Todos los presentes desviaron su atención de la nave cuando me vieron girarme, esperando órdenes.

-¿Quieren una invitación para regresar a sus labores?- hablé de manera un poco altanera, todos se movilizaron en el acto con una leve sonrisa en sus rostros.

La victoria sería nuestra.


Stage 48: Sin compasión

Suzaku P.O.V.

No podía dormir, y se me hacía tonto que a estas alturas de la batalla, "descansar" fuese una orden directa de nuestro líder. Por más que siempre estuviera en lo correcto o al menos la mayoría de tiempo, no era un lujo que nos pudiésemos dar el bajar la guardia de esta manera, así que me encontré a media noche sentado en el centro de mandos, solo acompañado por la luz de las pantallas que indicaban la situación actual de Japón.

Completa y absurda calma.

Precediendo una terrible tormenta.

Según Lelouch, esto sería tan salvaje que ni siquiera el enfrentamiento entre la Orden de los Caballeros Negros y él se le compararía, porque entonces cada quien había tenido sus motivos propios para tener algo de compasión. Con James la historia era completamente diferente y temía que Lelouch tampoco fuese a ponerse muchos límites.

Después de todo, esto se había convertido en algo personal.

Y tonto si lo analizaba más a fondo, ¿Pero cuándo una guerra era un movimiento inteligente?

-Creo que ambos envidiamos a los que pueden dormir- una voz llamó a mis espaldas y apenas moví los pies para hacer que la silla girara. Ohgi estaba parado en la puerta y sin ningún tipo respuesta de mi parte, solo se acercó más y tomó asiento en otras de las sillas. Volví a observar las pantallas en espera de un inesperado cambio.

-No sé si tendrán un sueño pesado o una seguridad envidiable de cómo terminará todo esto- admití al final reprimiendo un suspiro. Ohgi encontró algo entretenido en mis palabras porque se rio levemente.

-Si algo he comprobado es que tanto Japoneses como Britannian pueden entregarle la vida a su líder sin pensarlo dos veces, así que la confianza que les dio en las últimas horas puede dejarlos descansar-

Fue mi turno de torcer la boca un poco contrariado.

-¿Eso significa que yo no confío en que esto vaya a acabar bien? ¿Que seguro ganaremos?- sonó como a reclamo pero si las palabras de Ohgi eran ciertas, entonces yo tenía algo malo.

Él negó lentamente. También estaba aquí despierto después de todo.

-Creo que ambos sabemos que la victoria es un hecho. Con toda la destrucción y muerte que pueda causar, porque no hay manera al final de que los objetivos que nos propusimos NO se cumplan- el hombre tenía cierta razón hasta ahí –Lo que nos mantiene despiertos es otra cosa quizás. Nerviosismo de no saber a quién no vamos a volver a ver, o temor de cosas que se puedan salir de nuestro control-

Bueno, eso era un punto por tratar.

-¿Y qué tiene miedo de perder el Primer Ministro de Japón?- cuestioné, mirándolo directamente por primera vez desde que había llegado. Él solo se dio cuenta de mi acción mirándome por el rabillo de su ojo, pero luego puso una leve sonrisa en su rostro que se fue borrando mientras lo pensaba seriamente.

-Podría ser mi propia vida, dejar a mi hijo y a mi esposa sin un apoyo- confesó –O perder a personas que considero mi familia, como Kallen, Naoto… incluso hasta Tamaki-

¿Perder amigos?

Sin duda eso era algo que temía cada batalla, pero ahora se sentía diferente.

Tenía miedo de no demostrar que todo aquello que había pasado valiese la pena. Tenía miedo de fallarle a las personas que no lo merecían y no cumplir con mi misión en tiempo y forma para que los otros avanzaran. Morir no me daba miedo pero mientras pudiera evitarlo hasta el último aliento estaría bien, pelearía por mi vida.

Y por las promesas que había hecho a otras personas.


Me encontré fuera de la habitación de Lelouch a las tres de la mañana, saber a qué le temía no me hacía dormir mejor o siquiera tener sueño y realmente dudaba que él estuviera tan pasivo, así que a lo mejor podríamos hacernos compañía. Toqué la puerta un par de veces y escuché un gruñido del otro lado, después vinieron varios segundos de silencio y finalmente los pasos de Lelouch acercándose.

