52- Caballerosidad

-¿Para ti qué es la caballerosidad?

-Tío, te juro que esta es la última vez que tomas algo con cafeína y luego duermes a mi lado.

Fox se pone a hacer preguntas transcendentales a altas horas de la madrugada cada vez que no puede dormir, pero lo de hoy ya es pasarse demasiado. Falco da la vuelta y acomoda la almohada antes de hablar.

-¿A qué demonios viene esto ahora?

-No sé. Es que nunca me quedó claro qué es la caballerosidad. Quiero decir que cada persona piensa que son cosas distintas y quiero saber qué significa para ti.

-Pues... Maldita sea, menudas preguntas haces... La caballerosidad es... ¿Ser amable con la gente, y eso? Con tus camaradas y los ancianos y la gente en general. Supongo.

-Vaya.

El zorro deja de mirar al techo y se da la vuelta hacia él también.

-Para mi la caballerosidad era ser amable con las mujeres a las que conquistar, como Panther.

-Y al resto ni agua, ¿no?

-¡Oye, sabes que no!

-Ya, ya... Ale, a dormir.

Cuando vuelve a ponerse cómodo un Fox preocupado ataca de nuevo con más preguntas.

-¿Crees que soy un buen caballero?

-¿No me dejas dormir y crees que voy a decir que sí? Vas listo.

-...

-¿Por qué te preocupa tanto?

-Un líder tiene que ser un buen caballero.

-Te preocupas demasiado por ser un buen líder, te está comiendo por dentro, Foxie. Todos te queremos, mi amor, y no esperamos que seas perfecto. Solo esperamos que seas tú mismo, no nos gustaría verte enfermar otra vez. Intenta déjalo y duerme un poco...

-Pero no puedo.

-Bah...

Falco lleva un brazo a su pecho que acaricia con cariño. Las expectativas de Fox con él mismo son férreas y enfermizas, tóxicas, se podría decir. No es simplemente que intente o quiera ser perfecto, sino que lo necesita dentro de él, y eso preocupa al faisán. Fox todavía no está bien y se sigue comiendo. ¿Ha sido aquella última misión lo que le remuerde la conciencia? Quizá necesita tomar unas vacaciones de todo aquello, pero en serio de esta vez.

-¿Cuándo tienes cita con el médico?

-Para la semana que viene.

-¿Quieres que vaya contigo?

-No hace falta.

-Estaría bien, ¿no?

-Claro que sí, Falco, pero no quiero molestarte.

-No me molestas. Sabes que no...

-...Sí me gustaría que estuvieras allí conmigo.

-Solo tienes que decírmelo y estaré allí. Si me molestaras de verdad ya no estaría en el equipo desde hace muchísimos años.

Se hace el silencio durante unos segundos más entre la pareja y en la cabeza del cánido hay miles de reproches. Pasan miles de porqués que explican que Falco solo está con él por pena, porque ahora no quiere hacerle daño con una ruptura porque está enfermo y no estaría bien socialmente y otras miles de frases que hacen que deslice sus manos por la cara y que nazca en su pecho esa sensación tan horrible de ansiedad. Su ala acariciando con tanto cariño su pecho ayuda a aliviar un poco los síntomas de todo aquello.

-¿Qué te ocurre ahora? -Le dice casi en un susurro.

-...Tengo miedo.

-¿De qué?

-...De que en realidad no quieras estar conmigo.

El ave se aproxima a él, dejando que aquellas amplias alas lo rodeen reconfortantemente, el pico acariciando su cuello caliente.

-Fox, sabes que yo no quería tener cualquier tipo de relación así hasta que fuera el momento, ¿verdad?

-...Sí.

-Tú eres la persona a la que más quiero en este mundo y la única a la que amo desde hace muchos años y también sabes lo que me costó estar contigo.

-Lo sé.

-Te amo.

-Y yo a ti.

-Si no hubiera querido estar contigo te hubiera mandado a tomar por culo.

Una sonrisa tímida se hace en los labios de Fox y pone sus manos sobre las alas de Falco. Teme que toda aquella inseguridad haga que se canse de él, muy al contrario de lo que piensa él verdaderamente. Su sonrisa se contagia en el pico del otro joven que descansa la cabeza en el hombro de su novio, los ojos cerrados por el cansancio.

-Lo siento.

-Bah, no pasa nada. Sé que no eres tú quien piensa eso de verdad, es solo tu cabeza. Si tuviera que volver a vivir con eso me tiraría de las plumas las veinticuatro horas del día.

-¿No lo haces por pena?

-Lo que me da pena es que tengas que pasar por esto.

El zorro se mueve y se esconde entre las alas y el pecho del faisán para poder descansar, agotado de que su cerebro no le de ni un respiro.

-Tú sí que eres un caballero, Falco.

-¿¡Qué voy a ser!?

-No sé qué haría sin ti.

-Vivir. ¿Qué ibas a hacer? Ahora duerme antes de que te tire por la ventana.

-Buenas noches.

-Buenas noches, cielo.

Fox deja que su cabeza se apoye bien en su pecho templado como siempre y por un momento siente que todo tiene sentido y está bien. Él es un hombre sencillo que parece que a veces sea capaz de resolver con un abrir y cerrar de ojos sus problemas los de él mismo. Su corazón late tranquilamente contagiando por momentos al agotado zorro que por fin cae rendido a su abrigo.