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Nota: Este fic ha sido editado, porque una Fan de Rice me ha denunciado. No habrá muchos cambios, solo nombres y una de otra cosa minúscula. Después de todo, solo uso los vampiros y la historia es toda mía ñ.ñ
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Un Ángel entre Vampiros.
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Disclaimer: Los personajes de esta historia son propiedad de J.K. Rowling y la Warner BROS. Esto es puro entretenimiento y no me reporta beneficio económico alguno. Me olvidé de ponerlo antes, pero Eriol Hiiragizawa tampoco me pertenece, todo lo que reconozcan del mundo de CCS son de las geniales CLAMP.
Sumario: La noche de Halloween de 1981 Vernon Dursley se encontró con que habían abandonado un bebé en su puerta. Cuando descubrió que era su sobrino fenómeno, sin importarle la suerte del pequeño, lo abandonó en el parque más cercano. Esa misma noche, León Le Rond vagaba por Little Winning y un llanto de bebé llamó su atención. ¿Como será la vida de Harry Potter viviendo entre vampiros? ¿Podrá este ángel ganarse un lugar entre los Inmortales?
¡¡Les presento al tierno chibi-Harry!!
Parejas: Lancelot Leuchtenberg/León Le Rond, Esteban Englert/Darío Zallio, Lucius Malfoy/Remus Lupin, Atón/Rodolphus Lestrange, Ethan Nott/Arthur Weasley, Ángelo/Sirius Black, Máximo/Rabastan Lestrange, Severus Snape/Bill Weasley.
Harry Leuchtenberg/Eriol Hiiragizawa, Ron Weasley/Neville Zallio, Draco Malfoy/Ginny Weasley, Theodore Nott/Hermione Granger.
Aclaraciones: El fic contendrá embarazo masculino, muchos personajes OOC (sobre todo Harry) y es un Universo COMPLETAMENTE Alternativo.
Aclaraciones de lectura:
-Letra normal: dialogo, relato.
-Letra en cursiva: pensamientos de los personajes.
-N/A: notas de autora.
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Capítulo 53: Noticias para el ángel.
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Al día siguiente, Harry se levantó más gruñón que de costumbre. No solo por la pequeña resaca que tenía, sino porque en la noche había extrañado el calor del cuerpo de su novio. Después de reflexionarlo, llegó a la conclusión que él no había tenido culpa de nada. Estaba en una misión, una secreta que podría ser muy importante para el futuro, y no tenía permitido decírsela a nadie.
Además de eso, no era tonto, se había dado cuenta cuando fue al baño a cepillarse los dientes y se miró en el espejo que Eriol había interpretado cualquier cosa al verlo llegar con esas pintas, eso hizo que le hirviera la sangre. Aunque no podría echar toda la culpa al otro mago, pero para estas alturas, su pareja ya debería saber que él no iba a serle infiel nunca. Antes tuvo muchos amantes a la vez, pero todos ellos se atenían a lo que significaba estar con él, nadie sería oficial, pero desde que se decidió a tener a alguien que llamar "novio", la monogamia se convirtió en parte de su vida.
-Idiota –gruñó para sí, mientras se acomodaba el cabello. Sus compañeros de cuarto todavía dormían, puesto que aún era temprano, pero él tenía una cita con Dumbledore para ver la memoria, así que se había despertado más temprano que todos.
Una vez que estuvo listo, caminó a paso lento hacia las cocinas, donde Dobby le dio un desayuno ligero, antes de ir al despacho del director.
-Ah, Harry. Vienes temprano –fue el saludo de Albus al verlo atravesar la puerta de su oficina.
-Estoy curioso por saber qué es lo importante que tiene esa memoria –respondió Harry a la pregunta no hecha, antes de tomar asiento frente al director.
-Entonces no perdamos tiempo, también estoy curioso, porque como te dije, esperé para que podamos verla juntos.
Harry asintió en agradecimiento y después se acercó al Pensadero del mayor, donde comenzaron a ver la memoria que había obtenido con tanto esfuerzo la noche anterior.
Cuando salieron de la memoria, Harry sintió que una nueva carga se posaba sobre su corazón, casi le costaba respirar, pero se obligó a lucir tranquilo, mientras caminaba para sentarse nuevamente frente al escritorio del director.
Horcruxes.
Esto era lo que había hecho Voldemort para mantenerse con vida, a pesar de lo que pasó aquella noche de Halloween que perdió a sus padres biológicos. Ahora le venían a la mente aquellas palabras que escuchó en la noche más horrorosa de su vida, cuando vio a Voldemort resurgir de aquel caldero.
"Fui arrancado de mi cuerpo, era menos que un espíritu, menos que el más ínfimo de los fantasmas… pero aun así estaba vivo."
-Oh, Merlín –murmuró, tapando su cara con sus manos.
-Parece que has entendido el significado de lo que acabamos de ver.
-Sí, supongo –asintió seriamente-. Si es que pudo volver en mi cuarto año, es porque alcanzó a hacer un Horcrux o más, antes de que me atacara aquella noche.
-Correcto, y creo que en este caso la conclusión que debemos hacer es que hizo más de uno. Tú mismo lo escuchaste, siete parece ser un número que le agradó mucho. Sin embargo, podemos estar seguros que uno de ellos ya fue destruido.
Los ojos de Harry se abrieron en sorpresa.
-¿Cómo? ¿Cuándo?
-En tu segundo año, Harry. El diario que destruiste con el colmillo del Basilisco, que tenía la memoria del adolescente Riddle, es una prueba fehaciente de que era un Horcrux.
-¿Entonces es así como funcionan? –se estremeció-. Recuerdo que parecía tan real, que poseyó a Ginny para que hiciera todas esas cosas y después trató de consumir su vida, para ganar la suya propia de nuevo.
