Les dije que pronto subiría capítulo y aquí está! Me tardé una eternidad en terminar de escribir esto pero debo confesar que una de las razones de por qué me tardo demasiado en escribir los de Nueva York es porque, además de tener que investigar sobre cosas que no me acuerdo sobre la ciudad, es que me quedo viendo mis fotos del viaje a NY y cuelgo en escribir.
Esta actualización contiene prácticamente de todo. Muchos lugares que recorrí y me encantaron. Quizás hay uno que lo reconozcan por Glee (5x14), otro por una película conocida. Trato de ser lo más precisa posible.
Como se estaba volviendo más largo de lo que tenía planeado tuve que omitir varios lugares o detalles de algunos. Aún así les traigo un capítulo con casi 10000 palabras.
Gracias por tus dos reviews. El de la actualización anterior, porque cuando creí que nadie más iba a comentar esta historia, vos lo hiciste. Y el del mensaje que dejé la semana pasada, por preocuparte y mandarme un mensaje de aliento. No tuve un buen mes, recién me estoy recuperando (y eso que me faltan los finales) y tu mensaje me sirvió, así que muchas gracias!.
No me acuerdo si alguien más se sumó en este transcurso de tiempo a la historia. Si lo hicieron y nunca se lo agradecí, aquí me disculpo y les digo, Bienvenidos!
Los dejo con la actualización de hoy!
Capítulo 42. Parte II
Blaine mantenía sus brazos debajo de su cabeza mientras miraba el techo de su habitación de hotel. Había podido dormir aproximadamente cuatro horas y media. Era algo que ocurría en todos sus cumpleaños, no importaba que tan cansado estuviera, siempre se despertaba gracias a las ansias por empezar ese día. Esta vez, se quedó divagando en sus pensamientos en vez de salirse de la cama.
Su mente pensaba en lo diferente que sería ese año a comparación con el anterior.
Para sus dieciocho había pasado la tarde junto con Thad, Mary y Jeremiah, quien era su novio para ese entonces. Sus padres habían salido de la ciudad por cuestiones de trabajo por lo que no pudieron estar junto con él.
Aunque le habían ofrecido que los acompañase al viaje, se había negado. Sabía que sus padres iban a estar todo el tiempo ocupados y que a duras penas podrían pasar ese día con él. Por lo que le resultó más conveniente quedarse en su casa y festejar con sus amigos y novio.
Habían ido al cine a mirar uno de los estrenos pero la película no fue de demasiada importancia para las parejas. Cada una se había pasado la mayor parte del film besuqueándose en la oscuridad de la sala.
Luego, habían ido hacia el bowling. Thad junto con Mary habían derrotado por varios puntos a Blaine y a Jeremiah. A pesar de haber perdido, se tomaron con gracia lo sucedido.
A la noche cenaron los cuatro en BreadSticks. A Blaine le habían llevado un mini pastel para que soplara las velas y pida sus tres deseos.
Al regresar a la casa de Blaine, Jeremiah quería regalarle una noche apasionada. El moreno no se sentía aún preparado para hacerlo. En sus adentros sentía que su novio no era la persona indicada con quien perder la virginidad. Se disculpó con el rubio quien, comprensivo, había aceptado el rechazo de su novio a querer tener relaciones.
Con todo lo que luego había ocurrido, Blaine estaba complacido con la decisión de no acostarse con Jeremiah.
Al conocer a Kurt supo de inmediato que él era el indicado y no se había equivocado.
El mejor regalo de cumpleaños que le pudieron haber dado definitivamente era tener al castaño y a Lizzy en su vida.
Observó al chico desnudo que se encontraba junto a él. En algún momento de la noche se había deshecho del abrazo. Ahora Kurt dormía plácidamente con su cuerpo mirando hacia el lado de Blaine, con la boca entre abierta y el cabello revuelto a causa del sexo y la cama.
-No tienes la más mínima idea de cuánto te amo – susurró
La noche anterior había sido perfecta. No se acordaba cuándo había sido la última vez que se había divertido demasiado.
Esperaba que esa noche también fuera inolvidable. Era un día especial y no podía estar más feliz que empezarlo con su novio a su lado. Aún así extrañaba a su hija. Ya habían transcurrido varias horas desde la última vez que la había visto. Necesitaba su perfume de bebé, besarle su carita, tenerla en sus brazos.
Escuchó el teléfono de la habitación comenzar a sonar. Rápidamente lo alzó para que se callara y no depertara a Kurt.
-Diga – contestó en voz baja mientras miraba a su novio quien ni se había enterado del ruido.
-¡Feliz Cumpleaños! – Gritó Pam desde el otro lado de la línea – ¿Ya estabas despierto? No me digas que te desperté, me voy a sentir demasiado culpable por haberte levantado.
-Ya estaba depierto hace rato. Igualmente son casi las diez de la mañana – siguió en ese tono bajo
-Es tu cumpleaños, puedes dormir un rato más. ¡Feliz Cumpleaños! – Repetió
-Gracias mamá – sonrió
-¿Por qué hablas tan bajo? ¿Está Kurt durmiendo?
-Exacto
-Se habrán acostado tarde me imagino.
-Sí, como a las cinco de la mañana
-Claro, porque habrán aprovechado para tener sexo- dijo con picardía Pam
-¡Mamá!- se ruborizó
-¿Crees que soy tonta? Por alguna razón ofrecimos quedarnos con Lizzy toda la noche, para que ustedes dos pudieran estar solos
-No puedes estar diciendo esto
-Sólo dime una cosa, ¿se cuidaron? No es que no esté contenta con mi nieta pero no me gustaría ser nuevamente abuela tan pronto
-Sí, mamá. No te preocupes. Ya aprendimos la lección. Sólo… ugh – suspiró - ¿Cómo se portó Lizzy? Cuando se depierte Kurt iremos por ella
-Es un angelito. Se despertó una vez a la noche casi a las cuatro de la mañana. ¿Por casualidad llegaron a esa hora al hotel?
-Sí
-Entonces habrá sido eso. Sintió sus voces
-Por favor mamá, no me hagas sentir culpable porque me levanto ya mismo y voy por ella.
-Tómate tu tiempo. Está entretenida con tu padre, aunque podría venir a saludarte
-Pero si ya nos vamos…- escuchó a su madre llamando a su padre – a ver- suspiró
-¡Feliz Cumpleaños, hijo!
-Gracias papá pero baja el tono de voz
-¿Tienes resaca?
-No – mintió. Su cabeza le dolía un poco y estaba más que seguro que era por la ingesta de alcohol de la noche anterior
-Vamos, Blaine, sé perfectamente que estuvieron tomando ayer a la noche. Era puro discurso eso que no vendían alcohol en el lugar. Nosotros lo sabíamos.
-Pero…- Blaine estaba confundido
-Además yo también fui joven alguna vez. Sé todas las manias de la gente de tu edad. Por alguna razón dejamos que salieran la noche anterior. Queríamos que por un momento se olvidaran que tuvieron que crecer rápidamente y sean jóvenes normales. Sin firmas de discos, sin grabaciones de videos musicales, sin compromisos. Entonces, ¿es resaca?
-Un poco – se rió
-Tómate unas aspirinas y bebe mucho café en el desayuno.
-De acuerdo. ¿Qué hacías con Lizzy?
-Solamente le estaba contando historias tuyas de cuando eras pequeño. Y le daba besitos en su pancita, le gusta eso
-Lo sé. Yo también se los doy – se quedó en silencio unos segundos – La extraño demasiado. En un rato vamos por ella
-Mientras eso pasa, vamos a seguirla mimando como buenos abuelos que somos
-De eso no cabe la menor duda.
-Nos vemos en unos minutos. Te quiero hijo
-Yo a ti, papá.
