DECLAIMER: Como saben ninguno de los personajes del magnífico anime y manga INUYASHA me pertenecen, pero la historia es completamente mía, así que cualquier tipo de plagio está prohibido.

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LA MIKO DE LAS CUATRO ALMAS

CAPITULO 51

Kagemaru rompió en llanto cuando sintió la presencia de su madre alejándose rápidamente, su alarido rompió la tensión en la que ahora Irasue se encontraba al enfrentarse a su hijo que aún seguía mirándola con aquellos ojos rojos que evidenciaban la presencia de Yakko en su peor momento. -Hijo cálmate. -Pidió la Inu notando visiblemente como el cuerpo de su hijo tenia un extraño temblor que lo hacia parecer como si estuviera perdiendo la cordura.

Irasue intento acercarse a él, pero este le advirtió con un gruñido bajo que ni siquiera lo intentara, ella comprendió rápidamente que él estaba en algún tipo de trance en donde no era muy consciente de lo que le rodeaba, se preguntó porque no había corrido tras la azabache.

-¿Estas bien? -Cuestiono ella notando como el ni siquiera la miraba, mas solo veía hacia donde Kagome antes había estado parada.

El por supuesto no contesto y ella supo que algo estaba mal en su hijo. Se dio la vuelta lentamente y se agacho hasta donde podía sentir el extraño corazón de su nieto. Descubrió las mantas manchadas de sangre y dio un suave respiro cuando pudo ver al cachorrito, sonrió dulcemente mientras lo tomaba en sus brazos, el pequeño ahora estaba calmado, ya no lloraba y mantenía una postura seria y en guardia, aunque pequeños restos de lágrimas aún se veían marcadas en sus mejillas que estaban empezando a colorearse con las típicas marcas hereditarias de Sesshomaru. -Eres perfecto. -Le dijo Irasue mientras pasaba la mano por el cabello azabache de puntas de un lindo gris plata. Recordó haber dicho las mismas palabras cuando tuvo en sus brazos por primera vez a su hijo, su amado Sesshomaru.

Irasue se giró con el niño y miro a Sesshomaru que ahora si parecía mirarla, pero de una extraña forma como si la desconociera. Comenzó a preocuparse y con un paso cauteloso se acerco hasta estar parada justo al frente de él mientras le ofrecía al niño. Noto como el aspiro el aroma una y otra vez y gruño impotente intentando tomar al niño en sus brazos de manera descuidada, Irasue intento ayudarlo logrando al fin que el sostuviera por primera vez a su hijo.

Sesshomaru ayudándose del tacto acerco el pequeño bulto que no podía ver con claridad y olisqueo el aroma de su pequeño cuello, percibió un ligero, muy ligero aroma a lluvia, madera y papiro. Reconoció el aroma familiar, la lluvia de su Kagome, la madera de él, y el papiro propio de su hijo. Se lleno de orgullo y una extraña emoción lo invadió, una combinación de protección, propiedad, amor y regocijo. Lo sintió moverse entre sus manos, era muy pequeño y no podía admirar sus rasgos, no sabía si se parecía a su azabache, si tenia sus ojos o sus rasgos, simplemente veía una forma pequeña y sentía su suave y tibia piel. Estaba furioso y sus instintos asesinos afloraron prometiendo una cruel venganza contra la ona miko.

-¿Sesshomaru? -Lo llamo Irasue y él tenso como estaba le devolvió al cachorro a su progenitora y salió disparado hacia el balcón donde salto hacia la batalla.

*********************…

Inuyasha afirmo el paso en el momento exacto que sintió la energía demoniaca de Hotaru; había tenido que separarse en el camino del Lord del Sur quien le aseguro que ayudaría a retomar el control a las fuerzas del Norte y ejercer el dominio en el Este mientras el ejercito se descuidaba atacando el Oeste. Habían estado de acuerdo, sin embargo, él se decidió desde el primer momento en volver al Oeste porque tenía que ser el respaldo y el refuerzo de su hermano, cuñada y prometida; así fue como tomo rumbo, mientras sentía el olor a muerte bañar el aire.

La luna estaba roja, y eso nunca podría ser un buen augurio. Siguió el aroma de Hotaru hasta que se topo con la enorme bestia nekomata que había logrado ver Yasha en la conexión de subconsciente que habían tenido hacia algún tiempo.

-¡Hotaru! -La llamo viendo preocupado que la bestia atigrada se revolcaba en sufrimiento. Incluso el con su conocimiento básico sobre bestias sabia que la pequeña era muy joven para una transformación.

Recordó que Yasha le había susurrado el nombre de la bestia. -¡Mina detente! -Le ordeno Inu cuando vio como la bestia se rasguñaba a si misma al no soportar el dolor.

Mina se detuvo y lo miro amenazadoramente con sus ojos plateados fijos en él.

Un zarpazo e Inuyasha voló varios metros lejos de allí derrumbando una fila de gruesos troncos. -Eres una malcriada incluso en tu forma de bestia. -Murmuro con una risa divertida, mientras dejaba que Yasha que le exigía el control lo tuviera. Yasha rugió en medio de la transformación y se doblo tortuosamente mientras lograba el cambio.

La bestia plateada se alzo dos veces mas grande que la nekomata y se tiro sobre ella esperando contener su histeria, mientras mordía su cuello y la plantaba secamente contra la tierra reteniéndola.