-Es porque era un fragmento del alma de Tom –asintió Dumbledore-. Con todo su poder y conocimiento que tenía a esa edad. Sin embargo, la forma descuidada en que trató ese Horcrux me hace llegar a la conclusión de que hizo otros aparte de ese, otros que todavía están allí escondidos y más seguros.
La charla siguió hasta casi la hora del almuerzo, porque a medida que iban hablando ataban todos los cabos sueltos sobre las memorias que estuvieron viendo durante estos meses. Se fueron atando tanto para Harry, como para Dumbledore. Y así llegaron a comprender la magnitud y gravedad de lo que tenían enfrente de ellos.
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Mientras Harry y Dumbledore estaban en la oficina del segundo, sus amigos podía sentir la tensión venir desde la mesa de Ravenclaw. Eriol desayunaba tranquilo, pero sus movimientos eran tiesos y no hablaba ni miraba a nadie a la cara. Muy cerca de allí, algunas personas desconsideradas susurraban con placer, sabiendo que ellos habían peleado y mostraban su alivio por saber que Harry estaba soltero de nuevo.
-No les hagas caso –dijo Neville, que se sentaba junto a él-. ¿No quieres que mejor vayamos a la mesa de Gryffindor?
Eriol levantó sus ojos para ver hacia esa mesa y no vio a su amante, así que tomó una decisión enseguida.
-Vamos.
Dejando sus desayunos a medio comer, Eriol y Neville se levantaron para ir a la otra mesa. El castaño solo saludó con un toquecito en el hombro a su novio, puesto que no era necesario un gesto más cariñoso, siendo que su amigo estaba aún sensible por la pelea de ayer.
-¿Mi primo todavía duerme?
Hubo un silencio repentino en la mesa de Gryffindor, que hizo que Neville quisiera morderse la lengua. Los alumnos de sexto se miraron entre ellos.
-Él ya no estaba en el dormitorio cuando nos despertamos –dijo Seamus, el único que se animó a anunciar la noticia-. Nadie sabe adónde se fue.
Enseguida, Eriol tensó y dejó el vaso de leche que estaba tomando.
-Te veo en clase –le dijo a Neville, antes de abandonar la mesa.
Estando ya en sexto año, todos los alumnos de las cuatro Casas iban casi a las mismas clases juntos, es por eso que estando en Encantamientos y Transfiguraciones ese día, los amigos de Harry y su novio notaron que el chico no se apareció a ninguna de las dos. Pero cuando salieron de la segunda clase, todos los alumnos se detuvieron en la puerta, detenidos por algo que Neville y Eriol no pudieron ver.
-¿Qué hacen? Caminen –dijo Zallio, de mal humor. Empujando un poco, llegó a la entrada y también se detuvo al ver que Harry estaba sentado en el alfeizar de unas de las ventanas que estaba en frente de la puerta de la clase de Transfiguraciones, con la mirada fija hacia el Bosque Prohibido. Parecía haber un aura alrededor de él, como si estuviera depresivo. Pudo sentir que Eriol tensaba detrás de él, así que carraspeó-: ¿Harry?
El aludido volteó y se bajó del alfeizar, antes de acercarse a ellos.
-¿Podemos hablar, Eriol? –preguntó, sus ojos solo atentos a la cara de su novio.
Al ver que su amante actuaba más extraño que la noche anterior, Hiiragizawa no lo dudó y extendió una mano para que el otro se la tomara y se dejó guiar hacia donde lo quisiera llevara. El lugar resultó ser el aula vacía en el tercer piso, donde solían encontrarse seguidamente, cuando tenían ganas de arrumacos.
Después de cerrar la puerta, usando magia, Harry giró y abrazó a su novio, apoyando su frente en el hombro del otro.
-¿Harry? ¿Qué pasa? –había alarma en su voz y no era para menos, Eriol se esperaba que este día su novio lo ignorara y estuviera gruñón, grosero y quejoso. Actuando como la víctima de toda esta pelea, tal y como le gustaba ser. Era por eso que lo que menos se imaginaba fue que Harry los llevara a su lugar secreto, para abrazarlo, teniendo un halo de tristeza rodeándolo.
-Nada, solo abrázame –contestó el otro, apretando el abrazo.
Eriol dejó que su novio encontrara consuelo a lo que sea que lo tenía así, estando abrazados, pero no pasó mucho tiempo hasta que sintió la necesidad de saber qué pasaba.
-Necesito saber qué te tiene así, Harry.
-¿No puedes simplemente dejar que te abrace sin preguntar nada?
-No –su respuesta fue rotunda.
Harry bufó y, mucho a la decepción de Eriol, rompió el contacto.
-¿Qué pasa, no tienes tiempo para mí hoy tampoco?
El Ravenclaw frunció el ceño.
-No seas así, Harry. Debes admitir que en lo ocurrido ayer, yo tenía razón. Si bien fui algo rudo, eso no justifica que estuvieses así conmigo –se cruzó de brazos-. Además, fuiste tú el que desapareciste ayer sin decir a nadie dónde estabas y, cuando llegaste, después de estarte esperando más de tres horas, estabas bebido y con unas pintas sospechosas.
Leuchtenberg se cruzó de brazos también.
-¿Qué pasa? ¿No confías en mí?– enarcó una ceja-. Te dije que te sería fiel.
-¿Intentas echarme la culpa a mí?– frunció el ceño-. Por qué simplemente no me dices donde estuviste, ¿eh?
Harry hizo una mueca y despeinó su cabello enmarañado.
-No te lo puedo decir, lo tengo prohibido.
