¿Les dije que los quiero? Bueno los quiero, gracias por ser tan comprensivos. Ya quedan poquitos capítulos, este mes termina Darkness. Gracias también por acompañarme durante todo el tiempo que duró este fic.
Estado del Sorteo
sayuri Uchiha: 3
Rinsan12: 5
Akira Yuy Uchiha: 7
ViictoOriia Hyuga: 88
Si me olvide de alguien por favor perdónenme y recuérdenme que numero habían elegido. Saluditos.
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Nuevos comienzos
Esa mañana el aroma de hotcakes despertó a Temari, y es que después del concierto del día anterior realmente le costó esfuerzo hacerle caso al despertador que sonó a las ocho de la mañana. Tenía tarea atrasada y con el fin de ser productiva y ponerse al día había programado al infernal reloj que sonó a las ocho, ocho y cuarto, ocho y media y luego sufrió un contratiempo a las ocho y cuarentaicinco cuando después de repiquetear dos veces experimentó un viaje sin retorno hacia la pared vía aérea.
Eran casi las once cuando el afable aroma comenzó a colarse por su nariz. Tenía que ser un sueño, no recordaba cuándo había sido la última vez que sus hermanos se habían dignado a preparar el desayuno. Sin embargo, el persistente olor a masa dulce la obligó a abrir los ojos para despejar sus dudas y casi emocionada se sentó en la cama para estirar los brazos y desperezarse. Se puso de pie no mucho tiempo después y se visitó una camiseta grande la cual le quedaba suelta, aunque era poco atractiva, el algodón de esa prenda de ropa era sumamente cómodo. Completó su atuendo con unos pantaloncillos también de algodón y bajó rápidamente a desayunar para encontrarse con sus dos hermanos muy cómodamente sentados mientras Matsuri les cocinaba.
-¿Qué carajos…? –preguntó la mayor de los Sabuko sin poder creer la poca caballerosidad de sus parientes.
-Ohayo Temari-senpai –saludó un tanto tímida la castaña pero la mirada asesina que la rubia le dirigió a los Sabuko logró enmudecerla por los siguientes minutos.
-¿Me pueden decir por qué están tan tranquilos mientras esta niña… eh…? –comenzó a regañar pero se detuvo abruptamente al notar que no sabía ni quien era la joven a quien habían tomado por esclava eso dos sin vergüenzas.
-Matsuri –nombró Kankuro sin prestarle atención mientras jugaba con su teléfono móvil esperando por el desayuno despreocupadamente
-¡Quién sea! –Continuó rabiosa por el tecnicismo– ¡¿me puedes explicar cómo están tan tranquilo mientras tu visita te cocina?!
-No es mi visita –refutó el castaño desentendiéndose de la situación y entonces los incrédulos y verdosos ojos de aquella furiosa dama se posaron sobre el pelirrojo.
-¡¿Gaara?! –cuestionó la rubia mientras la castaña servía los hotcakes a los tres y Temari se sentaba mientras el menor de los Sabuko se explicaba.
-Recién te levantas y ya nos estas gritando –se quejó con calma el menor y luego reveló– además no deberías quejarte, todos sabemos que seguirías durmiendo de no ser por el aroma que despide la comida de Matsuri.
Temari bajó el tenedor con el trozo de hotcake ante el comentario y lo miró enfadada luego suspiró y desvió la vista para enfocarse en la castaña– gracias por el desayuno –soltó amablemente devorando ese primer bocado que había postergado para pasar el mal trago.
-Es un placer –respondió ella y se dispuso a lavar los trastes sucios.
-Por cierto vas a la misma clase que Gaara ¿no? –cuestionó la dama buscando conversación puesto que sus hermanos parecían enfocarse solo en devorar la comida que tenían en frente como cerdos.
-Hai, aunque mis notas no son tan buenas –señaló ella mostrando su inseguridad.
-No es difícil ser uno de los mejores de clase ahora que ya no hay tanta diferencia entre la mejor estudiante y el quinto –mitigó Gaara terminando su desayuno casi al mismo tiempo que sonaba el timbre de su casa– yo iré –se ofreció y en el momento en que se ausentó Kankuro le dirigió una mirada cómplice a Temari.
-No puede ser… –soltó ella con una sonrisa pícara que logró contagiar a su hermano.
-Será mejor que lo creas –reafirmó el castaño sin que Matsuri pudiese comprender a que se referían.
-¿Sales con mi hermanito? –cuestionó abiertamente la rubia a lo que la castaña se puso notablemente nerviosa.
-Etto… bueno… Gaara-kun y yo… –masculló incomprensiblemente.
-¿Desde hace cuánto? –volvió a preguntar la rubia emocionada esta vez mirando a Kankuro.
-Calculo que una o dos semanas –estipuló éste y luego agregó– desde que comenzó a usar un perfume decente y no ese sudor de mono enfrascado que se ponía.
Los pasos de Gaara se hicieron eco junto a los de alguien más así que los Sabuko, que se encontraban en la cocina, silenciaron sus risitas para adquirir un semblante serio que dispersara las sospechas.
