Hola a todos! bueno, llega aqui el capitulo 51, lo siento por aquellos que se les pasó el capi y no pudieron hacer preguntas a los personajes, pero bueno, otra vez será. Eso si, hay gente que me ha preguntado "¿En el capi 100 harás otro?" y yo... no tengo mas remedio que lanzar un débil "jeje.." con mi cara sonriente y llena de gotitas. Es fic es largo, pero yo no se si el cien es demasiado tal y como están las cosas xDUu

Gracias a Atolotl por comentar y ese piropo tan bonito x3, y siento que no pudieses hacer tu cuestionari pero como dije antes, otra vez será xD

Capitulo 51 Nada claro.

Las palabras salían de su interior con rapidez y furia, cantando a todo pulmón y con rabia; casi gritando.

Entras en la habitación ¿Por qué me has hecho venir?

Siempre terminas sacando lo malo de mi.

Ayer decías que no, y ahora me dices que si,

soy tu problema y tu el mal que me hace sufrir.

-¡Ace!

Todo quedó en silencio con el grito de Marco que dejó al pecoso compungido.

-¡Por el amor de Dios! ¡Esta canción es rápida! ¡Pero apenas podemos seguir tu ritmo!

-Solo mira a tu hermano.- señaló Noyiko al pequeño colapsado en el suelo, ella tenía la cara tan sudada como Marco.

-Lo... lo siento.- el también estaba con la respiración un poco alterada.- es que...

-Te has peleado con Smoker.-afirmaron los dos.

-¡Es que ahora me dice que no se vendrá a Madrid conmigo!

-¿Pero no era por un caso que está llevando?-preguntó el rubio.- Se supone que te dijo que te seguiría cuando este terminara.

-¡Yo quiero que se venga conmigo!

-Pobre Smoker...- suspiró la chica cansada.- La que le espera contigo de pareja.

-La que me espera a mi, más bien. -dijo Marco.- todo los días vendrá llorando porque se ha peleado con él.

-Bueno, al menos sabrás que cuando no se peleen las cosas irán mal.

-¡Que gran alivio!- exclamó con ironía.


Iba de camino a casa, montado en su bicicleta, con la mente atrincherada gracias a esos pensamientos que últimamente no le dejaban vivir.

o0FlashBack0o

-Zoro, he de confesarte que estoy un poco preocupada contigo.- le dijo su tutora a solas en la sala de profesores.

-No voy tan mal como otras veces.

-No es un asunto de notas. Zoro ¿Porque dejaste en blanco el cuestionario orientativo? ¿Fue por desgana?

-¿Qué? No, yo solo...- bajo la cabeza.- no lo tengo muy claro.

La mujer se sorprendió.

-Vaya, no es algo que esperara de ti a estas alturas del curso. Te comprendía como alguien de ideas claras.

-Yo también lo creía, y estaba seguro de que quería trabajar en el dojo de mi pueblo, pero ahora... no lo sé.

Ella lo observó unos segundo y le sonrió comprensiva.

-No te preocupes, es normal que no estés seguro, es una decisión importante. Tómatelo con calma.

O0FinFlashBack0o

La profesora Robin tenía razón, no tenía que agobiarse tanto, tenía tiempo de sobra para decidirlo; no solo hasta final de curso, también hasta final de verano. Incluso puede que más... después de todo, solo tenía que ocuparse de si mismo.

Pero él no era así y a cada minuto estaba más agobiado por el asunto. Era una gran mierda, siempre lo había visto todo claro y ahora, solo preguntale "¿Que quieres hacer?" se quedaba en blanco ¿De verdad era una persona tan vacía?

-¿Te pasa algo?-le preguntó su tutor una vez sentado a la mesa.

-¿eh? No, solo me he quedado en babia.

El moreno resopló.

-Si te quedas distraído intenta comer al menos. Se te va a enfriar.

-Si...- miró de reojo las muletas de Mihawk apoyadas en la silla de este mismo. Todavía no podía evitar sentirse culpable por ello.

Suspiró y miró su plato frunciendo ligeramente el ceño.

No tenía claro nada de lo que iba hacer en un futuro, pero si sabía algo, debía dejar de ser una persona a la que protegieran, convertirse en alguien que Mihawk considerase como mínimo de su altura, no un niño asustado. Debía hacerse fuerte.


