Ni Teen Wolf ni los personajes, excepto los que no conozca, son mios.

Todo es de Jeff Davis y los respectivos miembros de su equipo.

La historia es mia.

Lamento tardar, estaba en examenes y proyectos, pero mejor tarde que nunca. ¡Esepero que les guste y perdonen mis metidas de pata!


49

Nota: se supone que en la siguiente parte todos están hablando español

Linus miro preocupado a su nana. ¿Escuchó bien? ¿De verdad le pidió que se trasformara frente a ella? Bueno, debía de hacerlo para que ella observara los cambios que él ha estado observando los últimas semanas; decirle que últimamente tenía más colmillos, que los ligamientos de la mandíbula se le tensaban con más ímpetu cada vez que abría la boca (ahora no sabía si el gruñido que soltaba después de rugir era de dolor o de molestia), que cada vez que se transformaba o destransformaba le dolía tanto el pecho que parecía que un bebe alíen trataba de salir por él y que apenas ayer sus garras mudaron; como bien estaba imaginando Linus, no era suficiente para que se hiciera una idea de lo que estaba mal o le preocupaba, lo comprendía muy bien.

Sin embargo, temía transformarse. Sentía que si se transformaba completamente terminaría lastimándola. Las últimas dos veces que se transformó completamente pasaron cosas que no le gustaron. Una estuvo a punto de matar un barril de grasa y deseaba sentir su sangre cálida en su lengua; la segunda, siendo está la que le indico que debía de buscar a su abuela, tardó por lo menos 20 minutos en revertirla y en esos minutos fue consiente de cada cosa que sucedía en el edificio. De sus vecinos que regresaban de sus vacaciones, se sus pequeños hijos pasando frente a su puerta corriendo, riendo y dejando un rastro de un delicioso e inocente olor, y de la encargada del edificio mostrándole a una pareja el departamento vacío. Le dio miedo el deseo de atacarlos, de sentir su sangre cálida recorrer su lengua y sus dientes enterrarse en su carne…

Y ahora le daba miedo de atacar a su nana.

— Nana yo no creo que deba...- se cortó. Apenas salieron un par de palabras y nana Magdalena había comenzado a descomponer su expresión. Sus cejas juntas, el mohín apretado y la mirada llena de un brillo furioso, le indico que se callara a menos que quisiera un golpe.

— Papi- le dijo con el mismo tono que empleaba cada vez que quería reprender a alguien… cuando era niño reconocía, también, ese tono como el que empleaba antes de mostrar sus habilidades con la chancla voladora- viniste a buscarme, no porque extrañabas a tu vieja nana, no porque desearas que te diera la razón sobre las pendejadas que están haciendo tus padres y mucho menos para causar la discusión que tuve con tu madre- Linus puso una mueca. Aun recordaba la llamada. Cuando le dijo a su nana la razón por la que le busco a ella por orientación en su nuevo estado (¡joder!, no sabía lo que le pasaba últimamente. Ahora no sólo eran raras y dolorosas palpitaciones en el cuello, sino un instinto salvaje que le evitaba pensar) no se creyó que era porque ella estaba más cerca que su madre; sin importar cuanto le dijera que se le hacía más fácil venir a Tijuana a verla a ella y a su tío Diego, no fue suficiente, no le creyó y le obligo a decirle la verdadera razón. ¿Cuándo fue la última vez que la oyó despotricar tanto contra una persona? ¿contra un familiar? No desde hace tres años, y su mamá y ella se había reconciliado después de unas semanas, pero si hubiese sabido antes que continuaba siendo un cero aparte en la vida de sus padres, seguro la discusión hubiese pasado mucho antes y ellas llevarían meses sin hablarse- viniste para que te oriente en un tema que aún es muy nuevo para ti, y confías que yo sé más que nadie en esta familia sobre los cambios físicos de los Balams. Y no podré hacerlo a menos que te transformes. Debo verlo.-repuso mirándolo preocupada.

— Temo lastimarte- confeso Linus con la vista baja.

— ¿Por ese miedo te tomaste no me dijiste nada ayer o la noche que llegaste?-Linus asintió y ella suspiró. Como estúpido, Linus tenía muy buenos sentimientos. Tan bueno que le obligaban a hacer cosas imprudentes que provocan enojos a las personas que trata de proteger, al igual que prefería muchas veces no hablar de sus miedos: ésta ocasión era un perfecto ejemplo. El daño que le hizo a Killa (sin desearlo) es otro ejemplo de otra situación, pero claro, eso aún no lo sabía su nana. Ella suspiró-: Como mínimo la mitad de la familia son Balams, hijo, y de todos ellos, tú eres quien más control tienes, Linus. No me harás daño.

La expresión de Linus se contrajo la son de la inseguridad y preocupación. —No puedes prometerlo.

— Claro que puedo.-replicó su nana con un tono cantor. Linus se detuvo un momento para pensar que se escuchaba raro. La voz de su abuela estaba muy cerca de oírse como la de Piolín y con el tono cantor… Dios, le daba muchas más ganas de pedirle que dijera: « ¿Creo que vi un lindo gatito?»

Suspiró.

Viro su rostro hacia su tío Diego, que estaba sentado sobre el escritorio blanco de princesas de su prima Leslie— su abuela se estaba quedando en la habitación de su prima Leslie, quien con sus 8 años, estaba enamorada de Blancanieves y la Cenicienta—, y quien también miraba con cierta preocupación a su nana. Su tío se dio cuenta de su mirada fija en él. Lo miro y cuando sus ojos se miraron en la misma línea, le sonrió y asintió, indicándole que comprendió su mensaje, asegurándole que se pondría vivo por si algo sucedía y Linus se sintió aliviado.

Cerró los ojos, aspiro profundamente y comenzó a transformarse.
Sintió su torso ensanchar, provocando agudas descargas de dolor; su mandíbula inferior se hizo más hacia adelante, sus colmillos inferiores se alargaron y sintió como las puntas lastimaron su labio superior. Le creció y pelo en la cara hasta un par de centímetros antes de llegar a la barbilla; su nariz se frunció — siendo esto algo nuevo— ciertas manchas aparecieron en su piel, y sintió que algo en su abdomen se aplastaba y contraía hacia adentro, toqueteando su entrañas y curveando su columna.

Abrió los ojos, éstos brillando de un fosforecen verde, y respiro con cierto silbido salvaje cada vez que sacaba el aire por la boca.

— ¡Dios mío!- exclamó su tío Diego al notar su transformación. Está era muy parecida a la de José, el mayor de sus hermanos (quien cumplía 50 en primavera), pero con fuerte aire jovial. Sus rasgos eran tan salvajes… Ni su salvajismo cuando se transformaba se comparaba con el de Linus; y Linus debía de estar por lo menos a 10 años para que su nariz se arrugará de es amanera .Ni su hijo, que era 5 años mayor que Linus, demostraba tanta aura salvaje en sus rasgos, aunque su hijo lo nivelaba con su mirada salvaje, cosa que Linus simplemente no podía demostrar. Su mirada brillante se veía tan rota, tan confundida. - Algo no anda bien, ama.

— Si, ya me di cuenta- musitó ella viendo la transformación. Estaba tan cerca de parecerse a la de su esposo- no es normal... -paso sus dedos por la zona "T" de su rostro. El olor agridulce del tenue sudor de su nana, le pego en la nariz y sin poder evitarlo lo aspiro con fuerza. Sudor, miedo y preocupación exudaba su nana, anteponían al olor de su identidad, hechizándolo.

Apretó con fuerza la mandíbula, lastimándose la parte interna de la boca con los colmillos superiores (estos también más largos) y el sabor a hierro de su sangre le inundo la boca, activando sus papilas gustativas.

Las cejas de Diego se juntaron y se levantó del escritorio de princesas (en parte también porque oyó un crujido), encaminándose lo más rápido que sus pies le dejaron alado de su madre. Comenzó a oler el miedo de su sobrino, el miedo combinado con algo más que no podía identificar con la nariz, pero si mirando sus ojos: sed, instintos asesinos.

— Abre la boca, papi-le ordenó su nana y Linus negó con la cabeza.

— Ama, no es lo mejor- indicó Diego

— Boberías. ¡Abre la boca, Linus!

— Ama, escúchame bien. Si Linus está apretando tanto su mandíbula es por algo. ¡No desea abrirla!

— Ocupo ver sus colmillos.-objetó nana Magdalena con cara de pocos amigos.

Linus miro con preocupación a su tío. Iba a doblegar. Los dos iban a hacerlo. Nadie podía negarle nada de Magdalena Dzul. Y no era por sus hermosos rasgos, su piel morena, sus ojos cafés claro o su complexión tan parecida a la de Rubí y a la vez tan distinta (ella tenía más pechos y menos nalga, Rubí lo contrario), que provocaba que nadie pudiera negarle nada con aquellos ojos tan parecidos (en esencia) al gato con botas, sino también al hecho del miedo que ella a veces provocaba. Magdalena Dzul era la líder, por muchas razones, de su familia, por lo mismo ella ejercía un control con sus hijos y nietos muy propio de una líder y a la vez no. No podía, simplemente, negarle nada.

¿Por qué, siendo el también de herencia afroamericana, su otra herencia le afectaba tanto? Sí, claro, se dijo, más que nada era porque nana y su madre no le dejaron olvidar aquella parte de su herencia.

— Abre la boca, mijo, y enséñame tus colmillos.-repitió con tono taciturno.

Linus abrió la boca, enseñándole sus colmillos manchados de un tenue rojo.

— Te mordiste-musitó nana sorprendida. Llevó sus dedos a sus colmillos, tanteándolos y sorprendiéndose de la forma, cantidad y filo.

No debería de tener esa cantidad de colmillos por lo menos en otros 10 años.

— No deberías de tener esta cantidad de colmillos en diez años como mínimo-dijo lo que pensaba.

Y Bryce le había dicho que algunos de sus rasgos (la contracción de su abdomen y la ligera curvación en su columna) en otros 40 años.

De pronto su nana dio un pequeño quejido de dolor y el sabor a hierro de la sangre volvió a tocar su lengua. Su nana se había pinchado con uno de sus colmillos sangrando. Un gruñido gorgoteó en su garganta y sintió ganas de hincar sus dientes en su nana.

Por suerte, diego fue más rápido. Al segundo de oír su gruñido, se hecho a él, acostándolo precipitadamente en la pequeña cama individual, aplastándolo con todo su pecho y evitando que se moviera.

— ¡Diego, déjalo!- le pidió su madre, que había dio echada hacia atrás por diego cuando se hecho contra Linus. Su dedo continua sangrando y manchado el piso de cemento.

— ¡Hasta para atrás, mamá!-gritó Diego, poniendo cada una de sus piernas alado de Linus, evitando que se moviera, y poniendo sus manos en su pecho para que no le hincara a él los dientes en la garganta.

Linus, sin poder evitarlo, comenzó a forcejear y a tratar de morderlo. Su instinto podía más que la razón humana y lo único que podría pensar era volver a sentir la sangre en la lengua y saborear la carne.

Rugió y trato de levantarse con tal fuerza que tanto él como su tío terminaron rodando al suelo, rodaron un par de segundos mientras Magdalena gritaba que se calmaran.

— ¡Linus, para!-gritó rodando una vez más, terminando sobre él y aplastándolo con su peso. Linus no hizo caso y trato de moverse, sacárselo de encima con el mismo movimiento que hizo sobre la cama-¡Hijo de pe…!- detuvo su maldición, que le provoco el dolor de sentir las garras de Linus atravesarle la piel de los antebrazos, y le gruñó en la cara, salpicándole algo de saliva en la cara, mostrándole amenazadoramente sus colmillos que eran más puntiagudos y separados que los suyos, y mirándolo amenazadoramente con sus ojos de brillante naranja.

Linus lanzo un gruñido/chillido. Empujó a su tío, quien está vez, al oler su miedo, se quitó y se arrastró hacia una de las esquinas de la pared, terminando bajo la ventana.

— ¡Linus!-gritó nana Magdalena corriendo hacia él, pero Diego evito que fuera tomándola de la cintura-¡Suéltame, Diego!

— Deja que se tranquilice-le ordenó observando a Linus.

