Capítulo 51

"Yazmina"

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La explosión se desató con la violencia de una tempestad, terrible y arrolladora mientras las amazonas procuraban abrirse paso hasta la ventana pues el sonido de las detonaciones aturdía y llenaba de temor, sintieron el suelo derrumbarse poco a poco a sus pies y Eudoxia se visualizó cayendo y cayendo sin parar en un hoyo profundo hasta parar en el suelo, estrellándose como una fruta reventada.

Apretó a Vittoria contra sí y urgió a Saga a salir el primero, los sonidos de los barriles estallando contra la frágil roca coreaban su salida, como si fuera un letal despido de aquella prisión de infantes.

-¡SALGAN! ¡SALGAN!

Cada guerrera, cargando uno o dos niños salían hacia los techos de los otros edificios y echaban a correr procurando alejarse lo más rápido posible.

-¡VÁMONOS SAGA! ¡ELLA ESTARÁ BIEN!- le urgía Mirtha al chico, quien permanecía mirando silenciosamente la ventana, esperando que evacuara Eudoxia con la niña. Pero Saga le replicó a gritos para hacerse oír entre las detonaciones de las canaletas:

-¡NO! ¿QUÉ TAL SI-

-UNA VEZ QUE EL FUEGO ALCANCE LOS BARRILES TODO ACABA. VAMOS SAGA…

La guerrera tiraba del brazo del Santo de Oro, pero Saga se resistía con dulce rebeldía, porque solamente quería asegurarse de que ella estuviera a salvo. Mirtha se desesperó, no podía respirar y la realidad le asfixiaba, optó por la medida drástica y tironeó a Saga de los largos cabellos violeta en el momento en que la torre se venía abajo.

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Eudoxia, como buena líder, debía ser la primera en entrar y la última en salir en situaciones de peligro. Talina se lo había advertido

-"Un verdadero líder no está para ser servido, sino existe para servir y procurar a los demás"-

Eudoxia lo comprendió de inmediato al comparar a su superior con Leandro. Prefería mil veces a Talina.

Pero en aquellos momentos difíciles era cuando el liderazgo pesaba más, y la amazona se hundía ya camino a la tierra cuando tuvo la oportunidad de treparse al barandal de la ventana, y sosteniendo a la chiquilla entre sus brazos, saltó hacia donde pudo. Pues la espesa humareda, levantada en densos remolinos al ir cayendo la gran estructura, no permitía ver nada.

En segundos, el enorme edificio que había resistido los ataques de tiempos y de innumerables civilizaciones que habían ido conquistando la ciudad, se derrumbó sobre sí mismo; tumbando a su alrededor varios puestos y débiles techumbres y aplastando todo lo que hubiese tenido el infortunio de hallarse bajo él.

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Yazmina ni siquiera pensó claramente en lo que hacía. Lo único que deseaba era evitar que Azím pereciera bajo su propio baluarte a su traición.

La joven azotó el kanun en el suelo y se lanzó hacia su antiguo amante, empujándolo con todas sus fuerzas hacia el callejón en donde habían intercambiado agrias palabras, tan sólo unos momentos antes.

Debido a la inercia y la adrenalina del momento, Azím rodó como muñeco por las piedras y Yazmina ocupó su lugar bajo la torre, cuyo desmoronamiento aunado con las enormes rocas que caían semejantes a lluvias de meteoros; fueron demasiado para el cuerpo de la bella turca. Sus huesos no lo soportaron, y en cuestión de instantes… aquellos gigantes pedruscos acabaron con ella, y con todo lo que Azím alguna vez conoció con el nombre adorado de "Yazmina", pues en su lugar solo quedaba un cuerpo desencajado y restallado cubierto por holanes y caros volantes de cachemir.

El pobre joven gateó hasta encontrarse a su lado, ambos cubiertos de polvo. Ni siquiera reparó en que era su propia vivienda la que había sido destruida, en lo único que podía pensar era en aquella mujer por la que hubiera dado cada gota de su sangre. Ella era todo lo que él necesitaba en la vida y aquello mismo le daba el valioso poder de ser la única capaz de lastimarlo, pero eso… eso…

Azím abrió y cerró varias veces la boca hasta que comprendió que Yazmina ya no estaba con él, se había ido a un lugar en el que él ya no podía seguirla.

De niño, había puesto tanto esfuerzo en perfeccionar su virtuosismo en el kamanche por ella, de adolescente había permanecido fiel a sus promesas por ella, de joven había permanecido en las inmediaciones de la Cofradía por ella, ¿y ahora qué haría? ¿hacia dónde debía apuntar la misma brújula de su existencia?

-Yaz—mm—mina ¡Yazmina! ¡YAZMINA!

Pero ella permaneció inerte, aun cuando él la aferró una vez más entre los brazos, su cuerpo desguanzado cayó patéticamente hacia un lado y volvió a quedarse inmóvil.

Era verdad, ella lo había dejado una vez más.


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Hola!

Hice de un solo capítulo, dos porque... ya ni me acuerdo ;)

En fin, para los que tengan curiosidad y deseen hacerlo, recomiendo escuchar la canción "Locura" del grupo "Driven" (si no les aparece, ésta es la terminación desde el .com: /watch?v=Cb0_TvTxe08) la cual fue usada como tema para el personaje de Yazmina. Tal vez oyéndola la comprendamos más (incluyéndome XD)

Es una melodía bastante sentimental y en fin, me gusta mucho y la banda es increíble. Todos sus temas me gustan !

La canción que usé para Azím la pongo en el próx. capítulo.

Bye bye!