LA FUERZA DEL DESTINO.

Capítulo 44

Clef no podía creer lo que escuchaba, dentro de la habitación el sonido de una guitarra y la voz de Paris, le hacían ver que algo importante había ocurrido pues la letra de la canción era triste, aunque seguramente Ascot le daría el toque del grupo así que siguió de largo y entró en su habitación, donde Latiz descansaba o eso creyó, ya que al cerrar la puerta este abrió los ojos y volteó a verlo.

- Latiz, necesito hablar contigo.

- Es sobre lo que te ha traído tan ocupado en los últimos días?

- Supongo que no podía dejar de lado tu agudeza o tu intuición de mafioso.

- Me necesitas para algo?

- Es más un favor el que tengo que pedirte. – diciendo esto le extendió el papel que había mantenido en el sobre.

Latiz tomó el papel acercándolo a su lámpara de noche y pese a su actitud tranquila, Clef notó como sus ojos se abrieron un poco antes de voltear a verlo.

- Estás loco?

- Supongo que sí. – sonrió mientras Latiz volvía a admirar el papel como si no entendiera lo que tenía escrito.

- Y... cuándo será?

- Bueno teniendo en cuenta que nos iremos en dos días, me están esperando y me gustaría que me acompañaras.

- Y cómo piensas evitar preguntas de Paris y Ascot?

- Discreción, y el que estén ocupados componiendo una canción, supongo que eso me dará un par de horas.

- Piensas regresar esta misma noche?

- No podemos arriesgarnos de más – fue lo único que dijo y finalmente entró al cuarto de baño. – me iré en 10 minutos.

- Y no podías confiármelo un poco antes... – respondió mientras se desperezaba y salía de la cama, tras suspirar decidió cambiarse de ropa - ...o esperabas que ocurriera algo que lo impidiera... aún estás a tiempo de arrepentirte – sonrió mientras veía que Clef salía para recoger su ropa. – No te parece un poco precipitado.

- Me parece más peligroso que precipitado. – el silencio reinó unos segundos mientras ambos se cambiaban de ropa.

- Y qué has hecho con respecto al factor peligro? – se burló mientras se ponía un saco y Clef le regresó la mirada con una sonrisa.

- Tuve muchos éxitos evitándolos durante mi carrera recuerdas?

- Tendremos más compañía en esto?

- No, nadie debe enterarse. – terminó mientras se anudaba la corbata y Latiz solo se encogió de hombros.

- Es tu decisión entonces – se cruzó de brazos y se quedó recargado contra la puerta admirando a Clef.

- Muy bien, vámonos. – dijo por último.

- Supongo que haces esto, sólo porque está prohibido. – Clef sólo le sonrió pero no respondió nada y Latiz terminó por fruncir el ceño y salir tras él cerrando la puerta con seguro – de acuerdo, te cubriré las espaldas por esta ocasión, pero me parece demasiado precipitado de cualquier manera... o acaso descubriste algo – Clef no respondió, sólo sonreía.

Ray respiraba mirando la ciudad fuera de la ventana de su habitación, el sol iluminaba la habitación, pero ella se sentía desganada.

- Cómo estás? – le preguntó Wind, acercándose a la cama y sentándose.

- Creo que triste.

- Crees...?

- No es triste que Ceres haya tenido la razón, y el doctor me haya recomendado alimentación sana y descanso, es motivo suficiente para sentirme deprimida no lo crees? –sonrió mirando a Wind quien rió un poco ante el comentario.

- Todo tiene sus consecuencias, has sido un desastre en cuanto a tu alimentación y te estás estresando demasiado, no deberías relajarte un poco.

- No puedo – respondió bajando el rostro – no voy a poder descansar hasta que termine con ese hombre – agregó apretando sus puños.

- De acuerdo, por cierto, te comenté que la película de Helena está teniendo muy buenas críticas.

- Helena?... ah, esa actriz que conociste en el avión.

