Niñera
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Sentía su besos entre mis pechos, sus grandes manos en mis costados subiendo y bajando, sentía algo de cosquillas y y la sensación de sus caricias iban en aumento.
-¿Se te hará tarde?- dije entre adormilada y risueña.
-Aún tengo tiempo preciosa- dijo su sensual voz matutina.
Anoche jugamos bastante en la cama, un par de penetraciones y algunas mamadas y ahora sentía el inicio de una erección entre mis piernas, sus labios en los míos, sus roncos sonidos y todo antes de las 7 am. Cada instante su erección era más dura más grande, se me aguaba la boca, hasta que entro y no me contuve en decirle como se sentía con un gemido, Mi Itachi era el paraíso, me sentía adicta al sexo con él; goce tanto cuando me penetro que tuve que abrazarle por la espalda para sentirlo más cerca.
-¿Te esta gustando princesa?- asentí ligeramente, me gustaba demasiado.
Me cogía con ganas, no rápido pero si muy firme, me rodeó de la cintura y escondió su rostro en mi cuello, más apegados no podíamos estar, deslice una mano a su trasero y lo apreté, me encantaba este hombre, Mi Itachi se movió más rápido cuando un móvil sonó.
-Que esperen- me sorprendió lo que dijo.
No cambio el ritmo, me tomaba como antes lo hacía, con esa delicia, el móvil sonaba insistente pero él no se apartó y siguió cogiéndome.
-Si quieres contesta- Itachi tenía una junta importante esta mañana, no quería entrometerme, por más que odiara el sonido de su móvil.
-Lo que quiero ahora es cogerte preciosa, antes de que te vallas y tenga que masturbarme con tu ropa interior nena.
Algo en esa oración me hizo desbordarme, mi exultación creció tanto que no me aguanté y llega al éxtasis más jugoso que he tenido.
-Me encanta que aprietes tan rico nena, me haces venir- y descargó su semen en mi interior.
Líquido caliente, ojalá pudiera darle hijos sin ningún tratamiento. Salió de mi y se movió hasta quedar sentado y atendió su móvil.
-Lo siento, recién vuelvo de hacer ejercicio- técnicamente no mentía -¿qué sucede?- me senté en sus piernas -llegare pronto a la oficina- me recargué en su fuerte pecho dejando mi cabeza recostada en su hombro -si, ya está todo listo- su mano libre empezó a vagar por mi espalda desnuda, sólo quería sentir su calor un poco más -si, nos vemos- y colgó.
Seguimos en esa posición un rato más Hasta que volvió a acostarme en la cama.
-No creo soportar más el no tenerte en la cama todas las mañanas- me besaba con posesión -prométeme que lo pensarás- decía entre besos -mudarte conmigo, dime que lo pensarás princesa.
-Lo prometo- dije sin aliento, él sonrió...
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Así fue mi mañana, dulce y sensual.
No estaba segura de que hacerlo tantas veces fuera normal pero mi cuerpo ya estaba acostumbrado y a Mi Itachi lo disfrutaba también, aunque no era lo único que hacíamos sí era lo más frecuente, teníamos citas donde me mostraba la parte más dulce y caballerosa que tenía, donde yo podía mostrarle mi afecto por él de forma algo empalagosa, y que de igual forma nos calentaba al punto de hacerlo en el baño del restaurante o detrás de cualquier lugar que no tuviera un público.
"vivamos juntos", "prométeme que lo pensarás", Itachi era más grande que yo, entendía su prisa por estas cosas y además era una ilusión muy bonita él pensar despertar con él, aún si sólo fuera despertar sin sexo podría estar con él más tiempo, yo quería...
Al momento de querer abrir, la puerta se abrió y unos ojos rojos me miraron.
-Hinata-san, buenas tardes- dijo con una sonrisa.
-Buenas tardes Kurenai-san- la morena era la nueva asistente personal; el reemplazo de Neji -¿qué tal el vuelo?
-Pesado- lucía cansada -le he dicho a su padre que debe descansar- no lo hará -así que no permitas que valla a la empresa hoy- trabajara desde casa.
-De acuerdo.
-Hasta luego- dijo saliendo de mi casa.
-Descanse Kurenai-san.
Mi padre jamás mostró interés por voltear a mirara a otra mujer después de mamá, Mikoto-san dijo que era porque mi madre fue alguien demasiado especial para él que no era fácil soltarla y que tampoco quería soltarla. La idea de Itachi de Kurenai-san y mi padre simplemente era disparatada.