Y si bien resultó para Kankuro, el comentario que haría a continuación el pelirrojo obligaría a Temari a darse vuelta– hablando del mejor de la clase…
-¿Shikamaru? –cuestionó al verlo sorprendida por la visita.
-¿Qué traes puesto? –indagó el Nara arqueando una ceja y solo entonces la rubia recordó su elección de la mañana, su ropa era muy cómoda en verdad pero no tan seductora.
-Justo esta mañana olvide vestirme de gala –bromeó ella pasando la vergüenza con humor– de haber sabido que vendrías me ponía un vestido amarillo con lentejuelas.
-Si el objetivo fuese dejarme ciego te alentaría para que lo pongas –acotó él mientras los presentes los examinaban detenidamente.
-¿Alguien me puede explicar que hace él aquí? –cuestionó Kankuro interrumpiendo deliberada y groseramente la conversación mientras le dirigía una aterradora mirada a sus hermanos.
-A mí ni me veas, yo solo abrí la puerta –exclamó Gaara uniéndose a la actitud combativa de su hermano mayor.
-Ayer dijiste que hoy querías estudiar –señaló el Nara obviando los presentes para dirigirse pura y exclusivamente a Temari– así que pensé en venir para ayudarte con eso.
-¿En serio? –Preguntó Gaara sarcásticamente sin poder creer que diera una excusa tan mediocre– tu solías dormir en el ochenta por ciento de las clases y quieres que creamos que de repente te levantas por la mañana un domingo para hacer caridad con tus compañeros de clase.
-Es cierto que nunca haría algo así, pero también es cierto que tu hermana no es solo mi compañera de clases –estableció el azabache y Kankuro dejó su teléfono sobre la mesa para concentrarse plenamente en la conversación, los Sabuko parecían estar a punto de linchar a un pobre ciervo.
-Habla claro –ordenó el castaño autoritariamente y sin temor alguno Shikamaru lo complació, después de todo, había decidido que ya nunca más se comportaría como un cobarde.
-Temari es mi novia, Kankuro –afirmó como mencionando lo obvio y la rubia deseó que se la tragara la tierra, no había tenido oportunidad de comentarle a sus hermanos los sucesos del día anterior y ciertamente no pensaba tener que hacerlo de una forma tan directa y chocante.
El pelirrojo frunció el entrecejo y apretó los dientes pero la reacción del castaño no fue tan moderada, y poniéndose de pie abruptamente miró con incredulidad a su hermana al momento de preguntarle– ¡¿qué demonios haces?! ¿Estás loca?
-Kankuro… –nombró Temari con paciencia buscando cordura en el castaño mientras la situación se le salía de control.
-¡Él es tres años menor que tú! Además ¿por qué saldrías este… este… chiquillo pudiendo estar con Sasori-senpai? –preguntó sin filtro a lo que la rubia no tuvo más remedio que proporcionarle una fuerte bofetada que abocó el silencio de todos los presentes.
-No me mires así, sabes que no tengo paciencia y te extralimitaste –se quejó gruñonamente la dama de ojos verdosos ante la mirada llena de asombro de su hermano del medio – no voy a estar con alguien a quien no quiero solo porque tú lo consideras una mejor opción.
-Gomen –se disculpó con voz casi apagada mientras colocaba su mano sobre la maltratada mejilla que se había tornado roja y ardía como el mismísimo infierno– es solo que esto es tan poco usual en ti… –argumentó si poder hacerse a la idea de que alguien tan simple hubiese logrado vencer a Sasori.
-¿A qué te refieres puntualmente? –cuestionó ella levantando una ceja y el castaño no pudo hacer otra cosa que guardar silencio, era consciente de que pronunciar una palabra más en contra del Nara equivaldría a dormir en el hospital.
-No nada… discúlpame Shikamaru –se disculpó sin sentirse realmente arrepentido por lo que el azabache optó por volver a ignorarlo.
-Sería conveniente recordar que no debo hacerte enojar –habló finalmente Shikamaru dirigiéndose a su novia aun un poco impactado por la situación.
-Es buena idea, si te golpea con el puño cerrado te noqueará –agregó Gaara sin querer meter bocado en la discusión.
-Será mejor que comencemos a estudiar de una vez –ordenó subiendo las escaleras de su casa seguida por el Nara.
-¿Qué no soy yo el que se supone debe dar las ordenes? –cuestionó guiado por lo dominante que había sonado su expresión.
-Claro que no, ¿qué te hace pensar eso? –cuestionó con un deje de molestia ingresando a su cuarto.
Más vale que no diga nada machista o terminaré como Kankuro –meditó él al ver que aún no se le quitaba el mal humor que los momentos previos le había generado.
-No por nada –mintió recorriendo la habitación de la rubia con la vista– vaya… eres más ordenada de lo que pensé.
-Gracias, siéntate –ordenó sin dejar actuar al cumplido mientras buscaba los apuntes de la materia que deseaba estudiar. Estaba claramente acelerada, señal de que aún tenía un nudo en la garganta por la discusión que, si bien no había pasado a mayores, demostraba que Kankuro no estaba dispuesto a entablar una relación amistosa con el Nara.