- Sí, es una chica muy bonita, he encontrado mucha información de ella, tiene una página oficial.

- Una página oficial – dijo en un susurro, y después sonrió. – sabes una cosa Wind creo que tienes razón y debo relajarme un poco, y voy a necesitar de tu ayuda.

- Tienes pensado hacer algo?

- Necesito una línea segura sólo eso y apropósito dónde está Ceres?

- Seguramente en la boutique, últimamente pasa mucho tiempo de compras y en el spa.

- Pobre, creo que extraña su libertad.

- Sí, yo también lo creó, ella es un "espíritu libre" como ella misma se autonombra, je, je, pero te tendré tu línea segura en un par de minutos, debo decirle a Águila.

- No, no le digas nada - dijo mientras tomaba el brazo de Wind. - lo más seguro es que te lo prohíba, y dirá que yo debo disfrutar del hotel y bla, bla, bla, ya me sé su cantaleta de los últimos días.

- Sospechas que tenga alguna información?

- Lo que me parece extraño es que de un momento a otro nos deje tan "libres" sin ninguna clase de escolta, todo lo contrario a los primeros días después de la salida de la revista.

- Sí, también lo pensé, pero si tomamos en cuenta que el hotel cuenta con una de las mejores vigilancias...

- Aún así no creo que sea tan, tan seguro, tal vez el casino si lo sea y Caldina puede dar fe de eso, pero el resto del hotel... tengo mis dudas...

- Me asustaría pensar que nos ha dejado como señuelo sin que lo supiéramos.

- Tampoco lo creo, no sin avisarnos... por eso quiero hacer una pequeña investigación.

Un par de minutos después Wind tecleaba un par de códigos en la laptop que habían pedido en la recepción del hotel.

- De acuerdo, sólo tienes que ingresar a algún chat público y el enlace se llevará a cabo – sonrió dejando su lugar a Ray.

- Excelente – Ray entró en internet y pronto inició una sesión en un chat público. – bueno aquí vamos. – miró la pantalla donde le pedía ingresar el Nickname – sería muy sospechoso si pusiera petirrojo?

- Bueno teniendo en cuenta que todos te dan por muerta...

- Sí, tienes razón. – agregó el Nick e inició la sesión mientras Wind observaba sobre su hombro la pantalla.

- Fénix de Rubí? Vaya que ingenioso – se burló un poco Wind.

- Es mi renacimiento de cualquier forma – sonrió ante el sarcasmo de su compañera– ahora viene la hora de la verdad - tecleo un par de números en la pantalla de acceso, una pequeña pantalla azul brilló antes de que se iniciara el chat y nuevamente un corto código numérico, finalmente el chat inició.

SPEEKERR: ...

FENIX DE RUBÍ: Busco al ruiseñor, preso en el palacio del emperador.

LTATAK:... hola fénix de rubí, yo también quiero un ruiseñor.

PAPRIKA: Que loc quien busca un ruiseñor...

- Bueno esto parece que va a tardar un rato – sonrió Ray mientras que abría la página oficial de Helena sólo para curiosear y pasar el rato mientras Wind le mostraba el tráiler de la película y las fotografías de la misma, era interesante pero nada que fuera sobresaliente, minutos después ambas volteaban al ver que la puerta se abría y Ceres entraba con una gran bolsa de compras.

- Deberían ver lo que me compré, hay unos vestidos increíblemente hermosos en esa boutique... – volteó a ver a sus amigas – están ocupadas? – preguntó mientras levantaba sus lentes de sol y comenzaba a quitarse los guantes.

- Sólo realizo una pequeña investigación por mi cuenta, nada oficial, como lo que ocurrió contigo y Clef hace tiempo. – Ceres guardó silencio mientras se quitaba uno de sus guantes.

- Lo bueno es que Águila no se enteró de eso verdad – sonrió Ceres finalmente mirando a Ray con una ceja levantada.

