Los personajes le pertenecen a Nobuhiro Watsuki pero yo me he enamorado de casi todos ellos, por eso los tomo prestados.
Pesadillas
- Shozo, por favor, tienes que dejarme ir. Estoy segura de que algo muy malo está sucediendo - decía Sayo suplicante al que ahora se había convertido casi en su carcelero
- Señorita Sayo, no puedo hacer eso - respondía Shozo - su hermano me ha pedido que la cuide
- ¿Que me cuides? ¡Por favor! Si lo que haces es mantenerme presa
- Es por su bien
- ¡Claro que no! Sabes que lo que está sucediendo es un error, sé que tú tampoco confías en esos hombres, mi hermano está siendo manipulado y si no hacemos algo él terminará pagando las consecuencias
- Entiendo lo que dice, pero no puedo traicionar a su hermano
- ¡Traición es quedarse de brazos cruzados mientras vemos que está equivocándose! Déjame marchar, debo salir de este lugar, debo saber que está sucediendo
- Esta bien, pero yo iré con usted
- No, por favor quédate y protege a mi hermano
- Es muy peligroso que vaya sola
- Pues yo estoy segura de que es más peligroso quedarse aquí
...
Tomoe despertó sudando y respirando con dificultad; desde que Kenshin se había marchado había estado teniendo pesadillas, en algunas veía a Enishi burlándose de ella y asegurándole que en poco tiempo Kenshin le haría compañía en el infierno. En otras veía el cadáver de Kenshin cubierto de sangre y con los ojos blancos, denotando la ausencia de su espíritu. Cada pesadilla la hacía despertar pálida, incómoda, sentía que su pecho se cerraba, oprimiéndole el corazón e impidiéndole respirar con normalidad. La angustia aumentaba cada noche, y la acompañaba durante el día.
No estaba segura de qué debía hacer, pero tenía miedo de que lo que veía en sus sueños se hiciera realidad. Se repetía así misma que Kenshin era fuerte, que regresaría victorioso como siempre lo hacía, pero algo le decía que esta vez era diferente.
Decidió levantarse e ir por un vaso de leche a la cocina, cuando estuvo ahí se encontró con Kaoru
- ¿Tampoco puedes dormir? - le preguntó
- Kenji ha estado un poco inquieto - respondió - ¿Satoko también?
- No, soy yo la que esta inquieta
- ¿Ha ocurrido algo?
- Kaoru, tal vez te parezca extraño, pero quiero hacerte una pregunta
- Claro, dime
- Si me pasara algo ¿Cuidaría de Satoko?
- ¡Pero qué dices! No te ocurrirá nada Tomoe
- ¿Y si fuera el caso? ¿O acaso no podrías quererla por ser mi hija y de Kenshin?
- No digas tonterías - dijo Kaoru poniéndose seria - Satoko es sólo una bebé y no tiene ninguna responsabilidad por lo que ha ocurrido. Si algo te pasara la cuidaría como si fuera mi hija, sé que harías lo mismo por Kenji
- Sí, pero eres tú la que será feliz junto a Kenshin y sus hijos
Tomoe tomo su vaso de leche y salió de la cocina dejando a Kaoru desconcertada
...
Al día siguiente Kaoru quiso hablar con Tomoe sobre la extraña conversación que habían sostenido durante la noche, pero ella logró esquivarla, y es que no era difícil, las chicas tenían bastante trabajo: el dojo ya había sido abierto, Kaoru le había dado un par de clases ya a Yahiko y esperaba entusiasmada la llegada de más alumnos. La escuela también estaba funcionando y Tomoe le estaba dando clases a Yahiko y las niñas que vivían en la mansión, también a los hijos de algunos de los hombres de Kenshin; Kikyo y Akane también se ocupaban de la escuela y Misao se había ofrecido a hacer algunas actividades al aire libre con los niños y niñas, principalmente para ejercitar sus cuerpos, algo que ella consideraba tan importante como ejercitar sus mentes. Megumi cada vez se encontraba más ocupada en la clínica, cada día más personas se atrevían a atenderse con ella y el Doctor Genzai, superando los prejuicios por estar en la propiedad de Battousai o porque había una mujer atendiendo. Por otro lado, Tae había quedado a cargo de los deberes que Kenshin tenía como gobernador, lo cual la llenaba de orgullo ya que pocas personas habían confiado tanto en su capacidad, pese ha haber tenido que demostrarla constantemente. En fin, todas estaban haciendo cosas que les gustaban y las mantenían ocupadas.