Yasha estaba complacido ante la sumisión, o al menos lo estaba antes de que la nekomata se escurriera tan suavemente de su hocico y lo empujara muy lejos de ella. Rabioso como estaba se levantó y sacudió la tierra de su pelaje plateado y siguió a la gata brava que fácilmente se había alejado del lugar huyendo mientras destruía medio bosque.

..***************…

Miro hacia atrás una sola vez, y vio en los ojos de su madre lo que tanto temía, el conocimiento de lo que ambas vieron que sucedería. Se lanzo al vacío y cerró los ojos, sintió el viento frio que quería cortarle la piel por la fuerza de la caída. Extendió las manos imaginando que volaba y abrió los ojos notando como su amigo, aquel que la había acompañado en sus travesías recientes sobrevolaba el lugar hasta quedar justo debajo de ella, sabía que el vendría por ella, porque lo llamó y el reacciono. Ah Uhn extendió su cuerpo y planeó cerca de ella hasta que la azabache logro llegar hasta la espalda y acomodarse en la montura; el dolor en sus heridas la molesto, pero ella ya estaba casi insensible.

Había decidido tomar esa ruta de salida porque había percibido la presencia de Sesshomaru, como había deseado verlo una vez más, pero si lo hacía, o bien, ella no lo dejaría solo, o bien, él no la dejaría marchar. De todas formas, pronto lo vería, no en la mejor situación, pero al menos lo vería una última vez.

Tomo la correa de la bestia y la guio al plano de lucha, ya no eran centenares de youkais, ahora eran pocas decenas que aun persistían de pie.

Las garras de la bestia aterrizaron en la tierra muerta y ella descendió lentamente. Todo era como en sus visiones, cuerpos descompuestos, ojos abiertos, el terrible olor a putrefacción combinado con una cantidad inimaginable de youki y reiki restante de los cuerpos desangrados y carbonizados de los sagrados. Las nauseas la invadieron, su cuerpo convulsiono instintivamente y vomito solo sangre y bilis.

Se limpio la boca y la frente que a pesar del frio tenía restos de sudor, se relamió los labios resecos y por un momento de miserable vanidad pensó que no le gustaría que Sesshomaru la llegara a ver así, en esas condiciones lamentables.

Observo consternada como uno de sus mayores temores comenzaba a desarrollarse, pequeñas, medianas, y grandes esferas de youki se estaban desarrollando lentamente de los cuerpos fríos; y los pequeños demonios del inframundo, ahora con apariencias mas vividas se estaban dando un festín con los restos de los cadáveres, arañando las pieles amoratadas y sangrantes consumiendo los últimos resquicios de calor antes de que el rigor mortis comenzara su proceso y los cuerpos se hinchen hasta quedar irreconocibles.

Camino erguida sorteando caminos improvisados y hasta a veces haciendo la vista ciega y pisando pequeños huecos de espacios que dejaban en el piso los cuerpos, casi tropezando algunas veces con algún brazo, pierna y de más, que no parecía tener a su dueño cerca o al menos no desde donde su vista alcanzaba.

Se detuvo mas de un minuto observando al pequeño cadáver, un cachorro inu, tal vez más pequeño que Hotaru, no podía estar segura puesto que estaba en una posición fetal bastante pronunciada. Los sentimientos de repulsión tras el acto que llevo a que aquel inocente muriera en esas condiciones la hicieron agitar, mientras que el corazón ajeno daba tumbos vividos opacando a los propios palpitares de su corazón.

Siguió su camino con la convicción de que ya no miraría más cuerpos, ignorarlos era más sencillo, aunque sea menos valiente de su parte.

-Kagome. -Escucho su nombre desde la distancia, una voz familiar, una voz que conocía perfectamente.

Miro hacia un lado y vio al hombre que deseaba matar con todas sus fuerzas. -Debí saber que te vería aquí Naraku. Veo que has hecho de las tuyas nuevamente.

El se rio complacido. -Ahora eres mía.

Ella arqueo una ceja y soltó un bufido burlesco. -Si te refieres a que ahora cargo tu asqueroso corazón. -Se dio pequeños golpes en el pecho con cara de repulsión. -Te prometo que estas equivocado. Solo eres un misógino con pensamientos repulsivos y serios complejos que me dan lastima y asco al mismo tiempo.

La sonrisa de placer abandono el rostro del hanyou cuando las palabras mordaces de la azabache salieron de sus labios. Su ira creciente solo aumento cuando ella sonrió aun en su estado de maltreches como si no pudiera sentir ningún tipo de dolor mas que asco.

Lleno de cólera como estaba apretó los puños y envió una orden a su órgano principal que comenzó su trote maldito en el cuerpo de su amada enemiga que se mordió los labios pálidos evitando emitir cualquier tipo de sonido de agonía. -Te niegas a creer que ahora eres parte de mí, pero aun así estas en mis manos, porque si yo lo deseo puedo matarte.

Kagome relajo el cuerpo a pesar de que el corazón negro quemaba como acido en su interior; la amenaza dicha por Naraku no era algo que podía tomarse a la ligera, por supuesto, pero él no podía asesinarla como él mismo pensaba que sí, aunque ciertamente si podía dañarla gravemente.

