Los personajes de esta historia no me pertenecen.

No obtengo ningún beneficio por subir capítulos.

Nota: esto contiene slash, cursilerías, love-stuff, sexo oral, masturbación, tentacles y fetiches.
Disfrútalo~

Este capítulo se desarrolla en la serie Transformers Prime


Siempre han sido callados.

Ellos no son él tipo de mech que son abiertos y dulces; no.

Ellos son misteriosos y profundos.

Él puede ser despiadado en cuestiones laborales y a veces frágil cuando su pareja es él que le toca.

Él a veces puede ser sádico y a veces tierno cuando está con su pareja.

Ambos son una gran ola de destrucción masiva y odio puro; pero también son fruto de un gran amor indescriptible.

–¿Soundwave...?

–¡...Shockwave!


Las peleas ilegales de Kaon.

El lugar perfecto para empezar con el "juicio".

Shockwave. El senador.

Junto a Sentinel Prime. El líder Autobot.

Y otros soldados.

Entraron con ruido y apresando a todos los civiles Decepticons que se encontraban en el coliseo.

Todos los gladiadores se pusieron en guardia, se detuvo la pelea.

Ahora su prioridad era detener a los Autobots.

–Señor, necesito la orden para usar fuerza contra los gladiadores Decepticons –Ironhide se presentó delante de Shockwave.

–¿Es necesario usarla? A mí me parece que no –el de ópticos escarlatas apretó los labios, no le gustaba la violencia.

–Pero señor, ellos están armados hasta por debajo de la glosa pueden lastim... –Ironhide no pudo continuar ya que un grito de dolor azotó el ambiente.

–¡Aah!

La escena era horrorosa.

Uno de los gladiadores tenía a un soldado entre sus servos... o al menos lo que quedaba del cuerpo del Autobot, puesto que con una espada lo había partido –literalmente– a la mitad.

Todos quedaron en shock, él Decepticon sonrió de lado lanzando el cuerpo mutilado del Autobot.

–¡Ataquen! –gritó Ironhide sacando su cañón de fusión.

Todos los gladiadores gruñeron ante el grito, preparando armas.

Cierto mech sacó los largos apéndices con decoraciones violetas brillantes, proporcionando fuertes descargas eléctricas.

–¡Soundwave! –gritó con desesperación un Decepticon de armadura plateada.

El Con sin rostro había sido embestido por Ironhide, tirándolo al suelo por el golpe.

Varios gladiadores corrieron en ayuda de Soundwave, intentando empujar al Autobot; Ironhide estaban moliendo a golpes a Soundwave.

–Megatronus, debemos irnos –uno de los tantos gladiadores lo tomó del servo e intentó llevarlo lejos de ese lugar.

–¡No, Blackshift! –se soltó encarando al Bot se armadura oscura–. No pudo dejado a Soundwave morir aquí.

Se giró para ver a dónde estaba ser Bot de armadura ónice, pero Soundwave ya no estaba ahí.

La batalla se había intensificado, refuerzos Autobot habían llegado, habían más Decepticons muertos.

Muchos escapaban para no ser encarcelados o en su defecto; desactivados.

Soundwave se mantenía de pie con dificultad, había logrado escapar, prácticamente estaba casi gateando.

Gimiendo de dolor y angustia.

Hasta que una designación llegó a su procesador.

Megatronus.

Él que consideraba un hermano se había quedado ahí.

Peleando para salvarle.

Con dificultad volvió a avanzar hacía el coliseo, pero sólo un par de metros y se desplomó en el suelo.

–Ah... ah... ayuda.

Su visera estaba hecha pedazos.

Sus sistemas mandaban la alerta de un apagado de emergencia, y si no detenía la fuga de energon lo más probable es que terminará fuera de línea.

Sus ópticos derramaban lágrimas detrás de su máscara.

Jamás le verían llorar.

Y ahora se arrepentía.

Su experiencia pre-morte fue ver una luz escarlata en lo alto, una figura violeta oscura que se acercaba a paso lento pero decidido.

–Déjame ayudarte.