-¿Sigues enojada con Kankuro? –Preguntó a pesar de conocer la respuesta para luego solicitar– ya olvídalo.
-Para ti es fácil decirlo, tu no vives con él –soltó deteniéndose por un momento sin voltear para volver a la tarea con más prisa denotando su frustración– y no tienes hermanos que hagan comentarios incomodos frente a tu novia.
-No me molestó para nada si es eso lo que te preocupa –recalcó él con tal tranquilidad que la Sabuko casi podría haber creído la mentira de no ser porque lo conocía bien.
La rubia se volteó con calma y sonrió al ver su rostro– ¿quién eres? ¿el dios de la mentira? –Cuestionó con una sonrisa pícara mientras colocaba sus manos en su cadera en forma de tetera– que lo ignoraras deliberadamente no significa que no te importara.
Shikamaru sonrió al haber sido descubierto– no pierdes detalle ¿no? –cuestionó clavándole una amorosa mirada, si alguien tenía que dejarlo en evidencia tan fácilmente, le alegraba que esa fuese Temari.
-Solo quédate allí –acotó ella de manera jocosa y volvió la vista a sus papeles– no quiero que me enredes en tus historias.
Pero Shikamaru no obedeció esta vez y, poniéndose de pie, caminó hasta encontrarse junto a ella y frente a su escritorio donde preguntó– ¿física? –ella asintió puesto que se trataba justamente de esa asignatura y prontamente él se puso a buscar a su lado– son estos… creo –acotó mostrándole las hojas y rápidamente una de ellas se deslizó de la mano del estudiante honorifico para terminar en el suelo. Éste se agachó a recogerla y entonces notó que no se trataban de ejercicios sino de un pentagrama con varias notas en él– ¿qué es esto?
-Ah es una canción inconclusa, comencé a escribirla mucho tiempo atrás pero solo anoche pude terminarla –exclamó ella sintiéndose un poco extraña ante la melodía que su novio le mostraba, la primer parte había salido con mucho esfuerzo después de aquella cita con Sasori y la segunda había fluido como si nada el día anterior pero ella no podía recordar muy bien la causa, había lago místico que envolvía la noche anterior y sabía bien que eso se relacionaba con la Terumi– hace tiempo vengo intentando escribirle una canción a Kasumi, la música finalmente esta lista y creo que anoche tenia parte de la letra en la cabeza pero ha desaparecido.
-Ya veo… –masculló él sentándose en la cama sin la más pálida idea de cómo leer las notas musicales– no sé mucho sobre esto pero ¿por qué no le cuentas como estas?
-¿Cómo estoy? –repitió ella sentándose a su lado sin comprender.
-Si yo fuera Kasumi no querría escuchar cuanto me extrañas o que tan triste estas porque ya no estoy aquí –explicó su línea de pensamiento asombrando y maravillando a la rubia que encontró lógica en ella– quisiera que me contaras que ha sido de tu vida, que cosas te han sucedido y demás.
-Me encanta la idea pero viniendo de mí sonarían como palabras inseguras, todos saben que aun la extraño –argumentó la rubia una tanto cabizbaja.
-¿A quién le importa? –cuestionó él tomándola de la mano provocando que ella levantara la mirada para clavarla en sus negras orbes– ¿a quién le importa que los demás no te crean? Tú escribes para Kasumi no para ellos, y si esto te ayuda a calmar el dolor francamente ¿a quién le importa?
-¿Solo me dejo llevar? –indagó Temari con una pequeña y tierna sonrisa en el rostro a lo que él asintió.
-Si no lo haces, ¿cómo podrás despedirte de la angustia que sientes para afrontar el futuro? –preguntó sabiendo que ella había comprendido la respuesta, lo besó en la mejilla ruborizándolo y luego le agradeció.
Supongo que tiene razón, he pasado mucho tiempo meditando esto pero ahora es el momento de hacer algo al respecto –caviló la dama de ojos verdosos– estoy segura que a Kasumi le gustaría saber cómo estoy y no solo yo, también debería hablarle de Ino, Sasuke y Hinata.
-Arigato, dios de la mentira –exclamó complacida de haber logrado que se encendieran las mejillas del azabache.
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Esa misma mañana pero más temprano Ino y Sai se encontraron en el puerto como habían acordado. El artista llegó a tiempo pero la rubia ya estaba esperándolo para ese entonces.
Al verlo llegar el corazón comenzó a latirle con fuerza pero al mismo tiempo tenía un sentimiento amargo en el pecho, ella sabía que discurrían. Pero quizás sería mejor sacar de una buena vez todo de ellos, decir lo que sentían sin miedo de dañar al otro y avanzar.
-Ohayo –saludó Sai con voz casi apagada y ella lo imitó– ¿hace mucho esperas?
-Acabo de llegar –respondió ella complacida de sentir que ambos estaban tranquilos a pesar de estar por tratar algo que definiría su relación de ahora en más.
Observaron las gaviotas revolotear en el cielo azul, la brisa era particularmente fría cerca del puerto pero aun así caminaron hasta que la vista del mar se hizo clara.