-No te matare Kagome, porque te quiero viva. -Kagome noto el brillo en sus ojos, era mas que deseo, era ambición.

-¿Qué quieres de mí? -Pregunto ella recomponiendo su postura, su mano ardía levemente con su reiki contaminado, pero listo para poder arrancarse el corazón ella misma, aunque tuviera que arriesgar su cuerpo a no sobrevivir a la larga por desgaste, después de todo era una humana.

Naraku se rio levemente. -Te quiero con vida, no como Ryukuroi.

Kagome presto completo interés a aquella información, aunque había hecho sus propias suposiciones acerca de lo que el dragón quería, sería bueno al menos saber los planes exactos, y un Naraku emocionado y además ególatra era perfecto para soltar todo tipo de información, solo necesitaba un empujón.

-¿Porque tu no quieres verme muerta? Pensé que compartían ese deseo mutuo. -Pregunto ella, un tono ligero, estable y con una pisca de curiosidad.

Naraku sonrió con placer y se acercó a ella hasta quedar frente a frente complacido de saber que ella quería escuchar sus planes, y ella supo que él había caído.

Naraku alzo la mano queriendo tocar su mejilla y ella elevo la mirada fijamente. -No te atrevas a tocarme. Puesto que has envenenado mi poder, mi cuerpo y mi mente debes saber que sería una descortesía que siquiera pensaras en posar un solo dedo sobre mí. Suficiente tengo con lo que me has hecho.

La mano se detuvo y el sonrió complacido de escuchar una a una las hazañas que él había logrado en el cuerpo de la azabache. -No te tocare entonces. -Contesto, pero su mano contorneo a un centímetro su rostro, dando la ilusión de que realmente la tocaba, pero sin hacerlo. Ella podía sentir su aura tocarla incluso si físicamente él no lo hacía, y aunque quería gritarle un par de maldiciones y darle una descarga de reiki tan potente al punto del desfiguramiento debía esperar.

-Ryukuroi planea abrir un portal al plano celestial. -Comento Naraku.

-¡¿Que?! ¡¿A qué te refieres?! -Eso en ningún momento cruzo si quiera por su mente. Ella sabía que él quería la perla, pero realmente nunca supo bien el porqué.

-El dijo que eras un espécimen único e invaluable y que era una pena que tengas que sacrificar tu cuerpo para que el obtenga su mayor deseo. -Él bajo su mano y la miro con agradable tranquilidad mientras admiraba las facciones sorprendidas en su rostro.

-Dime más. -Pidió ella consciente que aquello no era ninguna broma, aunque Naraku parecía muy divertido mientras contaba los planes de su antiguo señor.

-Ryukuroi planea atacar a tu querida pareja. -El corazón de Kagome que aun persistía pegado al de Naraku se vatio ante la amenaza, golpeteando ansioso lleno de preocupación.

-¿Porque a él? -Pregunto nuevamente.

-Porque él es tu único punto débil. ¿Cierto? -Sonrió astutamente.

Kagome se sintió tan ansiosa que una bajada de presión profunda la embargo cuando todo pareció nublarse por un simple segundo que Naraku noto claramente.

"Él lo sabe" pensó cuando su sonrisa se profundizo. El recuerdo de su pequeño hijo abordo su mente y la idea de que siquiera Ryu supiera de su existencia la hacía querer vomitar.

-No diré nada querida Kagome. Tienes mi palabra de honor. -Prometió él.

-¿Qué quieres a cambio? -Pregunto ella sabiendo que él no daría nada sin pedir nada a cambio.

-Eres tan astuta. -La alabo. -Huye conmigo Kagome.

La cara de Kagome debía ser un poema puesto que el la miro con placer y diversión.

Su postura nuevamente volvió a recomponerse cuando pensó metódicamente las cosas, nada bueno saldría de aquello, él estaba a punto de darle una "opción" para salvarse de ser consumida por la perla y lograr lo que Ryukuroi se propuso y eso no seria mas que un chantaje bien disimulado con la supuesta "ayuda" que quería brindarle el medio youkai.

-¿Porque crees que siquiera consideraría tu propuesta? -Pregunto ella.

-Porque te estoy ofreciendo una salida para que Sesshomaru no sea atacado y los planes de Ryukuroi no se concreten. -Contesto él.

-¿Y estar bajo tu yugo? -Cuestiono ella burlescamente. -Nunca.

El negó con la cabeza. -Supuse que serias terca. Ven conmigo y juntos gobernemos el Sur, como sabrás en este momento esas son consideradas tierra de nadie, el puesto de gobernante esta libre, tu eres una lideresa por naturaleza y yo tengo el control de las tropas.

-Sesshomaru te asesinara. -Contesto ella ante la loca idea que tenía Naraku.

-Lo haría, pero por eso requiero de tu magnifico poder, con tu campo de energía podremos evitar enemigos indeseados, incluso si Sesshomaru quiere tenerte devuelta no podrá lograrlo.

-¿Y sabes acaso el dolor que sufriré yo a través de la marca? -Pregunto ella.

Naraku sonrió tranquilamente. -Conozco ese tipo de conexiones, y aunque solo podre arreglarlo en parte puedo darte…

-Ni siquiera se te ocurra decirlo, me das asco. -Respondió ella ante la posible sugerencia de que él podría darle una nueva marca por sobre la suya.

