Pokémon Reset Bloodlines – Gaiden de "El Sujeto"

Escrito por Viroro-kun, traducido por Fox McCloude.

Disclaimer: Pokémon y todos sus personajes son propiedad de Satoshi Tajiri y Nintendo. La historia de Reset Bloodlines pertenece a Crossoverpairinglover, y este oneshot en particular pertenece a Viroro-kun. Todos los derechos reservados.


Summary: El "Sujeto", el increíble e importante descendiente de una familia de expertos en capturas, tiene un problema: nadie quiere aprender su arte o convertirse en su sucesor. Así que se embarcará en un viaje de autodescubrimiento, esperando encontrar significado a su vida.


Región Johto…

Los campos de hierba de la Ruta 29 siempre habían sido el lugar predilecto de entrenamiento para los entrenadores principiantes, incluso cuando la mayoría de la población Pokémon era agresiva y difícil de domesticar. Con Pokémon mayormente inofensivos como Rattata, Pidgey, Hoothoot y Sentret para ser encontrados, era el lugar perfecto para encontrar sacos para golpear o entrenar tranquilamente sin la preocupación de encontrarse con un Gyarados hambriento.

Incluso en esta era de paz, la Ruta 29 había sido la puerta trasera de los primeros e inciertos pasos de muchos famosos entrenadores, y había rumores que decían que los Rattatas locales rankeaban en los más altos porcentajes. Pero nada de esto era relevante para el héroe de nuestra historia: un joven con un remarcable legado que tenía que mantener. Pues él no era ningún sujeto ordinario. Era "El Sujeto", el último heredero del arte antiguo de capturar Pokémon sin fallar. Un arte que requería concentración, dedicación y disciplina.

Todos preferían comprar Pokébolas especializadas ya que eran más fáciles de utilizar. El Sujeto entendía los métodos inherentes de las nuevas tecnologías, pero ver como su arte era dejado a un lado y olvidado era una perspectiva bastante triste. Sin embargo, él no tenía intención de dejar que su conocimiento se fuera a desperdiciar: él sabía que en ese gran mundo en el cual vivían, alguien digno de que se le pasara este arte tenía que existir. Alguien digno de ser el próximo Sujeto.

Y por eso se encontraba aquí, en el parche de tierra que era la prueba de fuego (y hierba alta) de muchos entrenadores, permaneciendo firme en su puesto junto a la entrada de Pueblo New Bark mientras esperaba que el destino le mandara un sucesor.

Después de unas cinco horas de esperar, el Sujeto empezó a preguntarse si debería hacerle una llamada al destino y recordarle que existía. Justo cuando la esperanza empezaba a perderse, sin embargo, por fin alguien comenzó a acercarse a su radio de visión. Un muchacho montado en un skate, de unos nueve años o un poco más, de pelo negro alborotado y con una gorra volteada con gafas protectoras sobre ella y un Aipom sobre su hombro. El Sujeto lo conocía bien: Jimmy Ethan Gold, el joven alborotador de lo que los ciudadanos de New Bark conocían como la "Poké Casa", debido a la enorme cantidad de Pokémon que vivían en ella.

Al darse cuenta de la realización, el Sujeto sintió una gran alegría. Seguro alguien que había vivido tanto tiempo rodeado de tantos Pokémon estaría interesado en atrapar más. Tenía sentido, y definitivamente tampoco estaría motivado por el deseo de encontrarse un sucesor rápidamente. Sin perder tiempo, el Sujeto salió corriendo para atravesarse la trayectoria de Jimmy, sonriendo y apuntando hacia el muchacho. Se aclaró la garganta antes de hablarle.

- Ya te he visto unas cuantas veces. ¿Cuántos Pokémon has capturado? ¿Quieres que te enseñe cómo capturar Pokémon? – Esperó mientras seguía sonriendo. Jimmy apenas se molestó una mirada y siguió adelante, pasándole por un lado.

- No hay tiempo, tengo que ir a hacer unas compras en Cherrygrove. – fue la breve respuesta de Jimmy.

Y tan rápido como llegó, Jimmy Ethan Gold se fue en su skate alejándose del Sujeto. Se quedó sin habla observando cómo el niño se marchaba, con la quijada abierta.

Sí, el Sujeto tenía muchos problemas con su trabajo y su misión de encontrar un sucesor, y esto le causaba una gran sensación de depresión. Siendo así, solo le quedaba una cosa por hacer. Hora de una pequeña reunión familiar.


Región Kanto…

Ya que "el Sujeto" estaba acostumbrado a las amplias planicies y el ambiente rural de la mayoría de Johto, siempre encontró las más moderna, urbanizada y mucho menos inclinada a políticas anticuadas Ciudad Viridian una locación muy peculiar. Por suerte, el choque cultural no duró demasiado, pues rápidamente encontró al hombre al cual buscaba: un hombre que a primera vista solo parecía un simple anciano, pero era mucho más que eso era "el Anciano", abuelo del Sujeto y el más viejo de los maestros de su arte que todavía vivían.

No tardaron mucho en llevar su reunión a lo importante, pues tal como los entrenadores debían enfrentarse al mirarse a los ojos, dos maestros del arte de la captura debían probar su valía ante el otro. Los dos Pokémon afortunados elegidos fueron un Rattata y un Weedle que pasaban por ahí. El Sujeto y el Anciano tomaron sus respectivas Pokébolas estándar, apuntaron, y se prepararon. Y al unísono, las arrojaron.

