Disclaimer:
La serie Naruto (tanto manga como anime) son propiedad de Masashi Kishimoto. Las letras y citas incluidas en el texto son propiedad de sus respectivos autores.
A Pocket of Drabbles pertenece a serenity-touched, yo sólo me ocupo de la traducción.
Contribución tardía para la semana KakaSaku 2014
-Ola de calor-
Quiero dedicar esto a Sunblaze24 y a PervyOtaku. Ambos me inspiraron en muchas formas, especialmente en los pasados meses en los que no estuve en mi mejor punto. Así que gracias por eso.
Después de abrir cada ventana del departamento, Sakura suspiró después de algunos minutos en consternación dándose cuenta de que su acción no había hecho diferencia alguna y no ayudó en nada a aliviarle del creciente calor veraniego dentro de su hogar.
Saliendo al pequeño balcón que ofrecía algo de sombra gracias al balcón del departamento de arriba, arrastró una vieja silla de playa de madera y tomó asiento. Entregándose al agudo y sinfín ruido de las cigarras que rodeaban el complejo, comenzó a sentirse un poco adormilada sin importar que hubiera tenido un buen sueño en la mañana gracias a su pequeño descanso veraniego. Limpiándose algo del sudor que empezaba a asentarse en sus cejas, se asqueó un poco mientras sentía una gorda gota de sudor bajar por su cuello y hacerle cosquillas en la columna mientras seguía su recorrido.
—Este es el peor verano de todos. —Murmuró en su miseria, observando hacia los tonos naranjas del sol que brillaba detrás de los árboles.
Konoha era bien conocida por sus calurosos veranos como las otras villas en el área, pero nunca en su vida había sentido tanto calor como ahora. Apenas podía manejarlo, y parecía que tampoco su equipo de aire acondicionado. Había estado trabajando bien un par de días antes hasta que, de pronto, comenzó a soplar aire caliente. Ahora ni siquiera encendía y su casero estaba tomándose su tiempo en conseguir a alguien que pudiera repararlo.
Derritiéndose en su silla, su vista se posó en el borde de su balcón para ver el edificio frente a ella. Una cortina de color verde oscuro se cerró al momento, provocando que alzara una ceja de manera sospechosa.
—Ese pervertido de Kakashi. —Bromeó consigo misma secamente.
Era realmente una broma desde que ella parecía ser más pervertida que él pese a su famosa elección de material de lectura. Echando un vistazo a través de las persianas de su ventana de vez en cuando, se encontraba decepcionada por encontrarlo usualmente leyendo aburrido en la sala de su departamento. Suponía que era nada más que un deseo esperar encontrarlo sin su máscara, pero después de todos esos años, la chica seguía teniendo una tonta esperanza.
Cuando ella había elegido ese lugar no se había dado cuenta de que él vivía justo enfrente de ella, pero se había puesto feliz tras descubrirlo. Se habían hecho amigos cercanos después de la guerra, y tendían siempre a correr para verse con frecuencia e ir a almorzar aquí o allá, incluso iban a hacer las compras juntos, lo que hacía que él dejara de quejarse cada semana sobre tener que hacerlo solo, así que bastaba con que la viera dirigirse al mercado para que él la acompañara. Siempre disfrutaba de tener su compañía cuando iba con ella, incluso algunos días esperaba por ella.
Escuchando un suave quejido de hojas cayendo de un árbol cercano, vio algo grande aparecer en la esquina de su ojo.
—Yo. —Kakashi saludó, descendiendo al piso del balcón antes de extenderle un vaso a ella. —Pareces estar sedienta… y un poco muerta.
Sakura trató de suprimir una risita. —Sólo un poco. —Agregó con una sonrisa, aceptando gratamente la bebida. Encontrando en ella hielo, inmediatamente lo colocó sobre el diamante en su frente. —Ahhh, se siente mejor; gracias.
—¿Supongo que tu aire acondicionado no está trabajando, no? —Preguntó, mirando curiosamente con su solo ojo el departamento y a todas sus ventanas abiertas. —¿O sólo estás tratando de agotarte con el calor?
—Sí, no está trabajando, y no, estaba esperando por una brisa.
—Quizá debas rezar en esta humedad. —Se burló.
