¡Hola chicos! ¿Cómo han estado?
Aquí por fin regresando con ustedes (antes de que acabe el año jojo)
Debo admitir que debí actualizar hace un tiempo (una semana o dos) que el capitulo de hecho lo hice tan largo que tuve que cortarlo jaja) y es que ya estaba realizado pero me demore por cosas cotidianas de la vida llena de vicios XD

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RESPONDIENDO A REW:

Varela D Campbell:

Si, no es broma, jojo Sparda ha vuelto por fin de otros 84 años con un nuevo capitulo 7u7r

Sobre el cmap y traducciones, no te preocupes preciosa, se que no es nada sencillo menos cuando tienes muchas cosas por hacer y que uno DEBE hacer. (la escuela es dura)

¿fin de la Paz? ¡pero si la acción aun no comienza! (suficiente su uno entiende el titulo de este capitulo mujajaja)
La reunión era muy predecible, como bien sabemos todos Neah es físicamente idéntico a Tykki (misterio que en la obra de Hoshino aun no se resuelve) y Kanda obvio va a defender a su adorada Moyashi y futura madre de sus niños.
Jaja las hijas de Alma y Rubí están curiosamente inspiradas en personas reales, de hecho, toda la familia de Alma lo esta (el, su pareja y sus nenas), xD están inspiradas en la mía haha. También sobre ellas aun no se ha dado mucho que dar a conocer, pero espero pronto (cofcof no en 4 años) darlas a conocer a todos~

Arno y Delmer son un par singular, pero en el mundo y la estética de D gray man, es fácil de reconocer sus bases, y jaja como buenos hermanastros, no pueden evitar molestarse el uno contra el otro.

Sobre Al, ¿ya he dejado claro su importancia en esta historia? Sin duda y cosa que desde hace mucho creo que deje claro "Al" es una pieza importante mas que nada para entender el pasado y lo que tanto oculta Amisi, la madre de Allen. También, entender que está pasando dentro y fuera de las arcas~

Jojo no te preocupes sobre mencionar detalles, ¡hasta a mi se me olvida! Hahaha

Espero que este capítulo te guste ~

Love D Campbell: ¿La osa? XD me recordó eso a una frase de los Simpson hahaha.
Pues considerando que Kanda nunca ha sido bueno en sus relaciones sociales, sumándole el pésimo ejemplo que tiene con los hermanos Lee haha era de esperarse que se imaginaria algo así con algo tan íntimo como "padre", más él está sumando una relación maso menos igual protegiendo como puede a Allen (bueno no es que la situación este tan ligera para tomarlo con calma)

Arno es una ternura incluso siendo mas grande ahora haha, pues es muy inocente, cosa que lo hace muy susceptible a que Delmer, lo moleste.

Hahah ¿Por qué imaginabas que era del norte? Soy del sur, centro, y de hecho la zona que mas sufrió en la ciudad de México fue donde mas sufrio daños…
¡pero estoy bien! Y ya paso!

Sakura Kalafina: Puede que Kanda si tenga desconfianza jo, tal ves mucha no solo por la similitud del pobre con Tyki… pero también el hecho de que el no estuvo con ella de niña.

Igual espero que te guste el capitulo~

Yuukikotoko: Hola Yuki! ¿Cómo has estado? Espero que estas fechas navideñas las estés pasando bien tu y Saku~

La parte de Neah haha me dio mucha risa hacer todo eso, pero al mismo tiempo me costo trabajo con ganas, ya que la personalidad cien por ciento de Neah es aun un misterio a todo lo que da y con lo lento que va el manga lo hace mas difícil, pero trato de mostrar el "Neah" que me imagino combinado un poco con lo que seria algunas reacciones reales de Allen Walker.
Con Kanda pues hahaha es obvio que se imaginara algo así con tremendo ejemplo que tiene en la congregación. Ademas considera que los hermanos Lee son los únicos que tiene de ejemplos familiares.

Delmer es un personaje algo borde, pero al mismo tiempo tiene su manera de mostrar su cariño, suele ser también bastante sarcástico y pues Arno y él crecieron juntos en los últimos diez años xD

Dios…. Me da gracia que por fin alguien se dio cuenta de esta similitud, sé que parece que Arno parece totalmente sacado de Chuya, pero… ¿Qué crees? No es así, Arno lo tengo pensado desde el 2013, mucho antes de que conociera esta serie o incluso se hiciera popular. Arno esta inspirado en Allen sin duda, en su versión de las memorias de Neah en el tomo 24, y sus poderes están inspirados en el videojuego Gravity Rush de PS Vita/PS4. Cuando por fin empecé a dejar ver a Arno en el fic, empecé a buscar referencias para que la gente me pudiera entender un poco mejor el concepto del personaje, pero adivina mi sorpresa, fue ahí donde descubrí a Chuya y dije "¡oh por dios! ¡Son igualitos!" haha fue un accidente prácticamente, pero si no niego que se podría decir que Chuya y Arno son casi iguales.

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Capítulo 41: Preámbulo de la contienda

Minutos antes…

"Hekseville, el distrito del futuro, el centro de la unión del mundo avian e insomne, el orgullo de la familia Chaac y Dzahui." Se especulo pequeño discurso con una voz seria y femenina luego como era dejado de forma un poco brusca el popote en un vaso de vidrio.

"O eso es lo que tanto dicen~"

Sonando mas burlona esa voz, siendo de una cierta mujer de caballera rubia, vestida en la parte superior con un bikini azul cielo y estampado de rombos blancos. Abajo con el juego del traje y una tela traslucida verde agua atada en su cintura haciendo juego de falda. Unos grandes lentes de sol que cubrían parte de su rostro. Frente a ella tenía a un avian de piel morena vestido con las finas telas que cualquier encargado dentro de la familia Pema tendría. Dando un enorme contraste con el clima tropical y él con ropas mas grandes y holgadas, fácilmente confundidas con un estilo oriental.

"Tenzin Praves~… por fin nos tenemos cara a cara~"

Al escuchar su nombre de la voz de esa mujer sudo frio.

"He…. Hecho todo lo que me pediste… te… te entregado a los Horakhty yo..." tartamudeo casi rogando.

Y es que a pesar de que estaba en una terraza de un hotel con una peculiar y conveniencia vista hacia donde se veía los manifestantes de Sanctus y el Palacio de la flor dorada siendo donde se reunirían los avians e insomnes mas importantes.

Con tan solo mirar hacia atrás podía ver a los hombres de esa mujer que a pesar de no tener su peculiar uniforme rojo vino y dorado, esas cartas alrededor decían todo.

"Yo…Yo…¡puuff!" Se burlo echando en la cara el resto de uno de los varios vasos grandes de las malteadas que había estando bebiendo. Dejando ese líquido amarillo de vainilla y un ligero olor a alcohol sobre el rostro del pobre shambalico. Que no se atrevió limpiar.

"Ustedes…. Todos ustedes en verdad me enferman" Dijo molesta la rubia parándose, caminando hacia el balcón mirando al tumulto de gente. "Dicen que siguen la ideología de ella, pero míralos~ haciendo todo lo contrario" Dijo ahora santurrona, pero igual algo de diversión en ella.

"… ¿Ustedes no hacen lo mismo?" La temerosa voz de Tenzin desafío un poco a la rubia ganando su atención.

"¿Oh? ~ Ah… no es así cariño. A diferencia de ustedes, hipócritas, nosotros solo defendemos a los nuestros. No esas cositas mal hechas que ese Conde loco se inventó" Dijo tranquila caminando hacia él, no perdiendo nada ese peculiar animo que traía con ella. "Pero eso todo el mundo ya lo sabe ¿no? ..."

Los ojos verdes de Tenzin miraban con miedo los ojos miel de la mujer, dándole mala espina esas palabras.

"¿Crees que no nos dimos cuenta de ese feo rayón que hiciste con los comunicadores?"

Un sudor frio salió de la frente mirando con atención como el brazo de la mujer tomaba un tono dorado y texturizado. Figurando una garra en su brazo derecho.

"Déjame adivinar… pensaste sacrificarte para que todos se enteren de que estamos aquí ¿no? Para que tu amado jefe pueda salvar el día, así como el descendiente fértil que dejo la loca" Rápidamente tomó del cuello al moreno levantándolo con una fuerza sobre humana. Cargándolo acercándolo a una mejor vista.

"¡Pero eso no es necesario! Por que nosotros ya habíamos mandado nuestra carta de bienvenida"

Los ojos de Tenzin miraron con horror como todo el palacio se lleno de explosiones. Ignorando su pelea por aire.

Usando su fuerza como avian shambalico golpeo a la mujer con fuerza con su cola. Logrando zafársele su agarre y tirarla un momento al suelo. Transformo una de sus manos en su garra listo para atacar, pero rápidamente cartas doradas volaron hacia el aprisionando sus extremidades.

La rubia limpio la sangre de su labio levantándose divertida. Empezándose a reír.

"¡MALDITA… DEMENTE ESTO CREERA UNA GUERRA!"

Riendo mas fuerte como le reclamaba.

"Querido Tenzin~…. Hemos estado en guerra por unos largos 7 mil años. Que tu, y todos esos pollitos nacidos en este enorme invernadero dimensional se encierren de su lujosa, mentirosa e hipócrita vida es otra historia…"

Una sonrisa mas descarada salió del oji-verde.

"¿Y quien esta en desventaja…? Ustedes viviendo de madera quemada y agua hervida cuando aquí con tan solo que salga un puñado de la guardia acabaría con todos"

Una sonrisa amable y divertida recibieron esos ojos reptiles que le miraban con odio.

