DISCLAIMER: InuYasha y Co. son propiedad de Rumiko Takahashi. La siguiente narración es creación propia y está hecha sin fines de lucro, con el propósito de entretener a los lectores.

SUMMARY: [Serie de Viñetas] Tras la derrota de Naraku, todo es diferente. Las cosas cambiaron, pero la vida que tenemos es muy distinta a la que imaginé. Sin embargo, debemos seguir apoyándonos, porque eso es lo que nos hace estar tan unidos. Porque eso es lo que querría la señorita Kagome.


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Como era de esperar, Sango ha hecho un escándalo por mi lesión. Escucho sentado sus regaños mientras examina mi herida y cambia los vendajes, sabe que no es nada grave y que me he recuperado de cosas peores, pero supongo que no puede evitar que su instinto protector salte ante estas cosas.

— "No te preocupes, volveremos ilesos." ¡Já! Quisiera saber cuál es su concepto de "ilesos". ¡Me lo prometieron! ¡Y ninguno de los dos fue capaz de cumplir! ¿Y si hubiese sido una herida más profunda? ¿O más cerca del pecho?

— Pero no lo fue, cariño. Es apenas un rasg…

— No te atrevas a decir que es un rasguño, porque no es así. ¡Aún no cierra! Tardará por lo menos un par de semanas en sanar.

Termina de colocar el vendaje nuevo y luego, inesperadamente, hay silencio en la sala, pero sólo un par de segundos ya que pronto escucho los sollozos de mi esposa.

XLIX —

"Homecoming"

— ¿Sango…?

Me volteo a verla, sigue sentada, tiene la vista fija en sus puños, los que están firmemente apretados sobre sus muslos, en una actitud clara de molestia e impotencia, algunas lágrimas resbalan por sus mejillas. Tomo sus manos con cariño, pero sólo logro que sus sollozos sean más fuertes y notorios.

— Cada vez que salen, Miroku, no puedo hacer nada más que preocuparme. No sé a qué se enfrentarán y estoy lejos, no puedo ayudarlos. No puedo… y-yo sólo puedo quedarme aquí y esperar. ¿Y si algún día les pasa algo, te pasa algo? Trato de no pensar en eso, pero no puedo. Conozco el tipo de peligros a los que se pueden enfrentar y… no puedo evitar tener miedo. Por mucho tiempo, viví con miedo a perderte a causa de tu maldición y ahora no es muy distinto… pero ya no estoy junto a ti para asegurarme de que eso no ocurra…

Sus palabras me duelen, sus ojos buscan los míos sólo para transmitirme la veracidad de lo que dice, las lágrimas no dejan de caer por sus mejillas y yo no soy capaz de encontrar una forma de calmarla. La rodeo con mis brazos y la acerco a mi cuerpo, mi pecho le sirve de refugio como en muchas otras ocasiones anteriores, mientras mi rostro se hunde en su cuello, buscando su aroma, su calor.

— Pequeñita… Mi pequeña Sango… perdóname. No quiero preocuparte, no quiero que temas por mi culpa, pero sé que es imposible pedirte eso. Yo no podría dejarte ir sola, aunque conozco tus habilidades y sé que eres muy capaz de cuidarte… pero los peligros existen y siempre está la posibilidad de que algo salga mal… — Se aferra más a mí al escuchar la última frase, como respuesta refleja a la idea de una desgracia.

— Lo tengo más que claro, por eso no me pidas que no me altere si llegas herido a casa…

— Comprendo que te molestes, de seguro yo estaría peor en tu lugar — puedo notar que sonríe ante mi sinceridad —. Sólo quiero que tengas claro algo: sea como sea, siempre volveré. Este es mi hogar, aquí está todo lo que me mantiene vivo: nuestros amigos, nuestra familia, las niñas… . Es imposible que no vuelva a ti, Sanguito.

Levanta la mirada para encontrarse con la mía por un instante antes de que sus labios decidan brindarme su calidez, recibo el gesto sin reclamar, sus besos siempre serán una bendición, un recordatorio de lo que muchas veces estuve a punto de perder y de lo afortunado que soy de tener. Y de lo que tendremos.

— Espero que recuerdes tus palabras siempre, Miroku.

— Siempre, mi amada esposa, más ahora que la familia seguirá creciendo…

Noto la sorpresa y confusión en su rostro, rápidamente lleva una de sus manos a su boca en un gesto de asombro mientras la otra baja a su vientre, el que aún no volvía a ser plano del todo. Apoyo mis manos también en su abdomen con cariño, besándole la mejilla.

— ¿Cómo tú…? — No termina la pregunta, al parecer llega a la respuesta antes. — ¡InuYasha! ¿Él lo sintió…? Entonces, por eso quería que fueras con él… quería decírtelo primero a ti…

Asiento con un gesto, ella sigue confundida y, más que nada, sorprendida.

— Pero las niñas aún son unas bebés, es… demasiado pronto… ¿está seguro…?

— Lo está, pero si prefieres, podemos pedirle a la anciana Kaede que lo confirme…

Niega con un suave movimiento de su cabeza, me regala una sonrisa tranquila antes de ponerse de pie y mirar hacia la entrada, sus ojos tienen ahora un brillo astuto.

— Confío en él. Lo que no sé es cómo lo haremos… dos ya dan bastante trabajo, y no quiero pensar cuando de nuevo tenga una enorme panza…

— Entonces, no lo pienses. Nos las arreglaremos, como siempre.

— Por supuesto — me sonríe en respuesta, aprovecho de mirar fijamente su figura, se ve más hermosa que de costumbre —. ¡InuYasha, tenemos que hablar!

Pronto mi amigo está junto a nosotros, sonriendo de medio lado ante la atenta mirada de Sango.

— ¿Qué quieres? Supongo que Miroku ya te lo dijo…

— Así es, pero no quiero hablar sobre eso. ¿Estás herido? — Él responde negando con un gesto, ella se encoje de hombros antes de continuar. — Me alegro, ahora… ¿Se puede saber cómo dejaste que eso pasara? ¡Me prometiste que volverían ilesos! ¡La próxima vez que ocurra algo así, mi esposo no será el único lesionado! ¿Entendido?

— S-Sí, s-señora…

Había olvidado lo intimidante que puede ser mi mujer, tanto como para atemorizar a InuYasha. Sonrío nuevamente, mientras ella sigue sermoneando a nuestro amigo sobre los peligros de los viajes y la importancia de un padre para sus hijos, él simplemente asiente resignado: sabe que en estos momentos no le conviene llevarle la contra a Sango.

Suelto un suspiro de felicidad. Definitivamente, siempre volveré a mi hogar.


Palabras sin incluir disclaimer ni notas: 968


¡Hola! He aquí un nuevo cortito, espero que les guste. Lo subo hoy porque no sé si pueda actualizar el fin de semana ya que tengo actividades con mi hijo y además, trabajo. Así que se los dejo para que tengan algo para estos días, espero les guste.

¿A que no son adorables? Siempre he creído que tendrían ese tipo de miedos, en especial Sango que por diversas razones no podría acomopañar siempre a su amado esposo y más ella que conoce todos los peligros a los que se pueden enfrentar, porque se ha dedicado su vida a ello. Ahora, a ver cómo se las arreglan con el niño que viene en camino.

Muchas gracias por su tiempo y por pasar a leer, en especial a Nuez que siempre me anima e inspira a mi musa. A la Capitana le mando mis buenas vibras. ¡Las quiero! Espero leernos pronto. A todos los demás lectores anónimos, ¿se merece un review el fic? ¡Anímense a dejarlo!

Saludos cariñosos~

Yumi~