Disclaimer:Candy Candy y sus personajes pertenecen a sus respectivas autoras, la historia a continuación es de mi autoría, realizada con el propósito de entretener y no de lucrar.
...-…
Albert y Candy viajaban juntos a Chicago, luego de la boda de Emilia, la rubia no quiso quedarse ni un día más en New York, temía que si veía a Melina en algún lugar le reclamaría por haberla abandonado, y no deseaba que esa mujer se enterara de que era su madre, por lo que le suplico a Elroy que adelantaran el viaje, pero su madre le explico que aun habían algunos pendientes, pero que para su tranquilidad, podían irse adelantando junto con los jóvenes, así estarían descansados para el gran día
Y así lo hicieron, Patty y Terry compartían el vagón, total ya habían compartido algo más íntimo, y aunque lo que Emilia le dijo a Patty no dejaba de darle vueltas en la cabeza, no se lo había contado a Terry, y no por falta de confianza, sino que tenía miedo de su reacción, las cosas ya de por si estaban lleno rápido entre ellos, con un bebe no solo correrían, sino que tendrían que volar, y ella no quería que el sintiera que todo esto había sido para presionarlo o de repente obligarlo a casarse, tal vez llegase a creer que ella quería atraparlo, hay no es seria terrible, pensaba la pelinegra, por eso no se animaba a contarle nada, a pesar de que el rebelde ya se había cansado de preguntarle
Kate viajaba con Dorothy y en la noche, Candy se les unía en el vagón para dormir, ya que todo el día lo pasaba con su adorado novio, y bueno George, él se la pasaba paseando en el tren durante el día, y en la noche dormía en el mismo vagón que el rubio bello, pues tenía órdenes explicitas de la señora Elroy de cuidar a ese par, pero él confiaba en los muchachos, por eso les daba libertad en el día, pero no se arriesgaría en la noche
Candy estaba recostada en el asiento del vagón, con la cabeza sobre las piernas del rubio, estaba leyendo un libro de estadísticas, pues necesitaba entender unas proyecciones que George le había entregado la semana pasada y que aún se le hacía difícil comprender
Albert le acariciaba el cabello cariñosamente, mientras que con la otra mano sujetaba unos informes sobre los negocios que Neal manejaría en Escocia, deseaba estar al tanto de todo lo que ocurría por allá, más ahora que había decidido con Candy en mudarse a la villa escocesa en un par de meses, ella necesitaba seguridad, paz y tranquilidad, y él se la daría, no volvería a relegarla por los negocios
Crees que este bien Albert – pregunto la rubia, tomando por sorpresa a su amado
Que cosa princesa?
El mudarnos a Escocia, es que recién vamos a anunciar nuestro compromiso y ya estamos pensando en mudarnos allá
Princesa, dime una cosa, deseas quedarte aquí?
No – respondió la pecosa con un suspiro – la verdad es que deseo estar lo más lejos posible de Melina, no la quiero cerca de mí, ni de la gente que amo
Entonces, nos vamos – respondió en rubio mirándola tiernamente – yo quiero que tú estés bien Candy, eres lo más importante para mí, cometí un error una vez, y casi te pierdo, no lo volveré a cometer princesa, pase lo que pase y digan lo que digan, yo estaré a tu lado y velare por que seas feliz
Gracias amor, me haces muy feliz
Y tú a mi princesa, pero me queda una duda Candy
Si?