"Nosotros~… Hay Tenzin~ Tenzin el iluso polluelo~… veras querido… ustedes solos se darán la vuelta. Respeto la noble visión de la linda y amigable Azeneth dio. Un mundo donde todas las especies pueden coexistir. Y mas un par tan complejo como yo o tu. Pero seamos realistas. Es infantil, y en parte convenenciera. El avian Leukós es un cerdo igual al Nigrum. Otro depredador solo que con una dieta mas pobre. Que a mi pobre especie tuvo el infortunio de ser engañada por milenios. Domesticada, criada. Tratada como si fuéramos una granja llena de reservas de comida. Ella solo planto una ilusión peor… que éramos iguales"

Su mano dorada se cerro y le planto un buen puñetazo en la cara, rompiéndole la nariz.

"¡Pero no lo somos! Y en la comunidad justificaron su importancia con toda esa patraña energética… esa espiral de vida"

"Mi señora…" un cuervo no pudo evitar hablar notando que estaba siendo muy especifica.

Ella alzo levemente la mano, para que no interfiera.

Mientras Tenzin estaba entre noqueado y confundido. Pero sin duda de lo que hablaba confirmaba su sospecha.

"Ere..s.. una hechicera… de Avalon…" logro decir a pesar del dolor en su quijada y rostro saboreando su propia sangre.

El rostro alegre y tranquilo de la rubia cayo por completo y con ira. Luego se torció una aterradora sonrisa.

"Así es~ y como buen participante te has ganado un lindo premio~" Indico a sus hombres que lo llevaran adentro forcejeando asustado de lo que ahora planeaba, pero simplemente esas cartas lo electrocutaban en cada intento.

Vio que fue llevado hacia una habitación antes de entrar notando que el marco había varios símbolos, reconociendo de cualquier hechicero.

Ahora se encontraba en un lugar oscuro que solo podía distinguir mas signos de hechiceros en la oscuridad brillando tenues. Y a veces podía ver una vegetación torcida.

"Si ya se~…" volvió hablar con su animo de antes. "No es lo mismo que sus sofisticadas arcas, pero nos deja venir aquí rápidamente, si es que no te pierdes~"

Ese lugar lúgubre lo había oído hace mucho como un cuento entre hechiceros de Grimm y Santuario. Un mito una leyenda de una ventaja que usaron los hechiceros de Avalon en la época en que los malditos rondaban el mundo y antes de la llegada del Conde.

Un lugar llamado El laberinto de Alicia.

Su origen venia completamente de una historia de terror y tragedia. La historia que una hechicera en sus últimos días de vida busco a su hija, Alicia. Pero nadie la ubicaba. Acabo accediendo a la materia negra, Ahriman, el dios que su líder había jurado a su reina detener.

El hechizo oscuro que fue desatado originalmente era por el deseo mas humilde de querer preguntar; ver y sentir el dolor de una madre hacia todo el mundo, omnipotente. Pero acabo convirtiéndose en ese lugar desconocido en una dimensión paralela. Y dando conocer la realidad de que Alicia jamás había existido, pues era el resultado de todas las memorias de las almas que esa hechicera había absorbido con el antiguo sistema de purificar almas.

Con el tiempo, hechiceros de Avalon encontraron provecho, pues había muchos malditos atraídos concentrando una gran cantidad. Convirtiéndose un lugar perfecto de entrenamiento brusco o… en este caso: Transporte.

Estar ahí le ponía mal, mas siendo un Leuko, y que decir de los sellos y pergaminos sobre su cuerpo.

Vio una luz tenue en toda esa oscuridad, reconociendo otro marco de una puerta con esos símbolos.

Al atravesarla cerro los ojos de golpe por la iluminación fría invadir en su visión.

Al volverlos abrir se dio cuenta de inmediato que se encontraba en uno de los laboratorios de esa organización: Central.

"¿Y esa ropa?" escucho una voz masculina y fría viendo a un hombre rubio, una posición firme y un inusual bigote. "Hermaniitoo~"

La rubia fue hacia el de forma infantil mismo que se quito un poco dejando que cayera al suelo. Suspirando.

"Mejor ve a cambiarte, eso y nada es lo mismo y… estas borracha" Dijo quejumbroso por la poca ropa de la rubia, quitando su elegante saco como auditor de Central y poniéndoselo en los hombros cuando ella se levanto. Ignorando el gesto molesto e infantil.

Tenzin noto que la tensión había aumentado en su cuerpo cuando ese hombre le miro.

"¿Qué planeas hacer con este?" pregunto como si el pobre avian no estuviera ahí.

"Ñam~… darle una lección, esta cortadita en el labio no se ve bonita" continuo infantil cerrando los botones del saco.

Un mal presentimiento resurgió en el moreno como si no fuera suficiente. Vio que ella dio indicaciones de llevarlo a una sala. Llevado entre los cuervos en un pasillo largo y atrás a ese hombre.

"Se que te preguntaras~" retomo la rubia siguiéndolos resonando sus pisadas al estar descalza.

"¿Cómo voy a defender a los míos? Mas si existe esta cuestión de energía. Esta espiral misteriosa~"

"¿Los tuyos? Ustedes también son humanos… ¡agh!" Se quejo de una descarga que sintió en su cuerpo luego la escolta se detuvo con ella dando una media vuelta la rubia para verle.

"La que habla aquí soy yo~" vio como ella saco entre las ropas de uno de sus subordinados una de esas cartas y se la puso en la boca dándole un pellizco en sus mejillas.

"Así estas mejor~"

Lo soltó aun con esa voz santurrona ignorando la mirada fría y de odio del avian.

"¿En que estaba? ¡Ah si! Veras~ el temita con esa cosa energética es que si, es cierto que los avians son de los pocos organismos que son el puente a todo esto~ pero nosotros los insomnes podemos tolerar igual"

Siguió explicando dando vuelta, moviendo sus manos.

"Tal vez no tanto como ustedes, pero con dedicación e ingenio podemos hacerlo mismo" Tenzin vio que se detuvieron frente una enorme puerta de metal y había mas sellos.

Como si Tenzin hubiera preguntado, sonó una alarma y lentamente se abrieron esas puertas.

"Se que eres solo un político, uno muy malo, por cierto. Así que, en lugar de explicarte temas tan complicados, prefiero demostrarte~"

Esas palabras solo lo alarmaron mas, adentro había varias esferas grandes conectadas a una especie de cámara.

Dentro de esas esferas había cuerpos, durmientes y todos lucían ser niños.

"Traigan el sujeto de pruebas 765" Ordeno la rubia divertida.

Tenzin sintió pesado su estomago al ver que a su pequeña hija de 12 años, Mia siendo llevada por dos cuervos. Intento gritar, forcejear ese agarre en su cuerpo para ir por su pequeña, pero era inútil.

Sus ojos lloraron cuando tuvo contacto con los de su hija, siendo una mirada igual.

Vio como la pequeña fue metida a esa cámara. Atándola a una camilla enclavando unos cables con púas en todo su cuerpo. Eso solo haciendo llorar mas al avian desesperado.

Y forcejeo mas cuando esa extraña cámara negra se cerro.

"Honestamente pensaba usarte a ti~… pero tu hija tiene una habilidad mas…interesante, además eres solo un shambalico, otro avian de musculo bruto~"

Se escucho mas el forcejeo y como se hecho andar la maquina. Le pareció escuchar el grito de terror de la pequeña y luego hubo silencio.

Los ojos esmeraldas no paraban de ver donde estaba su hija. Al abrirla la cámara vio a su pequeña pálida, inmóvil. Y su rostro decía todo la que tenia que saber.

Empezó a sollozar con fuerza. Lamentando todo lo que había hecho por tratar de salvarla.

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"Humg…~" se quejó cierta peli-verde sentándose lentamente en donde se encontraba, sintiendo una buena jaqueca.

Su mente apenas podía reaccionar oyendo lejano como tocaban la puerta.

"Ya voy…" Lenalee dijo por inercia levantándose torpe, casi cayéndose evitado por que apenas puso su mano en el buro.

Llegando a la puerta abrió un poco viendo a Lavi.

"Hey… ¿estas bien?" pregunto al notar su estado. Mas le era raro que Lenalee no se haya presentado en toda la mañana.

La china entre cerro los ojos y asintió aun desubicada. Caminando hacia atrás para sentarse en la cama con completa desgana.

Lavi aprovecho para meterse y cerrar la puerta detrás suyo.

"¿Qué hora son? ..." pregunto tratando de ver donde había un reloj en esa habitación.

"¡Oh! Bueno… son casi las dos de la tarde" Dijo mas alegre dándole una sonrisa a la chica.

Ojos amatistas se abrieron con ganas "¡¿Qué!? ¿Tan tarde es?"

Lavi rio un poco "Si~ vaya que te tomaste una buena siesta" la observo bien notando que estaba en camisón aun y podía ver bien su figura, sonrojándose. Sonriéndole algo tonto. A nada de soltar esa típica frase.

Lenalee se avergonzó por eso y se dio cuenta de lo que veía. Rápidamente se tapo mas con su bata.

"¡LAVI ¿PODRIAS SALIR UN MOMENTO?!"

Una almohada fue lanzada con bastante fuerza hacia el rostro del joven Bookman. Haciéndolo retroceder hacia atrás cumpliendo su exigencia.

Muerta de la pena, se vistió lo mas rápido que pudo, luego invitándolo pasar al pelirrojo de nuevo. De mal humor, con esa migraña y un extraño dolor en su hombro dejo pasar al pelirrojo.

Lavi entro riendo algo nervioso hasta que escucho a la china.

"¿Has sabido algo de Kanda y Allen?" escucho el suspiro después de esa pregunta, ella volviéndose a sentar en la cama.

