- Titulo: Nadie dijo que sería fácil

- Autor: Babi (Ex Miku_Cullen)

- Disclaimer:Twilight y todas sus referencias no me pertenece, son de la escritora del best-seller, Stephanie Meyer.

- Algo que deben saber:

1.- No gano dinero haciendo esto, sólo lo hago por diversión

ENJOY!

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-. Babi_Cullen.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Una caída más y estaba seguro que se rompería algo. Le había ido pésimo en la competencia, estaba quedando entre los últimos.

Pero es que no podía concentrarse, tenía la cabeza en otro lado y eso lo estaba haciendo fallar.

Yann se le acercó furibundo mientras él se quitaba las protecciones.

— ¿Se puede saber qué demonios te pasa? ¿Quieres perder tus auspiciadores? —le regaño Yann, molesto.

—No me pasa nada —gruñó Edward.

—Se nota —masculló el hombre, observándolo con detención.

— ¿Qué? ¿Tienes problemas con algo? —gruñó Edward enfrentándolo.

—Sí, tengo un problema. Resulta que mi representado está haciéndoselas de payaso y no está haciendo su trabajo como se debe. Ya dos de tus auspiciadores me han dicho de su descontento con tu resultado y te apuesto que los otros se le sumaran —respondió con molestia el manager.

—Pues, por mí pueden irse a la mierda —soltó Edward, estaba de mal humor y sentía que la sangre le hervía por cualquier cosa.

— ¡Ah, claro! ¡Porque tú vas a costear todos tus implementos y mis honorarios! ¡Cierto que tú tienes tanto dinero que puedes darte ese lujo! ¡Maldita sea, chico! ¡Piensa en tu familia! —exclamó Yann indignado.

— ¡Y quien dijo que te necesito! —gritó Edward elevándose en toda su estatura para intimidar a su representante.

— ¿En serio? Entonces ve cómo te las arreglas con tus auspiciadores —dijo Yann con frialdad. Esa frialdad a la que Edward teme en un día normal pero que en estos momentos ni se percataba.

Lanzó sus implementos tan lejos como pudo a la vez que se jalaba los cabellos con desesperación. Lo estaba haciendo mal, no se lograba concentrar, había discutido con su manager y gran amigo y, además, no había logrado comunicarse con su amada. No podía llamarla sin sentirse culpable y querer regresar a casa cuanto antes, pero aún no podía recuperarse de esas imágenes que lo atacaban día y noche y donde se imaginaba a su hija debajo de ese automóvil.

James, su rubio amigo y que había estado viendo todo desde lo lejos, se acercó a paso lento para saber que le ocurría. Algo se había enterado por su novia que había sabido todo por Rosalie, pero no quería parecer demasiado entrometido y quería darle el espacio necesario a Edward para que se calmara y buscara sus propias respuestas a sus problemáticas.

— ¿Mal día? — colocó su mano sobre su hombro, haciéndolo sobresaltarse y voltearse a encararlo.

— ¿Tu que crees? — inquirió tras un bufido— Estoy acabado, sin manager y próximo a perder a mis auspiciadores por mi pésima presentación.

— Vamos, no puede ser para tanto y de seguro Yann lo soluciona de alguna manera— trató de calmarlo, pero el cobrizo estaba ahogado en un vaso de agua— Oye, calma. Todo se va a arreglar. No se ha muerto nadie así que aún hay solución.

— ¿Qué vas a saber tú? ¡No tienes idea de lo que pasó! ¡No tienes idea de lo que he vivido y sentido! — le gritó lanzando sus guantes a un lado de la banca donde se había sentado. Ni siquiera se había percatado cuando lo había hecho.

— Tienes razón, no lo sé… Pero podrías explicarme y así le buscamos solución— James se sentó a su lado

— No lo comprenderías— bufó el cobrizo quitándose el gorro y pasando sus manos por su cabello, jalándolos a la pasada

— ¿De verdad tan tonto me crees? — se burló el rubio, pero Edward no sonrió ni hizo un atisbo de querer reírse— Anda, pruébame. Explícame que te tiene así a ver si puedo ayudarte.

El cobrizo bufó con frustración y volvió a jalarse de los cabellos para luego cubrir su rostro con sus manos y soltar por fin las lágrimas que había retenido durante todo ese día. Sentía que con todo lo que había llorado por las noches en todo ese tiempo se quedaría sin lágrimas y se secaría como una pasa.

Las imágenes le seguían atormentando y el rostro de su hija llorando mientras la reñía no desaparecía de su cabeza.

James pasó uno de sus brazos por los hombros de su amigo y lo abrazó, dejando que se desahogara. Su amigo llevaba reprimiendo sus sentimientos por mucho tiempo y estaba colapsando.

