Disclaimer: NO poseo los personajes pero si el OC.
Capítulo 51: El café maid-karaoke.
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Querido amigo.
Últimamente he pensado que de mi mente salen ideas malvadas, lo cual hace que la gente piense mal de mí. Pero todo esto se reduce a que me vale un gran pedazo de mierda.
¿Recuerdas a Nijimura Kozue? pues bueno, yo le di mi número para cuando me necesitara para pagarle lo del vestido. Pero sinceramente nunca pensé que fuera tan rápido. Ella me llamó después de que yo estuviera contemplando mi humillación en la foto que Anuka me envió (a pesar de todo, me veía linda besando a Taiga).
―Muy buenos días Ritsuka-san, ¿Cómo estás? ―ella saludó como la niña rica que es.
―Que hay Kozue. ¿Para qué me llamas?
―¿Recuerdas lo de ayudarme con una labor? bueno, pues resulta que debo ir hoy y tu ayuda me cae bien.
―Uhm…. ¿ayuda con qué? ―pregunté insegura.
―Dame la dirección de tu casa. Pasaré por ti. ―yo hice lo que ella me pidió y la llamada terminó.
Media hora más tarde, el timbre de mi humilde hogar (ya veraz por qué digo que es humilde) sonó. Matt subió a mi habitación informándome que habían venido por mí. Al bajar, me topé con semejante coche, y un chofer sosteniéndome la puerta para entrar.
¡Oh Dios mío!
¡Esto nunca me había pasado!
―Buenas, Ritsuka-sama. La señorita Kozue la está esperando. ―mi proceso de pensamiento se quedó parado cuando él dijo mi nombre acompañado con "sama" definitivamente el mundo de los niños ricos es muy bueno. ¡Joder!
Subí en el auto y el chofer se dispuso a llevarme a una casa….no, ¡eso era una maldita mansión! yo para tener esta casa tendría que ser la mejor actriz de Hollywood o yo que sé.
Solo has la comparación del Herbie 53 con un Lamborghini gallardo, y entenderás como luce mi casa contra la de Kozue.
La chica en cuestión salió de las grandes puertas y me invitó a entrar. Mi corazón dio un vuelco cuando estuve en el interior. ¡Definitivamente quiero que los Nijimura me adopten!
―¡Oh Jesús! ¡Tu casa es jodidamente grande! ―dije dando a relucir mi gran sorpresa.
―Muchas gracias. ―ella pausó un instante antes de continuar. ―Ritsuka-san, ¿alguna vez ha ido a un café maid?
Me sorprendí un poco por la pregunta. ―Ehhh, no…
―Oh, entonces está será tu primera vez. ―ella dijo mientras subía las escaleras. Yo la seguí.
―Espera un momento. ¿Iremos a un café maid?
Ella asintió y procedió a explicar. ―Hice una apuesta con una chica en el instituto pero lastimosamente la perdí. Ahora debo ser una maid en el nuevo karaoke-café de su familia. Así que quiero que tú me acompañes. Es solo por estas vacaciones.
Cuando mi cerebro por fin captó lo que ella dijo, grité. ―¿¡QUÉ!? ―y enseguida un chico alto, de cabello negro y muy guapo hizo acto de presencia en la habitación de Kozue.
―¡Kozue! ¿Qué pasó?
―Onii-chan. No te preocupes, no pasó nada.
Por lo que entonces intuí que él era Nijimura Shuzo, el excapitán de Teiko (por tanto, conoce a mis cinco tormentos) y el sexy hermano de Kozue. Ella me presentó ante el muchacho y explicó mi presencia en el hogar.
―No puedo creer que hayas hecho algo tan estúpido como una apuesta. No me gusta que tengas que ser la maid de alguien. ―él dijo en forma de reproche.
―De igual forma, no voy a estar sola porque Ritsuka-san me acompañará.
―¿Eh?...digo, claro. ―dije.
―Aun así, no estoy de acuerdo.
―Si no estás de acuerdo, entonces ven con nosotras. ―dije encogiéndome de hombros.
―Tienes razón, iré con ustedes para asegurarme que no le hagan nada a Kozue. ―él dijo y salió de la habitación. No pensé que él iba a tomar mi sugerencia en serio.
―Mi hermano es muy sobreprotector. ―dijo Kozue.
―Oh, te entiendo. Yo tengo cuatro hermanos.
Y entonces, los hermanos Nijimura y yo fuimos al dichoso karaoke-café. Que ahora que lo pienso, es una buena idea el combinar un karaoke con un café. Muy bien pensado para los que hicieron eso.
Cuando llegamos al dichoso lugar, una chica con el cabello café nos recibió. Kozue le frunció el ceño inmediatamente.