Sus ojos brillaron de ambición y malicia. -No te tocare si no lo deseas Kagome, solo te daré una nueva marca que adormecerá el dolor de la marca original.

Kagome estaba sorprendida, anonadada. -Estas más loco de lo que pensaba, al menos antes eras mas tolerable, la nueva versión de tu yo actual es simplemente asquerosa.

Naraku la miro con suma curiosidad y ella supo que había hablado de más. Intento cambiar el rumbo de la conversación y dejo fluir un poco de su dolor previamente adormecido. Cuando este tubo efecto ella soltó un gemido reprimido mientras su rostro se contorsionaba por el dolor y ella se inclinaba un poco tocando su pecho en donde el corazón que latía la lastimaba.

-¿Qué te ocurre? -Naraku se acercó hasta ella y la sostuvo de ambos brazos para evitar cualquier caída posible. Rápidamente ella aprovecho su acercamiento y saco una de sus dagas de su manga derecha, su hermosa hikari. La resplandeciente hoja corto levemente la carne del cuello pálido de Naraku dejando escurrir varias gotas de sangre mientras más presión hacia.

-¿Te dije o no te dije que no me tocaras? -Pregunto ella presionando mas la hoja contra la piel.

Naraku sonrió divertido. -Sabes que no puedes matarme Kagome. Además, tu reiki está contaminado, no me haría tanto daño como antes.

Ella asintió levemente. -Lo sé. -Aseguro. -Pero estas dagas están llenas del youki de mi pareja y también yo misma incluí hace mucho tiempo mi reiki completamente puro en sus hojas. -Naraku abrió los ojos con sorpresa y se movió dispuesto a alejarse, pero antes de que eso sucediera Kagome deslizo en su mano izquierda su otra daga yomi y en un corte de tijeras decapito a Naraku. La sangre espesa salpico parte de su mejilla, cuello y pecho y ella se sintió aún más asquerosa mientras veía como la cabeza de su enemigo rodaba unos metros y quedaba inclinada justo mirándola aun con los ojos enrojecidos de ira y venganza.

-¿Que creías Naraku? ¿que realmente aceptaría tu propuesta? ¿Crees que soy tonta? -Lo cuestiono molesta.

Naraku parecía incrédulo e iracundo desde el suelo. -Te ofrecí una ruta de escape Kagome, una forma de salvar a Sesshomaru y a ti misma.

Ella asintió. -Cierto, es posible que haya sido otra ruta, pero otra ruta que me llevaría a otro tipo de muerte. Nunca siquiera considere tu oferta. -Naraku soltó un gruñido lamentable mientras parecía sufrir dolor; Kagome miro las heridas del corte del cuello y se dio cuenta que de que él no podría regenerarse con facilidad gracias a su viejo reiki que impedía siquiera que el lograra su reconstrucción.

Kagome miro sus dagas, aun resplandecían del hermoso color de la luna incluso si ahora estaban manchadas; admiro como la sangre roja y espesa comenzó a evaporarse como si hirviera ante el reiki que resplandecía rosa brillante rodeando a las dagas. Su plan inicial había sido usar sus valiosas dagas en todo su potencial contra Ryukuroi y así matarlo y terminar la guerra, pero se había visto forzada a hacerlo con Naraku.

Sus pensamientos fueron sacados e interrumpidos por la estruendosa carcajada de Naraku que aun decapitado parecía descabelladamente muy vivo.

-Veo querida Kagome que debes estar realmente en muy mal estado si no puedes percibirlo. -Se burlo él aun riéndose siniestramente.

Kagome se tensó ante el aviso, apretó los mangos de sus dagas y se colocó en posición defensiva mientras miraba los alrededores. No tardo en darse cuenta a lo que se refería Naraku, varios metros más allá, entre los secos matorrales muertos por el aire contaminado podía ver unos ojos rojos resplandecer intensamente, cubiertos entre la maleza y la sombra de la noche y los altos arboles moribundos.

Sabía perfectamente quien era, incluso podía notar el disfrute en su mirada mientras la observaba. "Ryukuroi" pensó mientras se alzaba firmemente llamándolo en silencio a acercarse para terminar todo esto.

La risa enloquecida de Naraku nuevamente la hizo salir de su concentración y desvió la mirada un segundo hacia él cuando noto consternada que en los ojos brillantes de Naraku había una amenaza implícita que se encendía como fuego bravo.

-Naraku tu…

-Kagome has sido una mala madre. -Comento Naraku.

Kagome vacilo en su postura mientras miraba de Naraku a Ryu con creciente pánico, sus manos que sostenían las dagas se pusieron pálidas cuando las apretó con más fuerza mientras intentaba controlar el temblor que amenazaba con salir.

Naraku siseo como serpiente -Dejaste a tu recién nacido solo en el palacio…

-¡CALLATE! -Grito ella aspirando aire asustada por su repentino grito mirando como Ryukuroi ya no se encontraba donde lo había visto antes. Desesperada lo busco con la mirada dando vueltas en un eje esperando encontrarlo y no perderlo de vista. "Por favor, por favor" rogo mientras sus piernas querían rápidamente correr al palacio y llevarse a su hijo de allí.