Su transformación se estaba revirtiendo rápido, pero sus ojos no dejaban de brillar con culpa y cierta aura salvaje.

— Lo siento, yo…-comenzó a decir Linus con voz cortada.

— Tranquilo, hijo-le dijo Diego empujando suavemente hacia atrás a su madres, y acercándose a Linus con tranquilos pasos. Se hincó frente a él y le apretó con suavidad el hombro-Ya paso…

Linus no dijo nada, sólo siguió respirando con dificultad, sintiéndose culpable por lo que estaba por hacer.

Diego puso una mueca. Parar a Linus fue fácil. Era fácil para cualquier Balam adulto parar a uno joven. A diferencia de los hombres lobos que le hacen caso al Alpha, a los lobos más fuertes, los Balams se respetaban por la edad, es decir, para ellos edad era sinónimo de poder, aunque hubiese otros más jóvenes y más fuertes, aunque el más viejo sea un simple humano y no tuviera poder especial alguno. No hacían manadas. No les gustaba que en su grupo entraran personas diferentes a la familia, a aquellos que compartían su sangre o se hubiese ganado de alguna forma su cariño; eran recelosos. La edad era lo que más les importaba, siendo el líder de la familia siempre el más viejo (en su caso era Magdalena, a pesar de no ser una Balam, era la más vieja de la familia y había heredado el puesto de su esposo quien era antes el más viejo) y la forma en que podían controlarse cuando no podían hacerlo a propia voluntad. Sólo hacía falta que un Balam más viejo viniera y les rugiera para que se doblegaran y la transformación se revirtiera en automático. Por eso insistió tanto en quedarse mientras su mujer y sus hijos iban de compras. La inseguridad y el aire taciturno que noto en Linus ayer y la noche en que llegó, lo alerto. No importaba que su madre fuese la líder de la familia, ella no podía obligarlo a revertir su transformación.

— Gracias.

— De nada.

Diego frunció el ceño.

— ¿Qué era la parte hundida que sentí en tu abdomen?

— ¿La parte hundida en dónde?-preguntó nana Magdalena. Ella apenas se había parado alado de su hijo cuando oyó la pregunta.

— Es una parte de mi trasformación-indicó Linus llevando sus rodillas hacia su pecho, mucho más.- Lo siento mucho, nana, yo no quería…

— No, papi, no fue tú culpa-le aseguró tocándole con suavidad las mejillas, Linus hizo su rostro hacia atrás.-No seas payaso, Linus. No me morderás porque te toque.

— No sé qué me pasó-sollozó Linus-Apenas ayer cuando me trasforme en mi departamento, fue consiente de todo a mi alrededor y de los olores; me dieron unas horribles ganas de atracar a mis vecinos, a los niños. Sentir su sangre en mi boca y su carne siendo traspasada por mis colmillos.-paso sus manos por su cabeza con desesperación-Me sentí un depredador buscando su presa.

— Sus tus intentos-explicó-No sé porque, pero ciertos procesos en ti se han adelantado.

— ¿Qué?-preguntaron Diego y Linus al mismo tiempo.

Nana Magdalena se sentó, quedando frente a la bola de inseguridades, disculpas y miedos que era en esos momentos Linus.

— La parte contraída en tu abdomen es una seña de Balam maduro. ¿También tienes una curvatura en un columna?-Linus asintió-Esas características no deberías de tenerlas aun. José apenas las está tenido.

— Bryce me dijo que estoy teniendo características que no debería de tener por lo menos en 40 años.

— No sé quién sea Bryce, pero tiene razón. Tú abuelo y sus hermanos no la tuvieron hasta los 60. Tu tío Roberto a los 55.

— ¿Quieres decir que cuando yo tengo unos 55, mi columna se curvara y contraerá una parte de mu abdomen?-preguntó Diego mirando fijamente a su madre con sus ojos negros.

— Es una característica de jaguar moldeada de una forma que un hombre o mujer puede tener. Ya sabes que entre más viejo es el Balam, más animal es su transformación. Es un cambio continuo que no termina hasta que llegues a la edad en la que puedes transformarte en un jaguar completo, para morir en la naturaleza.

— Pensé que eso era una leyenda.

— Que nunca ningún hombre o mujer jaguar de nuestra familia haya vivido lo suficiente como para representar aquel hecho, no significa que no sea verdad.

— Pero, ¿qué significa en mí?-preguntó Linus con la voz un poco más recompuesta, pero con un sudor frio recorriéndole la frente y sien.-

— No lo sé, papi.

— ¿Soy peligroso? ¿Puedo lastimar a los que quiero? ¿Debo evitar transformarme? Porque no es una buena idea considerando en los problemas en que estoy metido. Las últimas semanas han cambiado muchas cosas… la vida de Killa y de Rubí están en peligro y si no puedo transformarse, no podre protegerlas. ¡Dios!-chilló echando su cabella hacia atrás- pensé que sólo Killa sufriría cambios, no yo. Pero era demasiado hermoso. Ella no es la única que puede recibir y recibir sin problemas.

— No sé de lo que me hablas, papi, y tampoco tengo las respuestas a tus preguntas-volvió a llevar sus manos a su cara y esta vez Linus no evito que su nana lo tocara-puede que sea peligroso que te transformes porque por alguna razón ahora tienes características que no debes de tener, pero… desde que vimos tus ojos sabíamos que serias un Balam diferente; que algunas características aparezcan antes no es… tan raro, es sorprendente, pero no raro. Quizás sólo debes aprender a controlar tu nuevo estado.

Linus asintió. Si debía de hacer eso.

— ¿Y mis garras? ¿por qué mudaron?

— Se supe que no debería de mudarte hasta que estuvieses muy viejo, pero tampoco es algo de qué preocuparse. Tómalo como si tus garras fueran los dientes de leche; tuvieron que irse para que unas más fuertes se formaran.

— Si, ¡cielos!-suspiró Linus.

Y pensar que ayer estaba disfrutando un buen día en familia (sin contar los gritos de su nana por teléfono).

— Pues ahorita no podemos saber nada sin intentar.-musitó Diego parándose bien.-Acompáñame, Linus.

— ¿Adónde?

— Debemos ayudarte a controlarte y esta vez no veo a esa pequeña amiga tuya tratando de ayudarte y dudo que pueda ayudarte si tiene tantos problemas como dices. Un coma e intento de homicidio por una orden del demonio no es algo fácil de procesar-ayer les había platicado las cosas que había pasado las últimas semanas, pero no les dijo que Killa era una wicca ni nada por el estilo, a excepción de su nana que no se creyó que un cazador lo hizo porque sabía que sería la única forma de matar a Rubí (todos sabía en las cosas que se metían su pequeña hermana); de alguna forma su nana llevaba tiempo sabiendo que Killa era una wicca y le obligó a decirle lo que pasaba. Le dijo, pero quitando mucho detalles. Y ella no pareció adivinar que aparte de cazadores tratando de matarla por lo que es, un hombre lobo y un dios estaban tras sus huesos.-así que yo te ayudare.

— ¿Cómo?

— Levantarte y acompáñame. Te diré todo en el camino.

Linus miro a su nana, como preguntándole si era una buena idea. Ella asintió.

— Solo espero que no me lleves con strippers, no estoy de humor para ver a chicas bailar con fina lencería.

— No.-rió Diego con cierto auge de dolor. Linus paseó su mirada por él y se dio cuenta que las mangas de su tío tenían sangre. Al final si lo lastimo con sus garras.

Suspiró, y en él era muy evidente la culpa.

Su tío se dio cuenta, por lo que rio con la boca cerrada y rodea su cuello con uno de sus brazos y con la otra mano le dio una colleja.

— ¿Ya lo conseguiste?-le preguntó Tana apenas al responder el celular.

Bryce rodo los ojos. ¿Por qué no se imaginó que diría eso? Tana es incapaz de llamarla para saber cómo estaba…

— No, no lo he conseguido.-le espetó alejándose de la puerta del baño-Espero que está llamada no sea para presionarme, Wyatt.-advirtió Bryce con las cejas juntas. Vigilo que la puerta estuviese con seguro y se dio vuelta para verse en el espejo. Sus ojos, su altura, su cabello y una que otra seña física de su rostro ya había comenzado a volver a la normalidad. Por suerte lo previo y antes de salir corriendo al baño (que Tana le hubiese llamado fue una total coincidencia, más no una sorpresa) tomo el frasco donde puso más de la poción para poder volver a transformarse.

Bryce suspiró furibunda.

No por Tana, sino por el terrible hecho te aceptar que se equivocó. Anoche con Tana era Bryce, la mujer que había podido engañar a cientos de hombres y mujeres, siendo la mayoría hombres lobos o cambia formas con un olfato súper desarrollado, y que no veía ningún problema en engañar a un par de hombres lobos adolescentes; a fin de cuentas, conocía a Killa también como ellos. Ahora, era Bryce, la bruja que ha podido engañar a cientos, pero se le estaba siendo súper difícil engañar a un hombre lobo y a su mejor amigo; y eso que aún no hablaba con Stiles. Su pequeño arranque de inseguridad comenzó sólo un par de horas después de que cruzo el umbral de la puerta y se zafo del abrazo de oso de Scott. Al principio estuvo bien, supo responder a lo que le preguntaba. Supo saber en qué momentos, actuado como Killa, debía de actuar a la defensiva, darle vueltas a los comentarios o decir directamente que no deseaba hablar de eso (y con «eso» se refería principalmente lo que ocurrió hace unos días con sus poderes entrando y saliendo de su cuerpo, y Derek. Su cara casi fue de poker cuando Scott le lanzo las preguntas sobre Derek, sobre cómo inicio su relación; cómo continuaba y aún más importante, por qué no le comento nada), y a pesar de que sintió que todo se caía cuando encontró en la mirada de Isaac chispas de deseo, pudo aprovechar rápidamente el momento donde el parecía confundido (probablemente porque el recuerda ya a verlo sentido antes y debía de saber que la atracción no se repetía dos veces) para apagar la atracción. Supo controlar y actuar rápido en esas ocasiones, pero no en las ocasiones donde Scott comenzó a sacar cosas de las que vivieron de niños o su visita pasada. Ahí se dio cuenta que desconocía muchos aspectos de la vida de Killa. ¿Cómo era posible? Ella se había encargado de seguir los pasos a Killa desde que nació hasta el día de hoy. Se mantuvo como su sombra, un ángel vigilante esperando el momento de actuar, protegerla— y está última aún más después de su desaparición en el bosque cuando era niña— y aparecer en el momento idóneo para enseñarle sobre su herencia y poderes; y aun así, con la mayor sorpresa del mundo, descubrió que desconocía cosas de su infancia. ¿Cómo era posible? Ella sabía todo lo que le pasaba o por su bisabuelo o porque usaba el relicario como enlace directo a sus recuerdos; de niña nunca se lo quito, estaba segura de ello. Todos los días veía alguna cosa de su día a día. Vio cómo conoció a Linus, como lo salvo de mastodontes y como se hicieron amigos casi de inmediato. No vio lo del bosque, pero si lo que siguió después, sus consultas, sus miedos y la estupidez de los médicos. Su día a día en San Francisco, sus tratamientos y sus relaciones (horribles relaciones, debía de decir); lo único que está en blanco han sido las cosas que sucedieron en Beacon Hills y las que han seguido después. Lo último que sabía de su vida era porque mandaba a alguien a vigilarla. ¿Cómo es posible que las cosas que ella sabía, ahora resulten estar mal? Ella obtenía los recuerdos por medio del collar y sus sueños. El relicario le daba un enlace a su mente cuando ella estaba en el mundo de Morfeo.

En ese momento su divagación concluyó con dos cosas: maldiciendo a Francis (cosa que hacía mucho desde que despertó hace menos de una hora) y preguntándose que rayos ocurrió; ¿por qué el relicario le mostró cosas erróneas? No tenía el menor sentido. Y nadie pudo meter las manos. El relicario era una protección, solo la magia de alguien quien no quisiera lastimarla o cambiar la naturaleza del collar, podría hacerle algo.

— ¿Cómo no quieres que te diga que abortes tu estúpido plan?- le espetó Tana casi gritando- Derek Hale regreso al pueblo ayer, ya no tengo ninguna duda, ¿y sabes qué significa eso? Por supuesto que debes de saberlo.

