Esta semana aparco los otros shots y peticiones para dedicarme a la SQW y escribir cada día uno :)!

Los personajes de OUAT no me pertenecen. Gracias por leerme! Contadme que os parece y espero que os guste :)!


SQT 53: Swan Queen Week 4 - Mistaken for a couple.

Regina seguía intentando usar la magia para salir de la celda, pero que la maldición se hubiese roto no había devuelto la magia a Storybrooke. Seguramente debería estar agradecida de estar en una celda en vez de atada a un poste a punto de ser sacrificada, aun así ese no era lugar para una reina y no tenía intención de quedarse allí mucho tiempo, si la magia no funcionaba tendría que usar otra cosa, quizá alguien podría ayudarla, seguramente podría encontrar algún aliado. Como por ejemplo Jefferson, que en ese momento estaba entrando en la comisaria. No eran precisamente amigos, y estaba convencida de que el hombre la odiaba, pero de una forma u otra siempre se habían entendido, siempre encontraban alguna causa común.

- Jefferson, nunca pensé que diría esto, pero no sabes cuanto me alegro de verte.

Él rió, negando un poco con la cabeza y abriendo una mano para dejar que se desenrollase la cuerda que llevaba.

- No creo que pienses lo mismo dentro de un momento.

Arrastró a la atada reina hasta la linea de la ciudad, Regina intentaba resistirse, pero el hombre la empujaba sin piedad hasta casi lanzarla a través de la linea naranja.

- Cuando cualquier persona de la ciudad cruza vuelve a olvidar quien son en realidad ¿lo sabías? Vuelven a ser quien tu hiciste que fuesen durante la maldición. Pero tu siempre supiste quien eras durante la maldición ¿verdad? Me pregunto que pasará si tu atraviesas la linea.

Explicaba haciendo el amago de empujar a la reina al otro lado de la linea y riéndose al ver la cara de la morena.

- Jefferson, no tienes que hacer esto, podemos aliarnos, podemos… Tu y yo siempre hemos conseguido entendernos. Tu hija te recuerda ahora.

- Si, y a los padres que le pusiste en este mundo también. ¿Sabes lo confuso que debe ser todo para ella? No, no lo sabes, pero a lo mejor dentro de un momento si, veamos que pasa.

Desató a la reina y la empujó fuera de la ciudad antes de que tuviese tiempo siquiera de mover las manos. Regina cayó al suelo con un ligero temblor y un segundo después miraba a su alrededor con expresión pérdida, lo que fue suficiente para convencer a Jefferson, que se dio la vuelta y volvió al coche, dejando allí a la morena.

- Espera, espera por favor. ¿Quién eres? ¿Sabes donde estoy? – Preguntaba Regina con una mano en la cabeza. - ¿Puedes ayudarme? ¡Eh, espera! No te v…

Pero el coche de Jefferson ya se estaba alejando a toda velocidad. La morena se puso de pie y vio el cartel de bienvenida a Storybrooke, siendo incapaz de ubicarse con ese nombre, pero al menos estaba segura de que tenía que ser un pueblo, una ciudad o al menos un lugar habitado. Se abrazó a si misma para darse valor y echó a andar por la carretera en la misma dirección en la que había desaparecido el coche.

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Emma estaba tomándose un chocolate con su hijo en Granny's , intentando comportarse con la mayor normalidad posible teniendo en cuenta que había resultado que el chico tenía razón con lo de los cuentos de hadas y ahora estaba rodeada de ellos.

- Emma… - Llamó Ruby desde detrás de la barra, la rubia levantó la cabeza para mirarla. - ¿No es esa Regina?

Preguntó señalando hacía la calle con una ceja confusamente fruncida. Se suponía que la reina seguía en el calabozo. Emma siguió la dirección de su dedo para ver que, efectivamente, Regina iba caminando por la calle, pero había algo extraño en ella, no parecía enfadada ni vengativa, parecía…perdida. Dijo a Henry que se quedara allí y salió a parar a la morena, por su protección y también la del resto del pueblo.