Shockwave se había ido del coliseo, le horrorizaba ver violencia, caminaba por las solitarias calles de la ciudad de Kaon.

Se lamentaba por no poder ayudar a ningún gladiador, él no deseaba ver más muerte y violencia.

Él estaba en contra de la agresión.

Miraba al suelo con tristeza, suspiraba derrotado, sin esperanza alguna de poder ayudar o al menos salvar una spark de ese pozo de ácido sulfúrico al que llamaban Kaon City.

Iba sumido en sus pensamientos, hasta que escuchó un ruido seco.

Levantó la mirada, a unos cuántos metros un cuerpo yacía en el suelo, aparentemente estaba lastimado.

Corrió en su ayuda, diciéndole que todo estaría bien, un beerm después tuvo que utilizar su propia nave y llevarlo hasta un hospital en Iacon City.


Estuvo en el hospital por al menos siete ciclos solares, sus heridas habían sido muy graves, y además estaba angustiado por el paradero de su hermano en armas.

–¿Cuál es tú designación?

Pero volviendo a la realidad; un Bot de armadura violeta, corpulento, de hermosos ópticos escarlatas y labios finos le hablaba.

Él había sido su salvador.

–Soy Soundwave –respondió con monotonía–. ¿Cuál es tu designación?

A Shockwave le sorprendió que el Decepticon le hubiera contestado primero con una voz y después con un audio de su propia voz.

–Shockwave –contestó mirándolo–. Estoy seguro que no te gusta hablar mucho.

–Estás en lo... correcto –unas mezclas de sonido fueron con lo que respondió.

–Yo te traje hasta aquí, pero no es para encarcelarte o ir a los juzgados –él mech de ópticos escarlatas se oía serio–. En general; estoy en contra de toda clase de violencia, y al traerte aquí, se ocurrió darte un tipo de "propuesta"

–¿Propuesta? –Soundwave reprodujo la última palabra.

–Sí –asintió el Autobot–. Vendrás conmigo, puedo darte trabajo si así lo deseas, un lugar dónde quedarte sólo si...

Detrás de la máscara Soundwave apretó sus labios.

¿Le estaba prohibiendo algo?

Ese sujeto no era su creadora matriz o al menos su familiar o Megatronus.

–¿Entendido Soundwave?

Él Decepticon se iba a arrepentir muchísimo después, pero si quería salir de ahí y poder volver a Kaon.

Debía obedecer a Shockwave.

–Muy bien –sonrió tendiéndole un servo–. ¿Podemos irnos ya?

Con timidez, Soundwave tomó el servo que le ofrecían.

–Vamos a casa, Soundwave.

Soundwave no se la creyó, pero, aun así, le pareció el gesto más hermoso el que alguien le llamará por su designación.


Debido a sus heridas debía quedarse en cama por cierto tiempo, pero era imposible mantenerse quieto y tranquilo si estaba viviendo en la mansión de un extraño.

Soundwave se la pasaba recorriendo los pasillos, admirando la ciudad de Iacon desde los balcones, leyendo en la biblioteca, bebiendo el energon más refinado y dulce de todos; todo era un sueño hecho realidad.

Pero los habitantes de Kaon City no sueñan.

Cuando recargan, ellos sólo tienen pesadillas.

Y pronto sucedería una desgracia.

Pero mientras eso no sucede.

Bailemos con Unicron disfrazado de Dios.

–¿Quieres ser mi sparkmate?

Recordaba esas palabras que había dicho al espejo.

Llorar.

Y luego estaba Shockwave.


Llevaba años viviendo con Shockwave.

Tanto así que ya algunos amigos de Shockwave decían que ambos parecían una pareja.

–Soundwave –le llamó el Autobot.

–¿Sucede algo?

Soundwave trabajaba como "secretaria" con Shockwave en la corte.

Él y otro Bot llamado Prowl eran los encargados del orden en el juzgado.

Aunque cuando la sesión iniciaba, Soundwave debía irse.

Debía ocultarse de la mirada de Ironhide y Sentinel Prime.

Por qué sí alguien se enteraba que había un ex-gladiador en la corte... posiblemente la cabeza de Soundwave rodaría.