Abrió la puerta y realmente no esperaba verlo de esta manera. Lo consideraba insultante de hecho.

-¿Estabas dormido?- reclamé.

De todos aquellos momentos en los que nos habíamos peleado sobre el mismo tema con catastróficos resultados y las otras veces que era obligado a estar en cama por razones sobrenaturales, pero ahora estaba por su propia iniciativa ¡¿Dormido?!

Se talló los ojos y me miró visiblemente cansado pero furioso por haberlo despertado a estas horas. De hecho metió la cabeza dentro de la habitación de nuevo buscando la hora exacta en el reloj y bufó bastante contrariado.

-¿No eres tú el que insiste que…- trató de suprimir un bostezo –dormir…salud y no sé qué más?-

Esperaba que mi rostro se mostrara tan irritado como yo me sentía actualmente, pero en eso algo se encendió en la mente de Lelouch y con un movimiento fugaz, sacó un arma detrás de su espalda y me apuntó entre los ojos.

-¿Quién eres y qué hiciste con Kururugi Suzaku?- sentenció fríamente.

Con una mano retiré el arma de mi cabeza y me vi más ofendido por su reacción, entonces lo empujé dentro de la habitación y cerré la puerta detrás de ambos. Si esperaba encontrar que estaba actuando que dormía, me probé equivocado al no encontrar su computadora por ningún lado, las luces apagadas y su cama hecha un desastre.

-¡En serio Lelouch!- reclamé.

Pero él hizo su camino de nuevo hasta la cama y se metió entre las cobijas ignorándome por completo, incluía darme la espalda y dejarme parado en medio de la habitación. Me había causado noches de insomnio sus horas de planes, así que no permitirá que esta vez él me dejara abajo.

-Despierta maldito bastardo- sentencié moviéndolo por los hombros, Lelouch se aferró más a la almohada y trató de ignorarme. –La base está siendo atacada- intenté.

Negó con la cabeza enterrada en la almohada.

-Sería el primero en enterarme- respondió, subiendo las sábanas de nuevo hasta sus hombros y yo me dejé caer sentado en la orilla de la cama.

-Vamos Lelouch, no puede ser que tú de todas las personas puedas estar tan tranquilo y durmiendo- casi lloraba por esta injusticia.

-¿Es una ley que no duerma antes de una batalla?- continuó hablando conmigo aunque su voz cada vez se escuchaba más lejana. Gruñí mentalmente sabiendo la respuesta.

-Claro que no- contesté –Pero yo no puedo dormir y tú sí, así que es tu turno de acompañarme- codeé las sábanas esperando golpearlo pero creo que no sintió nada o le di a una almohada. De hecho ya ni se movía a no ser por su lenta respiración.

¿Había osado dormirse de nuevo?

Me incliné sobre él para buscar su cara del otro lado. Definitivamente estaba dormido, pacífica y envidiablemente dormido. Me vi incapaz de volver a reclamarle el hecho de abandonarme, pero eso no detenía mi frustración al ser de los únicos que no podían descansar. Dándome sueño en el momento menos indicado en la batalla, lo apostaba.

Entonces miré alrededor tratando de entretenerme en algo cuando mi vista se detuvo en la mesita junto a la cama. Junto al arma de Lelouch, su celular y la llave del Faustus, se encontraba un pequeño botecito blanco. Con una etiqueta médica que llamó mi atención, entonces lo tomé sin pensarlo dos veces, enarcando una ceja entretenido por su contenido.

"Píldoras para dormir 1 c/4hrs"

Estrellé la palma de mi mano en mi frente y no sabía si reírme o qué. Pero se apoderó de mí un sentimiento bastante extraño que no podía expresar.

Nadie supo de Lelouch después de las diez de la noche y haciendo cuentas de las instrucciones de estas cosas, había interrumpido su sueño de belleza poco después de la mitad.