-Parece ser que no soy muy bueno para darme a entender –acotó mientras recostaba sus brazos en la baranda que protegía a los visitantes de caer al agua.
-Hay cosas que solo puedo entender si me las dices –habló ella con calma mientras el viento jugaba con su cabello. Se veía tan pura y hermosa cuando el sol iluminaba sus claros ojos y abrazaba sus frías mejillas que Sai se quedó sin aliento por un momento optando por fijar la vista en el agua para no nublar su mente del objetivo principal. Entonces ella agregó– no puedes esperar que una magia extraña me diga lo que te sucede.
-No quiero escuchar eso de alguien que lee el horóscopo todas las mañanas –bromeó él sonriendo levemente y aligerando la presión del ambiente.
-Sai… –llamó ella sonriéndose tenuemente.
-Oh por dios, aun lo haces –notó al instante y una leve risita flotó junto a la brisa salada.
-Oye la vida se mide en niveles, desde tristeza hasta felicidad –opinó ella defendiendo sus hábitos y luego acotó– no puedes culparme por querer hacer un poco de trampa y mirar en qué nivel estaré hoy.
¿Qué está pasando? –Se preguntó la Yamanaka en silencio asombrada por la calidez que fluía entre ellos– él y yo hemos sido distantes y hasta mezquinos el uno con el otro, por demasiado tiempo esa fue la única verdad que nos definía pero ahora siento como si nada hubiese cambiado realmente, es como volver a casa de la mano una vez más, y comer helado y mirar películas románticas aunque sé que las odia y ver animes de shonen juntos aunque me aburre.
-¿Y en qué nivel estarás hoy? –cuestionó mirándola a la cara despertándola de sus pensamientos.
-Supongo que hoy no hay nada que pueda hacer más que escucharte –acotó ella un tanto melancólica después de recordar mejores épocas por un instante.
-Esas no son palabras del horóscopo –notó el azabache y al verla supo que los juegos se habían terminado, era hora de hablar en serio– supongo que es molesto tener que esperar, así que te lo diré sin rodeos –anunció sin que ella fuese capaz de dirigirle la mirada– lo que me dolió de todo lo sucedido es que en ningún momento me tomaste en cuenta.
-Eso no es así –refutó ella sintiéndose atacada por el comentario.
-Si lo es –insistió él con calma– pensaste en mi desde tu propia perspectiva pero nunca te interesó saber qué era lo que yo en verdad pensaba, me dejaste completamente afuera del asunto y tomaste la salida que creíste más conveniente sin siquiera considerar la posibilidad de que esa medida me dañara tanto como a ti –explicó pausadamente mientras observaba el mar fundirse con el cielo sobre la línea del horizonte para no mostrar sus húmedos ojos– me sacaste completamente de tu vida porque pensaste que eso sería lo mejor para mí pero fue lo peor que me ha pasado.
-Tienes razón –cedió la rubia mientras sus ojos comenzaban a generar pequeñas gotas que nunca caerían– fui egoísta e injusta, pensé que tenía que ser fuerte y protegerte pero todo lo que conseguí fue lastimarte… gomenasai Sai, ahora que lo entiendo me doy cuenta que tienes razón en estar enojado.
-No estoy enojado por eso –negó él llamando la atención de la rubia quien volteó a verlo y casi se paraliza al ver las finas gotas saladas que recorrían las mejillas del Unsho; y entonces él se corrigió– al menos no solo por eso, lo que realmente me duele es el saber que has pasado por tanto tu sola, no sabes cómo me hubiese gustado estar ahí para ti.
-Sai… –masculló ella incrédula de que alguien pudiese amarla tanto.
Me siento tan impotente por haber sido tan estúpida, no pude detener tu dolor en ese momento y no soy capaz de detener tus lagrimas ahora –pensó la rubia sintiendo como los contradictorios sentimientos hacían mella en ella– pero al mismo tiempo me siento tan feliz de que sientas algo tan intenso por mí porque me dice que no he estado sola todo este tiempo, siempre estuviste allí solo que no fui capaz de verte.
-Pero simplemente no me di cuenta, no pude comprenderlo, no es un misterio que no soy bueno para estas cosas –habló como pudo puesto que un nudo se le había formado en la garganta mientras se apartaba un poco de la baranda para secarse apresuradamente las lágrimas que continuaban emergiendo de sus ojos– gomenasai –exclamó avergonzado de sí mismo y en ese momento Ino lo abrazó con fuerza calmando el agitado corazón del artista.
Sai fue incapaz de moverse por un instante, el calor corporal de Ino no le era ajeno y la calma que éste podría traer tampoco. Sus músculos perdieron toda tensión y sus brazos la rodearon apresándola contra su cuerpo.
-Nee… ¿qué va a pasar cuando deje de llover? –cuestionó refiriéndose a esa tristeza que comenzaba a amainar en el pelinegro.
-Ya no volveré a dejar que me digas sayonara tan tranquilamente –respondió él apartando sus manos del cuerpo de la bajista para posarlas en sus majillas– no volveré a salir de tu vida a menos que sinceramente ya no me ames.
