Disclaimer: NO poseo los personajes pero si el OC.


Capítulo 52: ¿Por qué sucedió todo esto?

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Querido amigo.

Mi vida no está mejorando en lo absoluto.

En momentos como este me pregunto, ¿Cómo es posible que una persona se meta tanto en problemas? y lo peor de todo, es que termino arrastrando a la gente a mí alrededor. Pero puedo decir que esta vez, no fue mi culpa. Bueno, no directamente.

Y te lo digo, ser la culpable indirectamente no es bueno.

Sí, indirectamente porque yo arrastré a Kozue al lado oscuro. Ella es la culpable directa de que ahora esté castigada hasta los 50 años.

Te contaré todo lo que me ocurrió en orden cronológico.

Una semana después de recibir la triste noticia del accidente de Kazumi (no tengo los detalles, pero al parecer la arrolló un carro por salvar a Midorima) Kozue y yo fuimos al hospital para verla (sorpresivamente, estaba muy cerca del café).

Obviamente en la sala de estar se encontraban sus padres, y sus amigos más allegados. Cuando entramos en la habitación, el friki estaba muy cerca (y me refiero a pegado) de la cara de la chica-calabaza.

¡Dios mío! ¡Yo no puedo quedarme con esto!

―¡Bésala Midorima! ―dije. Ellos se sorprendieron al verme y se apartaron rápidamente. ―De verdad, no pasa nada. Si quieres bésala.

―Ritsuka-san, silencio. ―Kozue me dijo. Yo no le hice caso y me paré al lado de Midorima.

―Kazumi. Así como lo ves de friki y serio, es un chico bien fácil. ―dije.

―¿¡Qué!? ―Midorima se sonrojó, ¡jaja!

―Jajajaja, no le hagan caso. Solo venimos a ver si estabas bien y veo que estás en buenas condiciones, dentro de lo que cabe. Ahora nos tenemos que ir porque Ritsuka-san necesita sus pastillas. ―dijo Kozue.

―¿Qué pastillas? ―preguntó Kazumi.

―Para el estrés. ―dijo Kozue.

―¡Yo no tomo esas cosas! ―grité.

―¡Que te mejores! ―dijo Kozue mientras me arrastraba lejos.

No entiendo que hay de malo con que yo quiera ser cupido por una vez. A diferencia de los deseos de Midorima en lo que se refiere a mí (para más información consulte la cita infernal), yo sí quiero que él sea feliz.

Pero bueno.

Lo siguiente que pasó fue la boda de mi hermano. Agradezco que no sean tantas personas a las cuales invitaron. Por lo que ya puedo decir que Kaede es oficialmente mi cuñada. Y lo mejor de todo es que se fueron de luna de miel (a fornicar como conejos) así que no hay muchas reglas para estos últimos días de vacaciones.

Y no sabes cuánto agradecí que Drake no haya sido quien me sacó de donde estaba.

El día de mi encierro por partida doble comenzó así:

Gracias a que Pohara nunca supo quién se llevó el vestido (pero no perdió oportunidad en incriminar a Kozue) la habitación de cambio solo se abre desde afuera. Por lo que no podemos cerrar este cuarto.

No esperé que Aomine fuera a volver después del día en que le gané (en mi mente fue una victoria) pero aquí estaba con Momoi. Lo bueno es que estaban solos.

―¿Eh? ¿Están en una cita? ―pregunté con una sonrisa burlona.

―¡Claro que no! ―los dos gritaron.

―Hola, Ritsuka-san. ―mis vellos se pusieron de pie cuando escuché la voz de Tetsu.

―¿¡Qué demonios haces aquí, Tetsu!? ―pregunté exaltada.

―Aomine-kun y Momoi-san me invitaron. ―dijo Tetsu. ―De verdad nunca pensé….

Lo corté antes de que dijera algo. ―No quiero que digas nada.

Kozue los guio a una mesa. Luego recibí mi otra sorpresa.

―¡Deberías estar en el hospital! ―le grité a Kazumi, que había llegado con el Friki del horóscopo.

―No quería estar allá. Y esta es la única cosa cerca en donde se puede comer algo que no sea esa asquerosa comida. ―ella dijo.

―¿Y tú por qué dejaste que esto pasara? ―le pregunté a Midorima.

Él se acomodó sus lentes antes de responder. ―No tengo una justificación valida.

―Me debe la vida. Así que debe hacer lo que yo quiera. ―dijo Kazumi. Luego ellos vieron a los otros tres y se sentaron juntos.