"Pues… en la mañana estaba desayunando con la doctora que los estaba atendiendo y me comento que Kanda se puso algo mal en la madrugada y que por eso no estaba presente, que estaba descansando"

Lenalee suspiro pesadamente "En verdad Kanda la esta pasando mal con todo eso"

El pelirrojo asintió levemente "Pues esta herido y… la doctora me dijo que necesita tratamiento."

Subiendo sus piernas, para abrazarlas aun estando sentada en la cama. "Quiero verlos… tal vez estando ahí con ellos las cosas se hagan más amenas" Vio hacia él, pero noto que negó ligeramente con la cabeza.

"Me temo que en estos momentos Allen esta hablando con alguien mas"

"¿Cómo? ¿con quien?" pregunto curiosa mirándole con atención.

"Pues…cuando estábamos desayunando, dos personas aparecieron. Un tipo de cabellera morada y larga y otro… que, si no fuera por ser pelirrojo, pensaría que se tratase de Allen con su uniforme."

Esas palabras le hicieron recordar todo lo que había sucedido la noche siguiente.

Parándose de golpe "¡¿Arno!?"

Lavi abrió bastante los ojos mirándola. "Si… algo así alcance escuchar. Espera… ¿Lo conoces?"

Lenalee tartamudeo un poco. "Algo así… veras anoche cuando llegue al cuarto mandaron servicio al cuarto y me atendió un chico, por un momento se bajo la capucha de su uniforme y le vi el rostro… fue cuando me di cuenta lo muy parecido que era con Allen, excepto su cabello y su voz ligeramente mas grave"

Lavi le miro con atención y a la vez curiosidad.

"¿Y eso? Aun que… lo vi con el uniforme de esos hombres. Tal vez el lleva todo ese tiempo trabajando con ellos"

Lenalee lo señalo "Exacto, eso pensé cuando le pregunté varias cosas. Como su edad y si era un avian Iramico"

"Pues… le atinaste. Y creo que su Padre igual ha estado trabajando con ellos"

Lenalee abrió bastante los ojos "¡¿Padre!?"

El pelirrojo asintió levemente "Pues… el tipo que le acompañaba, de caballera morada dijo que era su padre y que quería ir ayudarla, o eso fue lo que escuche mientras espié su conversación" rio levemente y suspiro.

La china tapo su boca y se sentó. "Wow… ¿Quién iba decirlo? La familia de Allen la encontró…"

Lavi paso una mano por su nuca y se sentó junto a ella en la cama.

"Aunque me tiene preocupado algo… ¿No es mucha coincidencia? Digo… Allen dijo que había sido abandonada desde bebe, ya sabes, por lo de su brazo, mas lo que nos contó Rubí, que su padre estaba seguramente muerto y su madre desaparecida… Pero ahora que ella y Yuu son buscados por la Orden… y por lo de ese Noé que ataco. ¿No crees que podría ser una trampa?" Comento en voz alta sus preocupaciones el Bookman Junior. Contagiando de inmediato a la china.

"…tienes razón" dijo deductiva, recordando en ese momento el porque le dolía el hombro, poniendo una mano ahí. "Él me durmió…" susurro haciendo preguntar al pelirrojo.

"¿Cómo?" pregunto inmediatamente el pelirrojo al no entender las palabras de la china.

"Yo cuando… le quise hacer mas preguntas anoche… recuerdo que vi que algo apareció atrás de el por un momento, no vi que… pero luego sentí un dolor en mi hombro y… me quedé inconsciente"

Lavi se levanto mirándole mas preocupado "Lenalee… esto es muy sospechoso"

Ella se levanto igual "Si… ¡Por dios! ¡Tenemos que ver a Allen!"

Comento más alarmada, decididos ambos salieron de ahí rápido. Siguiendo al pelirrojo que el sabia donde se ubicaba la habitación de la albina.

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Un largo suspiro salió de la rubia tomando asiento en la silla de su cocina, recargando su espalda de forma pesada.

Sintió a su hijo cerca dejando una taza con algo de té caliente.

Abrió los ojos perezosa, sintiéndose cansada a pesar de haber sido por el momento un día tranquilo y se había tomado el día en la clínica.

"Gracias Delmer…" se sentó mejor y mas erguida, echando algo de azúcar con completo desanimo.

"Mamá, ¿Cuánto tiempo tienes?" escucho otra vez esa pregunta del peli-azul, haciéndola suspirar. "Hijo, yo no…" insistió, para no preocuparle.

Vio sus ojos bicolores mirándole con fastidio y seriedad. Luego se levanto brusco, yendo de nuevo hacia donde estaba la barra. Ella desvió levemente la mirada, notando la negatividad de su hijo.

"Mamá, en serio, ¡no me tomes por tonto!"

Escucho el grito de su hijo a la lejanía, seguramente encontrándose en la cocina.

Volteo hacia el para contestarle escuchando que el en poco tiempo se acercaba con pasos rápidos y pesados.

"¡Ya te dije que solo he andado mal del estómago! ¡Auch!"

Se quejo al sentir un pinchazo en su brazo mirando sorprendida como su hijo le enclavo y rápido le saco una muestra de sangre en una de esas jeringas inteligentes que podían dar rápido un resultado y análisis en poco tiempo.

Abrió los ojos bastante sorprendida por esa acción, asustándose por la futura reacción de su hijo.

Se escucho el pitido del aparato, indicando que el análisis ya había finalizado, invitando al joven leerlo.

Vio como esos ojos celestes le miraban con enojo. Cosa que en parte no le sorprendía en absoluto.

"Tres semanas ¿eh? Y no tienes nada, ¡aja!"

"Delmer yo…" entro en pánico por como el estaba reaccionando. Sentándose el frente a ella en la mesa.

"¡Mamá! ¡Iré por ese tipo AHORA!" alzo la voz molesto, preocupado también por la condición de su madre, sabiendo que ella no podría cargar con esa responsabilidad sola.

"Delmer puedo resistir yo… puedo usar suplementos…"

"¡MAMÁ NECESITAS A ESE TIPO! ¡LOS SUPLEMENTOS SOLO TE SERVIRAN UN MES Y EN UNA SEMANA LOS NECESITARAS SEGURAMENTE!"

Tembló un poco por el grito prepotente del peli-azul, recordándole mucho como su padre lo hacia con ella en juventud.

Eso le hizo recordar lo que había sucedido en la plaza mientras comían. Bajo la mirada pensando, poniendo una mano en su vientre, su hijo tenia razón, si no regresaba el peli-morado pronto, se vería forzada abortar, y eso lo haría su propio cuerpo. Sabia que Neah no soportaría si eso pasara. Si el movió mar y tierra para encontrar su hija con Amisi, perder a sus dos posibles no natos, lo destrozaría.

Recordar el padre de su hijo avian pinto le hizo sacar unas cuantas lagrimas. Asustando al joven que tenia enfrente.

"Oye… mamá… yo" escuchándolo arrepentido por alzarle la voz.

Pero lo callo alzando la mano.

"Dame un… momento" dijo con la voz algo afectada por su tristeza y saco su teléfono, era hora de sacarle algo al joven hijo de su prometido.

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"Allen… deberías descansar un poco" sugirió la doctora poniendo sus manos en los hombros.

La albina volteo hacia ella sonriéndole.

"Gracias, pero…"

Neah podía ver la tristeza de ella y la angustia, estando sentado en la cama cerca de donde ella estaba, suspiro y hablo.

"Hij-…Allen… no deberías preocuparte tanto… estas cosas pasan" esas palabras llamaron la atención de la albina, mirando con atención de aquel hombre que decía ser su padre y había actuado tan amable con ella todo ese tiempo.

Otro suspiro salió del mayor "Veras… cuando yo… pase lo mismo que él, todo este proceso, me desmayaba a veces…yo… era muy joven, de hecho, tenia tu edad… y a pesar de lo que comiera y mira que tenia bastante comida a la mano, me mareaba"

Beatriz rio un poco "Recuerdo esos días, hasta Mana bromeo con eso"

Neah sonrió levemente e igual una leve risa escapo de el "Oh si lo recuerdo, solía decir que yo me había convertido en el y que yo iba ser quien iba parir"

Una risa mas pronunciada salió de la rubia oscura. "Si…haha lo recuerdo, uff.. hasta te metió una almohada en la camisa"

Allen miraba a esos dos sintiendo la nostalgia, y en parte en ella, saber de su querido Mana de joven, sonriendo igual con esa conversación.

"Maldito desgraciado haha lo agarre almohadazos ese día mientras huía como un mocoso y Ami reía sin parar"

"Haha y le decías: ¡Hey que se te van a salir los niños!" ambos rieron un poco mas hasta que Allen retomo la palabra.

"¿Ami?" Curiosa por saber de aquellos tiempos.

Neah sonrió un poco hacia su hija. "Amisi… es el nombre de tu madre"

Una sensación extraña invadió a la chica, entre tristeza y duda. ¿Cómo ella acabo sola con Mana? Solo sabia lo que la doctora Castellanos le había dicho, que el había desaparecido antes de que ella naciera, que su madre la había dejado con Mana. ¿Por qué no sabían de su gemelo?

Transmitió eso en la mirada que le daba al inglés. Notándolo.

"¿Qué sucede Allen?" preguntando bajando su sonrisa mirándole preocupado.

La chica tomo un profundo respiro. "¿Cómo acabe sola con Mana… o no saber nada?"

Esa pregunta genero un silencio incomodo. Beatriz se levanto del banco donde estaba sentada. "Yo me retiro, Allen si necesitas algo, no dudes en llamarme"

La albina asintió notando que ella solo se retiraba para dejar que hablaran.