Y Shockwave no podía permitirse eso.


No supo por qué, o tal vez sí.

Pero Soundwave y él recargaban en la misma cámara de estasis.

–¿Shockwave?

–¿Te sucede algo? ¿Te duele algo?

–No, no –hablaba con su auténtica voz.

–¿Entonces...?

–No quiero volver a recargar solo –fue lo único que dijo en esa noche.

Los largos y fuertes brazos de Soundwave lo abrazaron, apegándolo a su cuerpo.

–Yo tampoco quiero que te vayas Soundwave, tú eres lo mejor de Kaon.

Aunque sonriera, sabía que Shockwave nunca vería su sonrisa, porque simplemente jamás le había mostrado su verdadero rostro a alguien.


Su spark creció dentro de su pecho.

La alegría lo inundó.

Vio al mech que lo había cuidado desde hacía siglos.

–¡Megatronus!

Él mech plateado se sobresaltó al escuchar aquella voz.

–¿Soundwave?

Él tiempo se detuvo.


Soundwave le contó todo.

Y a Megatronus no le gustaba toda la verdad.

Pero era la vida de Soundwave no podía intervenir, aunque antes de irse, tuvo que pedirle un favor.

–¿Aún somos hermanos, cierto?

–Sí –contestó Soundwave.

–Quiero que vengas a Kaon conmigo, sólo por unos ciclos solares, ¿puedes hacerlo?

–Haría muchas cosas por ti.

Ellos se perdieron entre la oscuridad, olvidándose de problemas.

Shockwave al llegar a casa no recibió un afectuoso saludo por parte de su pareja.

Ni esa noche, ni las muchas otras que le siguieron.


A pesar de vivir entre Autobots, los mismos hábitos nunca se olvidan.

–¡Tenemos un ganador! –la voz de un mech por las bocinas del coliseo- ¡Soundwave!

Él de armadura negra levantó el cuerpo de su oponente, debía tomar su vida.

Sin ningún tipo de esfuerzo, la cabeza de su oponente reventó por obra de las fuertes descargas eléctricas.

Todos gritaban y aplaudían, la matanza era tan exquisita.

Y a Soundwave le gustaba como el color azul del energon contrastaba con su armadura.


Shockwave estaba desesperado.

Hubo un llamado urgente desde el Consejo.

Orion Pax y Megatronus habían estado ahí.

El llamado de un nuevo Prime.

Intentó llegar lo más rápido, pero no pudo.

Tan sólo vio un grupo de Decepticons saliendo de la entrada principal del Consejo, entre ellos hubo uno que le llamó la atención.

Entre cerró los ópticos.

Era... ¡Era Soundwave!

–¡Soundwave! ¡Soundwave!

Él mencionado se giró a verlo.

Corriendo.

Juntos.

Un abrazo.

Y luego gritos.

Guardias.

Muchos reconocieron a Soundwave, asqueados por haber convivido con un Decepticon.

Ataques.

Gritos.

Ex-mineros y gladiadores inocentes.

Guardias y civiles culpables.

Soundwave. Shockwave.

Juntos pero separados.

Disparos y energon, las ansias de muerte.

¿Aún crees en las palabras de un Autobot?


Perdió más que un brazo y su rostro en general.

Claro que perdió más que eso.

Perdió a su querido Soundwave.

Perdió el valor de su palabra.

Perdió la cordura.

Así, el dulce y carismático senador; Shockwave.

Se transformó en el despiadado e insaciable Shockwave; él senador.

Por qué, si él no estaba ahí, no valía la pena seguir las reglas y ser feliz.

Todos debían perecer.

Cuando la mano izquierda se agita, quiere decir que su cabeza debe rodar.

El único óptico que poseía era él que veía dentro tu alma, él que podía decir que tú retención era justa o tú energon debía ser derramado.


Encendió sus ópticos, examinando sus sistemas, ya podía levantarse.

Después de otra pelea con los soldados, él y Megatronus ya casi obtenían lo que buscaban.

La guerra civil.

Golpe de estado.

