CAPITULO 44

(Pov Ryan)

-Entonces... a ver- me removí en la silla- a... pe... pesar... de todo sí, eso, todo... las cosas van bi...bien-.

-Muy bien-.

Me froté la frente con la palma de la mano.

-Es complicado-.

-Que va es pillarle el truco, te dejaré un par de libros fáciles para que practiques, porque ya te sabes el abecedario ahora solo tienes que practicar-.

-Vale vale-.

Tomé los libros que me dio y me levanté.

-Sofía...-.

-¿Si?-.

-Me gustaría que nadie supiese sobre mí... problema-.

-Lo supuse y nadie sabe además aquí abajo nadie nos molestará-.

-Vale, gracias-.

Salí por la puerta pero me llamó, me giré para mirarla.

-Esto... ¿qué haces esta noche?-.

-Ya no tienes que quedar conmigo si no quieres tu padre tiene su libro-.

-Lo hago porque quiero y quiero invitarte a cenar-.

-No necesito que me invites, puedo pagarlo-.

-No intentaba...-.

-esta noche a las diez... intenta vestir más normal-.

-¿Normal?-.

-Sí, vaqueros y esas cosas, no se me da bien eso de comer con cinco tenedores soy más de pollo frito-.

-Pero... ¿hay cubiertos?-.

Puse los ojos en blanco.

-Hasta las diez-.

(Pov Sofia)

Revisé mi armario de arriba abajo pero no había ropa normal, no más normal que encontré fue una falda corta y negra y una camisa blanca sin mangas, me lo puse junto a unas cuñas negras de terciopelo, el pelo me lo recogí en una elegante cola alta y bajé las escaleras eran las diez y le dije a mi padre que iría a cenar con unos amigos, pero iba a cenar con Ryan, era una cita oficial y en realidad no sabía porque iba con él simplemente sentía la necesidad de pasar tiempo con él.

Una imagen de nosotros teniendo sexo vino a mi mente y cerré los ojos para que se fuese pero no, y las imágenes se hicieron peor cuando le vi.

Vestido informal con vaqueros negros y camiseta del mismo color, ese colgante suyo por fuera, su pelo perfectamente rapado de los lados y un poco más largo del centro.

-Te dije ropa normal- susurró-.

-Esto es normal-.

-¿Sabes dónde vamos?-.

-No...-.

-Al barrio este de la ciudad-.

Tragué en seco.

-¿barrio este?-.

-Sí, no está tan mal pero si te vistes así me lo pones difícil-.

-¿No me abandonarás entre un puñado de sudorosos muertos de hambre verdad?-.

-Claro que no, esos "muertos de hambre" son los que prepararán tu cena-.

-Ya...-.

-No es tan malo, y no iremos a la parte chunga, es la parte normal-.

-Vale vale-.

Salí por la puerta y él me siguió.