Las dos bolas describieron arcos en el aire, y cayeron encima de los dos Pokémon. Rattata y Weedle desaparecieron dentro de los dispositivos. Se sacudieron, y los hombres esperaron. Al tercer sacudón, la de Weedle se quedó quieta, mientras la de Rattata se abrió en un estallido y el Pokémon tipo Normal huyó hacia la hierba. El Sujeto forzó una sonrisa mientras él y el Anciano se dirigían a recuperar el Pokémon del otro.

- Todavía lo tienes, puedo verlo. – dijo el Sujeto.

- Es que tengo vista aguda para puntos de captura, ya lo sabes. – se rio el viejo, arrojando y capturando la bola de Weedle. – Apuntar hacia los puntos donde un Pokémon es más vulnerable a la captura es la piedra angular de nuestro arte.

- En efecto. – Sujeto se guardó su bola vacía y suspiró. El Anciano frunció el cejo, mirando a su nieto con ojos en rendijas.

- Nunca habías tenido problemas para apuntar antes. Puedo sentir que algo te afecta por dentro. – Dejó de lado la Pokébola y cruzó los brazos. – ¿Qué te ha pasado?

- Deberías saberlo. – El Sujeto miró hacia la distancia. – Nuestro arte ya no es tan respetado como antes, y tengo problemas para encontrar un sucesor digno.

- ¿Te quedaste sentado a esperar que alguien llegara otra vez? – le preguntó el Anciano. El Sujeto gruñó.

- ¿Qué más podría haber hecho? El destino me mandará a alguien eventualmente. Siempre ha sido así.

- No tenemos que permanecer atados a las antiguas tradiciones, aunque seas el actual Sujeto. Tus hermanos ya lo saben.

- Viejo, Maximo abandonó el arte para convertirse en el anunciador del Pokéathlon.

- Y Primo se volvió famoso como el "Poké Sujeto" en el canal de TV Educativa, pasando el arte a los medios modernos. Si nuestro arte va a sobrevivir, tenemos que adaptarnos a los tiempos.

- No sacrificaré la integridad de nuestro arte solo para apelar al mínimo común denominador. – Apretó sus puños y miró al Anciano. – Las capturas perfectas deben mantener su santidad, y no ser manchadas por búsqueda de ratings.

El Anciano observó a su sucesor, y su cejo se hizo más pronunciado. Caminó hacia el Sujeto y colocó una mano sobre su hombro.

- Estás tomando este problema con demasiada seriedad, y eso te impide encontrarle la solución. – El Sujeto no se dignó a responder. El Anciano suspiró, y miró hacia la distancia. – Creo que necesitas unas vacaciones. Escuché que Isla Cinnabar es genial en esta época del año.

- Lo consideraré. – Y con esas palabras, los dos parientes tomaron caminos separados, y el Sujeto quedó a solas con sus pensamientos.


Isla Cinnabar…

Resultó ser que la isla realmente estaba muy buena en esta época del año, con el clima perfecto para relajarse y muchos turistas visitando la ciudad. Era una pena que los problemas del Sujeto le impidieran relajarse como planeaba. Siendo así, se paseó de un extremo al otro de la costa, con los ojos fijos en el agua y rascándose constantemente la barbilla. Tenía que encontrar una manera de resolver sus problemas, y pronto.

La manera más fácil sería, por supuesto, encontrar un sucesor digno de su título y arte. La parte difícil era que no tenía manera de saber quién podría calificar para esto, y hacer una especie de audición para encontrar a un digno heredero sería muy ineficiente y lento. Hasta su paciencia tenía sus límites. Otro camino sería probar suerte en entrenamiento de Pokémon como tal, pues nunca se había ido en un viaje: su deber le dejaba muchas presiones, era demasiado importante para abandonarlo. En el pasado, habría considerado la idea ridícula, y el solo hecho de que ahora lo consideraba un curso de acción perfectamente coherente lo entristecía a más no poder. Había varias otras opciones que podría considerar, pero esas eran las que implicaban mayores presiones, y ninguna parecía tener una solución óptima a sus tribulaciones. Y eso era terrible.

Se encontraba tan inmerso en sus pensamientos, que no se percató de que había algo enfrente de él, y se lo llevó por delante. O lo habría hecho, si no lo hubiera atravesado. La extraña ocurrencia lo sacó de sus pensamientos, y entonces volvió la mirada hacia la extraña no-entidad.

Ese era el calificativo más apropiado, pues la… cosa no parecía nada que el Sujeto hubiera visto en toda su vida: parecía una especie de cubo revuelto con un montón de pixeles que carecía de profundidad, de color púrpura, blanco y negro. Como una especie de glitch de un videojuego antiguo.

El Sujeto parpadeó, y luego levantó la ceja. Sabía que los Pokémon de otras regiones eran raros, pero esa cosa definitivamente colocaba nuevos estándares, Instintivamente, agarró una Pokébola y le apuntó con ella. Para su sorpresa, la criatura gruñó. Y después, HABLÓ.

- Yo no haría eso si fuera tú. Arruinaré todas tus imágenes y terminaré clonando un ítem en tu mochila ciento veintiocho veces. – Al oír esto, la reacción del Sujeto pasó de preocupación relajada a una confusión aún más relajada.

- ¿Un Pokémon que habla? No sabía que existieran. ¿Eres un tipo Psíquico?