Rodando sus verdes ojos, se sentó cuando él comenzó a caminar hacia el interior. —¿Vas… a tratar de arreglarlo por mí? —Preguntó insegura—¿Sabes algo acerca de aire acondicionados?
—Tal vez. —Respondió misteriosamente.
Siguiéndolo a través de la sala, ella observó callada mientras se arrodillaba y quitaba la cubierta plástica de la unidad. Se levantó la ajustada banda que cubría el lugar donde alguna vez estuvo su sharingan; parecía que le llevaría más tiempo desacostumbrarse a ello, pese a llevar más de un año sin él.
Las palabras siempre parecían estar en la punta de su lengua en preocupación cuando se preguntaba cómo se sentiría por ello –si se estaba acostumbrado o si le gustaba, por ejemplo-. Había tenido que cambiar un poco su estilo de pelea, pero parecía adaptarse rápido a ello, al menos eso le pareció cuando lo vio entrenar. Después de saber todo sobre Obito, nunca parecía encontrar el coraje para preguntarle directamente. Por algunos meses después de la guerra, él no le hablaba a nadie a menos que fuera absolutamente necesario. No fue hasta que ella se enteró de la historia de su compañero que ella empezó a comprender con vaguedad como se sentía. Entonces, la pérdida que la Villa entera y las Naciones Aliadas sufrieron… fue duro para todos.
Se sintió horrible en muchas maneras durante todo ese tiempo. Pero al menos con las vidas que había tratado de salvar, había tenido algo de paz sabiendo que había hecho todo en su poder para ayudarlos. Pero se sentía inútil por no poder ayudar a alguien que le importaba mucho y que estaba herido por dentro. Nunca habrían suficientes palabras para decir que quería hacerlo, pero hizo lo mejor que podía como amiga y como su antigua estudiante.
Mientras los meses pasaban, comenzó a descubrir con lentitud quién era el hombre detrás de la cubierta naranja y brillante de los libros Icha Icha. Era agradable ser capaz de hablar con él acerca de otras cosas además de las misiones como hacían en el pasado. Se estaban haciendo amigos.
Kakashi se aclaró la garganta, haciendo un largo hum que rompió su tren de pensamientos. Ella lo miró presionar ligeramente el filtro de aire como si eso fuera a ayudar a identificar el problema, y luego mover la rejilla plástica de regreso antes de –finalmente- presionar el interruptor de encendido una y otra vez.
—Sip, es lo que me temía. —Sobriamente habló.
—¿…Qué?
—Está roto.
Ella suspiró. —Gracias por el diagnóstico, Kakashi.
—De nada, Sakura-Chan. Fue todo un día de trabajo. —Sonrió detrás de la máscara. —Hablando en serio, no puedo ayudarte, pero puedo ofrecer que te quedes en mi casa hasta que se alguien lo arregle. A menos que quieras… —Ondeó los dedos a través del grueso y caliente aire. —…seguir en este sauna.
—No exactamente. —Se río. —Pero no quiero invadirte…
—Tengo un cuarto de sobra, así que no es gran problema.
Mirando al suelo mientras pensaba, sabía -gracias a haber ido a su casa-que era cierto. Lo usaba principalmente como bodega desde que no tenía razón alguna para tener otra cama, pero ella podía arreglarse con el saco de dormir que usaba en las misiones. —Bueno… si realmente no te importa, lo apreciaría.
—Aunque tendrás que pagar renta.
Ella le miró con sorpresa. —¡¿QUÉ?!
—Bromeo, bromeo. —Repitió ondeando la mano.
Pretendiendo que estaba molesta, fingió un nuevo suspiro antes de ir a su habitación y guardar algunas prendas dentro de una bolsa. Después de tomar otros objetos de cuidado personal, cerró las ventanas con la ayuda de Kakashi antes de dirigirse a su departamento cruzando la calle.
Cuando llegaron, Sakura arrojó la bolsa a un lado del sofá antes de –prácticamente- caer sobre los cojines para disfrutar del frío aire circulando dentro de la habitación. Inclinando su cabeza, suspiró con alivio. —Me salvaste la vida.
—No soy un ninja médico. —Replicó no tan casual con una sonrisa. —Bien, puedes servirte. Voy a limpiar el dormitorio.
Sentándose, comenzó a protestar. —Ah, Kakashi, no tienes que preocuparte. Puedo hacerlo yo.