- Regina. – La llamó sin que la mujer la hiciese caso. – Regina.

Repitió avanzando hacía ella, esta vez la morena si la miró, confundida.

- ¿Es a mi?

- Claro, ¿quién si no? ¿Cómo has salido?

Regina se acercó a ella con una expresión casi aliviada.

- Tu sabes quien soy.

- Cla…ro que si. ¿Tu no?

Ahora la que se estaba perdiendo era Emma. La morena negó con la cabeza.

- Estaba tirada en la carretera. Había un hombre, pero se fue aunque le pedí ayuda. ¿Tu puedes ayudarme? ¿Dónde estoy?

La sheriff miró hacía atrás, hacía la cafetería, como buscando algo de apoyo, la gente las observaba a través de las amplias ventanas, pero ninguno parecía muy dispuesto de salir a ayudarla con la reina.

- ¿Esto es alguna especie de truco? Por que he impedido que te linchen una vez, pero…

- ¿Truco? ¿Lincharme? – La cara de Regina era de susto. – Solo quiero…saber que está pasando, donde estoy, quien soy. ¿Tu me conoces?

Emma la observaba fijamente, poniendo su superpoder a trabajar, con Regina era bastante fácil, por algún motivo siempre sabía cuando estaba mintiendo. Y esta vez no estaba haciéndolo.

- Dios mío, dices la verdad… ¿Te lo has hecho tu? – La morena frunció el ceño sin entender nada. – Has dicho que había un hombre ¿sabes quien era? No, claro que no, no sabes ni quien eres tu. Vale, vamos a… vamos a llevarte al hospital a ver si…pueden ayudarte.

Dijo poniendo un brazo tras la espalda de la morena sin llegar a tocarla. La dejó solo un segundo en la puerta de la cafetería para entrar a decirle a Henry que fuese a esperarla con sus abuelos, luego le contaría lo que estaba pasando.

Al principio nadie quería ayudar a la reina, Whale menos que nadie, solo una enfermera parecía estar dispuesta, pero Emma necesitaba algo mas que una enfermera. Al final convenció a algunos médicos de que la hiciesen pruebas y efectivamente, Regina había perdido por completo la memoria, aunque ninguno pudo encontrar un por qué, simplemente la mente de la morena se había quedado en blanco.

- ¿Y que podemos hacer?

Preguntó Emma mirando a Regina a través de la pared de cristal de la habitación. La morena llevaba una bata de hospital y estaba tumbada en una de las camas, observándolo todo a su alrededor, seguramente intentando recordar algo. Parecía tan frágil, tan perdida…como nunca imaginó que la vería.

- ¿Hacer? – El médico rió. – Alegrarnos. Disfrutar. La reina ha desaparecido, supongo que tendremos que conformarnos con esto como venganza. ¿Esa mujer de ahí? No tiene ni idea de quien es, pero todos los demás si. Esto puede ser divertido.

Emma le dio un empujón para quitarle de en medio y atravesar las puertas de cristal hacía Regina, que la miraba con una clara pregunta en la cara, esperando un diagnostico.

- Has perdido la memoria, pero no tienen ni idea de por qué, o cómo. Supongo que tendremos que averiguarlo por nuestra cuenta.

- ¿Las dos?

La rubia asintió, ¿a quien mas tenía la reina? Estaba sola en una ciudad llena de enemigos y sin sus recuerdos, si para ella ya era peligroso antes salir a la calle, ahora lo era el doble.

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- Dijiste que estabas tirada en la carretera ¿no? ¿Recuerdas algo del lugar?

Preguntaba Emma por millonésima vez, llevaba días intentando averiguar que demonios había pasado, incluso sus padres intentaban ayudar, no estaba muy segura si por que en el fondo Mary Margaret tenía cierta debilidad por Regina, al menos por la Regina de sus recuerdos; o por que querían que se fuese de allí. Estaban en el piso de la maestra, Emma pensó en llevarla a la mansión, pero aquella casa era tan grande que una confusa y desmemoriada Regina seguramente se perdería, sin saber donde estaba nada o como funcionaban las cosas. Por supuesto no le habían dicho aun que Henry era hijo suyo.

