Descargo de responsabilidad: Nosotros (Kyubi1, PepeFernandez, Víctor, María, Ellis, Carmen y yo, KanadeSilver) no somos dueños de Date A Live ni nada relacionado con él, solo la historia y los OCs.
Capítulo Especial. Parte 6: El drama pasa a ser de Kanade.
De vuelta en la habitación de las gemelas Yamai, Kaguya y Yuzuru seguían jugando a piedra, papel o tijeras; ambas estaban sudando, se notaban cansadas, pero aun no paraban, no dejaban de quedar en empate, y esto ya las estaba hartando a niveles imposibles, pero de cierta manera, se divertían, esperando poder vencer una a la otra, ya que se conocían perfectamente.
―Maldita sea… ¡¿Por qué tenemos que quedar en empate siempre?!
―Cansancio. ¿Por qué no te rindes ya, Kaguya?
―¡Jamás! ¡Piedra, papel o tijeras! ―No iba a parar hasta que una de ellas acabara, pero como si la oración de alguna de las gemelas hubiera podido ser escuchada, Kaguya perdió contra la "roca" o puño cerrado de su hermana.
―Logro. He ganado, Kaguya.
―¡Noooooo! ―Kaguya se sostuvo la cabeza con fuerza, mientras se tiraba en el suelo y rodaba de un lado a otro.
―Estupefacción. Está bien… Nos vemos. ―Yuzuru salió de la habitación, aun observando el extraño comportamiento de su hermana, dudó de si debía de dejarla ahí o quedarse para calmarla. Pero sabía que ahora, el hacer feliz a Satou era lo primordial, por lo que después de asegurarse de que Kaguya estaba bien sola, se fue directamente al cuarto de Satou, mientras que de camino pensaba en las tácticas que usaría para hacerlo feliz y poder expresar sus sentimientos.
«Estrategia. En base a lo que me ha enseñado la maestra Origami, y a lo que pude observar por el ejemplo que nos dio Reine, creo que puedo lograr algo». Pensó con detenimiento, caminando con la cabeza agachada, muy pensativa, y con la mano en la barbilla―. Duda. ¿Los encantos femeninos funcionarán en Satou?
Yuzuru recordó que en Shidou, esa vez pareció que sí funcionó… Valía la pena intentarlo.
La gemela inexpresiva había llegado por fin al cuarto del chico espíritu, se puso un poco nerviosa e intentó calmarse un poco, iba a ser difícil, ella lo sabía, casi no hablaba con Satou, pero sí hacían otras cosas diferentes como ver televisión juntos o jugar a algún videojuego, junto con Kaguya, pero si se trataba de una larga conversación, los dos no eran de muchas palabras, por lo que ella se calmó, pensó en lo que debía de hacer, y se repitió lo mismo y lo mismo en la cabeza, para despejarse.
―Llamado. ¿Satou? ―Tocó la puerta unas tres veces, esperando pacientemente a que el chico le abriera. Escuchó pisadas que se hacían cada vez más fuertes, para después detenerse y ver que la puerta se abría lentamente, ahí estaba Satou, mirando con sorpresa a la chica delante de él―. Saludo. Hola, Satou.
―Hola, Yuzuru, es raro no ver a Kaguya contigo, ¿le pasó algo? ―preguntó con ligera duda, ya que ambas hermanas nunca se separaban, a menos que fueran por buenos motivos, y era tan normal verlas juntas todo el tiempo, que una estando sola, ya ameritaba preocuparse por el paradero de la otra gemela.
―Respuesta. No, solo está… Descansando ―respondió lo más convincentemente posible, y después de quedarse unos momentos parados sin decir nada, Satou la invitó a pasar, por lo que ambos se adentraron en la habitación para hablar más cómodamente, así que se sentaron en un lateral de la cama.
―¿Querías hablar de algo, Yuzuru? ―preguntó Satou, después de estar en silencio un momento que se volvió muy largo para ambos, por lo que decidió ser el primero en entablar la conversación.
«Nervios. No me di cuenta de cuánto tiempo había pasado… Es hora». Pensó con determinación, mientras apretaba sus puños ligeramente, además de mirar a Satou directamente a los ojos―. Satou...
―¿Yuzuru, qu…?