Al irse ella noto que el peli-morado volteo hacia donde estaba el pelirrojo, sentado de forma perezosa, claramente dormitando. Un suspiro salió del mayor y regreso a verla.

"Veras… yo… bueno… todo empezó cuando tu madre me pidió como Noé espiar al Clan del Conde… para poder empezar a reforzar la Orden. Como… estaba perdidamente enamorado de ella accedí, pero con el paso del tiempo, descubrí que Central nos traicionaba con él, y que, en realidad, tenían planeado entregar a todos los avian e insomnes. Y que querían experimentar con ella y ustedes al momento que nacieran, yo les avise. Tu madre y tu tío planearon un pan de emergía al momento que sucediera saber que hacer…. Cuando paso tu madre estaba a un mes de parir, y el Conde estaba por atacar, entre en pánico por lo indefensa que estaba ella y no dude en atacar al Clan yo solo… logre acabar con la mayoría, pero al final el Conde me derroto. Acabe mal herido…"

Se desabrocho un poco la camisa para que pudiera ver su pecho. La albina vio impresionada la enorme cicatriz, claramente lo había perforado con su enorme espada. Acompañada de otras pequeñas cicatrices.

Suspiro levemente cerrando su camisa de nuevo. "Casi muero ese día… Castellanos me atendió y de hecho morí, un par de veces, pero ella me revivió, pero gracias a mi impertinencia le di mas tiempo a tu madre y a los demás. Cuando desperté en una clínica como esta de la familia de Beatriz me di cuenta de que el Conde me buscaba, que estaba furioso por mis acciones. Y que la materia negra dentro de mi lo atraía. Así que… decidí irme lo mas lejos que podía. Hacer de alguna forma que el Conde creyera que estaba muerto. Me costo meses lograr controlar eso en mi, y cuando lo domine busque a tu madre… como loco"

Bajo la mirada recordando el día que encontró a Arno en la nieve. Eso lo noto ella, mas cuando el miro hacia su gemelo.

"¿Cómo es que nadie sabía de él?" pregunto hacia el peli-morado que le dio una mirada triste. El se bajo de la cama y se sentó en el suelo, indicándole que se acercara mas. Haciendo inclinar a la albina.

Suspiro y le susurro "Lo encontré… abandonado por tu madre… en la nieve. Seguí los pasos de tu mama y mi hermano y lo hallé ahí."

Allen abrió los ojos con eso. Dándole tristeza la idea de imaginarse la idea que su propia madre lo había abandonado.

"¿Qué? ¿Por qué?" no pudiendo evitar preguntar. Rápidamente el Noé le indico que le bajara la voz para no despertar el otro.

"No lo se… pero Arno no lo sabe… y prefiero que no lo sepa. El siempre ha creído que tu madre me dejo a su cuidado…"

Allen ver eso le dio mas tristeza bajando la mirada.

"Pero…" sintió como el le tomo el mentón con cuidado levantándole el rostro de nuevo. "Me enteré de que Mana se quedó a cargo de tu cuidado... y desde entonces los busque a los dos como loco… y que… bueno, casi lo logro pero Cross oculto las cartas que Mana me había enviado"

Eso le tomó por sorpresa "¿Cómo? ¿Cross evito que…?"

Neah asintió y saco de su bolsillo varias cartas que el traía y se las enseño "Mira…"

Allen las tomo con cuidado, leyendo una al azar. Una sonrisa melancólica se le escapo. Reconociendo tanto la letra como varias de las anécdotas que el contaba sobre ella. Por un momento saliéndole una lagrima.

"Hay Mana… solía jugarme bromas… cuando estaba enojada hacia una broma tonta con su traje de payaso"

Neah rio levemente.

"Me llego a tocar un poco de eso haha, cuando mi tío Cyrus nos corrió de la casa al fallecer mi madre, él y yo empezamos a trabajar en el circo. El le hacia de payaso y yo tocaba el piano y uno que otro instrumento."

Suspiro un poco y recargo su espalda en la cama. "El le gustaba levantarme el animo…"

Sonrió melancólica, sabia que Mana era así.

"Solía decir: sigue caminando, no te detengas…fue algo que jamás olvidare" Vio la sonrisa de el. Definitivamente ese era Mana.

"Lo extraño, mucho" admitió Allen limpiándose un poco las lagrimas. Sintió que alguien le acariciaba la cabeza con cariño.

"Yo también lo extraño mucho" Siendo su padre.

Con eso el inglés recordó su pelea con el hechicero de Cross Marian, suspirando fastidiado.

"Allen… ¿Puedo preguntarte algo?" miro con duda a la albina. Misma que asintió levemente. "Claro…"

Neah por un momento desvió un poco la mirada y suspiro.

"Es cierto que… ¿falleció?" siendo dolorosa para el esa pregunta.

Allen abrió los ojos sorprendida, mirando al hombre detenidamente.

Podía ver lo dolorosa que era preguntar eso. Bajo la mirada y asintió. "Si… el falleció… cuando yo tenia 8 años…"

Neah puso una mano en su rostro no queriendo aceptar eso. "¿Cómo… falleció?"

Sabia que esas preguntas podrían ser dolorosas para la chica, aparte para el mismo, pero quería saber si no había una jugarreta de Cross Marian en la anécdota de la chica.

Tomando un respiro Allen hablo "El… bueno… llevaba días sintiéndose mal… a veces dormía por días, pero la verdad es que lo que hizo que… muriera fue por culpa de un tipo que trato de llevarme, me estaba jaloneando y Mana se interpuso. Escapamos corriendo, pero luego nos persiguió con su carrosa… y lo atropello" Tartamudeo contándolo, doliéndole como aquel día.

Los ojos grises del inglés le miraban con tristeza. Quería preguntar más, pero verla llorar recordando eso, le quito todo animo de seguir interrogándola. Se levanto y la abrazo, el igual sintiendo que quería llorar con ella.

Le correspondió el abrazo, llorando un poco. Sabia que estaba susceptible por el embarazo, por el estrés de todo lo que pasaba con Kanda, y simplemente por que se trataba de Mana.

Podía sentir como el le acaricio la espalda dándole ánimos.

"Perdona por preguntarte todo esto…se que estas pasando un mal momento sobre todo con lo de tu… novio" dijo esa palabra con dificultad. Y luego tosió un poco recuperando la palabra. Se separo un poco parándose frente a ella poniendo sus manos en los hombros de ella. "Allen… se que sonare pesado, ¿pero has pensando en mi propuesta?"

La chica se limpio un poco las lagrimas y suspiro.

Ahorrarse el viaje a ese supuesto lugar, sabiendo que estaba tan lejos. Le sonaba muy tentador. Volteo un momento donde dormía Kanda y suspiro.

"Por mi… me encantaría, pero… no se que quiera hacer Kanda…"

Neah asintió un poco entendiendo. "Estaré aquí entonces, yo y Arno, apoyándolos"

"Gracias…" Allen agradeció en parte comprometida. Aun sintiendo ese hombre ajeno.

Ambos se desconcentraron de su platica cuando una melodía sonó, siendo el peli-morado el único que la reconoció, siendo el tono de llamada del teléfono del adolecente.

"¿Qué es ese sonido?" Pregunto la albina algo confundida, para ella era un sonido totalmente desconocido.

El mayor paso una mano por su rostro, algo fastidiado. Se levanto y fue hacia donde estaba el pelirrojo.

"Arno… despierta" moviéndolo un poco. El chico despertó sobresaltado, tirando sin querer el golem negro que dormía en su saco. Allen abrió bastante los ojos viendo el pequeño ser "¿Timcanpy?". Acercándose hacia esos dos. Por un momento se detuvo asustándose como su gemelo bostezo, viendo esos colmillos. Nunca había visto eso mas que en raras ocasiones en el nipón.

"¿Qué paso?" preguntó el chico estirándose, ignorando ese detalle con sus colmillos.

Neah tomo el teléfono que había dejado en la mesa y se lo acerco. "Sera mejor que atiendas esa llamada"

Arno no entendió como es que su padre lo despertaba por algo así, pero al poco tiempo se dio cuenta mirando a la albina mirándole. Seguramente se trataba de Iktan sobre ese tema del traidor y era mejor que lo atendieran sin que ella se enterase, para no preocuparla con algo que no estaba muy relacionada.

"Oh… si… voy" dijo aun somnoliento tomando el pequeño aparato, parándose algo torpe hacia la salida.

La albina parpadeo algo extrañada por esa escena, y su vista regreso hacia el pequeño golem que volaba torpe hacia el peli morado, que lo acuno en sus manos.

Él se dio cuenta que su hija le miraba curiosa y le acerco el pequeño golem.

"Me pareció escuchar que dijiste Timcanpy"

Allen miro al pequeño que le acercaba el hombre y lo acepto en sus brazos, acariciándolo.

"Si bueno… pensé que era el, pero veo que es diferente"

Dijo mirando el pequeño que no tardo en tranquilizarse en su tacto.

"El es Urcampy, es su, digamos… hermano"

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Mientras el pelirrojo salió hacia el pasillo aun bostezando, mirando la pantalla de su teléfono. A pesar de su somnolencia noto que quien le marcaba no era el mexicano, sino, la novia de su padre. Asustándose y agradeciendo que su padre no había puesto atención a su teléfono, si lo descubría, estaría en problemas.

Trago nervioso y contesto la llamada.

"¿Nadine?" pregunto nervioso y escucho un suspiro del otro lado de la llamada. Sin duda siendo ella.

"Arno, gracias a Ormuz… gracias por contestarme" escucho lo desesperada que se escuchaba la francesa.

