En Gakuen Alice pasaban cosas que te sorprendían pero este día la sorpresa que tendrían nuestros alumnos seria enorme.

– Me siento la más infeliz –murmura Natsuki mientras estrella la cabeza contra la pared.

– ¿Q-qué le pasa a Ito? –pregunta Ruka nervioso al verla lastimandose.

– En la cafetería van a prohibir el pastel de flan con chocolate porque ella se comió todos en dos días –explico Mikan mirandola.

– ¡No es justo! –chilla mientras se sienta en una esquinita con un aura depresiva–. ¡Ya no puede pasar nada más malo que esto!

– HOLA CHICOS –saludo Narumi a la par que entra emocionado–. ¿Eh, que te pasa Natsuki-chan?

– Flan... chocolate... bye bye –murmura la pelienegra ya sentada en su lugar siendo consolada por Ruka.

– Bueno, tengo un anuncio, tenemos tres nuevas compañeras.

– ¿Más? –suspiran irritados.

– Si, más, pasen chicas –hace una señal y entran tres chicas, una pelinegra de ojos azul zafiro, otra castaña y de ojos verde y otra rubia de ojos entre verde y azul.

– Buenos días, soy Akane Make-digo Nishi y mi alice es el control del agua y voy en la clase potencial, un gusto conocerlos –se presenta y mira directamente a Natsuki, esta le devuelve la mirada sorprendida.

– Soy Carmen Davile y mi alice es el de control de la naturaleza, clase potencial, un gusto –dice con una sonrisa y ve a un chico de ojos café que la mira con sorpresa.

– Yo soy Luna Koizumi –murmura de manera "timida"–. S-soy de la clase activa -ella mira a un albino con una sonrisa pero este le devuelve una mirada de horror.

Todos los maestros vayan a la sala de juntas, AHORA –se escucho por los altavoces.

– Bueno, en unos minutos vengo –aviso saliendo, y eso que por pirmera vez iba a dar su clase.

...

– Hable muy pronto –murmura la oji rojo mientras tenía una guerra de miradas con Akane. Por otro lado Julian y Carmen se miraban con incomodidad, Sergio se dio cuenta y empezó codear a Julian quien lo mira molesto.

– Hace tiempo no nos vemos Shiro-kun –hablo Luna mientras se acerca al albino quien solamente se tensó–. ¿No te acuerdas de mí?

– ¿Disculpa, quién eres? –pregunto Kuro al notar que su "hermano" no decía nada.

– Soy su prometida –le responde algo "tímida".


El pasado de Shiro

– ¿Q-que? –solto Yami, todos los alumnos se sorprendieron ante tal declaración.

– Si, desde pequeños nos comprometimos, tus padre me dijeron que te metieron a un internado, quien diría que fue aquí –le comento feliz–. Cuando salgamos debemos ir con ellos –los ojos del chico se dilataron.

– Entre tú y yo no hay nada –murmuro con un tono aterrador.

– Pero... se supone que debíamos casarnos cuando cumpliéramos la mayoría de edad –le dice en un tono decaído.

– Déjame aclarártelo –su fleco hizo sombra a sus ojos–. Tu y yo no tenemos ni tendremos nada, mis padre no deciden con quien me caso o no ¿entiendes? –todos lo vieron sorprendido, si bien no era un chico alegre y amable, nunca, nunca había tratado a alguien tan fríamente.

– Luna no ínsitas –le dijo Akane intentando quitar un poco la tensión, ella negó–. LUNA.

– ¿Por qué actúas así, tú eras muy distinto? –pregunto con mirada triste.

– Ja, esa es la imagen que mis "padres" vendieron de mi –se levanta de su lugar mirándola con frialdad–. Tu no me conoces, jamás lo harás –se va del salón dejándoles a todos un mal sabor de boca.

– Vamos –suelta firmemente la castaña, las chicas se levanta encaminándose a donde el chico.


Se encontraba Shiro sentado en el arbol se Sakura mientras reflexionaba lo que acababa de pasar.

– ¡Te encontré! –exclama la emo y corre hacia el junto a las otras siete–. ¿Nos lo cuentas?

– Paso antes de conocer a Kuro y que nos llevaran a ese lugar –murmuro el chico con la voz vacía, todas lo vieron preocupada.

– Somos tus amigas, confía en nosotras –le dice Mikan; lo abraza para darle confianza, las demás hacen lo mismo.