Y los Decepticons iban a reinar.

–Llamen al doctor –ordenó–. Creo que necesita más medicina.

No aún.

Debía guardar su medicina.

Su prohibida medicina que estaba contenida en ese fragmento de cristal violeta.


Cybertron se habían ido al óxido.

Y los reclutas Decepticon junto con los prisioneros estaban en la Némesis.

Soundwave, el tercero al mando.

Él era encargado de revisar y examinar las nuevas tropas y cuestionar.

Pero al ver a cierto soldado, la designación le sorprendió, pero al ver quién era, le sorprendió aún más.

–¿Shockwave? –musitó sin mirarlo.

Un mech de armadura violeta, como brazo izquierdo portaba un cañón de plasma, sin rostro, más que su único óptico, él brillo escarlata que hizo que Soundwave se desconcertará un momento.

–Comandante Soundwave –dio un paso al frente–. Sector médico, escuadrón Phantom.

–Tercera puerta a la derecha –le respondió Soundwave serio–. Siguiente.


Científico por excelencia.

Siglos por su renombre como el único tuerto y manco que hacía temblar a muchos, siendo el tercero al mando compartía ese puesto con Soundwave.

Le gustaba trabajar con prisioneros, y le gustaba escuchar sus gritos por piedad.

–Así qué Soundwave, ¿no?

No se movió de su lugar, apoyado en una de las paredes observando como Shockwave despedazaba a un mech, o al menos sus restos.

–Estaba asegurándome de que estuvieras a gusto en la Némesis, pero veo que eres adaptable como habías dicho antes.

–¿A sí que soy un mentiroso? Lo que haz declararon Soundwave es algo hipócrita, puedes estar un 100% seguro que ya viste de lo que soy acreedor.

–Afirmativo.

–Sin resentimiento de nuestro pasado, no tengo ninguna clase de sentimientos que no sean la satisfacción de un buen trabajo, puedes estar seguro que no quiero verme entrometido entre Lord Megatron y tú, aunque el 99% de placer se lo lleva el comandante Starscream, te aconsejo ser más precavido con él y sus trucos con los Vehicons y el médico de la nave.

Soundwave quería golpearlo.

–Él Lord busca algo más atractivo a los ópticos, Soundwave, una sugerencia seria el cuestionar a Starscream sobre su figura, intenta fallarle, a nuestro Lord castiga sexualmente a los que fallan, deberías intentar con eso

–Me parece que... no... es de tú... incumbencia –mezclas de sonido.

–Comparto un punto de vista con cierta autenticidad –comentó sin importancia el científico.

–¿Aún... me... quieres?


Tiró todo al suelo; experimentos, D-pads e instrumentos de laboratorio fueron víctimas del rápido servo de Shockwave.

Soundwave estaba sentado sobre la mesa de laboratorio, besando en metal negro que conformaba la cara de Shockwave.

Él espía había levantado su máscara a la altura de sus labios.

Paso su glosa por el cristal de su óptico, exhaló un poco, empañándolo y volviendo a lamer el cristal, sonriendo lujurioso.

Le gustaba sentir la glosa húmeda y fría en sus rostro.
Soundwave lo hacía perfecto.

Los delicados dígitos de Soundwave se pasearon por el pecho del mech violeta, lamiendo el cuello de su contrario, a veces mordisqueando un poco otras veces chupando.

Pero lo cierto es que todo eso no lo excitaba.

Shockwave bajo su servo, estimulando la entrepierna de su contrario.

Estaba caliente, pero nada de eso lo encendía de verdad.

–Soundwave, tú nunca has tenido interfaz.

–Suena más como una afirmación que a una pregunta.

–Por qué lo es.

Sus dígitos bajaron por su cadera hasta llegar a sus paneles interfaz, Shockwave gimió, nunca antes había llegado tan lejos.

–Ten cuidado.

Liberó su cable y válvula ante él científico.

A Shockwave le pareció lo más hermoso que había visto en su vida.

El cable erecto de Soundwave, era totalmente ónice con delicadas líneas y decoraciones en violeta brillante, resaltaba mucho en la oscuridad del laboratorio, en especial que de la punta chorreaba lubricante.

