Especial: Planes

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Después de la plática con su padre, Adrien daba cientos de vueltas a la problemática de las amenazas que llegaban al hogar de Marinette. Era algo muy preocupante para él. Ni siquiera era capaz de comprender como alguien hacía este tipo de cosas sólo por su "amor y admiración" a una figura pública. Él nunca había vivido algo similar.

Era problemático y complicado, bastante más complejo de lo que suponía.

De alguna forma se sentía culpable por el beso que compartió con su musa durante los fuegos artificiales de la fiesta de graduación. Eso había sido el comienzo de todo. El inicio de los problemas realmente serios.

Claro que Nathanaël y Chloé buscaban separarlos; lo que ellos hacían eran tonterias caprichosas e insignificantes contra tres amenazas y un intentento de secuestro.

¿Podrían saber cuándo sería el próximo ataque?

El rubio rodó sobre si cama, abrazando su almohada fuertemente como un método de liberar un poco de estrés. Quedó boca abajo, enterrando su expresión de desagrado.

En su mente se repetía la escena de aquella tarde en el café. Cómo ella había llorado hasta confirmar que se encontraba con bien. ¡Que noble podía llegar a ser ella con sus amigos y familia!

Aún en aquella situación ella llegó a buscar la protección del joven antes que la de ella.

Suspiró, lleno de preocupación. La contratación de un guardaespaldas para ella era una opción viable, pero había cosas que no podría hacer. Claro ejemplo, acompañarla al baño. Tampoco le agradaba mucho la idea de cambiarlo por una mujer o contratar a alguien más; no buscaba atosigarla.

Necesitaba un plan o algo similar que de verdad funcionara contra esa persona, ¿o esas?

Carraspeó y revolvió su cabello para girar, mirando el cielo nocturno que se admiraba a la perfección desde sus enormes ventanas.

¿En que momento se había vuelto tan importante Marinette? Ella siempre había sido alguien que representaba mucho en su vida, pero nunca pensó que tan pronto surgirían cosas entre ellos. Bien pudieron estar siempre dentro y él no lo notó.

Se admiraban y apreciaban entre sí, aunque en realidad no eran nada. No importaba lo mucho que lo deseara, no eran novios o algo similar.

Ese beso. Eso comenzó todo este embrollo.

Pero no quería retractarse de sus acciones. Quería ser egoísta y tenerla solo para él, no importando si eso significaba enjaularla... Como lo hicieron con... Él...

¡Demonios! Todo eso era demasiado complejo para un chico como él, uno que poco sabía de mundo a causa de las decisiones de su padre. No debía hacer eso.

Continuó despierto hasta las altas horas de la madrugada. De un momento a otro tuvo una idea que si bien era egoísta, era algo que le dictaba su corazón. Lo necesitaba. Lo deseaba más que a nada en este mundo.

Se levantó de la cama y corrió a su escritorio a trabajar en todo ello. Eso de su alter ego mental, era bueno en darle ideas de vez en cuando...