-Tramposo- musité. Pero no sabía si sentirme aliviado de que al menos tomaba en cuenta mi consejo o era mi turno de preguntar: Quién eres y que has hecho con Lelouch.

Tomé el bote de las píldoras y pedí su baño prestado a la oscuridad. Una no haría daño y todavía era temprano en la madrugada, además el sofá se miraba invitador.


Con lo que quizás no contaba era con mi fallida estrategia de sueño. No porque no hubiese descansado, claro. Pero creo que me había excedido en más de lo esperado con las horas de sueño y Lelouch no se había molestado en levantarme cuando la mañana había llegado. Así que me encontraba corriendo por los pasillos mientras terminaba de abrochar mi uniforme y por un milagro pedía llegar en tiempo a la última reunión antes de la batalla.

El sentimiento de que podría ser la última vez que podría ver a alguien de los presentes no era nuevo, pero era escalofriante.

Así que dándome un último vistazo en la superficie reflejante de las ventanas acomodé el cuello de mi camisa y entré al centro de mandos tratando de aparentar que no había corrido todo el camino y que la situación no me ponía nervioso.

Solo que. . . no había nadie.

Parpadeé confundido pensando que me había equivocado de habitación pero mi mente alegaba de inmediato que este era el único espacio con las pantallas que mostraban los límites de Japón y los mapas. Además, Lelouch estaba sentado a la cabecera de la gran mesa en el centro del lugar, mirando superficialmente sus alrededores con una pose pensativa.

Las puertas detrás de mí se cerraron automáticamente llamando la atención de Lelouch.

-Buenos días- se burló con una leve sonrisa. Me acerqué ya resignado a que esto pasaría, pero un par de cosas seguían sin cuadrar en mi mente.

-¿No se supone que teníamos una reunión que debió empezar…?- bajé la vista pescando el celular de mi pantalón y mirando la hora -¿Hace diez minutos?-

Lelouch se recargó en su silla y se cruzó de brazos mirándome como si me hubiera crecido una segunda cabeza.

-¿Dije que tendríamos junta?- preguntó sinceramente confundido. Entonces cuando estuve a punto de responder, me daba cuenta de que realmente eso no había sido una orden, ni siquiera lo había mencionado.

-Bueno… no- admití mirando de manera culpable hacia otro lado, mi cerebro quizás había saltado a demasiadas conclusiones por su cuenta –Creo que di por hecho que abría una ya que esperamos que hoy llegue el enemigo a Japón- y mi tono se había vuelto amargo en el final.

Por el rabillo del ojo noté que Lelouch asintió de manera distraída, no sé si dándome la razón o tachándome de paranoico. Entonces por primera vez mi percepción caía de lleno en su persona.

La verdad al final siempre era la misma, Lelouch no necesitaba de mucho esfuerzo para saltar de un alter-ego a otro con la ropa apropiada y esta vez, Cornelia había dado en el clavo si se había encargado personalmente de la ropa de Lelouch. Porque justo en este momento, la historia del mundo entero no tenía a una persona común y corriente a cargo de la supervivencia de la humanidad como una raza libre, no.

En este momento, la persona que dirigía la defensa era un príncipe de Britannia cuyo cargo había brincado a Emperador recientemente. Sin mencionar que sus milagros y discursos como Zero nos seguirían al campo de batalla, pero al mismo tiempo era un piloto más en nuestras líneas y la sola idea de usar un atuendo aparatoso entorpecería sus movimientos.

Así que al final de la línea teníamos también a una persona joven que no usaría una peluca, regalia exagerada o miles de medallas colgadas de una solapa.

Lelouch estaba tan distraído que no notaba la manera en que mi mente reparaba en los detalles de su ropa. Un pantalón blanco diseñado específicamente para él, una gabardina entallada a su cuerpo de color blanco pero con los puños idénticos al traje de Zero excepto por un color más oscuro donde había color violeta. Sin mencionar que la gabardina no estaba cerrada con botones comunes hasta el cuello, ahí Cornelia había tomado el cuello y frente de la túnica de Emperador de Lelouch y la había pasado exactamente igual. Solo que donde Lelouch había usado antes una camisa interior blanca con pedrería, estaba había sido sustituida por una de color violeta obscuro sin nada anormal en ella.