- Tipo Pájaro, en realidad, pero no creo que puedas clasificarme como un Pokémon en realidad. – se rio la criatura. El Sujeto frunció el cejo.

- ¿Y entonces quién eres?

- Me conocen por varios nombres… Anti-Helix, el Condenado, Satán, Atropius, y muchos otros. Prefiero que me llamen MissingNo.

Al oír ese nombre, el Sujeto se quedó pálido. Se quedó viendo fijamente a la abominación pixeleada, tratando de grabarse cualquier detalle que pudiera ver. Y entonces se dio cuenta de algo.

- Nunca escuché sobre ti. – dijo cruzando los brazos y poniendo los ojos en rendijas.

- Lo sé. ¿Por qué crees que elegí aparecerme frente a ti? – MissingNo gruñó, y luego flotó sacudiéndose alrededor del Sujeto. – El protagonista al que usualmente me dedico a acosar no está haciendo nada divertido últimamente, así que pensé que sería bueno hacer algo diferente. Hablar con alguien de mis problemas y esas cosas, ya sabes.

- No… estoy seguro de entender. – parpadeó el Sujeto.

- No se supone que entiendas. Solo eres un sujeto ordinario. – MissingNo voló más cerca, y los pixeles se reorganizaron en lo más cercano a un cejo fruncido que esa forma podría haber hecho. – La verdad es que no estoy seguro de que tú hayas existido en la línea temporal anterior.

- ¿Línea temporal?

- Sí, la había. El mundo explotó y las cosas se volvieron revueltas y desordenadas y todo eso. – MissingNo suspiró y sacudió su "cabeza" mientras giraba en el mismo lugar, y luego flotó en círculos alrededor del Sujeto. – No estoy seguro de que haya sido una mejora. Es cierto, las cosas se han vuelto más oscuras y realistas, pero algunas de ellas son tan deprimentes que terminas perdiendo el interés. Aparte de provocar a mi protagonista favorito con lo que sucederá y lo que ya sucedió, y todo lo horrible que pasa a su alrededor, no me queda mucho por hacer excepto esperar y ver la estrategia. Pero es que… ¡las cosas van demasiado lentas! Se está tardando tanto en descubrir lo que pasó con sus amigos que tuve que meterme a decirle que hubo un futuro apocalíptico que ahora ha sido evitado solo para sacarle una reacción. ¡Y todavía no se derrumba! O sea, vamos, ¿dónde está el drama? ¿Dónde está la angustia? ¿Dónde está el deseo de irse volando a una montaña para probarle a todos que se equivocaban?

Le llevó un par de minutos al Sujeto registrar todo lo que el glitch decía. E incluso cuando lo hizo, no parecía computable.

- Uhm, eso suena duro, pero no creo que yo tenga nada que ver con tus problemas. – Se rascó detrás del cuello y movió la cabeza a un lado.

- Oh, te sorprenderías. – Los gruñidos de MissingNo se intensificaron, y los píxeles se reorganizaron en un cejo fruncido. – De algún modo, un montón de don nadies de la línea temporal anterior están teniendo un ridículo montón de aventuras importantes. ¡Por ejemplo, hay un personaje del día que antes no hizo nada, y ahora ha dominado la Mega Evolución y es posible que se convierta en el próximo líder del Gimnasio Sunnyshore! ¡Y aquel líder del gimnasio de Ciudad Violet se fue en búsqueda de los pájaros legendarios para atraparlos! ¡Y eso sin mencionar a un mocoso ninja de Kalos que frustró un plan de Cipher! ¡Gente al azar sin importancia no debería tanta atención!

El silencio cayó entre los dos, con ambos inmóviles excepto por los parpadeos constantes del Sujeto. MissingNo dejó salir un gran suspiro.

- Cuando el mundo explotó y yo nací, esperaba que los resultados fueran geniales y divertidos, algo intrigante por qué vivir. Y aun así, aunque los Bloodliners son una adición interesante, todo es más de lo mismo de lo que debería. – Su "cabeza" quedó cabizbaja. – Cuando otro universo estalló y reinició, el resultado fue algo tan exagerado que fallaba en ser un desafío, y en otro las cosas se destruyeron tanto que es difícil ver qué sucede dónde y cuándo. Y creí que este universo iría por el mismo camino. Solo quería algo divertido, ¿sabes? Y entonces todo esto es solo una mezcla de cosas al azar sin sentido. No hay nada realmente remarcable.

Habiendo terminado con su berrinche, MissingNo se mantuvo flotando en su lugar, como esperando una reacción. El Sujeto pensó en sus palabras, y luego se rascó el cuello mientras trataba de poner una mirada dura.

- No puedo decir que entiendo por lo que estás pasando, pero sí sé algo con certeza. Solo porque alguien sea un "don nadie" no quiere decir que no pueda tener buenas aventuras, o que el universo sea peor por eso. Todos son especiales a su manera, y tienen sus historias en las cuales pensar y vivir. No eres quién para juzgarnos.

MissingNo se acercó más y estudió al Sujeto, y luego se "enfurruñó" otra vez.

- ¿Qué sabes tú? Solo eres un sujeto ordinario, que ni vale la pena notar. ¿O me vas a decir que tienes una épica misión o algo por qué vivir ahora?

Esas palabras dolieron, pero el Sujeto no lo dejó ver; sonrió y metió sus manos en el bolsillo.