-¿Por quién? ¿Tiene eso algo que ver con que parezcas nervioso y angustiado? –lo miró preocupado-. ¿Qué es lo que sucede? Si es algo que te afecta, creo que merezco saberlo.
El moreno mordisqueó su labio inferior y, en un movimiento precipitado, tomó la mano de su novio y lo condujo fuera del aula donde estaban. No escuchando las protestas y preguntas de Eriol, Harry los llevó hasta el despacho del director, donde, con mucha suerte y casualidad, encontraron que el hombre estaba trabajando.
-Ah –Albus sonrió, sus ojos iluminados-. Imaginé que tarde o temprano vendrías con el Señor Hiiragizawa a mi despacho, Harry.
-Entonces…-comenzó, algo vacilante-, ¿puedo decirle?
-Eriol es alguien a quien has confiado tu corazón y futura compañía, Harry. Tienes mi permiso para hablarle de ello y también puedes hacerlo con tus amigos. Sin embargo, el secreto no debe ir más allá de ustedes, ¿de acuerdo?
-Seguro.
-Prométemelo, Harry –dijo seriamente, cruzando sus dedos enfrente de su cara, para mirar al muchacho a los ojos.
Se paró tieso y puso una mirada seria.
-Se lo prometo, director.
Después de eso, ellos abandonaron el despacho y volvieron a aquella aula vacía. Una vez allí, Harry derramó todo lo que sabía a su novio, con él escuchándolo atentamente. El nerviosismo que estas noticias causaban en Eriol podría notarse en su cara y en la forma que apretaba la mano de su amante, cada vez que se acercaba al tema de los Horcruxes.
-… y la próxima vez, él prometió llevarme para que rescatemos otro de estos objetos.
-¡¿Llevarte con él?! –preguntó alarmado-. ¡Esto no es un juego, Harry! ¡Podría ser peligroso!
-Pero estás de acuerdo en que ésta también es mi misión, ¿no?– sonrió con cansancio- No puedo hacer la vista gorda y dejarle todo el trabajo, Eriol. Si lo piensas, yo soy el más involucrado con la necesidad de derrotar a ese monstruo que el mismo profesor.
El chico suspiró y asintió, sabiendo que no podía negar eso. Miró con pena como su novio volvió a adoptar una actitud derrotada, cerrando los ojos y suspirando entrecortado. En un momento de impulso, Eriol se levantó de su asiento y se sentó en las piernas de Harry, para luego atraer la cabeza del otro y comenzar a besarlo con devoción. Luego de que pasó el momento de sorpresa, las manos del de ojos verdes se movieron por sí solas, trabándose enseguida en el trasero del otro y apretándolo.
Eriol gimió en la boca de su novio y comenzó a mover sus caderas, ocasionando una fricción que endureció poco a pocos sus miembros. Harry gruñó y sacó bruscamente la camisa del pantalón de su amante, para poder tocar aquella piel caliente y pálida que tanto le gustaba marcar y besar, de la espalda. En un movimiento rápido y sincronizado, el de anteojos quedó sin pantalones y ropa interior y Harry sacó su erección, más que preparada para recibir el ano del otro.
-No necesito preparación –murmuró Eriol a los labios de su novio-. Hazme tuyo ahora.
Harry asintió, casi sin escuchar lo que su chico le dijo, porque su mente estaba perdida en la pasión que envolvía su cuerpo. Sonriendo un poco, Eriol levantó su cuerpo, ubicó aquella carne urgida en su entrada y fue sentándose en ella lentamente. Hizo un gesto de dolor, porque si bien el líquido que salía del miembro de su novio lubricaba algo, todavía era muy seco.
Sin embargo, esta vez no lo hacía para su disfrute, sino para hacer que Harry olvidara algo del gran problema que el destino había puesto en sus hombros. Así que metió el sexo de su amante hasta el final, ubicó sus manos en sus hombros amplios y comenzó a moverse, satisfecho por los jadeos de dicha que salían de su novio.
No importaba si era sexo por compasión o por el motivo que fuera. Además, ellos se querían tanto que esto era hacer el amor, sea cual fuera el motivo.
Esto también sirvió para que olvidaran la anterior rencilla que tuvieron. Eriol se juró en ese momento no volver a dudar de Harry, y se dijo que fue verdaderamente estúpido. Además, era un consuelo muy triste, pero con lo que acababa de enterase hace menos de una hora, sabía que con toda la carga emocional que llevaría a partir de entonces su amante, le sería imposible pensar siquiera en tener alguna aventura.
Cuando llegaron a la culminación, se quedaron en la misma posición, para tratar de recobrar su respiración.
-Te ayudaré, mi amor. Te juro que te ayudaré –murmuró contra el oído de Harry, todavía sentado en su regazo y con el miembro flácido en su ano.
-Con que seas mi apoyo y confíes en mí, será más que suficiente, Eriol. Por favor, solo confía en mí y no me prives de tu compañía… es todo lo que necesito de ti.
-Seguro, estaré para ti cada vez que me busques.
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-Entonces…
Esteban levantó la vista del libro que estaba leyendo y miró a su amante, que se sentaba agraciado en frente de su sillón.
-Te escucho –murmuró con impasibilidad.
-Yo quería saber –mordió su labio inferior y Esteban suspiró internamente. Otra vez estaba dándoles vueltas al asunto-, desde que hablamos con Neville aquello, no volvimos a tocar el tema.
-¿Y con "tema" te refieres a…? –preguntó, guardando la calma.
-Al bebé –puso cara de perrito perdido-. Quiero saber si es que vamos a tener uno, ya que existe la posibilidad.
-Ya te dije que sí.
-¿Pero cuándo?- inquietó impaciente-. Yo ya quiero tenerlo. León se ve tan lindo con su bebé, yo también quiero verme con uno.
