¡Hola florecillas mías! Ya llegué para alegrarles el viernes :D Y bueno, antes de que disfruten del capítulo de este día, les traigo noticias _.
Primero, antes que nada, restan prácticamente 9 capítulos más antes de que se efectúe el ansiado torneo de invierno y eso significa una cosa bastante importante e_e, no habrá Addicted to U por un tiempo, ¿por qué? Porque esta parte debe ser escrita en compañía de mi amiga, y aunque ya tengo varios capítulos de esta parte, nos falta y pues no puedo subirlos así T-T y ella está con la tesis y bueno, no he hablado con ella por falta de tiempo justamente por ese motivo y que anda trabajando, así que a tener paciencia queridas mías.
A razón de esto les quiero preguntar un par de cosas; la primera, ¿quieren que incluya el torneo dentro de los capítulos de este fic o lo hago aparte para no abrumarles "por los partidos" o que ya son muchos caps XD?¿Van a querer que continúe la historia después de que termine el torneo y toda la cosa, así como un post-time (y con esto me refiero a lo que será de la vida de Ahomine después)? Porque yo ya empecé a escribir esos capítulos, pero si no quieren no los subo y me los quedo para mí Muahaha. Y creo que sería todo referente a ello. Ahora pasemos a responder los reviews:
Naito.- ¡Un placer verte por acá de nuevo y no maldiciendo como trailera! XD Gracias por tomarte el tiempo para dejarme tu comentario, lo valoro mucho *^*. Ya era hora de que Daiki entrara en razón, aunque debía sufrir un poco para que captara cómo estaba la situación. Yo me tomo las cosas muy a pecho (?) jajaja. Bueno, ya verás qué onda sobre lo de Francia en este capítulo; por lo que tus preguntas serán respondidas rápidamente. ¡Saludos, buen inicio de semana, te me cuidas mucho y espero seguir leyéndote por acá! ¡Bye bye!
Joy.- Sí, la salud por delante, pero yo soy una dejada por eso me pasan cosas como éstas XD. Pues ya me encuentro un poco mejor pero todavía no salgo del problema médico en el que estoy y para agregar la cereza al pastel, me está dando gripa lol. Hubieras visto lo que me costó elegir las razas de perro, es que yo amo a todos y bueno, soy una indecisa de lo peor. ¡Qué envidia que tengas un pastor! Yo solamente tengo un FrenchPuddle y se llama Momo. Creo que tu felicidad pronto se verá cortada O No me odies (?). Como siempre, muchas gracias por comentarme pequeña mía. Cuídate mucho, lindo fin de semana, besos y abrazos. ¡Matta ne!
Capítulo 51
Enemigo a la vista
Pese al gran dolor que había experimentado tras hacerse aquellas perforaciones en los lóbulos de sus orejas, no le importaba en lo más mínimo. Especialmente cuando postraba su carmesí mirada en esos bonitos y pequeños pendientes de mariposa. Ya hacía bastante tiempo desde que había usado aretes.
La pulsera que decoraba su muñeca derecha le fascinaba. Era violeta con un encadenado en dorado, al mismo tiempo que poseía perlillas y pequeñas flores adornándole. Y qué decir de su colgante, sin duda le encantaba.
—Me cuesta trabajo pensar todo lo que tuvo que soportar Kagami cuando acompañó a Aomine a comprar todo esto –sus pupilas apreciaban el pequeño corazón macizo de plata garabateado coquetamente con motivos florales, la llavecilla que le acompañaba y esa diminuta mariposa de amatista que completaba el set de su colgante-. Pero me pregunto quién le habrá dicho que mi color favorito es el morado…Bueno, es lo que menos importa –sonrió ampliamente.
Y aunque era un lunes libre en el que no tenía que ir a trabajar ni tampoco poseía deberes escolares por realizar, no iba a ser completamente ausente de responsabilidades. Después de todo, su madre había quedado irla a verla pasado las 4 de la tarde. No tenía escapatoria, no después de que no respondió a ninguna llamada el domingo. Seguramente estaría furiosa.
