No dijimos nada-Ellie musitó.
-No era para ustedes-Explicó frotándose la sien-Solo pensaba en voz alta. Lo siento.
-Oh. No importa. Solo compártelo la próxima vez-Pidió Lilian, dándole un suave apretón en el brazo. Con un rígido asentimiento, dejo a ambas chicas adelantarse a sus caprichos.
Si tan solo aceptaras mis propósitos seriamos una perfecta combinación. Realmente me agradas…
-Tú no a mí. Eres como un maldito disco rayado en mi cerebro. Repites y repites. Como esas aves… unan jodida cotorra, eso eres. No paras de cotorrear en mi cabeza, eres terriblemente irritante…-Manteniéndose erguida, tragó la sangre que subió desde su estómago. La oleada de dolor le azotó violentamente, pero luchó para mantenerse firme sobre sus pies-Eres un bastardo cruel-Sonriendo, no aparto los ojos de Lilian y Ellie situadas en un puesto de flores y hierbas-Pero fui criada a base de tortura. Unos trucos tan patéticos no funcionaran en mí.
Tu voluntad es admirable. Pero no funcionara para expulsarme como aquella vez. Sin el poder del mago azul no tienes oportunidad. No eres lo suficientemente fuerte. Ignoras tus verdaderas capacidades. Prefieres vivir de la fuerza física. Prefieres la vida insignificante como esposa de un enano. Una vida común, criando a sus hijos, sin ningún propósito real. Pretender servirle a él y a su gente, cuando todos ellos deberían servirte... Servirnos. Debido a tu corazón blando desconocen tu verdadero poder.
-Aun si tuviera las ganas de dominar el mundo. No lo haría a tu modo-Espetó indiferente, ajustando la bufanda sobre su boca, para evitar cualquier curioso que le pillara hablando "sola". Lilian y Ellie conversaban amablemente con la vendedora de plantas. A simple vista deducía que la mujer mayor tenía gran familiaridad con Ellie.
¿Estás segura de eso? Su larga carcajada fue escalofriante. Conozco profundamente tu corazón, Nymeria…sé que deseas pelear. La lucha encarnizada de la guerra… la sangre del enemigo en tus manos… el placer de arrebatarles la vida… tú no eres como ellos. Naciste para ser grande, naciste para liderar. Sauron gruño sonoramente en sus oídos. Como si estuviese a su espalda. No pudo evitar echar un rápido vistazo en aquella dirección. Te reprimes por ese enano. Domina tus emociones. Temes decepcionarlo y te rebajas ante él.
-Thorin salvó mi vida-Gruñó ella a cambio.
¿Salvarla? No seas ingenua. Simplemente te dio una motivación. No es nada más que un escalón para ti. Un método para ascender.
-Por supuesto que no. No tengo ni el más mínimo interés en ser algo más de la ya soy-Conteniendo su rabia, apretó los puños al interior de los bolsillos de su abrigo. Maldito bastardo, como odiaba que hurgase en sus sentimientos. Habían cosas que solo quería relegar al olvido. Cosas que no necesitaba. Cosas que le harían una paria frente a su Thorin y sus amigos. Cosas del pasado difíciles de desarraigar en tan poco tiempo.
El hecho de que Sauron tuviese razón, le hacía sentir mucho peor.
No intentes engañarte siendo alguien que no eres. Tú naciste para ser mi igual. Estas por encima de cualquier raza terrenal… por encima de todos los que te rodean. En cambio, te conformas con vivir entre ellos, aceptando sus modos y tradiciones como una vulgar mortal.
-No deseo nada más. No quiero ser nada mas-Repitió con firmeza. Deseaba tener una vida tranquila junto a Thorin. Solo eso. Darle la familia que él tanto anhelaba y disfrutarlos por el resto de su vida. Rechazaría cualquier cosa que no estuviese ligado a ello-Quizá tengas razón en algunas partes de mí. Pero en lo que Thorin concierne, ninguno, absolutamente ninguno de aquellos oscuros deseos estará por encima de él. Eh decidido darle mi vida y eso ni siquiera tú lo puedes cambiar. Estoy completamente segura de que lo sabes a la perfección.
Su rugido plagado de furia, disto de intimidarle.
Te hare ver el error de esa decisión.