Para finalizar su atuendo, como sería digno de un príncipe, un emperador y de la imagen oficial de Zero, Lelouch portaba una capa blanca que se entrelazaba a su cuello con un pin color oro con el símbolo de Britannia. Pero la capa en sí era diferente a la del terrorista no mostrándose tan fría y rígida, además de ser blanca en el exterior pero con el violeta reinando en el forro interior. Sin duda el largo de la capa llegaba a los pies de su portador.

En síntesis, era todo lo que Lelouch podía representar al mismo tiempo en estos momentos y lo que realmente era él, así que su manera de lucir la ropa no era extraña o producía un contraste doloroso en mi cabeza, y creo que en nadie cuando lo vieran. Porque era tan natural y preciso que parecía una segunda piel.

Reordené mi cabeza contento con el análisis.

-Así que no habrá junta- musité, Lelouch no me miró en ningún momento para negar levemente.

-Todo lo que tenía que decirles lo hice, cada quien se está preparando de la manera conveniente para lo que tiene que hacer y tú deberías estar revisando el Lancelot, Suzaku-

Eso era una orden al parecer y no entendía el porqué de la soledad de Lelouch en este lugar.

-¿No harás lo mismo con el Faustus?-

Me miró de reojo sin moverse un solo centímetro, algo contrariado por mi insistencia.

-Confío en mi equipo de científicos- contestó.

-Yo también-


C.C. P.O.V.

El extraño sentimiento de incomodidad no desaparecía al paso de los minutos. No era el hecho de estar de vuelta en Pendragón, no eran paredes desconocidas para mí y tampoco la compañía me repelía, quizás era todo lo contrario. Cyan estaba encantado con la decoración, los jardines y quizás como yo, el servicio de comida tan personalizado que podría disfrutar un príncipe Imperial.

Entonces le ponía un alto a todos mis pensamientos admirando el niño que comía con las manos la variedad de frutas en su plato.

¿Príncipe Imperial? ¿Desde cuándo esos títulos se adjudicaban solos? Lo cierto era que Lelouch había adoptado legalmente a este niño y de la misma manera, podía alegar que este niño era suyo y no realmente mío. Pero por coincidente nacía en mí la duda si la adopción representaba algo más complicado aquí en Britannia. ¿Qué era de Cyan en estos momentos? ¿Tenía un prefijo imperial? ¿O era Lamperouge? O quizás conservaba el apellido de su difunta madre.

-Maldición Lelouch- musité limpiando con una servilleta el rostro del pequeño monstruo. No puedes ir por la vida adoptando niños y dándoles de la noche a la mañana un título.

¿Tenía realmente idea de cómo había cambiado la vida de un huérfano dándole familia y una estirpe real solo por capricho? Así sea el último descendiente de una hermana que yo ni siquiera recordaba.

-Tienes tanta suerte niño- continué hablando y pronto distraje a Cyan de sus ganas de seguir comiendo. Luchó por girarse en mi regazo para quedar frente a frente conmigo y con sus manos llenas de azúcar se tomó de mi cabello. Suspiré sin tener el corazón para negárselo y solo le sonreí cuando creyó que estaba enojada con él. –Eres como mi karma ¿Sabes?- despegué con delicadeza sus manos de mi cabello para limpiarlo con una servilleta –Lelouch siempre se quejaba de que yo hacía un desastre grasos en su habitación con la pizza, y tu vienes a cobrártelas todas en mí-

Claro que a pesar de que Cyan no entendía mucho de eso, se entretenía bastante cuando las personas le hablaban como tratando de procesar por completo lo que le decían y al mismo tiempo elaborando una respuesta.

-¡Máma!- gritó. Y esa era su manera de responder.

-¿Dónde está el sobrino más hermoso de este palacio?- la declaración como la voz me petrificaron unos segundos en incomodidad, pero Nunnally pronto llegó desde la puerta del comedor hasta mi lado con una sonrisa entretenida.

Lo había hecho a propósito.