—De seguro se trata de ella…-dejó que la puerta sonara un poco más antes de ir a atenderla-. Espero no se vuelva esto en una batalla campal…
No le sorprendía que la mirada de esa mujer fuera de un lado a otro, examinando con detalle el actual departamento que ahora poseía su hija. Y sin decir palabra alguna tomó asiento en la sala, esperando a que su hija le acompañara en breve.
Un silencio casi sepulcral se hizo presente.
—Deduzco que te divertiste, ¿no es así, Axelle? –ella sintió la mirada de su madre encima, examinándole.
—Así es. Fuimos al parque de diversiones todos juntos –comunicó-. Me dejé olvidado el celular y cuando lo noté ya era demasiado tarde para regresarme.
—No me sorprende, tienes esos malos hábitos que tu padre –prosiguió-. De igual modo he traído tu presente, aprovechando que he venido a verte –de su bolsa sacó aquella pequeña caja de terciopelo rojo con un adorable moño dorado.
—No tenías que darme nada –le hizo saber. Sin embargo, tomó aquella pequeña caja, abriéndola sin chasqueo-. Son bastante bonitos –se trataban de unos bellos aretes de oro en forma de corazón con diamantes incrustados.
—¿Desde cuándo empezaste a usar aretes, Axelle? –inquirió tras contemplar esos singulares aretes que lleva apuestos. Había sido un mal día para ir con el pelo recogido.
—Ah, bueno, desde ayer –comunicó-. Me los obsequiaron, así que pensé que sería buena idea usarlos. Me han gustad mucho –sin quererlo había esbozado una amplia sonrisa tras mencionar esas palabras.
—A Henry le haría ilusión el vértelos puestos. De hecho estaría bien que te los pusieras en este preciso momento, porque saldrás con él a comer –Axelle palideció ante esas palabras. ¿Que iba a salir con aquel que fungía como su padrastro a comer y que tenía que ponerse esos aretes?-. Ya que no pudo acompañarte el día de tu cumpleaños, después de que vino desde Francia explícitamente a felicitarte, considero que lo menos que le debes es una salida. Intenta ser comprensiva y no vayas a hacer algo que le incordie.
—Yo tenía planes para más al rato…–espetó.
—¿Como cuáles?¿Salir con ese novio que tienes…? –le miró de forma prácticamente acusadora tras insinuarle algo que notoriamente era verdad-. Tu padre ya me lo contó. Andas con un basquetbolista de tu universidad –se cruzó de piernas. Suspiró y miró a su hija-. No tengo por qué meterme en este asunto, pero no creo que sea alguien que te convenga. Aunque quizás sólo sea un capricho temporal.
—Sí, de hecho pienso salir con él al rato –remarcó con notorio reproche-. Y concuerdo contigo en que no tienes por qué meterte en este asunto, madre. Al final, cada quien eligió con el hombre que deseó estar, ¿no? –la peli negra notó de inmediato aquella clara indirecta, no obstante, no iba a perder su preciada compostura.
—Claramente. Pero cambiando a un tema de mayor relevancia, Henry está esperándote afuera –señaló-. ¿Eso es lo que piensas llevarte puesto? –miró con total desaprobación aquella holgada blusa blanca y de estampado negro; una que no podía ir sin un short de mezclilla deslavado y esas negras calcetas a media pierna.
—Así es. No creo que haya necesidad de fingirle algo que no soy…Después de todo, quiere que nos entendamos mejor, ¿no? –sólo le bastó ponerse aquellos botines de piel tomo marrón para estar lista.
—Sé que es imposible intentar persuadirte sobre ese atuendo tan poco convencional. Sólo compórtate como lo que eres, una mujer con educación.
—Es así como me siento cómoda –agregó tras soltar su cabello. Debía meditar en cortárselo que ya le llegaba por debajo de la cadera.
No había nada mejor que llenarse el estómago de deliciosa comida después de haber estado practicando por horas. Y si bien era el único que quedaba aun sentado a la mesa no parecía importarle. Su madre se encontraba atareada limpiando la cocina y su padre se había encargado de ir a abrir la puerta.
Al parecer habían llegado visitas inesperadas.