―Nunca pensé que tendrías una amiga, Nijimura. Como siempre estas con Azora Sosuke. ―sé que no debo juzgar a las personas sin conocerlas pero por Dios, hay unas que parecen serpientes. ―Tu lindo uniforme está en la parte de atrás. Ahora vete, sirvienta. ―Yo le gruñí a la chica esta como un perro rabioso. Kozue me arrastró lejos.
El uniforme tenía una falda muy, muy, muy diminuta. De manga corta y de color negro. Con un katyusha (que es el lazo que se usa en la cabeza) y un delantal blanco. Además de una medias. Justo como en los magas o el anime.
―Tienes que estar bromeando. Por lo menos, dime que fue lo que apostaste. ―dije.
―Un uno a uno en baloncesto con la chica más atlética de la escuela. O sea ella. La razón fue porque sabe algo que no quiero que nadie sepa. ―dijo en un suspiro.
―Tú vas a Rakuzan ¿no? ―ella asintió. ―¿¡Por qué no le pediste ayuda a Akashi!?
―Lo hice. Y créeme que fue lo más arriesgado que he hecho en mi vida. Él me ayudó, después de rogarle mil veces, pero luego dejó de hacerlo y no supe por qué.
―Bueno, por eso es un psico-monstruo, supongo. Por lo que entonces, vamos a terminar con esto.
Nos pusimos nuestros uniformes y al salir, me encontré con que el equipo de baloncesto de Touou estaba entrando.
―Se puede tomar como una despedida. ―escuché que Momoi dijo.
―Esto es tan estúpido, Satsu…. ―Ahomine no terminó porque se percató de mi presencia. ―¿¡Qué carajo haces tú aquí!? ¿¡Por qué estás en todas partes siempre!?
―Sí, también es bueno verte. ―dije sarcástica. ―¡Yo no tengo la culpa que mi destino esté ligado a ustedes!
―¿Esa es la gerente de Seirin? ―preguntó Imayoshi-sempai.
―Si. Esa es la molesta gerente de Seirin. ―dijo Aomine.
―Si soy molesta, ¿entonces porque me regalaste esta muñequera? ―mostré mi mano.
―¿Dai-chan te regaló algo? ―preguntó Momoi perpleja.
―¡Eso fue idea de Kise! el resto de nosotros teníamos mucho dinero de sobra. Si yo te regalara algo, sería un pasaje para que te fueras al manicomio. ―yo le di un golpe con todas mis fuerzas en las costillas. ―¡Maldita!
―De todas formas, eso es sospechoso. ―dijo Wakamatsu-sempai.
―Ritsuka-san, tenemos que atenderlos en lugar de agredirlos. ―dijo Kozue, que los guio a una mesa. Antes de que pudiera objetar, mi boca cayó al suelo al ver también a Shutoku, Kazumi, y una chica no identificada. ¿¡Es que Tokio es tan pequeño!?
―Dicen que este lugar tiene buenas canciones de Miyu-Miyu…. ¿¡Ritsuka!? ―dijo Miyaji-sempai.
―¡Que hay! ―Kozue me dio un codazo. Quiero reiterar que me sentí horrible al tener que decir lo que voy a decir. ―¡Okaerinasaimase, goshujinsama!
Y en ese instante, Miyaji-sempai se volvió de piedra, literalmente.
―¡Ella realmente dijo eso! ―Kazumi y Takao rieron.
―Piscis, ¿Qué te ha pasado? ―miré a Midorima que tenía un gato en la cabeza. Jesús, su obsesión lo va a llevar a la muerte.
―Solo siéntense. ―dije apretando los dientes. Kimura-sempai tuvo que arrastra a Miyaji-sempai en compañía de su hermano (creo que se llama Yuuya) a la mesa.
La carta de un maid café es parecida a la de cualquier café japonés. Tiene bebidas azucaradas, cafés y tés, cervezas y alcoholes (yo quiero), entrantes y algunos platos básicos. Kozue atendió a los chicos de Touou y yo a los de Shutoku.
―¿Qué desean tomar? ―pregunté. Ellos me miraron como en trance. Puse mi mano fuerte en la mesa. ―¿Qué desean tomar?
―Yo quiero una malteada de fresa. ―dijo Kazumi. La chica no identificada pidió una igual.
―Yo quiero una taza de té. ―dijo el Miyaji-menor.
―¿Qué me recomiendas, Ritsu-chan? ―preguntó Takao. Yo lo miré con odio pero él me sonrió y giñó el ojo.
Estuve tentada a decirle que le recomiendo que coma mierda pero ya me metí en esto así que hay que hacerlo bien. ―Una hamburguesa. Una suculenta hamburguesa.
―Entonces yo quiero eso. ―él dijo. Kimura-sempai también pidió una.
―¡Kiyoshi! ―Kazumi llamó al Miyaji-mayor mientras le pegaba en el estómago.
―Café. Quiero una taza de café. ―él dijo sobándose la parte afectada.