Ella sonrió y depositó un suave beso en sus labios antes de decirle– supongo entonces que ya no volverás a casa solo.
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Al día siguiente la semana escolar comenzó con normalidad, nadie notó el cambio colosal que se había producido en los integrantes de Darkness así que afortunadamente pasaron de ser percibidos. Y digo afortunadamente porque Shikamaru aún tenía muchas cosas que investigar, aprovechando que la banda se reunió en todos los recreos, el azabache realizó vagas y diversas entrevistas a algunos estudiantes hasta que finalmente dio con Sasori. Su relación con el pelirrojo había quedado en buenos términos, Shikamaru hasta sentía simpatía por el sujeto que tan noblemente le había abierto los ojos en post del bienestar de Temari, y justamente alrededor de ella era que giraban las incógnitas del sujeto ya que aún tenía que averiguar quién los había separado en un principio al enviar esa funesta carta que lo cambió todo.
-No creo que tenga sentido estar tan alterado por algo como eso siendo que ya se resolvió todo –opinó Sasori después de escuchar la historia– pero si estuviera en tu lugar de seguro buscaría a la persona que se atrevió a meterse con Temari.
-Entonces ¿tienes una idea de quien pudo haber sido? –indagó el Nara mientras se llevaba las manos a los bolsillos.
-La verdad es que por la discusión de ayer me da la sensación de que la única persona que no estima a Temari es Terumi-sensei pero sus acciones siempre apuntaron a Darkness, nunca a Temari como individuo –meditó en voz alta el enroscado enigma que se le presentaba– lo único que se me ocurre es que ella no haya sido el fin en sí mismo.
-¿Te refieres a que alguien quiso perjudicarme apartándola de mí? –cuestionó al comprender de inmediato el razonamiento de Akaru.
-Esa es mi primera impresión pero es extraño ¿no te parece? –manifestó el pelirrojo y luego inquirió– ¿no crees que esto tiene el mismo tinte que aquel terrible suceso hace meses atrás cuando Temari e Ino fueron atacadas?
-Si bien se trata de dos hechos aislados, podríamos decir que en ambas ocasiones el blanco fueron personas cercanas a mí –coincidió deteniéndose un momento para pensarlo mejor.
-Es verdad, no obstante, es difícil lograr que alguien te odie tanto y, en todo caso, ¿por qué ahora y no antes? –preguntó Sasori intentando revelar el misterio.
-Porque algo cambió –respondió Shikamaru teniendo una buena idea de por dónde comenzar a desenmarañar la confusa situación– gracias Sasori ahora tengo una buena pista de por dónde empezar.
-Cuando quieras… por cierto, ahora ella debe estar mucho más tranquila ¿verdad? –cuestionó ansiando saber de la Sabuko.
-De hecho ella sigue siendo igual, es inteligente, sarcástica, mandona –comenzó a calificar pero debió detenerse abruptamente para quejarse del fuerte golpe que había recibido en la cabeza producto de una baqueta.
-¡Oye! –se quejaba su novia mientras caminaba hacia donde ellos estaban con el entrecejo fruncido.
-Y violenta –completó el Nara mientras se inquinaba a recoger el trozo de madera mientras Sasori se reía por lo bajo.
-Si vas a hablar de mí, al menos di cosas bonitas ¿no? –se quejó colocando sus manos sobre su cadera en forma de tetera.
-Te puedo asegurar que no dijo nada malo –defendió el pelirrojo mientras contenía la risa.
-Mejor así –advirtió ella relajándose un poco y entonces solicitó– ¿puedo hablar contigo un momento?
¿Conmigo? –prensó Sasori confundido.
-¿Con él? –preguntó Shikamaru un tanto sorprendido por la petición.
-Si con él –exclamó ella observando el tierno y preocupado rostro del azabache y luego agregó– no me mires así, Sasori es mi amigo.
-Claro si, gomen –manifestó el Nara concientizándose de que se estaba volviendo algo paranoico y dirigiéndose a Sasori indicó– voy a resolver el tema que hablamos, nos vemos después.
-Sí, suerte con eso –deseó el pelirrojo y una vez que quedaron a solas indagó– ¿sucede algo?
-Sí veras… lo que sucede es que no me comporté del todo bien contigo –señaló ella un tanto avergonzada– y lo peor es que seguiré siendo egoísta si me lo permites.
-¿A qué te refieres? –indagó el artista sin saber a qué venía todo eso.
-Desde hace un tiempo, yo he sido consiente de tus sentimientos –habló sintiéndose culpable por la forma en la que había manejado la situación.
-¡¿Lo sabías?! –preguntó incrédulo, jamás pensó que ella notaría, en especial porque se veía completamente inmersa en el Nara.