Antes de que siquiera pudiera terminar su oración, la chica inexpresiva lo tomó de los hombros y lo acercó a sus pechos, era una táctica arriesgada, pero no se le ocurría nada más. El chico se sorprendió un poco, teniendo una cierta duda sobre sus acciones.
―Yuzuru, ¿por qué hiciste eso? ―preguntó un poco confundido, quería ver a la chica directamente a los ojos, pero ella no se lo permitía, ya que apretaba su cabeza contra sus pechos, aunque no le incomodaba.
―Pregunta. ¿Se siente bien? ¿Te gusta? ―murmuró, con un ligero sonrojo en las mejillas, mientras miraba al chico con cierta duda de lo que respondería.
―Eh, sí, se siente suave y esponjoso, eres muy suave en esta parte, Yuzuru. ―respondió como si nada, mientras que la chica se sonrojó cada vez más, por lo que respiró hondo y se calmó, y así, pensó en Origami, quien a pesar de ser una acosadora obsesionada con Shidou, nunca demostraba ninguna expresión, ni se avergonzaba, por lo que, tenía que ser tan fuerte como su maestra.
―Duda. Son más grandes que las de Kaguya, ¿verdad? ―preguntó, mientras le acariciaba la cabeza con delicadeza, él sonrió ligeramente, era una cálida sensación la que comenzó a sentir de poco a poco, mientras que Yuzuru lo seguía observando un poco nerviosa.
―No lo sé, no las he tocado ni nada, pero... Creo que sí, ¿por qué me preguntas eso? ―Estaba confundido por las repentinas preguntas de la chica, era muy extraño todo lo que le preguntaba ya que, a su parecer, nunca se imaginó que Yuzuru estuviera haciendo todo esto, así que fue extraño.
―Respuesta. No es nada, Satou… Simplemente, quería saber ―murmuró un poco avergonzada, no se imaginaba cómo es que Origami podía hacer esas preguntas tan fácilmente y sin hacer ninguna expresión o sentirse incómoda, sin duda, ella pensaba que su maestra era impresionante, así que no se iba a rendir―. Cuestionamiento. ¿Qué tal se sienten? ¿Está bien de esta forma?
―Se siente bien, ¿de esta forma? Bueno, sí, está bien... ¿Hay otra? ―preguntó, con cierta duda, pensando qué era a lo que se refería la chica, por lo que se sintió ligeramente confundido, pero esa sensación cómoda y cálida no le molestaba en absoluto.
―Contestación. Bueno… Yuzuru no lo sabe, pero me alegra que así esté bien para ti, Satou ―comentó con una pequeña sonrisa avergonzada, mientras seguía acariciando la cabeza del chico, con tranquilidad y mucha paciencia, quería asegurarse de hacerlo más feliz con sus acciones, aunque ella también sabía cuáles eran sus límites y qué no podría hacer, incluso si eso defraudara a su maestra si se llegara a enterar, aunque seguramente no le importaría―. Pregunta. ¿Se sienten mejor que las de Reine-san?
Con cada pregunta que hacia se avergonzaba más, había llegado a su tan esperado limite, incluso pensó que, tal vez, su hermana se reiría de ella viéndola flanquear de esa forma, pero sabía que Kaguya era peor que ella en este tipo de cosas, así que se sintió mejor al pensarlo.
―Se sintió raro, eran más grandes que los tuyos, pero no te preocupes, se siente bien, como una almohada pequeña ―contestó a su última pregunta, con la pura verdad en sus palabras, al igual que todas las cosas que dijo; Yuzuru sabía que Satou no mentía en nada de lo que decía, y eso solo hacía que su vergüenza subiera un escalón más de poco a poco, pero no se preocupó, sabía que el chico no le haría nada malo y ella tampoco lo haría, así que, de cierta forma, fue una experiencia un poco extraña, pero agradable.
―Gratitud. Satou, gracias por todo lo que hiciste por mí y por Kaguya. Sin ti, tanto Kaguya como yo no nos hubiéramos podido ver más, además de perderlos a todos ustedes también, así que… Muchas gracias, Yuzuru te quiere mucho, Satou. ―Ella dejó de apretar su cabeza con sus manos, y en vez de eso, lo abrazó, haciendo que el chico la abrazara también, mientras le sonreía con un ligero sonrojo, ya que estaba feliz.