— No es un buen momento para que me molestes con tus prejuicios y odios profundos hacia los hombres lobos y mayor parte de los cambia formas.-gruñó Bryce. –Y no estoy de humor para oírte despotricar contra él sí hizo o no el amor con Killa.

— No le hizo el amor-replicó Tana-, se la folló y cogió como un perro. Los hombres lobos no saben hacer el amor.

Bryce bufó— Porque rayos te dije que ambos estaban juntos. –Se lamentó- Tus estúpidos prejuicios son tan molestos… ¿Cuándo vas a entender que no puedes culpar a todos los hombres lobos por algo que hizo una manada hace siglos? ¡Es ridículo! De hecho, es ridículo que la mayoría de las wiccas continúen con eso. Y luego me preguntan porque odio estar en las reuniones o estar con alguna wicca mayor de cuarenta.

Tana bufó.

— Se te salió cuando te advertí que él era peligroso.-musitó ignorando la mayor parte de su anterior comentario- Me interrumpiste cuando te estaba por decir que fue Derek Hale, quien descubrió que la diosa volvió a entrar en Killa segundos antes de que Laqha en el cuerpo de su gusano entraran al loft, no Scott como malamente pensaste.

— ¡¿Qué?! ¡¿Cómo?! ¡¿Dónde?! ¿Por qué rayos no me quitaste de mi error?

— Hum... ¿Te lo contesto en orden? Veamos… Si, fue él quien lo descubrió, no me preguntes como, porque no lo sé. Hasta donde pude averiguar nuestra loca madre quiso hacer que Derek se cogiera a Killa poco después de que Peter la llevara al loft, pero Derek no aceptó porque se dio cuenta que Killa, la verdadera Killa, no lo estaba besando. No sé cómo se dio cuenta. Ni que los besos fueran diferentes y si fue así, ni que pudiera darse cuenta en segundos. Y no te quite de tu error, no porque no quisiera, sino porque no me dejaste. ¡Te fuiste antes!

— Sí, pero cosas que pueden arruinar los planes, son de esas cosas que debes decirle sí porque sí. ¡Me hubieses seguido!

— ¡Yo no me teletransportó!

— Ya sé-chilló Bryce- Y, a todo esto.- sacó el frasco, le quito el tapón con los dientes y dejo que el vapor que desprendía la pócima le inundara la figura- ¿Cuánto tiempo tardó Derek en darse cuenta de la diferencia?

— No escuchas, ¿verdad?-escupió Tana- ¡Segundos! Killa siendo ella primero lo beso y… dio peine a todo, más la diosa madre tuvo que regresar y las cosas cambiaron. Él simplemente se dio cuenta que no era ella.

— ¿Y cómo es que tú sabes todo esto?

— Creo que eres la menos indicada para preguntarme como es que se las locas cosas que sucedieron aquel día. Tú prácticamente has sido una acosadora en la vida de Killa desde que nació.

— Pero yo no sé nada de lo que paso en Beacon Hills hace unas semanas. Sólo se pedazos.

— De acuerdo-Tana lanzó una risa falsa-Cuando estaba sanándola en la veterinaria, aproveche para sacar algunos recuerdos de su mente.

— «…hasta donde pudiste averiguar…»-repitió Bryce con cierto aire de desdén- ¡Eres una falsa, Aitana! ¿Usar esa frase…? Violaste su mente… sabes cosas que ni ella quiso contarle a Scott y Stiles… y… Dios mío. ¿Aun así osas decir «…hasta donde pudiste averiguar…», cuando violar su mente es sinónimo de ¡se todo!?

— Despabílate un momento, ¿quieres?-le ladró Tana-No pude averiguar todo con seguridad. En su mente había bloqueos… no fue hasta que vi la mirada de mis nietos en San Francisco y saque algunos comentarios sobre Derek y Killa que me quedo claro de que algunas cosas que llegue a ver no eran tan falsas. Entre ellos estaba naciendo algo… qué desgracia.

— A veces creo que la madrastra de Blancanieves no se compara n lo más mínimo contigo, Aitana.-rodo los ojos.- ¿Qué quieres decir con bloqueos?-preguntó entrecerrando los ojos.

— Bloqueos-repuso Tana-Había ocasiones en las que salía abruptamente de su mente, como si sus poderes pusieron una pared en ciertos recuerdos.

— ¿Es por eso que no trataste de averiguar que paso en los días que desapareció?

— Si algo tan simple como ver recuerdos frescos era difícil, se me hizo una pérdida de tiempo y poder intentar con unos más viejos.

— Hum…

— ¿"Hum"? ¿Cómo que "hum"?-farfulló Tana-¿Qué significa "hum"?¿Qué andas pesando, Bryce?

— Sólo en ciertas cosas que comienzan a tener sentido.

— ¿Ah?

— Ignórame-negó rápidamente- No voy a abortar el plan, Tana. No cuando he llegado tan lejos.

¡Carajo! ¿Acaso no entiendes el peligro que ocasiona Derek? ¿Qué pasa si se ven? ¿Qué pasa si él sabe que Killa debería de estar ahora mismo en Monterey? ¡Él debe de saberlo!- Esperaba que no. Esperaba que las hormonas, el deseo de estar juntos, hubiese sido lo suficiente fuertes para evitar que hablaran- ¿Qué paso si hablo con ella antes de reunirse contigo? Porque no te encargaste de bloquear también las llamadas entre ellos.

— ¡No creí que regresara tan rápido a Beacon Hills!-se defendió Bryce-Y….¡Cálmate, Tana! ¿Qué te hace pensar que siquiera Derek sabe adónde realmente esta Killa?

— ¡Me lo dijiste!-bufó Tana-¿Acaso no te anda funcionando el cerebro! El jueves estuvieron todo el día juntos. ¿No crees que debió de decirlo sus planes?

— Aún hay una gigantesca probabilidad de que ni siquiera hayan hablado.

Tana gruñó— ¡Ni lo digas! No quiero ni imaginar que la chica torpe no es virgen.

— No comprendo porque te aferras tanto en usar la sangre de Killa Hay muchas wiccas que aún son vírgenes. ¡Usa una de ellas! ¡Cualquiera estaría feliz de tener el honor de destruir una de las llaves de los mundos!

— Ocupo la sangre de una estirpe fuerte, ¿y adivina qué? Killa –chica-torpe- McCall es la única virgen que está en la edad correcta de todas las demás estirpes más antiguas. Su sangre es la única que me dará la seguridad de que las llaves se destruya.

— ¿Qué hay de la tuya? Tu estirpe es muy vieja y a pesar de que tu nieta es nahual, debe de a ver algunas gotas de esencia wicca en ella.

Tana rió sin diversión. — Virginidad es una denominación que dejo de estar presente en la vida de mi Rubí hace mucho tiempo.

— Si así hablas de tu nieta-canturreó Bryce que no le gusto el tono tan lleno de sorna que empleo Tana. Suspiró y se dio cuenta de algo-¿Las?-repitió, sorprendidas-¿Cuántas llaves tienes en tu poder, Tana?

— Solo dos.-respondió-Y ocupo que sea ella, Bryce. Sólo su sangre será lo suficiente fuerte para destruirlas las dos al mismo tiempo.

— Pues lamentablemente, no sé si sigue siéndolo. No sé si Derek decidió hacerla suya o no, y no pienso ir a su casa a preguntarle: «Oye, me preguntaba si tú y yo tuvimos sexo el pasado jueves». No sólo por lo ridículo de la pregunta, sino también por la probabilidad, que acabas de plantear, de que él sepa que Killa está en otra ciudad.

— Entonces, vuelvo a decírtelo. Debes de irte ahora, pon una excusa. Pon a mis nietos de escusa o una tarea pendiente.

— ¿Después de todo lo que he hecho?-inquirió mirando las facciones de Killa que habían regresado otra vez a su cuerpo- ¿Despues de arriesgarme a morir estando tan cerca del nemeton? Quiero evitar su muerte e irme es como mandarla a los brazos de Joséphine para una muerte lenta y dolorosa. ¡No dejo nada a medias, Aitana, lo sabes muy bien! Seguro o no, inseguridad o no, voy a terminar con lo que empecé y les preguntare sobre el grimorio.

— ¿Y si le hablan a Derek? ¿O Derek se entera de que estás en el pueblo y va a verte? La diosa no pudo engañar a Derek, ¿qué te hace pensar que tú sí?

— Gracias por tu voto de fe.-dijo Bryce con sarcasmo.

— Lo que quiero decir es…

— Nada. No quieres decir na. Estoy segura con lo que estoy haciendo y confiare que Scott no quiera ponernos a mí y a Derek en una misma habitación. Por Dios, debe de estar enojado por lo que está haciendo con su hermana. Quizás quiera saber de mi lo que sucede, pero no de él. No por ahora.

— Scott es impredecible. Te lo digo… hay algo especial en ese chico. ¡Sólo debes de observar todo lo que ha hecho!

— He engañado a más listos.-replicó Bryce-Puedo hacerlo, puedo hacerlo-repitió viéndose en el espejo, tratando de convencerse a sí misma.

— No das seguridad si lo repites o dices en ese tono.-masculló Tana-Por favor, Bryce, abor…

Toc, toc, toc.

— ¡Debo de irme!-chilló Bryce en voz baja y colgó el celular.

Miro a la puerta y sin dejar de escuchar atentamente el toc, toc. ¿La habrán escuchado? No, no, ella hechizo el baño; si alguien estaba fijo al otro lado, ni aunque pegara la oreja a la puerta podría oír algo más que los sutiles y muy normales ruidos de alguien en el baño. Era imposible que alguien escuchara que estaba hablando por el celular.

— ¡Killa, abre!-ordenó un mujer con un tono preocupado, y cuya voz se le hacía desconocida

Se dijo que debía de abrir la puerta, no vaya a ser que la rompan. Se revisó una vez más en el espejo. Sí, todo en su lugar.

Lleno sus pulmones de aire y lo sostuvo. Abrió la puerta y se encontró con una mujer de unos cuarentas, morena, de cabellos castaños y ojos del mismo color. Melissa…

— Hola-La saludó y su voz sonó ahogada por todo el aire que contuvo en los pulmones.

— ¿Y cuándo pensabas decirme que estabas aquí?-le preguntó con un ceja alzada y brazos cruzados, dándole a la pregunta un aspecto de regaño.

Se quedó pasmada. ¿Qué debía de hacer? ¿Qué haría Killa?

Melissa la miro expectante. ¿Qué le sucedía? ¿Por qué actuaba así?

En un movimiento desesperado, Bryce se hecho a Melissa, abrazándola con fuerzas.

— Wow…-rió Melissa

— Quería darte la sorpresa durante el desayuno.-le dijo al oído y sin soltarla.

— Si no fuese por Stiles, sí que me hubiese llevado la sorpresa. Aunque… aun no entiendo como no me di cuenta que llegaste.

Bryce se separó con una sonrisa falsa.

Stiles.

Y las cosas comenzaban a dificultarse un poco más.

— Por cierto-dijo Melissa rompiendo el abrazo-Te tengo preparado un buen regaño.

— ¿Hum?-farfulló sin comprender nada. Esperaba que sus ojos estuviesen muy abiertos y saltones en confusión, porque así es como ahora lo sentía.

— O sí.-junto las cejas-Podrías decirme porque has ignorado mis llamadas, y mucho peor, ¿no me has dicho que el doctor Peterson te pidió un resonancia?... Encontró algo raro en tu cerebro.

— Aaah.

— ¿Y bien?-se cruzó de brazos-Espero tu explicación.

Una explicación…. ¡Carajo!

Las 12 de la tarde y ella estando en un bar. Algo simplemente no estaba bien. Era menor de 21, estaba en la mesa de un bar con un folder recargado en sus muslos y en la orilla de la mesa al mismo tiempo, su lap casi a la mitad de la mesa y (posición incómoda o no) no dejaba de escribir a una velocidad tediosamente lenta el análisis de sociales que le dejaron sobre la película "La guerra del Fuego"—que apenas había comenzado, a pesar de que cualquiera del las personas de bar diría que había estado con la tarea por lo menos 5 horas—sinceramente, no busco resúmenes en el internet porque quería ver a Ron Perlman de cavernícola neandertal y disfrutar sus cómicas "erecciones" y su sutil alejamiento al estar en una escena homosexual.