Cyan pronto extendió los brazos hacia la persona que estaba parada y Nunnally aceptó de manera feliz. Aproveché el momento para seguir exprimiendo de mi cabello el azúcar y los pedazos de fruta masticada.

-C.C.-san ¿Qué hace todavía aquí?- preguntó Nunnally mientras dejaba que Cyan se tomara de su collar con curiosidad. Yo apenas terminaba de procesar un enigma cuando otro me era presentado.

¿Aquí? ¿Acaso el comedor no era para comer?

-Tienes que ser más específica, Nunnally- comenté poniéndome finalmente de pie y los pliegues de mi uniforme de la orden volvieron a su lugar. Sentí que debía usar esto hoy sin importar qué o que la batalla estuviera lejos, junto con Lelouch había sido parte de esto desde el inicio y creía que era lo adecuado.

Cyan al ver que me estaba movilizando volvió a extender sus brazos hacía mí y Nunnally lo acercó con una leve sonrisa. El pequeño monstruo parecía tener sueño ya que de nuevo en mis brazos solo acomodó su cabeza en mi cuello mientras que con una mano volvió a tomarse de mi cabello.

-Los planes de mi hermano… ¿Acaso no son los más brillantes?- comentó Nunnally no respondiendo mi incógnita pero creo que seguía presionando el mismo tema.

-Brillantes, devastadores y quizás magníficos- concedí, Lelouch era una persona bastante inmiscuida en la estrategia. –Nunca deja ningún cabo suelto-

La sonrisa de Nunnally perdió un poco de brillo y sus ojos se centraron por completo en Cyan.

-No le pregunté a Lelouch antes de partir de dónde había sacado ese niño, aunque no creo que en un año hubiese logrado tener un hijo tan lindo y tan grande como Cyan- esto era muy incómodo –Pero veo que su manera de ver la vida está cambiando drásticamente- finalizó y yo seguía perdiéndome de algún punto en específico.

-¿Hay algo que te moleste, Nunnally?- pregunté y temía que la respuesta tuviese que ver con mi relación con su hermano y estas repentinas noticias, así como el hecho de que Lelouch me había dado un título antes de partir. Nunca antes me había enfrentado al tema de la familia y convivir con Lelouch era un avance, pero estar tan cerca de sus hermanas y ahora tener esta joven vida en mis brazos se volvía totalmente diferente a la relación de cómplices que siempre había insistido en llamar yo.

-Es solo que mi mente no puede dejar de saltar en conclusiones pesimistas al final de esta pelea- admitió Nunnally completamente seria al respecto y aquí es donde temería que su mente actuaba exactamente con la de Lelouch y podría descubrir en los planes de su hermano algo que yo no había notado.

-Lelouch prometió volver, si a eso te refieres- comenté ajustando mis brazos y el peso de Cyan –El bastardo no puede solo dejarme sola con un niño, tiene que mantenerlo- sonreí y Nunnally se vio entretenida por el comentario mas no lo suficiente.

-Quizás sea que yo veo la presencia de este niño con otro motivo que la promesa de volver de mi hermano, C.C.-san- era mi turno de sentir un nudo en el estómago ante sus palabras –Creo que Onii-sama tampoco tiene planes de volver de estar batalla, no si es necesario. Y me temo que nos ha dejado a todos en compañía de nosotros mismos para ver un futuro menos triste si el llega a faltar-

No, Lelouch no podía hacerme eso de nuevo.

-Se redimió a sí mismo logrando de alguna extraña manera el devolvernos a todas aquellas personas que la rebelión nos quitó, como Euphy- continuó Nunnally con su tono oscureciéndose más y más –Pero cuando creí que Onii-sama al menos volvería por mí, para no dejarme sola, le encargó mi seguridad a Rollo. Y traté de buscar un motivo por el cual mi hermano entonces lucharía por sobrevivir, mis esperanzas recaían en usted C.C.-san, al menos hasta el día en que Onii-sama llegó con ese niño-

Esto no podía ser posible.

-Creo que sus intenciones no eran formar una familia o al menos eso no era lo primordial, pero sí asegurarse de que usted tuviera algo o alguien a lo cual aferrarse al igual que el resto sin necesidad de su presencia la final de la guerra-

Eso era.