- ¿Y qué si así es?

MissingNo se quedó tieso. El Sujeto no sabía si era por sorpresa, molestia, rabia o algo así, dado que no sabía leer expresiones de pixeles. Y entonces, la entidad se rio.

- Je. Muy bien. – Empezó a girar en su lugar flotando más cerca de él. – Eres interesante. Me aseguraré de mantener un ojo sobre ti. Más vale que no me decepciones.

Y tan rápido como apareció, MissingNo se marchó, y el Sujeto volvió a quedarse solo en la playa. Para la mayoría de la gente, un momento tan increíblemente específico aunque vago y confuso, habría quedado clasificado como una ocurrencia bizarra, dejada de lado y olvidada rápidamente, culpando al alcohol por ella. Pero el Sujeto no era como la mayoría de la gente, y la rareza que transpiró solo fortaleció su decisión. Apretando sus puños, volvió a mirar sus Pokébolas vacías. Según ese ser, ¿un "don nadie" no podía aspirar a nada? En ese caso, se llevaría una gran sorpresa.


Meses después…

Y así, el Sujeto decidió que le probaría a la criatura llamada MissingNo que se equivocaba. Sin perder tiempo, dejó su deber sagrado en pausa y se embarcó en una épica búsqueda de autodescubrimiento, buscando por doquier a un sucesor digno y el significado más profundo de su arte. Ahora se encontraba cerca de la cima del Monte Mortar, suspirando y observando sus Pokébolas. Todas ellas vacías, y aun así coprotagonistas de este remarcable viaje. Un viaje lleno de amor verdadero, encuentros legendarios, tensos enfrentamientos, irrupciones heroicas, torneos inolvidables y rescates justo a tiempo.

Al agarrar y girar la bola que contenía al Rattata sobre sus dedos, el Sujeto se sonrojó al mirar a las cinco chicas detrás de él. De todas las personas, realmente no se esperaba conocer a las hijas del gran escritor Casey Snagem, y menos todavía salvarlas de un Rattata particularmente violento. Entre más las veía, sin embargo, más se hundía su corazón; todas ellas eran extremadamente amables y dulces, eso él lo sabía y eso llenaba todo su cuerpo de una gran calidez. ¿Era lo que la gente llamaba amor? ¿Acaso un solitario errante como él podría ser digno de él?

Pero por desgracia, eran cinco chicas, y todas habían cautivado su corazón. Solo había una solución a esto, y tenía que hacerlo bien. Miró a cada una de sus amadas chicas, preparándose para pedirles a todas a la vez que salieran con él. Aclaró su garganta y dio un paso al frente con el dedo levantado..

- Discúlpenme… – La hermana mayor de repente le puso algo de dinero en la mano. El Sujeto parpadeó, y las cinco chicas sonrieron y se inclinaron respetuosamente frente a él.

- Gracias por hacerte cargo de ese Rattata. ¡Nos vemos!

Y con eso, las chicas se marcharon. La mandíbula del Sujeto se quedó colgando, y él cayó sobre sus rodillas. Su única oportunidad de amor colectivo se había ido para siempre, por no haber sido lo bastante rápido para confesar sus puros sentimientos hacia todas ellas.

Tal vez así debía ser. Él era un solitario errante, y no se merecía el amor y afecto de unas doncellas tan puras como ellas. Solo podía esperar que en el futuro encontraran a alguien mejor que él, alguien que no cometiera los mismos errores que él, alguien que pudiera hacerlas felices de verdad.

La tarea de rastrear a un Pokémon legendario era difícil, no algo que cualquiera pudiera hacer. Requería persistencia, paciencia, y un deseo incansable para lograr dicho objetivo. Afortunadamente, el Sujeto poseía todas estas cualidades y más, y estaba más que dispuesto a usarlas. El padre y la hija que enlistaron su ayuda tuvieron la amabilidad de darle los detalles que necesitaba, y aunque tuvo que hacer un viaje por un complicado laberinto artificial para llegar hasta el legendario, ninguno de los obstáculos en el camino fueron suficientes para detenerlo.

Y entonces, pudo verlo. El Pokémon Legendario, respirando llamas a su alrededor y todavía sin notar su presencia. El Sujeto tronó sus nudillos.

- Aquí está.

- ¡Miren el tamaño de esa cosa! – dijo el hombre incrédulo.

- Grande o pequeño, no será problema para mí. – Alzó su Pokébola. – ¡No tendré problema para capturarlo!

Con la mirada fija en los ojos del Legendario, el Pokémon no pareció sorprendido de encontrarlo aquí. Su confrontación solo duró tres agonizantes segundos antes que la Pokébola registrara la captura. Saliendo del callejón, el Sujeto presentó la Pokébola a la chica y su padre con una sonrisa de orgullo.

- ¡Aquí tienes! ¡El Mini-Arcanine ahora es tuyo!

- ¡Yupi! ¡Gracias, señor! – La chica agarró la Pokébola y la sostuvo cerca apretándola.

La sonrisa de la niña llenó al Sujeto con energía. Sonrisas y gratitud como esa eran lo que le permitían al Sujeto y a su linaje continuar con su camino. La captura seguro dejaría su marca en la historia, y quienquiera que subestimara el poder del Sujeto sufriría un duro y doloroso despertar.