Al igual que su válvula, se veía tan apetecible; húmeda y estrecha. Como la de cualquier Bot virgen, lubricante en azul fosforescente y el sonido de gotas cayendo de su puerto.

Shockwave abrió la tapa de sus sistemas de interfaz.

Él cable era igual de grande que él mismo Shockwave, era de un violeta enigmático, decorado con detalles carmesís.

Al igual que la válvula de Soundwave, estaba mojada.

–¿Quieres...?

–Hagámoslo juntos.

Juntaron sus picos, la sensación éramos exquisita.

Una corriente eléctrica recorrió ambos cuerpos, sus sistemas sexuales de verdad empezaban a calentarse.

Por qué para unos psicóticos como ellos, la verdadera acción comenzaba en el momento en el cuál liberas lo más íntimo de tu ser.

Los fríos dígitos de Soundwave se movían entorno a la circunferencia de su contrario, así mismo, él científico se ocupaba del placer del tercero al mando.

–Ahh, ahh.

Leves gemidos y jadeos, ambos eran nuevos en esto.

Ambos empezaron a bombear rápidamente, la cálida sensación del servo de su contrario hacía más excitante la masturbación.

Picos palpitantes debido a la presión.

Los gemidos y ruidos sexuales de ambos.

Con un sonoro gemido, ambos llegaron a su sobrecarga, un poco de lubricante cayó en la mesa, otro poco en el suelo.

Todo un desastre.

Un desastre delicioso.

Shockwave no se detuvo, nada detiene a mechs insaciables como él.

–Acuéstate –ordenó Shockwave.

Sin replicar, el espía obedeció como si de su Lord se tratase.

Las delgadas piernas de Soundwave subieron a los hombros del científico, con su cable rozó la apretada válvula del espía.

De una sola embestida, el cable de Shockwave profano el puerto virgen del espía.

Soundwave reprodujo un grito de Starscream, para después reproducir otro audio.

–Quieto... quédate quieto... –era la voz de Knock Out.

Debía acostumbrarse al tamaño, sentía cómo su cuerpo se tensaba, le dolía, pero a la vez se sentía tan bien.

La válvula de Soundwave se cerraba ante su cable, lo apretaba.

Pero la sensación era tan erótica.

–¡Muévete! –el gritó del segundo al mando rompió el silencio en la habitación.

Empezó a embestir, con fuerza y rápido.

Soundwave gimió debido a los bruscos movimiento de su contrario, iban rápido, sin detenerse.

Contraía el estómago ya que una gran ola de placer inundaba sus sistemas sexuales.

Un grito de liberación.

Shockwave fue el primero en sobrecargar.

En pocos nano-ciclos el espía igual llegó.

Con 'respiraciones' agitadas, llenos de lubricante ajeno.

No cruzaron palabra.

Tan sólo limpiaron lo que habían hecho y volvieron a sus asuntos.


Shockwave gimió.

No se aguantaba toda ésa presión que tenía en su válvula.

Soundwave le penetraba con fuerza, al igual que sus tentáculos.

Los apéndices eran extremadamente largos, vibraban de vez en cuando, excitando cada vez más al cíclope.

Él espía sentía que iba a sobrecargar, sacó su miembro del puerto de su pareja, el lubricante salió disparado manchando así el estómago y pecho del científico.

–Ahh... Ahh...

Los tentáculos salieron del puerto de Shockwave, detrás de su máscara Soundwave sonrió.

Había algo que quería intentar.

Disminuyendo el voltaje de las descargas, dirigió sus tentáculos a los labios de la válvula del científico.

Shockwave se estremeció por el contacto, las descargas actuaban poco si fueran ligeros pellizcos.

La válvula hinchada y llena de lubricantes, la vista era espectacular para Soundwave

Aunque Shockwave sentía otra cosa.

Era extraño.

Pero le gustaba.

Era excitantemente prohibido.

A Soundwave sí que le gustaba lo raro.

Pero bueno, no podía culparlo, él igual quería intentar algunos taboos con su pareja.