Él comenzó a empujar la puerta de madera blanca para abrir la habitación que parecía estaba bloqueando su entrada con algo realmente pesado del otro lado. Golpeando la puerta un par de veces más con el hombro antes de poder escurrirse dentro, él dijo: —Confía en mí, quieres que lo haga.
—Creo que tienes razón. —Se río ligeramente. Acomodándose y sintiendo el sudor empapar su blusa, se dio cuenta de que debía de estar asquerosa. —¿Te importa si uso tu regadera?
—Adelante. Hay algunas toallas en el gabinete de abajo.
—Gracias.
Una vez que él cerró la puerta detrás de él para comenzar a limpiar, Sakura se levantó del sillón y tomó su mochila para dirigirse al baño. El agua helada se sentía tan agradable contra su cálida piel, llevándose la mugre del día. Cuando terminó, se vistió con unos shorts casuales y una camisola blanca. Enredó su cabello mojado en un moño con un pasador; salió con su mochila para encontrar a Kakashi inspirado buscando algo en la cocina.
—¿Puedo… ayudarte con algo? —Preguntó, levantándose ligeramente en sus talones para ver por encima de la barra de la cocina. Podía verlo acuclillado frente al refrigerador.
—Hmm, bueno, tengo malas noticias...
—Déjame adivinar… ¿No hay comida? —Replicó, arrojando su mochila al lado del sillón.
—Bingo… A menos que media banana podrida cuente.
—Asco, y no me sorprende. —Se burló. —Vayamos al mercado.
Kakashi arrojó la fruta podrida al basurero, asintiendo de acuerdo. —Suena bien para mí.
Para cuando llegaron de vuelta del mercado al apartamento de Kakashi, la noche ya había caído. Para su decepción, el calor sofocante del día no disminuyó.
Tomando un profundo respiro de aire frío cuando se paró dentro del departamento, ella suspiró feliz. —Sip, definitivamente salvaste mi vida. Estaría extinta en mi departamento ahora mismo. Necesito compensarte por esto.
—No es problema, Sakura. —Dijo con una risa modesta, ondeando su mano para quitarle peso a su agradecimiento mientras encendía la luz de la sala. Él se sorprendió cuando sintió que las tres bolsas que estaba sujetando desaparecieron de su brazo.
—Déjame devolverlo con la cena. —Dijo antes de caminar a la cocina.
Con las manos dentro de sus bolsillos, se encogió de hombros de manera casual. —Supongo que estoy de acuerdo, siempre y cuando prometas que es comestible.
Viéndolo de manera evidente, ella agitó la cabeza. —¿Podemos olvidar ese horrible platillo que hice hace más de seis años?
Él le dio una mirada seria que hizo que se preocupara, pero sólo por un momento antes de que saliera de su pensamiento de forma humorística, como si estuviera reviviendo una horrible memoria. —Trato de olvidarlo… cada día. —Murmuró.
Cuando falló en esconder una sonrisa tras la máscara, ella hizo una pelota con una servilleta de papel y se la arrojó. —Cállate.
Dirigiendo su atención devuelta a las bolsas con vegetales frente a ella, comenzó a lavarlas en el fregadero. Un parpadeo de luz sobre ella provocó que se detuviera, pero resolló cuando las luces se apagaron de pronto después de escuchar un pequeño pop en la distancia.
Oscuro como boca de lobo, apoyó las manos en el borde de la barra. —¿Qué demonios?
—¿Estás bien? —Preguntó preocupado Kakashi.
—Sí, estoy bien… Es que no puedo ver nada, literalmente.
—Tú y yo. —Suspiró. —Parece que no hay luz en la Aldea entera. Quédate donde estás… Tengo algunas velas en uno de los gabinetes.
Mordiéndose el labio, se preguntó si podía ayudarlo a encontrarlas, pero creyó que él sería capaz de hacerlo más rápido de lo que ella podía hacerlo con toda la oscuridad. Se quedó quieta, escuchando sus pasos que se aproximaban y los ocasionales golpes contra los muebles seguidos de una maldición.
Ella se río internamente.
—¿Te… estás riendo? —La acusó de pronto en voz alta.