Siguiendo a las chicas que se habían movido de su posición, caminaron alegremente con un pequeño tumulto de coloridas flores en sus manos. En el avance de unos cuantos metros, recibieron el dulce aroma de lo que parecían pasteles horneados. Lilian siguió el perfume de la comida evidentemente tentada. El panadero les recibió con gran amabilidad, moviéndose rápidamente ante los pedidos la chica embarazada, complaciéndola de inmediato. Pan, galletas, pasteles, bollos azucarados… el hombre deliró con cada pedido, sobre todo al recibir la gran cantidad de monedas en sus manos.
Parecía como si no hubiese visto semejante dinero en mucho, mucho tiempo. Probablemente nunca.
Estuvo enormemente impulsada a degollar al bastardo del gobernador por mantener a su gente en este humillante estilo de vida. Gran parte de los habitantes de la ciudad vivían en la pobreza y la mugre. Refugiándose en sus destartaladas casas que poco o nada hacían para abrigarles del frio.
Al atender a los heridos y enfermos aquella tarde, descubrió por sí misma la verdadera manera en la que vivían. La repulsión y la rabia que sintió por el hijo de puta del gobernador fue como si reviviese parte de su pasado. En esos momentos donde no tenía absolutamente nada y el mendigar era recibir dolor y humillación.
Deshaciéndose de ese sentimiento, se concentró en Lilian recibiendo una bolsa repleta de comida para continuar con el paseo.
-Esto esta tan bueno-Gimió Lilian a gusto, masticando el trozo de pastel-Nym, tienes que probarlo. Es el paraíso-Sonriendo ante su encantadora alegría por algo tan simple, mordió un extremo del mismo pastel que disfrutaba. Saboreando la crema dulce, concordó inmediatamente con ella.
Estaba delicioso.
Lilian le ofreció luego a Ellie, que con timidez acepto un pedazo de pastel, sonriendo de sincero placer al estallar en su boca el dulce sabor.
En medio de su diversión, diviso unos persistentes ojos sobre ellas. Prestando atención, descubrió a un pequeño y hambriento niño observándoles con timidez. Vestía ropas desgastadas, algo rasgadas y sucias. Golpeada por repentinamente por las horribles memorias, no dudo un solo segundo en ir hacia el infante y entregarle una hogaza dulce de pan dulce espolvoreada de azúcar.
El niño tomó el pan sus manos como si fuera el cielo antes de darle una gran mordida, seguida de otras tantas igual de desesperadas para llenar su vacío estómago. En lo que pareció un par de minutos, fue rodeada por cinco niños igual de hambrientos y penosamente vestidos.
Dándole a cada uno un pan similar, los vio devorar la hogaza fresca en cuestión de segundos. Cada uno de ellos le sonrió antes de abrazarle con un repetido gracias. Tentativamente palmeo sus cabezas en reconocimiento. Era una extraña sensación. Después de todo, no estaba familiarizada con los niños en absoluto. Durante toda su vida, el contacto con ellos fue prácticamente nulo.
Si iba a tener los hijos de Thorin, debía aprender como interactuar con ellos.
-Ah… uhmm, de nada-Contesto a su efusividad-¿Dónde están sus padres?
-Mi mama está en su trabajo-Dijo el niño de oscuros cabellos. El primero de los seis en recibir la comida.
-¿En que trabaja?
-Ella ayuda a los señores-Contesto en ese indiscutible tono inocente-Les ayuda a sentirse bien. Cuida de ellos por la noche…
No pudo evitar una mueca debido a la respuesta infantil. Su madre era una prostituta. No debería sorprenderle, este lugar era deplorable. Las pobres personas tomaban decisiones incorrectas y desesperadas para poder sobrevivir.
-La mía está en casa-Dijo otro niño, igual de mal vestido-Yo me aburría y vine a jugar…
-No deberían estar aquí a esta hora, es peligroso. Regresen a sus casas-Demando. Ellos sonrieron a pesar de su severidad y se despidieron alegremente antes desaparecer cada uno por su lado. En ese momento, frunció el ceño a percatarse de las miradas de las personas a su alrededor. Incomodada por ellos, regresó rápidamente junto a Lilian y Ellie que le observaban del mismo modo-¿Qué?