-Es algo tarde para llegar de una pijama da ¿no Hinata?- le abrace, amaba a Itachi pero no quería dejarlo sólo -¿Todo bien?- mi padre no era muy afectivo, pero se preocupaba por mi y me quería.
-Sólo te extrañe- una de sus manos fue a mi cabeza.
-Pero ya volví- el aroma a café inundo mi nariz, me separe de él.
-Deberías dormir, los cambios de horario son pesados- su vuelo había sido largo.
-Sólo tengo que resolver algunas cosas he iré a dormir- no lo haría -¿no falta nada para volver a la escuela?- sólo tenía esta semana libre.
-Si, con Sakura verifique si me faltaba algo y estoy completa.
-Bien- sin decir más de metió a su oficina.
Mikoto-san dijo que mi padre era más sociable cuando estaba mi madre, tenía miedo de que si yo me voy se adentre aún más en el trabajo.
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-¿Lo sabías?- cuestione.
-No- fue su respuesta.
-Lo sabias- afirme.
-No- contesto.
-Si, lo sabias.
-¿Y qué sí sí? Ese tipo te hacía daño Hinata si fuera por mi lo habría dejado en el hospital, además a quién deberías interrogar es a Itachi no a mi- había levantado la voz -lo siento, yo no se que me pasa hoy.
Temari era voluble, eso ya lo sabía y era la única amistad que tenía, me mantuvo más tranquila y segura cuando Neji seguía aquí en parte porque Itachi se lo pidió y en parte porque yo le agrado; pero ahora estaba frustrada lo sabía, pase por eso. En las escasas noches que mi padre me dejo quedarme con ella, no era una buena influencia para m padre que pasara el tiempo con una chica tan poco femenina, Temari tenía una visita nocturna, Hidan, y sólo sucedía una cosa tras esa visitas, sexo, y se notaba que ambos lo disfrutaban, Temari amanecía de mejor humor al día siguiente pero ahora el más extraño amigo de mi novio no estaba en el país desde hace una semana; Temari estaba frustrada. Cuando le pregunte el porque no salían ella sólo contesto: "no se puede tener confianza en alguien que se acuesta con cualquier trasero que le parezca lindo", lo entendía después de todo Hidan era un mujeriego.
-Me siento novia de un mafioso- mi amiga río.
-¿Pues qué creíste que eran? A todos les queda bien ese porte, todos son feos y dan miedo.
-Itachi no- defendí.
-Él sólo es un encanto contigo pero todos los demás debemos comportarnos o cuidarnos la espalda- lo decía en broma, eso esperaba.
-¿Qué fue de Shikamaru?- no quería saber sobre ese lado de Itachi o las bromas de Temari a mi novio.
-Paso a la historia, resulto ser bastante aburrido, creo que prefiero a los hombres más...- lo pensó por un momento -salvajes- eso tenía doble sentido y el nombre de Hidan escrito por todos lados -debo colgar Hina.
-Descansa Temari.
Pasaban de las 11 pm, mi padre se había rendido en el sofá, lo cubría con una manta y apagué el televisor. Subí a mi cuarto y me quite la ropa, tenía mucho que ya no dormía con pijama ahora usaba las camisas de Mi Itachi para dormir, si él podía masturbarse con mi ropa interior yo podía dormir con la ropa que lo hacía ver tan caliente y sexy. Un mensaje llego a mi móvil, sonreí, la foto de las bragas de mi obsequio de cumpleaños eran las elegidas para esta noche.
Me recosté en la cama tome mi móvil y saqué una foto mordiendome el labio y se la mande, "amo tu boquita nena pero no es lo que quiero ver ahora", Itachi era tan pervertido hasta por mensaje, abrí las piernas, me toque entre ellas, removí la tela de mis bragas blancas y tome una foto "¿esta te gusta más?" Y mande el mensaje, "tanto así" me contesto con la foto de su delicioso mástil levantando mi panti con la punta, sólo yo lo excitaba hasta por mensaje; continúe tocándome pensando en Mi Itachi, Mi bello y sensual Hombre. Cuando termine mande una foto más que fue respondida por una de mis bragas llenas de su semen, habíamos adoptado esta nueva forma de conciliar el sueño hace una semana y se sentía tan bien, justo como Mi Itachi decía "dulces sueños".
"Volviste a llevarte mi camisa favorita, serás castigada la próxima ves que te tenga en mis brazos preciosa. Descansa"
Y con esa dulce y salvaje promesa mis ojos se fueron cerrando.