Esteban lo miró con una ceja enarcada.
-Te repito lo mismo que te repetí antes que adoptáramos a Neville: Cuidar de un niño no depende solo de tu envidia por ver a otros con uno.
-¡No es envidia…! –se defendió enseguida-. Solo quiero… solo quiero uno.
-¿Crees que es prudente tener uno ahora? Dije que podríamos tenerlo, pero no dije que ahora –suspiró-. Las cosas se van complicando mucho, desde que ese loco apareció de nuevo.
-Entiendo eso –suspiró-. Por eso mismo esperaba hacerlo ahora, porque si luchamos en el futuro, no sabemos si vamos a sobrevivir.
-Con más razón debemos aplazarlo. No sabemos si vamos a sobrevivir, no podemos ser negligentes en dejar un niño huérfano en caso de que nos pase algo.
-Por favor, Esteban –se arrodilló frente a él y tomó sus manos-. Deseo esto, lo deseo desde hace mucho tiempo. Amo a Neville con toda mi alma, pero mi primer deseo fue siempre tener un bebé. Si tenemos esta oportunidad, debemos usarla ahora y no esperar a ver que nos depara el destino. Por favor…
-Ah, Darío –acarició su mejilla-. Si te digo que no, probablemente me odies. Así que lo intentaremos, pero creo que lo más prudente sería que yo cargue con el pequeño.
-¿Disculpa?- preguntó enseguida, no creyendo haber oído bien.
-Seré yo quien lo geste, pienso que es lo más prudente en nuestro caso, puesto que tú eres una persona que se altera con mucha facilidad y eso puede ser malo para el niño. Y creo que vendrán muchas épocas de nerviosismo que te alterarán. Es por eso que yo haré el esfuerzo por los dos.
Los ojos de Darío estaban abiertos como platos, así como su boca.
-¿Lo dices en serio?
-Yo no hago bromas.
-¡Oh, amor! ¡Te verás tan bonito preñado con nuestro hijo! –exclamó el vampiro más joven, abrazando a su pareja.
Esteban suspiró y dio palmadas en la espalda de Darío, poniendo los ojos en blanco. Bueno, esto era mejor de lo que esperaba. Pensaba que el de ojos violetas iba a poner el grito en el cielo al saber que él quería gestar el niño, pero estaba equivocado. Zallio parecía enternecido y emocionado por saber que pronto lo vería panzón.
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-.Mansión Malfoy.-
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Lucius entró a la habitación de su más reciente hijo, buscando a su marido. Remus estaba allí, cerca de la ventana, mirando las estrellas y luciendo pálido y cansado, pero con Salazar durmiendo cómodamente en sus brazos, mientras era mecido.
-¿Por qué no lo acuestas? No luces muy bien hoy –susurró, acercándose a su esposo, para tomar el niño en sus brazos. Remus se lo dio y siguió a Lucius hasta la cuna del bebé, donde su padre lo acostó y su papá lo tapó con su manta-. ¿Tomaste ya tu poción?
-No, no lo hice. ¿Podrías pedirle a un elfo que me le traiga? –suspiró con cansancio, dejándose caer en la mecedora que había en la habitación.
Lucius frunció el ceño en su esposo y asintió, llamando a unos de sus elfos que enseguida llegó con la poción Matalobos para el amo.
-¿Qué es lo que te pasa?– acarició la mejilla de su esposo, mientras le alcanzaba la copa llena de poción-. No es característico de ti esperar a última hora para tomarlo.
-Estoy preocupado, Lucius –hizo una mueca al sentir el mal sabor de la poción-. Tengo un mal presentimiento.
-¿Con respecto a qué?
-No sé como decírtelo exactamente –mordió su labio inferior, mientras le daba la copa vacía al elfo para que se la llevara-. Es Albus. En la última reunión de la Orden lo noté un tato extraño. Estaba pálido, lucía más viejo y cansado que nunca. Temo por su salud.
-Él ya es una hombre mayor, Remus. En algún momento le llegará su hora.
-Pero esto es tan repentino –frunció el ceño-. De un momento a otro comenzó a demacrarse. La vez pasada vi por casualidad como Severus le alcanzaba un frasco de una poción que no supe qué era. Pero hasta el mismo Snape miraba con aprensión al director. Él sabe algo.
-Si no te lo han dicho, Remus, es mejor que no te entrometas.
-¿Por qué no desean decirnos qué es lo que pasa? La Orden sin Albus sería un caos, el Mundo Mágico entero entraría en caos si él ya no está.
-Lo que ustedes olvidan es que el viejo es solo un hombre. Sí, es una figura importante, pero es de carne y hueso y está destinado a sucumbir en algún momento.
-Él es como un padre o abuelo para todos… -suspiró-. Sería tan raro y doloroso no verlo todos los días. Espero que solo sea un presentimiento.
-Esperemos.
Sin embargo, por la cara y voz de Lucius, él no estaba tan seguro de ello.
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Mayo llegó al fin al colegio y los miembros del equipo de Quidditch de Gryffindor se preparaban para el juego contra Ravenclaw, tenían que ganar para poder llevarse la Copa. Harry y Eriol estaban mejor que nunca, mucho, para la decepción de todas aquellas admiradoras que creyeron tener una posibilidad.
-Debes tener cuidado de esas zorras, Eriol –aconsejó Anthony, cuando caminaban hacia el estadio de Quidditch para ver el partido uno y el otro para ir al vestuario-. Sobre todo de esa Romilda Vane, ha estado esparciendo rumores de que Harry regresó contigo solo por lástima.
-No me interesa lo que diga –acomodó sus lentes mejor en el puente de su nariz-. Estoy seguro del amor de Harry por mí, así que esos rumores no me afectan.