– Si no confías en nosotras, no confías en nadie ¿verdad? –pregunta Hikari mientras le sonríe tratando de brindarle confianza.

– Bien –suelta un suspiro–. Todo empieza con una pareja de empresarios muy famosos y reconocidos, con la fortuna más grande del estado... O eso recuerdo...

Flash back (Recuerdos de Shiro)

Se ve a una pareja la mujer era de cabello blanco y ojos azul oscuro, casi negro; el hombre era de cabello gris y ojos café oscuro, tenia un poco de barba. Ambos admiraban a un pequeño niño con las mismas características que su madre pero sus ojos no eran ni muy claros ni muy oscuros.

– Vanesa, mira a nuestro hijo, no es muy impresionante –le dice el hombre feliz.

– Si será un hombre inteligente y poderoso –responde la mujer viendo al futuro heredero de la familia–. Héctor, ¿Cómo lo llamaremos?

– Como el nació aquí en Japón, será un nombre japonés ¿Qué tal Panchito Pancracio? –pregunto ilusionado todos los sirvientes se golpearon la frente, su amo podía ser un imbécil.

– ... Idiota –gruñe mientras la da un zape y el pequeño se ríe–. Ves, hasta el niño lo sabe.

– Espera, espera.

Fin del flash back

– ¿Te querían llamar Panchito Pancracio? –pregunta Yami, el asiente con irritación, todas se tapan la boca intentado no reírse.

– Como decía –les interrumpio viendolas con molestia–. Al final una de las sirvientas les propuso el nombre Shiro por el color de mi pelo.

Flash Back

– Shiro debes recordar, tú debes ser siempre el mejor ante todos ¿entiendes? –pregunto la madre, el niño de solo un año asiente.

El tiempo paso y el pequeño adquiero tres años, un día estaba jugando en el jardín con unos cubitos y un cochecito.

– SHIRO, ¿Qué haces? Deberías estar estudiando –regaño la madre mirandolo severamente.

– S-señora debería dejar que el niño juego un rato, solo tiene tres años –intento justificar una sirvienta.

– Ja, creo que ya sabe pensar, llévalo a la biblioteca –le ordena con poco respeto.

– S-si –asiente apenada; el niño, que solo las veía con expresión aburrida, se levantó y se fue junto a la joven–. Vamos joven Shiro.

Si, esa era su rutina, estudiar y estudiar, le encantaba salir a jugar pero no le molestaba leer libro y libros, muchos eran interesantes y tenían dibujos muy divertidos, su vida se volvía monótona que llego al punto de no querer leer los libros que su madre le daba y decidió buscar de otra clase de lecturas, se leyó una novela policiaca en un mes, lo cual era un logro para alguien menor de cinco años. Pronto se aburrió de eso y decidió proponerle algo a su madre.

– Los jóvenes de mi edad también necesitamos saber de deporte, una variedad de todo, porque no me programa un horario deportivo, madre –propuso el pequeño mirandola de forma seria, la mujer se lo pensó un poco pero al final accedió, pues su hijo parecía muy avanzado para su edad, con tal de que ya mantenía una conversación estable.

Con cinco años el niño sabia de muchos deportes, futbol, basquetbol, atletismo. Le relajaba jugar un rato y luego se ponía a estudiar pero un nivel más avanzado a lo que su edad le permitía.

– Shiro, ven te presentaremos a alguien –llamo sus madre, el niño sin decir nada bajo a la sala donde estaba una pareja y una pequeña niña rubia de ojos entre azul y verde.

– Oh miren, aquí está mi hijo, Shiro Okami –lo presenta el padre, los señores lo saludan.

– Saluda cariño –dice uno de sus padres empujando a su hija hacia el chico.

– H-hola s-soy Luna K-Koizumi, un gusto –murmura tímidamente.

– Un gusto Koizumi-san –saluda el joven, le extiende la mano y ella la estrecha con él.

– Shiro, ella será tu prometida, al cumplir los dieciocho ambos estarán en camino a su boda –le dice la mujer de cabellera blanca con una sonrisa y cara de "trátalos bien o ya verás cabron".

– Entiendo –murmura algo deprimido.

– Un minuto.

Fin del flash back

– ¿Primero te quitaron todo tu diversión de niño y luego te comprometieron así como si nada? –pregunta la rubia, el asiente y todas lo ven con sorpresa.