Inmediatamente se cubrió la boca con una mano, sorprendida, se preguntó si se había reído en voz alta sin darse cuenta. Sus mejillas se sonrojaron. —…No.
—Hmm. —Replicó Kakashi sin creerle nada, continuando su camino hacia la cocina.
Sintiendo su mano acariciarle la espalda, su corazón se detuvo cuando sintió una cosquilla descender por su columna.
—Ah, lo siento. —Kakashi se disculpó, moviéndose alrededor de ella mientras trataba de no chocar con ella de nuevo.
—N-no te preocupes por ello. No te preocupes. —Tartamudeó un poquito muy rápido, sintiéndose como una idiota por decir lo mismo dos veces.
Tocando sus mejillas rojas, se sintió más que agradecida por la oscuridad, así él no podría ver que la tomó con la guardia baja. No era muy frecuente que ellos se tocaran más allá de algún golpe juguetón o una amistosa palmada cuando salían, pero cuando lo hacía nunca fallaba en provocar un vuelco en su corazón.
Después de torturarse con las conflictivas razones e intentar darse cuenta de qué sentía genuinamente por su antiguo Sensei, se dio cuenta de todo lo que había cambiado entre ellos a través de lo que habían vivido juntos. No era como si de pronto hubiera desarrollado sentimientos por él de la nada. Fue un proceso gradual de su relación evolucionando a través de los años. Entonces antes de que lo supiera, cada vez que escuchaba la mención de su nombre o lo veía en la multitud, no podía evitar sonreír.
Sakura ciertamente tenía un crush por él, pero siempre parecía conseguir mantener a raya sus sentimientos por el bien de su amistad. Era demasiado duro imaginar que él tuviera los mismos sentimientos hacia ella. Estaba convencida de que no había forma. Nunca, ni en un millón de años. No que tuviera alguna idea de saber si a él le gustaba alguien, pero ella estaba segura. Estaba demasiado asustada de incluso preguntarle sobre su antigua o actual vida amorosa, por pensar que de alguna manera rechazaría sus sentimientos. Era el único tópico del que no hablaban.
Además, si a él le gustaba ella, entonces no sería tan casual en invitarla a pasar la noche. Cualquier hombre -normalmente- trataría de dirigirla a su dormitorio, ¿O no? Ni siquiera había que mencionar el hecho de que había pasado media hora limpiando su habitación para que pudiera dormir. Otros hombres probablemente hubieran hecho excusas para dormir con ella en la misma habitación, espiarla durante la ducha o quién sabe qué más. Él no porque la veía simplemente como una amiga.
¿O no?
Siempre era un caballero con ella, y muy dentro tenía que admitir que se sentía un poco decepcionada por ello. Siempre sería una amiga. Por siempre una antigua estudiante.
Saltando por escuchar el sonido de un mechero, se giró para ver a Kakashi encendiendo con cuidado una vela. Una vez que apagó el mechero y lo puso en la barra, se arrodilló para abrir un gabinete que estaba frente a él, sacando más velas pequeñas una cajita antes de levantarse.
—Hmm, creo que tengo alguna linterna en algún lado.
—Puedo terminar de encender las velas mientras buscas las linternas, si quieres. Y um… sobre la cena… —Se mordió el labio inferior por un momento. —Supongo que tendré que hacer sándwiches en su lugar, ¿Está bien?
Rascándose la nuca, asintió. —Sí, eso está más que bien, Sakura. Iré a ver si encuentro más luces.
Después de que desapareció en la oscuridad con una sola vela para alumbrar su camino, Sakura encendió el resto y las dejó alrededor de la cocina y la sala para ver mejor el espacio antes de preparar la cena. Para cuando Kakashi regresó, llevaba una linterna que colocó en el comedor.
Sirviendo los sándwiches en la mesa, Sakura suspiro mientras se tocaba el cuello que estaba comenzando a sudar y a picarle. —Espero que puedan hacer que la luz vuelva pronto.
—También lo espero. —Respondió, tomando asiento en el comedor para invitarla a hacer lo mismo. —Gracias por la cena, Sakura-Chan.
Ella suspiró deprimentemente, picando la orilla de su sándwich. —No podría llamarla cena.
—Hey, no soy tan melindroso… y ahora puedo descansar con facilidad.
Tomando asiento al lado de él, lo miró con una ceja en alto. —¿Descansar con facilidad?