El rubio le dio una mirada sorprendida y después le sonrió.
-Bueno, señor seguro de su amor, solo espero que hoy hinche por nosotros y no por el contrario, solo porque su novio está allí.
-Me temo que en este caso debo ser neutral –contestó con una sonrisa de lado.
-Supongo que ya te hemos perdido –suspiró dramáticamente-. Bueno, yo me voy para los vestuarios, al menos deséame buena suerte.
-Buena suerte.
El chico siguió su camino y casi al llegar se encontró con Neville, que lucía un tanto ruborizado y despeinado, mientras venía de los vestuarios de Gryffindor.
-Las cosas parecen marchar bien –comentó Hiiragizawa, con una sonrisa burlona.
-Más que bien –afirmó Neville, sonriente-. Aunque todavía no hemos pasado al sexo verdadero. Ron parece tener horror de lastimarme.
-Deberías decirle a Harry que hable con él. Merlín sabe que él puede pervertir a cualquiera.
Las cejas del castaño se levantaron.
-No había pensado en eso, puede ser que lo haga. Estoy seguro que ese tonto puede encontrar la manera en interesar a Ron para que tengamos sexo verdadero.
Y siguiendo con su extraña conversación, ambos Ravenclaw caminaron hasta las gradas de su Casa. Si bien sus dos novios estaban en Gryffindor, su lealtad a su Casa era importante, así que en este juego se sentarían allí. Aunque no ayudó mucho que, cuando el equipo de los leones se presentó, Harry voló hacia esa grada y le plantó un beso a Eriol, para tener buena suerte de su novio. Decir que recibió miradas de traición y celos, era decir poco.
Gryffindor ganó por supuesto y Harry obligó a su novio a darle su "regalo" de ganador.
-¿Neville te dijo algo con respecto a su novio?- preguntó Eriol, mientras su amante iba dejando un camino de besos por su pecho.
-Sip, ya le di a Ron unas instrucciones. Aunque el idiota solo se ruborizaba como un tomate con cada cosa que le decía.
-Es que tú tienes una lengua sucia, debes tener más tacto al hablar con él.
-¿Una lengua sucia?– hizo muecas-. Si está sucia, es porque hago cosas como estas…- murmuró, antes de darle una lamida al pene de su novio, desde la base hasta la punta.
Eriol se estremeció y arqueó su cuerpo.
-I-Idiota –dijo entrecortado-. Estoy hablando en serio.
-Yo también –Al ver que su novio le daba una mirada exasperada, Harry se levantó y gateó hasta quedar cara a cara con Eriol-. Le di instrucciones concretas, ¿ok? Pero eso es cosa de ellos. Yo ya hice lo máximo que pude hacer al meterme en una relación ajena.
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-.En otro lugar.-
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Neville cerró los ojos y suspiró varias veces, tratando de relajarse, pero ni eso logró que el dolor que estaba sintiendo en ese momento pudiera salir de su mente y cuerpo.
-Te estoy lastimando –dijo Ron en un tono casi acusatorio.
-Es inevitable que… duela…- murmuró, respirando entrecortado.
Inseguro, el pelirrojo asintió y siguió metiendo sus dos dedos y abriéndolos, para agrandar la entrada. No podía evitar estar nervioso. Sí, Harry había picado su curiosidad con esa charla vergonzosa que le dio hace un par de horas y por eso se había decidido a intentarlo con su novio, pero ahora no estaba tan convencido de haberlo hecho.
-Ah, eso se siente mejor –murmuró de repente Neville, posando ambas manos en los hombros amplios de su amante, para atraerlo a compartir un beso.
Con el beso y las palabras del castaño, Ron pudo relajarse un poco y tomó la suficiente confianza para meter el tercer dedo. Al sentirlo, Neville mordió su labio y gimió, pero él siguió metiéndolo, sabiendo que deberían acabar con este tira y afloje que tenían desde que se convirtieron en novios.
-¿Por qué te duele tanto? Pensé que dijiste que lo habías hecho antes.
Molloy hizo una mueca y se removió un poco.
-Sí, pero tampoco lo había hecho muchísimas veces, solo un par. Además, desde que somos novios que nada de nada, es inevitable esté contraído nuevamente.
Asintió y siguió con lo suyo. Había sido un shock para él cuando su amante le confesó que ya no era virgen, pero él mismo no lo era, así que no podía renegarle nada. Dentro de todo, era un alivio no ser el primero, porque Ron sabía que sería pésimo esta primera vez y no quería que Neville recordara eso como su primera experiencia.
-Creo que ya estoy listo.
Escuchando eso, Weasley se concentró y suspiró varias veces. Sacó sus dedos del agujero de su novio y después untó su pene con el lubricante. Sintiéndose tieso, comenzó a penetrar lentamente en aquel lugar desconocido, cerró los ojos y dejó salir un silbido al sentir lo apretado que estaba.
-Merlín, Neville –gruñó ubicando su rostro en el cuello de su amante, donde lo mordió para poder exteriorizar de alguna manera el placer que estaba sintiendo.
El castaño gritó y se aferró al cuerpo grande sobre el suyo, abriendo aún más sus piernas, para darle un mejor ángulo al pelirrojo y sentir menos dolor él mismo. Entonces Ron entró del todo y solo esperó unos momentos para empezar a moverse.
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-Alguien la pasó bien anoche, ¿eh? –murmuró Harry con burla, codeando a Ron en un costado.
El pelirrojo se ruborizó del mismo color de su pelo.
-¿Qué dices? ¡Cállate! –susurró furiosamente.