Había estado atrapado en esa isla por días desde que el ataque de ese Gyarados había hundido el bote que había prestado, y se sentía como si hubieran sido años. Una exploración exhaustiva confirmó que no había civilización hasta donde podía ver. Había, sin embargo, una gran cantidad de Pokémon voladores de todas las formas y tamaños. Así que su plan era bastante obvio, con solo una pequeña falla por llenar: entre sus provisiones perdidas se encontraban sus Pokébolas, lo que quería decir que se había quedado sin el único objeto que realmente necesitaba. Pero eso no lo detendría. ¿Qué clase de experto en las capturas se dejaría desanimar por eso, después de todo?

La trampa que había colocado tenía su belleza en la simplicidad: había cubierto la cuerda con una capa de tierra, con una enorme pila de bayas encima. En el momento en que un Pokémon Volador se acercara, ¡zap! Capturaría al Pokémon y lo convencería de llevarlo de regreso a la civilización. El cómo ejecutaría la segunda parte del plan, todavía estaba en progreso, pero a pesar de todo, se mantuvo firme y esperó, con la mano lista para jalar la cuerda.

Esperó, esperó, y esperó. Después de veinte minutos, el Sujeto se estaba tratando de asegurarse que el aburrimiento le ganara cuando su supervivencia estaba en juego. Y entonces, un Pidgeot pasó volando. El Sujeto jaló al instante…

y el Pokémon volador simplemente se fue a toda prisa antes de poder ser capturado. El Sujeto frunció el cejo y recuperó sus cosas. Definitivamente parecía que estaría ocupado un largo tiempo…

El Sujeto había oído muchas historias sobre aquella cueva. Entre ellas había reportes de actividades extrañas en las profundidades, las cuales la mayoría asociaban a los Bloodliners, esas personas que podían usar los poderes de los Pokémon, movimientos o tipos como si fueran suyos. El Sujeto había conocido algunos de ellos durante sus viajes, pero ninguno era tan peligroso como el que enfrentaba ahora.

Solo era un niño, menor de diez años, con ojos rojos, marcas con forma de Z en las mejillas y cabello negro puntiagudo. Se encontraba a la otra orilla de un lago en las profundidades de la cueva, con los brazos cruzados y una sonrisa desafiante. El Sujeto tragó en seco: la familia Walters dijo que su hijo podía ser travieso, pero no esperaba que lo fuese a ese nivel. El Sujeto levantó los brazos mientras miraba a los Pokémon amontonados detrás de él.

- Hey. Placido, de verdad no tienes por qué hacer esto…

- Sí, es fácil para ti decirlo. – Placido gruñó, observando sus manos. – No tienes idea de lo que puede uno hacer con estos poderes.

- Lo digo en serio. Solo déjame hacer esto. Puedo ayudarte y…

- Ya es demasiado tarde, ya tomé mi decisión. – El chico adoptó una postura. – ¡Prepárate!

Placido corrió hacia adelante, y el Sujeto no pudo más que protegerse la cara con los brazos. Un solo salto, y entonces toda el agua del lago llovió por la cueva en un poderoso salpicón. Los Pokémon de la cueva huyeron hacia las profundidades tratando de escapar del agua, pero el Sujeto no tuvo tanta suerte y terminó recibiendo una fría ducha.

Al abrir los ojos de nuevo, Placido se encontraba nadando en lo que quedaba del lago y sostenía a varios Magikarps y Feebas con una gran sonrisa, e hizo una V de la victoria.

- ¡Y los atrapé a todos de nuevo! ¡Placido Walters vuelve a triunfar!

El Sujeto gruñó mientras exprimía sus ropas tratando de secarlas. El poder de un Bloodliner Salpicar definitivamente era algo que no se debía subestimar.

- ¡Ya suéltame! – gritó el niño tratando de liberarse. El hombre lo empujó de vuelta y le dio una mirada severa.

- Ya dije que no. ¡Te irás cuando hayas terminado!

El niño suprimió sus llantos mientras volvía a bajar la mirada. Lloriqueando, volvió a sentarse para volver al trabajo. Por fortuna para él, alguien oyó su llamado. La puerta se abrió, y el salvador del niño entró a la habitación, con la Pokébola en mano lista para golpear la horrible cara del villano. El Sujeto frunció el cejo y enseñó sus dientes con furia.

- ¡Escuché a alguien en problemas! ¡Ríndete ahora! – se anunció. El hombre y el niño enviaron al recién llegado unas expresiones confusas, y parpadearon varias veces.

- Uhm, ¿qué? – El hombre se ajustó las gafas y arqueó la ceja. El Sujeto apuntó hacia él.

- ¡Ya no vas a lastimar más a ese niño! – le dijo. El hombre guardó silencio, suspiró y agarró el libro de texto que tenía.

- Solo le estaba enseñando matemáticas. Se estaba poniendo muy terco para estudiar…

- ¡Es que es difícil! ¡Ni siquiera sé cómo se hace esto! – El niño cruzó los brazos y volteó enfurruñado. El Sujeto los observó a ambos, al niño y al hombre en el salón de clases. Al entender que su ayuda no era requerida, se encogió de hombros.

- Muy bien, de acuerdo, buen trabajo aquí. – Y con eso el Sujeto se fue, dando un portazo.