Al llegar la tarde, Kaoru busco nuevamente a Tomoe para retomar la conversación de la noche anterior, sin embargo, se encontró a Kane cuidando a Satoko
- No encuentro a Tomoe ¿Sabes dónde está? - preguntó Kaoru
- La señora Tomoe acaba de salir - respondió Kane - dijo que deseaba ir al templo a prender incienso
- Supongo que es por Kenshin - suspiró Kaoru - tendré que esperar a que regrese
La hora avanzaba, la cena estaba lista, pero Tomoe no regresaba, todos empezaron a sentirse inquietos por su ausencia, especialmente Kaoru quien no dejaba de recordar lo que Tomoe le había pedido. Estaban en la sala de estar que daba a la puerta principal, esperando que en cualquier minuto Tomoe entrara, entonces Kaoru dijo
- No regresará... anoche me pidió que cuidara de Satoko si algo le sucedía, ella estaba pensando hacer alguna tontería
- ¡Cómo si pudiera hacer algo! - dijo Megumi con un poco de enfado
- Puedo encontrarla - dijo Misao - aunque nos lleve ventaja puedo rastrearla, además avanzo muchísimo más rápido que ella
- ¿Y que harás si la encuentras? - pregunto Kikyo - Si ha decidido marcharse sólo podríamos traerla arrastrando
- ¿Entonces dejaremos que vaya sola? ¡Le puede pasar cualquier cosa! - gritó Misao - los caminos son peligrosos, más para una mujer como ella
- No se preocupen, yo me haré cargo - dijo Hiko, quien se encontraba bebiendo sake - debo escribir una nota - dijo poniéndose de pié y dirigiéndose al despacho de Kenshin
...
Izanami y Aiko se encontraban en la habitación de una pequeña residencial cercana a la mansión Himura, comían y charlaban cuando alguien tocó a la puerta. Aiko abrió y se encontró con un hombre vestido con el uniforme que llevaba el logo de Himura junto al del emperador, el hombre habló
- ¿Son ustedes las señoritas Aiko e Izanami?
- Así es - respondió Aiko
- Esta nota es para ustedes, necesito llevar una respuesta
Aiko se acercó a Izanami y ambas leyeron juntas la nota, se miraron sorprendidas, pero Izanami respondió
- Esta bien, dile a Seijuru Hiko que estamos de acuerdo en hacer ese favor
- Muchas gracias - dijo el muchacho retirándose del lugar
- Ese Hiko siempre causando problemas - dijo Aiko suspirando
- Debemos marcharnos pronto - respondió Izanami mientras recordaba
- Creo que nos hemos encontrado con su discípulo perdido - dijo Aiko sonriendo mientras le servía sake a Seijuro Hiko - fue fácil de reconocer, pocas veces se ven hombres tan atractivos, menos con las particularidades que él tiene
- Sus ojos son los más bonitos que haya visto, y su cabello muy exótico - dijo Izanami suspirando - ¿Me creerás que se negó a pasar la noche conmigo?
- Siempre ha sido un idiota - respondió Hiko para luego beber de un sorbo su sake recién servido - ¿Dónde lo han visto?
- En Mie - respondió Izanami- pero se dirigía a Edo
- Nosotras también terminaremos yendo - dijo Aiko con una sonrisa maliciosa
- Entonces, tal vez nos encontraremos pronto nuevamente - dijo Hiko esbozando una sonrisa
- ¡Vaya! ¿Se alejará de sus montañas? Nunca pensé que el gran maestro Hiko quisiera a alguien lo suficiente como para emprender tan largo viaje
...
Tomoe ya había salido de Edo y caminaba por el bosque que bordeaba la ciudad. Cuando anocheció se dio cuenta de lo poco previsora que había sido, apenas llevaba unas mantas, algunas provisiones y dinero.