-Oh, mi señora, es usted tan amable…-Ellie sonaba preocupantemente temblorosa sus ojos estaban… ¿húmedos?-Su presencia en esta ciudad solo ha sido un milagro…
-Ellie por favor… no hagas eso-Rápidamente limpio las lágrimas de la chica con la manga de su abrigo, consiguiendo otro sollozo que vino acompañado de un apretado abrazo-Haz algo-Asustada, pidió Nymeria desesperadamente a Lilian que solo sonreía con diversión. Tocando el cabello de Ellie intento aplacar su llanto, pero solo pareció aferrarse con más fuerza a su alrededor.
-Dices no ser buena, pero haces lo contrario todo el tiempo.
-Estuve en su situación una vez, eso es todo-Espetó desviando los ojos de su cálida mirada.
Los ojos de Lilian se ampliaron-Lo lamento-Se disculpó rápidamente.
-Fue hace mucho, no tiene importancia. Solo continuemos…-Palmeando el hombro de Ellie, le apartó para limpiar sus lágrimas dejando que le tomase del brazo.
Recorrieron el resto del mercado compartiendo la dulce comida, comprando algunas chucherías femeninas para ayudar a las personas de la ciudad.
Pagando al artesano por la magnífica pulsera de plata adornada con pequeños rubíes, el hombre le agradeció con excesiva amabilidad. Guardando la pieza en su bolsillo, coloco un hechizo de protección en el frio objeto. Un regalo para Thorin. Un regalo de cortejo. Él mantenía celosamente la otra que le había regalado, portándola orgulloso en su amplia muñeca. Planeaba colocar este regalo en su otra mano. Mientras más protegido estuviese Thorin, más tranquila se sentiría.
La vida de su enano era irreemplazable.
Volviéndose en dirección a las chicas, frunció el ceño al divisar a Ellie. Sola en un puesto de artículos para el cabello. Con inquietud, le alcanzó para tocar su hombro-¿Dónde está Lilian?
La muchacha se mostró sorprendida antes de observar rápidamente de un lado a otro.
-Estaba aquí, conmigo. Estaba aquí hace unos momentos.
Buscando a Lilian entre la multitud, miraron frenéticamente entre los ciudadanos.
Ellie corrió para recoger del suelo sucio una bolsa cerrada de pan dulce a medio consumir. La bolsa que Lilian había estado llevando en sus brazos.
Una ola de preocupación azotó a ambas mujeres.
Desesperada, Nymeria buscó la presencia de su amiga por los alrededores. El inmaculado brillo de su bebe fue como un rastreador inmediato que le llevo directamente a ella. El destello de la bebe, parpadeaba repetidamente en el interior de su madre.
Corriendo, con Ellie pisándole los talones, se abrió paso a empujones entre los habitantes de la ciudad. Avanzando entre algunas casas, su visión se tiño de rojo al divisar a Lilian en los brazos de un hombre dos veces más grande que ella, indudablemente con intenciones repulsivas y despreciables que hicieron hervir su ira hasta un punto ciego.
Lilian luchaba entre sollozos por liberarse de las sucias manos del sujeto que intentaba arrancarle la ropa a bruscos tirones. Impulsándose con sus piernas, Nymeria dio un salto para apartar al bastardo de Lilian con una patada directamente en su costado. Él cayó al suelo un par de metros más allá quejándose ruidosamente. Sin darle la oportunidad de levantarse, estampo el pie contra su rostro, sintiendo una chispa de satisfacción al oír esos sonidos de profundo dolor.
Su sangre manchó el suelo, brotando desde la boca y la nariz.
Mátalo…hazle pagar por el daño causado. La voz de Sauron resonó fuertemente en sus oídos, como una seductora invitación. ¡Mátalo! Por el honor de aquella chica…
Su furia solo se vio avivada por esas palabras, e ignorando los llamados de Ellie, agarró al tipo por la parte superior de su túnica para darle un puñetazo en toda la cara ya empapada de sangre caliente. Golpeando su rostro repetidamente, cada crujido de sus huesos hizo que aquella chispa de satisfacción se elevara. Un familiar placer barriendo a través de ella.
Mátalo. Cobra con su vida el despreciable acto cometido. Haz que sufra…
Con el puño resbaladizo por la sangre espesa, empujo al humano violentamente contra el suelo sacando una de sus katanas de la cintura sin desenvainar. Castigar, castigar y matar…
Nadie, absolutamente nadie, amenazaba lo que era suyo y vivía para contarlo.
Nadie.