De todos los torneos de Captura en los que el Sujeto jamás participó, este era con mucho el más extraño. No estaba seguro si era porque era organizado por unas gentes con aspecto de alta alcurnia, porque tenía lugar en una cueva subterránea, o porque toda la gente a su alrededor parecía lista para romper a un árbol por la mitad sin avisar. Después de mirar otra vez, se encogió de hombros. Ya había conocido a entrenadores con peores trucos. El réferi se colocó en una plataforma elevada y alzó la mano.

- ¡Muy bien, el primer Torneo de Captura Subterráneo está en marcha! ¡El primero que le robe todos los Pokémon a su oponente será el ganador!

Un minuto. ¿Robar? El Sujeto arqueó una ceja, y le echó una mirada al resto de los competidores. La forma en que todo mundo sonreía y se tronaba los puños confirmaba que no había escuchado mal. Tragando en seco, levantó un dedo.

- Uhm, aquí hubo una equivocación. Cuando dije que era un experto en capturas no quise decir…

Varias miradas furiosas y asesinas evitaron que continuara. Tomando un profundo respiro, se aclaró la garganta, y les devolvió la mirada de la misma forma.

- Muy bien. – Alzó una de sus Pokébolas. – ¡Veamos lo que pueden hacer!

Cuando resultó que no tenía Pokémon consigo, el réferi amablemente dejó que el Sujeto abandonara la cueva sin problemas. Una vez más, su perspicacia estratégica había prevalecido contra la fuerza bruta.

- ¡Ahora, entrégame tus Pokémon!

El soldado del Equipo Rocket superaba en estatura a la chica, que se aferraba con fuerza a su bolsa. Ella temblaba y lo miraba con miedo, mientras el criminal sonreía y se le acercaba poco a poco, con los ojos fijos en los de ella. Hasta que de pronto sintió que alguien lo tocaba en el hombro.

- Yo no haría eso si fuera tú.

El soldado se detuvo y arqueó una ceja mientras se daba la vuelta, y de repente recibió una Pokébola en toda la cara, dejando salir un grito de sorpresa al mirar a su atacante. El Sujeto le sonrió mientras lanzaba al aire una en su mano sin darle mucha importancia.

. Hay más de donde vino esa. Así que si no quieres que continúe… – El Sujeto apenas se agachó a tiempo para evitar el puñetazo del soldado, y retrocedió cuando este trató de golpearlo de nuevo.

- ¡Imbécil! ¡Eso dolió! – gritó el soldado, mientras el Sujeto trataba de apuntarle con la Pokébola.

Desafortunadamente, los humanos no tenían puntos de captura, y era difícil saber a dónde apuntar para maximizar el daño. Pero mientras preparaba un lanzamiento, una bolsa pesada golpeó al soldado en el cuello.

- ¡Auch! – gritó. Al ver detrás, recibió otro golpe de la bolsa. La chica lo veía con ojos de pistola y enseñando los dientes le dio otro golpe.

- ¡Piérdete! – gritó volviendo a darle con la bolsa. Y otra vez. Y otra vez.

- ¡Au! ¡Au! ¡Está bien! ¡Está bien! – dijo el soldado, corriendo tratando de escapar de la chica, pero esta no se detuvo y siguió persiguiéndolo.

El Sujeto miró con orgullo como la chica asaltaba al soldado. Gracias a él tuvo la oportunidad de atacar y liberarse de esa mala situación. Le entristecía un poco no haber recibido las gracias, pero el Sujeto entendía que una figura trágica y solitaria como él no podía esperar que le dieran las gracias por lo que se suponía que debía hacer. Ya tendría su oportunidad en el amor en el futuro, después de todo. Se dio la vuelta y se fue, listo para ayudar a otros que lo necesitaran.

Y aun así, con todas esas aventuras épicas y que definieron su vida, no sintió que hubiese cambiado o que hubiera ganado nada de ello. Era casi como si hubiese tenido aventuras solo para hacer un resumen de su vida y nada más. Miró hacia sus Pokébolas vacías y suspiró. Al ser un Sujeto, se le negaba el privilegio de un compañero Pokémon: para él y su legado, los Pokémon solo eran criaturas para capturar, y su camino era solitario y lleno de dolor y sacrificio, y ningún Pokémon debía sufrir en él. Aunque le hubiera gustado un Rattata mascota, ellos eran buena compañía.

El Sujeto se aferró a la Pokébola vacía, gruñendo. A pesar de todas sus grandes aventuras, no se sentía más cercano a su meta que cuando empezó. Tal vez esa criatura MissingNo tenía razón: no todos eran dignos de tener su propia historia. Al final, aunque fuese el último Sujeto, seguía siendo un sujeto ordinario.

Su angustia existencial y filosófica podría haber ido mucho más lejos y probablemente más profundo como para hacerlo una persona más rica, pero resultó que el destino tenía otros planes, y el Sujeto de pronto centró su atención al oír un sonido muy familiar.

Pasó tras unas rocas hacia la izquierda, y los ojos se le ensancharon. Una niña, con varios Pokémon a su alrededor, se encontraba pateando Pokébolas hacia un círculo pintado, y tenía los brazos amarrados a la espalda en lo que parecían ser unos cabestrillos improvisados. Las Pokébolas siempre caían al lado, debajo o por encima del círculo. Nunca caían dentro. La chica parecía molestarse cada vez que el dispositivo volvía a rebotar hacia ella. Y aun así, cualquier señal de eso rápidamente se volvía una mirada de determinación y volvía a patear de nuevo, una y otra vez. El Sujeto se encontraba mesmerizado por la visión, más al ver como seguía a pesar de fallar. Era una disciplina y deseo que él conocía muy bien. Se desempolvó la ropa y se aclaró la garganta para llamar su atención. La chica se asustó al darse la vuelta, con todos sus Pokémon listos.