―Yo también quiero café. ―dijo Otsubo-sempai.
―Shin-chan quiere un omuraisu. Pero que traiga un mensaje lindo de Ritsu-chan. ―dijo Takao con risa.
―¡Takao! ―el friki protestó.
―¡Muy bien! ―dije y me fui rápidamente.
Me encontré con Kozue y las otras chicas en la cocina. Puse la orden y esperé a que hicieron lo que ahí decía.
―De verdad agradezco mucho que estés aquí acompañándome. ―dijo Kozue.
―Oh, por eso no te preocupes. Tu hermano te está vigilando muy bien desde allá. ―dije apuntando al lugar más recóndito, en donde se encontraba Nijimura-sempai. A ella le cayó una gota de sudor por la cabeza.
―¡Dos omuraisu están listo! ―gritó una mujer.
―Pero si yo solo pedí uno. ―dije confundida.
―Momo-chan le pidió uno a Aomine-kun. ―ante la mención de Aomine. Mis orejas hicieron como perro y mis instintos actuaron.
―Muy bien, voy a poner el mensaje que me pidieron. ―dije.
Me acerqué a la mesa que tenía los dos alimentos y con salsa le puse a uno:
Con amor, para el friki del horóscopo.
Y al otro (a pesar de que no pidieron mensaje) le puse:
Muérete, Ahomine bastardo.
Y así, Kozue llevó el pedido a su respectiva mesa y yo a la mía. Midorima frunció el ceño al ver el mensaje. Takao, los Miyaji, Kazumi y Kimura-sempai lo tomaron como objeto de burla. La chica no identificada y Otsubo-sempai solo observaron.
―¿¡Qué carajo!? ―escuché que Aomine gritó molesto y eso fue música para mis oídos. Hasta que sentí una (súper) mano en mi cráneo apretando fuerte.
―Dai-chan, no es para tanto. ―dijo Momoi.
―Lo siento. ―no entiendo por qué Sakurai se disculpó.
―Aomine, quiero que sepas que está prohibido tocar a las chicas que trabajan en el café. Y esto claramente es acoso. ―dije con voz inocente. Él me soltó inmediatamente.
―Nijimura. ―Aomine miró a Kozue. ―No te juntes con esta loca.
―Pero yo solo quería demostrar el cariño que siento hacia tu persona, Aomine-kun. ―dije, aun con mi forma inocente. Podía escuchar que Momoi se estaba aguantando la risa.
Él se fue a sentar lleno de ira en su interior y no le quedó más remedio que comer lo que había en su plato. Estoy segura que en su mente me mató de mil formas. Pero para mí, fue una dulce victoria.
Ahomine 0.
Ritsuka 1.
Después de eso, el café comenzó a llenarse ya que era hora de abrir el karaoke. No puedo creer que a los Japoneses les llame tanto la atención venir y cantar.
Muy bien, vale. Yo amo cantar (gracias a Dios lo hago bien) pero aquí la gente lo hace independientemente si son buenos o malos. Seguí atendiendo las necesidades de los demás clientes y estoy segura que no voy a poder con este trabajo.
¡Maldita la hora en que decidí aceptar ese vestido y las condiciones para poseerlo!
―¡Oh Dios mío, no puedo creerlo! ―me volteé al escuchar una voz que se me hacía conocida. Era la voz de Moriyama-sempai que corrió rápidamente hacia Kozue y la tomó de las manos. ―Eres la mujer más hermosa que he visto en mi vida. ―Kozue se puso completamente roja.
Oh, no. Si él está aquí, eso significa que….
―¡Ritsukacchi, Momoicchi, Aominecchi, Midorimacchi!
Definitivamente Tokio es muy pequeño. Momoi le dio una sonrisa. Aomine y Midorima medio saludaron y volvieron a lo suyo.
―Hola, Kise. ―lo saludé mientras veía que Moriyama-sempai estaba siendo apaleado por Kasamatsu-sempai y Nijimura-sempai.
―No sabía que trabajabas en un café maid. ―dijo Natsumi.
―En realidad, ahora es karaoke. ―corregí. ―¿Qué hacen aquí?
―Bueno, venimos hacerle una despedida a los sempai's. ―respondió Kise. ―¿Nijimura-sempai? ―dijo, al ver a su antiguo capitán.
Y bueno, aquí viene el encuentro entre los lindos kohais (Aomine, Kise y Midorima) con su querido y respetable (también muy sexy) sempai.
Después de todo eso, todos se hicieron en una cabina para poder cantar y me di cuenta de que Kise Ryota canta muy bien. ¡No puedo creerlo! si yo no lo hubiera conocido como lo conocí (y si no me gustara Tatsuya) seguramente estaría enamorada de ese estúpido rubio.