-Sí y realmente no supe cómo actuar, no podía corresponder tus sentimientos y tu parecías a gusto siendo solo mi amigo –explicó levemente para luego añadir– realmente es divertido pasar tiempo contigo y me gustaría que sigamos siendo amigos a pesar de que ahora salgo con Shikamaru pero probablemente eso sería muy incómodo para ti… así que…
-¿Tenías miedo de que dejara de ser tu amigo porque sales con Shikamaru? –preguntó el pelirrojo enterneciéndose por la ansiedad que invadía a la rubia, quien asintió inmediatamente– ¿qué clase de amigo sería si dejara de verte solo porque tienes novio? –Indagó él despejando toda duda del corazón de la Sabuko– respetaré a Shikamaru y tu decisión de estar con él, pero no permitiré que nuestra relación cambie por eso… después de todo, nunca fuimos nada más que amigos.
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Después de charlar con Sasori todo se había esclarecido para Shikamaru, es verdad que muchas cosas en su vida habían cambiado ese año, había sido promovido de cursos, había conocido a Temari en profundidad y se había enamorado de ella pero la única cosa que había perjudicado a alguien más había sido su determinación de postularse para delegado de la clase. El resultado de esa competencia había producido el declive social y emocional de una persona sumamente nociva.
Se comportó como un virus, se metió en mi sistema sin que pudiese notarlo y de a poco fue centrándose en destruir lo único que me importa –caviló el Nara apretando los dientes en busca de aquella pelirroja que le había complicado la existencia durante todo este tiempo.
Ingresó al club al que ella asistía y sin siquiera saludar ordenó– Hisako ven conmigo, ahora –el presidente del club se quedó estático ante la rudeza del pelinegro pero dejo ir a la estudiante ya que la orden venía del delegado de quinto año.
Tayuya frunció el ceño y caminó fuera de la habitación con la cabeza en alto. Shikamaru se dirigió entonces al salón de delegados, el cual se encontraba vacío en esos momentos y, sin tener opción, ella lo siguió. Una vez dentro él la miró amenazadoramente y exclamó– Parece ser que te agrada hacerte pasar por otras personas y dejar notas estúpidas –señaló aventándole la carta que ella había depositado en la mesa de Temari meses atrás.
Hisako sonrió de lado– bueno, podemos decir que cualquiera que fuese lo suficientemente estúpida como para creerlas merece la broma ¿no?
El Nara estaba furioso pero no le daría el gusto, en lugar de gritarle como se lo merecía se recostó en la pared junto a la ventana, abrió la misma y comenzó a fumar.
-No hace falta que te diga que no puedes fumar aquí ¿verdad Nara? –señaló creyendo que el sujeto recurría a la nicotina para calmar el instinto asesino que le surgía.
-Un crimen menor –calificó él exhalando el humo y sonriendo sínicamente– ¿sabes lo que sí es un delito? –cuestionó sin esperar respuesta y entonces manifestó– Intento de violación, ese si es un crimen serio.
-No sé de lo que hablas –señaló ella intentando disimular sus nervios.
-Hablo de que la verdadera estúpida es aquella que comete un delito tan serio y luego es descubierta por una broma infantil –soltó socarronamente mientras observaba como la desesperación invadía a la alumna.
-¡Imposible, tú no sabes nada! –gritó ella fuera de sí.
-Lo que me sorprende es el motivo, todo esto solo porque no fuiste la delegada del curso…
-¿Estás bromeando, basura? –indagó ella furiosa y entonces vociferó– cuatro años de mi vida opacada por el señor perfecto y cuando al fin el infeliz se muere viene un mocoso a tomar el cargo que me merezco por derecho… tiene que ser la más cruel de las bromas.
-¿No crees que le das demasiada importancia a algo trivial? –cuestionó el azabache y ella se enfureció aún más.
-¡Ja! ¿Trivial dices? No hay nada de trivial en esto –sentenció ella y luego argumentó– todos en mi familia han sido los mejores en todo siempre, mi padre es el dueño de la mejor compañía de seguros del país, mi madre es la mejor arquitecta de la ciudad, mi hermano es el primero de su clase en la carrera de ingeniería civil y yo ni siquiera pude ganar el puesto de presidente de clase –soltó completamente fuera de sí– a pesar de ser una decepción para ellos, no estaba tan mal visto que perdiera contra un Uchiha pero contra ti que eres un don nadie… era inaceptable tanto para ellos como para mí, pero no espero que un crio como tú lo entienda.
-Tus motivos no podrían interesarme menos –exclamó él, implacable ante el dolor de la pelirroja– pero soy un genio benévolo –se auto proclamó poniéndose a sí mismo en una posición muy superior a la de Tayuya– no diré a nadie lo que descubrí a cambio de que nos dejes en paz.
-¿Estás negociando conmigo? –cuestionó la mujer casi riéndose del azabache.
-Claro que no, es una advertencia –esclareció mirándola directamente a los ojos– jamás he dañado a una mujer en mi vida pero si te vuelves a meter con Temari hare una excepción contigo, no solo te mandaré a la cárcel sino que también romperé cada hueso de tu cuerpo.
La seriedad en la voz y semblante del Nara indujeron a la pelirroja a tomárselo en serio, jamás había visto al vago tan decidido. Ciertamente se veía capaz de cualquier cosa y la dama llegó a intimidarse al reconocerlo por lo que respondió ya vencida– Esta bien, si eso es todo me voy…
-Una cosa más –detalló Shikamaru antes de que ella abandonara la habitación– ¿cómo recordaste que Ino y yo éramos tan buenos amigos?