Estaba tratando de encontrar un sitio para dormir cuando se encontró de frente con un grupo de hombres, bandidos, que cuando la vieron pensaron en ella como una oportunidad para pasarla bien un rato. Tomoe al darse cuenta de sus intenciones intentó huir pero fue tomada fuertemente del brazo y arrojada contra un árbol, los hombres se acercaron y uno de ellos, el líder, comenzó a quitarle el kimono. Tomoe luchaba porque el hombre no logrará desvestirla, pero sus manos fueron tomadas con firmeza por otro de los hombres, ese mismo hombre sonriendo le dijo
- Sabemos que esto es lo que buscabas, si no fuera así no andarías tan solita por el bosque
- ¡No es cierto! - grito Tomoe mientras lloraba - por favor suéltenme
Los hombres se rieron y el líder continúo su tarea de desvestirla mientras la tocaba sin ningún pudor. No obstante, de un momento a otro las risas pararon y el sonido de lucha ocupó su lugar. El líder y el hombre que sujetaba las manos de Tomoe se dieron cuenta de que el resto de los hombres yacían en el suelo, se alejaron de la mujer, quien se cubrió rápidamente y vio que entre los hombres doloridos habían dos chicas sonriendo.
- ¡Malditas mujeres! ¡Les haré pagar por lo que les hicieron a mis hombres! - gritó enrojecido de la rabia el líder
- Pues yo creo que deberían agradecernos - dijo Izanami - ¿Que creen que les habría hecho Battousai si hubieran conseguido violar a una de sus esposas?
- Definitivamente les hemos salvado la vida - dijo Aiko - en el mejor de los casos - sonrió
Cuando escucharon el nombre de Battousai palideció, su compañero entonces dijo
- ¿Y por qué creeríamos que es cierto lo que dicen?
- Bueno, no tienen que creernos, pero no tenemos por qué mentir, de todos modos vencerlos es muy fácil - dijo Izanami suspirando
Los hombres las atacaron, pero el resultado fue el mismo que con los demás, terminaron en el suelo con más de un hueso roto. Después de vencerlos las chicas se acercaron a Tomoe
- ¿Estás bien? - le preguntó Aiko
- Sí, muchas gracias por ayudarme
- No deberías andar sola por los bosques si ni siquiera eres capaz de defenderte por ti misma - le dijo Izanami mirándola directamente a los ojos - tienes suerte de que nos hayan pedido que te cuidemos
- ¿Quién les pidió eso? - preguntó Tomoe confundida
- Seijuro Hiko - respondió Aiko - podría decirse que ese adicto al sake es un pariente lejano - le sonrió - así que no te preocupes más, con nosotras estás a salvo
- Se los agradezco mucho, también al maestro Hiko - dijo Tomoe - pero no quiero volver a casa, tengo que ir a Shimabara
- En ese caso tendremos que acompañarte - dijo Izanami - ya nos comprometimos con Hiko a cuidarte, además no me importaría ayudarle a Battousai en lo que sea que esté haciendo en Shimabara - sonrió alegre Izanami
- Muchas gracias - dijo Tomoe
- ¡Ey tú! - dijo Aiko a uno de los hombres, el más joven de todos y que había resultado un cobarde que se lanzó al suelo antes de ser herido - llevarás un mensaje a la mansión de Battousai, si lo haces olvidaremos en que situación que te conocimos, si no lo haces haremos que Battousai te busque hasta debajo de las piedras para torturarte y matarte por lo que trataron de hacerle a su mujer
- Como ordenen - respondió temblando
...
Kenshin, Saito y los demás regresaban a su campamento después de haber derrotado a Raijuta y sus hombre. Kenshin caminaba silencioso, pensando en las últimas palabras de Raijuta
- "El mismísimo demonio que se levantó del infierno" - dijo Saito adivinando sus pensamientos
- Sólo hay una persona a la que definiría de esa manera - le respondió Kenshin
- Creo que todo se vuelve más interesante - dijo Saito sonriendo
...
...
Mil disculpas por la tardanza, pero entre el trabajo y mi torpeza, que hizo que perdiera el capítulo por no guardarlo correctamente, no podía avanzar.
Gracias por la espera y por leer.
y si quieren agregarme mi facebook es Pajarito Azul