Era menor de 21, estaba en un bar donde los únicos chicos a la redonda eran gays y estaban en la barra hablando de quien sabe que conquista y sobre el aspecto de lesbiana que tenía. ¿Aspecto de lesbiana?, se preguntó por milésima vez cuando oyó por milésima vez a uno de ellos decir que era demasiado bonita y heterosexual para tener un aspecto de machorra. ¿Desde cuándo un aspecto de machorra era usar cero maquillaje, unos simples jeans, peinarse con una simple coleta sin a verse desenredado antes el cabello y usar una camiseta de botones que le agarro a Marvin de la ropa limpia cuando estaba desesperada alistando algo de ropa? ¡No es ser machorra o lesbiana! Sino ser poco cuidadosa en su aspecto o demasiado cansada como para buscar algo más femenino.

Bufó.

Ella ni siquiera quería estar en el bar. La obligaron de una forma descaradamente fácil.

Si alguna vez, Rubí y ella terminan casadas por culpa de su extraño pacto de mejor amigas, estaría perdida. Hasta aceptaría ser ella la que se embarazara, sin importarle quien era el donador de esperma… y tenía un mal presentimiento del posible donador que ella eligiese.

De repente un sonido fuerte la hizo saltar de susto.

Volteó al lugar de ruido, asustada, y vio a Rubí con las palmas recargadas sobre la caja y mirándola con un sonrisa.

— ¿Cómo vas?-le preguntó

Killa bufó. Ni media cuartilla llevaba, pero no por ello bufaba.

Si hiciese una lista de porque hace un segundo bufó, la tarea seria lo último en su lista.

Los abejorros de la barra la segunda.

— Si vuelvo a oír que uno de esos abejorros-señaló al grupo de chicos que usaban excesivamente el verde- me dice "machorra" una vez más, voy a gritar… o a lanzarles a la cara el folder.-golpeó éste para que se diera más efusividad a su comentario.

Rubí rió— ¿De verdad te andan diciendo machorra?

— Creo que deberían de buscar en internet o un diccionario que es machorra. Con gusto les lanzaría una enciclopedia de pasta dura y como de 2000 hojas para que les arruine su linda cara de Ken. Tengo ganas de levantarme y gritarles a la cara: «¡No soy machorra, sólo soy una chica que es demasiado floja para buscarse linda ropa! ¡Si quieren un ejemplo de machorra, busquen a Michelle Rodríguez cuando hace ejercicio o esta de floja para ser femenina!»

Rubí puso una expresión confundida por el último comentario. ¿De verdad hablaba así de «ésa» actriz?

— Tú amas a Michelle Rodríguez desde que la viste en Lost.

— Me hago lesbiana por esa mujer-admitió Killa mirándola sonriente y moviendo la pluma azul entre su dedo índice y medio, rápidamente y golpeteando las hojas al mismo.-Pero es un decir. Aunque la ame debo de admitir que en algunas de sus películas la hacen ver machorra. –musitó sin darle mucha importancia y comenzó a escribir de nuevo el análisis- ¿Tú cómo considerarías que es la construcción social de los neandertales?

Rubí hizo un puchero pensativo. Se enderezó.

— ¿Darse de mazazos y reclamar a la mujer diciendo: "uga, uga, uga, mía"?-bromeó Rubí golpeándose el pecho con suavidad.

— No seas payasa, Rubí-rió Killa dibujando espirales en las orillas de las hojas.

— ¿Pues para que me preguntas?-se quejó Rubí abriendo sin ningún problema la caja y sacando unos pequeños arreglos de plástico. Observó el arreglo de hojas artificiales con una mueca en los labios-Yo no vi la película. Ni la vería. No me interesan mucho las películas sin dialogo o que traten de retratar a una cultura. ¿Por qué crees que odie Apocalypto? Ésa película es una deshonra a mis raíces.

— Rubí, no estamos hablando sobre una película que lo único que tiene en común con la cultura maya es el idioma en que la hablan, cosa que tu admites fue un gran acierto de Mel Gibson.

— Su único acierto-enfatizó Rubí con cara de pocos amigos.

— Si… pero de lo que estamos hablando es de un análisis de 3 cuartillas que debo de hacer para sociales de una película de tribus "homos" y dado que tuviste ciencias sociales en la preparatoria, seria de una gigantesca ayuda.-Rubí puso una mueca-Por favor, Rubí, son tres cuartillas y llevo menos de media.-la morocha levantó las cejas sorprendida-No he logrado concentrarme. Tengo tanto en la cabeza y apenas le puse un 70 % de atención a la película. ¡Vamos, llevaste ciencias sociales en la preparatoria!

— La cambie por dibujo- repuso Rubí dejando el adorno de hojas en la caja de nuevo.-Nunca me gustaron las ciencias sociales. Eso de los modos de producción, el contexto de las sociedades, la globalización, el idioma, el lugar de las mujeres en las diferentes épocas o los problemas sociales nunca me gustaron.

— No-canturreó Killa mirándola con el ceño fruncido de manera chistosa-Te fuiste a dibujo porque podías dibujar a hombres desnudos.

— No lo niego-rió Rubí-Así conocí a mi primer novio.

— ¿Algunas vez has tenido novio, novio, novio?-preguntó Killa levemente sorprendida.-Digo, tu nunca consideras a los chicos con quien te acuestas de forma monógama, como novios. Sólo: chicos con los que me acuesto de forma monógama.

Rubí le lanzó uno de los arreglos a la cara.

— ¡Oye!-se quejó Killa y levantó el folder para cubrirse la cara por si decidía lanzarle más.- ¡Sabes que bromeo!

— Ahora tú eres la payasa.-chilló Rubí y le lazo una mirada que decía: «Sé que no bromeas»-Si he tenido novios… -Killa enarcó una ceja-Oficiales sólo dos. Uno mi maestro que ahora se volvió la razón por la que estaré todo un año en celibato y mi primer novio que tuve la desagradable suerte de volverlo el primer hombre en mi vida y creer que su pene pequeño era lo mejor del mundo.

— Rubí-Killa puso una mueca desagradable.

— ¡Ni siquiera duraba mucho!-se quejó sin percatar el tono o la expresión de asco en la voz de Killa.

— Rubí no me siento cómoda hablando de tu primer novio.

— ¿Por qué no?

— Porque conozco a tu primer novio y tan solo pensar en las cosas que hiciste con él me dan ganas de vomitar. –farfulló apuntándole con su pluma-Te llevaba más de una década (y no es que me incomode) y cuando lo conocí por poco hace que odie a los hombres con barba y vello en pecho.-puso una mueca de asco- Como una persona puede descuidarse tanto en menos de 3 años.

— Drogas, cerveza y mucho, mucho sexo sin freno.- repuso Rubí dejando la caja en el suelo y sentándose en la silla donde segundos antes estaba en la silla. Movió un poco la silla (aun sentada sobre ella), y, con su codo recargando en su muslo, apoyo su cabeza en su mano derecha- Yo lo tuve dentro de mí, yo soy la que debería de poner muecas de asco-replicó Rubí dejando la caja en el suelo y sentándose en la silla donde segundos antes estaba en la silla.- Y no te traumo lo suficiente, porque Derek tiene barba y…

— Su barba no es como la de un vagabundo poco baño que no hace más que desprender un olor a alcohol por donde va. O se parece a la de Jesús-Killa pisó otra mueca-eso si me causaría algunos problemas… irónico porque no soy muy religiosa.

— No tantos como los que yo tengo. Declyn se burló de mi cuando lo conoció y sigue burlándose y diciéndome a la cara que una chica con un trasero como el mío no debía de tener estándares tan bajos-Rubí se acercó a ver lo que escribía. Enarcó una ceja- «Los neandertales y los monigotes de las caricaturas (sobre todo si el monigote tiene un personalidad igual o mediantemente parecida a la de Dee-Dee) tienen una cosa en común: los dos son tan estúpidos que podría estar dentro de un tornado, dando vueltas y vueltas, y lo tomarían como si estuvieran dentro del juego más divertido del mundo» -Rubí enarcó una ceja-¿De verdad vas a poner eso?

A toda respuesta, Killa tacho el párrafo con la pluma.

— No logro concentrarme.-repitió y miro hacia la barra y más allá, casi llegando al pasillo. Si se iba, ¿cuánto tiempo tardarían en darse cuenta que se fue? De verdad, después de la mala noche que tuvo, no deseaba enseñarle el ombligo a la comunidad LGBT o a sus amigos heterosexuales que vienen para zorrear chicas y chicos que no le darían jamás la atención debida por falta de paquete entre las piernas o por el paquete entre las piernas.- Y que mi mejor amiga se haya graduado hace tres años no parece ser tampoco de mucha ayuda. –agregó mirando tras de sí.

Desde que llegó Rubí no había dejado de sentirse observada.

Rubí rodo lo ojos— ¡Escuelas diferentes, mujer! Mi escuela no combinaba el módulo de enseñanza tradicional con el de plataforma; mucho menos dividía a los alumnos en dos niveles y al segundo nivel le quitaba las vacaciones de navidad.

— Me darán el 24 y 25.-

— No son las vacaciones completas.-replicó Rubí-Y, tampoco estaba en una escuela tan jodidamente inconsistente. Firmas que vas a estar entregando trabajos de clases por medio de la plataforma, pero si no te inscribes y no vas a las clases o llegas tarde me meten a detención… ¿Dónde jodido está la filosofía japonesa en tu escuela?

— En el voto de confianza y en el estar jodiendo a los estudiantes con tan sólo no a ver ido un par de días a la escuela. Por si sabías, mi escuela nunca está cerrada.

— Y por eso Linus y tú terminaron destruyendo toda un ala hace un par de meses.

— ¡¿Cómo?!

— ¡Que él te lo explique! Lo único que sé es que tiene que ver con uno de los profesores y contigo dándole de golpes en la espalda con un extintor.

Killa suspiró cansada y levemente sorprendida (sus ojos muy abiertos demostraba el espejismo de su sorpresa anterior) — No creo que quiera saberlo. De hecho, ya no estoy segura si deseo recordar lo que he olvidado.

— No es verdad.-dijo Rubí no muy segura. Por el simple hecho de conocerla, Rubí ya sabía que lo decía por el estrés y dolor que le causaba toda la situación en la que estaba envuelta (su vida siendo una mentira, ser wicca, casi morir, falta de recuerdos y alguien que va tras sus huesos; sin olvidar, y esto no lo sabía Rubí, que desde que se despertó Killa no había dejado de pensar en su madre, en los chicos, y en el horrible sueño que tuvo , y el cual despertó a Rubí sobresaltada), sin embargo, miro algo en la mirada de Killa que no le gustó. –Tienes algo, lo sé, lo siento. No intentes de engañar a alguien cuyo (a riesgo de sonar ridículamente cursi) corazón late a la misma frecuencia que el tuyo. Por favor, dime que tienes.

Killa no respondió. Se inclinó hacia adelante, cerró su lap top (que tenía la página de la plataforma de la escuela abierta), tomo su celular de la mesa y se hecho hacia atrás en la silla de nuevo. Reviso su celular y Rubí vio como escribía algo y poco tiempo después su expresión se transformaba a una triste.

— ¿Qué sucede?-le preguntó preocupada.- ¡Dímelo si no quieres que te lo saque a patadas!

— No es nada

— ¿quieres que vuelva a recitar aquella babosada cursi del corazón y la misma frecuencia?-frunció el ceño-Te pateare- la amenazó.

Killa suspiró. «Te pateare» definitivamente la mejor frase de apoyo que había oído en toda la semana. No, en todas las últimas semanas.

— No es nada, de verdad…Sólo… -sus ojos se tintaron con tristeza-Desde ayer le ando mandado mensajes a mamá, Scott y Stiles y no me los responden. Comienzo a sentirme preocupada y triste. Me recuerda a los meses que casi no hablamos.