Se estiró para colgar el teléfono. Adoraba a sus padres y estaba feliz de tenerlos con él ese día, a pesar de haber planeado pasar el día con su novio y su hija. Era preferible por lo menos cenar con ellos en vez de tenerlos a miles de kilómetros de distancia como un año atrás.
Sintió unos brazos ajustarse a su cintura. Giró la cabeza y se encontró con los ojos azules de Kurt.
-Feliz cumpleaños, amor – le besó la mejilla
-Te despertaste
-La voz de tu madre es… cómo decirlo… se podría escuchar a varias millas de aquí
-Lo sé
-¿Pudiste dormir algo?
-Más o menos. Tengo lo que me gusta llamar como ansias de cumpleaños. No puedo dormir demasiado porque quiero levantarme inmediatamente para comenzar a disfrutar de mi día
-Pero, lo comenzaste a disfrutar desde antes de dormirte – le acarició con el índice el pecho
-Tu grado de alcohol corriendo por tu sangre habrá sido alto porque nunca pensé verte arrodillado en el baño de un club con uno de tus pantalones favoritos puestos.
-Quizás, pero una de mis fantasías era chupártela en un baño público
-Pero no era un baño público del todo
-Fuera o no, no me vas a decir que no te gustó y lo disfrutaste
-Y… tendría que pensarlo… digamos que tampoco estaba en mis cabales – recibió un golpe – Por supuesto que lo disfruté. Podríamos repetirlo alguna otra vez
-Si tú lo deseas – se rió mientras llevaba sus labios hacia los de Blaine – Te amo
-Y yo a ti pero creo que es hora de levantarnos y comenzar el día. Además tenemos que ir por Lizzy. No sé tú, pero yo ya la extraño
-¡Lizzy! ¿Qué tan mal padre soy para olvidarme de mi niña? – Se sintió culpable – Pero sí, la extraño. Quiero tenerla entre mis brazos y besarla y decirle que la amo con todo mi ser.
-Entonces comencemos por salir de la cama y a bañarnos
Blaine se levantó para tomar sus cosas. Kurt tenía una buena vista del trasero de su novio.
-¡Blaine! – lo llamó
El moreno se giró para ver como Kurt le lanzaba algo. Cuando lo tuvo en sus manos notó que era un condón. Lo miró confuso.
-Dijiste "bañarnos"… además creo que quizás podríamos cumplir una de tus fantasías…
No esperaron a que el agua de la ducha se calentara. Sus cuerpos irradiaban suficiente calor hasta que el agua tomara temperatura.
Ni habían entrado a la ducha cuando sus bocas comenzaron a jugar y sus manos recorrían cada parte del cuerpo del otro.
Blaine estampó el pecho de Kurt contra la pared, como pudo se colocó el condón en su miembro y lo penetró rápidamente. El castaño tuvo que sostenerse de la baranda de la ducha para no caerse.
Unas cuantas embestidas, varios besos feroces, manos toqueteando por doquier y ambos se vinieron.
Kurt recordaba perfectamente la primera vez que habían estado en Los Angeles, como Blaine le había dicho que quería hacerlo suyo en la ducha. Estaría mintiendo si dijera que no había estado pensando en eso todo ese tiempo.
Luego de la ducha acalorada ambos estaban terminándose de arreglar. Debían pasar por su hija antes de bajar a desayunar y así comenzar un nuevo día de paseo por Nueva York.
Blaine estaba terminando de arreglar el moño que llevaría puesto en el espejo. Notó que Kurt se encontraba tras él y le sonrió. Llevaba sus manos en su espalda escondiendo algo.
-Antes que vayamos por Lizzy quiero darte tu regalo
-Pensaba que ya me lo habías dado en la noche y hace un momento en la ducha – bromeó Blaine
-Me refiero a tu verdadero regalo, tonto
Movió sus manos hacia adelante sosteniendo una bolsa pequeña la cual Blaine tomó. De allí adentro sustrajo una cajita de terciopelo. Sus ojos se agrandaron y su rostro palideceó al ver que llevaba un anillo.
-Antes que te agarre un ataque y digas algo, no es un anillo de compromiso – aclaró el castaño viendo como su novio volvía a respirar – Obsérvalo bien
El moreno pasó sus ojos por el anillo notando que tenía grabadas las teclas de un piano.
-Kurt, es precioso
-Sinceramente me costó mucho elegir qué regalarte. Pasé por varias cosas, como guates de boxeo porque en verdad me gustaría que retomaras. Extraño verte todo sudoroso y sexy cuando entrenas. Bueno, antes que me desvie de tema. Otra de las cosas que había pensado en darte había sido el dije con el nombre de Lizzy pero me ganaste de antemano. Así que pensé que como ya tenías la cadena con la guitarra, por qué no darte un piano pero en la mano.
-Has pensado demasiado. Pero esto es perfecto
-Y todavía hay más. Mira la parte de adentro
Al escuchar las palabras del castaño, Blaine dirigió inmediatamente su mirada dentro del anillo. Pudo leer en una letra cursiva "Eres la música en mí".
-No quería que sonara a High School Musical, pero la verdad es esa. Eres la música en mí – Kurt lo tomó de la cintura mientras lo miraba – No sé como expresarlo, Blaine. Más allá de que amemos cantar, que seamos cantantes, que por obra del destino nuestras voces suenen tremendamente perfectas juntas, haces que cada vez que estemos juntos mi corazón bombee como una melodía. Palpita al sonido de tu voz. Blaine… yo… en serio no sé como decírtelo. Pero esa frase dice demasiado
-Me encanta, Kurt. Me encanta – Blaine lo besó demostrándole lo mucho que sentía esas palabras que le había dedicado – Me encanta. Te amo, Kurt.
-Te amo Blaine – le sonrió
-Colócamelo, por favor.
Kurt tomó el anillo entre sus dedos y delicadamente fue introduciéndolo en el dedo anular izquierdo de su novio. Cuando terminó besó su mano antes que Blaine la levantara para apreciar la joya que llevaba puesta.
Pam abrió emocionada la puerta de su habitación antes de lanzarse sobre su hijo. Kurt pasó riéndose por su costado para saludar al padre de Blaine quien sostenía a su hija.
El castaño tomó a Lizzy entre sus brazos llenándola de besos. La niña lo observaba con una sonrisa en su carita.
Kurt no paraba de mimarla y besarla, la había extrañado demasiado.
-Mamá no puedo respirar – trató de decir Blaine
-No puedo creer que mi bebé cumpla diecinueve años. Estás muy grande. Ya eres todo un hombre
-Si sigues abrazándome así no creo poder pasar este día
-Lo siento – se disculpó cuando lo soltó. Le dio un beso en la mejilla – Feliz Cumpleaños
-Gracias mamá
Pam pasó su mirada por el cuerpo de Blaine hasta detenerse en el anillo. Lo señaló
-¿Eso es lo que yo creo? Porque si es así…
-Mamá, no, shhh – trató de calmar a su madre – No, no es de compromiso no te asustes
- ¿Entonces no es de compromiso? – susurró Pam
-No, es el regalo que me dio Kurt por mi cumpleaños – estiró la mano para que su madre pudiera apreciarlo
-Es precioso – siguió mirándolo – Entonces no es de compromiso – volvió a repetir - ¿Tú cómo estás? Con respecto a… ya sabes…
-Trato de no pensar porque sino entraré en pánico
-Todo saldrá bien – le acarició la mejilla
-Eso espero
Su padre los interrumpió para saludarlo. Al igual que su madre, lo abrazó hasta casi dejarlo sin respirar.
Le mostró el regalo que Kurt le había hecho, enseñándoles en especial la parte interior del mismo.
Los señores Anderson halagaron al castaño por la buena elección que había hecho.