Apoyándose en la parte superior de su torso, alzo su katana para estampar el extremo liso de la vaina contra su deformado rostro. Gemidos y gruñidos de dolor brotaron de él, cada golpe destrozó su carne ya lesionada, salpicando sangre a su cara, ropa y manos.
-¡Nymeria, ya basta!-Chilló Lilian. Horrorizada por la imagen cruda de la ira y el odio. Nymeria golpeaba repetidamente la cabeza del hombre con una espeluznante sonrisa en sus labios-¡Nymeria!-Temblorosa, se dobló para vomitar todo el contenido de su estómago.
Aquel hombre tenía su rostro completamente irreconocible.
La sangre salía a borbotones de su carne sin forma y por el suelo alcanzo a divisar un par de dientes.
Asqueada, Lilian apenas soportó las arcadas que le produjo el olor metálico de la sangre.
¡MÁTALO!
Sin cuestionar tal exigente demanda, Nymeria desenvaino para matarlo. Decidida a terminar con su patética existencia, alzo su espada para terminar con su vida, observando las débiles respiraciones del sujeto que en vano intentaba atrapar el oxígeno a través de su torcida nariz y su boca inundada de sangre.
Tal visión trajo a su mente algunos recuerdos de un pasado no demasiado lejano.
Desviando los ojos de su víctima, frunció el ceño hacia el intruso que se atrevía a detenerla. Para su sorpresa, la mano de Bardo se aferraba fuertemente a su muñeca, reteniendo sus intenciones.
-Es suficiente-Demandó el arquero inexpresivamente-Déjalo…
-No eh terminado con él-Dijo con una voz plana, vacía.
-No vale la pena. Déjalo, ya le has… castigado lo suficiente-Expresó Bardo, ocultando su desconcierto bajo una máscara de frialdad. Tirando de ella, la obligo a ponerse de pie alejándola inmediatamente del cuerpo inmóvil del hombre desafortunado. Bardo no podía reconocerlo, no con ese rostro completamente hecho pedazos. Pero a juzgar por su ropa maltrecha y sucia, suponía que era algún iluso ladrón. Tal clase de personas abundaba en esta triste ciudad.
Deshaciéndose de su mano, Nymeria se apartó del barquero evidentemente molesta. Envainando su espada, la puso de regreso en su cintura-La próxima vez que interfieras, no dudare en atacarte-Advirtió peligrosamente.
-Ibas a matarlo-Gruño él.
-¡Iba a violar a Lilian!-Bramó cargada de ira de solo recordar las manos de ese sucio bastardo sobre su amiga-¡¿Acaso no harías lo mismo si hubiese sido una de tus hijas?!-El silencio del humano fue suficiente respuesta. Echándole un vistazo al sujeto inconsciente, hizo un gesto de disgusto hacia él-Vivirá con ello, con un eterno recuerdo de sus errores.
-Debiste hacer que lo encarcelaran.-Murmuro Bardo con los dientes apretados.
-Eso hubiese sido demasiado piadoso-Moviéndose hacia Lilian que yacía de rodillas en el suelo con un pañuelo sobre su boca, se agacho junto a ella para examinarla. Sin embargo, parpadeó desconcertada por su repentina y brusca distancia. Lilian evito mirarle, levantándose para hundirse en los brazos de Ellie-¿Lilian?
Ellie le miró con algo de timidez, no obstante, sus ojos carecían del miedo que había vislumbrado en los ojos de Lilian.
Patéticos y débiles humanos…a pesar de que les brindas seguridad y protección, rechazan tus intenciones. No lo merecen…no merecen tu preocupación…
-Las acompañare al alojamiento-Anuncio Bardo-Los guardias del gobernador se encargaran de él.
Instando a las muchachas más jóvenes a caminar, el barqueo pidió discreción a quienes presenciaron la violenta situación. A su paso, nadie mencionó una sola palabra. Y a pesar de que Nymeria no recibió ninguna reprobación de parte de las personas, no pudo evitar sentir culpa. No exactamente por su arrebato, no. Sino más bien por el hecho de haberlo disfrutado. Por la falta de arrepentimiento.
Le pareció una eternidad desde la última vez que se sintió de ese modo. No había tomado la vida de un humano en meses.
Observando su mano derecha cubierta de sangre, froto el líquido resbaladizo entre sus dedos. La culpa rápidamente se desvaneció siendo reemplazada con una sensación de satisfacción.