—Hay un gran porcentaje de que esto sea comestible. —Se burló.
Gruñendo mientras le veía, le arrebató el plato. —No hay cena para ti ahora.
—Estaba bromeando.
—Discúlpate.
—Lo siento. —Replicó, tamborileando los dedos en la mesa hacia el plato para que lo regresara. —De verdad, Sakura-Chan.
Sonriendo tímidamente, devolvió el plato a sus manos. Sus dedos se tocaron, causando que ella inmediatamente retirara los dedos como si hubiera tocado fuego. Moviendo las manos hacia su plato, trató de ignorar lo que acababa de pasar y levantó su sándwich.
Intentando ver hacia el plato para esconder el repentino calor en sus mejillas, podía jurar que sentía su mirada observándola críticamente mientras el silencio se asentaba en ellos. Su corazón se apretó.
¿Y si él sabía cómo se sentía?
Juntando fuerza para verlo, se encontró con que él miraba hacia las sombras. Viendo que la comida del plato había desaparecido, asumió que estaba comiendo en silencio. Su corazón se relajó un poco, y retornó su concentración a su propio plato hasta que varios minutos pasaron.
¿Por qué no decía nada?
Cualquier ánimo positivo que él parecía haber tenido había desaparecido completamente. Estaba más allá que simplemente confundida, ¿Había sido algo que hubiera dicho? ¿Era el sándwich? ¿No era tan malo, o sí?
Dando los últimos mordiscos a su cena, respiró profundamente antes de preguntar: —¿Hice… hice algo malo?
—¿Huh? —Preguntó, encarándole hasta que se colocó la máscara de nuevo en su rostro. —No… ¿Por qué piensas…? Oh, lo siento. No me di cuenta de lo callado que estaba. Estaba pensando. —Acomodándose en la silla, se inclinó para recoger el plato vacío frente a ella. —Me ocuparé de los platos. Estuvo delicioso, por cierto.
—Oh, de acuerdo… y gracias. —Murmuró, sintiéndose un poco extraña y un poco vacía mientras lo veía llevar los platos hacia el fregadero. Esperando saber más sobre lo que Kakashi aparentemente estaba pensando, miró hacia la mesa, trazando motivos diferentes en la madera con la punta de los dedos. Mientras el agua del fregadero corría, comenzó a hablar: —Um, so…
—-Creo que voy a dormirme temprano. —Kakashi le cortó. —Pero um, como dije antes, siéntete libre de usar cualquier cosa que necesites.
Probablemente no la oyó hablar…
Enlazando sus dedos, colocó las manos bajo su barbilla antes de alzar el rostro y forzar una sonrisa. —Oh, bien.
Después de cerrar el grifo, rápidamente colocó los platos en el escurridor antes de ofrecerle una sonrisa. —Buenas noches, Sakura.
—Buenas noches, Kakashi.
Ella observó cómo tomaba una vela antes de caminar hacia su oscuro dormitorio, cerrando la puerta detrás de él. Su sonrisa se desvaneció.
Trató de no sentirse molesta, pero no podía sacudirse la sensación de que había hecho algo mal. Deshaciendo el moño de su cabeza para que el cabello cayera contra su rostro, sus manos lentamente se deslizaron entre los mechones rosas mientras se levantaba de la mesa. Respirando con profundidad, sintió una gota de sudor bajar desde su frente hasta la punta de su nariz.
Tras acomodar la silla, caminó hacia donde estaba su mochila para llevarla hacia la habitación que Kakashi había preparado para ella. Sopló para apagar todas las velas excepto por la que habían colocado en la linterna, luego se internó en el dormitorio y vio un futón preparado.
Sintiéndose un poquito culpable mientras miraba su mochila con su saco de dormir, la colocó a un lado y se arrodilló sobre el futon. Era difícil ver con la luz de la linterna, pero pudo vislumbrar una pila de varias cajas y contenedores pegados a la otra pared de la habitación para darle espacio.
Colocó la linterna en el medio de la habitación, soplando a la llama antes de meterse en el futon. Tenía esperanzas de que de alguna manera refrescara después de cambiar sus ropas, pero parecía que de ninguna manera el calor disminuiría.