— Si, lo recuerdo bien.-La expresión de Rubí indicaba que detestaba recordar cuando estuvo a punto de perderla. Pudiera que Killa y ella fuesen dos caras diferentes de una misma moneda, y que las características que tenían diferentes superaban a las que eran parecidas, pero por alguna razón servían de amigas y se necesitaban tanto… era como cuando ella estaba con David y Declyn o Killa con su hermano o Scott y Stiles, después de estar un tiempo juntas o hablar aunque sea un minuto, se sentían como si todo lo malo se iba y terminaban flotando en una nube. Sin embargo, últimamente Killa no parecía estar inmersa en ese efecto. Se iba muy rápido.- El tratamiento había dejado de funcionar –continuó-como era debido y ellos dejaron de comunicarse contigo. Entraste en una ligera depresión en la que fue difícil sacarte.

— ¿Difícil?-replicó Killa con las cejas juntas- ¡Casi me sacas a patadas, mamacita, a patadas!

— ¿Para qué crees que están las mejores amigas?-se burló- ¿Para hablar sólo de muchachos, sexo y chismes? ¡No! También están para sacar a patadas a sus amigas de situaciones dañinas y estúpidas. Un momento, ¿Cómo sabes lo que Scott y Stiles comenzaron a hacer? ¿Recuerdas más?

— Ellos me platicaron lo estúpidos que fueron-Rubí quito su expresión alegre. La esperanza de que Killa recordara, recordara cada una de las cosas locas que hicieron, se fue de la misma manera que a un niño se le va un globo.-Linus agregó más…-Rubí rió entre dientes. Si, ya se imaginaba que cosas agregó su hermano-y-Killa puso el celular sobre el folder (abierto sobre sus muslos), se deshizo la cola de caballo, que ya comenzaba a ponérsele muy floja, y se hizo una nueva.-si, comencé a recordarlo un poco.

— ¡¿De verdad?!-chilló Rubí tan fuerte que los abejorros en la barra la miraron enfurruñados porque su chillido interrumpió su plática- ¿Y ustedes qué? –les espetó Rubí- ¡Vuelvan a sus asuntos, abejorros!-el grupo le volteó la cara enojados.-Yo también se hacerlo y más bonito-musitó Rubí volteándole ella la cara. La movió para mirar a Killa- ¿Qué recordaste?

— Pedazos sin mucha congruencia. Es...-tomo su celular (que avanzaba peligrosamente a la orilla) cerró el folder y lo dejo descasando sobre sus muslos.-como una película a la que le adelantas las partes que se te hace aburridas, pero que por error aplastar el botón de rebobinar y lo que viste se regresa rápidamente dejando sólo algunos diálogos e imágenes claras. Así fue como recordé. Recordé pedazos en los que los llamaba, en la que la llamada terminaba rápido y yo me quedaba en mi cama, viendo el celular, primero mirándolo con confusión, luego con ganas de lanzarlo a la pared y por último melancolía. Llegue a sentir el nudo en la garganta. Y muchas veces, estando en la bañera sopesaba la posibilidad de ahogarme.

— Esos son recuerdos muy desagradables… ¿De verdad querías ahogarte?-Killa asintió sin mirarla-¿Y qué te detuvo de aquel acto tan cobarde? ¿El hecho de que eres todo, menos cobarde? Porque, pastelito, eres quizás la persona más valiente que conozco… valiente y estúpida.

— De hecho, no.-afirmó Killa apretando los labios en una fina línea.-Momentos antes de tragar agua y moverme como loca en el agua, recordaba que en el refrigerador había helado de galleta o pastel, y me salía rápidamente. Hay cosas por las que vale la pena vivir… y el helado de Chips Ahoy! o de Reese, así como el pastel, son cosas por las que vale la pena vivir.

Rubí rió, tensa. Honestamente, no sabía si sentir gracia por su comentario o patearla por ser tan estúpida.

Al final decidió decir algo sin comentar su comentario pseudo-gracioso:

— Pues es una patada en los ovarios a ver recordado algo que te hace daño. ¿Por qué no mejor recordaste alguna de las hermosas cosas que hiciste conmigo o el verano donde aquellos dos tontos vinieron a pasar días contigo o la primavera, donde Abby casi te saca del equipo V?

— ¿Porque la vida es, literalmente, una patada en los huevos? ¿Por qué el universo me odia y no cree que estoy lo suficiente jodida con todos los problemas que ya tengo, así que para hacerlo más divertido me anda jodiendo con recuerdos que me ponen triste? Me preguntó si el señor del universo no tiene nada mejor que hacer que sintonizar el canal de mi vida y comer palomitas en su súper gigantesco sofá marrón.-de repente la miro con una expresión chistosa-Y no sé si deseo recordar cuando la hermana mayor de mis mejores amigos se propaso conmigo.

— Sólo te falta besar a Itzayana para decir que tuviste algo con todos los hermanos Wyatt-rió Rubí, una vez más sin gracia, y miro a la barra. El grupito de abejorros había comenzado a pegar la paja para darle un aspecto de barra más natural. Se preguntó si Declyn fue quien les llamo la atención.-Te ves triste y confundida-musitó Ruby sin mirarla- Cansada, como nunca, y tus ojeras casi así te llegan a la barbilla.

— ¡No seas exagerada!

— Hum…-fue lo primero que salió de sus labios.-¿Qué soñaste anoche?

— ¿Huh?

— Te movías mucho y no dejabas de decir palabras que no entendía perfectamente. Las pocas que entendí eran: déjame, déjalos, tú no eres real. Para después gritar hasta quedar casi afónica.

Killa apretó los parpados. No deseaba recordar de nuevo el sueño. Ese estúpido sueño hizo que se sintiera mal. Ayer sus únicos problemas eran evitar decirle a Rubí lo que experimento con Derek (y le dejo con ganas de más. Se preguntaba si a Derek le pasaba lo mismo) y preguntarle todo lo que podía sobre David, no los detalles de cuando tuvieron sexo, sino de lo que pensaba hacer, como se sentía; y tratar de pensar opciones para pagar sus cuentas del hospital. Pero la vida era una perra y aun después de sentirse más cansada de lo que alguna vez recordaba a ver estado, se despertó como a las 3 de la mañana con una pesadillas que ya tuvo antes y que sintió muy real. Linus, Scott y Stiles le dijeron lo del sueño de la destilería y, al parecer, volvió a soñar con ella, sin embargo, esta vez no metió a nadie en el sueño. Estuvo completamente sola y consiente de una pesadilla.

Tuvo tanto miedo y grito hasta quedarse afónica tanto en el sueño como en la vida real.

Apretó el celular en su mano y tuvo más ganas de hablarles a Scott, Stiles y a Derek. Más a Derek. No sabía con seguridad hasta que momento llego la primera vez que soñó con la destilería, las sombras sobre su cabeza y aquella mujer de cabello castaño; pero anoche llego a ver como ésta le quitaba el corazón a Derek, atravesándole le pecho sin ningún esfuerzo con su mano. Le asustó mucho y desde hace horas titubeaba entre hablarlo o no. La única razón por la que aún no lo hacía era porque no quería demostrar en su voz que le sucedía algo. No desea preocuparlo ni contarle del sueño.

Deseaba olvidar el miedo y Derek era el único que hacía que el miedo desapareciera. Antes creía que era el bálsamo de sus problemas, pero pensando más y más en lo que le hacía sentir, llego a la conclusión de que tras todos los problemas estaba el miedo y era él quien se lo quitaba tan sólo estando cerca suyo,

— Una pesadilla.-musitó cuando fue más consiente de la mirada de Rubí- Sólo eso Rubí.

— Una pesadilla no te hace despertar sudando y gritando; ni te deja paralizada del terror poco después. Estoy preocupada, David lo está a pesar de que no fue a vernos a la habitación sólo porque no creyó que sería de mucha ayuda. Y yo no me sentí de mucha ayuda cuando te negaste a hablar del sueño.

— Porque me duele recordar el sueño-confesó Killa sintiendo sus ojos arder y un nudo en la garganta-Había mucha sangre.

— Está bien-Rubí tomo una de sus manos y la apretó-No lo cuentes, pero estaré aquí cuando esté lista. Sabes que sin importar si llueve, truene o relampagueé, yo siempre iré a donde estés si me necesitas.

— Igualmente-le dijo Killa a Rubí sonriéndole.

— ¡Cambiemos de tema!-exclamó Rubí manteniendo sus manos unidas un par de segundos más-¿Vas a aceptar la propuesta de Declyn?

Hace un par de horas, cuando recién llegaron al bar y volvió a conocer a Declyn (estuvo a punto de golpearlo cuando comenzó hablarle de forma muy lenta, como si estuviese retrasada), el mejor amigo gay (que se veía muy varonil y no hubiese adivinado que es gay a menos que tuviese un letrero en la frente o se lo dijeran) de su mejor amiga le propuso un cambio de look. Casi casi se orgasmeaba cuando comenzó a tocar su cabello y evaluaba las facciones de su rostro. Que ahí era donde se le notaba que era gay; hasta su voz se oyó más femenina.

Antes de que fuese a ver a unos proveedores, le dijo como 20 veces «lo que podría hacerte», acariciando su cabello como si fuese el anillo único y le ofreció como otras 20, dinero.

— No es que desconfié de Declyn, es sólo que…-Killa lanzo un chillido de susto cuando de repente se vio inclinada (con todo y silla) hacia atrás y sus labios fueron salvajemente tapados por otros con sabor a humectante de fresa.

No respondió el beso, ni tampoco tuvo tiempo para reaccionar de forma brusca para separar al idiota que la besaba y trataba de violar su boca con su lengua, ya que después de unos 10 segundos (y unos gritos de Rubí, creyó) los labios dejaron los suyos y volvió a ser enderezada.

Miro a Rubí y ésta tenía una cara de furia, muy distinta a la de sorpresa, que seguramente estaba en su rostro.

— ¿Qué mierda te sucede tío Braulio?-le preguntó Rubí, gritando, y Killa volvió su rostro para ver al tal Braulio.

Justo alado suyo se encontraba un hombre de unos 30 años, con la cabeza rapada, unos ojos color café claro muy parecidos a los de Linus—sin embargo, estos la miraban con un deseo que le atemorizo y le hizo mover su silla aun lado, más cerca de Rubí— y unos labios bastante largos y carnosos. Sus cejas estaban sacadas mejor de lo que había visto que se las sacaban las chicas que conocía y sonreía, enmarcando una cicatriz en el lado izquierdo de su boca.

— ¿Tío Braulio? –repitió Killa confundida y sin despegar su mirada del hombre alado suyo.

El nombrado sonrió aún más. — Sabes, mami, me duele mucho que no me recuerdes.-le dijo con una voz muy aguardentosa y deseosa.-Sobre todo que te niegues a responder mis besos. Hace meses no tenía problemas con eso.

— ¡¿Qué?!-gritó Killa y escuchó unas risas cerca de la barra.

— ¡No seas mentiroso, tío Braulio!-graznó Rubí lanzándole el mouse inalámbrico a la cara. Éste la cacho sin ningún problema.-Esta es la primera vez que Killa y tú se besan. Y es apenas la segunda vez que se ven.

Braulio rió y luego cerró sus ojos aspirando algo en el ambiente. — Cierto. Y me arrepiento de no hacerlo antes. Tienes unos labios increíblemente suaves, Killa-le dijo y Killa continuaba sin comprender nada y sintiéndose mucho más nerviosa si eso era posible.

— ¿Quién jodidos eres?-le preguntó lentamente. Su corazón latía nervioso y al parecer Braulio lo escuchó y malinterpretó porque sonrió arrogante.

— Braulio-respondió él-Braulio Dzul. El tío de Linus y Rubí.

— ¿Él que vive eternamente en el sillón de Esmeralda y Alexander; y la razón por la cual Alexander siempre cierra las habitaciones con seguro, porque teme que se mude permanentemente?

El que viste y calza.-le respondió en español.

Se acercó a ella, deshizo su cola de caballo y, con uno de sus dedos, tomo uno de los mechones de su cabello, aspirando el aroma con su nariz.

Su corazón comenzó a latir con nervios y antes de que pudiera decir algo, Rubí golpeo en la cabeza a su tío con mucha fuerza.