Había sido por el bien de Lilian y de la bebe. Con el único fin de asegurar sus preciadas vidas.
No existían arrepentimientos respecto a eso.
Llegando a las puertas dobles del alojamiento, Lilian se apresuró al interior empujando las puertas para ingresar. Ellie le siguió evidentemente preocupada.
-Quisiera hablar contigo, en privado-Bardo pidió, verdaderamente serio al mismo tiempo que buscaba sus ojos con insistencia-Quiero tratar un tema contigo, sin ninguna interferencia-El barquero recargó sus últimas palabras, haciéndole consciente de que refería específicamente a Thorin.
-Mañana-Soltó sin humor-Iré a tu casa por la mañana.
-Estaré esperando.
A ella le pareció oír un deje ansiedad en su voz, pero decidió ignorarlo. Avanzando hacia la casa, fue golpeada por el agradable calor del ambiente al entrar. Cerrando detrás de sí, se mantuvo inexpresiva ante las miradas llenas de sorpresa que recibió de Thorin, Dwalin, Balin, Fili, Kili y Nori.
-¿Qué ha pasado?-Thorin cuestionó, dando un paso hacia ella.
Pasando de él, camino directamente hacia las escaleras para marchar a su habitación y limpiarse de la suciedad que la cubría. Podía sentir la sangre secándose sobre su piel y el aroma comenzaba a molestarla.
Sintiendo los pesados pasos de Thorin detrás ella, empujó con el brazo las puertas de la habitación, siendo recibida por Hachiko que salto a sus piernas en busca de atención.
-¡Nymeria!-La mano del enano se aferró firmemente a su brazo, girándola bruscamente hacia él para obligarla a mirarle. Sus ojos azules le examinaron a detalle.
Evito encontrarse con sus ojos.
-Suéltame, necesito limpiarme-Exigió con brusquedad.
Él le soltó lentamente, sin apartarse un solo centímetro.
-Ellie mencionó a un ladrón…
Nymeria resopló-No era un ladrón ¡Era un maldito violador!-Escupió con rabia, moviéndose al cuarto de aseo. Quitándose la ropa a tirones, hundió las manos en balde de agua fría para quitar la sangre de su rostro y manos.
-Bueno, no me hace falta preguntar para saber qué hiciste con él-Dijo él con un suspiro resignado.
Incluso el enano juzga tus acciones… tus intenciones…
Un musculo palpitó bajo el ojo de Nymeria-¿Estas criticándome?-gruño peligrosamente. Colocando sus ojos chispeantes de ira sobre su marido.
Thorin se tensó por la palpable furia de Nymeria-Por supuesto que no. Eres impulsiva eso es todo-Dijo calmadamente.
-¿Y qué esperan que haga? ¡Ese hijo de puta iba a violar a Lilian! ¡Pudo haberla herido! O peor. ¡Perder a la bebé!-Frotando afanosamente sus manos con el jabón líquido, las enjuago en el balde rápidamente antes de lavarse la cara.
-Sé que quieres protegernos a todos siempre, Mizimuh. Pero debes controlar tus métodos. Ya no eres una desconocida en este mundo. Y tus acciones repercuten en los demás.
Rechinando los dientes, estrechó los ojos hacia él-No me des lecciones de vida, Escudo de Roble-Espetó arrebatándole bruscamente la toalla de la mano para secarse de camino a su bolso de viaje. Buscando una camiseta y una sudadera, sintió la furia de Thorin como una quemazón en su pecho.
-Estas desquitándote conmigo-Gruñó él profundamente.
-Estas dándome consejos que no pedí-Nymeria gruñó a cambio.
-Soy tu esposo. Y cuido de ti de todas las formas que pueda. ¡Incluso de tu propio temperamento!-Alzo la voz, reacio a recibir semejante trato de su parte.
Intenta controlarte…que penoso…
-¡Genial! ¡Ahora todos me detestan! ¡Intento hacer justicia y yo soy yo la mala!-Estalló.
Eso es mucho mejor a que se impongan sobre ti…
¡Ya cállate!
-¡Nadie ha dicho que lo seas!-Bramó Thorin alcanzándola. Sosteniendo sus brazos con un suave remezón.