Ese era el sentimiento de incomodidad que se formó en mi estómago diciendo que había algo que ignoraba. Porque los planes de Lelouch nunca eran claros hasta que todo daba resultado y esta vez me lo había aplicado a mí. Puso una responsabilidad en mis manos para distraerme por completo de él, para distanciarme y sobre todo para no permitir que me enojara por sus acciones.

Pero ya estaba enojada, gracias a la percepción de Nunnally.

Y ahora estaba atada de manos al borde del pánico mundial.

Sin embargo yo no quería quedarme a ver un niño crecer que me recordaría que Lelouch se había sacrificado por una felicidad que incluía la mía. No quería pensar el resto de mi vida que solo me había hecho a un lado y que había dejado que todo pasara, porque las cosas no valían la pena hechas de esa manera. Si, Cyan era mi responsabilidad y un gran motivo para salir de mi vida tan aburrida y atascada. Pero no lo haría yo sola y ese hombre me las pagaría caro una vez que estuviéramos de frente.

Si yo era la mamá de Cyan, entonces mi responsabilidad era ponerlo a salvo.

Y no estaría a salvo conmigo volando a toda velocidad de vuelta a Japón en el Frontier.

Estaba ya dormido así que no presentaría mucha resistencia, lo tomé de manera suave y delicada en mis brazos admirando su cara de cero preocupaciones e inocencia. Así quería que creciera y yo también me encargaría de labrar ese futuro.

-Se una buena tía, Nunnally- declaré pasándole al pequeño bulto dormido y ella me miró entre sorprendida y feliz mientras lo recibía. –Voy a traer al bastardo de tu hermano de vuelta-

Eso podía asegurarse.


Lelouch P.O.V.

La calma que precedía esta última tormenta era agonizante, la manera en que todos guardaban silencio sentados o de pie junto a sus KF era formidable. La manera en que cada uno tenía su mundo personal dentro de su cabeza podría ser entretenida, si tan solo no hubiera siempre una persona que rompiera el cuadro con sus declaraciones estúpidas.

-¡Ya me aburrí! ¿Me levanté temprano para esto?- las quejas de Tamaki no fueron bien recibidas, vi uno de los libros de Rakshata volar en dirección de su cabeza para callarlo pero logró esquivarlo en el último segundo. -¡Vieja bruja!- reclamó, solo atiné a cubrir mi rostro con una mano escuchando atentamente cómo esos dos se peleaban y otros miembros de la orden se paraban para separarlos.

Ese extraño acto podía romper la tensión de muchos, pero a mí solo lograba ponerme los nervios de punta. Sentía la mano de Suzaku descansar en mi hombro de manera compasiva. Él sabía que yo no estaba abierto a chistes en este momento. Además que hubiese dormido durante ocho decentes horas ni significaba que hubiese descansado. Todo lo contrario, quizás había sido una pérdida de tiempo.

-¡Naoto tu mano!-

Ese grito no era parte de la pelea y logró que levantara la vista plenamente concernido. Kallen estaba de pie junto a su hermano viendo con confusión la extremidad mencionada. Me puse de pie y caminé hacia ambos para observar de manera más crítica la situación y solo podía llegar a una conclusión.

-El enemigo está aquí- declaré. Y de manera sincronizada las alertas de los límites japoneses comenzaron a pitar de manera desesperante. Eso no distrajo a todos del hecho de que a Naoto Kozuki se le estaba desvaneciendo una mano como si de un fantasma se tratase.

-¿Esto es obra del geass?- giré en dirección de la voz de Urabe y no tan sorprendentemente, su mano derecha se encontraba en el mismo estado que la de Naoto y las conclusiones en mi mente llegaban por sí solas.

Hice un recuento rápido de los presentes, notando de manera peculiar que no eran solo dos las personas que sufrían de esta transparencia pero el pánico no reinaba. Había varios hombres en las mismas condiciones y a todos los unía un hecho irrefutable. Eran todas aquellas personas que yo había logrado traer al mundo de los vivos como un favor.