Y después de que Kise llegara con Natsumi, me di cuenta que hoy se iba a ejercer la maldición de los milagros en contra de Ritsuka. Por lo que me preparé Física y mentalmente para lo que fuese que me pasara hoy.

Por eso no me sorprendí cuando Hana, Musaki y Akashi (mira que trio más raro) llegaron al local. Muy por el contrario, ya estaba sudando en el temor de que algo desagradable me iba a pasar. Cuando Kozue vio a Akashi, dejó caer lo jodidos platos que llevaba. De inmediato se agachó a recoger el desastre que hizo.

―Kozue, ¿Qué haces aquí? ―preguntó Akashi. Ella no le respondió, así que me tomé la libertad de hacerlo yo.

―Trabaja aquí porque perdió una apuesta ya que cierto psico-monstruo no la ayudó has… ―y Kozue me tapó la boca.

Dejé este tema por lo sano ya que en realidad no es mi problema. No soy yo quien estudia con él de todos modos. No soy yo quien tiene que aguantarlo todos los días.

Pero nunca me hubiera preparado para lo que iba ver entrar por esa puerta. Allí parado, en toda su perfección y gloria, estaba mi futuro marido que me dejó en la friendzone. Ah, y Taiga.

―¡Si era cierto! ―escuché que Taiga me dijo pero estaba muy ocupada viendo a su atractivo hermano figurativo.

―Hola, Ritsuka. ―Tatsuya me saludó. Yo iba a sonreír como estúpida pero recordé que soy su gran amiga.

―Hola, gran amigo. ―dije robóticamente.

―Ella sigue muy mal. ―escuché que Hana dijo.

―Muro-chin, ¿por qué estás aquí? ―preguntó Musaki.

―Alguien me dijo algo acerca de una maid, y quise venir a verla con mis propios ojos. ―respondió mirándome.

¿¡Era yo!? ¿¡Él estaba hablando de mí!? ¿¡Quiso venir a verme!?

No pude evitar sonreír como tonta, mientras el aura rosa me rodeaba y las flores salían alrededor de mi cabeza.

―Tatsuya. ―Taiga advirtió. Pero luego recordé nuevamente que soy una gran amiga (de verdad esto me marcó).

―Muchas gracias por venir aquí, gran amigo. ―dije.

―¿¡Por qué estás repitiendo tanto esas palabras!? ―Taiga me gritó.

―Creo saber por qué. Y vamos a arreglar eso ahora mismo. ―dijo Tatsuya antes de tomarme de la mano y llevarme lejos.

―¿¡Qué estás haciendo!? ―Taiga preguntó perplejo.

―Se la lleva, Kagami-kun. ―lo último que escuché fue lo que dijo Tetsu.

Tatsuya y yo entramos en el cuarto de cambio. Tragué saliva. Él se cruzó de brazos y se apoyó en la puerta.

―Necesitamos hablar. ―dijo en un tono serio.

―No tenemos nada de qué hablar. ―dije nerviosa.

Él empezó a caminar hacia mí, mientras yo caminaba hacia atrás. Hasta que me encontré con la pared. Y para evitar que escapara, puso sus brazos en ambos lados de mi cuerpo. Era como una jaula sexy.

Y luego sonrió.

Mis ojos se pegaron al suelo como si fuera la cosa más interesante para ver.

Dios mío.

Cuando me sonríe, juro que me arregla la vida. O me la desordena, no sé muy bien.

Yo contuve la respiración mientras mi corazón latía a mil por segundo. Él es hermoso, y olía delicioso y… ¡Arg! me arriesgué a mirarlo y fue mi completo error. Él me estaba penetrando con su mirada. Y nuestros rostros estaban muy cerca.

―¿Puedo preguntarte algo? ―su tono era suave. Asentí con la cabeza, incapaz de articular palabras. ―¿Tú y yo que somos exactamente?

¿Me estaba preguntando lo que creo que me estaba preguntado? fruncí un poco el ceño.

―No lo sé. Dime tú. ―y entonces exploté. ―¿¡Cómo es posible que invites a una chica a salir, y te comportes como si te gustara, para luego decir que es una gran amiga!? ¿Sabes si quiera el daño que eso me hizo? ―mis ojos se pusieron llorosos y empecé a darle pequeños golpes en el pecho. ―¡Eres un idiota! ¡Estúpido! ¡Eres un…. ―él me tapó la boca con una mano.

―Para que conste. Yo solo dije eso para que la niña se calmara. Y eso lo saben los chicos.

