Ok, este capitulo iba a ser mas largo. Pero sin previo aviso una tormenta se hizo presente por mi casa, generando que se me fuera la luz mas de una vez y que perdiera el capitulo dos veces. Asi es, me tomo un poco mas de tiempo subirlo por que tuve que volver a escribirlo gracias a que lo perdi... TwT Pero bueno, espero que sea de su agrado. Y si es asi, ansio que me lo digan en un Review, y si no les gusto algo en particular, o quieren darme una critica con respecto a algo, bueno, de igual manera espero el Review. :D

En fin, comencemos. La serie de Gravity Falls es propiedad de Alex Hirsch, su equipo de trabajo y de Disney. Esta obra literaria que estan por leer esta hecha por un Fan y para Fans con el unico proposito de entretener y sin animos de lucro.

Marcoman; ahorita los estoy poniendo mucho tiempo juntos por las situaciones. Pero descuida, ya llegara el momento de las otras dos chicas. :D


Capitulo 23: Inesperado Evento

-Y a todo esto... ¿Dónde esta Mabel?- Cuestiono aquel joven de cabellos castaños que iba al frente con lámpara en mano mientras cuidaba no tropezarse con algún desperfecto de la estructura del túnel por el que pasaban los dos.

-Se quedo con Candy en su casa para dormir. Dijo que le quedaba mas cerca que la mansión.- Le informo al mismo tiempo que se abrazaba al brazo del chico y se alejaba de una telaraña de buen tamaño que yacía en la pared derecha.

-Ah, bueno, supongo que tiene razón.- Se encogió de hombros en seña de desinterés. Mas que nada, por que en ese momento prefería prestarle atención al interminable pasillo por el que caminaba. En un principio esperaba algo menos llamativo, pero al parecer esa pared falsa le llevo a un subnivel mas de la mansión, uno donde empezaba ese corredor interminable hecho con tablas y vigas. Bien podía quedarse ahí la mitad del pueblo en una sola fila, o quizás el mismo completo de igual forma; no lo sabia a ciencia cierta, mas que nada por que después de un rato de caminar se le hizo tedioso medir con pasos el mismo pero, por mas que quisiera no prestarle atención, se le hacia de alguna manera familiar; la caminata. Tanto así como para generarle una sensación de nostalgia parecida al de pasar por una calle en la que ya había andado.

-Pues si, pero eso a la vez me permitió venir a solas contigo.- Le comento aun risueña, y de hecho, fue ahí cuando volteo a verla; perdiéndose en sus ojos azules por un segundo.

-Je… Si… D-De hecho…- Fue lo único que pensó era correcto decir. Y después de perderse por un segundo, decidió que prefería postrar su atención nuevamente en el camino, el mismo que, poco a poco se acortaba.

-Casi llegamos al final.- Señalo la chica al momento de ver al mismo punto que él.

-¿Y donde es ese final?- Pregunto curioso al mismo tiempo que le miraba de reojo.

-Ya lo veras.- A modo de burla articulaba esas palabras mientras continuaba con su andar de manera calmada, al mismo momento en que se aferraba mas al muchacho, para retrasar mas su llegada.

-Hummm…- sonaba pensativo aquel muchacho con ese sonido de meditación- ¿Por qué siento que me abrazas para retrasarme?- Mofándose por haber descubierto su treta, le formulaba dicha pregunta a manera de sorprenderla, una sorpresa que nunca le llego.

-Por que eso es lo que estoy haciendo.- Le respondió sarcástica y con fingida prepotencia.

-Ah, ya veo. Jamás dejaras de ser malvada, Elise.- Contesto la burla con otra, se sentía divertido con la conversación.

-Ni tu dejaras de ser un Nerd obsesionado con los misterios.- Fue su respuesta; una que, por algún motivo que no entendía, sonaba mas a cumplido que otra cosa.

-Claro que lo soy. Me gusta ser así.- Resoplo sarcástico, si algo había aprendido desde hacia mucho, era a aprender a burlarse de si mismo para que los defectos que portaba no le generaran ningún malestar al momento de mencionarlos, y por lo tanto, mejorarlos hasta hacerlos una fortaleza.

-Bueno, a mi me gusta ser mala.- Le contesto de la misma forma; negar lo que era estaba mal. Y aunque lo que decía en ese momento tampoco era verdad, prefería burlarse de su antigua forma de ser. No dejaba que nada la atormentara, si en algo se había vuelto mejor, era en su actitud con las personas: y de eso estaba orgullosa.

-Y me gusta que seas mala.- Poco a poco la conversación cambiaba de rumbo.

-Y a mi que seas un nerd.- Siendo sus pasos, hacia lo mismo que él y le devolvía la contestación de manera amigable, ya que, era lo que sentía.