Todos los que pasaban por su lado los miraban y se preguntaban que podía estar pasando, pero nadie se atrevía a preguntar. Tampoco es como si creyeran que Edward les contaría todo o que James sabía a ciencia cierta lo que ocurría, asi que preferían solo pasar por su lado y comentar entre ellos lo ocurrido.

— Amigo, vamos a afuera de la carpa a que tomes un poco de aire. La competencia está detenida por la tormenta, así que tenemos tiempo— James lo separó para luego pararse y animarlo a que se levantara.

Edward se limpió los restos de lágrimas que habían quedado en sus ojos y sus mejillas, para asentir y salir. No quería que el resto de sus compañeros lo siguiera viendo de la forma en que lo hacían ni que hablaran a susurros de él.

Los dos salieron del lugar para irse a una zona apartada del resto de las personas. Ahí se apoyaron en unas barandas.

— ¿Ahora si me contarás lo que te tiene tan atormentado? — preguntó James apoyándose en sus brazos para mirar hacia la montaña y apreciar lo majestuosa de su grandeza.

Edward lo miró y, después de suspirar, se puso en la misma posición que su amigo.

— Casi pierdo a mi hija— soltó sin más y James lo miró. Edward le devolvió la mirada y luego la desvió— En el viaje que hicimos Lyla hizo una de sus tantas rabietas y salió corriendo del lugar donde estábamos directamente hacia la calle donde pasaban muchos automóviles. Te juro que la vi metida debajo de uno de ellos, pero no podía permitirlo. No sé cómo llegué hasta ella justo cuando un automóvil se acercaba a gran velocidad y alcancé a tomarla para cubrirla del impacto. Me lo llevé todo yo y… Y reñí a Lyla por lo ocurrido, le quité sus privilegios y… Y no he vuelto a hablar con ella desde ese día.

— ¿No la has llamado? — inquirió el rubio y Edward negó— Vaya, eso está fuerte.

— No puedo dejar de imaginarme a mi hija bajo un automóvil, todo llena de sangre y… sin vida— suspiró el cobrizo mirando sus manos— Las pesadillas me acosan cada noche al imaginarme a Lyla de esa forma y mi vida sin mi hija, sin mi manchita. Sueño con un ataúd pequeño cada noche y no lo soporto.

— Amigo, pero nada de eso ocurrió y tienes que agradecer eso. Tu hija está bien, viva y deseando que su padre regrese a casa para poder estar con él por horas jugando, viendo películas o simplemente descansando— le palmeó la espalda— Si supieras la cantidad de veces en las que creí que no tendría a Kate conmigo te impresionarías.

— Eso no lo has vivido— se quejó Edward

— Claro que sí. Kate estuvo a punto de no nacer por un desprendimiento previo de placenta y cuando tenía un año casi la perdemos por una neumonía que la mantuvo casi dos semanas en la UCI conectada a respirador mecánico, pero no podemos dejar que esos hechos nos limiten y atormenten de por vida. Tenemos que agradecer que nuestras pequeñas están con nosotros, que aún podemos consentirlas y que son la luz de nuestras vidas.

— No lo sé, no lo sé— se pasó las manos por su cabello, desordenándolo aún más

— Creo que lo que tú necesitas, en este momento, es un buen trago con tu amigo James— sonrió el rubio palmeándole la espalda. El cobrizo iba a negar, pero James no le dio tiempo y lo arrastró hacia el hotel donde se hospedaban— Vamos, no me vas a negar un trago, menos ahora que esta cosa no tiene para cuando reanudarse.

Efectivamente, la tormenta se había acrecentado y estaba todo suspendido hasta nuevo aviso. Apenas si se podían mantener de pie con el viento que corría y los árboles se bamboleaban de un lado a otro.

Se dirigieron directamente al bar del hotel y ahí los dos pidieron un trago para cada uno. Ahí fue cuando Edward se dio cuenta que de verdad lo necesitaba y, el hablar con James de todo lo que le había ocurrido, lo estaba comenzando a relajar de a poco. Ojala lo hubiese hecho hace unos días atrás.

Estaban tranquilos, disfrutando de un buen momento y relajándose después de días de tención, cuando una voz a sus espaldas captó su atención y, al voltearse, vieron aquella figura alta, trabajada y de cabello ceniza que se acercaba a ellos.