- Había un hombre, que me dejó allí tirada. Y una linea naranja… Y el cartel de bienvenida a la ciudad.

Era increíble que se le hubiese olvidado contar ese dato, pero con toda la confusión que había tenido esos días ya era bastante que consiguiese recordar donde había aparecido. Emma intercambió una mirada con su madre, que estaba apoyada en la barra de la cocina escuchándolas. Desde que Regina estaba allí David pasaba poco tiempo en el piso.

- ¿Quieres que vayamos allí? Por si hay alguna pista o…

Preguntó Regina mirando alternativamente a la rubia y a su madre intentando adivinar que quería decir esa mirada.

- No, no hará falta. Mira, oye, ¿por qué no bajas a Granny's con Henry y os tomáis algo? Estaré con vosotros en un minuto.

Necesitaba un momento para compartir su teoría con su madre, pero la alcaldesa frunció el ceño.

- Pero yo también quiero saber que pasa.

- Y lo sabrás, te lo contaré todo enseguida. Solo necesito un momento, confía en mi.

Tranquilizó Emma poniendo una mano sobre la de Regina, un gesto que en esos días casi se les había hecho algo natural. La morena asintió y llamó a Henry, que estaba en el piso de arriba, para que la acompañase, no la había costado nada llevarse bien con el chico.

- Estas pensado lo mismo que yo ¿verdad?

Preguntó Emma en cuanto los dos salieron del piso. Mary Margaret asintió y ocupó la silla que acababa de dejar libre Regina.

- Alguien la empujó fuera de la ciudad. Cualquiera de nosotros simplemente habría vuelto a olvidar quien era en el Bosque Encantado, pero Regina era la misma persona allí y aquí.

- Así que directamente ha olvidado todo. – Dio un frustrado golpe en la mesa. – Mierda.

Se levantó, dando vueltas alrededor de la mesa, intentando pensar.

- Dijo que había un hombre, pero sin que recuerde quien es no tenemos nada. ¿Cómo podemos devolverla los recuerdos?

Preguntó agarrándose al respaldo de la silla en la que había estado sentada. Mary Margaret bajó la vista hacía sus uñas, pensando como decir lo que quería decir.

- ¿De verdad queremos devolverla sus recuerdos? – El ruidito de sorpresa de su hija la hizo levantar la vista. – Piénsalo Emma, ¿qué pasará si lo haces? ¿seréis amigas o volverá a ser la de siempre? Es mas seguro para todos así, puede construirse una nueva vida, una vida…

- Falsa. – Cortó la rubia. – No sabría quien es, o quien ha sido. O quien es Henry.

- Podemos explicárselo.

- No será lo mismo. Puede que penséis que Regina no se merece otra oportunidad, pero Henry se merece a su madre.

Mary Margaret miró a su hija con curiosidad.

- ¿Tu piensas que se merece otra oportunidad?

- Todo el mundo la merece.

- ¿Qué te está pasando Emma? ¿Qué te pasa con Regina? Estabas dispuesta a dejar de luchar por Henry y dejarle con ella, la salvaste de la multitud, la estás ayudando con todo lo de su memoria…casi diría que te importa. ¿O es todo por Henry?

Emma tensó la mandíbula sin responder, clavando los dedos en el respaldo de la silla, no tenía tiempo para esto, tenía que pensar como devolverle los recuerdos a Regina y encontrar a quien fuese que le había hecho eso.

- No puede quedarse aquí mas tiempo. – Siguió su madre al ver que no iba a responder. – David no está dispuesto a tenerla aquí mas tiempo y no he conseguido convencerle de lo contrario.

La rubia asintió, soltando por fin la silla y cogiendo su cazadora azul para bajar a la cafetería. Se sentó enfrente de Regina, mandando a Henry a la barra, le estaban manteniendo casi tan a ciegas como a la propia morena sobre todo lo que estaba pasando.

- Creemos que ese hombre que dices que estaba allí tiene algo que ver con tu perdida de memoria.