—Muy buenas tardes. Lamentamos importunarles a semejantes horas, pero me gustaría hablar un poco con Aomine-kun.
—Sr Logan –los celestes ojos del padre se posicionaron en el rubio-. De manera que usted debe ser…
—Daishi Ayumi, encantada –se presentó muy formal la mujer.
Había varias preguntas que le pasaron por la mente en el momento en que cruzó miradas con el padre de Axelle, mismas que se tornaron mucho más numerosas en cuanto esa mujer clavó su atención fijamente en él, como si le odiara por alguna extraña razón. Al fin conocía a la madre de la rubia y no parecía estar muy seguro de querer dirigirle la palabra.
Y tras las clásicas presentaciones, todos se dirigieron hacia la sala. El té, los panecillos y ese ambiente tan ameno se hizo presente. Aunque Aomine no lo vivía de esa misma manera; si bien sus padres parecían estar llevándose bien con los de su novia, él no estaba muy seguro de hacia dónde irían las cosas a partir de ese momento.
—Les agradezco enormemente los cuidados que han tenido con mi hija. Ella a veces es algo despreocupada y no mide en ocasiones las consecuencias de sus actos –mencionaba Ayumi, observando tranquilamente a esa pareja de esposos.
—No tiene que preocuparse por cosas como ésas. Axe-chan es una buena chica y estamos agradecidos con ella por todas las cosas que ha hecho por Dai-chan –agregaba sonriente Natsumi.
—Debo confesar que estaba muy curiosa por conocerte, Aomine-kun –esos carmesí ojos se giraron hacia él. Podía sentir esa presión en todo su ser; sabía que las cosas iban a ponerse interesantes a partir de ese momento-. Mi hija me contó que son de la misma edad y que se conocieron justamente por una sesión de estudios. Imagino que debe ser difícil coordinar el basquetbol con la universidad.
—Ayumi ya ha empezado…Por esta razón no quería decirle en dónde vivía Aomine, pero al final terminó descubriéndolo de un modo u otro –si bien Logan resentía la llegada del chico en la vida de su hija porque le acaparaba la atención de su pequeña, no estaba de acuerdo con los métodos que su ex esposa aplicaba para acorralar al moreno.
—Siempre se encuentran modos de tener tiempo para todo –respondió con tranquilidad. Tenía que andarse con cuidado con esa mujer, ya que estaba buscando ponerle en jaque-. Y sé que Axelle tiene gustos particulares con los chicos, ya me lo han dicho Marko y los otros.
—Bueno, se ha dado cuenta de lo que busca Ayumi. Si logra salir vivo de su interrogatorio tendré que darle cierto mérito.
—Aprovechando que tus padres están aquí, quisiera preguntarte si quieres ir a cenar con nosotros. Axelle nos alcanzará en el restaurante. Creo que es un buen momento para que podamos conocernos apropiadamente –sonrió ampliamente. Los padres de Aomine estaban fascinados con la idea. El moreno por su lado no se tragaba sus buenas intenciones o esa sonrisa de comercial.
—Suena bien. Igualmente ella y yo íbamos a ir a cenar esta noche –mencionó casual.
—Aomine, es una trampa…Debes correr ahora que aun puedes zafarte de Ayumi.
—Logan, vayamos al restaurante que visitamos el domingo. Estoy segura de que Aomine-kun disfrutará del menú –ahora era el rubio quien sentía esa mirada sobre él. Estaba claro que debía de cooperar sí o sí.
Decir que iba más que incómodo era quedarse corto en adjetivos. La verdad es que nunca en su corta vida se había sentido tan jodidamente extrañado de ir a quien sabe qué restaurante a cenar con quienes eran los padres de su actual novia.
Si bien ya había pasado por el tedioso interrogatorio de padres sobreprotectores con varias de sus ex novias, podía asegurar que la mujer que tenía a lado era mucho peor que todos esos padres juntos. Especialmente si recordaba lo que Axelle le había contado sobre su persona.
—Tus padres son personas educadas y sumamente agradables, Aomine-kun. He pasado un momento encantador con ellos.