-Eres tan inteligente para algunas cosas y tan idiota para otras –calificó Tayuya sonriendo de lado– Yamanaka nunca fue mi objetivo, quizás te gustaría hablar con Haruno sobre eso –y después de semejante confesión abandonó la habitación dejando al sujeto pasmado.
¿Sakura Haruno? –Se preguntó mentalmente sin encontrar relación– pero ¿por qué contra Ino si Hyuga es quien sale con Sasuke? –su mente no podía hallar una teoría que convalidara las palabras de Hisako pero ésta no estaba en posición de mentirle.
-Las mujeres son tan… problemáticas –soltó junto a un suspiro para luego ponerse en marcha para buscar a la Haruno.
No tuvo que recorrer mucho para dar con ella, la encontró en el jardín hablando amenamente con Naruto y no dudo en interrumpirlos.
-Ohayo –saludó el vago con las manos en los bolsillos.
-¡Oh Shikamaru! Hace siglo que no te veo –exclamó alegremente el rubio.
-Es verdad, he estado algo ocupado –respondió con tranquilidad y luego clavó sus negras orbes sin brillo en la pelirrosa– ¿puedo hablar contigo un momento?
-Uhmm claro –soltó un tanto desconcertada la Haruno.
-Oye más te vale que no te le declares –advirtió el Uzumaki quien hacia un tiempo estaba intentando, de manera torpe y poco efectiva, conquistar a la dama de ojos color jade.
-¡Ja! ¿Estás loco? Mi novia me asesinaría –exclamó el Nara sin pensarlo.
-¿Tienes novia? –Cuestionó sorprendido el muchacho de ojos celestes para luego soltar pícaramente– no pierdes el tiempo, ¿eh? Cuéntame sobre eso.
-Es una larga historia, volveré después si quieres escucharla –sentenció él alejándose un poco para hablar con Sakura en privado.
-Hai aquí te espero –finalizó Naruto recostándose contra la base de un árbol que daba buena sombra.
Y, una vez que ambos delegados se encontraron en un apartado del jardín, Sakura habló –no sabía que tenías novia.
-Sí y de ella es de quien te quiero hablarte –anunció captando toda la atención de la pelirrosa– de ella y de Ino.
La Haruno se paralizó por un momento y la melancolía invadió sus ojos, la verdad es que no estaba para nada orgullosa de sí misma pero el primer paso para reivindicarse era sincerarse con ella misma y con los demás– sales con Sabuko-senpai.
-Así es, imagino que ya sabrás de que quiero hablar –acotó él sin que ella fuese capaz de mirarlo a la cara.
-Si alguien podía descubrirlo de seguro ese eras tú –halago por haber sido capaz de seguir esa huella después de tanto tiempo.
-Para ser justos Hisako me lo dijo después de que amenazara su integridad física y su buen nombre –confesó él considerando por primera vez que quizás se había dejado llevar un poco por sus sentimientos en ese momento.
-Ya veo, imagino que lo que quieres saber es por qué –habló la dama de ojos color jade y al ver asentir al azabache comenzó a relatar– Yamanaka-chan era la única que ese entonces desafiaba mi autoridad como una favorita de Tsunade-sama pero eso no era lo que me molestaba, lo que me irritaba es que, generalmente, sus comentarios estaban vinculados a Uchiha-kun. Puse en manifiesto lo que yo creía eran sentimientos legítimos por él para marcar territorio sobre él pero ella parecía no respetar esos límites y finalmente dejé que el odio me ganara. Fue entonces que me alié con Hisako para incorporarme a su fallido plan.
-Pero ¿no sería más lógico que odiaras a Hyuga antes que a Ino? –indagó al ser capaz que algo había cambiado dentro de ella a diferencia de Tayuya quien seguía siendo igual de oscura y perversa.
-Ellos aún no empezaban a salir juntos y cuando lo hicieron me convertí en amiga de Hinata con el propósito de sabotear su relación, pero mientras más tiempo pasaba con ellos menos me gustaba Sasuke y más me agradaba Hinata, al final no pude hacerlo –explicó un tanto cabizbaja aunque feliz de ya no ser esa Sakura– toda la atracción que sentía por Sasuke se desvaneció dejándome ver que lo que único que me gustaba de él era aquello que no conocía y en lugar de intentar hallar esa información solo lo imaginé de modo tal que me gustara, lo convertí en mi hombre perfecto cuando en realidad siempre estuvo muy lejos de serlo.
-Entonces convertiste lo que podría considerarse un plan abominable en algo mejor –calificó sintiendo empatía por la chica quien lo miró con curiosidad por lo que él se explicó– un corazón débil hiere a los demás pero te sobrepusiste a tus limitaciones.
-Aun así estuve muy cerca de lastimar seriamente a Yamanaka-chan y Sabuko-senpai así que si vas a hacer público todo lo que sucedió no te detendré, lo merezco después de todo –aceptó la pelirrosa su destino como parte de sus errores pasados.