- ¿Quién está ahí? – preguntó, tratando y fallando en parecer amenazadora. El Sujeto salió con sus manos levantadas y sonriendo.

- Lo siento, pasaba por aquí y vi tu entrenamiento. ¿Estás tratando de mejorar tu puntería para atrapar Pokémon?

La chica lo miró, y su intriga fue reemplazada por curiosidad. Junto a ella, un Arcanine mantenía una postura de pelea junto a un Cubone y un Hitmonlee. Después de mucho dudar, la chica asintió y miró hacia el blanco de prácticas que había hecho.

- Sí, vine aquí para afinar mis habilidades, pero me caí. – Su expresión se tornó sombría, pero al intercambiar miradas con su Natu, Parasect y Cubone, una sonrisa la reemplazó. – Mis Pokémon me han ayudado, pero todavía pasará tiempo antes de que mis brazos sanen por completo.

El Sujeto le dio una mirada curiosa a cada uno de los Pokémon, notando que cada uno de ellos tenía un parche o pendiente con forma de estrella en alguna parte del cuerpo. Después se volvió hacia la chica, más específicamente a sus brazos.

- ¿No sería mejor esperar? No puedes progresar mucho sin usar tus brazos. – le dijo. La chica bajó la cabeza, mordiéndose los labios, y rápidamente negó.

- No, no puedo. Necesito convertirme en una maestra de las capturas, y tengo que hacerlo ahora. –Miró al Duda otra vez, sus ojos ardían con pasión. El Sujeto apenas pudo suprimir una risa de ver a la chica.

- ¿De verdad es tan importante?

- Más importante que cualquier cosa que se te ocurra.

Una gran sonrisa iluminó el rostro del Sujeto. Su deseo y determinación eran inconfundibles.

- ¿Qué tal si te digo que sé cómo convertirte en una gran maestra de las capturas? – le dijo poniendo la mano sobre el corazón, sonriendo todavía más. La chica se quedó pálida y boquiabierta.

- ¿En serio?

- Claro. Y estaré más que dispuesto a enseñarte, si lo deseas. – prosiguió. Ella le sonrió.

- ¡Claro que sí quiero!

- Perfecto. – sonrió el Sujeto. – ¿Cómo te llamas?

- Marina, Marina Crystal.

- Gusto en conocerte, Marina Crystal. Puedes llamarme simplemente el Sujeto. – Se inclinó respetuosamente. Pero rápidamente se puso serio colocando los brazos en la cintura. – Pero te advierto algo; lo que voy a transmitirte es un arte antiguo que solo unos cuantos elegidos han sido dignos de dominar. Tendrás un camino muy largo por delante, que requerirá mucho esfuerzo, sudor y lágrimas de tu parte. Si quieres darte por vencida, este es tu última oportunidad.

Se quedó viendo a Marina a los ojos. Sin titubear, ella le devolvió la mirada y asintió.

- Lo haré. – respondió ella. El Sujeto volvió a sonreír y asintió también.

- Muy bien. Nuestra primera lección inicia ahora mismo. – Y con ello, comenzó el entrenamiento de Marina.

En el mes que el Sujeto pasó entrenando a Marina, le pasó todo su conocimiento: cómo apuntar bien, como identificar puntos de captura en el cuerpo de un Pokémon y cómo explotarlos, y algunos movimientos básicos de defensa personal por si las cosas salieran mal. Marina estaba muy ansiosa por aprender, más de lo que el Sujeto estuvo en su propio tiempo. Su incansable entusiasmo solo hizo que el Sujeto decidiera subir el nivel del entrenamiento, y siempre lograba cumplir y elevarse por encima de sus expectativas. Al inicio de su entrenamiento, Marina apenas podía darle al blanco y solo tras mucha concentración. Para cuando terminaron, podía golpear varios blancos perfectos seguidos sin siquiera mirar.

Y así fue como su tiempo juntos llegó a su fin en Ciudad Cherrygrove, tras varios kilómetros de viajar y con los pies adoloridos, en diferentes lados del camino.

- Bien, hasta aquí llega nuestro viaje. – sonrió el Sujeto. – Fuiste una excelente aprendiz, y te deseo lo mejor.

- Muchas gracias por enseñarme. – Ella también le sonrió y se inclinó, con sus brazos ahora completamente sanos. – Haré que te sientas orgulloso.

- Estoy seguro de ello. Buena suerte en tu futuro.

- ¡Lo mismo para ti!

Y con ello, maestro y aprendiz caminaron hacia sus respectivos futuros. Retornando a los campos de hierba de la Ruta 29 y respirando su aire familiar una vez más le hizo sentir una oleada de nostalgia. Aunque disfrutó su tiempo de viajar por el mundo, no había lugar como el hogar. Se veía exactamente como lo recordaba: las pequeñas colinas, los setos, el revoltijo de píxeles a un lado del camino…

Se detuvo un momento para volver a verlo. Eso sí era diferente, admitiéndolo. MissingNo voló hacia él, y el Sujeto simplemente se metió las manos a los bolsillos.

- No esperaba que volvieras a aparecer.