- Deberías estar feliz, me debes una. – sonrió Ray mientras escuchaba el sonido de su computadora, una ventana se abría independiente del chat.

RUISEÑOR: El Ruiseñor mecánico se rompió y el emperador me busca para que vuelva a cantar en su palacio

Ray sonrió y escribió.

FENIX DE RUBÍ: El Ruiseñor puede cantar libremente en el bosque

RUISEÑOR: Acaso eres el Petirrojo?

FENIX DE RUBÍ: Renací de las cenizas Ruiseñor.

RUISEÑOR: Es un placer volver a verte, qué puedo hacer por ti?

FENIX DE RUBÍ: Busco información de la Mano Derecha de Gaspar Pardo, Gian Pierro Bonaventura

RUISEÑOR: Mmmm... es un archivo muerto, pero mantendré los ojos abierto por cualquier información que pueda aparecer.

FENIX DE RUBÍ: Gracias, también necesito que me investigues a otras personas te enviaré la información a tu correo.

RUISEÑOR: Te debía un favor, será un verdadero placer ayudarte en esta ocasión.

FENIX DE RUBÍ: Si todo sale como tengo previsto será la última vez que te pediré información.

RUISEÑOR: Será una lástima, pero nunca te olvidaré.

RUISEÑOR ha finalizado la sesión

- Vaya parece que tienes un informante.

- Mejor dicho recuperé uno muy antiguo y confiable. – dijo mientras escribía un correo desde una cuenta pública dirigida a una empresa de publicidad.

- Segura que es confiable? – preguntó Wind.

- La conozco personalmente, así que no confiaría en nadie más que en ella. – dijo Ray mientras sonreía. – por cierto Wind, qué hiciste con la grabación del concierto?

- La mandé a una persona, tenía un mensaje implícito.

- Terminaste con Paris? – preguntó Ceres.

- Bueno, no tenía nada que terminar realmente – suspiro Wind y bajó la mirada. – era más bien puntualizar algunas cosas.

- Estás enamorada verdad Wind? – habló de pronto Ceres sin dejar de sacar las cosas que había comprado.

- Qué? – respondió sorprendida.

- Vamos no es muy difícil saberlo, es el primer novio que te conozco desde que saliste de la escuela, no puedes negarlo. – sonrió Ceres mirando a su amiga de forma maternal, lo que hizo que Ray se sorprendiera de pronto.

- Es cierto Wind? – preguntó la pelirroja y de pronto cayó en la cuenta de que no sabía realmente gran cosa de sus amigas desde su adolescencia.

La rubia sólo bajó el rostro y comenzó a llorar en silencio.

- No hay nada que hacer, él ya está con alguien más y yo... bueno yo...

- Lo siento – habló de pronto Ray y sus amigas voltearon a verlas era la primera vez que la veían hablar tan sinceramente – yo soy la responsable de que no puedan llevar una vida normal.

- No digas tonterías Ray, aquí cada una es responsable de su vida, Wind lo que tiene es miedo de comprobar si Paris la quiere o realmente todos los rumores son verdad.

Wind volteó el rostro hacia Ceres.

- O me equivoco? – preguntó seriamente la chica de cabellos celestes pero la rubia sólo negó con la cabeza.

- Por lo visto a ti el pasar tanto tiempo en los spas y boutiques te ha aclarado el pensamiento.

- Tenemos que estar lúcidas y al 100% para nuestra recta final no? – Ceres sonrió y Ray suspiró profundamente mientras se recostaba en su cama.

- Yo por mi parte me siento completamente perdida.

Ceres guardó silencio un rato y Wind simplemente mantenía la cabeza agachada, Ray se mantenía recostada viendo el techo de la habitación.

Sentía mucho por ti
y ahora, que siento igual de mucho,
no lo sé dividir.

Sentía que no perdía nada
buceando entre tus piernas
sin medir la brazada.

Se siente,
ahora juego de suplente;
que el que siente no presiente,
y de tanto que sentía,
no sentí que te perdía.