-Anda, dime –sonrió-. No creo que mi primo esté caminando de esa manera solo porque durmió en una mala posición anoche, ¿verdad? ¿Qué tal estuvo? ¿Apretado, no?
-¡Harry! –Extrañamente, fue Hermione la que exclamó aquello. Al parecer, la chica había estado escuchando, porque estaba ruborizada y lo fulminaba con la mirada-. La mesa del desayuno no es lugar para esas preguntas.
-Oh, pero yo quiero saber –dijo uno de los gemelos.
-Exacto, no todos los días tu escuchas que tu tío ha dejado su inocencia detrás –aportó el otro, limpiando una lagrimilla imaginaria de su ojo.
-¡No les voy a contar nada!– gruñó, zampándose una tostada-. No es asunto suyo.
Obviamente, después que pasara la tensión sexual, las cosas mejoraron mucho entre Ron y Neville, tanto que pareció que se volvieron adictos a estar uno encima del otro en la cama. Eriol había dicho que, efectivamente, su novio pervirtió al pelirrojo, pero como Neville no se quejaba, nadie pudo culpar de nada a Harry.
Con la llegada de junio, también llegó el cumpleaños de Draco Malfoy. Generalmente, esta noticia habría pasado de todos los Gryffindors, pero como el rubio cumplía la mayoría de edad, Ginny estaba decidida hacerle una fiesta inolvidable en la Sala de los Menesteres con todos los ex miembros de ED como invitados.
-No quiero ir –se quejó Harry, mientras era arrastrado por su novio.
-No seas idiota, solo vamos a ayudar a arreglar las cosas y después vamos a hacer acto de presencia al menos una hora. Después podemos hacer lo que quieras.
-¿Lo que quiera?
-Sí, pervertido, lo que quieras.
Los novios doblaron una esquina y escucharon un grito. Alarmados, ambos corrieron y encontraron que la profesora Trelawney estaba parada enfrente de donde debería estar la puerta a la Sala de los Menesteres.
-¡Profesora! ¿Qué le ocurrió?
-Algún maleducado acaba de empujarme. ¡Solo quería ocultar algunas cosas…!– miró nerviosa a los chicos-. Eh… personales.
-¿Alguien la empujó desde dentro? ¿Vio quien era?
-No, muchacho. Solo escuché a alguien gritando alegre y, cuando pregunté quién era, todo se volvió negro y luego me vi empujada bruscamente.
-¿Estaba festejando? –quiso saber Eriol y compartió una mirada alarmada con su novio.
-Eso dije.
-¿Seguro que no vio nada de nada? ¿Ni siquiera el tamaño o algún color de cabello?
-No he dicho –dijo un tanto irritada-. Aunque sentí algo frío en mi hombro, cuando unas de sus manos me tocaron.
-¿Algo frío? –Harry frunció el ceño y después sus ojos se abrieron como platos-. ¡La mano de plata de Pettigrew!– exclamó con victoria-. ¡Te lo dije! ¡Es él!
-No podemos estar seguros –refutó Eriol.
-Entonces entremos y averigüémoslo –se dio vuelta para mirar a la mujer-. ¿Puede decirnos en qué pensó para poder entrar?
-No, no puedo –ajustó mejor su chal-. Acabo de ser maltratada y tú lo único que piensas es en volver a entrar –negó con la cabeza-. Los niños de hoy no tienen consideración por los adultos.
-La acompañaremos a su habitación si es que lo desea –ofreció Eriol, sonriendo amablemente.
-Ah, muchacho, tú si eres un chico educado –asintió y comenzó a caminar.
Harry le dio una mirada ceñuda y Eriol solo negó con la cabeza. Él entendió. No podían enfrentar solos a Pettigrew si era verdad que estaba allí, lo mejor era llevarse a Trelawney de allí y luego ir por ayuda.
Mientras que acompañaban a la profesora, Harry comenzó a pensar furiosamente en qué hacer con respecto a Pettigrew. Tal vez podría ir por Sirius o Snape, dependiendo de quién estuviera más disponible. Aunque tal vez convendría más que fuera por su abuelo, puesto que tanto Snape como Sirius tenían cuestiones personales con el animago, así que probablemente querrían matarlo si lo veían, y lo que querían en estos momentos era atraparlo para interrogarlo.
-¡…pero entonces fuimos groseramente interrumpidos por Severus Snape!
Harry comenzó a prestar atención a la conversación que estaba teniendo la profesora y su novio, cuando ella exclamó esto. Vio que Eriol le mandó una mirada asustada y él no pudo entender por qué.
-¿Qué?– preguntó Harry.
-Si se escuchó una conmoción fuera de la puerta y ésta se abrió bruscamente, y ahí estaba ese tosco barman parado con Snape, quien estaba balbuceando algo acerca de haberse equivocado de escaleras, aunque me temo que yo más bien pensé que había sido sorprendido escuchando atrás de la puerta en mi entrevista con Dumbledore, ya ves en ese tiempo él mismo estaba buscando trabajo y sin duda esperaba obtener algunas ideas…
Ella siguió hablando, pero el de ojos verdes ya no escuchaba, porque algo había chascado en su mente. Entonces había sido Snape el que le dijo la profecía a Voldemort, que luego desencadenó en el gran cambio en la vida de Harry. Él se encontró en una encrucijada en ese momento con respecto a qué sentir. A Pettigrew lo odiaba por ser un traidor, pero Snape lo había ayudado mucho, era el padre de dos de sus amigos, sin embargo ahora sabía que indirectamente había intervenido en la muerte de los Potters.
Finalmente llegaron a las habitaciones de la profesora y ella les agradeció por acompañarlos, luego se dieron media vuelta para volver.
-¿Harry?
-¿Mh?
-¿Deseas hablarlo? –susurró, cruzando unos de sus brazos con el de su novio.