- ¿Qué puedo decir? Tengo tiempo de sobra para gastarlo. ¿Por fin te diste por vencido y regresaste a casa? – le preguntó, con cada palabra chorreando de burla.

- Sí, he vuelto a casa. – sonrió el Sujeto. – Pero logré pasar mi arte a alguien digno, así que no me quejo de como resultaron las cosas.

La burla inicial de MissingNo se disipó abruptamente. Se quedó quieto, observando al Sujeto y a su expresión inmutable.

- Espera, ¿qué dices? ¿Te las arreglaste para lograr tu meta? ¿En serio?

- Hice mi mejor esfuerzo y resultó. – Se encogió de hombros. – Tal vez no sirva para cambiar el mundo o algo así, pero al menos estoy satisfecho.

MissingNo se mantuvo ahí, sin poder pronunciar palabra. Y luego, sus pixeles se abrieron en lo que el Sujeto asumió era una quijada caída.

- No puedo creerlo. De verdad hablas en serio. – MissingNo tembló, mirando hacia el suelo. – ¡Se suponía que la vida en esta línea temporal fuese una espiral interminable de miseria y muerte sin importancia! ¡Me aseguré que así fuera!

- Tal vez alguien necesita pasar más tiempo con otras personas y menos siendo un patán. – El Sujeto cruzó sus brazos. MissingNo se quedó viéndolo, quedándose sin habla de nuevo. Y luego sonrió antes de soltar una carcajada.

- El sujeto más ordinario del mundo me está hablando con lástima. Qué día. – MissingNo se rio y volvió a girar en su lugar, dándole la "espalda" al Sujeto. – ¿Pero sabes qué? Quizás tengas razón. Tal vez debería pasar más tiempo con los personajes secundarios. – Salió flotando. – Tal vez nos veamos en el futuro. Diviértete hasta entonces.

MissingNo se convirtió en un polvo de pixeles y voló con el viento, y el Sujeto podría haber jurado que vio una sonrisa formarse en ellos antes de desaparecer. Se quedó en su lugar por un momento antes de encogerse de hombros y moverse a su lugar habitual. Acababa de tener una charla casual chat con una especie de abominación demoníaca y vivió para contar la historia. Era una gran forma de comenzar el día.

Y entonces vio a un chico familiar con un Aipom saliendo de Pueblo New Bark. Por lo visto el día se pondría todavía mejor. Se tronó los nudillos y puso su mejor sonrisa. Por fin le enseñaría a Jimmy a capturar Pokémon. El Sujeto se movió en su dirección, tocándose el pecho.

- Ya te he visto unas cuantas veces. ¿Cuántos Pokémon has capturado? ¿Quieres que te enseñe…?

- No estoy interesado, ¿cuántas veces te lo tengo que repetir? – Jimmy le frunció el cejo, luego se encogió de hombros y se volvió hacia su Aipom. – Algunas personas sí que son persistentes, ¿no lo crees?

El Sujeto se quedó sin habla y parpadeó al ver como Jimmy Ethan Gold charlaba con su Aipom mientras se marchaba. Entonces se encogió de hombros y volvió a esperar, solo sintiendo un poco de decepción. Tal vez algunas cosas nunca cambiarían después de todo.

FIN.


Notas del traductor:

Siento no haber terminado de traducir este ayer, pero ya está. Con este celebramos dos hitos, pues ayer fue el primer aniversario de Viroro-kun como autor del Resetverso, y además con este sumamos cincuenta oneshots extra. Cómo pasa el tiempo, ¿verdad? Su intención fue hacerlo una especie de parodia afectuosa y a la vez una forma de comentar sobre el Resetverso en general con los conceptos de los oneshots. Me sorprende lo versátil que es Viroro, casi cuesta creer que él haya escrito oneshots como el Interludio de Cipher o el Gaiden de Charmander llenos de drama, y luego saca este que está lleno de comedia.

Ahora, tuve un pequeño problemita con el título de este oneshot, muy parecido al término de los bloodliners. Lo que ocurre es que el protagonista de este oneshot es el sujeto que te para en los juegos de la Generación II para enseñarte a capturar Pokémon, y en el juego solo se le conoce como "Dude". La versión en español del juego lo llama "Amigo", pero eso como que no cuadraba, así que bueno, me decidí por "Sujeto". ¿Creyeron que habría un personaje que sorprendería más que Joey que protagonizara su propio oneshot?

De comentarios con los personajes menores, Jimmy y Marina son básicamente combinaciones de los que salen en el anime, y sus contrapartes de los mangas de Special y Adventures. El Bloodliner, Placido Walters, parece ser que surgió de una charla que tuvo con Ander Arias donde bromearon sobre poderes "inútiles" (que ya vemos que no es tan inútil después de todo XD). A lo mejor yo debería intentar algo así. Las viñetas con las aventuras que tuvo el Sujeto fueron básicamente mini tributos a cada uno de los autores del Resetverso, si ponen atención no es difícil darse cuenta de a cuáles oneshots y por extensión a cuáles autores hace referencia cada una. Obvio, la mía es la de Placido (protagonista conoce a un bloodliner dentro de una cueva y este le causa algún problema). A ver si pillan al resto.

En fin, con esto acabo. Gracias por los reviews a BRANDON369, darkdan-sama, Jigsawpunisher y dragon titanico. Hora de volver a mi próximo oneshot. Nos vemos pronto.