Yo sentía que
sentía por tu carril.
Sentía la incauta miopía
de no ver tu perfil.

Te dabas para no dar la cara,
que me ibas dando cuerda para que yo me ahorcara.

Se siente,
ahora juego de suplente,
que el que siente no presiente,
y de tanto que sentía
no sentí que te perdía.

Yo sentía que
sentía.

Se siente
tu sonrisa disidente,
coqueteando con la mía,
a mandíbula batiente.

Soy un diente
sin encía.
No me pidas que sonría.
Que estoy triste
vida mía

Ceres permanecía mirando a Wind y Ray se había levantado de la cama sentada al borde de esta solo contempló como la rubia comenzaba a derramar lágrimas al terminar de cantar las últimas estrofas de la canción, seguramente era la nueva canción que Caldina les había entregado esa mañana pues nunca la habían escuchado entre su repertorio.

- No pude evitar... memorizarla completa – sonrió como si se burlara de sí misma - y de pronto pensé, que quizás... esa era la canción que debí mandarle, pero de haberlo hecho me hubiera sentido débil – se secó un par de lágrimas – supongo que no puedo evitar sentirme perdida por un tiempo no?

- Creo que todas nos hemos sentido así en alguna ocasión – dijo Ceres mirando el techo.

- Pues tu no pareces muy perdida que digamos – dijo Ray mirándola con los ojos entrecerrados – luces diferente, extrañamente feliz.

- De qué hablas? – respondió Ceres mientras una gota le resbalaba por la frente.

- Qué te conozco muy bien, y no puedo creer que un vestido nuevo o una larga sesión en el spa te hayan dejado de tan buen humor. – Ray se acercó cada vez más.

- No me conoces bien amiga – dijo Ceres más relajada y con una sonrisa que a Ray la confundió y que no supo descifrar.

- Estoy segura que algo te traes entre manos. – la miró – sobre todo porque ya no andas de curiosa como siempre.

- Me resigné eso es todo... no creo poder sacarte más información y a veces uno se cansa. – dijo con una gran sonrisa y Ray definitivamente concluyó que algo le pasaba a su amiga, fue entonces que descubrió el brillo de una cadena en el cuello.

- Y ese collar? Es nuevo? – preguntó tratando de descifrar algo más, Ceres la volteó a ver y la sacó tenía un pequeño dije con la letra "U" de oro blanco rodeada de pequeñas argollas y con unas grecas de color azul en el cuerpo de la letra.

- Me compré este juego no es hermoso, incluye el anillo, la pulsera, el dije, los aretes y... me encantó, creo que me enamoré a primer vista. – sonrió mostrándole el anillo con el mismo tipo de adorno que el dije y la pulsera hecha con pequeñas monedas también en oro blanco, engarzadas a una pulsera del mismo estilo que el resto del conjunto y con un par de diamantes engarzados.

- Tanta alegría por un juego de joyería. – dijo Hikaru negando con la cabeza.

- No es cualquier juego, este juego fue hecho para mí – presumió la chica – hasta el dije tiene la inicial de mi nombre, no es lindo.

- Eres demasiado simple Umi. – negó Hikaru.

- Aun me gusta soñar – suspiró la chica y volteó a mirar a Fuu – tu deberías confiar un poco más en la magia que tenemos todas las mujeres Fuu.

- Gracias – sonrió su amiga y Umi le devolvió la sonrisa, ambas chicas notaron que ese día en particular la chica se encontraba extrañamente radiante, pero no pudieron descubrir el porqué? Mientras ella pensaba que tendría mucho que explicarles cuando terminaran el caso. – por cierto hay un concierto en el casino esta noche no les apetece ir, la luz estará apagada y podremos regresar al cuarto antes de que termine así no levantaríamos sospechas.

- Mmm...? contario a todo, parece una gran idea – dijo Hikaru volteando a ver a Fuu.

- No estoy de humor para espectáculos.