Eso no dándole buena espina al pelirrojo. "Nadine… ¿Qué sucede? No te oyes bien…"

Pregunto preocupado, aunque esperándose que se trataba de su angustia sobre su padre. Estando nada errado.

"Por favor, Arno… te suplico que me digas donde están… tu y tu padre"

El joven trago con dificultad. "Nadine yo… se que quieres ver a mi padre, pero venir aquí seria muy arriesgado" dijo honesto, y en parte teniendo miedo del regaño de su padre.

Por el otro lado la rubia puso un rostro desesperado. Delmer alcanzo escuchar la excusa del menor y a mala gana tomo el teléfono.

"Escucha enano, los dos no estamos para pendejadas, dime donde carajos están"

El chico rodo los ojos molestos por lo pesado del oriental. "Oye Delmer en serio-"

"¡MI MADRE ESTA EMBARAZADA DEL IDIOTA DE TU PADRE!, ¡AHORA CALLATE Y DIME DONDE CARAJOS ESTAN PARA MOVER EL ESTUPIDO CULO GRIS DE ÉL HACIA ACA!"

La boca del pelirrojo cayo dramáticamente, abriendo bastante los ojos. Escucho que alguien se acercaba, moviendo la cabeza hacia los lados.

"Ok… ok… estamos en la Hacienda Leniwka" tartamudeo el pelirrojo temblando ante tal noticia. Poniendo una mano en el muro, sintiéndose mareado.

"Hasta que dices algo útil, enano" Escucho la voz del avian pinto sintiendo eso peor.

"¡No! Delmer espera… estamos bajo amenaza de Apocrypho, no puedes dejar a tu madre sola…"

"Hum… déjame pensarlo" escucho la voz sarcástica del peli-azul "¡NO!"

La cara de fastidio del pelirrojo era digna de compararla con las caras que hacia usualmente con quien hablaba. "Delmer, en serio, ¡esto es peligroso! ¡Tu no tienes experiencia en combate!" contesto realmente preocupado.

"Escucha enano, no soy el inútil enfermero que te imaginas, te recuerdo que he viajado por el mundo mas que tu y me ha tocado mis encuentros con akumas."

"¡PERO UN APOCRYPHO ES DIFERENTE A UN AKUMA!" volviendo a gritar angustiado, jalando los cabellos de su fleco, y recargando su espalda en el muro de tabique del pasillo.

"PUES NO ME IMPORTA, POR QUE DUDO, AUNQUE LE DIGAS A TU PADRE MOVERA SU TRASERO COBARDE"

Dijo tajante, mientras ignoraba las caras de su madre, sorprendiéndose por lo que planeaba su hijo.

"Delmer… El tiene razón, un Apocrypho no es lo mismo… no por nada pone de los nervios a los hombres de Iktan."

El peli-azul miro a la francesa. Desafiante, pero también dejando en claro sus intenciones, ayudarla.

"Pero, Madre, este idiota te ha ignorado por días, y se supone que los dos están ¡COMPROMETIDOS!"

Grito eufórico, golpeando la mesa con una mano, bastante cabreado. Hasta Arno lo había escuchado. Y no lo culpaba, el igual estaba molesto, aun no entendía las acciones de su padre.

Nadine suspiro preocupada y noto que la habitación se empezó enfriar. Miro la mano de su hijo en la mesa notando que empezó emanar hielo.

"Delmer, calma…" puso una mano en el antebrazo de el, eso hizo que el joven se diera cuenta de lo que pasaba. Suspirando pesadamente tomando asiento.

"Mamá… Tengo que hacerlo… Arno podrá discutir con su padre, pero si ni con tus mensajes el no entiende y tuvo el descaro de irse con todo y haberte pedido matrimonio. Dudo mucho que aunque le diga tu condición el venga. Su hija esta embarazada y algo pasa con ese tipo que es la pareja. Claramente necesita ayuda"

"¡No necesitamos tu ayuda estúpida vaca!" se escucho la voz del pelirrojo desde el otro lado del teléfono, haciendo que el joven avian pinto mirara con odio al aparato. Normalmente tomaba a broma los estúpidos apodos que le ponía el pelirrojo sobre la condición de su piel, pero esta vez no estaba de humor.

"¡Cállate maldito mocoso!" grito enojado, mientras su madre le miraba suspirando.

Quería ver a Neah, sabia que su hijo y su futuro hijastro tenían razón. No los podía contradecir. Ella pronto entraría una faceta que sin él, seria muy difícil mantener ese embarazo.

Sin avisarle le quito el teléfono a su hijo, ganando una mirada sorprendida.

"Escucha Arno, piensa un poco… ¿Crees que tu padre soportaría la idea de perder a sus futuros hijos, si contigo y tu hermana se puso como loco?"

El pelirrojo escucho eso solo haciéndolo preocupar mas y ponerlo mas angustiado.

"No… definitivamente él no lo soportaría…" dijo honesto, conociendo a su padre.

"Por favor, habla con tu padre… se que ahorita están atendiendo todo eso del embarazo de tu hermana. Y de hecho tengo una idea… convéncelos de ir al arca de tu padre, y estemos todos juntos, tu, yo, Delmer y el resto de la familia… no solo así podremos atender mi embarazo, sino, como medica, a tu hermana y cuñado"

Un trago nervioso se escucho del otro lado de la llamada, escuchaba eso muy sensato y lógico.

"creo que seria lo mejor…" admitió el pelirrojo.

"Entonces…¿nos harías el favor?" escucho a la rubia seria e insistente.

Arno no pudo evitar sacar un largo suspiro. "Esta bien, hablare con él, solo espero que me escuche…" dijo eso como señal de que no tuvieran mucha fe, pues el Noé normalmente no lo escuchaba.

Nadine entendió por completo ese mensaje, pero quería mantenerse optimista. "Gracias Arno…"

Vio que su hijo le solicitaba el teléfono, dudosa de que le diría el teléfono le indico con la mirada la pregunta, pero este insistió. Un poco a mala gana se lo dio.

"Eso no evitara que vaya a esa hacienda"

"¡¿EN SERIO DELMER?¡ ¡¿SIGUES CON ESO?!"

Sobresalto la voz del pelirrojo. "Si, enano, tu mismo lo dijiste, que no tuviéramos mucha fe, solo quiero aumentar la probabilidad de que ese piel gris te escuche"

Otro largo suspiro salió del adolecente "y esta va hacer mi familia…" se preocupo mas en ese sentido en su cabeza.

"Esta bien… escucha, no tengo la menor idea si mi hermana decidirá quedarse aquí el resto de su embarazo o irse con nosotros. O seguir con ese plan de ir a Shambala… lo que te sugiero es que llegues aquí lo mas rápido que puedas"

"Pues, si quieres tener mi culo helado ahí ya, vas a tener que usar el arca de tu papi" dijo sugiriéndole esa opción, con intenciones de ahorrarse el viaje largo.

Cuya opción hasta el mismo chico la había considerado.

"Pensaba justo eso… hum…" pero había un problema. Muy posiblemente su padre se daría cuenta de que la estaba usando "Una mentira piadosa podrá convencerlo" se dijo a si mismo. Una excusa tonta, pero ¿Cuál?

"Tal vez algo sobre mi hermana. ¿Mostrarle el arca? No, eso tendría a mi papá ahí, y vería a Delmer, bueno de cualquier manera le vera… Carajo Arno piensa…"

"En ese caso voy empacando mis cosas, ¿Dónde invocaras la puerta?" Dijo el peli-azul rápidamente quitándole tiempo para pensar al pelirrojo. Haciendo que este jalara de su cabello nuevamente.

"¡Carajo Delmer, ¿no me vas a dejar pensar un momento?!" grito estresado.

"Tch…. Te recuerdo que fuiste tu quien me dijo que no había mucho tiempo"

Arno pego por un momento su cabeza contra los tabiques de decoración del muro. "Tiene razón, mierda como sea me va regañar"

"Si, si tú ganas tienes 20 minutos antes de que mande la puerta para haya"

Justo al terminar de decirlo escucho perfectamente como colgó, no dejándole contestarle algo mas.

El adolecente saco un pequeño grito de frustración. En verdad a veces odiaba su suerte. Y como actuaba el hijo de la doctora.

"¿Disculpa? ¿Arno?" una voz femenina lo regreso a la realidad, volteando y mirando perplejo a la dueña de esa voz. Un fuerte sonrojo se asomo en el rostro blanco del pelirrojo.

"A…ahhh…¿Si?" Tardo en contestarle a la china, tartamudeando un poco, poniéndose totalmente recto y ocultando su teléfono.

En contrario ella lo miraba con sospecha.

"Hem… ¿puedo hablar contigo?" Dijo la china queriendo dar un ambiente tranquilo y no dejar la sensación de incomodidad o amenaza.

Pero era diferente con el avian, estando tan nervioso frente esa chica. Olvidando totalmente la solicitud del peli-azul de recogerlo por un momento.

"Cl…a…¡claro!" dijo torpe aun, solo prestando atención a las facciones de ella embobado.

En cambio, Lenalee estaba mas en modo defensivo, y con intenciones de distraer al chico, mientras el joven Bookman iba a la habitación de la chica a ver ese tal padre.

Se sentía nerviosa y asustada, sentía la necesidad de activar su inocencia, si él ya se había atrevido atacarla antes, tal vez lo haría después. Pero la mirada tierna del chico la confundió poniéndola nerviosa de otro modo.

Paso una mano por su hombro recordando lo que había pasado. "Hem… ¿Tu… me dormiste?"