Suspiró, rodando hacia el otro lado mientras se forzó a cerrar los ojos. ¿Cómo iba a dormir?
Un par de minutos pasaron antes de que ella abriera los ojos de nuevo, sintiendo el sudor que empezaba a colocarse en varias partes de su cuerpo. Cambió de posición varias veces antes de sentirse de nuevo incómoda.
No estaba segura de cuánto tiempo había pasado mientras miraba hacia el techo, antes de volverse a girar, pero se sentía miserable de muchas formas. Escuchando pasos en el corredor, se sentó con lentitud, llevando las rodillas hacia su empapado pecho, preguntándose si debía molestarlo.
Cansada del calor y de no tener nada que hacer, se levantó y con precaución caminó en la oscuridad hacia la puerta del dormitorio. La puerta crujió mientras la abría y echó un vistazo para encontrarse con un pequeño brillo ambarino de luz que le mostró la alta sombra de Kakashi moviéndose en las paredes que daban hacia la cocina.
Caminó hacia él, guiándose con los dedos.
—¿Tampoco puedes dormir, eh? —Preguntó Kakashi.
—Ni siquiera un pestañeo. —Replicó.
—Ven. —Dijo, llamándola con la mano a pararse al lado de él frente al refrigerador,
Confusa al principio, se cruzó de brazos mientras caminaba hacia él. Observó cómo abría la puerta, tomando lo que parecía una hielera de color azul oscuro.
—Esto estará todo derretido para cuando llegue la mañana. —Explicó mientras sacaba un cubo de tamaño decente, esperando que ella lo tomara. —Será mejor no gastarlo.
Aceptándolo, el hielo se derritió con rapidez en sus manos. Coloco lo que quedaba contra su frente, gimiendo con alivio. —Mucho mejor, gracias.
Tomando uno para sí mismo, colocó la hielera devuelta en el congelador antes de colocar el hielo contra su frente. —No hay problema. —Murmuró, mirándola con una mirada de arrepentimiento. —Lo siento…
—¿Por qué? —Preguntó.
—Venir a mi casa no resultó buena idea.
—A menos que tengas el poder de que la luz se haya cortado, entonces no es culpa tuya, Kakashi. —Dijo con una pequeña risa. —A pesar de eso, lo agradezco… lo intentaste.
Asintiendo, dejó su mirada posada en ella antes de formar una apreciativa sonrisa tras su máscara. Encarando de nuevo al congelador, tomó otro par de hielos. —Toma.
Tomándolos, comenzó a deslizarlo a través de su húmedo cuello y clavículas y sobre los tirantes de la blusa en sus hombros. Intentó llevarlos hacia su columna, gruñendo por tener brazos cortos. —¿Puedes refrescarme la espalda? Claro, si no te importa…
—Oh, um… seguro. —Kakashi respondió, mirando su espalda con algo de duda mientras ella se recogía el cabello. Usando el hielo que tenía en su propia palma, apenas rozó la parte de arriba de su espalda como si fuera frágil como porcelana.
—Puedes hacerlo un poquito más fuerte. —Le animó, escuchando que él se aclaraba la garganta en respuesta. Cerrando los ojos, sintió el agudo frío quemar su piel mientras bailaba con lentitud, causando que resollara en silencio y se moviera con cada cosquilla que venía mientras él encontraba nuevos puntos en su piel.
Antes de que supiera qué la había golpeado, el corazón de Sakura comenzó a latir con un ritmo rápido mientras las puntas de los dedos de Kakashi cepillaban su columna con el resto del hielo. Inclinándose de manera inconsciente contra su toque, se dio cuenta de su error cuando sus rodillas comenzaron a debilitarse.
Se estaba excitando y estaba teniendo un mal rato intentando disimularlo. Había estado escondiendo sus sentimientos por mucho tiempo y este no era momento para revelarlos por algo tan insignificante.
Sintiendo su mano meterse dentro de la blusa para alcanzar más de su espina, se mordió el labio inferior pensando en lo cerca que estaba de perder la cabeza.
—Sakura…
Abriendo los ojos para encontrarse con el de él viéndola desde arriba, se dio cuenta de que se había presionado completamente contra su pecho. El miedo comenzó a correr dentro de ella, abrió la boca para decir algo, cualquier cosa, pero ninguna palabra vino de ella.