- Vamos Fuu, no te hará mal despejarte un poco, dejar de pensar en Paris y todos sus pros y contras. – la animó Umi tomándola de las manos.

- Creo que Umi tiene razón Fuu – sonrió Hikaru, y Fuu la miró.

- Tienes razón Hikaru, creo que es triste - dijo Fuu pero con una sonrisa y Hikaru cerró finalmente los ojos comenzando a reír, mientras que Umi solo levantaba una ceja confundida pero sus amigas prefirieron que no supiera la razón de su risa.

Los últimos rayos del atardecer se filtraban por las ventanas del lobby del hotel, 20 minutos a lo sumo y la oscuridad invadiría todos los rincones de la ciudad Lantis paseaba por las instalaciones del hotel, tenía listo su equipaje para viajar a la primera hora del día siguiente mientras que sus compañeros habían decidido que lo mejor era dormir, se habían desvelado prácticamente la noche entera, habían conseguido un buen repertorio de canciones que esperaban llegar a su siguiente destino para ser mostradas a su editor y hacer los debidos arreglos y seleccionar las próximas canciones que incluirían en el disco, pero por esa noche lo mejor era descansar lo mejor que pudieran, y por primera vez Paris fue a dormir temprano sin que Clef siquiera lo sugiriera, al igual que Ascot quien se encontraba realmente cansado.

Pese a que no era un bebedor consuetudinario, el alcohol lo tranquilizaba lo suficiente como para dormir un par de horas sin ningún mal sueño, así que entró en el bar del hotel, no había mucha gente, si acaso uno o dos comensales, se acercó a la barra y pidió un whisky en las rocas, entrelazó sus dedos y los acercó a su rostro en forma pensativa mientras esperaba que le entregaran su vino, había una agradable música instrumental de fondo relajando el ambiente del lugar.

- Que sorpresa verte tan pensativo – le habló la persona que le entregó su copa, y el sólo levantó la vista mirando a su acompañante a los ojos, ocultos debajo de la simpática boina negra que hacía juego con su atuendo de camisa blanca y chaleco y pantalones negros que utilizaba de uniforme, su cabello también se ocultaba debajo del sombrero, le sonreía mientras limpiaba un vaso de cristal con un paño limpio esmerándose particularmente en quitar todo rastro de suciedad, lo levantó a la altura de su rostro para poder ver el fondo cristalino y comprobar si realmente había logrado eliminar completamente cualquier rastro de suciedad y agua.

- Nunca jamás – respondió, aunque no era realmente una respuesta, era más bien una pregunta que su interlocutor comprendió y volvió a responder con una sonrisa y guardó silencio unos breves segundos tomándose su tiempo para responder.

- Nunca jamás volverás al pasado... nunca jamás podrán encontrarte... bella promesa no te parece? – volvió a responder con una sonrisa.

- Realmente existe un lugar así? – preguntó levantando su vaso y mirando los peces de hielo que se derretían fundiéndose con el vino.

- Si realmente quieres que así sea... existe... y es un maravilloso paraíso, pero cuando has vivido en el exterior, pasa un tiempo antes de que extrañes todo lo que dejaste atrás, y una vez que has salido de él... el riesgo es sólo tuyo.

- Por qué volverías de un lugar tan maravilloso cómo ese? – preguntó con el sarcasmo pintado en su sonrisa. – tenías la vida asegurada dentro de él.

- Es lo que pasa cuando tienes la conciencia intranquila y dejas asuntos pendientes, y sobre todo cuando no soportas quedarte viviendo una vida tranquila y sin emociones.

- Entonces eres un fantasma? – volvió a sonreír y escuchó una suave risa pero después permaneció serio – dijiste que me contarías todo...

- Hay tantas cosas que contar Lantis... – suspiró y guardó silencio – y sólo una noche para contarlo todo – se inclinó hacia él. – por dónde empezar, por mí, por ti o por el petirrojo?