–Lámelo –ordenó Shockwave.

Le ofreció su cañón, acercándoselo a la boca del espía.

Soundwave lamía la longitud del cañón, la glosa húmeda del espía excitaba mucho al científico.

La sensación era excitantemente.

–Oh Soundwave...

–Mmh~

A Shockwave le gustaba como el espía ronroneaba, Soundwave tan sólo lo hacía para excitarlo.

El cañón empezaba a calentarse, al igual que los sistemas de interfaz del científico.

Él espía mordió el metal plateado, era de esperarse del tercero al mando.

Soundwave era muy salvaje a la hora de tener interfaz.

Las lamidas y chupetones bajaron hasta llegar al equipo interfaz del cíclope.

Shockwave, por su parte, no se esperó más y abrió sus paneles.

El cable semi-erecto de Shockwave fue lo que él espía metió a su boca, fue lo único que tomaría esa noche.

Se bebería el líquido azul fosforescente que saldría por la punta del miembro de su pareja.

Tan embriagador el sabor.

Pero solamente podía probar un poco, Shockwave era delicioso.

En especial el estar dentro de él, su interior era caliente.

Perfecto para su cable.

Ésos lujuriosos pensamientos encendían al espía.

Que no paraba de succionar el cable del mech violeta.

–¡Ahh!


Lo que estaban a punto de hacer era "el gran paso de los Transformers adultos".

El dar vida a un nuevo cybertroniano.

Un sparkling.

Era una bendición de Primus el poder obtener uno.

Shockwave y Soundwave eran compatibles.

Eso quiere decir que puede tener uno.

Pero no son los más calificados.

Puesto que ambos son asesinos sádicos sin compasión alguna.

Pero no importa.

Por qué sinceramente, ellos deciden si tenerlo o no.

Pero ellos sí lo quieren.

Alejados del mundo, de los Decepticons, de los Autobots.

De todo.

Ellos tuvieron interfaz antes del gran final.

La interfaz no era necesaria, pero ambos necesitaban el valor para poder abrir su chest-chasis y unir sparks.

–Te amo.

Se abrazaron.

Un torrente de sentimientos, el amor fructificado del odio y desolación.

La unión perfecta entre dos cybertronianos.

Era un solo cuerpo en ésos momentos, en el momento en el cuál no importaba su bando, su antiguo puesto de senador o de gladiador, él amor que alguna vez tuvo hacía el líder Decepticon, la decepción que tuvo al saber que su amado se había ido de su lado sin decir ninguna palabra, todo eso era escoria.

El proceso apenas duró un mini-ciclo, pero parecía haber sido más.

La sensación fue toda una revelación.


Shockwave acariciaba su pecho, el trío de bestias descansaban junto a él.

–¿Cuándo nacerá? –cuestionó Predaking.

–Hay una probabilidad de 50% que yo sea el portador matriz –contestó Shockwave.

–¿Quién es tu pareja? –Skylynx se acercó a ver.

–Soundwave.

–¿Dónde está? ¿Ella será nuestra creadora adoptiva? –el Predacon más joven sonreía juguetón.

–Soundwave es mech –Shockwave sonaba aún más monótono que antes–. Y él ya no está aquí.

–¿Quieres tener un sparkling aún sin conjunx? –Darksteel se veía confundido.

–Aún no es seguro que yo sea quién porte a la nueva chispa, pero si así fuera tendré que deshabilitarme por un tiempo.

La spark de Shockwave estaba partida, volvió a comenzar.

Desde cero.


Estaba atrapado la zona fantasma.

Olvidado y perdido.

Tocaba su pecho.

Quería saber si iba ser portador matriz.

Necesitaba saberlo.

Desesperado y en la soledad.

Extrañaba a Shockwave.

Todo volvería a empezar.

Desde cero.


Te amo.

Susurró a Primus, esperando que ésa frase llegará a los receptores de audio de su conjunx.


Espero que te haya gustado a mi encanto muchísimo hacer tú pedido, esto es muy especial.

Considérate afortunada

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Dva Out