Cuando el cumplañero fue liberado de las garras de sus padres, se dirigió hacia el lugar donde se encontraba Kurt con la niña. Aunque el castaño trató de permanecer el mayor tiempo posible con su hija en sus brazos, tuvo que dársela a Blaine. El moreno también la había extrañado demasiado. Tenerla con él se había convertido en una hermosa rutina. Imitó a su novio al darle demasiados besos por todas partes. En su carita, en la cabeza hasta en su pancita haciendo que sonriera.
Cuando estaban dirigiéndose hacia el comedor para desayunar se encontraron con el resto del grupo. Al verlos corrieron hacia Blaine para saludarlo y felicitarlo por su cumpleaños.
En el comedor se encargaron de acercarle el desayuno. Los chicos le trajeron omelette, huevos Benedictos y algunas pastries dulces para equilibrar con lo salado.
En las otras dos parejas se notaba cansancio. Habían regresado tarde la noche anterior y se habían levantado temprano esa mañana.
Otra señal que sugería que ninguno de los otros cuatro se había dormido apenas pisaron sus habitaciones era la forma cariñosa que se trataban con sus parejas.
Anne y Wes no separaban sus manos. El asiático acariciaba delicadamente con su pulgar la mano de su novia mientras ella le sonreía.
Sebastian y Nick no paraban de mandarse miradas cómplices y reírse con chillidos a cada segundo.
Entre medio de estos actos de locura romántica juvenil, se hicieron un tiempo para hablar sobre los planes para ese día.
La primera pareja había decido pasar el día en el Museo de Historia Natural y pasear por el Central Park, quizás también se dieran una vuelta por el zoológico si les sobraba tiempo.
La segunda, Nick y Sebastian, pasarían primero por la NYU para que el mayor pudiera completar un papeleo final y recoger un par de cosas para el comienzo de cursada en unas pocas semanas. Luego aprovecharían para caminar por la zona de Downtown.
Finalmente, la pareja de cumpleaños, al igual que los anteriores, pasarían por la NYU a hacer lo mismo pero luego enfilarian hacia el City Hall para caminar por el puente de Brooklyn y pasear por sus alrededores.
Los seis habían acordado en verse al atardecer en Battery Park para tomar uno de los botes que los llevaría a dar una vuelta por la isla de Manhattan y así ver a la Estatua de la Libertad.
Para finalizar el día, se reunirían para cenar y festejar el cumpleaños de Blaine.
Luego del desayuno cada pareja tomó un camino diferente.
Blaine y Kurt estaban concentrados bajando el carrito de Lizzy hacia la estación de metro cuando escucharon la voz de Nick llamarlos.
Se giraron y definitivamente vieron a su amigo junto a Sebastian dirigirse hacia ellos. Los esperaron en el descanso de las escaleras.
-Estamos yendo hacia la Universidad - informó Blaine
-Nosotros también - contestó Sebastian con una sonrisa - ¿No les molesta que los acompañemos en el viaje? - preguntó preocupado - Por la cuestión que hoy es "día de parejas"
-Para nada Seb - respondió Kurt - Creo que por lo menos si nos perdemos no estaremos solos
- Solamente los interrumpiremos en esta parte del trayecto y hasta que cada uno tenga sus cosas - siguió Nick
Continuaron bajando hasta llegar al hall central donde se encontraban los molinetes. Cada uno sacó su Metro Card y la deslizó por el lector haciendo que los molinetes los dejaran pasar.
Esperaron unos minutos la línea de subte que debían tomar para llegar a su destino. El hecho que en un mismo andén pasasen varias líneas los desconcertaba un poco.
Viajaron cómodamente hasta la parada en la cual debían bajarse.
Caminaron un poco hasta toparse con un edificio de vidrio transparente con violeta. Por todas partes a su alrededor banderas de la Universidad estaban colgadas. En ellas se destacaban el logo de la universidad y diferentes carreras que se podían estudiar allí.
Los futuros estudiantes y sus acompañantes se quedaron fascinados por le edificio.
Adentro se podía divisar a algunos alumnos realizando diversos trámites.
Las clases no habían comenzado aún pero varios estudiantes se encontraban allí buscando material para sus próximas clases, obteniendo información sobre las mismas o realizando papeleo.
Sebastian y Blaine se registraron, y luego de un par de minutos tenían consigo una bolsa que contenía algunos libros, carpetas con papeleo, un par de cuadernos y lapiceras de regalo como así también stickers, un pen drive y anotadores de la NYU.
Blaine y Kurt estaban felices de tener el compartimiento inferior de la carreola para poder llevar las cosas allí.
En cambio Sebastian se había anticipado y había llevado consigo una mochila lo suficientemente grande y cómoda con la que poder cargar las cosas durante ese día.
Los amigos se despidieron a la salida de la Universidad con el recordatorio de volverse a encontrar dentro de un par de horas en la punta de la isla para tomarse el ferry.
Nick y Sebastian se encaminaron hacia el Washington Square Park que quedaba frente al edificio.
La pareja iba contenta tomada de las manos.
El parque no estaba demasiado lleno para su suerte. Pudieron sentarse en una de las bancas dentro de uno de los caminos internos de allí.
Sebastian se quitó la mochila de los hombros para poderse acomodar bien. A su lado se sentó Nick.
-Veamos lo que te dieron – sugirió.
Sebastian lo miró con una sonrisa antes de abrir su mochila y comenzar a sacar el contenido de la misma
-Veamos… libros sobre música, un par de cuadernos, lapiceras…
-Típico – agregó mientras el otro chico le mostraba las tres biromes que le habían entregado
-Puedes quedarte con una
-Que considerado de tu parte – ironizó – Es un hermoso regalo
-Si no la quieres, no tengo problema en quedármela
-Simplemente estoy bromeando idiota – le pegó en un brazo a modo de juego
-Sólo quería molestarte – suspiraron luego de las risas
-¿Te sientes mejor ahora?
-Sí, se me ha pasado el dolor de cabeza. Sé que no tengo que tomar de más pero…
-Sí, lo sé. Yo tampoco debería. Además somos menores
-Tú lo serás
-Serás mayor pero todavía no con la edad suficiente para beber alcohol
-Touché - le tomó de la mano - ¿La pasamos bien ayer?
-Siempre la pasamos bien – le dirigió una sonrisa
-Tú sabes a que me refiero – Sebastian se sonrojó
-Ahh. Eso – El ojiverde le asintió con la cabeza – Que no te quepa la menor duda que la pasé más que bien
Se quedaron observando las palomas que correteaban por allí mientras que el lugar se inundaba de la melodía de un piano proveniente del centro del parque.
-¿Quieres que vayamos a ver? – preguntó el mayor
-Por supuesto. Hay que verificar si el que toca el piano es mejor que tú – se rió recibiendo una cara enojada pero a la vez feliz de Sebastian
-Entonces vamos
Sebastian se estaba por levantar cuando sintió que Nick lo retenía.
-Aguarda Seb. Hay… hay algo que necesito decirte
Sebastian notaba que algo le pasaba al menor de los Warblers. Su mano se había comenzado a humedecer en señal de nerviosismo y no paraba de mover su pierna.
-Sé… Cuando… Cuando comenzamos con esto raro que tenemos, dijimos de contarnos todo y ser sinceros el uno con el otro. Aunque hayas tardado un tiempo en decirme lo de…mmm… bueno, tú sabes, este chico.
-¿Qué necesitas decirme Nick? – lo miró con preocupación
-Yo…esto es muy difícil… es que han pasado meses desde que comenzamos a salir. Sé que no teníamos que involucrar sentimientos. Ni siquiera sé si llegaremos en algún momento formalizar como novios. Lo que quiero decir es que… yo…
Las vueltas que estaba dando Nick ponían a Sebastian cada vez más nervioso. Pero aún así trató de mantener la calma y alentar al otro chico.
