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Leyó la nota atentamente arrebatándole un suspiro contenido. No se detuvo a pensar, Harley simplemente quería refugiarse en aquella cálida sensación que comenzaba a traspasarse por todos sus rincones poniendo a latir su corazón. La letra elegante de J la había transportado a un lugar seguro y eso era todo lo que quería. Desató el listón de la caja abriéndola para revelar un hermoso vestido blanco, sus dedos al hacer contacto con la fina tela se deleitaron por la suavidad y suntuosidad de esta. Ya lo había visto antes, pero ahora era el momento de usarlo cobrando un sentido que ni ella pudo imaginar en sus mejores sueños.
Lo tanteó con sus dedos sintiendo las partes de encaje y pedrería. Un nerviosismo extraño se apodero de ella, una ternura casi infantil incluso si no se trataba precisamente de un vestido de novia, aunque todo lo evocaba.
Puso en pausa su mundo decidiendo entregarse de lleno a la sensación, aunque sus tormentos persistían en su cabeza, los renegó, minimizándolos o al menos, silenciándolos ya que no quería que nada arruinara esa noche especial.
-¿Tú que piensas? – le preguntó al pequeño gatito a su lado acariciando su cabeza, a lo que el pequeño ronroneo estirándose hacia ella.
- Eso pensé – le sonrió revitalizando su cuerpo y pensamientos.
La esperanza siempre la mantuvo en pie, de esa forma comenzó a arreglarse para ir al encuentro con J. Se duchó con cuidado tomándose el tiempo necesario hasta sentir que era ella misma otra vez, relajándose con la fragancia de sus lociones y rociando perfume detrás de sus orejas y en sus muñecas.
La venda en su mano no le molestó, de alguna forma los había unido más. Por otra parte, siempre supo entender los estados por los que Joker atravesaba, sus obsesiones, sus molestias, lo que le preocupaba de sus fines, todo era por algo mucho más grande, algo que la sobrepasaba, a todos en realidad, llevando al mundo a la verdad en sus mentes inocentes.
De pronto, sus pensamientos se fueron a un punto fijo en la tempestad de sus recuerdos.
-.-.-.-.-.-. Flash Back.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Selina echaba humo aplastando con sus tacones aguja - ¡Me expulsó! ¡Ese imbécil lo hizo de nuevo! ¿Puedes creerlo? - Interrogó a Harley atónita, extrañada que Selina perdiera la compostura. No era recurrente en ella - Se supone que ahora estaríamos en un vuelo con destino a París. No sé por qué me sorprendo - negó exclamando fuera de sí.
Harley abrazó a su amiga confortándola - Revisa tu celular, quizás ya cambió de opinión.
-No, es muy testarudo - arrastró las palabras en el ostentoso baño del club - Nunca admitirá que se equivoca y si lo hiciera..., no cambiara de opinión - agravó rabiosa, enojada por volver a recaer en su relación de amor y odio con Wayne. La diferencia de principios, sus prioridades chocaban constantemente con los deseos de Selina por emprender una nueva vida juntos, alejados de Gotham y su contaminado ambiente - Agotó mi paciencia - Sentenció con ponzoña - ¿Cómo no puede ver que aquí no hay futuro? Malgasta su vida poniendo al resto por delante de todo y de paso, hace miserable la mía.
Harley la escuchó atenta, decir que Batman era el hombre que Selina amaba era una conversación tabú para los dos, independiente de saber que así era, se evitaron problemas, prefirieron hacerlo irrelevante en su amistad refiriéndose a Batman simplemente como "Él", pero esta noche seria la excepción…
- ¿Cómo no puede ver que esta ciudad es una causa perdida? ¡Considerando que esta ciudad esta maldita y tiene un trabajo de nunca acabar!- vociferó.
- Selina…, él no puede dejarlo - trató de sostenerla – Esta ciudad es su vida. Analicémoslo. Es ingenuo pensar que desistirá de sus ideales por muy frustrante que sea, a no ser que te unas a su causa...veo muy difícil lo de ustedes.