– Por eso siempre entendí a qué te referías –susurra con tono triste pero con una sonrisa de lado.

– Continua –animo Natsuki.

– Ambos se sentían a gusto con los resultados que su hijo les daba, el empezó a estudiar sobre informática y programación, a sus siete años empezaban a instruirlo para hackear sistemas, pero todo se puso oscuro ese mismo año...

Flash Back

– ES QUE NO LO ENTIENDO ¿USTEDES SIEMPRE TIENEN QUE CONTROLAR MI VIDA? ¡ESO ES INJUSTO! –grito el joven de pelo blanco, para tener siete ya entendia su entorno y eso le jodia.

– A ver, primero no me grites que soy tu madre y segundo mi casa, mis reglas, tú vives aquí, tú me sigue a mi ¿entendido? –reprocha la mujer mirandolo de forma fría.

– N-no, no lo entiendo –dice entre diente mirando al piso–. Me quitaron toda la diversión de mi infancia, me comprometieron sin preguntarme y ahora me quieren mandar a trabajar para Gakuen Alice –la mira con odio–. No lo hare –pronuncia firmemente,

– Por supuesto que lo harás, es tu deber –lo mira con autoridad.

– Veamos quien termina teniendo la razón, yo lo juro nunca trabajare para Kounji –sentencio.

Los demás días fueron muy difíciles, su madre al notar que él no daba de su parte lo encerró en su habitación, le daba menos comida y siempre que se veían solo era para hacerlo "recapacitar"

– ¿Por qué debo aprender a tocar esto? –le pregunta Shiro a la muchacha quien le dio una guitarra.

– Su madre quiere que sea un prodigio musical –explico la mujer sintiendo pena por el joven.

El asiente y mpieza a tocar un poco, obviamente como un noob–. ¿Me podrías traer un libro sobre cómo aprender? Por favor –pidio, la señorita asiente y en unos minutos le trae lo deseado. El empezó a practicar volviéndose bueno, estaba acostumbrado a realizar lo mismo hasta que le saliera a la perfección, no porque quisiera, ya era costumbre.

– Tengo una idea –susurra mientras se levanta y con un clip abre la puerta; sus pasos se dirigen al cuarto de sus padres, sin que lo vean toma una laptop y se va de nuevo a su habitación–. Listo, ¿contraseña? Eso es para principiantes –se burla logra entrar a la seguridad de la mansión–. Rayos laser del patio trasero, desactivado, cerca eléctrica, desconectada, alarmas, adiós –empieza a quitar la seguridad del patio trasero de su casa–. Eso es todo.

Alguien toca la puerta y el esconde la laptop bajo su almohada, se dirige a la puerta y va a abrir.

– ¿Luna? –pregunta mirandola.

– Hola, perdón por interrumpirte.

– No es nada, pasa –le da el pase y ella entra admirado el lugar.

– Vaya eres muy lindo y siempre con buenos modales, tus padres deben estar orgullosos –alago, el hace una mueca-.

– Realmente no me interesa su opinión –murmura con desprecio.

– No te enojes, me gusta más cuando actúas tan tranquilo y despreocupado –le dice con un tono coqueto.

– ¿Estas intentando coquetearme? –pregunta alzando una ceja y ella le sonríe ampliamente–. Lo siento pero... realmente o me quiero casar contigo, no es por ti pero no siento nada...

– Si me imagine –murmura y entonces el chico siente que ya no puede controlar más su cuerpo– por eso siempre tengo un plan B.

¿P-por qué no puedo hablar? –piensa notando que no tenía control en sí mismo.

– Sí, yo tengo una habilidad especial llamada alice, el mío es el de succión de almas, te lo resumo, puedo controlar a quien se me dé la gana –la chica sonríe de forma "inocente".

– SHIRO ¿DONDE ESTA LA LAPTOP? –pregunta Vanesa molesta, al entrar se queda callada al ver a su hijo y su futura nuera–. Luna ¿Qué sucede?

– Y-yo –ambas miran al chico que se agarró la cabeza retrocediendo nervioso, ya no lo aguantaba, toda esa presión, estaba demasiado cansado y sus dolores de cabeza no ayudaban en nada.

El chico empezó a retroceder mientras en su cabeza pasaban imágenes de la luna, bosques, la noche, garras y unos ojos de un animal.

– Sabía que esto iba a suceder –murmuro Vanesa sin ninguna emoción.

– ¿Qué pasa? –pregunto con sorpresa Luna.