-Lelouch…- el tono preocupado de Suzaku confirmaba mis sospechas, al bajar la vista y observar mi propia mano, esta también se encontraba en el mismo estado que los demás. Solo quedaba una cosa por hacer pero no quería hacer uso de esta parte con la batalla recién comenzada, de hecho ni siquiera quería rebajarme al nivel de alguien como James para lograr lo que quería, pero en la manera que se interfería en mis planes, debía tomar medidas drásticas.

La monja había dicho que James era un ser tan incompleto que el geass respondía a sus necesidades del momento. Así que si su miedo justo ahora era mi presencia y la de la Orden, el geass que se estaba expandiendo sobre Japón trataba de desaparecer mis ventajas, en forma de todas aquellas vidas que Kami-sama me había devuelto, incluida la mía.

Pero de la misma forma y siendo un arma de dos filos, no podría expandir el poder de acción del geass manera prolongada y mucho menos abarcar todo el territorio sin morir antes de llegar a mi base. Así que solo lo estaba haciendo por asustar y duraría un par de minutos.

Seguía sin dar una orden mientras sentía todas las miradas que perforaban con preocupación en mi persona, pero me probé en lo correcto cuando aguantando unos segundos más, mi mano volvió a ser visible al mismo tiempo que las demás y hubo un suspiro general de alivio.

Esta guerra involucraría al geass en su máximo esplendor.

-A sus posiciones- declaré, todo el hangar se movilizó en silencio y los KF eran encendidos de inmediato. Suzaku me dio un apretón en el hombro y se encaminó al Lancelot sin mayor declaración, pero seguro preguntaría por el canal de comunicación privada qué rayos había pasado.

Entonces todos los KF disponibles, mejorados, viejos y los únicos en su especie despegaron del hangar o utilizaron los Slash Harken para bajar a tierra. Dejando una gran bodega que antes rebozaba de tecnología y capital humano sola, a excepción de un grupo de científicos que ponían todas sus esperanzas en sus creaciones.

-Lelouch…-

Rakshata esperaba órdenes.

-Prepárense para activar el escudo- declaré, entonces debía buscar mi propio KF.


Suzaku P.O.V.

Aquí íbamos de nuevo y por última vez, con suerte la mayoría saldría con vida y los que no, habrían muerto defendiendo lo que querían. Había un tenso ambiente de silencio reinando entre nosotros con una incertidumbre que no dejaba espacio a la menor broma y eso tampoco estaba bien. En lo que conocía a la orden de los caballeros negros, a pesar de la seriedad y la fuerza que demostraban en batalla, el silencio no era una de sus estrategias.

No alardear entre ellos, no empezar a hacer apuestas u opinar. Eso no era la moral normal de la Orden y Lelouch seguía el mismo camino,

¿Era acaso porque no había un milagro en el campo? Algo que le diera la seguridad a todos de que ganaríamos.

Había docenas de KF sobrevolando los cielos de Tokyo y de la misma forma temía por todos aquellos que tomaban refugio a nivel del suelo. Esto sería una catástrofe en muchos sentidos, nos sería imposible proteger todo. Pero el enemigo estaba en casa y no quedaba nada más que resistir.

Mi tablero comenzó a parpadear con las señales amigas en las cercanías. Un punto rojo a mi derecha como el Guren y un punto amarillo rezagado que se ponía delante de todos nosotros marcando el FAUSTUS.

-Creí que no vendrías- sonreí en la comunicación, escuché cómo Lelouch hizo un sonido con la garganta dando por irónico mi comentario. Entonces sabía que tenía que hacer algo para romper el hielo en la orden y activé un pequeño botón en mi tablero transmitiendo mi canal de comunicación a los demás, entonces Lelouch contestó.

-Suzaku, otro comentario como el de Tamaki y te mandaré a la peor posición de esta batalla- sonreí de manera abierta ante su reto.

-¿Y cuál sería esa?- cuestioné, podía escuchar entretenimiento en la voz de Lelouch.