- Nunca. ¿Qué pretendes?, ¿Qué haga una dupla con él hombre que me ha encerrado reiteradas veces? No cielo, si me quiere, tiene que dejarlo todo por mí - su desdén aumentó por lo que consideraba una traición a sus raíces - Irnos de esta maldita ciudad es la única forma de que seamos felices.
Harley calló unos segundos antes de responder dudosa – Selina…si sabes que Batsy no sería nada sino puede luchar contra nosotros?.. Le crecería la barba, se decaería, incluso entraría en depresión…o algo mucho peor.
- No exageres.
- Estas siendo muy egoísta Gata, estar con el hombre que amas debe compensar estar involucrada en esta mierda - Quizás fue verse reflejada en Selina o que en otras ocasiones Selina cuestionó su relación con el Joker, con poca tolerancia, con poco tacto y le cantó sus verdades, lo que provocó que Harley se sintiera con el derecho de rebatir su soberbia - Se honesta Gata, no se irá a vivir a París.
Selina se cruzó de brazos, con el ceño fruncido.
- Mira, va más allá de un trabajo al que puedes renunciar e irte. Estamos hablando de algo más profundo, detesto a Bats, pero desde mi punto de vista al menos te está dando la opción de acompañarlo en su perfecto esquema cuadrado, porque si, demonios. Bats podría considerarte un inconveniente, un estorbo en su misión, pero no cariño... Te está haciendo un cupo en su lio de vida.
Selina rodó los ojos y masculló- Y es por eso debería estar agradecida y brincar de felicidad como lo haces tú.
Harley ignoró su comentario acido, empecinada en que ella entendiera la importancia del asunto - ...Él vive para combatir el crimen, creo que si le quitas eso...no le quedaría nada.
-Harley, lo entiendo…él tiene sus propios traumas personales, pero amar a un hombre dañado…duele.
-.-.-.-.-.-.-. Fin Flash Back.-.-.-.-.-.-.-.-
"No le quedaría nada….nada" "amar a un hombre dañado duele…duele"
Susurraron en ecos de remolinos pequeñas voces, pero lo suficientemente fuertes para saber la verdad.
Esa noche Selina y Harley discutieron gravemente, incluso hiriendoce mutuamente, pero era algo que Harley no quería recordar. Ambas amigas estaban maldecidas por amar irremediablemente a hombres no normales, por decirlo de una forma mucho más simple. No podían contra ello, era una lucha perdida. No obstante Harley lo había comprendido hacía tiempo, mientras que Selina fiera en su estilo renegaba de una verdad irrefutable. La única opción sensata era alejarse para siempre para no salir lastimada o unirse a ellos. No…Harley por fin había encontrado la combinación perfecta…unir sueños, metas; por supuesto, había costado dolores y lágrimas de sangre…pero finalmente había logrado hacer entender a J la importancia de unirse más allá de todo.
Deseaba que Selina nunca tuviera que pasar lo que pasó ella para ser feliz, pero cada caso era más que complicado, era toxico, capaz de dejarte sin el último aliento.
Cada batalla interna, cada aflicción quebrarla en dos..tratando de permanecer junto a un hombre tan dañado...herido.
Luego de pensarlo unos segundos estaba segura que Batman iba a volver al juego, él podía acceder a la ciencia de la regeneración genética, y por ende, de los tejidos. También sabía que Selina iba a estar para él.
Porque ninguna podía escapar de sus propios sentimientos, de un amor violento. Esbozó una sutil y pensativa sonrisa…ambas estaban jodidamente maldecidas.
Volvió a arreglarse con esmero, luego de años de espera era el momento de deslizar su vestido sobre su silueta. Y así lo hizo, subió los brazos deslizando la delicada tela por su cuerpo, esta se convirtió resbaladiza, apegándose a sus curvas con dulzura y tentación.
Su espalda quedaba totalmente expuesta por el corte bajo terminando en el nacimiento de sus glúteos formando un exuberante corazón, mientras que el encaje de su escote también de corazón era más moderado en sus pechos, brillando por los pequeños diamantes incrustados. El corte sirena le quedaba de maravillas.
Por último se maquilló en tonos azules y celestes, complementando el vestido con pendientes zafiro y anillos con una pulsera de plata fina.