―Yo también te quiero, Yuzuru, me alegra ver que todas ustedes estén bien, eso es lo que importa —dijo con un ligero sonrojo en sus mejillas.
―Duda. Satou, ¿puedo pedirte algo?
―Sí, ¿qué necesitas?
―Plegaria. Por favor, quiere a Kaguya de igual forma como me quieres a mí ―pidió, mientras que Satou sonrió al escucharla, por lo que, deshicieron el abrazo y se miraron a los ojos.
―No puedo hacer eso, Yuzuru ―respondió, dejando a la gemela sorprendida por su respuesta, pero aún no había acabado de hablar―. Todas ustedes son especiales para mí, y así las quiero a todas ustedes.
―Satou… ―Ella cerró los ojos y sonrió ligeramente, con las mejillas un poco coloradas. Ambos se quedaron ahí hablando unos minutos más, Yuzuru ya no tenía nervios y se había olvidado de todo eso.
Por otro lado, Satou disfrutó mucho la conversación que llevó junto con la chica, pero de esa forma, todas las cosas buenas alguna vez tienen que acabar, así que se despidieron uno del otro y ella salió de la habitación, dejando a Satou otra vez solo, pero estaba feliz recordando todo lo que había pasado, y para distraerse un rato, tomó una hoja de papel que Kanade había dejado en su cuarto y se puso a practicar la rosa de papel.
La tripulación celebró por su éxito en la misión, mientras que Reine sonreía ligeramente, estando orgullosa de todas las chicas, ya que hicieron un excelente trabajo, y lo mejor de todo, es que Satou estaba muy feliz, el plan funcionó mejor de lo que esperaban. Pero, a pesar de todo, en la mente de la oficial analista con ojeras, aún faltaba algo por hacer, y ella lo sabía.
―Esperen. ―Todos le prestaron atención, mientras la veían caminar hasta el frente, con una pequeña tableta en la mano, cambiando con un toque lo que se veía en la pantalla; mostrando a su comandante por medio de una video llamada.
―¡Comandante! ―gritó Kannazuki, con una cara que mostraba satisfacción al verla, haciendo que ella frunciera un poco el ceño, con Mana riendo de fondo.
―¡Mana, fuera de mi silla! ―Señaló con el dedo, muy molesta, mientras la chica de cabello azulado se puso a silbar, desviando la mirada.
―Tranquilízate, Kotori, además, ¡todo salió bien! Alégrate y sonríe por lo menos, ¿no?
―Aun no, nos falta alguien todavía. ―Reine hizo aparecer con un toque, en una pequeña ventana junto a la video llamada de Kotori, la foto de Miku Izayoi.
―Oh… ―Todos hicieron el mismo sonido, aunque Mana solo los miró confundida, preguntándose muchas cosas.
―¿Por qué la atmosfera decayó tan de repente? ―preguntó, aún más confundida, mientras Kotori solo suspiraba.
―Escuchen, intentaré convencerla de que haga lo mismo que las demás, no será fácil, pero algo podrá hacerse. Pero antes… Reine ―llamó, haciendo que la mujer con ojeras mostrara otra ventana al lado―. También aplicaremos el plan en Kanade, iré a convencer a Hikari y a Shidou, sí o sí necesitamos saber quién puede hacerla feliz o tratar con ella si algo malo llegara a suceder.
―Este, ¿Kotori? Creo que la respuesta es obvia, será Nii-sama, ¿no? ―Para ella, la respuesta era tan clara como el agua, sin embargo, Kotori le dio la palabra a Reine para responder a su duda.
―Kanade se ha vuelto muy buena amiga de Hikari, confía plenamente en él, al igual que en Shin y en Satou, pero debido a que desde hace algún tiempo, ella y Shin no han pasado mucho tiempo juntos, exceptuando los entrenamientos, queremos confirmar que todo esté en orden.
―Oh… Ya veo, entonces, ¿quieren verificar que no esté enamorada de él, verdad? ―Ante su pregunta, la comandante asintió, al igual que Reine.
―Ahh… La juventud, tan imprecisa como siempre, y más los sentimientos que experimentan durante esa etapa de su vida, van y vienen, a veces se quedan para siempre, y a veces se fracturan después de decepciones… ―dijo Kannazuki, atrayendo la atención de todos con otro de sus raros discursos―. ¡Y en esa etapa está la comandante ahora! Su cuerpo tal vez no se desarrolle demasiado, pero siempre hay una posibilidad, ¡y siempre será tan bella y majestuosa que…!