El brillo en los ojos de Latiz le hicieron sonreír, tenía capturada completamente su atención, admiraba el brillo de esos ojos azules que siempre le parecieron amenazantes, sin embargo en sus ojos había esperanza, sí, esperaba las respuestas que sólo alguien inmiscuido hasta la raíz podía conocer, ese era su papel en esta trama, conocerlo todo, haber desaparecido sabiendo completamente la historia de principio a fin, y después de tanto tiempo encontrar a alguien a quien le interesara escuchar.

- En ese caso empecemos por la historia del Gorrión. – sonrió de medio lado y Latiz pareció confundido al escuchar ese nombre.

- Gorrión? – preguntó mientras su memoria se internaba en los recuerdos rescatando del olvido ese nombre clave.

- Recuerdas quién era el Gorrión? – permanecieron un momento en silencio y Latiz bajó la cabeza un poco, había recordado quien era el portador de ese seudónimo pero nunca creyó que tuviera realmente relevancia en todo ese asunto.

- Es imposible... – dijo sin levantar la mirada.

- Imposible es que le hubieras olvidado. – sonrió separándose de la barra y volver a su tarea de limpiar un nuevo vaso - entonces empezaremos la historia desde un año antes del fatídico día cero – sonrió con tristeza – nombrémoslo así – dijo guardando nuevamente silencio por unos segundos como si quisiera guardar el luto con ese prolongado silencio interrumpido sólo por la música instrumental de fondo - así podrás entender mejor todo lo que ocurrió.

- Por favor – respondió Latiz dejando su vino de lado de pronto aquél vaso ya no parecía interesante para él, necesitaba toda su lucidez posible para comprender de principio a fin como su vida había dado ese inesperado giro de 180º sin que él hubiera sido consciente de ello.

- Gorrión, junto con algunos de sus subordinados habían descubierto movimientos irregulares dentro de todos los "trabajos" que realizábamos, era un poco sospechoso que pese a que habíamos declarado la guerra contra el narcotráfico no hubieran tomado represalia alguna contra ninguno de los agentes que llevaban a cabo las investigaciones eso hizo sospechar y formular muchas teorías.

- Otro doble agente?

- Era probable, pero más que un doble agente, llegaron a la conclusión que alguien no estaba realizando del todo bien su trabajo, al menos para nosotros.

- Explícate.

- Que los cargamentos confiscados no se eliminaban completamente, simplemente alguien estaba utilizando los cateos como una forma para lucrar doblemente... toda la mercancía era revendida al cliente original pero ahora la mercancía estaba limpia pues había "desaparecido" de los registros policiacos, y era un cargamento seguro pues salían de la jefatura escoltados por la policía, quien podría sospechar de los encargados de desaparecer los cargamentos.

- Pero eso es imposible, yo... – pero guardó silencio antes de continuar.

- Tu en ese tiempo ya habías decidido abandonar la vida de doble agente, limpiar tu expediente delegando todos tus trabajos a los subordinados de Gaspar, ahora te encargabas de trabajos "más importantes" a ojos de tu "segundo padre" – se burló mientras volteaba a verlo – te encargabas de seleccionar al nuevo personal y le delegabas todas las responsabilidades de los embarcos a Gian Pierro o me equivoco?

- Pero Gian Pierro siempre tenía problemas con Gaspar por esos cargamentos.

- Claro, Gian Pierro no estaba al tanto de nada, era Gaspar quien se encargaba de ese trabajo en persona, era su "hobby" eran embarques pequeños pero muy redituables, tanto para Gaspar como para el infiltrado.

- Y qué hizo Gorrión?

- Lo más sensato que se esperaba que hiciera... vigiló, pero estamos de acuerdo que la persona que realizaba todas esas transacciones no sería descuidado en ningún momento, se estaba jugando algo más que el trabajo y una placa en cada embarque, así que todo era realizado meticulosamente.

- Lograron encontrar al responsable?