-Escucha – le tomó de la cara – Suspira, relájate y dime lo que te estás guardando. ¿Quieres terminar conmigo? – Nick negó con la cabeza - ¿Entonces que es?
-Me estoy enamorando de ti, Sebastian – levantó la vista para ver la reacción del otro chico.
El castaño mantenía una mirada seria. Tratando de procesar la información nueva que Nick le había entregado sólo unos segundos atrás
-Sé que no tendría que enamorarme sabiendo que tú no sientes lo mismo. Pero… es imposible si estamos todo el día juntos, nos tomamos de las manos, dormimos en la misma cama, nos besamos y tenemos sexo. Es horrible la situación para mí
Al ver que Nick estaba a punto de quebrarse, Sebastian se avalanzó contra él y lo contuvo entre sus brazos. Pudo sentir como el cuerpo del menor se movía a causa de sus sollozos.
-Oh Nick. –Le pasó las manos por su cabello y le dio un beso en su cabeza – Mi Nick. Cariño, mírame
El moreno se despegó de los brazos del otro para observarlo. Sebastian le pasó los dedos por sus mejillas para quitarle las lágrimas que le brotaban de los ojos.
-No tienes la menor idea de cuanto me gustaría que oficialicemos nuestra relación pero siento que no sería justo hacerlo cuando tengo todo este embrollo sentimental dentro de mí. Ya sé que me tengo que olvidar de este chico porque nunca pasará nada. Sabes que estoy haciendo todo lo posible para olvidarlo. No quiero que te sientas usado. Que te sientas como el jueguete que utilizo para complacerme y pasar el tiempo. Nick, te amo. No de la forma en la que me gustaría amarte pero al fin y al cabo lo hago. Por eso mismo te repito lo mismo que te pregunté cuando te conté de todo esto en Miami. ¿Quieres que rompamos con esto? ¿O quieres seguir intentándolo?
-¿Tú qué es lo que quieres hacer? – preguntó abatido Nick
-Yo quiero seguir contigo – le tomó el rostro y le besó suavemente los labios – Me encanta pasar tiempo contigo. Que hablemos, que nos tomemos de las manos, que nos digamos bromas. También me gusta besarte, y que te sientas querido como yo lo siento contigo. Entonces, ¿Quieres continuar?
-Sí, quiero seguir – le sonrió tímidamente mientras Sebastian lo abrazaba nuevamente
-Te prometo que apenas esté listo te pediré que seas mi novio pero si tú te cansas de esperarme, dime que no quieres continuar. Tómate la libertad de encontrar a alguien que te haga perder la cabeza. ¿Entendiste? – Nick le asintió con la cabeza – Ahora ¿qué dices si vamos a ver a ese pianista y comprobar quién de los dos es el mejor?
En el centro del parque se encontraba un hombre tocando una melodía en un piano efectivamente. No era simplemente un hombre con un teclado como el que usaba Sebastian en la banda, sino que había un piano de cola negro en medio del parque siendo tocado por un hombre en traje.
La gente que se encontraba allí lo observaba y escuchaba atentamente, en especial los turistas extranjeros.
Los chicos se mantuvieron unos minutos contemplándolo hasta que decidieron comenzarse a sacar fotos frente al gran arco que era el símbolo del Washington Square Park. Si encontraban el ángulo perfecto podían apreciar al Empire State sobresalir desde atrás del mismo.
Se tomaron fotografías frente al arco, en las escalinatas que formaban un círculo que daba la impresión de ser una fuente a simple vista. Algunas ellos solos, otras los dos juntos, normales, con muecas, haciendo cosas chistosas.
Estuvieron un buen rato en el parque hasta que decidieron seguir con sus planes para ese día. Comenzaron a caminar en búsqueda de la estación de subterráneo para ir hacia Chinatown.
Estaban en la esquina del parque cuando Nick se detuvo en seco.
-¡Oh por Dios Seb! ¡Estamos en Waverly Place! – le señaló el cartel que contenía escrito el nombre de la calle
-Así parece
-¿Será que nos encontramos a los Russo? – bromeó haciendo referencia a la serie Los Hechiceros de Waverly Place
-Quizás debajo en el andén – le siguió la corriente
-Ahora que lo pienso, podríamos averiguar dónde está Central Perk, la cafetería de Friends
Sebastian lo miró extrañado.
-Nick, esa cafetería no se encuentra en Nueva York. Era parte del set de la serie. Y por lo que tengo entendido está pero en los estudios Warner de Los Angeles
-Oh – siguieron caminando – Pero yo lo decía en broma, tonto
- Claro – se rió
Luego de que se hubiesen separado de sus amigos, Kurt y Blaine se dirigieron a la estación de metro que quedaba a unos pocos metros de la universidad.
Se tomaron la línea N que los llevaría hasta el City Hall. Unos minutos de viaje y ya estaban en su destino principal del día.
Caminaron por el City Hall Path y entraron al parque con el mismo nombre.
El día anterior cuando habían realizado el tour lo habían apreciado desde arriba del autobús. El parque estaba repleto de plantas de varios colores, una fuente en el medio, varias masetas, bancos para sentarse y faroles que le daban un toque sofisticado al lugar.
-Este lugar es precioso – comentó Kurt mientras se sentaban en una de las bancas
Dentro del parque no se encontraba demasiada gente. La gran mayoría estaba esperando hacer el trasbordo de autobuses que realizaban diferentes circuitos.
-¿Te imaginas cómo debe ser en invierno? – le preguntó Blaine
-Seguramente todo nevado – se rió Kurt ante su obvia respuesta
-Pero no es lo mismo ahora en verano que podemos apreciar todos sus colores que en invierno cuando está todo blanco
-Ojalá alguna vez podramos venir en esa época. Es uno de mis sueños.
-¿Visitar Nueva York en invierno?
-Sí. Poder usar capas de ropa fashionista y desfilar, digo caminar, por las calles mientras bebo de mi vaso de Starbucks
Blaine lo atrajo hacia sí con su brazo izquierdo.
-Si eso es lo que quieres, lo cumpliremos. No sé si muy pronto pero algún día vendremos en invierno – observó a Lizzy que se movía en su carrito - ¿Tú también quieres conocer Nueva York en invierno?
La niña lo miraba con sus ojitos abiertos sin entender lo que su padre le estaba queriendo decir.
Se quedaron sentados así por unos minutos hasta que prefirieron ir hacia el objetivo por el cual habían llegado al City Hall Park.
Salieron del parque y lo bordearon hasta encontrar la senda peatonal y poder atravesarla. En unos segundos tenían el comienzo del Puente de Brooklyn frente a sus ojos.
Ese punto estaba lleno de personas. Vendedores, turistas extranjeros y nacionales que buscaban una foto perfecta con los arcos del puente por detrás. Tenían que tener el mayor cuidado con las personas que andaban en bicicleta, más allá que ellos tenían una bicisenda por la cual transitar.
Sus ojos no podían dejar de apreciar el enorme puente que se encontraba frente a sus narices.
-¿Listo para emprender nuestro viaje hasta Brooklyn caminando? – preguntó Blaine a Kurt mientras contemplaba su cara de asombro ante el puente
-Toda mi vida esperé para esto
Sus pies se comenzaron a mover. Kurt llevaba el carrito con Lizzy quien tenía su carita tapada con el techo de tela del mismo para que no le pegase el sol.
Iban tan atentos a los turistas y al paisaje que nunca se dieron cuenta cuando el puente había pasado de tener su piso de cemento a ser de madera.
-Detengámonos a tomarnos unas fotografías – sugirió Blaine
-De acuerdo
El moreno se quedó cuidando el carrito pero a la vez tomó su teléfono para sacarle a su novio un par de fotos con la imagen de los arcos del puente tras él.
El castaño hacía varias poses y Blaine aprovechaba para fotografiarlo desde distintas perspectivas y con diferentes acercamientos.