Explicó a Regina de forma muy resumida, no le habían explicado nada de magia por razones obvias. La morena la cogió la mano por encima de la mesa, con una ligera sonrisa.

- En realidad ese tipo cada vez me importa menos, solo quiero recordar.

Y por la mirada que le dedicó a la Salvadora, ella pensaba que cuando recordase, serían buenos recuerdos.

- ¿Qué tal está la parejita? ¿Os apetece algo?

Preguntó la abuelita que había aparecido a su lado de repente. Emma separó rápidamente su mano de la de Regina.

- Nosotras no somos…no somos…una pareja.

Dijo con un poco tartamudeo, sin mirar ni a Regina ni a la abuelita.

- ¿No lo sois?

Rió la anciana.

- ¿No lo somos?

Preguntó también Regina sorprendida, lo que hizo reír aun mas a la mujer mayor. Emma miró a la morena también sorprendida de que pudiese pensar eso.

- Bueno, fuiste la única persona que vino a ayudarme, tus padres me miran como si me acostase contigo, Henry prácticamente me trata como a otra madre…

Enumeraba la reina, exponiendo sus razones para haber llegado a esa conclusión. La abuelita no podía parar de reír.

- Dormimos en la misma cama.

Añadió Regina, consiguiendo que algunas personas de las mesas cercanas giraran la cabeza para mirarlas. Emma estaba totalmente roja, la abuelita la palmeó la espalda.

- La misma cama ¿eh?

Le hizo un gesto a la propietaria del establecimiento para que se fuese y las dejase un momento a solas.

- Eso no es...quiero decir, no significa que… - Soltó una risita nerviosa. – Tu y yo no…

Ruby se acercó a ellas a toda prisa.

- La abuelita me lo acaba de contar, yo también lo pensaba, para serte sincera. Todo el día juntas y estás siendo tan atenta…

Dijo riéndose, Regina levantó un dedo para señalar a la camarera como prueba de su teoría. Emma empujó a su amiga para que se fuese y las dejase tranquilas.

- ¿Cuánta gente cree que somos pareja?

Murmuró sin perder el rojo de las mejillas.

- Dormimos en la misma cama por que no hay mas camas. – Explicó a Regina. – Hablando de eso, creo que ya estás lista para volver a tu casa.

- ¿Es por que he dicho que pensaba que eramos pareja? Si te ha molestado…

La rubia negó moviendo las dos manos.

- No, no, no es eso. Es más, pensaba que Henry y yo podríamos irnos contigo, al menos unos días, hasta que te acostumbres a todo otra vez.

- Estaba segura de que eramos pareja.

Dijo Regina un poco abatida ahora, cruzándose de brazos sobre la mesa.

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Claro, que lo mejor para convencer a Regina de que no eran pareja no fue precisamente llevarla a su casa, por que de alguna manera tenían que explicarla por que en su casa había una habitación para el hijo de Emma. Las dos paradas delante de la habitación de Henry la morena miraba a la rubia con una ceja alzada, y su hijo las miraba a las dos sentado en la cama, divertido, esperando a ver cual era la explicación que daba la sheriff.

- ¿Pero no somos pareja? – Preguntó Regina, Emma abrió la boca sin saber que decir. - ¿Ibas a dejarme antes de lo de mi pérdida de memoria?

- No, claro que no. Quiero decir que no somos…no somos pareja, Regina, no podía estar planeando dejarte.

La morena intercambió una mirada con Henry, que se encogió de hombros.

- ¿Estamos divorciadas?

El chico se dobló de la risa. Emma se llevó las manos a la cabeza y los dejó a los dos allí, decidiendo simplemente ignorar el tema.

Pero cuando se corrió la noticia de que estaba viviendo en casa de Regina, mucha mas gente asumió que eran pareja, incluso sus padres empezaron a pensarlo.

- ¿Tan horrible te parece que seamos pareja?

Preguntó Regina en su cocina, compartiendo con Emma un tazón de helado.