Pero no pudieron continuar con la charla, ya que sin que lo notaran; habían llegado al final del camino, donde los esperaba una escalera de mano hacia arriba. Ambos se miraron por un segundo, para después, ser él quien fuera primero en subir; y, según las indicaciones de la rubia, solo debía de apretar una placa falsa que había a su mano derecha para que la compuerta fuera liberada y pudieran salir. Dipper, hizo lo que ella le indico, cada paso, pada detalle, para salir a la superficie y ver aquello que ella le tenia como sorpresa; uno en el que había estado mas de una vez, pero, solo había pasado por ahí, nunca se tomo el tiempo de buscar algún pasaje secreto. Miraba a su alrededor; apreciaba el cielo azul sobre su cabeza, la entrada al bosque, y detrás suyo, la parte trasera de la mansión; finalmente, observo de manera detenida al lugar de donde salía la joven Northwest, el pasaje secreto estaba escondido en una raíz de un tronco. Y no cualquiera, si no, el mismo en el que tiempo atrás se dispuso a hacer el exorcismo de cierto fantasma leñador.

-¿S-Siempre fue un pasaje secreto?- Cuestiono aun sin caer en la realidad de las cosas. Se le hacia verdaderamente fascinante las muchas cosas que habían a su alrededor y que aun permanecían sin descubrirse.

-Sip. De hecho es mi favorito, ya que sale directamente al bosque; además de que se conecta con el del bunker; así que no habría problemas en caso de un desastre.- Informo gustosa mientras daba vueltas sobre el pasto verde que indicaba la entrada al frondoso bosque.

-Sin duda, es un secreto bastante peculiar.- Finalmente soltó esas palabras, para después simplemente ponerse a inspeccionar el lugar que daba entrada al pasillo. Cerro la compuerta, y sin mas saco su diario para poder anotar las especificaciones del mismo.- ¿Y como lo abres desde afuera?- Curioso, le volteo a ver de reojo. La chica, mientras tanto, solo se encontraba recargada en un árbol con una sonrisa amplia; paso solo un segundo de silencio; y aun sumergido en este, ella solamente alzo la mano y la metió con cuidado en el agujero que tenia a unos centímetros de su cabeza, presionando con cuidado en un punto exacto y generando que de esa manera se abriera el compartimiento secreto de nuevo.- Practico.- Bromista nuevamente; le volteaba a ver de reojo al expresarse de esa manera; apreciando su amplia sonrisa.- Pero, bueno. Supongo que ya acabamos.- Inquirió a la par que se ponía de pie y caminaba hacia la chica de dorada cabellera al mismo tiempo que se guardaba nuevamente su diario.

-Supone bien, joven Pines.- Contesto con burla al momento de dedicar esas palabras.

-Soy bueno en eso, señorita Northwest.- Le seguía la corriente de forma amigable.

-¿Ah, si? ¿Qué mas puedes suponer?- Poco a poco, lentamente, el ambiente se embriagaba con un dulce aroma que les incitaba a reanudar con lo anterior empezado.

-Supongo que…- estaba a punto de hablar, pero un ruido en el bosque se hizo presente, generando que ambos muchachos se voltearan a ver que era lo que generaba tal estruendo al mismo tiempo que dicho ambiente se rompía de manera abrupta.-…no estamos solos.- Articulo esas palabras de forma seria mientras al mismo tiempo inspeccionaba con la mirada aquel frondoso bosque.

-¿Crees que sea algo malo ese ruido?- Ella también estaba con la guardia en alto, puesto que solo esa madrugada habían regresado de una intensa pelea y no descartaba el hecho de que aquel lunático se volviera a presentar a pesar de que el muchacho a su lado negara la posibilidad.

-No lo se… Pero mejor estar preparado.- Sonaba listo para combatir, las heridas no le molestaban en ese momento gracias a su magia; pero si se abrían podía que no pudiese combatir como era debido. Alzo el brazo derecho enfrente de la muchacha, resguardándola en su retaguardia al mismo tiempo que mantenía la mirada fija en la penumbra de las sombras; esperando cualquier señal para invocar su bastón.

-Oink, oink.- Del bosque salía un cerdo bastante familiar para los dos.

-¡Solo es Waddles!- Grito con enojo la chica al ver que se había espantado por nada, por su parte, el castaño solo se arrodillo para que el animal de granja se acercara a él y así pudiera acicalarlo.

-Je, tranquila. Quizá solo esta andando por ahí.- Le comento con gracia al ver que en serio se molesto.

-¿De donde pudo haber venido? ¿Es mas, no dice Mabel que es peligroso dejarlo fuera?- Cuestiono poco después de que el enojo le disminuyera un poco.