La mirada del oji-gris abrió más perdiendo algo de su rubor, luego bajo la mirada. Sentía un enorme arrepentimiento, mas impulsado por sus hormonas.

Se inclino completamente hacia abajo arrepentido. Tradición que había adoptado inconscientemente por su futuro hermanastro Delmer que solía tener algunas actitudes y ámbitos orientales.

"¡Lo siento muchísimo!"

Lenalee brinco un poco del susto por esa acción no esperándose eso. Sin querer activando sus botas.

"¡Estaba asustado… mi papá no quería que nadie supiera que estábamos aquí por mi hermana y me asustaron tus preguntas!"

Pero no hubo respuesta de la china aun mirando sorprendida al chico.

Vio como alzo la mirada con unos ojos tiernos y llorosos. Encontrando divertida y encantadora esa mirada, riendo un poco bajando bastante sus defensas desactivando sus botas.

Arno recupero su sonrojo con eso, parándose de nuevo recto.

"Entonces… ¿Si eres el hermano de Allen?" Dijo sintiéndose mas confiada. Tal vez siendo también su similitud con ella.

El chico paso una mano por su nuca riendo nervioso y asintiendo.

"S-..si… es que… mi padre y yo llevamos años buscándola…" Explico un poco aun estando nervioso y sonriente.

Lenalee recordó a lo que estaba pensando, aprovechando para preguntar mas.

"Y este… ¿Cómo supieron que estaba aquí?"

Arno mantuvo su sonrisa. "Iktan, bueno Steve nos aviso de que había encontrado a mi hermana y venimos corriendo"

"¿Steve? ¿Hablas de los hombres de Steve?"

"Si, bueno… hemos estado trabajando con ellos desde algunos años" Explico un poco la curiosidad de ella siendo mas amable, pero aun estando nervioso. "O..ye… ¿Tu que eres de mi hermana?, si es que se puede saber" preguntó curioso el pelirrojo, aunque él ya tenía maso menos una idea. Quería escucharlo por parte de ella.

Lenalee tomo un respiro y contesto "Es una vieja amiga… y estaba preocupada por ella así que vine buscarla"

Siendo similar a lo que había escuchado.

"Oh mira… y este… ¿de donde se conocen?" pregunto curioso, queriendo saber mas de ella. Mas bien que ella misma se lo dijera.

"Pues…" Lenalee trato de pensar bien su respuesta pues, sabia por parte de la mexicana que los hombres de Steve no toleraban mucho la gente de la Orden.

"Pues…las dos trabajamos en el mismo lugar" Dijo con una sonrisa nerviosa, no diciendo todo, pero sin mentir.

Arno paso su mano por su nuca levantando su cabello, sintiendo una diferencia de temperatura dándose cuenta de que sudaba.

El medio-sabia por lo que había investigado, que ambas eran exorcistas. Preguntándose por que la chica no comento ese detalle.

Iba decir algo, pero su estómago se encargó de traicionarlo, sonrojándose nuevamente bastante, pero esta vez mas de la pena que por otra cosa.

La expresión del chico la encontró divertida y tierna nuevamente la peli-verde, inconsciente cada vez bajando más sus defensas por la desconfianza que le había generado antes. "Este… ¿Ya desayunaste? Podemos merendar…"

Invito tímido, pero igual cortes, sabía que ya era tarde, pero tal vez podía comer algo con su compañía. Lenalee puso una mano en su abdomen, ella igual pasaba hambre. Ya que gracias al efecto somnífero del veneno que antes le había inyectado había dormido más de la cuenta.

"Si… eso estaría bien" dijo sincera sonriéndole. El pelirrojo ofreció el paso a ella primero sonrojado hasta las orejas, pero siendo caballeroso. Siendo su mente cada vez más traicionera, pues se había dado cuenta que eso se había convertido en una especie de cita, aunque sea solo en su imaginación.

La peli-verde acepto mas confiada, tal vez en una comida seria mas fácil saber mas de él.

Durante el camino se mantuvo silencioso, concentrado en sus nervios respecto a la presencia de la chica.

Al llegar al restaurante le ofreció tranquilamente lugar y se sentó junto a ella. Sentía su corazón palpitar con fuerza, manteniendo la mirada en el menú, estando tan desorbitado que ni siquiera su mente se enfocaba para poder leer lo que decía.

Junto a él, la china si estaba considerando todo lo del menú, sintiéndose bastante hambrienta, todo el viaje que había tenido con Lavi y el par de avians, habían estado comiendo un tanto un poco e improvisado, hace mucho que un desayuno había pasado, incluso el olor del café que le transmitía el recuerdo de su hogar, en especial la sección científica y su hermano.

Por un momento su mirada se volvió melancólica, extrañándolos en silencio, tratando de controlar sus emociones inconscientemente pues estaba a lado realmente de un desconocido que no tenía la confianza para eso.

Para su suerte, el pelirrojo alzo un momento la mirada para verla de reojo, calmando un poco sus nervios al notar esa mirada triste. Trago nervioso y se atrevió preguntar "este… ¿sucede algo? ¿no hay nada que te guste? ¡Si quieres le digo a Pamela que cocine lo que quieras!" dijo con algo de confianza queriendo animar a la chica.

Lenalee reacciono y sonrió algo comprometida negando ligeramente "¡no, no! Estoy bien, gracias…" pero su sonrisa no fue lo suficientemente convincente, aun mostrando nostalgia en ella.

De forma inocente, el pelirrojo le miro preocupado, notando aun la tristeza en ella, bajo un poco la mirada y suspiro, atreviéndose hablar sabiendo de lo que sabía de ella "Se que tú y mi hermana eran exorcistas… bueno no solo tú, si no su prometido y una amistad que también está aquí…y bueno… no sé qué hayan vivido ahí, pero supongo que como cualquier lugar que dejas, hay recuerdos que se quedan ahí" dijo comprensivo, en parte para el mismo queriendo entender la situación.

Lenalee abrió bastante los ojos mirando al chico de cabello rojizo, sorprendiéndose que él sabía ya eso de ella. "¿Cómo…?"

Arno sonrió nervioso "mi hermana, nos contó un poco de ti y de lo que vivió ahí" dijo mintiendo piadosamente, realmente no teniendo tiempo de conversar con ella decentemente por la caída de salud de su pareja, y en parte su propia timidez de no saber cómo acercase a su propia hermana.

Sin querer la china dejo ver un poco más su sonrisa melancólica "Mi hermano aún se encuentra ahí… se ahora que la Orden no es el dulce hogar que pensaba antes, bueno, siempre intuí que algo mal estaba en ese lugar, pero la presencia de mi hermano, y toda esa gente de la que entablamos una gran amistad, lo hacía ver así, un hermoso hogar"

El chico escucho atentamente lo que decía y suspiro levemente, era todo lo contrario de lo que siempre él había oído, más que nada de los labios de su padre. "Mi padre, desde que era muy pequeño, me dijo cosas aterradoras de ese lugar, que cuando estaba la alianza trataban de forma hipócrita a los avians y que cuando pudieron ejecutaron a muchos, incluso aquellos avians que pelearon por su causa… y que hay una sección dedicada ahora a nuestra caza, y que muy posiblemente aquellos que atrapan con vida experimentan con ellos o los torturan"

Oír eso le recordó lo que había planeado con el joven Bookman, tomando un respiro la china para preguntar sobre el padre del chico "y este… perdón si es algo indiscreta mi pregunta Arno, pero, me pareció escuchar que tu padre es un… ¿Noe?"

Arno rio nervioso y algo desanimado con esa pregunta, sintiendo que la chica, por haber sido una exorcista tomaría eso mal, incluyendo eso en el "pues… si… aunque este exiliado del clan del conde, por intentar matarle" dijo eso riendo algo nervioso.

Ojos amatistas se abrieron bastante "¿matarle? ¿intento matar al Conde del Milenio?" pregunto sorprendida.

Otra sonrisa nerviosa salió de los labios del pelirrojo sintiendo que estaba soltando demasiado la lengua "p…ues… mi papá se unió al clan solo con intenciones de espiarlos, y cuando el Conde planeo algo terrible contra los avians de la Orden, lo traiciono y peleo contra él, aunque logro derrotar a casi todos, menos al Conde y a Road" pero eso no evito que siguiera hablando sintiéndose en confianza con esa chica.

Lenalee desvió la mirada pensando y recordando la historia que tiempo atrás la mexicana les había contado, la historia de los padres de Allen, que había un chico que había sido cautivado por la avian reina de los avian, una tal Amisi y que este salió siendo un Noe, y que habían aprovechado para que este espiara al clan Noe a conveniencia.

"Ya veo…" dijo inconsciente en parte aun recordando.

"pero no por eso signifique que seamos enemigos" dijo alto tímido el pelirrojo dejándose dominar por el miedo infantil de que la chica lo rechazara por ello, sorprendiendo por un momento a la peli-verde, mirándolo confundida.

Él desvió la mirada algo sonrojada "es que… no somos del clan ni nada, ni compartimos la tonta idea de pensar que tiene el Conde, estamos de lado de los avians Leukós, solo que somos… prófugos, el Conde si se entera que mi papá está vivo lo buscara sin fin y que decir si supiera que hay dos crías hibridas entre Nigrum y Leukós…"

Lo que había dicho lo encontraba interesante, y en parte entendiendo la mayora de lo que decía el chico, algo tranquilizador, que esos dos no eran enemigos o farsantes como había pensado minutos antes, pero la manera que lo había dicho el chico más el rostro que había puesto le hizo sacar una ligera risa. "tranquilo, supongo que por eso no podían hallar antes a Allen, además me imagino que no debió ser sencillo…"

Arno asintió levemente aun algo sonrojado "También buscamos a mi madre… siempre pensamos que estaría con mi hermana, pero vimos que no… y que mi tío Mana se hizo cargo de ella, y que no se ha sabido de ella en años" dijo algo triste, pero no entusiasmado, sentía curiosidad de ver y hablar con su madre biológica, pero le entusiasmaba más la idea de que su padre se quedara con la Doctora Loany, con eso recordó rápido que había olvidado a su antipático hijo, miro de reojo al reloj y suspiro un poco, aun faltando algo de tiempo "solo necesito un par de minutos para abrir la puerta en la bodega…" se autoconvenció de que podía estar más tiempo con la chica, y elaborando un plan rápido para traer al oriental y que pudiera seguir disfrutando un rato con ella.