-No sé qué pensar o qué sentir, Eriol. Ya ni siquiera tengo ganas de ir a ver si Wormtail sigue en la Sala de los Menesteres y qué debe estar haciendo.
-Debemos darle aviso al director, sin embargo.
-Mañana -murmuró, negando con la cabeza-. Hoy no tengo ganas de pensar en nada más.
-¿Y el cumpleaños de Draco?
-Ve tú si quieres.
-No –besó su mejilla-. Deseo estar contigo –suspiró-. ¿Harás algo con respecto a Snape?
-No sé, Eriol. Ahora mismo no te puedo responder nada –cerró los ojos y suspiró-. Vayamos a mi habitación, deseo acostarme.
Esa noche fueron los grandes faltantes en la fiesta de cumpleaños de Draco. Eriol tuvo que irse un segundo de la cama de su novio para explicar que Harry no se sentía bien y que más tarde les contaría el por qué. Luego volvió a acostarse con su chico, y pasaron toda la noche abrazados, con el Ravenclaw acariciando el cabello de Harry como si fuera un gatito.
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-Leuchtenberg, ¿Qué necesita? –dijo Severus con voz cansina, al ver al pelinegro tan temprano parado en la puerta de su despacho.
-Deseo hablar de algo con usted.
Severus enarcó una ceja y después se hizo a un lado, dejando pasar al muchacho. Lo invitó a sentarse en frente de su escritorio, luego de que él mismo tomara asiento.
-Lo escucho.
-Ayer estuve hablando con la profesora Trelawney –comenzó. Severus enarcó una ceja y sonrió burlón-. Ella me dijo algo muy interesante con respecto a la noche en que se hizo la profecía que pesa sobre mi cabeza –sus ojos verdes se levantaron y fue evidente para él la tensión en el cuerpo del hombre mayor-. Lo sé todo, profesor –espetó, sin darle vueltas al asunto.
Por primera vez desde que lo conocía, su profesor miró para otro lado, evitando sus ojos y poniendo cara de vergüenza. Él tuvo que pestañear varias veces, para comprobar si es que no estaba viendo visiones. Pero de hecho, Severus Snape lucía avergonzado y se veía vulnerable en frente del hijo de unos de sus peores enemigos de su infancia.
-Veo –asintió-. No hubiese querido que se enterara de esa manera, Leuchtenberg –masajeó sus sienes-. En mi defensa, puedo decir que eso es algo de lo que me arrepentiré toda mi vida.
-No le estoy pidiendo explicaciones, lo hecho, hecho está y yo no estoy arrepentido de la vida que he tenido, la que se desencadenó luego de la muerte de Lily y James –Severus hizo una mueca de dolor al escuchar la crudeza del muchacho-. Solo quiero saber una cosa… ¿Por qué lo hizo?
Snape suspiró.
-No soy de darle explicaciones a la gente, pero creo que usted se lo merece, Leuchtenberg -cruzó sus dedos y lo miró a los ojos-. En aquella época estaba amargado. El dolor de la muerte de mi madre todavía estaba presente en mí y mi padre había contraído una enfermedad muggle que lo estaba matando de a poco. Si bien él era un bastardo, era la única familia que tenía. No sé… -suspiró-, todo se juntó en ese momento. También tuve que separarme de William, por su seguridad, y ese dolor era algo peor que el padecimiento de la muerte de mi madre. Lucius Malfoy también estaba en su peor momento, seducido tanto por su padre como por el Señor Oscuro para seguir sus ideales y él fue quien me encontró y a la vez me sedujo a mí. Así que cuando me uní, queriendo pertenecer a algo, tener amigos que en realidad no eran mis amigos, solo una ilusión –negó con la cabeza-. Era parte de ellos, pero al mismo tiempo no lo era, por eso busqué una forma de ganarme mi lugar y el favor de mi señor…
Dejó caer su cabeza por el respaldo de la silla y miró para arriba.
-La casualidad quiso que estuviera en aquel lugar en el momento indicado. Escuché solo parte de la profecía y luego corrí a decírselo al Señor Oscuro –lo miró seriamente a los ojos-. Créeme, muchacho, si en algún momento hubiese imaginado que esta profecía podría causar tanto daño a tu familia y a la de Longbottom, jamás le hubiese dicho nada. Nunca hubiese hecho nada que lastimara a Lily en propósito.
Harry inclinó su cabeza.
-Parece hablar de ella con cariño.
-Lily fue mi amiga –Las cejas de Harry se levantaron en sorpresa-. Nos conocíamos de pequeños, pero peleamos en nuestro quinto año y ella jamás me lo perdonó.
El chico frunció el ceño.
-¿Por lo que vimos en aquella memoria? ¿Cuándo usted la llamó eso?
-Exactamente –murmuró, había un ligero dolor en su tono-. Ese hecho y el revelar la profecía al Lord son los acontecimientos que más lamento en mi vida.
Enarcó una ceja.
-¿No se arrepiente de haberse separado de Bill?
-Eso no es asunto tuyo, mocoso –lo fulminó con la mirada-. Pero si quieres saber, no, no me arrepiento de ello. Fue la decisión más dolorosa que tome, pero si hubiese seguido con él, habría salido muy lastimado. Eso es lo que menos deseo para las personas que amo.
-Entiendo –asintió, levantándose de su silla.
-¿Eso es todo, Leuchtenberg?– preguntó con un deje de sorpresa.
-Anoche le di muchas vueltas al asunto y usted debe saberlo también. Si bien lamento sus muertes, no es un dolor que me ciegue y me llene de rabia. Acepto sus explicaciones y creo que no soy nadie para juzgarlo, porque sé que la misma vida se encargó de hacerle pagar ese pecado –lo miró a los ojos y había algo de agradecimiento y alivio en los orbes negros-. También deseo dejar esto aquí, porque no creo que ni mi padrino ni Remus pudieran entenderlo tanto como yo.