El chico se cubrió con una mano la cara y al ver la otra noto que sus uñas empezaron a crecer y en su blanca mano empezó a crecer pelo, sintió también que sus dientes se volvían más filosos y sintió que sus orejas se alargaban. Ambas femeninas retrocedieron asustadas. El albino se calló de rodillas y apoyo ambas manos en el piso buscando soporte.

– L-Luna no te le acerques –avisa la mujer, la chica la mira atemorizada.

El chico gruño al sentir que sus pies recibían el mismo efecto que las manos y sintió como le crecía una cola larga y peluda, al final las damas dejaron de ver a un niño de cabello blanco y ojos azules, ahora veían un lobo, para nada pequeño, con el pelaje blanco y unos ojos azules y feroces, este le gruño a la niña mientras se acercaba a ella de manera peligrosa.

– Luna... corre –advierte, las dos cierran la puerta y salen corriendo a la recepción.

– SEÑORA ¿Qué ocurre? –pregunto la servienta, ella llego tomándola por los hombros.

– ¡Llama a mi marido, dile que es urgente! –ordena, ella y Luna se ven como se va a llamar al teléfono. En la habitación el chico rasgaba con violencia la puerta, empezó a embestirla hasta que se abrió y bajo a la sala encontrando a la niña y la mujer viéndolo asustadas, por un momento sintió satisfacción de hacerlas sentir temor.

– B-basta –intento decir Vanesa con nerviosismo, nota que el lobo se iba a lanzar contra ella.

– Señora ya llame a... –iba a avisar la sirvienta pero al ver al lobo se asusta, el animal se detiene.

– ¿Qué sucede? –pregunta Hector entrando y al ver a el que aparentemente era su hijo–. Demonios.

El llamo a unos hombres y entre todos encierran al lobo en una jaula, el animal se recuesta con un aura irritada.

– Ese niño ya está muy descontrolado –logra oír de parte de su madre, alza un poco la cabeza mirando por el rabillo de la puerta–. Debemos hacer algo.

El lobo nota que su padre no había colocado bien el candado, con un poco de trabajo lo abre con las patas y con su boca lo quita logrando abrir la celda, su padre entra en la habitación y el aprovecha para salir corriendo, corrió hacia el patio trasero y como desactivo la seguridad logro saltar la barda sin problemas.

Habían pasado ya dos días desde entonces y el sintió que toda su energía estaba en cero, solo se dejó caer en el pasto, estaba por un bosque, sintió como su vista se volvía borrosa, tenía mucha hambre y sueño, noto como su pequeña patita se volvía de nuevo una mano.

– Oh por dios, ¿te encuentras bien? –escucha una voz femenina yendo hacia él, lo último que vio antes de perder la conciencia fueron un par de ojos rojos llenos de preocupación, después todo fue oscuridad.

Fin del flash back

Al terminar por sus mejillas recorrían unas amargas lágrimas, las chicas sin pensarlo dos veces lo abrazaron.

– Ya no llores, no dejaremos que vuelvas a pasar por eso –le dice Nathali en modo consolador.

– Lamentamos haberte preguntado –susurra Natsuki, lo mira sintiéndose culpable y el niega.

– No, me siento mejor ahora que se los dije, gracias –les sonríe si parar de llorar–. Créanme, eso fue un infierno, odie cada minuto en esa casa y nunca me he arrepentido de huir pero a veces solo... quisiera que ellos no hubiesen sido así, ¿es justo que te obliguen a ser "perfecto" y tratarte como un objeto? –pregunta, no pudo evitarlo y era esas veces en que era demasiado vulnerable, empezo a sollozar escondiendose en el hombro de Hikari la cual le acaricio con cariño.

– No lo es... fue muy valiente de tu parte aguantar todo esto tu solo –murmuro Mun mientras le acaricia la cabeza–. Recuerda que no nos importa cuánto llores, para nosotras siempre será un chico muy fuerte y valiente –todas asienten.

– Gracias –rio con tristeza.

Mientras intentan consolar al chico, dos personas miraban desde arriba, Natsume y Ruka observaban la escena pensando "¿Por tantas cosas tuvieron que pasar?" a simple vista el chico mera frio, serio y calculador pero ¿Por qué tuvo que pasar para convertirse en eso?

– Si duda –ambos miran a la inventora quien también escucho todo–. Es muy triste el pasado de Shiro.