- No es que me parezca horrible, es solo que…no lo somos.

Respondió Emma evasivamente, quitandole a la otra mujer el helado de la cuchara con la suya y llevándoselo a la boca con una sonrisa de triunfo.

- Pues tu eres la única que lo cree. - Dijo la morena con una risita. – Además está ese…sentimiento, cuando me encontraste en la calle, y venias hacía mi.

Emma frunció el ceño, curiosa.

- ¿Sentimiento?

- De familiaridad, no me había pasado con ninguna de las personas con las me crucé, todos me miraban raro. Y después solo me ha pasado con Henry, ese hijo tuyo que tiene una habitación en mi casa.

La Salvadora no podía creerse que estuviese teniendo esa conversación con Regina en su cocina mientras comían helado. Hacía semanas que la morena había perdido la memoria y todavía no habían encontrado solución, Emma pensaba que la reina estaba empezando a resignarse a que no iba a recuperar la memoria y al menos intentaba recuperar su vida, o lo que ella pensaba que era su vida. Podría haber soportado que cualquier persona las confundiese con una pareja, Regina y ella se habrían reído de ello, al menos esta nueva Regina lo habría hecho, pero era la propia morena quien las estaba confundiendo por una pareja. Y Emma estaba empezando a ver el por qué después de observarse a si misma con Regina. Y si todo el mundo lo pensaba sería por algo ¿no? A lo mejor no era tan mala idea después de todo, a lo mejor hasta podía salir bien…hasta que Regina recuperase la memoria y le cortase la cabeza por aprovecharse de ella en su momento de debilidad. Negó con la cabeza para si misma, quitándose esas ideas de la cabeza.

- ¿En que estás pensando?

Preguntó la morena que se la había quedado mirando.

- En que tenemos que devolverte los recuerdos.

Una vez Regina recordase que no eran una pareja ni podrían serlo por que básicamente la morena la odiaba, todo sería mas fácil.

- ¿Ya te has cansado de mi?

Rió la reina con la cuchara en la boca.

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- Deberías intentarlo al menos.

Henry no dejaba de insistir en lo mismo, quería que besase a su madre, en su joven cabecita esa era la solución mas lógica.

- Henry, que todos sean cuentos de hadas no quiere decir que vivamos en uno.

Respondió Emma armándose de paciencia.

- No estoy hablando de amor verdadero. – Se quejó él, en realidad si estaba hablando de eso, pero aun era pronto para que Emma lo supiese. – Hablo de que eres la Salvadora, rompiste la maldición y devolviste la memoria a todos, puedes hacer lo mismo con mi madre.

La rubia tenía que admitir que a eso le encontraba cierta lógica, y eso la preocupaba, si empezaba a verle lógica al plan de Henry era probable que terminase convenciéndola de hacerlo. Además los labios de Regina eran perfectamente besables, y esa desmemoriada morena estaba mas que dispuesta a dejarse besar. Cuanto mas intentaba dejar de pensar en la reina y en su creencia de que eran pareja, mas pensaba en ello, y mas escenarios creaba en su cabeza.

- Hazlo. Esta noche. Yo me iré con los abuelos.

Decidió Henry dejándola sentada sola en el porche antes de que pudiese negarse. Y como había prometido, esa noche el niño se fue a casa de Mary Margaret, dejando solas a las dos mujeres.

- ¿Le has echado para quedarte a solas conmigo?

Bromeó Regina con una sonrisa de lado.

- ¿Y si así fuera?

Respondió Emma sin saber de donde habían salido esas palabras. La sonrisa desapreció de la cara de la morena un segundo, por la sorpresa, pero con la misma rapidez volvió. Se sentó junto a ella en el sofá, caminado con sus dedos a lo largo de los hombros de la rubia.

- Eso sería…motivador.

Dijo acercándose un poco.

- ¿De verdad tuviste ese sentimiento de familiaridad?

Preguntó en voz baja, muy cerca de la cara de la reina, reuniendo valor para hacer lo que Henry la había dicho. ¿Bastaría con ser la Salvadora? No sabía que iba a hacer después, o si iba a conformarse con solo un beso. Eso dependería de Regina, quien asintió en respuesta a su pregunta.