Escucho de repente el estómago sonar haciéndola sonrojarse de la pena. Con eso ayudando su plan rápido, levantándose algo ansioso "este… iré a la concina a pedirle a Pamela que nos cocine algo ¿vale? Este… ¿Qué se te antoja?" pregunto sonrojándose nuevamente.

Lenalee rio un poco "Tal vez unos waffles" dijo con una sonrisa amable y educada.
Vio como el pelirrojo chasqueo los dedos y la señalo por un momento, al igual que caminaba hacia atrás hacia la cocina "está bien, waffles, ¡entendido!" dijo animado y a la vez nervioso, tropezando un momento con una de las patas de la silla de otra mesa, haciendo que riera un poco la china.

Al traspasar las puertas distinguidas de la cocina se recargo en el muro más cerca dando la espalda de donde había venido, estando bastante sonrojado. Por un momento su mente pensando mal toda esa situación, "ok, no estás en una cita, no estás en una cita, NO ESTAS EN UNA CITA" tratando de engañar su mente.

"Oye Arno ¿otra vez aquí? Pensé que ese platillo que te había preparado había sido suficiente o esa jarra entera de sangre iba satisfacerte" dijo tranquila la señora, siendo una mujer mayor entre 50 o 60, humana, de una estatura fácilmente unos 20 centímetros menos que el pelirrojo, de piel morena, cabello castaño oscuro y un par de trenzas, dejando claro sus raíces mexicanas. Claramente humana.

"¡Pamela! Por favor… necesito tu ayuda" dijo nervioso y algo desesperando acercándose.

Vio como ella le señalo con la cuchara grande donde estaba preparando una sopa, y por lo que veía era grande y el olor le decía que era especial.

"No, ¡no! Esta sopa no es para ti, ya te di más de lo debido, ¿quieres que tu padre se dé cuenta de que robas provisiones? ¡No me hagas hablar con el jovencito, es un tema muy serio!"

Arno trago nervioso, recordando que la mexicana sabia de su pequeño problema creciente, perdiendo un poco de color en su rostro. "Pam… te juro que se lo diré un día, pero esta vez ¡no se trata de eso! Veras… yo necesito traer un amigo y tengo que usar el arca de mi papá… pero también hay una jovencita muy linda esperándome al otro lado de esa puerta y que le traiga unos waffles…"

Noto que las facciones de la señora cambiaban como iba haciendo su petición, primero siendo una mirada analítica entrecerrando los ojos, luego una sonrisa divertida se asomó en el rostro algo arrugado. "Sabía que tarde o temprano entrarías en celo~"

Las palabras de la mayor hicieron sonrojar al pelirrojo con ganas. Poniendo un rostro atónico "¿¡PERO QUE ESTÁS DICIENDO!? ¡ES LA AMIGA DE MI HERMANA!" Gritando sin querer aun con el rojo totalmente esparcido en su rostro.

Una risa divertida salió de la señora volviendo concentrar su atención en la sopa "Hay Arno… no debería darte vergüenza, seré humana, pero sé que los pequeños avians se ponen muy nerviosos cuando pasan su primer celo~"

Vio que le mirada de reojo abriendo un solo ojo "es el paso de pasar un polluelo a un atractivo avian adulto~"

"¡que no es eso!" grito nervioso jalándose los cabellos de su fleco. Pero dicha acción solo hizo reír más a la mayor. "Claro~ claro. Preparare los waffles que tanto me pides, y como es una ocasión especial te daré un poco de esta sopa, originalmente es para tu futuro cuñado, ya que me dijo Beatriz que necesita recuperar fuerzas, pero algo me dice que tú las necesitaras en un tiempo~"

Las palabras de la morena lo pusieron tan nervioso que lo marearon un momento, sintiendo mucho calor en su rostro "¡QUE NO SE TRATA DE ESO!" dio unos fuertes pisotones nervioso caminando hacia la bodega, no queriendo oír más la risa de la cocinera sobre ese mal entendido de situación. Cerrando algo grosero la puerta de la bodega, nuevamente se recargo esta vez en ella poniendo una mano en su pecho tratando de regularizar su respiración, maldecía ser alguien tan nervioso, y que seguramente ya tendría un olor peculiar en él, sabía que ellas como humanas no lo iban a captar, pero avians, en especial el antipático de Delmer se iba dar cuenta de lo que le pasaba, suspiro fastidiado, no tenía tiempo para liar con los delirios del peli-azul, puso dos dedos en su frente y empezó a recitar la canción en su mente, poco tiempo después apareciendo una puerta pequeña acople al pequeño espacio que había en la habitación.

Se soplo así mismo con las manos un poco de aire aun estando sudoroso de toda esa situación, queriendo relajarse un poco y suspiro, entrando, regresando a su hogar en esa arca, usando la puerta de su armario para comunicarlo ahí sin necesidad de dejar una sección a parte donde su padre por casualidad pudiera verlo.
En su habitación camino hacia la puerta que llevaba hacia la salida al vestíbulo para ir al otro juego de habitaciones, movió el pomo sin necesidad de que el mecanismo abriera la puerta, sino, un extraño medidor arriba de su puerta cambio de color, ahora convirtiéndola en una puerta dimensional hacia donde quería ir. Abriéndola en el armario mismo del antipático de su futuro hermanastro.

Al abrir la puerta lo vio sentado en su cama con una pequeña mochila en su espalda cruzado de brazos con una chaqueta nada del estilo victoriano representativo del siglo XIX de los humanos.
Noto como esos ojos bicolor celestes le miraron por un momento, con su apatía normal "apestas a hormonas locas, enano" señalo con una tranquilidad el mayor, haciendo sonrojar de la vergüenza por un momento al pelirrojo.
"¡¿Qué demonios dices!?"

Molestándose y agrediendo de forma clásica en su relación usando sus poderes tomando una almohada del sofá de su habitación y aventándosela, dándole justo en la cabeza. Aunque a Delmer no le interesó mucho esa agresión.

"Que apestas, enano" repitió mirándole por un momento acomodándose el cabello por el impacto de la almohada. Levantándose con tranquilidad y acomodando mejor la mochila en sus hombros, tomando una katana peculiar que estaba en la cama.
"Bien, vámonos"

"wow, wow… ¡NO!" dijo Arno mirando bien al avian pinto "¿no pretendes irte así con esas ropas?" dijo señalando todo, en específico, como estaba vestido, siendo muy moderno o fuera del estilo de cómo se vestía los humanos fuera de las arcas.

El peli-azul se miró por un momento así mismo bajando la mirada y se encogió de hombros "Enano, no vamos a ver nadie que no esté familiarizado con nosotros y el temita de las arcas, no es necesario el disfraz de esa modita que tienen esos humanos"

Esa respuesta solo gano una mirada gris de fastidio "Delmer… sabes que no podemos ir así afuera de las arcas, uno nunca sabe… además mi hermana en verdad no está familiarizada"

"Tch… ¿pero no se supone que quiere ir a una? Quiera o no, se tendrá que adaptar ella y el noviecito ese que tiene a la vida de las arcas si es que quieren ya no estar en las filas de la guerra con el Conde" dijo algo irritado por el comportamiento del pelirrojo tratando de moverlo para ir a la puerta, pero para su sorpresa dejo de poder mover su cuerpo por un instante, notando un destello rojo alrededor de su propio cuerpo. Solo pudiendo mover sus ojos miro con fastidio al pelirrojo, sabiendo perfectamente que había sido él.

"Delmer, en serio, esta vez, HASME CASO, y vístete adecuadamente, no me hagas usar mi poder para obligarte" dijo con una sonrisa maléfica y divertida, haciendo sobre salir una vena en la cien del peli-azul.

Sintió cuando lo soltó y gruño leve mirándole, como desquite empujándolo un poco usando un poco de su habilidad para quemarle con hielo el brazo, haciendo que se quejara. "En ese caso déjame me cambio rápido, payaso".

Arno se sentó en la cama suspirando pesadamente mientras el se cambiaba, sobándose un poco el brazo de donde le había quemado, a diferencia de la sociedad normal entre humanos, para ellos no existía el pudor, cosa que para ellos era tal vez normal, alguien cambiarse como si nada estando frente al otro. Aburrido, miro alrededor notando la katana que había cargado un momento el peli-azul "¿y esto?" pregunto curioso desenfundándola con cuidado.

"Me lo dio mi madre, le insistí que no necesitaba un arma, pues solo iba hablar con tu padre, pero insistió que de cualquier forma si iba estar fuera de las arcas necesitaba estar armado, que nunca se sabe con el Conde o la Orden, ya sabes paranoia" dijo sin preocupación poniéndose unos pantalones más acorde al estilo victoriano.

"Pues… no creo que exagera, ¿acaso ya se te olvido cuando viajabas con tu mama con los hombres de Ik?" dijo mirando aun la espada y de reojo al mayor.