La respiración era entrecortada, sentía todo el peso del otro encima suya, no paraba de sudar. A pesar de que aquel que lo acariciaba había tomado su barbilla y tenía la boca muy cerca de su oído, sus palabras salieron drenadas y lejanas.

"Law..."

El moreno se incorporó de un salto en la cama, con la cara perlada por el sudor y sus pecho moviéndose frenéticamente. Lanzó una panorámica. Volvía a estar solo en su habitación.

-Law.-oyó la voz de su madre tras la puerta dando unos golpecitos en la madera.- ¿Estás ya despierto?

-Si... creo que si.- dijo esto ultimo más bajo.

-Date prisa, las tostadas están a punto de salir.

-Vale.

-Y después a ver si ordenas tu cuarto, no hace más que acumular trastos ¿cuanto lleva ese paquete extraño sobre tu mesa?

El chico miró su pupitre, ahí estaba el chocolate de San Valentín sin desenvolver aún.

-No lo sé.

-Bueno, baja a desayunar pronto.- oyó los pasos de la mujer alejándose.

Por su parte el chico se levantó de la cama, pero al intentar tocar el suelo con su pie topó con algo suavito. Al bajar la mirada se encontró con Bepo, que había sido victima de una cólera y había acabado allí. Law suspiró con amargura, recogió el peluche para meterlo en el cajón más bajo de su mesilla de noche donde esperaba no verlo más hasta que su madre sacara el tema de colectas de caridad y anduvo hasta llegar a la mesa, quedando sus ojos puestos en la envoltura.

-Seguro que ya está incluso podrido.

Después de tantos años había faltado a su tradición, una tontería cualquiera, pero había faltado a ella.

¿Una tontería? Si, era una tontería... ¿Para Eustass también?

Tomó el chocolate entre sus manos. Si lo pensaba... para Eustass no debería haber significado otra cosa significado otra cosa que no fuera una insistente broma, él era así de arisco, no debería... no debería haberse hecho ilusiones por eso ¿No? O tal vez si. Tal vez durante todos esos años había aguantado el tipo, odiando ese regalo que no significaba nada en realidad pero que avivaba una llama de esperanza...

Como aquella vez...

o0FlashBack0o

-Sabía que había gato encerrado.- se quejaba Law denotando su ira.- "¿Por qué no vamos al barrio gay, hay muy buenos restaurantes?"-imitó femenino y con burla las palabras de Bonney.- y menos mal que nos hemos dado cuenta de que se había ido cuando dijo que iba al baño. Aunque fuera al rato.

-No sé de que te sorprendes. Los tontos somos nosotros por dejar que nos la juegue.

-Ya ¿Te puedes creer lo del restaurante? Con que cara se han sentado esos a ligotearnos.

-Lo sé.

-Ya con esto he tenido suficiente para el resto de mi vida.

-¡Eh, guapo!- alzó la voy un chico por detrás de ellos.- tú, el moreno ¿No te apetece venirte de fiesta? Tu amigo puede venir.

Un escalofría recorrió su columna vertebral de arriba abajo y casi de puro instintinto entrelazó su brazo con el del pelirrojo.

-¿¡Pero que haces!

-No te preocupes que si no funciona para que nos dejen en paz te suelto.

-¿¡Pretendes ir así todo el rato!

-Solo hasta que salgamos de Chueca. Supongo yo que si ven a una pareja la respetaran ¿no?... ¿Por qué estas tan colorado?

-Es el frío idiota.- le apartó la cara con mal humor.

-Ah, ya. Te has enamorado de mi.-bromeó.- claro, es inevitable, soy tan sexy. En lo que lleva de noche me han intentado entrar cinco hombres.

-Ni en tus mejores sueños me enamoraría yo de ti.

o0FinFlashBack0o

¿Cómo debió sentirse Eustass todo ese rato, con los brazos enlazados, sabiendo que para él no significaba nada?

Law reaccionó con rabia y tiró sin pensárselo el chocolate a la papelera, con tanta furia que casi la vuelca. Y aún con su arrebato se sentó en la silla y se llevó las manos a la cabeza cuya cara estaba hundida en la madera.