―¡Seguridad! ―gritó Kotori, mientras Mana se echaba unas risas, pero al momento, entraron dos hombres uniformados y se llevaron al Vice-comandante sujetándolo con fuerza de ambos brazos, mientras miraba a su comandante con lágrimas al estilo anime.
―¡Perdóneme, comandante! ―gritó, aunque no fue escuchado―. ¡Comandanteeeee!
Ella solo suspiró, viendo como aquellos hombres salían del cuarto de mando junto con Kannazuki, de quien aún se podían escuchar sus gritos, pero decidieron ignorarlo.
―Kotori, si necesitas alguna ayuda en intentar convencerlos, no dudes en llamarme.
―No te preocupes. ―Sonrió de forma triunfante, mientras sacaba otra de sus tantas paletas siempre de la misma marca, y la metía a su boca―. Les haré entenderlo correctamente…
―Oh, pobre Nii-sama… ―dijo, como toda una actora profesional, poniendo su mano en la frente, aun en la silla de Kotori, mientras daba vueltas y vueltas sin parar, molestando a la chica de coletas.
―¡Voy a ir a por ti, Mana! ―gritó, con una mirada espeluznante, haciendo que la chica parara y la observara con cierta gracia, aunque claramente estaba nerviosa y sudando un poco.
―¡Oh, tranquilízate, Kotori! Vaya, mira que inconveniente, debo de ir al baño, ¡nos vemos! ―Ella se levantó de un salto y corrió rápidamente fuera del puente de la aeronave, con una pequeña sonrisa.
―Bueno, yo me retiraré también, iré a convencer a Hikari y a Shidou ―dijo, mientras se despedía agitando la mano, y después de eso, la video llamada se cortó.
―Bien, nosotros también tenemos que estar listos, prepárense. ―Reine volvió a su puesto y todos asintieron con la cabeza, mientras preparaban las cámaras para observar todo desde ahí.
―¡Bien, Mana ha vuelto! ―La chica había regresado a la habitación, con su seguridad habitual, pero al ver que Kotori se había ido, sus ilusiones de hacerle una broma se fueron a la basura―. ¿Qué? ¿Kotori ya se ha ido? Rayos…
―Sí, Kotori ya se ha ido a convencer a Shin y a Hikari.
―¡Oh, eso será divertido de ver! ―dijo con emoción, volviendo a sentarse en la silla sagrada para Kotori―. Por cierto, ¿por qué no incluyeron a ese chico llamado Satou en la operación?
―Bueno… Cuando Kanade fue a completar el plan de hacer feliz a Satou, también se guardaron los datos emocionales que Kanade sintió respecto a él, en todo ese tiempo que pasaron juntos ―explicó Reine, aunque ella también se había dado cuenta hace poco tiempo, pero a través de la tableta, mostró los datos emocionales guardados de Kanade en ese momento.
―Oh, ya veo, así que un 78%, ya veo, ya veo ―murmuró con cierta impresión, mientras ponía la mano en su barbilla, actuando pensar con mucho detenimiento sobre esa cantidad, aunque solo estaba jugando.
―Bueno, solo espero que todo salga bien con Kotori… Puede que sea algo difícil convencerlos.
―¡Oh, Nii-sama terminará por aceptar! Él es así ―dijo, con mucha despreocupación respecto a su hermano, aunque dudaba un poco del otro chico al que no conocía―. Pero el otro chico…. Bueno, ¿qué puede salir mal? Es Kotori después de todo.
Volviendo con la comandante, quién salía del baño en donde había hecho la video llamada en los departamentos de los espíritus, la guardó sigilosamente y salió de ahí, para bajar las escaleras y caminar por la sala, viendo a todos los espíritus junto con Satou viendo la televisión, quién sabe en qué momento todos se juntaron ahí.
―¡Ah, Kotori! ¿No quieres ver la televisión con nosotras? ―preguntó Kanade en cuanto la miró pasar, ella solo hizo una sonrisa nerviosa al ver a la chica, pero rápidamente volvió a la normalidad.