Un nuevo silencios inundó el lugar.

- Sí... pero sincerándonos, su papel en esa historia es simplemente circunstancial, y esas mismas circunstancias lo han colocado en la mejor posición en el tablero de ajedrez.

- Conoces su nombre?

- Claro. – dijo con una sonrisa inclinándose hacia Latiz le susurró el nombre al oído y este sintió que el corazón se le detenía por unos segundos al escuchar el nombre.

Cuando Clef entró en su habitación muchas horas después encontró a un Latiz sentado en un cómodo sillón que se hallaba junto a la pequeña mesa que fungía de recibidor.

- Latiz estás bien? – Clef se acercó al joven quien se encontraba en una pose muy pensativa, y no pareció prestarle atención.

- Ya sé que es lo que le pasó al petirrojo... – dijo cerrando los ojos.

- Lo sabes? – preguntó pero fue como si no lo hubiera escuchado.

- …y debo renunciar a ella – agregó levantando el rostro aún con los ojos cerrados.

- Qué dices?

- Me doy por vencido, no importa cuánto lo intente, no puedo volver con ella, he perdido completamente su confianza.

- Qué?... – Clef sólo lo miró y guardó silencio.

Duraron un par de largos minutos sin hablar, ninguno se movió, Latiz sólo permanecía con los ojos cerrados.

- No puedo creer que esto nos haya pasado… - apretó el puño.

- No creía que tú fueras a darte por vencido.

- No depende sólo de mi esta decisión, hay dos personas involucradas en esto y una de ellas ya ha renunciado por completo. – volteó a verlo - Me retiro completamente Clef. – respondió Latiz tras unos segundos más en silencio.

- Qué?

- Voy a dejarlo todo, esto volverá a pasar si permanezco aquí.

- Pero…

- No lo entiendes verdad? esto no fue por una casualidad, ella no perdió la fe en mi de la noche a la mañana, la volvieron en mi contra.

- Eso ya lo sospechábamos.

- La destrozaron completamente para volverla en mi contra – apretó los puños – fue un plan tramado con tanta sutileza, y ejecutado de una forma tan magistral, que ninguno de los dos lo notó.

- Latiz por qué no dejas que yo hable con ella, tal vez podría…

- No Clef… cualquier palabra que digas a mi favor, será usado en mi contra, es así de simple… estaba planeado para que fuera así, no tengo defensa a mi favor.

- Entonces?

- No hay nada que hacer al respecto.

- Qué dices? Pero porqué? Si descubriste lo que le ocurrió, entonces porqué no luchas por ella?

- Porque aunque le dijera la verdad no va a creerme.

- Por qué dices eso?

- No puedo decirle quien planeo todo – dijo Latiz mientras se levantaba – firmaría mi sentencia de muerte en ese mismo momento, y no es mi objetivo.

Clef abrió los ojos desorbitadamente.

- Latiz – dijo Clef por lo bajo.

- Sería triste que nuestra historia terminara con un final feliz si yo muriera por su mano. – suspiró. - Renuncio… no puedo ganar...me concentraré en tu grupo hasta que terminen sus conciertos, pero renuncio a todo en este momento, desapareceré tal y como ella lo quiere.

- Latiz?

- No creo que tenga razón entregar mi vida para verla "feliz", ya lo decidí Clef, espero que me entiendas – diciendo esto salió de la habitación dejando solo a Clef a quien esa conversación le parecía demasiado irreal.

Notas de autora:

La canción que aparece en este capítulo es de Mecano y se llama "Sentía" y por otro lado muchas personas ya andan tras la pista de mis negras intenciones con algunos personajes, o bueno sospechan muchas cosas felicidades ^_^ me leen el pensamiento, pero eso solo significa que quizás no tenga mucho que explicar, o tal vez si? a quien no lo entienda descuiden prometo que entenderán todo antes de que logren leer la palabra fin.

Hikaru Shidou.

23 de enero 2009