-¡Así me están tratando! Lilian me odia. Desfiguré el rostro del bastardo frente a ella y ahora me tiene miedo-Explico ardida. Dolida. Apartándose de Thorin, comenzó a colocarse las prendas que había elegido.
-Dudo mucho que la chica te odie-Thorin mencionó con suavidad intentando atraer a su mujer a sus brazos.
-Tú no viste como me miró. ¡Y eh visto esa mirada miles de veces!-El ceño del enano se profundizo.
-Estoy seguro de que ella entenderá…
-No es tan sencillo…dudo mucho que lo olvide tan fácil-Hundiéndose en los brazos de Thorin, apoyó la cabeza en su hombro con una incómoda resignación. Realmente nunca imaginó que algo así pudiese suceder, no aquí. No con sus amigos. Aquella aceptación que le entregaron, la llevo a ser ella misma sin ningún tipo de reserva. Y ahora…
Ahora, ya no estaba tan segura de cómo proceder con los demás.
No quería perder a ningún ellos.
Deslizando los dedos por las hebras rojizas de Nymeria, Thorin dejó escapar un suspiro uniendo su mejilla al costado de cabeza, aspirando el perfume dulce de su cabello-Tendrá que aprender a aceptar que ese tipo de cosas suceden. Sin embargo… debes admitir que perdiste el control. Bastó con ver toda esa sangre sobre ti para comprender la gravedad de tu reacción-Ella se tensó.
Puede ser… pero…
Había estado demasiado furiosa como para notarlo.
-ya estas regañándome…-Musitó con una mueca.
-Sí, estoy regañándote. Sabes que mi relación con los humanos no es la mejor, no obstante, quiero tengan la mejor visión de ti. Así como nuestra gente. Algún día serán nuestros aliados... y tú serás una guía para ellos.
-¿Cómo estas tan seguro?
-Tienes un sobreprotector y bondadoso corazón.
Ella resopló-Eso no dice nada.
-Al contrario. Lo dice todo.-Instándola a mirarle, Thorin recorrió la forma de sus labios con el pulgar. Nymeria notó la intensidad de su mirada y su corazón comenzó a tomar aquel poderoso ritmo al que ya estaba acostumbrada-Aunque, cuando se trata de los orcos, y los elfos…apruebo y disfruto de cada una de tus reacciones impulsivas.
-¡Thorin!
La sonrisa del enano se amplió-La manera en que te vez cuando acabas con nuestros enemigos… es lo más hermoso que eh visto en todos mis años.
Un evidente coloreo apareció en las mejillas de la hechicera.
Encantado con aquella maravillosa reacción, Thorin presionó sus labios sobre los suyos, profundizando el contacto al percibir que la tensión de su cuerpo se desvanecía.
Estremeciéndose por los labios húmedos y roce de su barba en su mejilla, Nymeria se aferró a la túnica de Thorin consciente de sus intenciones.
-Estas distrayéndome…
-Correcto.-Sus grandes manos se deslizaron a través de su espalda, atrayéndola completamente a su cálido cuerpo. Su boca encontró su cuello y ella se derritió totalmente en sus brazos. Detonando aquella chispa de pasión que Nymeria no podía resistir.
Un carraspeo, desvió su atención a la puerta.
Parpadeando para despejar su mente de la neblina de placer, coloco su atención en el visitante.
Bilbo, le observaba con tensión.
-¿Podemos hablar?
Ella respondió con un asentimiento aparatándose lentamente de Thorin, quien no hizo nada para ocultar su enfado. Alcanzando al hobbit, Nymeria le rodeo por los hombros llevándolo por el pasillo hacia la pequeña biblioteca para conversar con más comodidad.
-¿Vas quejarte tú también?
-No. Quiero agradecerte por proteger a Lilian y a mi bebe.
La sinceridad de sus palabras consiguió drenar toda su inquietud. Cerrando la puerta de la biblioteca tenuemente iluminada por el atardecer, encendió un par de velas con el solo hecho de mentalizarlo. Fue una sorpresa. Aun no se acostumbraba de manera definitiva a estos poderes.
-Supongo que Lilian te detalló todo lo que hice-Bilbo asintió dejándose caer sobre el mullido sofá.
-Tengo experiencia de primera mano contigo en ese tipo de situaciones desde hace meses. Ha dejado de tener ese impacto en mi hace tiempo…-Entrelazando los dedos, le miro detenidamente-Sé que no actúas de esa manera sin motivo. Y con lo que sucedió hoy…solo me importa el hecho de que mi familia está bien.