Literalmente, olvidé como respirar. ¡OMG! todo lo que podía oír era mi corazón contra mi pecho. Era tan rápido y el sonido tan alto. Se supone que debía decir algo acerca de eso, pero yo solo lo estaba mirando. Tatsuya debió haber pensado que necesitaba una explicación.

―Los chicos me preguntaron acerca de ti, y yo les dije que eras increíble. Es cierto que la mayoría del tiempo haces cosas extrañas, pero eso te hace ser única y divertida. Nunca se cómo vas a reaccionar y eso me hace sentir nervioso y a la vez me da un poco de gracia. Estás completamente loca y eso me gusta. No sé muy bien que hacer contigo….así que dime…

Él me tomó de las manos. Mi rostro se puso rojo (más de lo que ya estaba). Miré nuestras manos y ¡se veían tan perfectas juntas! ¡No me importa que me haya llamado loca!

―Ritsuka… ―susurró mi nombre y empezó a inclinarse.

Y los mismos siete imbéciles abrieron la puerta y cerraron la habitación. Arruinando como siempre mi vida.

―¡Aquí estás Ritsukacchi! ―dijo Kise.

―¿Interrumpimos algo? ―preguntó Ahomine.

―Piscis, se supone que no debes abandonar tu puesto de trabajo. ―dijo Midorima, acomodando sus lentes.

―Ritsuka, ve y ayuda a Kozue. ―ordenó Akashi.

―Es cierto, Ritsuka-san. Nijimura-san necesita tu ayuda. ―dijo Tetsu.

―Muro-chin, ¿para qué te llevaste a Ritsu-chin? ―preguntó Musaki, comiendo pastel.

―Ven aquí, enana del demonio. ―Taiga me tomó de la mano y me llevó lejos de Tatsuya.

Yo todavía estaba en estado de shock, por lo que no reaccioné violentamente (al instante). Entonces Tatsuya me tomó de la mano libre y me atrajo hacia él.

―Taiga, ¿Qué pretendes? ―preguntó.

―¿No es obvio?, sacarla de aquí. ―Taiga me atrajo hacia él.

―¿Y por qué? ―Tatsuya volvió a repetir la acción.

―Porque debe ir a trabajar. ―Taiga me volvió a acercar, pero esta vez un poco más fuerte.

―¿Seguro que es solo por eso? ―Tatsuya también puso un poco más de fuerza al alejarme de Taiga. Los demás solo veían el vaivén.

―Ritsuka-san no es un muñeco, Kagami-kun, Himuro-san. ―dijo Tetsu, apartándome de ambos.

Ahora sí, reaccioné.

―¿¡POR QUÉ MIERDA ESTÁN AQUÍ!? ―grité con todas mis fuerzas. Luego procedí a hacerles daño (menos a Akashi, que tenía un objeto corto-punzante cerca).

Después, estuvimos encerrados por una hora ya que ninguno traía teléfono (estábamos en la habitación de cambio, que solo se abre por afuera). Terminamos leyendo el Kama Sutra (nos encontramos el libro por ahí).

Muy bien.

Solo lo leímos Kise, Musaki, Aomine y yo. Aunque los otros le deban una mirada de vez en cuando.

Hombres, al fin y al cabo.

Y yo no puede evitar pensar en todas las cosas que podría hacer con Tatsuya. Fue allí donde recordé el ensayo. Y mi mente puso a todos los chicos que estaban conmigo, desnudos. Haciendo que mi instinto fujoshi floreciera. Tuve una hemorragia nasal severa, así que me desmayé.

Este fue mi primer encierro en el día.

Cuando volví en sí, la puerta había sido abierta por Momoi.

―Dai-chan, Tetsu-kun, es grosero abandonar a una chica. ―luego ella miró el libro. ―¿Que estaban leyendo?

―El Kama Sutra. Ahora Aomine sabe cómo complacer…. ―dos (súper) manos aterrizaron en mi cabeza. Pero se retiraron rápidamente al entrar en contacto con la otra. ―¡Jaja! ―me reí de Aomine y Taiga.

―¡No me toques! ―ambos se gritaron y empezaron a pelear.

Y luego, escuchamos un grito. Que fue seguido por muchos otros gritos femeninos. Todos nos miramos en la confusión y corrimos hacia arriba para encontrar que Kozue le había tirado pastel a Pohara, pero desafortunadamente cayó encima de Kazumi. Y no sé cómo pasó, pero en cuestión de segundo esto se volvió un mierdero.

¡Una puta guerra de comida!