—Ah, gracias –suponía que debía dar las gracias por algo como eso.
—Al fin podremos hablar con toda la calma del mundo –aclaró. Sí, él sabía que lo de la salida era una mera excusa. Y al parecer el viaje en aquel taxi iba a demorar un poco más de lo habitual-. No consideraba prudente decirte ciertas cosas en frente de padres como los tuyos.
—Aomine, tuviste muy mala suerte en hacerte novio de Axelle justo cuando esta mujer decide visitar Japón de manera frecuente –Logan solamente permaneció en completo silencio, con la atención puesta hacia la vista de la ventana.
—Seamos claros Aomine-kun, no estoy de acuerdo en que un chico como tú salga con mi hija. He investigado un poco sobre ti y sinceramente no creo que merezcas salir con Axelle.
—¡¿Qué investigó?! –al rubio se le abrieron los ojos como platos ante semejante confesión. Ni siquiera él había hecho algo como eso y ya era decir mucho. Le fue imposible no dirigir su atención en Ayumi-. ¿Pero qué significa eso, Ayumi?
—Lo que escuchaste Logan –replicó ella-. ¿Es que acaso tú estás de acuerdo con esta relación?
—Es tu hija la que tiene que decidir algo como eso, no nosotros. Además, ¿por qué te estás empeñando solamente con él?
—Bueno, esa es su opinión personal. Pero Axelle opina completamente diferente al respecto…Y si es ella quien decide que lo mejor es que no sigamos siendo nada, adelante. Por mi parte eso no va a suceder de momento –no había que pensar demasiado las cosas, ni siquiera cuando éstas pudieran ser un tanto hoscas y menos con ella.
—Axelle a veces no sabe elegir adecuadamente a sus parejas –agregó sin condolencia alguna.
—Es más fácil que me diga que no soy de su agrado a que esté culpándole de algo como eso. Si le hace sentir mejor, ella tampoco era mi tipo de chica y sé que le pasó lo mismo conmigo…Las cosas no siempre salen como uno quiere, pero es lo que hay.
—Vaya, tienes agallas para hablarme de esa manera, Aomine-kun. Reconozco que carácter es algo que no te hace falta, pero no es suficiente. Si tan sólo ella se diera cuenta del buen partido que es Evans.
—Lo siento, pero no son sus estándares los que quiero satisfacer, sino los de su hija. Y hasta donde estoy enterado Axelle lo considera más su enemigo que otra cosa –mencionó, clavando su aguda mirada en la pelinegra-. A nadie le agrada que le impongan las cosas y mucho menos a su hija. La conoce mejor que yo, sabe lo que ocurrirá si la presiona de más en algo que no desea.
—Espero no haya venido hasta aquí con Henry, Ayumi –habló el ex esposo.
—Por supuesto que no. A este viaje sólo asistimos Henry y yo –le informó.
—Estoy seguro de que Henry para este momento debe de estar comprándose unas pastillas para los nervios por lidiar con alguien que es todo lo opuesto a su hija –comentaba Logan tranquilamente. Incluso había colocado su atención en su celular.
—Si es que no se ha escapado ya de esa aburrida salida –prosiguió Aomine. Ahora entendía Ayumi por qué demonios el moreno le irritaba más de lo usual: poseía ese mismo cinismo y descaro que Logan.
Las palabras de esos dos hombres no estaban erradas en lo más mínimo. Aquella chica estaba aburriéndose a no más poder con aquella larga y tediosa charla que para colmo estaba teniendo lugar en francés. Por no mencionar que ahora el sujeto en cuestión deseaba que entrara a una pequeña boutique de ropa para elegir un atuendo más apropiado a su edad y género ya que lo que llevaba puesto él lo calificaba de inadmisible.
Sin embargo, aquel hombre era el menor de sus males. Ahora que habían llegado hasta aquel hotel se percató de que algo no estaba yendo bien y que la sorpresa de la que le había hablado el actual esposo de su madre bien podría causarle un dolor de cabeza garrafal.
Cuando atravesó aquella puerta de hotel sus ojos se toparon de inmediato con esos ojos tono esmeralda. Lo reconoció de inmediato. ¿Pero cómo no reconocer esa sonrisa socarrona y tan llena de egocentrismo?