Uniéndose a él en el sofá, se reclino sobre el respaldo con una larga exhalación-No me arrepiento de lo que hice-En cierto modo-Ese bastardo no volverá a dañar a otra mujer.
-Estoy seguro de que has salvado el honor de muchas muchachas…
-Si solo Lilian lo viera como tú.
-Ella entenderá. Sé que sus creencias son diferentes, su modo de vida… pero ella entenderá. Te conoce. Sabe de lo que eres capaz.
-Sí, pero nunca lo había visto.
El hobbit se volvió a ella sorprendido-Pero Lilian…
-Le pedí a Gandalf que borrara los recuerdos esa noche, durante la fiesta en la casa de Beorn. Con el nivel de alcohol en su cuerpo, su mente era un libro abierto-Explicó.
Bilbo se froto la mejilla-Eso es demasiado generoso. Y Lilian no lo sabe…
-Y no lo debe saber-Ella advirtió.
-Debería-Dijo él con la seriedad cubriendo cada rincón de su rostro-Después de todo lo que has hecho por ella…por mi…no tiene ninguna razón para temer de ti. Para cuestionarte. No has hecho nada más que protegernos.
-Déjalo así Bilbo. De todos modos no habría diferencia, no con lo que presenció. Le borraría la memoria si pudiera, pero no tengo todavía ese tipo de poder-Sacudió suavemente la cabeza-Tendrá que vivir con ello.
-Estoy seguro de que se le pasara pronto. Son amigas.
-Espero que sea así…
Aunque ella no podía asegurarlo, pero apreciaba las palabras de Bilbo.
Lilian se estremeció sobre la cama al divisar la amplia figura de Thorin en la entrada de la habitación. Su expresión era una máscara de dureza y severidad dirigida completamente hacia ella. No le fue una sorpresa el motivo de su visita.
-Siento un gran respeto por ti, por ser amiga de Nymeria. Sin embargo, tu infantil actitud lastima a mi esposa. Cuando ha ido en tu rescate para protegerte a ti y a tu bebé.
-Tu no la viste…-Musitó, apretando las rodillas contra su pecho. Queriendo olvidar semejante imagen. Cruda y sangrienta.
-Se perfectamente hasta qué punto es Nymeria capaz de actuar. Y sus métodos-Expresó el rey con tono afilado.
Lilian no pudo evitar sentirse peor, sabía que Thorin defendería a Nymeria de lo fuese, hasta la muerte. No obstante, la Nymeria de esta tarde distó de ser la Nymeria que conocía. Esa luchadora Nymeria que mataba orcos como hormigas a sus pies.
Esta tarde solo había visto una asesina, una asesina llena de odio y sed de sangre.
Era consciente de lo Nym había hecho en su pasado y no la juzgaba por eso. Sino por el hecho de hacer oídos sordos a sus suplicas. Nymeria prometió ser mejor de lo que era, se lo confesó una mañana hace varios meses. Y le había creído, absolutamente le había creído.
No entendía el porqué de esa agresiva y brutal reacción a estas alturas.
-Entonces justificas su brutalidad…-Mencionó tentativamente.
-Justifico su finalidad. La cual era mantenerte a salvo-Thorin señaló.
-Ya te lo dije, tú no la viste-Repitió vacilante-La llame un montón de veces y no me escuchó. Solo… solo lo golpeaba. Una y otra vez-Se estremeció-Estaba sonriendo, mientras lo hacía. Mientras la sangre la salpicaba. Ella solo sonrió, como si lo disfrutase…esa no era la Nym de siempre…-Murmuró, bajando los ojos-Y Bilbo la defiende, igual que tú.
-Él no es tan ingenuo como tú.
Tensándose, Lilian coloco nuevamente los ojos sobre el enano-¿Porque dices eso?
-Se te advirtió de lo que encontrarías si venias con nosotros, aceptaste venir y aceptaste a cada uno de los miembros de mi compañía como ellos te aceptaron a ti. Creí que esa debilidad tuya se desvanecería en tu tiempo con nosotros, pero no ha sido a así. Nymeria te ha protegido demasiado desde el principio, y no debió hacerlo. Este tipo de reacciones demuestran lo indigna que eres de su amistad.