Estaba tan desesperada que se desconcentro en su posición defensiva, fue evidente cuando con un fuerte golpe su daga hikari fue arrebatada y lanzada varios metros lejos de ella. Aun sosteniendo a yomi en su otra mano intento cortar a Ryu que ahora se alzaba frente a ella, pero él la retuvo de la muñeca con fuerza, justo cuando ella apuntaba a su corazón. Kagome intento zafarse, pero el agarre era bastante fuerte tanto que intentaba que ella deje caer su única daga. -Suéltame. -Ordeno ella aguantando el dolor de la presión cuando él con una sonrisa molesta apretó aún más. Ella blasfemo una maldición entre dientes y soporto el dolor. Nunca dejaría caer su arma.

-¿Tuviste un hijo? -Pregunto él con un tono furioso.

-¿Que? ¿No podía? -Pregunto ella sarcástica.

-¡NO DE EL! -Grito embravecido.

Ella le regalo una sonrisa cínica. -¿Porque no? El es un macho fuerte y…

Una fuerte bofetada le hizo girar el rostro mientras un dolor sordo le recorría la mejilla y sentía la sangre tibia correr de sus labios y tal vez su nariz.

-¡Eres una moza! ¡Una puta! -La insulto.

-Tu problema Ryu es que me has idealizado demasiado. -Contesto ella intentando enfocar sus ojos rojos agradecida de que el se quedara con ella, puesto que en cualquier momento se descuidaría y ella podría atacarlo. Además, lo prefería mil veces con ella que fuera de su vista donde no podía estar segura si su hijo corría peligro.

Otra bofetada y ella escucho un fuerte pitido en sus oídos y un mareo horroroso. Sintió las manos de él sobre su otro brazo mientras intentaba estabilizarla. -No quiero que mueras pequeña Kagome, realmente te he llegado a tomar aprecio. -Menciono él mirándola con algo que ella no podía reconocer en absoluto, pero que se acercaba mucho a la admiración.

Ella estabilizo sus pies e intento zafarse del agarre, pero el no quiso soltarla. -Tu no podrías apreciar a nadie Ryu, ni tu ni tu bestia. -Sintió la presión en sus brazos y como sus garras venenosas se incrustaban en su piel, fue doloroso, pero sentía que ya había sufrido tanto que no podría haber nada peor.

-Morirás. -Susurro la bestia de Ryu, ella podía sentirlo, vibrando su enojo a través de su piel.

-Si, pero tu morirás conmigo. -Afirmo ella agarrando los brazos de él que aun la sostenían y dejando escapar todo su reiki, contaminado, o no, ella lograría destruirlo. Soltó un grito de dolor angustiante en el momento en el que su reiki contaminado comenzó a purificarse utilizando las ultimas fuerzas de su corazón que intentaba bloquear la influencia del de Naraku. Ryu dejo de presionar sus brazos e intento soltarla cuando sintió la fuerza de su poder intentando absorberlo. Su bestia Kuurio gruño en advertencia a su portador para que se aleje de la mujer que estaba comenzando a absorber su energía y su poder.

-¡Kikyo! -La voz de Ryu sobresalto a Kagome que abrió los ojos a pesar del dolor y vio como de las sombras Kikyo se asomaba esperando órdenes.

A Kagome no le importaba si realmente Kikyo intervenía en la pelea, ella podría con ambos. -Si la metes en esto también la destruiré. -Murmuro ella a Ryu que a pesar de tener la cara contorsionada de dolor sonrió con una mueca sádica.

-¡Kikio busca al cachorro y mátalo! -Grito con todas sus fuerzas.

El poder de Kagome se desestabilizo cuando escucho esas palabras; deshizo el agarre de Ryu que rápidamente se alejo de ella respirando forzosamente. Kagome miro a Kikyo que ya no estaba en el mismo lugar y corrió tras ella siendo retenida por Ryu que se paró delante de ella tapándole el paso.

Él sonrió.

Kagome apretó el mango de su daga y envió poder sobre la hoja, ni siquiera se sorprendió cuando la hoja se alargo y formo una larga espada de reiki que resplandecía en rosa puro.

Naraku metros lejos de la escena se sorprendió de ver la capacidad de la azabache de anular el control de su corazón en su cuerpo y de como aquella mujer se estaba purificando a sí misma.

-¡APARTATE! -Grito ella.

Cuando Ryu no hizo caso ella lo ataco, deslizo la espada en el aire como si no pesara mas que una pluma e intento abrirse paso. El problema era que Ryu era bastante rápido y esquivaba todos sus ataques. Después de varios intentos logro cortar parte de su abdomen, lo escucho gemir y apartarse mas de ella. Kagome intento nuevamente correr en dirección de Kikyo pero Ryu restablecido volvía a cubrirle el paso. Ella podría gritar de desesperación.

Sintió el suelo temblar y desvió su mirada a un lado en donde una enorme bestia desconocida se abría paso en el territorio, tenia la mirada de un color plateado y el pelaje atigrado de colores blanco y celeste. Kagome no conocía a esa bestia, pero podía sentir el aura de Hotaru, estaba descontrolada mientras se movía de un lado a otro derribando todo a su paso y lanzando grandes cantidades de energía por doquier.

Kagome intento nuevamente desviarse, pero Ryu no dejaba de posarse en su camino. Kagome estaba harta y angustiada.