-¡Maldita sea! El culpable es él no yo, él no me lo contó y yo no sabía nada ¿Por qué demonios no desaparece de mi cabeza?


El joven Hermes conducía su viejo coche de camino al hospital con su Señor en el asiento de atrás.

-Deberá estar contento Señor. Por fin le quitan la escayola.

-Si.- contestó mirando por la ventana.- es un alivio, estaba harto de sentirme limitado.

-Es una lástima que el señorito no pueda venir. Creo que se le veía más impaciente porque se la quitaran que a usted mismo.

-Normal, cada vez que miraba mi pierna se notaba su sentimiento de culpa a kilómetros. Pero regresar a su pueblo también le vendrá bien; últimamente le veo algo distraído, puede que ello le ayude a despejarse.

-Es normal a su edad, seguramente tiene muchas cosas en que pensar. Yo cuando era joven también tenía la cabeza hecha un lío.

-Y todos... hablando de eso... Hermes, últimamente te veo como más... joven.

-¿Usted creé? yo la verdad siempre me he sentido igual de joven. Aunque también puede ser el cambio de champú.


Ambos estaban sentados en el tatami, de cara al jardín.

-¿Lo dices en serio?- preguntó el peliverde sorprendido.

-Si.- contestó Tashigi con una sonrisa.- Lo he decidido. Voy a convertirme en policía.

-Pero... ¿así? ¿De la noche a la mañana? ¿Además, por qué tan lejos como Madrid?

-No fue de la noche a la mañana. Pensé en que lo que más me gusta es le kendo, pero que me gustaría mucho más que ello ayudara en algo ha este mundo, quiero limpiar el mundo de criminales. Y Madrid... pensé en un sitio lo suficientemente lejano como para solo depender de mi misma.

-Has vistos demasiadas telenovelas.

-Lo digo en serio.- le regañó indignada.- evidentemente sé que no puedo ir con una katana por la vida, pero sé que el kendo que llevo dando desde pequeña me ayudará a desenvolverme en situaciones difíciles. Quiero ayudar a las personas.

Él no sabía que decir, la veía tan segura, que empezó a sentirse incómodo. Apartó la mirada.

-Lo siento, no pretendía... es que me ha pillado de sorpresa.

-No te preocupes,-suspiró.- te reacción a sido mil veces mejor que la de mi padre. Casi le da un jamacuco.

-¿Los demás lo saben?

-Claro. También se sorprendieron bastante, esos dos que tu ya sabes lloraron bastante, pero me han deseado buena suerte, después de todo cada uno tiene sus propios planes.

-¿Qué? ¿Qué quieres decir?

Ella le sonrió.

-Te parecerá un locura más grande que la mía. Saga ha decidido meterse en un módulo de sanidad.

Los ojos de Zoro estaban cada vez más abiertos.

-¿Sa... sanidad? ¿De dónde demonios ha sacado esa idea? Es la primera vez que lo oigo.

-Es por Maya, ya sabes, su novia. Su abuela regenta la consulta del pueblo, así que el quiere prepararse para trabajar codo con codo con su futura esposa.

-... Creo que va muy rápido.

-Bueno, así para empezar no esta mal que estudie eso.- se alzó de hombros.- Pero aún no has escuchado lo de Johnny y Yosaku.

-¿¡Ellos también!

-Si, aunque fue un poco de rebote. Nos vieron a Saga y a mi...

-¿Qué se les ha ocurrido?- resopló con paciencia.

-Ser alcaldes del pueblo.

-¿¡Eh!

-Si, parece surrealista. Dijeron algo así como que no pensábamos en lo verdaderamente importante, que es este pueblo. Estudiarán por su cuenta, trabajarán mucho, y harán de este sitio un paraíso... Al menos eso dicen. La verdad es que se ve fuego en sus ojos.

El peliverde volvió a apartar la mirada con el ceño fruncido y ojos triste.

-¿A que viene esa cara?

-No es nada, solo que... me lo has contado todo tan de repente que ahora siento como si fuese un paso por detrás de vosotros.

-Pero que dices Zoro, simplemente hemos hecho planes. Tú ya tenías los tuyos decididos desde hace tiempo.

El chico no lo contestó dejándola a ella con un deje de preocupación. Quiso decirle algo pero justo cuando sus labios se separaron apareció una tercera persona.