—…Evans…
—Axelle, tanto tiempo sin vernos –soltó feliz. Incluso no le importó saludar a la chica de esa manera tan occidental que a los japoneses se les haría de lo más extraño-. Te he comprado algo por tu cumpleaños.
—No debiste de haberte molestado.
—Por supuesto que no es ninguna molestia Axelle. ¿Qué te parece si vamos a cenar? Paseemos por la ciudad –se le veía tan emocionado y a ella tan renuente a aceptar algo como eso-. Incluso Henry estaba satisfecho al oír algo como eso.
—Lo siento, pero tengo novio y voy a salir con él esta noche y el fin de semana –por si se le ocurría sacar el fin de semana como opción de encuentro-. Y de hecho, ya debo retirarme que tengo algunas cosas por hacer –mencionó para ese par de hombres.
—Es cierto que tu madre había mencionado algo de un novio. ¿Y cómo es él?¿Viene de una buena familia?¿Es bien parecido?¿Tiene suficiente dinero para comprarte todas las cosas que te gustan?
—Su estatus económico es lo que menos me preocupa e interesa. No necesita comprarme cosas para tenerme contenta para ser mi novio. Él es un prodigio jugando basquetbol, y a mí parecer es muy atractivo. Tiene sus puntos malos como buenos –le informó con una sonrisilla en los labios-. Así que si me disculpan los dos, tengo asuntos importantes que atender.
El restaurante familiar al que habían ido a dar era de lo más concurrido y al mismo tiempo, cordial. Se respiraba un buen ambiente en todo el sitio y el servicio era de muy buena calidad. Razón por la que no esperaron demasiado tiempo en ser atendidos.
Y aunque de momento lo único que ocupaba la mesa eran esas tazas de café y biscochos; y lo que había iniciado en aquel taxi proseguía allí.
—¿No te dan ganas de querer escapar? –le preguntaba Logan a Aomine. Ayumi había ido al tocador y esos dos al fin podían respirar en paz.
—Lo que me sorprende es que haya podido casarse con alguien como ella.
—Sí, he escuchado que me dicen mucho eso. Pero antes no era de ese modo…Cambió desde que nos divorciamos –relató con cierta seriedad-. No sabía que Axelle te había contado lo de Evans. Ni siquiera a mí me lo contó, tuve que preguntárselo a Marko.
—Tampoco es como si me hiciera gracia que quieran encaramarle a ese idiota encima –chasqueó la lengua con enfado.
—No creas que estoy gustoso por algo como eso –espetó con malhumor-. Henry jamás me agradó y mucho menos ahora que lo que quiere es usar a Axelle para asegurarse de tener una mejor relación económica.
—¿No resulta curioso? La madre de Axelle es muy astuta como para dejarse embaucar por un hombre que sólo quiere usar a su hija como un bien. No sé, siento que es extraño.
—Ciertamente me sorprende de una mujer tan manipuladora como lo es Ayumi –soltaba el otro con normalidad-. Pero estoy seguro de que Axelle no se dejara mangonear por Henry o cualquier otro que quiera imponerle su santa voluntad.
Y antes de que alguno de los dos pudiera decir palabra alguna, una Ayumi muy cabreada se dirigió hacia donde se encontraban y con una simple y llana mirada les hizo callar. Algo había pasado ya que llevaba en su mano derecha su teléfono celular.
—Te ves algo pálida…Ayumi. Quizás debamos traerte una torunda con alcohol.
—No Logan, lo que quiero es que me traigas en este preciso momento a TU HIJA, ¿entendiste? –era una orden con todas las de la ley.
—¿P-Puedo preguntar qué es lo que hizo en esta ocasión?
—¡Que no hizo, dirás! –exclamó con tremendo enfado. Al diablo las composturas.
—Ahora sé por qué no ha llamado en toda la tarde…-mascullaba el rubio.
—Vamos, ni que fuera capaz de hacer una locu….-el moreno se calló de golpe. Sí, esa mujer era capaz de hacer lo inimaginable y Logan avalaba la noción.