— Edward, necesito hablar contigo— comentó Yann ya a su lado, palmeando su espalda— No sabía que había pasado y lo lamento— Edward iba a decir algo, pero su manager no le dejó— Déjame terminar. Escuché todo lo que le contaste a James hace un rato— Edward miró a su amigo, quien solo bebió un sorbo de su trago— No le digas nada que el solo estaba preocupado por ti y me llamó para avisarme que vendrían hacia aquí. Debí haberte preguntado lo que ocurrió para que regresaras antes de tus vacaciones y en el estado en que lo hiciste. Ese fue mi error y uno grande pues con lo importante que es tu familia para ti era raro que quisieras venirte antes.

— No tenías porqué saberlo, tampoco

— Claro que sí, soy tu manager y es mi trabajo. Lo siento y, si quieres, puedo hacer algo para que te puedas retirar de la competencia sin que sufras consecuencias por eso. Alegar enfermedad o algo así— Edward negó e iba a hablar, pero el sonido de su teléfono en su bolsillo lo alertó.

Era Rosalie quien lo llamaba y eso le causó extrañeza. Desde aquel día en que se fue apenas habían hablado pues sabía que no les gustaba que lo molestaran demasiado en las competencias y las pocas veces que conversaron no habían llegado a nada concreto más que a un "no sé cuándo regresaré" y colgaba.

Cogió la llamada con un suspiro y un suave "hola".

Edward, necesito que vengas— la voz de Rosalie se escuchaba preocupada e incluso angustiada

— ¿Rose, qué pasa? ¿Estás bien? — los dos amigos del chico se pusieron alertas al escuchar esas palabras.

Yo sí, pero Lyla no lo está tanto. Edward, te necesita— lloró Rosalie

— ¿Qué le pasa? — sólo se escuchaba su llanto— ¡Rosalie! ¡¿Qué le pasa a mi hija?!

Esta mal. No come, está decaída, no quiere salir y enfermó, Edward. Nuestra hija vuela en fiebre y nada se la baja— lloró aún más la rubia, ahogada por la desesperación— Te necesitamos acá en Seattle, Edward. Tu hija te necesita.

— Hoy mismo viajo. Solo… No dejes que nada malo le pase a mi manchita, Rose— sin decir más colgó la llamada

— ¿Qué pasó? — inquirió James, preocupado al ver el rostro pálido de su amigo

— Lyla, está enferma. Rose dice que no come y está con mucha fiebre, que no le baja con nada— respondió nervioso Edward comenzando a caminar hacia la carpa para recoger sus cosas e irse de ahí— Me voy hoy mismo. Yann consígueme un vuelo lo antes posible.

— Por supuesto. Por la competencia no te preocupes, argumentaré que tuviste que irte por lo de tu hija— le aclaró y el cobrizo asintió

Edward cogió sus cosas y, sin esperar nada más, se fue del lugar para ir al hotel a recoger su maleta y marcharse a Seattle. Su hija lo necesitaba y no podía dejarla sola.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-. Babi_Cullen.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Hola mundo ¿Cómo están? Espero que bien y que puedan descansar este fin de semana.

¿Qué les ha parecido el capítulo de esta semana? Nuestro Eddie se enojó con su manager, pero menos mal tiene a su buen amigo James para que le ayude a pensar mejor las cosas ¿Qué creen que le pasa a nuestra pequeña Lyla? ¿Irá a estar bien? Esperemos que si.

Como todas las semanas, le quiero agradecer a mi amiga Jennifer (Jnnfrmrz) por ayudarme en mis locuras y apoyarme. También le quiero agradecer a Sandra (sandryttaa), quien también es mi apoyo cuando lo necesito. Y obvio a mis lectoras anónimas y a las que dejan reviews:

- Yolo: Tienes toda la razón, Edward necesitaba colocarse firme con su manchita, aunque le duela. No hubiese sido nada malo que le dieran consejos sobre paternidad, pero creo que es algo que se aprende con cada hijo porque ninguno es igual a otro. Créeme que yo también voy a extrañar esta historia y más aún subirlas a ff, pero como dijiste los estudios son primero. Saludos y cuídate.

- Aru1313: ¿De verdad crees que se pasó? Esa niña necesitaba saber quién es el que manda en la relación o se les subirá en la cabeza a sus padres. Además que solo le quitó sus cosas, hay padres peores. Que bueno que te gusten las historias de Jenni, les dije que eran parecidas a las mías y que es muy buena en lo que hace. Saludos y nos leemos.

- Yohannita0515: saludos y bienvenida a la historia. Espero que sea de tu completo agrado. Cuídate y saludos.

- Adriu: Si, Edward tenía que aprender a ponerse firme con su pequeña ¿Pero durará para siempre? Déjame saber que piensas. Cuídate y nos leemos.

Ahora, sin nada más que decir e invitándolas a que visiten las páginas de mis amigas, me despido hasta la próxima semana. Besos.

Babi Cullen