Su gatito F la había acompañado en todo el proceso con música de su gusto. Como si fuera un peludo adivino paseando su cola por el reloj del velador, Harley se rio con ternura ya que era el momento de irse.
Intuyó que Joker la estaba esperando en la planta baja, sus nervios se encresparon con cien mariposas revoloteando en su estómago. Agarró su sobre plateado e inspiró profundo poniendo una mano en la manilla de la puerta.
Un nerviosismo se propagó dentro de ella, costandole recuperarse hasta recobrar toda su elegancia de reina, caminando como gacela, su andar fue provocativo hasta llegar al comienzo de la escalera que daba a la planta baja. Allí, Joker la esperaba de pie observando el reloj en su muñeca.
A los ojos de Harley estaba inmensamente atractivo, tanto que no pudo contener un suspiro. Vestía un traje impecablemente negro a medida con una corbata verde oscuro. Se había esmerado tanto como ella, haciendo que el ritmo de los latidos de Harley se descompusiera de pura dicha.
Sus ojos predadores rápidamente se dirigieron hacia ella, encontrándose, reconociéndose. Harley le sonrió bajando escalón por escalón sin apartar la mirada. Él quedó hipnotizado y cautivado por su belleza, Harley pudo notarlo en la expresión de su rostro tratando de hacerlo pasar desapercibido.
Pero cuando Harley llegó al ultimo peldaño su mirada se había transformado por completo a una de celos y posesión. Joker extendió su mano para recibirla, Harley la aceptó con delicadeza.
Sin soltar su mano Joker la rodeó observándola por completo por todos sus ángulos como un prisma. Se detuvo en su espalda, sus dedos recorrieron todo el trayecto de su suave piel causando escalofríos en ella y un sobresalto cuando sintió que dio un beso sagaz en el centro.
-J…- suspiró ella reclamando la seductora acción.
Entonces sintió como esbozó media sonrisa contra su piel, ella también sonrió.
La cadena de un collar pasó por delante de su rostro, un colgante con una pequeña J calló en su busto.
Joker lo abrochó advirtiendo – Nunca salgas sin esto.
-Está bien.
-Buena chica – pronunció Joker en el silencio de la mansión – Te ves preciosa.
- También te ves bien – le sonrió cómplice.
Joker caminó junto a ella hacia la salida, la luna se levantaba hermosa desde lo alto reflejándose en la piscina, los pinos del bosque alrededor se mecían majestuosamente por el sutil viento del otoño. Estacionado había un nuevo auto deportivo, no era un deportivo excepcionalmente llamativo como el infame lamborghini, sino un deportivo gris de alta gama, pero que pasaba desapercibido.
-Lindo auto – se burló graciosamente Harley por el cambio repentino del vehículo.
- Comenzaremos a tomar medidas preventivas – Le abrió la puerta del copiloto y Harley se introdujo dentro aun con unas risitas divertidas.
Joker rodeó el deportivo y también se subió – Abróchate el cinturón – Harley obedeció escuchando el click de este.
Continuó bromeando, arqueó una ceja atrevida – ¿También conducirás con cuidado?
Joker encendió el motor - No quiero imprevistos.
- Un poco de velocidad no estaría mal – Se rio. Luego se enserió mirándolo fijamente a los ojos – Gracias.
Joker levantó la comisura de sus labios con sagacidad, Harley le besó la mejilla – Sigues siendo un conductor experto.
El sonido del motor se elevó fuerte por sobre la cima de los árboles, aves volaron lejos cuando el deportivo aceleró saliendo del recinto. La carretera se transformó en un juego de miradas entre ambos. Al llegar a la ciudad Harley se atrevió a preguntar.
-¿Hacia dónde vamos?
- Tendrás que esperar.
Harley hizo un pequeño puchero en sus labios, luego asintió con una sonrisa que no podía desaparecer de su rostro. Observó atenta como el deportivo tomaba un desvío por toda la costa de Gotham en una ruta alejada de la ciudad. Nunca había estado por esos senderos, que le parecieron cada vez más y más misteriosos cuando descendieron por la pista secreta de un subterráneo y salieron a un camino amurallado. La única pista era el olor y sabor de la brisa marina, estaban en el extremo de la ciudad.