—Iremos por ella de inmediato –estipularon los dos por igual. No es como si le temieran a lo que esa inofensiva y frágil mujer pudiera hacerles, no, claro que no. Lo hacían porque eran buenos chicos y sabían que lo mejor era traer a Axelle y aclarar todos los malos malentendidos.
Sin mayor demora se dirigieron hacia el lugar que aquella enfurecida mujer les indicó. Ninguno de los dos dijo palabra alguna y el viaje se tornó mucho más silencioso de lo usual. Sabían que las cosas solamente se iban a poner de mejor color.
No era ese muchacho de vestimentas elegantes y cuidadas lo que llamaba la atención sino lo colorada que poseía su mejilla izquierda. Así como lo hinchado que poseía los ojos por estar llorando, seguramente, a causa de aquel bofetón que le habían plantado.
—¡Al fin ha llegado! –exclamó aquel joven, que le faltó poco para abrazar a la pelinegra. Era como si de verdad estuviera muriéndose del terror.
—¿Pero qué te ha sucedido? –la oji carmín le observó con detenimiento, aguardando su respuesta.
—Su hija…¡Su hija me ha dado una cachetada después de que yo amablemente le di su regalo de cumpleaños! –lloriqueó como el niño mimado que resultaba ser.
—Que ella hizo qué…-soltó la madre con verdadera inercia. La situación parecía ser peor de lo que Henry le había contado por teléfono.
—Yo sólo quería ser amable con ella, pero sólo era más y más cortante. Incluso me arrojó lo que le di a la cara…Y no entiendo por qué ha actuado de esa manera…
—Cálmate Evans, yo me encargaré de hablar con ella para que te ofrezca una disculpa apropiada. Solamente dime dónde se encuentra en este momento.
—Está en la azotea con su esposo; al parecer a él no le pareció su actitud y decidió hablar con ella en privado.
—Axelle, Axelle, ¿hacía cuánto tiempo que no pasaba esto contigo? –suspiró la mujer, tratando de tranquilizarse. Esa actitud tan incordia que ella poseía era justamente la misma que Logan poseía; no había manera de negar el parentesco.
—No sé cómo se puede comportar una chica de esa manera tan poco civilizada. Es como si no le hubieran educado apropiadamente o no se enterara de que es una mujer y debe actuar de acuerdo a lo que es. Su cara puede ser engañosa, pero de verdad que golpea duro cuando se lo propone…Tsk…Supongo que fue un error pensar que ella podría ser adecuada y digna para alguien como yo…Definitivamente lo único especial que tiene es un buen cuer…
Quizá fue en ese justo momento en que pensaría que lo mejor hubiera sido callarse y no decir nada sin considerar primero que pudiera haber alguien en esa habitación que le haría callar a pulso de un certero y duro puñetazo.
Nadie dijo absolutamente nada por lo que parecieron largos minutos. Lo único que podían hacer era fijar toda su atención en quien había optado por cerrarle el pico a ese desagradable chico de la manera más efectiva posible.
—Un idiota como tú no tiene derecho de hablar de esa manera de mi novia. Así que mejor cállate o el siguiente golpe no será tan amable como ése –no sólo era mucho más alto que él, sino que también esa mirada le heló la sangre por completo. Estaba furioso por lo que había dicho y si ese par de padres no estuviera allí juraría que hubiera recibido una peor paliza. Él le aterraba y no era para menos.
El moreno no dijo nada más, había un sitio al que debía de llegar. Y mejor apresurarse antes de que Axelle hiciera algo imprudente.
—Se me adelantó a golpearte –mencionó con todo el cinismo del mundo Logan-. Sin embargo, si algo parecido vuelve a salir de tu boca me encargaré de que prefieras que Aomine te ponga en tu sitio –soltó de manera hostil, clavando esa dura mirada violácea en su persona.
—La violencia es un medio que no apruebo, pero en esta ocasión haré una excepción –dictaminaba Ayumi, mirando de forma inquisidora al pobre muchacho que parecía crío asustado y que no pensaba moverse del punto en que permanecía sentado sobre el suelo tras el golpe recién recibido-. Quizás con esto aprendas algo, Evans.