―No, lo siento, tengo que ir a casa un momento, pero volveré después… ―Ladeó la mirada un poco, mientras se despedía agitando la mano.
―¡Saluda a Shidou y a Hikari por parte de nosotras! ―gritó Tohka, mientras comía palomitas, mientras que Kotori asintió con la cabeza con una sonrisa un poco sarcástica, la chica de cabello morado era muy divertida a veces.
La chica se despidió de ellas al igual que se despidió del chico, pero antes de irse, de dio la vuelta y vio a todas levantándole el pulgar con una sonrisa victoriosa en su rostro.
«Bueno… Al menos tienen actitud». Pensó con detenimiento, caminando hasta la puerta principal, saliendo de ahí, mientras caminaba hasta la casa, que no quedaba muy lejos, ya que era para que las espíritus no estuvieran tan lejos de Shidou, y así estar más cómodas que en la sala de cuarentena.
En cuanto llegó por fin a la puerta de su casa, después de unos minutos de caminata, se agachó y tomó una llave que estaba debajo de una maceta, y después entró.
―Ah, hola, Kotori ―dijo su hermano al verla entrar, mientras este limpiaba la cocina, con ayuda de Hikari, quien también la saludó.
―Shidou, Hikari, hay algo importante que tienen que hacer, escúchenme ―dijo, con una expresión seria, más de lo normal, por lo que ambos chicos se pusieron nerviosos, preguntándose qué podría ser lo que la chica tenía preparado para ellos.
―¿Tienes alguna idea de lo que podría ser, Hikari…? ―susurró en voz baja al acercarse al chico, sin despegar la vista de su hermana, al igual que Hikari.
―No tengo idea…
―Tengo un mal presentimiento sobre esto…
―¡Dejen de murmurar tantas cosas! Cielos, están como si fueran a tener una entrevista de trabajo o algo.
―L-Lo sentimos, comandante…
―Bueno, no quiero perder mucho tiempo, así que iré al grano ―dijo con detenimiento, sorprendiendo un poco a su hermano, cuando veía así a Kotori era porque seguramente había pasado algo muy malo, pero no lo sabría hasta descubrirlo―. Quiero que cooperen para un plan que Reine ideó.
―¿De Reine-san?
―Sí, es algo complicado de explicar, pero creo que podrán entenderlo ―dijo, con un tono bromista en su voz―. Dejando eso de lado, miren, tendrán que hacer feliz a Kanade, o al menos verla más animada que de costumbre, además de decirle que la quieren, ¿entendido?
―¡¿Qué?!
―Satou ya lo hizo, inconscientemente… ―murmuró lo último, aunque los dos chicos lograron escucharla, con una gotita estilo anime bajando por su cabeza, después, Kotori se aclaró la garganta ―. Dejando eso de lado, les toca a ustedes, así que prepárense o algo.
―¡Espera, Kotori! ¿Cuál es el objetivo de todo esto? ―preguntó su hermano, un poco confundido y preocupado, además de nervioso.
―Eso no importa, solo háganlo.
―¡Claro que importa! ―replicó el chico, para después ver a Hikari como si necesitara apoyo―. ¿Verdad, Hikari?
―Sí, no le veo mucho sentido a esto, Kotori… Así que-
―¡Ninguno va a escapar de esto! ―gritó al instante, haciendo temblar a los dos chicos, como si de una escuela militar se tratara.
―P-Pero, Kotori…
―Oh, vamos, Shidou, no es tan difícil ―comentó su hermana como si de un juego de niños se tratara, mientras que Shidou suspiraba derrotado, algo que ella notó y se burló un poco.
―¡No eres un chico, Kotori! No lo entenderías…
―Deja de portarte como un niñito y hazlo, ambos. ―Señaló con seriedad, mientras los dos suspiraban en derrota, de nuevo―. Los estaré vigilando en el Fraxinus, así que no podrán escapar de esto, ¿entendido?
―Sí…
―¿Qué? No los escuché.
―¡Sí, señora!
―Bien, entonces, descubran que hacer. ―Kotori caminó hacia la puerta de nuevo, con la intención de irse, pero antes, se giró y los miró con una sonrisa―. ¡Buena suerte, Onii-chan, Hikari! ―Y después de decir esas dulces palabras como toda una niña inocente, salió de la casa.