-Tashigi.

-¿Papá? ¿Ya has terminado tu clase?

Su padre tenía esa amable sonrisa.

-Si ¿te importa ir recogiendo las cosas? Zoro y yo iremos en un momento ha ayudarte.

La chica miró sin entender nada a su padre y después a su amigo, pero finalmente contestó:

-Esta bien.

Una vez solos, el maestro se sentó al lado de su alumno, este último no le miraba.

-No te sientas avergonzado por no tener las cosas claras. Eso no te deja por detrás de nadie.

-Aun así... todo el mundo parece tener muy claro lo que quiere hacer con su vida.

El maestro miró relajado al jardín.

-Zoro, tu no eres para estas montañas.


El amanecer llegaría pronto y no había podido dormir en toda la noche, miraba constantemente el techo sin dejar de darle vueltas a la conversación que había tenido con su maestro.

"Tu no eres para estas montañas"

No lo pudo soportar más; se incorporó en la cama y salió por la ventana. Con mucho cuidado fue por el tejado hasta llegar a la chimenea, donde apoyó su espalda y miró al cielo.

Hacía frío, pero no le resultaba desagradable. El cielo estaba completamente escarchado de estrellas ¿Cuanto tiempo hacía que no subía al tejado? No lo recordaba, aunque si creía recordar que la primera vez fue con su padre, pero no estaba seguro, puede que fuera un algo imaginado en su memoria.

Bajó la vista hacia el horizonte, como siempre, por todos lados había montañas. Siempre las había querido, cuando tuvo que irse a la ciudad fue una de las cosas que más echó de menos. Las consideraba como una gran muralla protectora, la cual no podía atravesar nada malo.

En su momento también pensó que a través de esas montañas tampoco pasaba el tiempo. Estaba equivocado. El tiempo pasa para todos, y aunque esas montañas siguieran siendo una enorme barrera el envejecería lentamente en el interior de ellas.

Dejó apoyada la cabeza en la chimenea, cerrando esos ojos tristes bajo un ceño fruncido.

"Tu no eres para estas montañas".

Levantó la cabeza abriendo los ojos rápidamente.

-El mar, he escuchado el mar ¿aquí? Es imposible.

En el horizonte empezaba a clarear el cielo. Entonces lo vio, vio como las más lejanas montañas se habían convertido en un gran mar. Se levantó con los pies desnudos y casi helados.

"Huele a libertad", recordó las palabras de Luffy, ese día en que por primera vez fueron todos juntos a la playa.

"Tu no eres para estas montañas"

o0FlashBack0o

-¿Que quiere decir con que no soy para estas montañas, Maestro?

Su maestro observó como una suave brisa movía los pétalos de un árbol.

-Todos en nuestra juventud hemos tenido miedo. Somos como pequeño polluelos con un terror incalculable a saltar del nido. Algunos nunca vuelan y son felices así, pero otros necesitan desplegar su alas.

-Maestro, no le entiendo.

El maestro simplemente le sonrió.

-Lo entenderás.

o0FinFlashBack0o

Ahora si lo entendía. Había estado toda su vida enjaulado en ese nido que habían fabricado sus montañas, mientras que a lo lejos veía el mar bravío. Y había estado asustado de él, de que al intentar volar acabara ahogándose.

Enfrentó con su mirada a esas montañas.

-Todo lo que me hacía dudar era este miedo a que mi mundo se tambaleara al cruzar las montañas, por eso, mentalmente, nunca las crucé.-apretando el puño adelantó un pie justo en el borde del tejado.- Se acabó, no dejaré que este miedo a la vida me venza. Saltaré justo al acantilado aunque acabe estrellándome.


-Así que es eso lo que has decidido.- dijo su profesora de lengua.

-Si.- asintió seguro.

Ella sonrió.

-Zoro, eres como muchos de tus compañeros de clase. Eres capaz de conseguir todo lo que te propongas. Te deseo mucha suerte.

-Gracias.

-¿Lo sabe ya tu tutor?- preguntó inocente sin ver esa piedra mental que se le había caído a Zoro encima.

-Se... se lo iré comentando.- contestó sonriendo como podía con la cara perlada de sudor.

Continuará...

Canción- Ninguno de dos, de Maldita Nerea.