¡Aléjate, estúpida perra!-le gritó Rubí en español. Ella ya había adivinado porque su tío estaba así. Y no era que su tío no fuese un puto, de hecho, lo era, por algo tenía 3 hijos por ahí regados; pero, en las otras dos veces que vio a Killa, nunca se había insinuado ni mirado de aquella manera a Killa. Lo único que llegaba a entrar a su mente como una razón de que su tío actuara así era porque aquella rara atracción que las wiccas provocan en los cambia formas le estaba haciendo efecto.

Ahora que lo pensaba, se preguntó porque a David no le había afectado aun.

¿Acaso es tu mujer? ¿Ya te fuiste al otro bando?

Si es así, no es tu problema.-escupió Rubí

— Aaaah…-Killa no sabía que rayos ocurría. Hace unas horas estaba tratando de ignorar su tristeza, intercambiándola con la diversión que los comentarios que Rubí le causaba, en analizar lo que ella hizo con David (cosa que aun debían de hablar más) y en analizar la película que le dejaron en sociales (que también le divertido en partes) pero ahora, después de que la tristeza y la preocupación volvieron, hace un segundo se volvió a intercambiar por otra emoción: confusión y shock. No procesaba lo que estaba presenciando ni que hace unos minutos el tío de sus mejores amigos la beso.- No sé qué rayos está pasando, pero ¿no conocemos? Por favor, dígame que no nos conocemos.-suplicó

Si, mis sobrinos me lo comentaron.-sonrió-Esa fue la razón por la que te bese, linda. Desde hace mucho tenía ganas de probar esos labios sonrosados y carnosos, desde hace meses (nos conocimos cuando vine a visitar a mis sobrinos después de año nuevo), desde que nos conocimos, pero cada vez que lo intentaba tú decías no o Linus no dejaba de fulminarme con la mirada. Al parecer cree que sólo deseo que seas otra de la posibles madres de mis bebes.

— ¡Tienes ya 3 hijos y los 3 con distintas mujeres!-replicó Rubí. A pesar de que su tío dijo algo que ya sabía, la mirada de deseo nunca la había tenido. Y ahora parecía estar con más fuerza. No sabía que rayos sucedía con la atracción, pero, según lo que ha oído, ¿no ahora su tío debía de tener a su amiga sobre la mesa y con la ropa arrancada?-Obviamente no queremos que nuestra Killa sea otra de tus víctimas. Menos si te da igual estar con una menor de edad o una anciana.

— Me ofendes, Rubí.-Braulio junto las cejas-Sabes que soy incapaz de hacerle algo a alguien tan importante para mis sobrinos favoritos.

Rubí lo miro mal y en su mirada también se leía: «¿Y lo que acabas de hacer qué, imbécil? ¿Y tú mirada que, imbécil?»

— Sólo fue un beso-levantó uno de sus dedos-, no te lo tomes muy apecho.

— Te castrare con tijeras oxidadas si le pones una mano encima a Killa o alguna otra chica que conozca. ¿O quieres que te recuerde cuando embarazaste a mi mejor amiga de la secundaria? ¡Me dejo de hablar, la muy perra!

Braulio rió. —Si te dejo solamente por una estupidez que yo le hice, sabiendo que no era tu culpa, te hice un favor. Nunca fue realmente tu amiga.

— Hum… ¿saben?-dijo levantándose. Cogió su mochila del suelo y metió sus cosas.-Creo que mejor los dejo.

— No, Killa no debes de…

— No, está bien-se colgó la mochila al hombro. La mochila se le inclino a un lado y como no había cerrado la bolsa de afuera, al inclinársele, algo se le cayó. Agacho la mirada y vio un pequeño paquete de cartón. Abrió la boca sorprendida cuando se dio cuenta que no era un paquete de chicles.- ¡Por todos los cielos!- recogió el paquete, nerviosa-Creo que buscare a Declyn y le diré que acepto el cambio de look.-farfulló ignorando la mirada extrañada de tío y sobrina- A fin de cuentas, me pagara 80 dólares si acepto el cambio, y que me peine y maquille sin poner peros para la fiesta.

Killa, por lo rara que se sentía, ni se despidió de Braulio (de hecho su mirada, seguramente fija en si trasero, le ponía muy, muy nerviosa) y con Rubí lo hizo con un «nos vemos al rato»

Antes de estar lo suficientemente lejos, oyó como Rubí le gritaba a Braulio que hacía en Monterey, aunque claro, con palabras mucho más groseras.

— ¿Ya estás mejor?- le preguntó Diego sentándose alado de él.

Linus suspiró viendo el celular. Hace poco le hablo a Killa y a Rubí para ver cómo estaban, y más que nada para reírse un rato de que su mejor amiga estaría enseñándole el ombligo a un montón de hombres y mujeres, y de lo fácil que fue convencida, pero ambas la mandaron a la mierda, de alguna manera. Rubí, en el minuto que hablaron, sonó enojada y no dejaba de decir algo sobre su tío Braulio, beso y abejorros, y Killa, siendo más amable, le dijo que no podía hablar, que estaba pasando por una tortura femenina y que eso ocuparía mucho de su tiempo. Quizás debía de preocuparle un poco sus chicas favoritas (sobre todo Killa por las emociones que identifico en su voz, a pesar de que trato de ocultarlas con un fingido tono de estar pasando por la tortura más grande del mundo, y no era porque Killa detestaba todas las cosas femeninas, sino porque detestaba que alguien que no fuese Rubí le cortara el cabello. A sus palabras, las demás estilistas cortaban más que las puntas), pero se obligó a pensar que estaban bien en un bar LGBT (antro o cabaret, como su hermana le gustaba llamarle) en Monterey. Ni que le fueran a hacer algo. Bueno, las únicas personas que querrán violarlas eran mujeres y eso más que preocupación le causaba gracia, y confiaba en que David estaría para vigilarlas, por lo que se obligó a pensar que no era nada. Que su hermana lo mando a la mierda porque estaba muy estresada, y que su mejor amiga lo mando a la mierda porque no quería que supiera que le causaba tristeza no estar con Stiles y Scott este fin de semana.

Bufó.

Las nenazas eran unos estúpidos de mierda.

Los gays (también llamados abejorros) eran unos tontos que no dejaban de estresar a su hermana.

Volvió a bufar. ¿Por qué mierda las mujeres que más amaba le hacían enojar y preocuparse? Abby y Rubí (si también le hablo poco antes) le mandaron mierda de una forma en la que igualmente sentía su apoyo; e Itzayana y Killa le hicieron preocuparse. Más piezas que agregar a su día de mierda. No es suficiente casi comerse a su nana y herir a su tío.

— ¿Linus?

— Ando pensando- musitó viendo el mar.

En cuanto salieron de la casa, su tío lo hizo subirse a un carro con su primo Heber y los llevo por toda la carretera hasta llegar a las playas de Rosarito. Al parecer creyó que estar en un punto donde ninguna persona iba por el exceso de rocas en la costa y sentir la brisa del mar golpeando duramente su rostro, sería lo suficiente para tranquilizaras y olvidar.

— Pensando- repitió Diego, pasándole una cerveza dos equis y tomándose en una- ¿Pensando en qué?

— En porque estamos aquí-abrió la cerveza y le dio un pequeño trago.-, en que tiene que ver un playa con que vayas a enseñarme a controlar la nueva situación y, sobre todo, en lo mierda que me siento y lo malo que estoy siendo.-suspiró- ¿hago bien, tío, con seguir enojado con mamá y papá?

Diego no respondió de inmediato. Tomo un lago trago de cerveza y miro el mar por unos minutos.

— Mi hermana está muy equivocada, pero te ama.

— Eso no fue lo que pregunte.-Linus comenzó a jugar con la arena- Sé que me ama, y sé que mi padre la ama tanto que ha aceptado sus malas decisiones, ayudándole a cumplirlas, aunque eso signifique destrozar a la familia. Hicieron que mis hermanas nos mintieran a Rubí y a mí desde que tuvimos conciencia hasta los 17 años y me preguntó cómo podían vernos a la cara por tanto tiempo sin que sintieran culpa. Sin que pensaran en las consecuencias de sus actos. ¿Realmente llegaron a pensar que nunca sabríamos que la mayoría de nuestra familia eran hombres y mujeres jaguar? ¿Cómo convencieron a todos de mentir? ¿Por qué lo hicieron? ¿Por qué nana lo permitió por tantos años?

— Al principio mi mama creyó que era lo mejor.

— ¿Qué? –lo volteó a ver confundido.

— Ella es la líder, Linus. Cuando oyó las razones de ellos, las encontró válidas y acepto hacerlo, por un tiempo, ya que sabía que más tarde que temprano ustedes se darían cuenta; no son estúpidos. Ella jamás estuvo de acuerdo. ¿Por qué crees que les contaba con tanto ímpetu a ti y a tu hermana las leyendas de hombres y mujeres que se convertían en jaguares o les trato de enseñar maya? Ella movió todo para prepararlos de alguna manera.

Y ahora que lo pensaba, todo tenía mucho sentido. Siempre creyó que el ímpetu que tenía su nana para contarle a Rubí y a él las leyendas, sólo era porque Itzayana y Abby ya las sabían, por lo que no valía la pena contárselas a ellas de nuevo, ero… ¿si era solamente por aquello que dijo su tío? ¿Ella los habrá preparado indirectamente?

Suspiró. Que abuelas se cargaba. Una mentirosa que actuaba más a sus intereses que a los de los demás (la fornicadora de satanás); y otra que acepta algo entre comillas, que no miente, inventa, pero tampoco dice la verdad.

Hum… ahora que lo pensaba. Tana Wyatt y Magdalena Dzul se parecen más de lo que quería admitir… exceptuando que Magdalena era mucho más cálida.

— No entiendo, ¿qué razones le dieron a mi nana?-le preguntó tratando de no pensar en las últimas veces que vio a su abuela.

— ¿Alguna vez te han contado como fue que te quedaste sordo?

— ¿Qué dices?-farfulló Linus, confundido- Nací sordo… ¿no?

— Te hicieron sordo-contradijo Diego tomando un largo trago de la cerveza.

— ¿Cómo?

— Lo hare corto. Cuando tenías cuatro meses, uno de tus tíos termino volviéndose loco. No nos logramos explicar que paso, así que n me preguntes, sólo… de la nada vino, se dirigió a uno de los cuartos, donde estabas dormido y… te oímos llorar. Cuando llegamos tus pequeños oídos sangraban y tu tío se chupaba la sangre de las garras. Recuerdo la mirada de Santiago, estaba llena de…-entrecerró los ojos y su voz salió algo seseante.-: satisfacción y placer por el sabor de tu sangre. Si no hubiésemos ido rápido quizás te hubiera matado o hubiera ido por los demás niños. Los pequeños siempre son los más vulnerables, él lo dijo.

— Me hicieron sordo…-repitió Linus sin creérselo.

Dejo de mirarlo, para mirar al frente, a la arena cálida, con un deje totalmente absorto en sí mismo.

Lo hicieron sordo. La frase no dejaba de repetírsele en la cabeza.

— Tu madre es la Balam más poderosa de la familia, quizás de todos los que conozca, pero en aquel momento, cuando vio tus oídos sangrando y corrió al hospital para que te atendieran, sólo era una madre asustada por su pequeño.

— No explica porque a mí me hace de lado y no a Rubí.-musitó algo perdido. De repente, tratar de pensar cómo fue que unas uñas tan delgadas y filosas atravesaran una parte de sus tímpanos comenzó a desplazar cualquier otro pensamiento- A mi melliza le dicen que hacen.

— Ese es tu problema, hijo. Crees que a ti solamente te hacen de lado, pero tu madre lo hace con sus hermanas.

Linus lo miro escéptico. — ¿De verdad? Lo lamento, tío Diego, pero no te creo. ¡Mis hermanas si saben lo que ellos hacen! Me enteró cada uno de los peligros que se mete mamá por ellas, ellas la ayudan. Mi madre…

— Sólo les deja ver los problemas más leves-le interrumpió Diego.

— ¿Q…Qué?