Cuando terminó con la sesión fotográfica se volvió hacia donde estaba su novio para tomar a su hija entre sus brazos.
La niña estaba más que despierta. Miraba a su padre mientras la sostenía. Blaine pudo capturar varias imágenes de las dos personas que más amaba en su teléfono.
-No tienes la menor idea de las hermosas fotos que tomé de ustedes dos – le comentó a Kurt cuando volvió hacia él
-Muero por verlas pero no aquí porque ya estamos interrumpiendo demasiado el paso de las personas. Quizás cuando estemos almorzando – le entregó a la niña – Tu turno
Intercambiaron lugares. Ahora era Blaine quien posaba junto a su hija tiernamente frente a los arcos del puente más memorable de la ciudad.
Kurt no podía evitar echarse algún "Awww" cuando disparaba con el teléfono para obtener la imagen.
El moreno devolvió a Lizzy a la carreola y volvió hacia el punto donde estaba para hacer su parte de la sesión solo.
Al igual que su novio, optaba por diferentes poses, haciendo reir al castaño.
Finalmente, Kurt se acercó donde estaba y volvió a tomar a Lizzy entre sus brazos. Blaine abrió la cámara de su teléfono y la colocó en modo frotal. Posicionó el teléfono de forma tal que los tres entraran en la imagen junto con los arcos por detrás.
-Salieron perfectas – dijo Blaine mientras guardaba su teléfono
-Disculpa, pero somos la familia perfecta – besó una mejilla de su hija antes de volver a colocarla en el cochecito.
Se mantuvieron caminando a un ritmo que les permitía avanzar y no bloquear el camino pero a la vez contemplar cada detalle del paisaje que tenían a su alrededor.
No sólo era el puente lo que apreciaban sino que también lo que iban dejando atrás y a lo que se aproximaban.
Tras ellos podían ver la isla de Manhattan. El Empire State sobresaliendo entre los miles de edificios en la ciudad. Cúpulas y carteles.
Por delante apreciaban Brooklyn. Un carrusel enorme protegido con vidrio estaba funcionando a la orilla del río. Cuanto más se acercaban al centro del puente podía ver a lo lejos State Island y la Estatua de la Libertad.
En el medio del puente, donde estaban los arcos, se formaba una zona de descanso con bancos para poder sentarse e información sobre el mismo.
Cuidadosamente se asomaron hacia uno de los costados para poder contemplar las islas.
Sin que Kurt se diera cuenta, Blaine le tomó una fotografía mientras observaba el paisaje.
Últimamente se había convertido en un pasatiempo fotografiar a su novio mientras éste se encontraba distraído.
Blaine no paraba de mirarlo. Observaba como el rayo del sol le pegaba en la cara haciendo que sus ojos se iluminaran aún más.
Su corazón latía con demasiada fuerza mientras lo veía. Inconscientemente llevo su mano hacia el anillo que le había obsequiado esa mañana.
Un simple accesorio podía cambiar su vida. Era mejor que dejara de pensar en anillos porque iba a terminar con un ataque de nervios y lo que menos quería era sentirse así el día de su cumpleaños.
Seguían caminando por el puente, no les quedaba demasiado para llegar a Brooklyn, cuando el teléfono de Blaine comenzó a sonar.
Era Thad que le solicitaba una videollamada. Sin pensarlo dos veces el moreno tomó la llamada de su mejor amigo.
La cámara frontal se encendió y pudo verse en un cuadro miniatura a un costado de la pantalla. De pronto la imagen del otro chico apareció.
-¡Thad! - gritó emocionado
- ¡Blainers! - contestó desde el otro lado con una sonrisa - ¡Feliz Cumpleaños!
- Gracias, hermano. ¿Cómo estás? ¿Ya están en Chicago?
-¡Sí! Llegamos hace unos días y estamos terminando de adaptarnos. ¿Ustedes cómo se encuentran en la Gran Manzana?
-De maravilla. Es una ciudad de ensueños. Kurt la adora
-¿Dónde está tu novio que no lo veo?
Blaine movió su teléfono hacia el castaño quien estaba con Lizzy tomando fotografías
-Allí lo tienes - se aproximó hacia donde se encontraba - Amor saluda a Thad
Kurt se sobresaltó al escuchar a Blaine. Eso causó que Thad se riera.
-Hola Thad - movió la mano para saludarlo recibiendo el mismo gesto de parte del otro chico - ¿Todo bien?
- Sí, acostumbrándonos a esta nueva vida
-Les deseo toda la suerte del mundo
- Gracias Kurt. ¿Y mi sobrina? ¿Ya creció? ¿Ya habla? ¿Ya tiene novio?
-Ni en chiste digas esas cosas. Hasta los treinta no va a salir con nadie - dijo seriamente Blaine - No debería dejarte que la veas por las cosas que acabas de decir
-Vamos Blaine. Sabes que me estoy muriendo por verla
-Está bien - revoleó los ojos
Kurt la tomó entre sus brazos para que Blaine pudiera enfocarla mejor. Cambió de la cámara frontal a la normal para que pudiera apreciarla por completo.
-Está mucho más grande desde la última vez que la vi. No me quiero imaginar cómo va a estar cuando la vuelva a ver.
-Es que ahora es una niña de dos meses - agregó Kurt con voz aniñada mientras le besaba la cabeza
-Por supuesto. Toda una adulta
- Thad, cariño. ¿Con quién hablas?
Pudieron escuchar la voz de Mary llamando a su novio. De pronto la chica apareció en pantalla. Por lo que parecía, la joven había estado limpiando cosas porque llevaba puesto guantes de hule y un rodete en la cabeza.
-¡Hey! Hola chicos - saludó con una sonrisa -Feliz cumpleaños Blaine
-Gracias Mary
-Perdonen estas fachas pero estuve lavando cosas. No es fácil la mudanza. Más aún cuando tu novio te deja sola.
-Ya te voy a ayudar
-Eso espero - vieron como lo abrazaba por la cintura - Hemos visto los programas por donde han salido y escuchado las entrevistas de las radios. Y para ponerle un poco de música a la mudanza y no extrañarlos demasiado, tenemos puesto el disco de ustedes todo el tiempo.
-Me alegra que seas tan buena fan Mary - se rió Kurt
-Bueno chicos, creo que los interrumpí en su paseo que por lo visto es...
-El puente de Brooklyn - le respondió Blaine a su amigo
-Momento oportuno para pedirte una videollamada
-No importa. Mira lo que es esto - Blaine movió su teléfono despacio para que Thad pudiera ver lo que ellos tenían en vivo y en directo
-Fantástico. Me encantaría estar todo el día así pero prefiero dejarlos por ahora. Espero que terminen el día de buena manera. Blaine después te mando mensaje para ver cómo terminaste tu día. Ahí me cuentas cómo te fue. Adiós chicos los queremos
-Adiós - saludaron antes de cortar.
Blaine observó como su teléfono le indicaba que la llamada había finalizado. Miró a Kurt transmitiéndole como se sentía en ese preciso instante.
El castaño sabía que la separación con Thad era un tema frágil para Blaine.
Era su mejor amigo y de pasar a tenerse cerca a estar a kilómetros de distancia de un día para otro era difícil para él.
Estaban a unos pocos metros de llegar al final del puente. Blaine llevaba la carreola de Lizzy mientras que Kurt caminaba unos pasos detrás de él.
El moreno decidió quedarse quieto en un costado a esperarlo. Su novio iba con toda tranquilidad sin darse cuenta que Blaine se había detenido por él.
El mayor observaba como caminaba Kurt. Parecía un modelo desfilando por la pasarela.
-¡Kurt! – gritó llamando la atención del chico.