Ya había llegado hasta la parte más alta de aquel edificio, solamente para encontrarse con aquel solitario hombre. Uno que estaba mirando con sumo interés y asombro hacia abajo, justo donde se erigía la escalera de incendios que llegaba hasta el primer piso como un medio de escape. De algún modo pudo deducir de inmediato qué era lo que ocurría.
Sin decir más se encontraba bajando por aquellas escaleras, ganándose quién sabe qué insulto por parte de ese hombre.
—¿Qué se supone que estás haciendo, eh? –la voz de Aomine irrumpió rápidamente en la tarea que la francesa se encontraba haciendo.
—Ah, pues…estoy intentando alcanzarlo…-mencionaba con dificultad tratando de que su mano llegara hasta la expuesta parte de aquel clima; había algo que se encontraba atorado y anhelaba alcanzarlo-. Ungh…Sólo un poco más.
—Vas a caerte si continúas haciendo algo como eso –señaló. Apuradamente había tenido tiempo de sujetar a la chica para que no cayera de la baja barandilla. Si será inconsciente esa mujer.
—Ya casi l-la alcanzo…-ella continuaba concentrada en su tarea. Él no entendía su afán hasta que miró hacia donde la mano de Axelle se esmeraba por alcanzar-. Es el colmo contigo –suspiró. Pero a la vez le fue inevitable no sonreír tenuemente-. Toma –para él no era difícil llegar hasta aquella zona y tomar aquel familiar colgante para dárselo.
—L-Lamento haber sido tan descuidada –le miró de reojo con cierta culpabilidad. El objeto en sí parecía haber sido arrebatado por la fuerza, por lo que inevitablemente el broche se había roto, dejando a aquel colgante en mal estado-. Por esa razón se ha roto –informaba con dificultad ya que él ya se encontraba jaloneándole las mejillas.
—Se puede reparar, no es algo del otro mundo –le regañó, ella solamente parecía deprimirse y tener ansias de ir a decirle sus cosas a quien había hecho algo como eso.
—De igual modo no tenía por qué romperlo y tampoco tirarlo desde allá arriba –bufó. Estaba muy enfadada y el moreno lo sabía. ¿Es que de verdad se había enojado tanto por algo como eso? Entendía que era el regalo que él le había dado, pero no esperaba una respuesta de esa magnitud.
—Mejor vámonos de aquí y listo. Ya vi lo que tu malhumor puede hacer –se burló. Al recordar a aquel chico abofeteado por ella le entraron ganas de echarse a reír.
—Tsk…Seguramente mi madre me dará un sermón de aquellos, por lo que apoyo la noción de irnos de aquí ahora mismo –soltó sin objeción alguna. Ambos continuaron descendiendo las escaleras, importándoles poco o nada que allá arriba les estuvieran gritando porque regresaran-. De verdad que lo menos que deseaba era que mi madre te incordiara.
—Tiene sus momentos divertidos –señaló burlonamente.
Y mientras esos dos se salían con las suyas, las cosas en aquella azotea no eran ni por asomo parecidas. Después de todo, frente a esos dos hombres se encontraba una mujer cuya enorme calma y dulce mirada les advertía de que estaban en serios problemas.
—Bien, escucharé lo que tienes que decir al respecto, Henry. Que Evans me ha informado con lujo de detalle lo que ocurrió y hay muchas cosas que deseo aclarar contigo –estipuló como cruel dictador a punto de mandar a cortarle la cabeza al acusado.
Logan tuvo que voltearse hacia otra dirección ya que de lo contrario terminaría carcajeándose ante lo que su querida ex esposa se encontraba diciéndole sin pausa, sin mesura ni condolencia alguna a ese hombre. Y el otro pobre, quien era la víctima de ese encarnizado sermón, estaba descubriendo por primera vez el fuerte carácter que ella poseía.
El hombre no objetó no porque no tuviera argumentos que ofrecerle, sino más bien porque Ayumi no le había dejado hablar ni un solo momento en todo lo que esa plática duró. Y entre más la escuchaba, más se daba cuenta de que no iba a hacerle cambiar de opinión y que eso era el preludio de una feroz tormenta.