-Si bueno, en lugar de eso preferiría pedirte un favor –mitigó él alejándose un poco de ella y conjuntamente de sus penosos sentimientos.
-¿Un favor? –Repitió un tanto desorientada y entonces accedió– claro, dime.
-Quiero que te conviertas en buena amiga de Ino, quiero que seas tan cercana a ella como lo eres de Hyuga-chan ahora –solicitó esbozando una mirada inexpresiva– van a estar juntas dos años más después de todo y me gustaría saber que se llevaran bien cuando yo no esté.
-Seguro, cuidaré de ellas –afirmó Sakura con una sonrisa en el rostro considerando a Ino como una chica afortunada por tener ese tipo de amigos.
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Al final del día escolar Shikamaru esperó por Temari para volver con ella a casa, una vez que la rubia apareció se veía alegre y complacida, como si el día hubiese resultado sumamente fructífero para ella.
-Lamento la demora –se disculpó ella emprendiendo el camino de regreso junto a su novio.
-No importa –mitigó él junto a un bostezo.
-Te ves muy cansado para no haber hecho nada en todo el día –masculló ella ante el perezoso gesto del azabache.
-Mendokusei mujer, no molestes –solicitó él junto a un suspiro llevándose las manos a los bolsillos. Ella sonrió y lo tomó por el brazo provocando que él se ruborizara un poco lo cual le resultó divertido a la Sabuko, casi como si de una travesura se tratase.
-¿Quieres cenar en casa hoy? –cuestionó ella con singular amabilidad a lo que el Nara se vió obligado a mirarla a los ojos y esas verdes orbes que se veían más brillante con la caída de la noche lo obligaron a sonreír.
-Si –accedió él con calma mientras pensaba que a pesar de todo, ella valía la pena el problema.
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Reviews
Rinsan12: *la abraza* sos del tipo de lectora con el que sueña toda escritora *o* pero si me seguis halagando me la voy a creer xD Si afortunadamente entro en razon pero era cuestion de tiempo, despues de todo estaba cegado por la posibilidad de perder lo unico que habia tenido sentido en su vida desde que murio itachi. Me alegra que te haya gustado el capitulo, ya no tardaré tanto en actualizar, gracias por todo besitos
kotomi: siii finalmente entro en razon y hanabi confeso algo que venía ocultando hace años impulsada por el cambio en hinata, y sin saberlo ayuda a ésta ultima a no rendirse. Gracias ! si ya no me estresare tanto besitos ^^
Mellorine e.e: i know that feeling... basicamente me imagino que te quedaste sin tablet cuando la azotaste despiadadamente contra el piso xD
Ese kurama señalando obviedades...
no seas asi, vos tambien te pondrías depre si estuvieras indispuesta como sasu.. ehhh.. si, si bien macho.. eh.. si eso. ino sai ni vienen ni van xD no te preocupes! vos opina con libertad que me encanta leer las diferentes opiniones de la gente, además sasuke es burlable :E besitos
Daniela Ivashkov: muchas gracias, me alegra que te haya gustado ^^ sobre tu duda, hay muchas teorias de como se desarrolla el tiempo. yo tome la teoria que dice que lo percivimos linealmente y que existen multiples tiempos y espacios paralelos al nuestro, por eso les di la posibilidad de renacer en otro mundo (como se supone haran kasumi e itachi) no obstante, lo que vos detalleste es lo que yo propongo pero no necesariamente tiene que ser la verdad absoluta, si alguien quiere pensar que hinata hubiese conocido a sasuke de todas formas aunque no hubiese ingresado a darkness, tambien es perfectamente argumentable. la verdad es que me encanta dejar ciertas cosas a interpretacion de los lectores y si me la cuenta mejor xD (si soy retorcida) en fin, espero os haya iluminado, gracias vuelva pronto
sayuri uchiha: hola! me alegra que te haya gustado la reconciliacion :D la verdad es que la pense mucho porque no queria que quedara incrustada en la historia como algo que paso porque tenia que pasar. si pobre itachi hizo todo el trabajo, casi se queda ciego y murieron igual DX lo hay que reconocerle a itachi es que pensó en todo xD aww gracias, no te preocupes no solo no voy a dejar de escribirla sino que planeo terminarla este mes. tu numero esta libre asi que ya te ha sido asignado, sii he leido el manga, el día que salio el cap 678 delo manga todo el mundo me escribio y yo fui feliz 3 , me gustaria comentar sobre eso al inicio de los caps pero no quiero spoilear a nadie asi que me vengo conteniendo por ahora.. muchas gracias por el review besitos.
AAmanda-hyugaa: muchas gracias, si finalmente la verdad salio a la luz y el resto era predecible xD
Lo Kasumi es una venganza personal porque nadie la leyó cuando la conceví T.T así que esta es la revancha :D
si vi el ultimo capitulo de naruto y la verdad es que me enoje batante al ver que no habian pasado como se debe la muerte de shikaku e inochi, por todo lo dema estuvo descente lo que me encantó fue el manga 678 333
gracias por comentar, besitos ^^