El ojiazul levantó su mirada para ver el teléfono de su novio apuntándolo
-¿Qué estás haciendo?- se rió
-Sigue caminando y no me digas nada
Le sonrió y siguió caminando hasta llegar a donde se encontraba.
-¿Qué fue eso? Déjame ver
-No – bromeó
-Vamos – insistió
-Luego te lo mostraré. ¿Qué dices de ir a almorzar? Ya es tarde
-Me parece perfecto. Además podríamos aprovechar a cambiar a Lizzy y alimentarla. ¿Te parece perfecto?
Cuando se asomomaron para verla notaron que la niña se había quedado completamente dormida.
-Ella también está cansada del paseo –comentó Blaine
-Lo bueno es que puede dormir en cualquier lugar sin que le importe. Vamos, muero de hambre.
Mientras tanto en Midtown, Anne y Wes se habían tomado el subterráneo que pasaba en la esquina del hotel hasta hacer la combinación con la línea C para llegar al Museo de Historia Natural.
La pareja había formado la fila para ingresar al recinto pasando todos los filtros de seguridad correspondientes. Mientras esperaban, podían apreciar al esqueleto de dinosaurio que se encontraba en la planta baja.
Con los mapas en sus manos, decidieron que lo mejor sería comenzar por la parte más interesante del museo: dinosaurios.
Tomaron el ascensor hasta el cuarto piso. Lamentablemente no eran los únicos que habían pensado en comenzar su recorrido por esa sección pero tenían el presentimiento que era la que mejor valdría la pena.
El pabellón estaba constituído por varios esqueletos de diferentes dinosaurios de diferentes tamaños y lugares. A eso se le sumaban diversos animales prehistóricos que estaban recreados con diversos materiales.
Al final de esa ala, luego de haber pasado por varios osos, venados y tortugas de millones de años atrás; se hallaba un pequeño rincón de descanso donde los turistas podían apreciar el Central Park desde sus enormes ventanales.
El siguiente pabellón que visitaron fue el de animales mamífereos y ovíparos. En una galería en el primer piso se encontraban recreaciones de jaguares, chimpancés, ciervos y rinocerontes, entre otros. Junto con cada animal venía acompañado una escena de su hábitat. Se mostraba a las hienas a punto de atacar a una bandada de pájaros, o un jaguar divisando a su próxima presa, un jabalí inocente comiendo.
Lo que más llamaba la atención de esa galería era lo que se podía observar hacia abajo. En el medio del salón de planta baja se encontraban esculturas de elefantes de diversos tamaños.
Wes se asomó cuidadosamente hacia el barandal y miró donde se encontraban los animales.
-¿Crees que cobrarán vida y saldrán huyendo como en "Una Noche en el Museo"? – le preguntó a Anne quien se encontraba a su lado
-¿No lo estarás diciendo en serio?
-Claro que no – se rió
Siguieron caminando por el lugar hasta llegar a una sala donde se exponían reptiles de diferentes especies.
Al ingresar allí, se toparon con un caimán y con un cocodrilo de tamaño real. Anne observó cuidadosamente al segundo animal
-Parece demasiado real como para ser una recreación – le comentó a su novio que también lo miraba - ¿Será que está disecado?
-Tengo mis dudas, amor. O sea, parece real pero a la vez no. Aunque me quedo con la segunda opción. Simplemente observa bien los dientes. No tienen apariencia de ser reales
-Quizás tienes razón.
En una vidriera en el piso se hallaba la escultura de una tortuga de Galápagos. En otras se encontraban lagartijas de diferentes tamaños y colores. Una daba la impresión que su piel fuera hecha de piedras. Otra que se mostraba era de las normales que uno puede encontrar en sus casas en el verano.
Cuadros sobre la evolución de las lagartijas e iguanas decoraban el fondo de la vidriera al igual que mapas sobre dónde encontrar a los pequeños reptiles.
Anne prefirió hacer un vistazo rápido al lugar donde se exponían los sapos y ranas. Nunca había sido muy simpatizante de esos animales. Ni vivos, ni muertos y tampoco de sus recreaciones.
-Mira Wes. Estecamaleón es igual a Pascal – el chico observó con confusión a su novia
-¿Pascal?
-Sí, Pascal. El camaleón de Enredados. Qué inculto que eres Wesley
Al pasar por la vidriera donde estaban expuestos los Dragones de Komodo, ambos se quedaron atónitos al ver semejantes criaturas.
-Tienen cara de ser simpáticos – comentó Wes
-¿Simpáticos? ¡Se están comiendo un jabalí entero! – dijo horrorizada Anne mientras señalaba al jabalí entre los dientes del reptil.
-Pero mírales la cara. Parece como si estuvieran sonriendo – Wes recibió una mirada poco amable de su novia – De acuerdo. No diré nada más sobre los Dragones de Komodo. Veamos a las serpientes.
Anne se tomó su tiempo para observar el lugar donde se encontraban las víboras y serpientes mientras que Wes al no ser muy fanático de esas criaturas, les dio una simple vista antes de sentarse en uno de los banquillos que se encontraban frente al exhibidor.
Tomó su teléfono para verificar sus mensajes y ver si tenía noticias de sus amigos.
-Nastian estuvo por China Town y ahora se iban para el museo Intrepid en el muelle. Klaine está en Brooklyn almorzando – le comunicó a Anne utilizando el apodo de cada pareja recibiendo una risa de la chica.- ¿Qué dices si luego de aquí vamos a almorzar?
-La verdad, creo que con hot dog de uno de los carritos del Central Park me conformaría. Sinceramente no tengo demasiado hambre – contestó mientras seguía observando a las serpientes
-¿Te encuentras bien cariño? Estás rara
-Me bajó la regla- respondió tranquilamente
-Oh…Ohhh – estiró el último – Eso explica muchas cosas
-¿A qué te refieres con que "eso explica muchas cosas"?
-Primero, hoy no llevas puesto vestido y estás usando shorts. Segundo, no sos muy feliz usando shorts. Tercero, tu humor. No es el mismo de siempre. Y cuarto… mejor no lo digo
-Dilo – le dirigió una mirada poco placentera
-No creo que sea apto para un lugar público
-No hay mucha gente alrededor
Wes se levantó del asiento y se acercó hacia donde estaba la chica. No quería que todo el mundo se enterara de la cuarta razón.
-Bueno, ayer a la noche…cuando volvimos al hotel… y tú sabes…- hizo un gesto para que le entendiera lo que quería decir – Cuando te tocaba el pecho, hacías ruidos de dolor. Y por lo que tengo entendido después de todo el tiempo que llevamos juntos, se te ponen sensibles cuando te tiene que venir.
-Eso se llama ser un novio atento. Sí, esa es la razón por la que me quejaba – se acercó al oído – pero no quería que pararas
Wes se tornó rojo ante lo dicho por su novia, rogando que nadie hubiese escuchado su pequeña conversación. No solían hablar de ese tema cuando estaban frente a otras personas.
-Mejor pórtate bien Wes. Si llegas a meter tu mano en un lugar donde no corresponde te puede morder una serpiente y morir. Como el chico de aquí que le pasó eso – comentó Anne mientras señalaba la representación de lo que acababa de decirle a su novio.
Siguieron recorriendo el museo. La siguiente parte que visitaron fue la sección donde varios animales disecados se hallaban. Esta vez no les cabía la menor duda que éstos alguna vez estuvieron vivos. Mapaches, zariguellas y búhos eran algunos de las pequeñas criaturas que se encontraban exhibidas allí.
El cansancio de haber salido la noche anterior y haberse despertado temprano ese día se les estaba haciendo notar. A Wes ya le había empezado a gruñir el estómago a causa del hambre y Anne no podía soportar mucho tiempo más parada debido a su estado.