—¿Segura de lo que has hecho. Ayumi? Jamás vi a un hombre tan frustrado por no poder decir ni pío.
—Al final las cosas salieron un poco diferente a lo que me esperaba –mencionó ya más calmada. Ya había desquitado todo su enfado con su marido. Uno que se había ido de allí, cabreado y azotando la puerta.
—¿A qué te refieres? –con ella podría tratarse de cualquier cosa.
—Nadie más que yo o tú tienen el derecho de hablar de esa manera tan despreocupada de Axelle. Él solamente obtuvo lo que se merecía.
—Ey, estás diciendo que…la razón por la que le permitiste a Henry venir hasta acá para pasar tiempo de calidad con Axelle es porque…-sus pupilas mostraban más que asombro, cierto estupefacción. ¿De verdad había hecho algo como eso así porque sí?-. Realmente tú fuiste capaz…
—A mí nadie va a venir a verme la cara de estúpida, Logan. Y si Henry se pensaba que iba a hacerlo, estaba en un grave fallo. Pero le dejé creer que tenía todo el control y que le permitiría re-educar a Axelle a su sana conveniencia si no estaba de acuerdo con su actual conducta. Los hombres de verdad que pueden ser muy ingenuos –agregó con una sonrisa cándida y enormemente cínica.
—D-Dios…Eres una mujer en verdad malvada…-y seguramente Aomine y Henry apoyaban su conclusión-. Ahora recuerdo mejor por qué me pareciste fascinaste desde el primer momento en que nos conocimos –agregó, con una sonrisa de oreja a oreja.
—Creo que por el momento puedo dejar pasar su curiosa relación –mencionó pensativa.
—¿De…verdad? Hasta hace poco lo único que querías era que Aomine saliera corriendo y terminara la relación con tu hija…
—Le doy algo de crédito por no pensárselo siquiera dos veces en poner en su lugar a Evans tras todo lo que dijo sobre Axelle. Además, que se haya adelantado a nosotros significa que no considera su relación como un mero pasatiempo y que quería evitar que ella se metiera en más problemas…Además…
—¿Además…?
—Nada en particular. Lo mejor será que vayamos a cenar y hablemos sobre algunos asuntos que tengo que tratar contigo.
Aquel pequeño helado de cono era todo lo que necesitaba para refrescar su tarde, al mismo tiempo que calmar un poco sus ansias. Y gracias a que ya se habían alejado lo suficiente de aquel hotel no debían preocuparse por encontrarse nuevamente con alguno de ellos. Ahora podían descansar un poco y olvidarse de esos embrollos innecesarios.
—¿Ya vas a decirme por qué razón abofeteaste a ese tonto? –volvió a preguntar el moreno con su paleta de hielo ya casi por terminar. Por el momento se encontraban de regreso a casa.
—Se puso de grosero, es todo –mencionó a secas-. Él era mi enemigo hasta este día en que le puse en su lugar. Si cree que va a venir a decirme con quién debo de salir o los requisitos que debe tener mi pareja está muy equivocado. Además, no tiene el derecho de decir que tu presente es menos cosa que su ridículo regalo y lo que dijo después…Tsk…–Aomine agradecía no ser el cono. Pobre conito, estaba hecho añicos y el helado se le escurría de todas partes-…Nadie tiene derecho de decir que no eres…adecuado para mí…Después de todo, yo estoy a gusto estando contigo…-si bien su voz se había tornado mucho más débil, prácticamente inaudible, él le había escuchado a la perfección.
—De verdad que eres demasiado peleonera –agregó, viéndole de soslayo, sonriéndole ampliamente-. Esperaba que lo siguiente que tuviéramos en común fuera algo menos…problemático –mofó-. Y ni se te ocurra ponerme una mano encima con esa mano pegajosa que tienes, eh –ella simplemente rió ante sus simples pero sinceras palabras. No era lo que buscaba en común con él, pero estaba bien, al fin y al cabo continuaban conociéndose el uno al otro.