-¡HOTARU! -La llamo, y la enorme Nekomata detuvo su histeria y la miro entre bramidos furiosos. -Ayúdame por favor. -Pidió.

La nekomata no pareció reconocerla del todo, pero para suerte de Kagome comenzó a atacar a Ryukuroi. Kagome miro con pena una vez mas a su recientemente pequeña hermana y dio media vuelta en busca de su hijo.

Corrió lo más rápido que su cuerpo le permitía e intento hacer de oídos sordos a los gritos de dolor de la bestia de Hotaru, su humanidad la traiciono cuando dio una mirada atrás y vio consternada como Ryu estaba lastimando a Hotaru. Después de todo, era su primera conversión y Kagome estaba segura de que su poder era inestable y descuidado. Quiso detenerse, lloro por hacerlo, quería volver y ayudar a su amiga, pero su hijo… soltó un alarido de pena y continuo su ida.

Sintió otro youki y la culpa disminuir cuando escucho un nuevo bramido y ver a la que creía que era la bestia de Inuyasha aparecer tempestivamente y atacar a Ryu.

Sintió un peso menos abandonarla.

De repente se detuvo en medio del campo de cadáveres, podía oír la pelea tras de ella, pero eso no era lo que la había retenido; él se encontraba delante de ella y su mirada era… era de puro odio.

-¿Sesshomaru? -Lo llamo ella respirando ansiosamente por el esfuerzo de la carrera y por la hemorragia de su cuerpo cansado.

Ella lo veía de frente, a solo unos pasos, pero por mas que buscaba en su mirada el reconocimiento él parecía que no la veía, es más, parecía que veía a su peor enemigo.

Sesshomaru se comenzó a acercar a ella y Kagome vio consternada como su mano comenzaba a crepitar de youki mientras sus garras se alargaban dispuestas a matar.

-Soy Kagome. -Dijo terriblemente angustiada, hasta que se dio cuenta de lo que estaba ocurriendo, y de como todo ahora encajaba perfectamente. Ella no quería que sucediera así, no él.

-No volverás a engañarme. -Gruño él.

-Te amo. -Confeso ella dejando la posición defensiva esperando el final de lo que una vez soñó.

-Usurpadora. -Blasfemo él.

Kagome cerró los ojos y respiro profundo. No tuvo que esperar mucho tiempo cuando sintió un terrible dolor atravesar su pecho, era tan insoportable que grito con todas sus fuerzas. Abrió los ojos y miro los ojos frente a ella, estaba furioso, y vulnerable como nunca lo había visto, sus ojos ámbar comenzaron a aclararse con el conocimiento y el horror de lo que acababa de suceder; sintió un calor vomitivo subir por su tráquea hasta estancarse en una bola en su garganta, tosió con fuerza por la falta de aire y escupió mucha sangre oscurecida, sangre negra, espesa y acida. Sonrió con incredulidad y miro al cielo sin estrellas, una enorme luna llena pintada de rojo intenso parecía hacerse la burla de ella. La respiración comenzó a escasear y la poca que lograba pasar por su nariz era toxica, no le quedaba mucho tiempo, estaba sorprendida de haber durado tanto. Miro nuevamente a los lados y muchos metros más allá, vio a Ryukuroi aún estaba esquivando la pelea, pero el la veía, ella lo sabía, estaba disfrutando de esto. Sentía su regocijo y su placer.

-Sesshomaru, mátalo. -Le pidió Kagome. -Mátalo y salva a nuestro hijo, ¿lo, lo… lo viste cierto? -Pregunto escupiendo sangre mientras intentaba formular la mayor parte de palabras que pudiera. -Está en peligro… ayúdalo. -Pidió dejando escapar sus lágrimas con libertad.

-Que hice. -Susurro él. Kagome podía ver a Yakko intentar salir y a Sesshomaru retenerlo muy dentro.

Kagome maldijo a los kamis, ella había hecho lo que habían querido, estaba dando su vida por la causa ¿Pero porque Sesshomaru? ¿Por qué él tenía que ser el que le quitara la vida?

Kagome tomo la muñeca de Sesshomaru e intento quitarla, pero él no cedió ningún momento; ella sentía su puño muy quieto alrededor de su corazón apenas palpitante; ella quería alejar su mano y descansar de una vez por todas, pero él no parecía querer dejarla, incluso si sus garras estaban incrustadas en su órgano mas importante. Kagome sonrió tristemente y miro los ojos ámbar rojizos, estaba horrorizado, nunca había visto esa mirada en él.

-Déjame ir Sesshomaru. -Pidió ella cuando sintió su reiki revolotear con fuerza en su interior, estaba bravo y descontrolado, muy pronto no podría ejercer poder sobre él.

El gruño una negativa intentando aliviar la presión en su corazón y desincrustar sus garras. Sus movimientos se detuvieron cuando ella gimió de dolor; incluso si sus garras venenosas la estaban matando lentamente el que las quite lograrían una hemorragia veloz y una muerte más rápida.

-Kagome. -La llamo, era un ruego de que no se durmiera, ella estaba a punto de perder la conciencia.

Kagome alzo la mano y logro tocar la mejilla de Sesshomaru, solo unos pocos segundos antes de que el peso de su propio cuerpo la venciera y la dejara caer. -Mátame por favor. -Pidió ella sintiendo como faltaba muy poco para perder el control.