Decidieron recorrer rápidamente la zona de las civilizaciones del mundo. Se tomaron un par de fotografías frente al Totem que se encontraba en la zona de Polinesia. Revisaron deprisa la cultura de Sudamérica y Centroamérica, deteniéndose en las representaciones de las pirámides de Tikal y Xihuingo, de Guatemala y México respectivamente.
Caminaron por la zona de astronomía pero sin meterse en el observatorio. Simplemente rodearon la esfera, observando los diferentes planetas que estaban a su alrededor.
Salieron del museo sin haber visto el pabellón donde se encontraba la gran Ballena Azul colgada del techo. Se prometieron volver en algún futuro y más descansados para recorrer por completo ese hermoso lugar.
De vuelta en Brooklyn, Kurt y Blaine habían terminado de comer su almuerzo.
-No sé si fue el hambre que tenía, o que verdaderamente esto estaba muy bueno pero disfruté muchísimo la comida – comentó el castaño
-Creo que fue una mezcla de ambas cosas – se rió – pero me hubiese gustado pagar mi parte como siempre hacemos
-No, nada de eso Blaine. Es tu cumpleaños, yo invito.
Lizzy se encontraba entre los brazos de su padre mayor. La niña había tomado su leche y había obtenido un cambio de pañal. Solamente le quedaba que sus padres la mimaran como acostumbraban a hacer.
-Los dos son totalmente adorables – tomó su teléfono del bolsillo de su pantalón – Déjame tomarles una foto
En una primera imagen, Blaine miraba hacia donde su novio sostenía su móvil y Lizzy también observándolo. En una segunda, el moreno contemplaba solamente a su hija.
-Deberíamos mandar a imprimir algunas de las fotografías que hemos tomado así las colocamos en el libro del bebé que nos dio Cooper – sugirió Kurt
-Tienes razón amor
-Hablando de fotos… ¿me enseñas las que me tomaste en el puente?
-Por supuesto
Blaine maniobró para agarrar su teléfono y entregárselo a Kurt. El castaño comenzó a pasear su vista por las diferentes imágenes. Mantenía una sonrisa en su rostro hasta que la cambió por una expresión de sorpresa.
-¡Blaine! – Llamó la atención del chico – Tienes demasiadas fotos mías sin que yo me diera cuenta.
-¿Acaso no te gustan?
-Están divinas pero es algo creepy que me estés fotografiando sin que me entere
-Me encanta fotografiarte cuando estás en tu mundo. No te imaginas lo hermoso que te ves – Blaine lo miraba embobado mientras le intentaba acariciar la mano.
Kurt le sonrió mientras se ruborizaba. La forma en que Blaine lo adoraba hacía que se enamorara aún más de él.
Colocaron a Lizzy en su carreola después de llenarla de besos por todo su rostro. Emprendieron su regreso hacia Manhattan para encontrarse con sus amigos en Battery Park para tomar el ferry.
Esta vez les tomó menos tiempo atravesar el puente de Brooklyn. Antes de continuar con su viaje, pasaron por el Starbucks que se encontraba frente al City Hall Park a comprar un par de frapuccinos. El día estaba muy acalorado y sus cuerpos les pedían algo refrescante para no morir derretidos.
Continuaron a través de Broadway, siguiendo un paso lento para no cansarse. Además se habían comunicado con sus amigos y ninguno estaba todavía en camino.
Nick y Sebastian terminaban de recorrer uno de los pisos del museo Intrepid y debían tomarse el subterráneo para llegar hacia el lugar.
Wes y Anne estaban sentados en el Central Park mientras comían un hot dog que habían comprado en uno de los puestos que se hallaban allí. Habían suspendido su visita al zoológico de Nueva York ya que no les iba a alcanzar el tiempo para recorrerlo tranquilos.
Cuando se estaban aproximando hacia la Iglesia de la Trinidad, Kurt y Blaine podían sentir como el ambiente cambiaba en esa zona. Les había ocurrido lo mismo cuando habían hecho el bus turístico y habían pasado por esa área.
A pocos metros de allí se encontraba el tributo al 9/11. Todavía no habían ido a visitar el lugar, lo tenían planeado para el día siguiente. No estaban seguros de cómo se sentirían al ir allí.
Al pasar por la Trinity Church, al ambiente denso que se sentía se le sumaba el cementerio antiguo que se ubicaba junto a esa iglesia.
Les había llamado completamente la atención la cantidad de cementerios que se podían ver en medio de la ciudad.
Faltaba poco para que alcanzaran su objetivo cuando vieron la estatua del Toro de Wall Street en medio de la calle y varias personas a su alrededor.
-Tenemos que ir a tocarle las pelotas al toro para tener buena suerte… ¿o era fortuna? – Dudó Blaine mientras le comentaba a su novio – Como sea, alguna de esas era. Pero hay que tocárselas.
-En este momento me estoy callando los muchos comentarios que quiero hacerte al respecto sobre tocar eso – se rió – Yo me quedo con Lizzy, ve tú a hacer eso.
Blaine se fue corriendo como un niño entusiasmado la mañana de navidad, hacia donde estaba la estatua. Colocó sus manos allí abajo mientras Kurt lo fotografiaba.
-Tengo a dos niños a mi cargo. ¿Cierto, Lizzy? – le habló a su hija quien lo miraba con sus ojos bien grandes
Al llegar a Battery Park, se encontraron con Nick y Sebastian que habían arribado solamente unos cinco minutos antes que ellos. Ahora les quedaba esperar a Wes y a Anne.
Mientras se pusieron a charlar sobre las cosas que habían visitado.
A Sebastian le había encantado el museo Intrepid. Según Nick, lo que más le había fascinado del lugar, además de que sea en un barco de la Segunda Guerra Mundial, había sido la cantidad de aviones que se hallaban en la cubierta del mismo.
A Sebastian se le dificultaba elegir una opción sobre todo lo que le había gustado pero, al igual que Nick, los aviones y le sumaba el submarino y el trasbordador espacial.
Veinte minutos después llegó la última pareja que faltaba.
Se dirgieron hacia la zona de abordaje para tomar el ferry que los llevaba a rodear la isla y podían apreciar la Estatua de la Libertad.
Decidieron quedarse en la parte de adentro del barco ya que la misma tenía aire acondicionado que favorecía demasiado al calor que había ese día.
Igualmente cada tanto salían hacia la cubierta exterior para tomar mejores fotografías.
El barco estaba repleto de turistas, nacionales e internacionales que se asombraban con cada cosa que veían y/o escuchaban.
Cuando se estaban aproximando hacia la Estatua de la Libertad los seis decidieron ir hacia afuera.
A pesar de tener la carreola, Blaine y Kurt prefirieron ir con sus amigos a la parte exterior. Sabían que era un momento especial y querían compartirlo con ellos.
Dejaron el cochecito bien ubicado en un sector que no molestara, Blaine se colocó la cangurera que habían llevado por las dudas y cargó a su hija allí.
Se ubicó detrás de su novio pero teniendo cuidado de no aplastar a Lizzy.
Cada vez más se acercaban hacia la estatua y la podían observar claramente.
-Ahora sí. Definitivamente podemos decir que estamos en Nueva York, Blaine
-Tienes toda la razón – le respondió mientras sus ojos se paseaban por el símbolo de la ciudad.
-¡Chicos! – Oyeron a Nick llamarlos – Coloquémonos para una foto los seis, siete contando a Lizzy
El menor de los Warbler estiró su selfie-stick para que todo el grupo entrara junto con la Señora Libertad detrás.
-Después me voy a encargar de mandarla a imprimir así cada uno tiene una copia – anunció Nick
-Eso es muy lindo de tu parte – le dijo Anne – Ahora sácanos con Wes
El menor reboleó los ojos pero accedió ante el pedido de su amiga. Luego de eso todos se turnaban para tomarse fotografías con la estatua detrás. Todos querían tener la mejor imagen que se pudiese conseguir.