Sí…. Que pasara con tu padre, no piensas hablar con él y con tu hermano princesa
Lo he estado pensado Albert, y bueno, he tomado una decisión
Y Cual es esa decisión amor
Si se presentan en la fiesta, hablare con ellos, sino, dejare todo como esta, total te tengo a ti y a mamá, además están los chicos, y pronto mi hermana, qué más puedo pedir
Está bien amor, será como tú digas, solo quiero que estés bien
Lo sé, y te agradezco por siempre cuidarme
Si no te cuidara, es como si no me cuidara a mí mismo mi amor, eres todo para mí, eres lo más importante que tengo princesa, sin ti me moriría amor – le confeso el rubio mientras se acercaba lentamente a los labios de la rubia para besarla con pasión
El beso fue bien recibido por la pecosa, quien enrosco sus brazos en el cuello de su amado, y se dejó llevar por el beso que Albert le estaba dando, sus manos viajaron de arriba abajo a través de su espalda, consiguiendo que el rubio perdiera la noción de lo debido y lo indebido, por lo que lentamente sus manos fueron bajando hasta sus senos, logrando acariciarlos sobre la ropa, sintiendo como la respiración de su amada iba cambiando de ritmo a uno un poco más desenfrenado, ella se apegó más a él, amoldando su pecho al torso de su amado, lo que él aprovecho para sujetar su cintura y suavemente bajar la cremallera de su vestido, dejando al descubierto la piel blanca de su espalda, que lo invitaba a ser acariciada por él, dejo sus labios para recorrer su cuello con pequeños y suaves besos, mientras sus manos se adentraban en esa espalda que lo llamaba a gritos, un suave gemido escapo de los labios de la rubia mientras lo llamaba por su nombre, haciendo que el rubio regresara en sí mismo, y dulcemente deshiciera el camino andado, cerrando nuevamente el vestido y con bajando el ritmo y la temperatura con besos dulces y no tan profundos
Que paso? – pregunto la rubia cuando el güero rompió el beso y la abrazaba fuertemente
Pasa que te amo demasiado, y no quiero faltarte princesa
Pero no me estabas faltando Albert, yo te lo estaba permitiendo
Si princesa, pero entiéndeme yo quiero hacer las cosas bien contigo amor, no deseo que después te arrepientas o me digas que me aproveche de ti – le dijo el rubio con un tono algo bromista para quitarle importancia al asunto mientras se sentaban
Yo sé que tú eres un caballero Albert, y créeme cuando te digo que jamás me arrepentiría, pero gracias por pensar en mi – respondió la rubia sonrojada
Candy, yo sé que no es el lugar, ni el momento más romántico, pero yo no creo que pueda estar mucho más tiempo sin ti princesa, deseo compartir mi vida contigo, mis sueños, mis anhelos, deseo ser quien vele tus sueños, quien cuide de ti, ser el hombre que tenga la dicha de ver tus hermosos ojos verdes abrirse por la mañana y perderme en la hermosura de tu alma mientras los veo, deseo ser yo a quien llames entre sueños y con quien compartas tus secretos, deseo que seas mía y solo mía, princesa me harías el honor de ser mi esposa..
Albert! Yo…
Se que es muy pronto e inesperado mi amor, es más ni siquiera tengo el anillo aquí, y es que lo tenía planeado para cuando llegáramos a Lakewood, pero no puedo más con esto que tengo aquí princesa – dijo Albert mientras colocaba la mano de ella sobre su corazón – es por ti por quien late pequeña, y sin ti me morirá
Albert! Sabes que yo te amo, pero no quiero que te sientas presionado por el miedo a perderme o algo así, quiero que estés seguro de lo que dices Albert, porque créeme que luego de decirte que sí, no va a haber poder humano sobre esta tierra que me aleje de ti mi amor
Eso es un si entonces
Claro que si tontito, bien sabes que eres mi vida
Y tú la mía princesa…
Y sellaron su compromiso con un dulce, tierno y largo beso, que fue interrumpido por George que tocaba para avisarles que en dos horas llegarían a Chicago
Gracias George – respondió Albert con una sonrisa de oreja a oreja
Que pasa William, traes una cara de felicidad que no te la quita nadie
ES que Candy acepto ser mi esposa mi estimado amigo
En serio? Ya era hora que formalizaran
Jajajajajaja si amigo, ya me había tardado, pero tengo que pedirte un favor
Dime William
Veras, es que yo planeaba hacerlo en Lakewood, en una cena romántica y todo, pero bueno las cosas se dieron así que al diablo con mis planes
Entiendo…
Si, por lo que deje el anillo allá y pues…
Hay William… de verdad que la señorita Candy te tiene como tonto, espero que se te pase cuando te cases Jajajajajaja
Amigo yo creo que cuando me case voy a estar peor Jajajajajaja
Bueno entonces necesitas un anillo
Si no es mucha molestia George
Está bien, William, llegando a Chicago y antes de partir a Lakewood lo tendrás
Gracias amigo, no sé qué haría sin ti
Seguramente nada Jajajajajaja
Muy gracioso George muy gracioso
...-…
Hola a todas
Chicas bellas aquí otro capítulo más, nos leemos en el siguiente…. ;)