Sonaba sorprendido mientras comenzaba a hablar: —Y-yo nunca pensé… tú…
Mortificada, se alejó de él con embarazo, pero antes de que pudiera dar un paso hacia la puerta, él le tomó por la muñeca y la giró para encararlo.
Respirando para protestar, sus ojos se abrieron con incredulidad cuando él se inclinó repentinamente y presionó sus enmascarados labios contra ella. Sintiendo la tela deslizarse entre ellos, estaba ciertamente convencida de que debía de estar delirando por el calor, pero no se quería despertar de lo que fuera eso mientras respondía el beso con ansiedad.
Su intercambio de besos era lento e inseguro al principio mientras ella estiraba el cuello y se paraba de puntitas para encontrarse con sus labios, nunca tomó tanta consciencia de la diferencia de estaturas entre los dos. Él se inclinó todavía más, deslizando los labios hacia su nunca lo que provocó que resollara y temblara en deleite, apretando los dedos contra su playera para jalarlo contra ella.
Las manos de Kakashi se colocaron en su espalda baja por debajo de la blusa, sus dedos seguían fríos y empapados del hielo derretido que había deslizado en su piel apenas un momento antes. Sintiendo que era levantada y colocada en la barra de la cocina, se dio la oportunidad de enlazar las piernas alrededor de su cadera.
Jalando la playera sobre su cabeza, la máscara se fue junto con ella hacia el suelo. Siempre había soñado sobre cómo luciría, pero nada pudo haberla preparado para cuán hermosa era su sonrisa.
Se volvió a inclinar para besarla, ella colocó ambas manos cariñosamente a cada lado de sus mejillas desnudas y trazó los más adorables hoyuelos que le habían hecho sonreír.
—¿Qué? —Murmuró con severidad, dándole una mirada seria que contrastaba totalmente con la sonrisa juguetona que había fallado en esconder.
Se mordió el labio nerviosamente, antes de decir: —Tu sonrisa… es muy encantadora.
Él se río, inclinándose para dejar un tren de besos a lo largo de su garganta hasta sus labios. —¿Está tratando de halagarme, Señorita Haruno?
Ella, tras robarle un beso, respondió. —Tal vez.
—¿Está tratando de seducirme, Señorita Haruno? —Preguntó con la voz gruesa, explorando con los dedos debajo de su blusa, llevándolos a través de su plano estómago.
Ella sonrió. —Tal vez.
Nota de la autora: No estoy segura de cuán cruel soy por dejarlo aquí, pero supongo que pueden ocupar su imaginación, ¿O no¡ :O (y se supone que esto iba a ser un drabble… aunque nunca sucede).
Esto era originalmente para la semana KakaSaku que comenzaba en junio. Iba en serio cuando les dije que iba a poner algo de este tipo en cualquier momento *levanta el puño por su retraso de cerca de dos meses*
Espero que lo hayan disfrutado y gracias por leer.
Nota de la traductora:
¡Hola a todos! Realmente lo siento, no pude traducir nada hasta ahora y sólo después de haber dormido doce horas seguidas. Al fin acabó mi estrés del evento y salió mucho mejor de lo que esperaba *sonrisa feliz* Bien, ya estoy trabajando de nuevo en la traducción de las historias restantes.
Um, muchas gracias por sus comentarios y el apoyo que están mostrando para mi futura traducción. De momento, hasta que no acabe de traducir -por lo menos- otros diez drabbles de A Pocket of Drabbles y hasta que Lizzie no me responda qué historia quiere, no empezaré a traducir nada de SilverShine. Siendo sincera, siento que decirles sobre ello arruinó mi trabajo con APoD. Tal vez encuentran más interesantes las historias de SilverShine, no lo sé, pero por favor, traten de comentar sobre los drabbles. Daré mi máximo para acabar con ellos y así empezar con los próximos proyectos, pero sigan apoyando esta traducción.
Me daré un rato para responder sus comentarios.
Muchas gracias en serio por el apoyo y seguirnos leyendo. Ah, Serenity sigue muy ocupada con lo de su boda y aún no consigue terminar de escribir Reason -una de las historias pendientes de traducción-, pero agradece a los que han estado preguntando por sus trabajos. Creo que es todo lo que tengo que decir. Nos leemos el lunes ^^