Pasado el momento de euforia por la Estatua de la Libertad, se relajaron y disfrutaron del resto del recorrido sentados dentro del ferry.
Regresaron al hotel para descansar un rato para salir más tarde a cenar todos juntos.
El cumpleañero se dirigió hacia la habitación de sus padres para hablar con ellos, contarles sobre su día y comunicarse con Cooper quien quería realizar una videollamada con los tres.
Blaine se había echado sobre la cama de sus padres, Pam había comenzado a acariciarle el cabello como cuando era pequeño provocando que se quedara dormido.
La señora Anderson escuchó que alguien llamaba a la puerta. No quería que su hijo se despertara así que fue a revisar quién era. Su marido se encontraba hablando con Cooper por lo que sabía que él no abriría.
Descubrió que detrás de la puerta se encontraba un preocupado Kurt.
-Hola Pam. ¿Sigue aquí Blaine? Porque en media hora tenemos que irnos y aún no se ha arreglado. He dejado a Lizzy con mis padres para venir a buscarlo.
-Se encuentra aquí. Quizás fue mi culpa que todavía no haya regresado.
Lo invitó a pasar para mostrarle la verdadera razón por la que no había vuelto a su habitación. Una cara de ternura apareció al verlo tendido en la cama profundamente dormido.
-Tuvimos un día largo y estamos prácticamente sin dormir. Era obvio que alguno de los dos se quedaría dormido en cualquier momento.
-No te preocupes. Estuvimos hablando con Cooper, luego se acostó mientras seguía contándonos sobre lo que habían hecho, comencé a acariciarle el cabello y en un segundo no me volvió a hablar. Cuando lo vi estaba completamente dormido.
-Lamentablemente lo tendré que despertar. Se nos hará tarde si no lo hago.
-Creo que él no se molestará si lo despiertas. Te adora demasiado como para enojarse por esa tontería.
Kurt dirigió su vista hacia su novio. Lo miraba con cariño.
-Pam, tu hijo junto a Lizzy son una de las cosas que mejor me han pasado en esta vida. Amo a Blaine con todo mí ser. No sé que haría sin él.
-Estoy más que segura de que él también piensa lo mismo – lo tomó de la mano. Kurt notó que las palabras de Pam eran sinceras. – Mejor que lo despiertes.
Kurt se arrodilló junto a la cama a la vez que le pasaba su mano por su rostro.
-Blaine, amor, despierta. Tenemos que ir a cenar y todavía tienes que arreglarte.
-Cinco minutos más – balbuceó entre sueños
-Aunque me cueste hacer esto, tienes que levantarte. Además dejé a Lizzy con mis padres y tengo que ir a verla mientras te cambias
-No cenemos
-Arriba dormilón. Ya están todos listos excepto tú que eres el cumpleañero.
Blaine resongó por unos segundos antes de estirar sus brazos para que su novio lo ayudara a levantar. Kurt se rió al ver la actitud de niño pequeño que tenía Blaine.
Finalmente el moreno se despertó y levantó de la cama. Saludó con la mano a sus padres antes de salir de la habitación con Kurt para dirigirse hacia la suya.
Unos minutos luego, todo el grupo se encontraba en el lobby del hotel para encaminarse hacia el restaurante donde cenarían.
El lugar no quedaba demasiado lejos del hotel, de hecho solamente eran tres manzanas por lo que irían caminando.
Llegaron al restaurante italiano Barilla. Se acomodaron en una mesa larga para que entraran los doce más la carreola de Lizzy.
La niña había sido vestida por Kurt con un vestido blanco y unos zapatitos negros. En su cabeza llevaba una cinta roja con un moño.
La gran mayoría de los comensales habían optado por comer pasta, exceptuando Nick y Wes quienes se inclinaron por la pizza.
Los adultos habían pedido una botella de vino mientras que los menores tuvieron que conformarse con agua y refrescos. Aún así, el padre de Blaine le ofreció un poco de la bebida alcohólica para que probara pero luego de lo que había bebido la noche anterior prefierió rechazar la oferta. Provocó que a Kurt y a sus amigos le causara gracia ya que sabían el por qué del rechazo aunque su padre también.
Todos disfrutaron de sus platos. Desde tallarines pasando por capeletis de espinaca y lasagnas hasta pizza margarita y con peperoni, habían sido desgustados por el grupo.
Antes que llegaran los postres, el mesero que los atendía les acercó una porción de pastel con una vela encima para que Blaine pudiera soplar a la vez que le cantaban el feliz cumpleaños, uniéndose el resto de la gente al festejo.
Disfrutaron de los postres antes de pagar la cuenta, la cual, a pesar de los reclamos de todos, corrió por parte de Blaine.
Caminaron de vuelta hacia el Hilton. Se despidieron en el pasillo acordando encontrarse al día siguiente en el comedor para arreglar los planes para ese día.
Blaine había terminado de saludar a sus padres cuando Pam lo tomó de la mano. Sentía que su hijo estaba algo nervioso.
-Cariño, escucha, todo saldrá más que bien. Kurt te adora y te ama, no tienes por qué estar nervioso.
Pam abrazó a su hijo antes de besarlo en la mejilla y dejarlo ir. Blaine le susurró un pequeño gracias antes de marcharse a su habitación.
El moreno cerró la puerta de su habitación. Kurt había estacionado la carreola de Lizzy junto a la cuna.
-Yo me encargo de ella. Tú ve al baño a lavarte los dientes y a hacer tu rutina nocturna – le dijo antes que la tomara
-¿Seguro? Igual creo que no hay que cambiarle el pañal
-Ahora lo averiguaré. Ve – antes de que se alejara lo tomó por la cintura y lo besó tiernamente en los labios – Te amo
Sus ojos miraban profundamente a los azules de Kurt quien le correspondía de la misma forma.
-Yo también te amo – le pasó la mano por la mejilla antes de devolverle el beso e irse hacia el baño.
Blaine rápidamente tomó a Lizzy de su carreola. Revisó si el pañal necesitaba un cambio, para su suerte, el destino estaba de su lado y no lo necesitaba.
Delicadamente pero con agilidad le sacó su vestidito y los accesorios que llevaba puesto. Le colocó el body que tenía preparado para esta ocasión especial.
Jugó con ella un momento, llenándola de besos y caricias antes de dejarla en su cuna.
Agradeció que el tiempo le hubiese alcanzado lo suficiente para preparase para lo que seguía.
Su corazón se enloqueció al sentir que Kurt salía del baño.
-¿Ya terminaste con Lizzy? – preguntó mientras salía
-Sí. Está en su cuna. Todavía está despierta. Quizás necesita el beso de buenas nochas de su otro papá.
-De eso seguro.
Kurt caminó hacia donde se hallaba la cuna de la niña. Efectivamente todavía seguía despierta.
-¿Quién quiere un beso de papá? – le dijo mientras se estaba acercando. Notó el enterito que llevaba puesto y comenzó a leer - ¿Quieres casarte con mi papá?
Su cara cambió completamente cuando terminó de leer.
-¿Blaine?
Lo llamó mientras se giraba para buscarlo. Su corazón se aceleró cuando vio que su novio se encontraba arrodillado en una pierna frente a él con una cajita de terciopelo entre sus manos.
-¿Quieres casarte conmigo, Kurt? – preguntó Blaine
No me odien por cortar acá! Lo peor es que antes de escribir lo que sigue tengo que actualizar IICBWY que estoy en cero. No sé cuánto me llevará. Espero que antes de fin de año.
¿Qué piensan que dirá Kurt?
¿Les gustaron los lugares donde anduvieron los chicos? Todas las ubicaciones son ciertas, traté de ser lo más detallista posible en cada sitio al que fueron como así describir las sensaciones que se transmiten allí.
Nos estamos leyendo (espero) pronto.
Katu!