- ¿Por qué viniste a ayudarme si no te importase al menos un poco?

Vale, eso tenía lógica también, ahora sabía Emma de donde había sacado su hijo su manera de razonar. Se lanzó, acortando la distancia hasta los labios de Regina, aunque una vocecita le decía que seguramente se arrepentiría si eso funcionaba, cuando estuviese en llamas. Aunque desde luego ya estaba en llamas, de una manera muy distinta, sobretodo cuando Regina le respondió el beso sentándose sobre ella para poder estar mas cerca de la Salvadora. Hubo un segundo que parecía que la morena iba a cortar el beso, que dudaba, pero volvió a besarla con mas ímpetu. Y Emma se dejó llevar, si no la había devuelto la memoria al menos sabía que a la nueva Regina no la importaba la idea de ellas dos juntas.

- Tenías razón en una cosa. – Dijo la morena separándose un poco. – No somos pareja, pero teniendo en cuenta como se han desarrollado las cosas es normal que lo pensase.

Emma rió y volvió a besarla, antes de que esas palabras se registraran correctamente en su cabeza y se separase de nuevo, mirando a la reina con confusión.

- ¿Regina?

- Con recuerdos incluidos.

Respondió la mujer, la Salvadora se la quitó de encima rápidamente y se levantó del sofá, buscando salidas para echar a correr.

- Emma, no voy a prenderte fuego. - Tranquilizó la morena. – Me acuerdo de todo, de todo lo que has hecho por mi este tiempo, de que era yo quien pensaba que eramos pareja y quien…y quien quería que lo fuésemos.

Lo último lo admitió en voz baja, sin mirar a la rubia, que lentamente volvió a sentarse a su lado.

- ¿No estás enfadada?

- Claro que lo estoy, pero no contigo. Eres la única que me ha ayudado. Otra vez. Al principio asumí que eramos pareja y punto ¿sabes? Pero según pasaban los días, las semanas…y te iba conociendo de nuevo, sin conocerme a mi…bueno, me alegré de que fuésemos pareja, aunque tu dijeses que no lo eramos.

Explicó la reina con una risa, Emma no pudo evitar sonreír antes de darse cuenta de una cosa.

- Ahora puedes decirme quien te hizo esto.

Regina asintió, pero no dio ningún nombre, en vez de eso se inclinó y besó a la Salvadora otra vez.

- Gracias.

- Henry pensaba que como soy la Salvadora podría devolverte los recuerdos, como a los demás.

Dijo de manera totalmente innecesaria, sabía que no la estaba dando las gracias por eso, y ninguna estaba muy segura de que la única y absoluta explicación a la vuelta de los recuerdos de Regina fuese la naturaleza de Salvadora de Emma, pero tampoco iban a discutirlo.

- Fue Jefferson.

Respondió finalmente la morena, dando el nombre. Emma intentó levantarse del sofá para ir enseguida a por el, pero Regina la mantuvo sujeta a su lado.

- ¿Puedes…quedarte?

- Pero Jefferson…

- Ahora mismo me importa poco Jefferson.

- Llamaré a David para que se encarge.

Decidió, sacando el teléfono y hablando con su padre sin moverse del sofá.

- Henry se alegrará mucho de que hayas recuperado los recuerdos, viene para acá.

- Mas se alegrará cuando sepa como los he recuperado.

Opinó la reina riendo, había tenido alguna que otra conversación con Henry cuando aun no sabía que era su hijo, el chico la había animado con Emma, aunque eso la rubia no lo sabía.

- Bueno, media ciudad ya se piensa que somos pareja así que…

Dijo la Salvadora con un despreocupado encogimiento de hombros.

- Querida, la única que no sabía que eramos pareja eras tu.

Volvió a reír Regina apoyando la cabeza en el hombro de Emma, era curioso que después de todo fuese allí donde se sentía a salvo, pero tampoco iba a darle muchas vueltas al asunto.