Él cantó Colors of the hearts de Uverworld (estoy empezando a cogerle gusto a la música japonesa) y su puntuación fue de 95%. ¡Hasta Natsumi quedó sorprendida! y eso es decir mucho.
―Ritsukacchi, Nijimura-san, ¿por qué no vienen y cantan? ―preguntó Kise. Kozue y yo nos miramos confundidas.
―Supongo que no tiene nada de malo si pagan extra. ―dije encogiéndome de hombros.
La voz de Kozue es muy suave y bonita. Cuando sea madre puede usar esa voz para arrullar a sus hijos para que duerman. Luego, llegó mi turno.
Todos me miraron expectante, algunos aburridos (Aomine) tomé el jodido micrófono y puse Blue bird de Ikimono Gakari (me considero otaku así que voy a cantar una canción de anime como gran fan de Naruto) y es un gran reto porque nunca he cantado en japonés.
Tomé una larga respiración y luego exhalé para empezar a cantar. Como ya me sabía la canción, no tuve que ver las letras en el monitor, por lo que pude cerrar los ojos y no ver a todos los que me estaban viendo.
Cuando la canción acabó. Abrí los ojos para encontrar en mi puntaje 100% ¡Yey! sé que yo no sirvo para nada pero se cantar, así que puedo ganarme la vida con eso (supongo, creo y aspiro).
Me di la vuelta para encontrar a todos los chicos hechos piedra.
―¿¡Qué mierda!? ―grité.
―Eso es culpa tuya. Cuando te comportas femenina y linda, los vuelves de esa manera. Es un fenómeno extraño. ―dijo Kazumi.
―¡Pero yo solo canté!
―Femeninamente. ―dijo Natsumi. Momoi estaba intentando despertar a Aomine.
―Ritsuka-san, ¡Podrías ser una idol! tienes una voz hermosa. ―dijo Kozue.
―Gracias…
Después de que despertaran de su shock (no puedo creer que no se imaginen que puedo ser linda y femenina) todos se fueron. Kozue y yo nos quedamos hasta tarde para cerrar y sacar la maldita basura.
Y entonces, nos encontramos con un vestido plateado que parecía ser muy caro. Estaba guardado en la habitación de cambio.
―¿De quién es eso? ―pregunté.
―Debe ser de Pohara-san. Ella es la chica que nos recibió. Tal vez lo estén guardando aquí. Este fin de semana habrá una cena de negocios y por lo tanto, es elegante.
―Claro. ―dije mirando el vestido, cuando una idea se me pasó por la cabeza. ―Kozue, esa chica te ha hecho la vida imposible ¿verdad?
―Bueno, sí.
―¿Y no quieres vengarte? ―pregunté con una sonrisa malvada.
―¿A qué te refieres? ―ella preguntó con sus ojos azules llenos de inocencia.
―Nadie sabe que estamos aquí. Así que nadie se enterará de quien tomó el vestido.
―¿Y para qué queremos el vestido? ―me golpeé la cara con la mano.
―Vamos a desaparecerlo y a enseñarle una lección a Pohara. No tendrá que ponerse para esa cena de negocios. Y eso será divertido. ―expliqué lentamente.
―Eso es…
―La dulce venganza. ―interrumpí lo que ella iba a decir.
―No estoy segura... ―ella dijo mordiéndose el labio.
―Vamos Kozue. Ser malo a veces es bueno. ―me siento como el completo diablo.
―¿Y qué vamos a hacer exactamente?
―Vamos a hacer el bien por la humanidad.
Al final, ella accedió a "robar" el vestido y nos fuimos a la orilla del rio. Con una pala (que saqué de por ahí) cavé un hoyo muy hondo y le di santa sepultura a la prenda.
―Ritsuka-san, creo esto es demasiado. ―Kozue seguía mordiéndose el labio.
―Claro que no. Tenemos que esconder el cuerpo del delito. No podemos dejar el cadáver por ahí, evidentemente. Así, nadie podrá culparte.
Ella seguía mirándome con miedo pero yo acabé rápidamente mi trabajo. Me limpié la suciedad de la tierra en el pantalón.
―Que en paz descanses. ―dijo Kozue finalmente. ―Sabes algo. Si estás un poco loca.
Yo no me ofendí porque bueno, estoy consciente de que a veces se me corre el shampoo. ―Pero esto es lo que hacen las amigas para ayudarse mutuamente.
―¿Quieres decir que eres mi amiga? ―ella preguntó con los ojos llenos de brillo.
―S-sí. ―dije. Kozue sonrió.
Luego nos encontramos con Nijimura-sempai que quien sabe dónde se metió y ellos me llevaron a mi casa.
Y como dicen por ahí, ¡no me arrepiento de nada, jaja!
O bueno, tal vez de haber corrompido un alma puritana como la de Nijimura Kozue.
Con amor.
Claire.