Un joven de traje recibía los autos en la entrada de lo que era una notable construcción, similar a la ópera de Sidney, su diseño era impresionante. Habia autos aparcados en el amplio estacionamiento, todos de un lujo extravagante, algunos modelos clásicos también exclusivos se estacionaban junto a los otros.
El deportivo se estacionó a metros de la entrada. Joker se bajó abriéndole la puerta a Harley nuevamente, ella deslizó una pierna que se asomó provocativamente poniendo los pies en los adoquines del extraño lugar.
Él tomó su brazo enganchándolo con el suyo, ambos caminaron hacia el interior. Adentro Harley no pudo evitar abrir su boca desmesuradamente. Era un exótico restaurante cuyo concepto era el de un increíble y conmovedor acuario. Gigantescos acuarios eran las paredes que rodeaban las elegantes mesas blancas, las luces del interior eran cálidas reluciendo aún más la iluminación azul fantasía de los acuarios. Peces tropicales, de múltiples y llamativos colores nadaban en tropas de espirales. Una mantarraya sorprendió a Harley quien no sabía dónde posar los ojos.
Aquel restaurante era impresionante por donde se le mirara, meseros se atravesaban sosteniendo bandejas de platas de exquisitos platillos, mientras que los bármanes agitaban sus cocteleras en otra esquina preparando inusuales tragos para los comensales.
Las mesas estaban distribuidas para proporcionar una atmósfera extraordinaria, Harley reconoció que algunos de los comensales eran de gran prestigio criminal, las familias más ricas del bajo mundo se encontraban allí, incluso oficiales militares de alto mando corruptos, también del gobierno. Por lo que nadie se sobresaltó con su llegada, cada mesa parecía centrada en ella misma en sus temas de conversación.
Harley se adentró acercándose a una de las paredes del acuario. Algunos hombres la siguieron con la mirada ya que resplandecía en el vestido que llevaba. Puso una mano en el grueso cristal atrayendo a unas medusas de violeta electrizante.
Joker se acercó por detrás poniendo una mano sobre su hombro posesivamente - ¿Te gusta?
Harley no encontró palabras para describirlo. Simplemente era mágico.
Musitó abstraída – Es impresionante…
Un mesero se aceró a ellos y con prestancia inclinó la cabeza – Señor, tenemos reservada la mesa que ordenó.
Harley se giró, cuando sintió los dedos de Joker rozar los suyos, ella sonrió entrelazando sus manos para ser guiados por el mesero hacia la terraza del restaurante. Afuera Harley se encontró con una vista panorámica de todo el borde costero, a los lejos la ciudad se divisaba con las tintineantes luces de los rascacielos. Se sentaron en una mesa donde se podía apreciaba el sonido del mar romper en los roquerios.
Una escalinata permitía a las personas bajar hacia la arena y el mar.
Harley cruzó sus piernas poniendo su sobre encima de su regazo, el mesero les entrego la carta. Los dos comenzaron a leer una serie de platillos, ninguno contenía especies marinas. Harley presintió que el dueño debía ser un ávido buceador, amante de las criaturas del fondo del océano.
-¿Qué ordenaras? – le preguntó Harley.
- Cordero – pronunció mientras una sonrisa de tiburón se dibujó con claridad en su rostro. Harley se inclinó con una breve risa.
- Yo ordenaré la especialidad del chef.
Ambos continuaron con sus órdenes de entrada, platillo principal y postre para ella. El mesero anotó las órdenes, después regresó con una botella del vino más caro y un vaso de jugo de melón para Harley. Les sirvió y se retiró haciendo un ademán con la cabeza.
-Nunca habíamos venido aquí antes.
-Recibí la invitación de Hector hace unos días –respondió J enderezándose en su silla – Re-inauguró el restaurant después de que estuvo cerrado a causa de un atentado.
Harley bebió de su vaso –Es una lástima…
-Lo es.
Harley frunció el ceño -¿Y quién es él, he?; no he escuchado su nombre antes - Le extrañó, ya que creía conocer a la mayoría de los más criminales de la ciudad.
-Le gusta operar bajo las sombras.
-Puedo realizar un perfil de él rápidamente, es un excéntrico, maduro, le gusta coleccionar piezas de arte, con un gusto exquisito se dedica a venderlas en el mercado negro a alto precio.