-Si, pero se refugia entre los arboles. Así que descuida, él esta bien. Y puede que solo diera la vuelta por ahí en busca de algo que comerse.- Acariciaba al cerdo en aquel recoveco al que no se podía alcanzar por su propia cuenta al decir esas palabras.

-Hablando de buscar…- en seña de acordarse de algo, pronuncio esas palabras para que el muchacho se girara a verla- Creo que es hora de que me cumplas con lo que me debes.- Casi burlesca decía aquellas palabras.

-Supongo que si. Aunque, no se que tenga que ver con buscar.- Le sonreía a la par que dejaba que aquella mascota tan adorada por su gemela se encaminara a su hogar.

-Bueno, tiene que ver con buscar; ya que si no mal recuerdo: dijiste que querías buscarle un lugar seguro…- Pronuncio segura de sus palabras, generando que Dipper hurgara en sus pensamientos en busca de ese "algo" a lo que ella se refería.

-¿El cofre?- Arqueo la ceja con seño de confusión y sorpresa complementada con desconcierto.

-Exacto. Bueno, mas o menos. Lo que yo quiero de ti, es que me enseñes el lugar donde lo tienes guardado.- La expresión que le dedicaba aquel castaño frente a ella le parecía increíble; ojos bien abiertos, labios separados y un ligero sudor en sus mejillas.

-¿P-P-Por que quieres que te lo enseñe?- Justamente por eso, por su secretismo, esa era la estrategia que ella tenia desde el principio. Nunca la dejo de lado; compartir secretos, tantos y entre mas íntimos mejor, así, ambos se conocerían mas de lo que ya lo estaban. Para que de esa forma, poco a poco fuera naciendo en él aquel sentimiento que había nacido en ella.

-Por que me llama la atención. ¿O me dirás que después de todo lo que hemos vivido juntos, no me lo puedes mostrar?- Su tono de voz, aquella pose con la mano en la cintura y las caderas ladeadas de manera coqueta, el mirar que le dedicaba; pareciese que había vuelto a ser la misma de antes y a la vez, una muy distinta que solo había visto una sola ocasión, la misma chica que sin querer le abrazo y le embriago con un potente olor a rosas.

-B-Bien. Pero nadie debe de saber de ese lugar. ¿De acuerdo?- Le interrogo al momento de girarse con dirección al bosque para poder empezar a caminar y negar el hecho de que se pudo haber distraído por lo que podrían ser horas en solamente apreciarla.

-¿Por qué?- Le inquirió burlesca a la par que comenzaba a caminar a su lado.

-Por que es un lugar que solo yo conozco y lo quiero usar de una forma especial.- Se limito a decir; uno: por que era lo mas resumido que podía dar de explicación. Dos: aun buscaba distraer su pensar de la cautivadora imagen de aquella joven rubia.

-Oh, ya veo.- Su mirar ahora se posaba sobre aquel camino oculto, por mucho que ella hubiera vivido en esa mansión durante su infancia, la ruta que empezaron a tomar se le hacia bastante peculiar; nunca la había visto, y el suelo tenia marcas que le hacían parecer que el camino que recorrían aun estaba por formarse: como si las marcas del suelo fueran apenas moldeadas por el andar de una persona, una que, quizás era la misma que tenia a su lado y caminaba mirando al frente. Aquel chico de expresión seria a veces, pero tierna cuando quería; aquel de voz firme, pero dulce cuando debía; aquel que en antaño era probablemente el muchacho mas escuálido que jamás vio pero qu en esos momentos quizás era el mas genial que pisara la tierra: aquel que con solo voltear a verle sabia que sus mejillas ardían furiosamente por la vergüenza.

13:21 hrs, Residencia Chiu;

Una muy bien descansada Mabel acababa de despertarse después de tener una pequeña siesta que para ser "pequeña"; duro bastante tiempo. Yacía recostada en la cama de su amiga asiática con la misma cima de ella, ambas, solo con ver aquel mueble ni siquiera pensaron en la cortesía o la comodidad; simplemente se dejaron caer en la misma sin inmutarse a la posición en la que quedaron finalmente.

-Tengo hambre.- Se quejo a la par que incorporaba a medias su cuerpo, mirando por un momento a su alrededor para segundos después caer en cuenta de que se encontraba en la casa de su amiga pelinegra.

-Arg… ¿Dónde estoy?- Cuestiono desorientada la misma al despertarse por la incomodidad de que el lugar en el que descansaba se movió de repente.

-Estamos en tu casa. ¿Tienes algo de comer?- Dejando que fuera su sentido de supervivencia el que hablara, le formulo esa pregunta sin detenerse a pensar en las opciones que tenia para satisfacerla.

-¿No eres rica? Cómprame algo de comer; yo ya te deje dormir en mi casa.- Se burlo sonoramente. Sin duda un poco de descanso hacia que cualquiera cambiara de humor.