-¡NO! -El grito, él nunca había gritado tan fuerte. Kagome lloro de dolor y de tristeza.

-¿Nuestro hijo? -Pregunto ella intentando no cerrar los ojos.

-Madre. -Contesto él mientras pasaba uno de sus brazos alrededor de la cintura de ella intentando sostenerla para que no se derrumbe, mientras aun su mano sostenía su corazón entre sus garras incrustadas.

-Eso es bueno ¿madre no dejara que le pase nada verdad? -Pregunto ella cerrando y abriendo los ojos en largos intervalos convalecientes.

El asintió y apretó su agarre. -No te duermas por favor. -Pidió.

Kagome abrió los ojos brillando en mas rosa que chocolate, un color puro y brillante. -No acostumbras a pedir por favor… -Susurro.

-Este no dejara que mueras. -Contesto la bestia dándose a escuchar, Kagome vio con algo de sorpresa como los ojos ahora fuertemente rojos de Sesshomaru derramaban lágrimas de sangre. Kagome pensó que para que un youkai debía ser algo muy difícil llorar, y hacerlo con lágrimas de sangre debía ser por un dolor insoportablemente grande. "Lo siento tanto" pensó, cuando cerró los ojos.

-¡ESTE NO DEJARA QUE MUERAS! ¡NO LO HARA! -Grito sacudiéndola tentativamente.

-Ella aún no está muerta Sesshomaru. -La voz de Ryukuroi quebró el momento. Sesshomaru miro de reojo a su enemigo y vio su sonrisa complacida, los deseos inimaginables de asesinarlo surgieron en él. Pero aún no podía soltar a Kagome porque sostenía en su mano su corazón que aun palpitaba.

-Sesshomaru. -La voz de Inuyasha se escuchó detrás de Ryukuroi, traía en sus brazos a la neko inconsciente. No supo en qué momento la transformación de ambos se había desvanecido, pero podía percibir una considerable hemorragia interna en la neko.

Apretó a Kagome a su lado y hundió su nariz en su cuello. El aroma propio de ella al fin podía percibirlo con claridad y era terriblemente angustiante, puesto que ella moría.

-¿Que está ocurriendo? -La voz de alerta de Inuyasha logro sacarlo de su terrible angustia notando al fin la cuantiosa cantidad de esferas que comenzaban a formarse en toda la planicie de guerra. De los cuerpos que yacían muertos en la fría tierra emergían esferas de colores oscuros y brillantes, unos mas grandes que otros, y creciendo con cada segundo que pasaba hasta formar miles de ellas que vibraban con un zumbido crudo mientras se juntaban la una a la otra. -¿Sesshomaru que le ocurre a la joy… a Kagome? -Pregunto Inuyasha. Se le veía nervioso y preocupado mientras apretaba a su pareja convaleciente.

Sesshomaru sintió el corazón en su puño, estaba palpitando con mas fuerza y la temperatura aumentaba con cada latido apresurado. Observo el cuerpo de su amada azabache y noto consternado que incluso entre sueños ella sufría profundamente. No quería soltarla, no podía dejarla.

-La pequeña Kagome ha soportado más de lo que espere, pero esta demasiado débil. -Comento Ryukuroi con una sonrisa complacida.

Sesshomaru quería matarlo, sus ojos se enrojecieron mientras Yakko intentaba contenerse y no explotar, puesto que si salía podría perder el control y terminar más rápido con la vida de su cachorra.

-Sesshomaru tu… -La mirada de Inuyasha vago hacia la mano de su hermano atravesando el pecho de su amiga y sus puños se apretaron de ira y pena. -¿Porque? -Pregunto Inu sin comprender la situación que llevaría a su hermano a acabar con la vida de Kagome.

Sesshomaru no contesto, gruño una negativa mientras las marcas de su rostro crecían en rabia e impotencia.

"Debimos saberlo… debimos saberlo" se lamentaba la bestia dentro de él. "mátalos… mátalos a todos… mátalos… ¡MATALOS!" Rugía desquiciado en su mente.

-¿Kagome? -La voz de Inuyasha nuevamente lo saco del trance y vio como el rostro de su azabache se contorsionaba de dolor mientras abría en rendijas leves sus ojos que estaban completamente teñidos de un rosa brillante; se removió y con sus manos sangrantes lo sostuvo de sus prendas con fuerza y profirió un grito agónico. Sesshomaru libero su youki instintivamente cuando Kagome comenzó a purificarlo con todo su poder, su corazón latía como loco en su mano y el calor se extendió desde sus dedos hasta su codo mientras sus prendas comenzaban a deshacerse como si hubieran sido tocadas con ácido, notando ahora claramente que su piel se estaba quemando dejando ver solo el musculo sangrante sin piel mientras aumentaba el recorrido hasta su brazo. Su poder de regeneración se activó y comenzó a formar una nueva piel que se deshacía nuevamente con el reiki. No duraría demasiado.

Las esferas brillantes que se habían acumulado y crecido zumbaron y comenzaron una carrera en dirección de ellos como si estuvieran atraídas magnéticamente a Kagome como si ella fuera un imán humano. Sesshomaru intentó esquivar cada una de ellas, pero eran demasiadas y muy veloces logrando llegar hasta ella incluso si lo atravesaban a él. Ella grito con todas sus fuerzas mientras su corazón ardía como acido venenoso que el se negaba a soltar.