Joker sonrió por lo bajo – Sigues conservando tus habilidades.
-Es lo que puedo deducir a simple vista.
-Así es, nunca ha significado un problema para mí, ambos nos dedicamos a cosas completamente diferentes – resolvió, balanceó la copa en su mano y bebió – Hasta ahora. No te ha quitado los ojos de encima desde que llegamos.
- Bromeas.
-No.
Harley apretó los dientes sintiendo la sangre subirse a sus mejillas. Se aguantó las ganas de buscarlo con la mirada entre la multitud de personas. Pero concluyó que estaría en las alturas, observando todo el movimiento de su restaurant.
Por entre los cubiertos Harley tocó la punta de los dedos de J – Juguemos –le dio un pequeño guiñó - Bésame…o…Tócame.
Joker amplió una sonrisa sórdida y bebió nuevamente - No.
- Porqué? –pronunció extrañada.
-Por qué eso le haría saber que me intimida.
-Ya veo…es diferente al resto. Puede que más astuto – Se encogió de hombros – Pero no hablemos de él, no me interesa – dijo con desdén y sus ojos se iluminaron - ¿Cuándo comenzaras a contarme otra de tus hazañas? – Cruzó sus dedos poniendo su mentón entre ellos.
- Esta bien – Accedió Joker sabiendo que nunca se le acababan las historias que contar. Entonces el garzón apareció sirviendo los platillos. Ambos comenzaron a comer entre risas, Harley cada tanto adivinaba partes, deducía cosas o complementaba el perfil de alguien añadiéndole más valor a la historia. Lo escuchaba atenta, con ojos soñadores podía escuchar el sonido de las sirenas, las astas de los helicópteros girar sobre él, el sonido del fuego cruzado.
De pronto, Joker se había convertido en ese hombre interesante, con millones de haces bajo la manga, lleno de riesgos del cual se había enamorado.
La velada transcurrió sin prisas, cuando la risa burbujeante de Harley era tal, que Joker había quedado prendido de ella. Él pensó que era el momento adecuado.
- Quiero que te cases conmigo.
Harley tosió por el imprevisto, luego se recuperó dificultándose mirarlo a los ojos sin sentir que su corazón se le salía de su pecho, con manos sudorosas. Ella tragó saliva, ella lo miró a los ojos, estaban claros, no había dudas. Ella sintió que iba a colapsar.
Se levantó torpemente chocando con la mesa y dijo alterada – Voy al tocador Puddin'– Se fue de la mesa deprisa con la sangre bombeando irregularmente.
Al llegar, Harley les dio una mirada tajante a las otras chicas que se encontraban maquillándose allí. Todas se fueron de inmediato dejándola sola.
Mojó su rostro. ¿Por qué había salido huyendo si esa frase era todo lo que quería escuchar? Precisamente se trataba de eso, un singular miedo de que no fuera real se apoderó de ella. Él no parecía mentir, ni querer engañarla…ambos ya lo habían conversado con anterioridad. No obstante la incredulidad la hacia rodearse de fantasmas pasados.
No era la posibilidad de que la estuviera manipulando, también era la herida abierta que no paraba de sangrar. Gota a gota, recuerdo tras recuerdo. El dolor, la desolación…Sus manos ejercieron presión en el lavamanos. Estaba ahí, lo que más quería…a un paso de tenerlo.
Se atrevió a mirarse al espejo. Volver a confiar, entregarse de lleno. No podía olvidar. No podía…pero quizás no era necesario olvidar, los recuerdos podían ser los cimientos de lo que por fin había conseguido con tanto esfuerzo.
"Amar a un hombre dañado duele"
-¡Cállate!
Gruñó con un quejido que le salía del alma.
Estaba abrumada por los sentimientos encontrados,el futuro siempre seria incierto, pero debía dar el siguiente paso, debía intentarlo una vez más, ella debía luchar.