Suspiro después de abrocharse bien el pantalón y agarrar una camisa "no, enano, no se me ha olvidado, tampoco las clases de esgrima que tu padre me ha dado, pero no lo veo necesario si solo voy estar ahí máximo de un día, además, uso más el hielo de forma repentina que enfocarla en un arma" comento apático suspirando acomodándose el cuello para ponerse el chaleco.

"Hum… tiene un escrito, ¿Qué dice?" pregunto curioso el pelirrojo, ganando una mirada del peli-largo acercándose, luego rio levemente y señalo su rostro "tendré la cara de un nipón, pero no sé una mierda de japonés, le pregunte a mi mamá, pero me dijo que igual no sabía, que solo era una katana que le había pertenecido a mi padre"

"jum… ya veo" comento ya sin interés, cerrándola nuevamente y dejándola en la cama. Suspirando aburrido recostándose mas en la cama, quería regresar donde estaba la china, estando preocupado por el tiempo.

"y dime…. ¿Por qué apestas tanto a hormonas? ¿acaso te topaste con alguien atractivo?" dijo divertido el mayor arreglándose la corbata. Desconociendo el rostro de fastidio que puso el menor en la cama aun mirando al techo "no te metas" dijo algo agresivo, pero solo ocasiono una fuerte carcajada en el otro.

"Arno, tu siempre me molestas cuando regreso de mis citas, déjame vengarme, enano mal criado"

"Tch…" esas palabras hizo esta vez ser el pelirrojo quien chasqueara la lengua.

"Tu siempre cuando regresas de tus noches de diversión, apestas a eso y mas" dijo con fastidio mirándole, sentándose en la cama.

Delmer lo miro de reojo mientras se hacia una trenza. "¿Y que quieres que haga? No siempre tengo a la mano una regadera para no aturdir tu sensible olfato" dijo divertido burlándose sin pena. "Y eso no contesta mi pregunta, ¿Es un chico? ¿una chica?, ¿es humano, insomne o avian?" pregunto mas entrometido, haciendo cruzar de brazos al oji-gris gruñendo sonrojado.

"No es una cita… y es una amiga de mi hermana…"

Vio como Delmer se paro enfrente de el y noto que olfateo, haciendo molestar mas al pelirrojo.

"Es humana…~ puedo olerlo~" dijo divertido "aunque cuesta trabajo con ese hedor que sueltas" continuo y sintió una patada del menor haciéndolo sacar una risa.

"¡Jaja! ¿Sabes que si sigues así de nervioso hasta un humano podrá olerlo?"

Arno abrió bastante los ojos, algo aterrado. "¡¿Qué!? NO ES CIERTO" comento impulsivo no creyéndole.

"Es en serio, bobo, y estas soltando tantas feromonas que te juro que hasta mi madre ya debió darse cuenta aun estando dormida. Y como eres un cachorro y no has ni pasado los 100 años de edad las tuyas pueden alterar fácilmente un humano, puedes generar atracción de manera involuntaria"

La mirada abierta y rostro sonrojado del pelirrojo decía todo luego noto que le miraba entrecerrando los ojos. "Eso explica por que eres un pervertido…"

Una carcajada se escapo del peli-azul y agarro su mochila y katana. "Pervertido, no, ¿posiblemente demasiado activo? Si" Dijo divertido ya listo.

"Vamos que de seguro te espera tu cita" dijo eso caminando a la puerta teniendo atrás a un pelirrojo muy sonrojado.

Llegando al otro lado miro rápido al reloj el pelirrojo notando que solo había pasado diez minutos.

"Cuanto tiempo, Pamela" dijo el peli-azul viendo a la mexicana, que había dejado de cocinar para irlo abrazar. "¡Delmer! ¡pero que grande estas ahora!" dijo con orgullo la señora. Pellizcándole por un momento las mejillas.

El avian pinto rio leve y le correspondió el abrazo. "Y tu sigues igual de guapa" dijo amable haciéndola reír. Mientras Arno los ignoraba y miraba por la ventana de la puerta hacia donde estaba la china, tragando nervioso. Estando tan concentrado en verla que no se dio cuenta cuando el peli-azul se acerco a verla.

"Hum~ quien lo diría tienes buen gusto, es guapa" asustándolo haciéndolo empujar de forma impulsiva.

La actitud infantil de los dos hizo reír a la señora, acercándose hacia donde estaba tomando una charola, ofreciéndola al pelirrojo. "Toma Arno, no hagas esperar mas esa jovencita, hice los Waffles y también te dejé un poco de sopa, e hice algo de café de olla, anda~"

El pelirrojo tomo la bandeja tragando nervioso al igual que su sonrisa "Gracias Pamela…"

Delmer suspiro pesando y le dio la vuelta al pelirrojo. "Anda ya ve, antes que alguien te gane" dijo empujando ya al pelirrojo hacia afuera.

Una risa salió de la señora al no estar mas el pelirrojo. "En verdad que ustedes parecen hermanos" dijo ahora acercándose para acercarle un carrito lleno de comida al avian pinto.

Delmer iba decir algo respecto al tema, siendo algo entre irónico y sarcástico, pero la acción de ella lo desoriento, olvidando por completo lo que iba decir "¿Y esto?"

La señora le dio unas palmadas en el hombro "Anda, ayúdame llevar esto a la habitación de la hermana de Arno, que si pareja necesita alimento"

El oriental parpadeo un poco extrañado, luego suspiro "¿Esta ahí Neah?"

Pregunto con interés pues tenia que hablar con el.

"Hum… creo que sí, no se ha separado de su hija" dijo analizando lo que había escuchado "o eso creo"

Sonriendo comprometido acepto el carrito. "Solo lo hare por ti"

"¡Aja! Sabía que podía confiar en ti" dijo la señora alegre dándole una nalgada al chico haciendo a Delmer sorprenderse por eso, luego rio por la situación. Justo antes de salir ella le dijo donde estaba la habitación, luego retirándose.

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"hum… debe ser por aquí" se dijo así mismo el pelirrojo caminando por los pasillos buscando donde estaba el cuarto que tanto le habían mencionado donde estaba su amiga y su pareja amargada. Sentía la necesidad de hablar con ese tal padre, la idea de que apareciera la familia de la albina, así como si nada después de tanto tiempo le hacia mal. Era demasiada coincidencia.

Al llegar a la puerta iba tocar, pero decidió no hacerlo pegando primero un oído a la puerta para saber que pasaba adentro.

"Es curioso…" escucho la voz de la albina preguntándose de que se refería. Estuvo ahí escuchando un rato, luego tratando de ver por debajo de la puerta, viendo que ella sostenía un pequeño ser idéntico al golem de ella y al blanco que llego ver en la pareja de la mexicana. La podía ver tranquila con ese hombre, siendo amable con ella, esas acciones le hicieron dudar un poco.

"Hey…" escucho una voz gruesa y masculina haciéndolo brincar del susto, sintiendo que algo pego contra su trasero, reaccionando torpe, al voltear vio que lo que había chocado con su trasero era un carrito de comida, luego quedo impresionado al ver al dueño de la voz que lo había pillado en medio de su espionaje.

Podía ver un tipo idéntico a su amargado amigo japonés Kanda, una altura similar, el cabello igual era largo, pero este estaba trenzado, sin decir el cambio de tono de color hacia las puntas tomando un azul mas claro, sus ojos era rasgados como el oriental solo que eran levemente menos marcado, su rostro tenia bastante similitud, sin decir una mirada fría y sin emoción. Pero era el color de sus ojos y la singularidad de su piel donde marcaban diferencia, siendo un color de ojos como los avians, uno de azul oscuro como el del nipón y otro de un verde vivo como él mismo tenia, su piel en sí, se veía marcada, como enormes manchas en diferentes zonas, teniendo casi el rostro de dos colores diferentes, un tono blanco pálido y otro mas bronceado.

"Tu… quítate" escucho su voz grave, notando ahora un poco un tono afrancesado en él, igual siendo algo amenazante empujándole el carro de nuevo mirándole con fastidio.

Rio nervioso, tal ves el tipo era un encargado de la doctora, o alguien de ahí para llevarle comida a sus amigos o algo pro el estilo.
Se movió un poco dejando pasar al hombre aun sintiendo una mirada amenazadora de él.
Vio que toco la puerta sin ningún titubeo.

"¿Eres nuevo?" escucho la pregunta del chico sorprendiéndole, Lavi pensó rápido imaginándose de que pensaba que era un nuevo trabajador de esos hombres.

"¿eh? ¡no, no!... solo soy un amigo de quien esta este cuarto" dijo sin especificar mucho, notando que la mirada bicolor le mirada más amenazadora y algo desconfiada.

"¿Entonces por que espiabas? Si se supone que eres amigo"

Esa mirada y ser descubierto creo un silencio bastante incomodo, hasta que se abrió la puerta.
Los dos miraron hacia quien abrió la puerta, siendo ese hombre de cabello morado.

Lavi no entendió muy bien el por qué, pero el rostro del peli morado se puso pálido por un instante, mirando con terror al joven de cabello azulado. Mas cuando este en un tono de burla le hablo "¡Buu!"

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¡Aja! Parece que la peor pesadilla de cierto pelimorado ha comenzado, y que peor con la manera que llega su futuro hijastro.

Algo que quería comentar con ustedes, mas bien preguntales ¿les gusta como estoy llevando el fic?

Se que el paso del tiempo ha circulado de forma MUY LENTA, y que los protagonistas principales, Allen y Kanda por el momento han sido algo dejado de lado… pero quería dejar que conocieran a estos nuevos personajes como se debe, y también si son de su agrado.

Espero traerles en un tiempo el siguiente capitulo y saber sus respuestas~