Encogiéndose por el agresivo tono de su voz, reprimió las lágrimas por aquellas horribles palabras.
-No tienes derecho a hablarme así, solo porque seas un rey-Soltó dolida. Apretando los puños sobre sus rodillas.
El ceño del enano se profundizó. El enfado contenido en su mirada.
-No lo eh dicho como un rey. Lo eh dicho desde el punto de vista de un tercero. Y del cual… el resto de la compañía concuerda. Le darás a Nymeria una disculpa adecuada. Salvó tu vida y la del ser que llevas en tu vientre. Si no fuera por ella, en estos momentos estarías lamentado su pérdida.
Con un gesto de advertencia, el enano se marchó.
Lilian se dejó caer de costado sobre el colchón. Abrazándose a la altura de su vientre dejo ir un suspiro cansado. Temblorosa, se obligó a hacer a un lado aquellas crudas imágenes que plagaban su mente.
Si, Nymeria le había salvado, a ella y a su bebe.
Pero no podía fácilmente olvidar su brutalidad, jamás había presenciado semejante acto, nunca había simpatizado con ese tipo de cosas, ni siquiera en las películas.
Matar orcos era una cosa, pero seres humanos…
¿Por qué Bilbo no volvía? Lo necesitaba, necesitaba sus brazos a su alrededor, consolándola. La presencia de su hobbit era para ella tan importante como respirar.
Castigar…
Frunciendo el ceño, se incorporó lo suficiente para observar a su alrededor. ¿De dónde había salido esa voz tan horrible?
Tal brutalidad no debe quedar sin castigo…
Frunciendo el ceño, Lilian se estremeció por el eco de aquella voz atronadora. Se giró rápidamente en busca de su dueño, pero no había nada. Asustada, retrocedió en la cama decidida a bajarse. Jamás había oído una voz así en todo su vida, espesa, cargada de una oscura invitación.
La malévola carcajada tronó en su cabeza.
Muchacha débil…
Antes de que pudiera poner un pie en suelo para marcharse, una helada corriente la azotó de pies a cabeza. El frio se instaló en su cuerpo a medida que perdía la movilidad de sus extremidades. Cayendo sobre el colchón, paralizada, una oleada de nauseas la golpeó mientras luchaba por recuperar el control en sí misma. Incapaz de pronunciar palabra, un grito se atoró en su garganta al visualizar una ondulante sombra junto a la cama.
No eres como la mestiza, pero me servirás. Alguien debe enseñarle una lección… su obstinación en un problema para mis planes.
¿Mestiza? ¿Qué mestiza?
Aterrada, vio como la sombra comenzaba a reducir la distancia que les separaba. Incapaz de realizar movimiento alguno sintió como un agudo dolor se precipitaba en su interior.
La sombra había ingresado en su cuerpo. Literalmente.
Desesperada, luchó por moverse o hablar, cualquier cosa. Su miedo creció al verse incorporarse sin siquiera intentarlo. No era ella, no. Su cuerpo se movía por sí solo, en contra de su voluntad.
Los humanos… siempre tan sencillos de manipular…
Negada de su voz, se sintió a si misma relegada a un segundo plano.
¡¿Qué estaba pasando?!
¿Estaba soñando?
No.
¡Déjame ir!
No por ahora, me eres útil en estos momentos…
Mientras hablaba, observó cómo se acercaba a la mesita de noche donde descansaba la bandeja de la cena que no había tocado. Con incredulidad se vio extender la mano para tomar el pulido cuchillo aserrado. Apretándolo en su mano, oyó aquella escalofriante carcajada de nuevo. Moviéndose por la habitación, se dirigió a la puerta. Avanzando por el pasillo, se encontró con Fili y Kili yendo a la habitación de Thorin y Nymeria, pasando de ellos, imposibilitada de pedirles auxilio, notó que ese no era su destino.
Más adelante, al doblar en una esquina, dio unos cuantos pasos hacia la pequeña biblioteca en la que Ori solía estar constantemente. Cruzando la estrecha entrada de madera, observó a su alrededor.
En el sofá de terciopelo, estaba Nymeria.
holiii XD
Gracias por su bellos comentarios, y apoyo incondicional! las quiero mucho!
Saludos especiales a denisemurasaki7, Ferya y Clo24.
cuidense mucho!
bye :)