Respirando varias veces consiguió tranquilizarse. Secó el sudor de sus manos y se empolvo la nariz. "Puedes hacerlo" "Arriesgarte una vez más". Acomodó su cabello saliendo del tocador, Joker conversaba con un grupo de hombres, parecían hablar de negocios, uno de ellos llevaba cabello largo y negro observándola fijamente, le murmuró algo ilegible a J en el hombro y él se giró esperándola mientras se acercaba.
A mitad de camino Joker le indicó con un gesto de la barbilla que fuera a la baranda de la terraza, Harley así lo hizo hasta que ambos quedaron mirando el fuerte movimiento del mar. Las olas reventaban en la orilla.
Harley puso las manos en la baranda, el metal estaba frió como su nariz - Siento haber escapado así – se disculpó elevando brevemente el rostro – Necesitaba unos minutos para pensar.
Joker bebió del trago en su mano y sin mirarla le preguntó con voz grave - ¿Y qué pensaste pequeña…?
Harley se giró hacia él tocando su rostro con su mano, Joker la tomó, era la mano marcada – Haré que un profesional te quite esto.
Hiedra podía ayudarla, pero eso a Harley no le importaba en ese momento. Ella se relamió los labios con ojos puros y cristalinos – Si quiero, quiero casarme contigo.
Joker tardó un segundo para acercarse a su boca y besarla apasionadamente. El encontró el punto de su placer haciéndole perder la conciencia y razón. Su lengua delimitó sus labios, adentrándose en ella, exigiendo su aire, acariciándola saciándose de ella. Sometiéndola con la presión de su lengua sus bocas se impregnaron de un fuego inmensurable. Ella se desvistió con los matices de la entrega de su boca, desnudando cada fragmento que componía su pasión. Ella lo tuvo allí, rendido ante la adquisición de poseerla.
Joker tiró suavemente de sus labios y murmuró en la corta brecha de sus bocas – Baila conmigo.
Harley asintió besando sutilmente la línea de su mandíbula, Joker la rodeó de la cintura y juntos avanzaron al salón principal. En la media noche otras parejas bailaban apegados, la acústica era suave y lenta, mientras que la atmósfera que generaba el fondo marino era mágica con las luces bajas.
Joker la llevó hacia el centro, rodeo su cintura apegándola a su cuerpo y Harley apoyó su cabeza en su hombro tomando su mano en el aire. Sus movimientos eran lentos, meciéndose como si la unión de sus cuerpos fuera algo espiritual. Harley descansó en la altura de J, respirando el aroma de su cuello que la embriagaba hasta que cada uno de sus sentidos cayó en la sensación. Drogada, mezclándose con él, perdida en su masculinidad se dejó guiar.
Él la aferró firme y despacio, como si de eso dependiera su vida, sintiendo el latido lento y pausado de Harley unirse al de él. Recibiendo la calidez que su frágil cuerpo podía entregarle a un frío asesino. Joker tomó sus mejillas, observó en sus ojos el miedo de su descontrol residir en ellos, consciente de las dudas que la acechaban.
Bailaron incluso cuando los demás dejaron de hacerlo, uno a uno se fueron retirando dejándolos a solas. El universo se sincronizaba con ellos. Se pertenecían más allá del tiempo, en la locura y tempestad, en glorias pasadas y triunfos siniestros...entre lagrimas y corazones sangrando, entre negaciones y arrepentimientos. Enlazados por un amor violento que los aquejaba en secreto.
Sin embargo la unión invitaba a más, de pronto no era suficiente, de pronto necesitaban pertenecerse desesperadamente como sus bocas se volvieron a encontrar. Besándose en la tristeza del otoño.
Abandonaron el restaurante con Joker acercándola a su cuerpo poniendo un brazo protector por encima de sus hombros. Antes de salir, Joker le lanzó una mirada de advertencia a Héctor apoyado en la barra del bar.
Su noche continuaría en la intimidad de su hogar.
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Parte dos.
Cada capitulo tiene un significado, el siguiente será más intenso, pues contara con partes del pasado de J, el motivo de su negación por la transgresión de su dolor. Para, finalmente unirse y entregarse simbólicamente con los anillos...advierto que tambien habrá BDSM.
Espero que el tema del acuario les haya gustado, investigando vi unos restaurantes así y simplemente quede fascinada por lo bello que son y que calzaran perfecto con el cap.
Los quiero 3