-¡HAZLO KAGOME! ¡HAZLO! -Grito Ryukuroi, estaba extasiado mientras admiraba como Kagome estaba absorbiendo todo el youki igual que alguna vez lo había hecho la legendaria Midoriko. Su plan estaba por culminar, solo faltaba un paso para que la perla este formada y nazca en este mundo como una joya.

Sesshomaru lanzo un gruñido potente ante el aumento del reiki que lo estaba consumiendo, sentía que la unión que tenía con Yakko desde su nacimiento estaba intentando ser arrancada a la fuerza. Kagome estaba quitándole a Yakko del interior junto con toda su energía vital, estaba absorbiéndolo, y con la velocidad en la que iba no faltaría mucho para que ella lo lograra. Solo había una forma de sobrevivir y era algo que él no haría nunca.

-Sesshomaru. -Escucho su voz, era apenas un susurro, pero ella estaba despierta, bajó su mirada hasta ella, sus ojos ahora rosa lo contemplaban.

-Suéltame Sesshomaru. -Le pidió suavemente.

El rugió una negativa.

Ella sonrió, una sonrisa suave y cansada. Sus ojos dejaron de brillar en rosa y volvieron al chocolate original. Aquello lo alerto, porque casi al instante el pecho de Kagome comenzó a brillar, una esfera resplandeciente comenzó a palpitar justo donde estaba su corazón.

-¡No! -Rugió él.

Ella asintió levemente, alzo su mano y aunque él temblaba tenso, alerta, y descontrolado dejo que ella vagara sus dedos por sus marcas profundas y se deslizara hasta su cuello en una caricia silenciosa y reconfortante.

-No morirás. -Le ordeno él.

Ella asintió como si intentara darle la razón para tranquilizarlo; quito su mano de su piel y la poso en su propia marca, en aquella que él había dejado en su cuello como muestra de su unión. El sintió calor y pena a través de la caricia que ella misma profesaba sobre su piel.

-Sesshomaru… -Él la escucho atentamente, puesto que ella pareciera que se estaba conteniendo para no llorar.

-Lo siento. -Susurro.

El frunció el ceño profundamente ante su disculpa y justo en ese momento sintió el dolor mas horroroso de su vida. Ella había perforado con su reiki parte de la piel de su cuello, justo en donde él la había mordido. Su mente se tambaleo y Yakko que parecía sumido en la locura desgastado de dolor y cansancio aulló quebrando su espíritu. Rugió con fuerza cuando ella desgarro su unión. Intento enfocar sus ojos sobre ella, pero todo estaba borroso, su mente vibraba con zumbidos tronantes, solo sintió el sonido de algo chirriante, el movimiento, y cuando todo se hubo calmado dentro de él abrió los ojos y miro lo que tenia en su mano. Cayo al suelo aun sosteniendo el corazón mientras la veía a ella tirada en el suelo, su ropa llena de sangre, y su cabello largo expandido entre la sangre y el barro. Los ojos cerrados.

-¡NOOOO! -El grito desesperado de Ryu al ver sus planes fallar lo quebraron de ira una vez mas en el momento exacto en el que Yakko decidió perder la cabeza, y el igual.

CONTINUARA…

Ufffff no saben lo terriblemente costoso y angustiante que fue escribir este capítulo. Este es el capitulo mas importante de todo el fic, y este es el primero que imagine antes de comenzar la historia.

¡LA COSA AUN NO ACABA! Tranquilos… tranquilos. ¿…?

Déjenme explicar algo por si no comprendieron del todo. Sesshomaru ataco a Kagome, si, fue horrible ¿Pero porque lo hizo? Por si algunos aun no se han dado cuenta, en el anterior capitulo, Sesshomaru es cegado por Kikio, todo era un plan ya trazado entre ella y Ryu para que Sesshomaru fuera absorbido por Kagome y se rinda ante su destino al ver que había sido el culpable de la muerte de su amada.

Como ve las cosas Sessh… Bueno pues, el persigue a Kikio cuando ella huye de su anterior encuentro, el no puedo ver bien y su sentido del olfato también fue adormecido con la suficiente cantidad de poder como para que él llegue a confundir a Kag. Bien, cuando el ve a Kag tirarse del balcón, realmente no la ve a ella, el piensa que es Kikio porque su silueta se ve como la de ella (recordemos que tanto Kikio como Kag traen un traje de sacerdotisa en ese momento) y la confusión mas grande es el aroma, aunque el no puedo sentirlo finamente aun así es capaz de percibirlo forzando sus sentidos, y pues lo que el percibe de la mujer que creyó ver es el reiki contaminado. Recuerden que Sessh siempre ha sentido el reiki puro de Kag, es por lo que piensa que es la otra la que esta ahí. Él se enfurece cuando piensa que Kikio estuvo en la misma habitación que su hijo y decide ir tras de ella para matarla, sin saber que era realmente su Kagome.

Fue todo un trámite desarrollar esta situación.

¿Dudas? ¿Amenazas de muerte o tortura? ¿Declaraciones de amor? Estoy abierta a todo, solo recuerden que esto aun no acaba. Sean pacientes y no se suiciden precipitadamente XD

Y como quiero publicar rápido, dejare los saluditos para el siguiente capítulo.