¡Kozue estaba tomando medidas de venganza! ¡Dios mío! ¡Esto es debido a todo lo que le enseñé en este tiempo de vacaciones!

Los chicos intentaron detener a las chicas pero también recibieron tortazos en la cara. En este momento, no caería nada mal que Akashi entrara en modo yandere (él solo se quedó parado en la esquina). O que Musaki entrara en modo titán colosal (consulte el apocalipsis zombie). Menos mal y el local no se llenó hoy de más personas que no fueran las conocidas (por cosas raras de la vida).

―¡Esto está fuera de control! ―Taiga dijo. Luego lo embarraron de pastel en el rostro.

―Kagami-kun, tienes... ―Taiga cortó a Tetsu rápidamente

―¡Ya lo sé, imbécil!

―El lado bueno es que ahora te ves delicioso. ―dije, intentado hacer humor. Él iba a exprimir mi cabeza nuevamente pero...

Mi (linda) cara recibió un pastel de chocolate y almendras.

Todos dejaron de pelear.

Me paré lentamente viendo a mi víctima, que resultó ser Pohara. Esa maldita perra me tiró pastel al rostro. Tomé un pedazo de torta, y me lancé encima de la chica, para obligarla a comer.

―¡Suéltame, animal! ―dijo ella.

Yo aproveché para meter el alimento en su boca. ―¡COMETE ESO, PERRA!

Kozue me miró sorprendida sin poder hacer nada. Musaki llegó y me cargó como si yo fuera un perro rabioso. Me llevó lejos de la pobre chica, que yacía en el suelo tosiendo hasta la muerte.

Lastimosamente, el local fue completamente destrozado. ¡Hasta había una ventana rota! El dueño del lugar llamó a la policía, quienes se llevaron a todos los responsables.

Osea, a todos los que estaban en el Café, a excepción de Pohara, ya que el dueño es su padre. Y Akashi, porque él es un niño increíblemente rico y al parecer esa perra babea por él.

Así es.

Mi segundo encierro fue en una celda en la estación de policía jaja!

Si piden fianza, no podré pagarla. ¡No tengo ni para pagar las consecuencias de mis actos!

Las chicas estábamos en un lado, mientras que los chicos estaban en la celda de enfrente. Yo solo me hice en la esquina para deprimirme de una mejor forma. ¡Y pensar que hace unas horas estaba tan feliz de estar a solas con Tatsuya! mis oídos no registraron nada más hasta que llegó alguien.

―Escuchen, niños. ―un guarda se acercó. ―Cada uno tiene permiso de llamar a sus padres o tutores responsables para que vengan y los saquen. De lo contrario, pasaran la noche aquí.

¡Maldita sea!

―La primera en llamar es Claire Darlen.

Cuando escuché el nombre, me sentí completamente helada. No sentía que la sangre fluyera a través de mi torrente sanguíneo.

Mierda.

Se me olvidó que tenían mi identificación. ¡No puedo creer mi suerte! Todos se miraron confundidos.

―Disculpe pero, aquí no hay nadie con ese nombre. ―dijo Natsumi.

―Claro que sí. Está entre las identificaciones de los que entraron hace una hora. ―explicó el guarda.

A la verga todo. Ya que más da. Suspiré, antes de pararme de mi rincón. El resto me miraron como si yo fuera un fantasma.

―¿Tú eres Claire Darlen? ―preguntó el hombre.

―Si. ―asentí. Me abrieron la celda, y con un montón de miradas sobre mí, salí a llamar a James.

Cuando le dije en donde estaba, puso el grito en el cielo. Me dijo que vendría por mí, pero que yo tenía que decirle a Drake lo que pasó cuando regresara. Por Dios santo. No puedo creer que esto me esté pasando. ¿¡Acaso yo me baño con agua de mar para ser tan salada!?

Cuando volví a la celda, todo era silencio aterrador. Solo se escuchaba el tic-tac del reloj. Y así pasó el tiempo, hasta que los únicos que quedaron, fuimos Taiga (él no tiene a nadie a quien llamar) y yo.

James llegó en busca de mi trasero que se mete en problemas, y después de rogarle cinco largos minutos, conseguí que accediera a sacar también a Taiga. Lo llevamos hasta su casa en un silencio muy incómodo.

Supongo que es momento de decirles de dónde demonios salió Ritsuka.

¡Carajo! me espera un largo cuento por decirles a Tetsu y Taiga (ya ellos se encargaran de decirle al resto).

Con amor.

Claire.