-Ser la pareja de batalla de Tamaki-

Dicho miembro de la orden se quejó abiertamente haciendo notar que esto no era una plática privada y el resto de la Orden comenzó a reír, entonces comenzaron a notarse los primeros comentarios.

-Zero siempre dijo que Tamaki era el cebo y supongo que eso no ha cambiado- Ohgi nos escuchaba a todos desde el centro de mandos y se hacía partícipe en las viejas memorias. El mencionado reclamaba tal maltrato emocional.

-¡Zero nunca ha confiado en mí desde el primer día que lo vimos! ¡!Además he mejorado!-

-La primera vez que vimos a Zero apostabas porque era tan feo que debía usar la máscara- secundó Kallen.

Lelouch entonces debía defenderse.

-Tamaki hoy no es la carnada porque eso ya es muy predecible- si alguien esperaba que Lelouch argumentara que la posición de Tamaki era importante, estaban equivocados -Pero supongo que ahora puedo contestar la pregunta que Tamaki me hizo hace ya algunos años antes de la batalla de Narita-

Había un silencio expectante y mi vista se dividía entre el mapa de la zona y Lelouch hablando desde su KF.

-Tamaki me preguntó que si por qué el GUREN MK-2 se lo di a Kallen y no a él- no pude soportar la risa de tan extraña imagen que se me vino a la mente con Tamaki en semejante máquina, muchas risas concordaron conmigo pero Lelouch continuó hablando –Debo decir que de habérselo dado, la rebelión hubiese acabado antes…pero en nuestra contra porque nos habrían derrotado en Narita, así que cierra el pico Tamaki, no me distraigas, haz que tu KF valga la pena o le diré a tu abuela-

Debo decir que la cantidad de personas riéndose por las comunicaciones era grande. De hecho había desde las risas discretas hasta carcajadas como la de Kallen y creo que también la de Ohgi, pero a esto me refería con el hecho de enfrentar al enemigo de manera relajada. El sentido de compañerismo y camaradería que significaba ser un miembro de la orden era un plus en el momento de la batalla y ahora lo teníamos.

Solo que el entretenimiento se vi cortado de manera abrupta con los puntos verdes que indicaban la posición del enemigo acercarse ya sobre las costas de Japón. Las risas se callaron de golpe y fueron reemplazadas por gruñidos.

Yo mismo olvidé lo que estaba haciendo un segundo antes y ajusté mis manos a los controles del Lancelot. Pero que Lelouch siguiera hablando por el canal de comunicación me sacó un poco de balance.

-No culpen a Tamaki por no cambiar, ya que esa era la esencia de la Primer Orden de los Caballeros Negros. Kallen sigue piloteando el Guren y le patea el trasero al enemigo, Ohgi sigue siendo la voz de los Japoneses frente a Zero, Todou-san y las cuatro espadas son el tradicionalismo y la fuerza militar en todo este alboroto…-

El enemigo se acercaba más.

-Zero seguirá siendo el hombre de los milagros- finalizó.

Y como sus palabras estuvieran en perfecta sincronía con el mundo, se escuchó un zumbido de algo rompiendo el aire y tuve que maniobrar un poco en el Lancelot para ver qué era.

De los límites del área poblada de la ciudad de Tokyo comenzó a levantarse una barrera luminosa que se conectó en varios puntos como una red. Era una especie de láser verde que conectaba antenas de los edificios más grandes de la ciudad, con aparatos que antes no había visto en tierra y poco a poco comenzó a tejerse un intrincado patrón de líneas que se extendían sobre todo Tokyo, que tras un segundo zumbido terminaron de conectarse haciendo un escudo con los espacios entre las líneas que nos era muy bien conocido.

-¿Blaze luminus sobre todo Tokyo?- susurré.

Lo consideraba casi imposible.

Esto era incluso más grande que el sistema del Damocles ya que toda la ciudad estaba protegida.

Así no tendríamos que preocuparnos por los japoneses bajo nuestros pies y-

-Ataquen sin compasión- ordenó Lelouch.

Y era la última cadena que nos había detenido.

Esto se acababa hoy.


Y peores cosas sucederán, solo dos capítulos para el final.

Bienvenidos a la meta...

anysuzuki