— El último problema que ella tuvo con esos hombres coyote… tu madre podía a verlo arreglado con las manos atadas, pero tus hermanas se enteraron. Abby se enteró, más bien. Tu madre nunca las ha dejado participar en lo que realmente se mete… en sus verdaderos problemas por el miedo que tiene de perderlos. Por errores casi los pierde a los cuatro. Por un descuido y sobre confianza casi te pierde a ti, cuando Abby tenía 2 años casi la mata un Berserker, cuando Itzayana tenía 5 un maldito pervertido casi la secuestra para sabe Dios qué cosas y de no ser porque el miedo activo su transformación, se la hubiese llevado. Y Rubí… bueno, mi hermana vive en el Jesús en la boca por ésa chica. Esos rebeldes a los que pertenece… no sólo se rebelan contra los cazadores de brujas o familias cazadoras… van y encierran a los cambia formas más peligrosos o capturan a aquellos que aún pueden reformarse. Ella siempre está en peligro… y tu madre siempre se preocupa. Siempre es una madre asustada por sus pequeños. Ella nunca quiso que ustedes pagaran por sus pecados… y tiene muchos. Por eso los hace de lado a los cuatro, no sólo a ti

— Eso no es lo que siento-gruño Linus y trato de tranquilizarse-Ella me hace sentir que no conozco a mi familia, que no pertenezco a ella. ¡Si fuese un punto perro y las cosas que se de mi familia fuesen huesos, hace mucho me hubiera muerto de hambre!-apretó las manos en la arena, sintiéndola entre las garras que le sobresalían- dices que mis hermanas solo tienen migas de lo que realmente hace mi madre, de lo que hace toda la familia, si es así, ¿Por qué a mí tampoco me dan migas? ¿porque rayos yo siento más la indiferencia?

— Porque tú tienes en corazón más blando de los cuatro.

— ¡Mentira! Nana dijo que era de los más fuertes.

— ¡Pero eres el más impulsivo, verga! Y eso es tu mayor defeco, no piensas al hacer algo, no analizas las opciones… sólo atacas con dientes, garras y fuerza o haces algo que posiblemente te cause el odio de muchos.

— Eso no es tener el corazón blando.

— Lo es.-contradijo su tío alejando la botella que le dio y que en algún momento rompió, derramando su contenido en la arena- A veces la impulsividad es una característica, una alarma de un corazón temeroso y emocional. Pero eso no es una debilidad. Tener un corazón blando, puro… sólo indica que el dueño sabe lo que es importante y no vive de lleno en el egocentrismo. No es yo, yo, yo… es todos. Y-lo señaló-esa es la característica de alguien que sabe trabajar en equipo. Piensan en todos, no sólo en sí mismo… característica que le falta a muchos de esta familia y que tu nana ha querido resolver desde hace mucho- de un trago se terminó lo que quedaba de la botella. Agito un poco la cabeza-Pero también te pone en peligro… trabajar en equipo es una arma de doble filo. Ayudas, te unes, pero también te sacrificas. Y eso es lo que más teme tu madre, que te sacrifiques y ella no pueda salvarte. Quizás por eso parte de ella está feliz porque estas lejos.

Linus apretó la mandíbula. ¿De verdad era esa la razón?

— Ya llegaron los chicos, papá-avisó Heber poniéndose frente a ellos y tapándoles el sol que les pegaba en la cara.

— ¿Dónde te fuiste?-poco después de bajar del auto, Heber se les perdió y, a decir verdad, apenas si había pensado donde fue.- ¿No me digas que fuiste a ver quién estaba dispuesta a acerté una mamada?

Heber lo fulmino con sus ojos azules, herencia clara de su madre. Aun se preguntaba como su tío Diego, siendo quien es, pudo conseguirse a una española como esposa. Y no es que su tío fuese feo… o prieto o tuviera un carácter parecido al del diablo, nada de eso, más bien le sorprendía porque su tío básicamente era muy hogareño, no le gustaba salir casi… ¿cómo una mujer que le gustaba salir podía vivir a alguien que se le hacía divertido estar un viernes por la noche viendo los Simpson y comiendo palomitas?

Definitivamente no comprendía el amor.

— Tengo una hermosa gordita que o le gustara que hiciera eso-bufó Heber mirándolo mal

— Entonces, ¿dónde fuiste?

— A revisar que nadie viniera por si te volvías loco de nuevo-dijo encogiéndose de hombros.

— ¿de verdad?-enarcó una ceja.

— Si… papá.

— Si-se levantó-Vámonos.

— ¿Adónde?

— A enseñarte control.-Linus lo miro confundido-Vinimos a la playa a hacer tiempo. Adonde iremos realmente es a una rancho que pasamos hace como media hora, ahí unos amigos te darán de putazos hasta que sepas controlarte.

— Bromeas, ¿cierto?-preguntó pestañeando con rapidez. Su tío sonrió- Ay dios mío.

— Vamos, huevon.-farfulló ofreciéndole una mano para que se levantara. Linus tomo su mano su tío lo jalo y en segundos se levantó, hundiéndose un poco los zapatos en la blanda arena.

— ¿Sólo dime que no me van a desnudar, atar a un árbol y untarme mil en el pecho para que las hormigas o cimarrones me coman?

— Hum…-frunció los labios-No prometo nada.

Linus suspiró, sonrió y negó algo divertido. Por lo menos… si no aprendía a controla la nueva situación, mínimo se distraerá un rato.

Siguió a su tío Diego y a Heber hacia el auto, pasando rápidamente por las familias que comían ceviche, las madres que les gritaban a sus hijos y algunos amigos que jugaban voleibol.

Había abierto la puerta del auto cuando su celular comenzó a sonar. Vio el nombre en la pantalla y frunció el ceño.

— Debe ser algo muy importante para que me estés hablando.-dijo a modo de saludo en cuanto contesto la llamada-Digo, Hale, dudo que me llames por gusto o cortesía….

— No, no quiero ir.-chilló Bryce agudizando demasiado su voz. Stiles y Scott la jalaban cada uno de uno de sus brazos, tratando de hacer que se levantara del sillón.

— Vamos, Killa no seas floja.-insistió Stiles apretando los labios por el esfuerzo que estaba haciendo al tratar de levantarla.

— No soy floja, solo no me gusta estar cerca de la gente. –replicó con una mueca relajada-Y quita esa expresión. No estás tratando de levantar a un elefante.

— Pues cuando te pones así, pesas una tonelada-repuso jalándola con fuerza.

Era raro, pensó Bryce. Stiles ponía la mayor parte de esfuerzo y Scott solo la jalaba con suavidad, como si estuviera jugando con su brazo, no tratando de levantarla para ir a quién sabe qué lugar.

Miro a Scott fijamente algunos minutos. Encontraba una que otra facción parecidas a las de Killa, sin embargo, la diferencia entre ellos aún era grande. No importaba cuanto Killa y las personas que conocieron a Noah, su padre, digan que ella es su viva imagen. Killa se parecía más a la familia de su madre de lo que ella realmente deseaba admitir. Quizás no tanto en las facciones, pero sin en gestos, en los ojos, labios… algunos otros detalles que la constituían.

A veces cuando Killa sonreía, Bryce sentía que veía sonreír a Willka.

Siguió con la mirada fija en Scott, que sonreía y la miraba a ella y a Stiles de vez en vez. En las pocas horas que había estado con él, se había dado cuenta que ambos primos compartían el mismo corazón bondadoso. Se preguntaba si esa característica les ayudaría a lo que vendría.

De un momento a otro Stiles se rindió y se tío alado de ella, de pecho, exhausto.

— ¡Me rindo!-gritó y Bryce rió.

— Es estúpido convencerla de algo-musitó Scott sentándose en su lado libre; el izquierdo- ¿Cuándo has podido convencerla de hacer algo que no quieres?

— Si la miro con ojos de perro abandonado, quizás sí pueda-replicó Stiles hundiendo la cara en la almohada.

— No sirve si me avisas, Stiles.-canturreó Bryce.

— Calla-le farfullo señalándola con un dedo.

— ¿Por qué no simplemente nos quedamos a ver una película?

— Podemos si Lydia no viene a levantarnos para ir a alguna fiesta o algo así.

— No vendrá… Espero-dijo Scott, inseguro-Dudo siquiera que sepa que estas aquí.

Stiles se sentó bien, con una expresión culpable.

— ¿Le dijiste?-preguntó Bryce con pesadez.

— En mi defensa: ella estaba conmigo cuando recibí la llamada de Scott diciendo que viniste de sorpresa.-se defendió Stiles y señalo a Scott-Cúlpalo a él.

— Cobarde.-lo llamo Scott por lo bajo.

— ¿Por qué no hablamos de otra cosa, chicos?-le preguntó golpeando sus piernas.

— ¿Así que Derek y tú?- le preguntó Stiles, canturreando.

Scott bufó y Bryce dijo por lo bajo un: «no inventes»

— Stiles, no creo que debamos de hablar de esto.

— ¿Por qué no? Apuesto todo lo que traigo en la cartera a que ayer le preguntaste.

— Y lo mande a la mierda-farfulló Bryce-Lo que yo haga con "x" tipo no debería de interesarles tanto, chicos. No son ningunas viejas chismosas.

— Somos como tus hermanos.-replicó Sities-Somos tus mejores amigos. Somos… hemos do en cada suceso vergonzoso en de tu vida…

— No es verdad.

— … y tenemos el derecho de saber con quién sales.

— ¡No es verdad!-casi gritó-Sean sinceros, ¿díganme porque coño quieren saberlo? Tú no-señaló a Scott-Anoche me quedo en claro que era porque temías que me lastimara por todas las cosas que ha hecho.

Scott suspiró— Más que te lastime, me sorprende.

— Quisiera saber cómo… pero mejor lo dejamos para luego-le restó importancia con un ademán-¿A ti porque te interesa, Stiles?

— ¿Quiero saber que rayos le viste?

— ¿Eh?

— Quiero decir. Es guapo y tiene un genial cuerpo. Pero es impulsivo, cínico, malhumorado y un pésimo conversador. No es tu prototipo de hombre perfecto. ¿Qué le ves? No lo entiendo.

— No tienes que entenderlo-Bryce echó la cabeza atrás-Estar con él, de alguna forma, significa que veo algo que tu no. Las personas son como cebollas. Cuando crees conocerlas… de la nada salen más y más capaz de sí. –cerró los ojos-muchas personas a través de los años me gran sorprendido.

— Eso fue profundo-dijo Stiles apretando su muslo-Pero sonó como si tuvieras 18 000 años de vida, en lugar de 18.

Bryce se enderezó rápidamente. ¡Rayos! Se metió en su propia piel — Aun no tengo 18-se apresuró a replicar

— Cumples el 5 de enero, ¿Qué quieres hacer?-le preguntó Scott-Son 18 años, deberías hacer algo grande.

— Eso es en los dulces 16.-replicó Bryce- Y, ¿qué puedo hacer de grande? No puedo ir a beber a un bar. Me quedare en casa, comiendo helado, viendo las películas románticas y esperando a despertar viva el siguiente día. ¿Eso no es lo suficientemente grande para ustedes?

— Podrías acostarte con el primer idiota que veas.

— ¡Stiles!-se quejó Scott.

Stiles le dio una mirada significativa.

— ¿Acostarme con el primer idiota que vea?-repitió Bryce, algo confusa-¿Es una proposición?

— ¡No!-gritó Stiles- No… pero tú siempre has dicho que cuando tengas 18 iras a un bar de mala muerte, escogerías al primer gordo tatuado con tatuajes para tener sexo y luego te irías con él. Podrías hacerlo.

— ¡Asco, no!

— No irte a vivir con él, sino… sólo sexo.

— ¡Stiles!-se quejaron Scott y Bryce.

— A menos, claro, que ya lo hayas hecho con Derek, porque si es así…

— ¡Stiles!-gritaron más fuerte.

— Cierra la boca, amigo.

— Si, mejor la cierre.-murmuró Stiles-Y bueno, si esta con Derek no creo que debamos de preocuparnos. Como tampoco creo que le gustaría que te fieras a una bar de mala muerte para tener sexo-rió Stiles

— ¿Por qué estar con Derek no debería de preocuparlos? ¿Qué no debería de preocuparlos, de hecho?

— ¿De verdad quieres saberlo o prefieres una mentirita blanca que no lastima a nadie?-le preguntó Scott cuyo rostro se veía afectado por los comentarios de Stiles.