-Se los diré… eventualmente –masculló-. Merecen saberlo.
-Es su decisión –se encogió de hombros-. Hasta luego.
Dicho eso, el muchacho abandonó el despacho de su profesor, dejando a un muy dolido pero aliviado Severus Snape detrás. Siempre temió esto, aunque todo salió mejor de lo que esperaba. No sabía si sentirse enojado o alegre de que el hijo de Lily se tomara tan a la ligera esta noticia, pero no había nada que pudiera hacer, el chico estaba demasiado encariñado con sus padres adoptivos que era inevitable que la muerte de aquellos, prácticamente, dos desconocidos para él lo afectara mucho.
-A pesar de todo, tu hijo ha crecido bien, Lily –murmuró al aire.
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-.Despacho de Director.-
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-Ah, Harry, creo que te llamé con el pensamiento –El director sonrió cuando lo vio entrar.
-¿Me buscaba para algo en especial?
-De hecho –frunció el ceño-. Pero no tienes buena cara, dime por qué viniste en primer lugar.
-Anoche me enteré de boca de Trelawney que fue Snape quien le dijo la profecía a Voldemort.
Harry notó que el director palideció un poquito, antes de parecer tan calmado como siempre.
-Veo –dijo cuidadosamente-. ¿Y qué has hecho con esa información?
-Le pedí explicaciones al principal involucrado, él me las dio y fin del asunto.
Albus sonrió tristemente.
-¿Es suficiente con eso? ¿No deseas preguntarme nada a mí?
-No, no deseo seguir hablando de eso. Creo que si destapo más este tema, conseguiré solo estar enojado y rencoroso con usted y con Snape; eso es algo que no deseo.
-Tendrías derecho, sin embargo.
-No, profesor, en serio –negó con la cabeza-. Los Potters ya están muertos y los únicos culpables son Voldemort y Pettigrew para mí, no deseo agregar alguien más a la lista. Mi venganza por su muerte será destruir a estas dos personas, a nadie más.
-Entonces puedo ayudarte, Harry –sonrió-. Debes saber que he descubierto dónde se esconde otro Horcrux.
La cabeza de Harry se levantó bruscamente.
-¡¿Habla en serio?! –Dumbledore asintió-. ¡¿Y qué esperamos para ir a buscarlo?!
-Antes de hacer eso, tengo que darte algunas indicaciones, mi muchacho –dijo tranquilamente-. Te llevaré conmigo con una condición: que obedezcas cualquier orden que yo pudiera darte de inmediato y sin preguntar.
-Por supuesto, director. No hace falta que lo diga.
-Es importante que mantengas tu palabra, Harry. Debes obedecerme en todo, todo lo que te diga, ¿de acuerdo?
-Sí, profesor. Le doy mi palabra que obedeceré en todo lo que me diga.
Se miraron por un segundo, hasta que Dumbledore sonrió.
-Entonces partiremos cuando baje el sol. Ve a tus clases y visítame aquí mismo cuando ellas terminen.
-De acuerdo, profesor. Hasta la noche.
Continuará…
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-.-Importante: fíjate que te molestó en mi fic y que te agradó. Dímelo. Pero trata de mantener la cortesía y hazlo de una manera que pueda entender.-.-
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Notas de Uko-chan: ¡¡Hola!!
El fin de semana pasado fue "fin de semana largo" en Argentina, así que me tomé el atrevimiento de tomarme unas minis-vacaciones XD Es por eso el retraso de este chap. Pero aquí estoy de vuelta y mañana y pasado sigo con mis otros fics.
Este capítulo me costó un montón, sobre todo porque no me acordaba si es que Harry ya sabía que Severus era el que le fue con el chisme a Voldy. Bue lo hecho, hecho está. Si me equivoco, sorry.
Harry y Eriol se reconciliaron, como es común entre ellos, fue de una manera extraña XD
En el chap que viene termino este libro y después… veremos para dónde me llevan las aguas.
¡¡Gracias Angeli por betear este fic!!
¡¡Nos leemos!!
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¡Hey, espera! Si ya has leído todo, por favor, pásate por mi LiveJournal, donde encontrarás divertidos retos que he estado escribiendo.
Aquí: h t t p : / / utenapuchiko. livejournal. com (solo recuerda quitarle los espacios ;D)
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Atte: Uko-chan!
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Este capítulo ha sido editado para seguir las reglas decretadas por Rice.
Si se les hace un lío, Lancelot sería Lestat y no es un príncipe de los Vampiros, sino un Noble de alto renombre. Louis pasó a ser León... me pareció perfecto para él que es una mamá gallina XD
Armand/Daniel son Esteban/Darío en el segundo chap explico su historia y Khayman es Atón. A las gemelas y Jesse les he puesto nombres de flores y he reinventado su historia. Ellas son Alelí y Azalea. Alelí (Maharet) es madre de Jazmín (Jesse) Al igual que Gabrielle que ahora es Graciela (como mi mami!) y es hermana mayor de Lancelot ñ.ñ Y tenemos Santino que es Ángelo y a Marius que es Máximo.
Si te sientes con ganas de decirle algo a la denunciante, al igual que yo, su nick es Juneau Minnet, en ffnet.
Y agradezco a mi beta por ayudarme a encontrar nuevos nombres y apellidos para estos personajes. Es divertido editar XD PERO si se les hace complicado, ustedes imagínense que son los personajes de Rice y ya. Nadie podrá denunciarlas por usar su propia imaginación X3
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