A pesar de ya llevaba tiempo desde que Stiles le dijo que quizás sería bueno decirle a Killa que tuviera sexo ¡ya!, aun no podía evitar poner una expresión… absorta… no le gustaba lo que planteó.

Bryce los miro a los dos y después miro al frente— Váyanse a la mierda.-suspiró.- ¿Por qué no vemos una película y pedimos comida?

— ¿Qué? Hace 10 minutos te negaste a ir por una hamburguesa.

— Pizza.

Stiles frunció los labios. — De acuerdo yo les llamare. Tenemos suerte de que traje la película de Stark Wars.

— Pro ya la vi-se quejó Scott

— ¡No le pusiste atención!-acusó Stiles apuntándole con un dedo-Y la veremos hasta que lo hagas o te asesino.-y se alejó, poniéndose el celular en la oreja.

— ¿adónde va?

— Seguramente a buscar algo para picar en lo que llega la comida-dijo Scott.-¿Qué tienes? Desde la mañana te noto rara.

— ¿después de sermón que me dio mamá quieres que este feliz?

— Es por tu bien…

— Scott, ¿de verdad crees que necesito una resonancia?

— No… pero… quizás lo que te hizo aquella perra controladora o fue lo suficientemente fuerte para curarte por completo.

«¿Perra controladora?-pensó Bryce-¿Estarán hablando de mi o Gloriana? De mí. Ellos no saben de Gloriana o Marcus. »

— Te aseguro que lo que sea que me hizo, lo hizo bien-aseguró Bryce. Scott ladeó el gesto, no muy seguro. Bufó y hecho la cabeza hacia atrás- ¿Puedo preguntarte algo?

— Por supuesto.

— ¿Recuerdas que cuando era pequeña, en uno de esos viajes en lo que visitaba a Marvin, vine con un libro?-Scott frunció el ceño- tenía unos 12… Hum…-enderezó la cabeza para mirarlo-Era un libro grande, pesado y con una pasta muy sucia. La pasta casi se le caía. Creo que les dije a Stiles y a ti que me ayudaran a ocultarlo. Creo…-suspiró-No me acuerdo bien. En estos momentos no sé qué es real o que es falso.

— Me acuerdo del libro-musitó Scott después de unos segundos- Pesaba como cinco kilos, me lo lanzaste al pecho y me corto el aire y sus hojas desprendían un leve olor a naftalina. Y si, recuerdo que nos pediste que te ayudáramos a ocultarlo.

Bryce la miro interesado y a la vez se dijo que tratara de actuar. No debía de ver en su mirada lo interesada que estaba- ¿Por qué lo sacas?

— Creo que es el grimorio de mi familia-dijo- y… no sé. Hace nos días soñé con eso y tuve la sensación que en el libro esta una pista de quien es mi rara familia. No me acuerdo donde lo ocultamos. ¿Tú sí?

— Sí y no.-respondió Scott

— ¿Cómo?

— Lo habíamos escondido en el hoyo entre dos piedras de una cueva en el bosque… pero hace unos dos años, poco antes de que te mudaras a San Francisco, fuiste por él. Te lo llevaste.

— ¡¿Qué?!-grito y muy poco le importa que la sorpresa tildara su voz de aquella manera.

— Si…-la miro extrañado por la forma en que reacciono. Suponía que el grimorio sería importante para ella, es lógico que si viene algo de su familia materna, debía de serlo, pero aquella expresión se le hizo muy exagerada. -cuando fuimos por el me dijiste que querías devolvérselo a su dueño.-agregó con un poco de duda en su voz.

— ¡Pero su dueño está muerto!

— Eso lo ignoro…-farfulló Scott-¿Quién es su dueño?

— ¡Jonathan Bellamy! ¡Mi bisabuelo, Scott!-

Y se sorprendió. Por supuesto, Scott, se dijo, si era un grimorio (esperaba que si fuese lo que pensaba) obviamente debía de a verle pertenecido a algún familiar suyo.

Scott iba a decirle algo cuando rápidamente llego Stiles y se apresuró a decir:

— Scott, puedes venir a la cocina un momento.-se veía nerviosos.

— Estoy hablando con K…

— ¡Es importante!-gritó y se vio aún más nervioso. Miro a Killa con expresión rara… agresiva, tal vez.

— Ve…-le indicó Bryce sin emoción en su voz.

Scott se levantó con pesadez y fue a la cocina, con Stiles pisándole los talones.

Bryce continuaba pensando en lo que acababa de decirle Scott. ¿Killa le devolvió el grimorio a su bisabuelo? ¿Cómo jodidos Francis no se acordaba de eso? ¡Joder! ¡Él estuvo ahí! A menos, claro, que Killa se lo haya dejado a un enfermero o se lo entrego a otra persona o, carajo, simplemente no se lo entrego y lo dejo en su habitación. La última no puede ser. En su habitación no estaba ningún libro que pareciera pesar cinco kilos y desprendiera un leve olor a naftalina.

Suspiró con pesadez. Tanta preocupación, leve inseguridad y presión por nada.

Algo comenzó a vibrar en su bolsillo.

— Eres un maldito hijo de perra-dijo a un segundo de responder el celular.-El libro no está aquí. ¿Cómo diablos no te acuerdas que Killa te lo….? ¿QUÉ?

— Espero que sea importante lo que quieras decirme-le advirtió Scott entrando a la cocina.- y no una queja de que se terminaron las bot…-se había comenzado a voltear cuando su vista choco agresivamente con el celular de Stiles. -¿Qué es eso?

— Míralo-gruñó acercándole más el celular a la cara. Scott rodeo su muñeca y alejo un poco el celular para ver bien la imagen.

Se le cayó el alma a los pies cuando vio la foto. Era una foto de… Killa sentada en una silla de plástico con un joven de veintitantos poniéndole que sabe que productos en su cabello; en su rostro tenía una sonrisa tensa y fingida, un gran contraste con la sonrisa blanca y brillante del joven de piel broceada.

Frunció el ceño. ¿Qué rayos…?

— Es de hoy.-le explicó Stiles con algo de conmoción en la voz- Un chico llamado Declyn Rogers la etiqueto hace menos de 10 minutos.

— ¿Cómo…?

— Lydia me la mando. Me dijo que encontró su Facebook, la encontró conectada y que esta foto apareció en su muro.

— ¡Debes estar jugando! Killa no tiene Facebook y ella ahora mismo está en la sala… conmocionada.

— Si tiene Facebook, su amiga Rubí le hizo unos hace meses y Lydia lo encontró y no fue hasta hoy que acepto la solicitud. Y Lydia dice que está chateando con ella, y Killa le dijo que estaba recibiendo un cambio de look por un chico con sonrisa de Ken y que no notas que es homosexual hasta que comienza a hablar de las cosas que le gusta hacer. ¡Y le dijo que nos patear porque no le respondemos el estúpido celular!-su celular volvió a sonar y reviso el mensaje- Es Lydia. Dice que Killa asegura estar en Monterey desde el viernes por la noche y le preguntó si era una broma eso de que estaba ahora en Beacon Hills. Le preguntó si nosotros no le habríamos mentido.

La expresión de Scott se veía sorprendida y… simplemente se negaba a creerlo.

— Si Killa está en Monterey-apunto con uno de sus dedos hacia la sala-¿Quién es la chica que está en el sillón y hace unos minutos me pregunto sobre un libro de brujas?

Se miraron una vez y después salieron corriendo hacia la sala. Pero no estaba la supuesta Killa. Se miraron una vez más y después corrieron a la par por la escalera, dirigiéndose al cuarto. Ahí tampoco estaba Killa.

— ¡¿Dónde está?!-preguntó Scott viendo todo el cuarto.- ¡No percibo su olor!

Stiles se acercó a la cama, donde aún estaba la ropa que "Killa" se quitó en la mañana. Sobre la ropa estaba una hoja.

— Se fue-indicó Stiles viendo la hoja-Dice que la llamo Linus y debía de irse a resolver una emergencia. Se fue sin despedirse y… esta letra es demasiado estilizada. Definitivamente no era Killa. –lo miro-Ella no se iría así. mucho menos tan rápido. La dejamos sola menos de cinco minutos.

— Cierto… si no era Killa, ¿quién era?

— Te ves hermosa-aseguró Rubí mirándola con una expresion infantil- Declyn hizo una buen trabajo, debo admitir.

Killa le gruñó mientras trataba de acomodar sus pechos en el brasier de cocos. Apenas ern las cinco de la tarde. ¿Por qué rayos insistían tanto en ponerle el traje de hawaiana ahora? ¡La fiesta no empezaba hasta las 9 de la noche! ¡Faltaban cuatro horas!

Bufó. Su tarde no estaba pasando nada bien. Primero se sentía triste en la mñana porque Scott y Stiles no respondían sus llamadas, sin olvidar que estaba bajo las emociones y miedos que le dejo su pesadilla de anoche, después se enteró, gracias a que por un milagro decidio meterse al Facebook que Rubí le hizo hace como seis meses (encontrando como 100 solicitudes de amistad) y aceptar la solicitud de Lydia. Cual efue su sorprensa al enterarse que al parecer ella estaba con Stiles y Scott en Beacon Hills, tratando de ser convencida para salir.

Se sentó en la silla, mirándose en el espejo. La persona que le devolvía la mirada enfurriñada estaba con un maquillaje más natural. Su cabello, antes largo, le llegaba ahora por encima de los pechos (no hasta abajo como antes) y cortado en capaz, con las puntas acentuadas con el color caramelo que apenas estaba recuperando y Declyn decidio aumentar. Sus labios estaban pintados de un suave rosa palo y una constelación de brillantina recorria sus mejillas sin ningún orden en especial.

Su cabello también estaba suelto y liso, pero dos pequeñas trenzas salían de la parte inferior de atrás de su cabello y se dirigían a la sus costados como si fuese una pequeña corona.

Aparte de la falda de paja y el brasier de cocos, en sus muñecas estaban unas pulseras de flores que comenzaron a picarle, pero que ahora ignoraba. Trataba de procesar todo lo que acababa de enterarse en un par de horas.

Las llamadas por su celular hacia Scott y Stiles no salían, tampoco hacia el celular de Lydia, su madre, Allison o Isaac, pero le hablaron por el teléfono de la casa de Lydia y no le dijeron sobre si gemela malvada. No podía simplemente creer que una mujer parecida a ella hubiese estado un día con ellos… menos creía que no se hubiesen dado cuenta, aunque Scott comento que se le parecía raro que no recordara las cosas que habían hecho de niños. Un comentario para salvarse de su desilusión, seguro.

¿Quién sería la mujer que se parecía a ella? ¿Cómo se parecía a ella? ¿Tendría una gemela que no conocía? ¿Se fue porque se dio cuenta que ellos descubrieron que no era ella?

Bufó. Era demasiado.

— Quita esa jodida expresión. Estas hermosa.-

— Mi expresión no es por cómo me veo. No porque estuve dos horas sentadas en lo que Declyn me hacía bella. ¡Estoy así porque una perra estuvo con las personas que amo, y esos estúpidos no se dieron cuenta que no era yo!

— ¿quién habrá sido esa mujer?

— ¿crees que si lo supiera estaría con esta expresión enfurruñada?-le gritó.

— ¡Cálmate!-le gritó Rubí-Solo porque estés enojada no te da el derecho de hablarme así. sabes… ahí te ves. Debo arreglarme y ver cómo van los abejorros.

— ¡Rubí, espera!-pero Rubí ya había salido por la puerta.

— Genial-bufó.

Oye, ¿aquí esta Rubí?-le preguntó Braulio entrando. El deseo con el que le miraba hace unos minutos se apaciguo un poco. Se presionó el collar al cuello.

— Fue a buscar su ropa. Debe de estar en el "camerino" de alado.

— ¿Qué tienes?-le preguntó mirándolo extrañado.

— Estoy de mal humor. No es nada, Braulio, solamente…-un gritó salió de sus labios y de repente sintió que algo afilado salía de su vientre.

— ¡Hey, mami, estás bien!-de un momento a otro Braulio estuvo a su lado.

Miro su vientre y sobre su cicatriz se hacía un morete.

— ¡Rubí1-exclamo empujando a Braulio y saliendo del "camerino"