-Je… Quisiera, pero no hay un restaurante de comida rápida al otro lado del pasillo.- Le regreso la broma, de igual manera que la joven asiática, se sentía de mejor humor ahora que logro descansar un poco.

-Bueno, en ese caso supongo que solo nos queda bajar a ver si hay algo de comer en la cocina.- Le informo a la par que hacia ademan de ponerse de pie, generando de esa manera que la castaña se liberara de su prisión.

-¿Cómo crees que le este yendo a Grenda?- Mabel, mientras se acicalaba lo poco que se le desordeno al quedarse dormida, le hacia esa pregunta a la muchacha que a su lado solo se peinaba con los dedos.

-Estará bien. Solo esperemos que nadie la moleste ni intente quitarle a Marius delante de ella, por que si no…- Calculaba las posibilidades ante dichas situaciones. Varias, bastante desagradables con solo pensarlo, otras, donde ella posiblemente cargara un auto y lo lanzara hacia alguna estructura o al bosque en seña de furia desenfrenada.

-¿También pensaste en lo del auto?- La chica Pines era mas intuitiva de lo que muchos creían; además de que era poseedora de una increíble imaginación, por lo tanto, ver la expresión de terror en el rostro de su amiga le daba a entender que se habían imaginado lo mismo que ella.

-Je, si. Mejor ir a buscarla para cuidar que nada salga mal en su cita con Marius.- Se acomodo los lentes con ligero rubor al ver que había adivinado su pensar.- Aunque, lo mejor será primero comer algo.- Comento de forma normal, pensando en que primero debían de alimentarse. Ya que no habían comido nada desde la mañana en casa de su amiga de fuerza inimaginable.

-Je, por su puesto, Can-Can, primero comamos un poco.- Aquello lo decía mas por el rugir de su estomago que por otra cosa. Pero poco les importaba a las dos, ya que su humor se había recuperado casi de manera milagrosa.

-Por cierto…- le llamo la atención al momento de bajar las escaleras- ¿Qué fue aquello que Grenda te pidió prestado?- Entre cerro los ojos al momento de formular dicho cuestionamiento, ya que si no mal recordaba, era aquel objeto extraño por el cual habían llegado tarde Pacifica y ella la tarde pasada.

-A-Ah…- titubaba, no sabia si decir que era en realidad. Por un lado, quería sacárselo del pecho, por otro, no creía correcto andar divulgando esas cosas.- B-Bueno… M-Me pidió algo personal.- Jugaba con sus dedos al momento de decir aquellas palabras a la par que giraba la mirada al suelo.

-¿Pues con que tiene que ver?- Cada vez mas se mostraba mucho mas curiosa con respecto a ese detalle.

-B-Bueno… ¿Juras no decirlo?- Candy le miro de manera fija cuando le hizo dicha pregunta. Y en un momento levanto ambas manos, una en su pecho y otra a la altura de su cabeza en seña de promesa absoluta.- P-P-Pues veras… C-Cuando anduve con… Richy- aun le costaba decir ese nombre, solo un poco, era mas fuerte de lo que muchos pensaban- Pues, empecé a indagar sobre, ya sabes, "eso" y compre ciertas cosas que termine por no usar… Y Grenda, vino a mi con la duda de cómo ir a comprarlos, pero, como yo los tenia ya, se los di.- Su cara estaba roja de la vergüenza al contar aun sin detalles, aquella anécdota. Y no solo la suya, el rostro de Candy se encontraba encendido por la sangre en su cabeza, mientras su mirada se posaba en la nada misma.

-O-Oh, ya veo… A-Así que ella q-quiere…- Se imaginaba la situación entre los dos par de jóvenes, pero se detuvo antes de adentrarse mas en su traicionera imaginación.

-S-Si… P-Pero no se lo digas a nadie. ¿Entendido?- Cuestiono aun con las mejillas sonrojadas por la pena, y su amiga, sufriendo de los mismos estragos; solo pudo asentirle con la cabeza.- D-De acuerdo, ahora mejor comer algo para luego buscarlos y asegurarnos de que nada se salga de control.- Argumento a manera de finalizar con el tema que había salido de la nada.

-O-Ok, solo, una cosa mas.- Le detuvo en su andar a la cocina.

-¿Qué cosa?- Se medio giro a la muchacha de lentes.

-¿Cómo la vamos a encontrar? Seguro si le mandamos mensaje solo vamos a molestarla en su tarde tranquila con su novio.- Señalo la posibilidad de que eso pasara a la par que hacia notar su falta de conocimiento sobre el paradero de la pareja.

-Usaremos el GPS de su celular.- La respuesta se le hacia simple, a ambas de hecho; por que lo era. Solo bastaba con poner su numero celular en un rastreador y tendrían su localización.

-¿No cuenta como delito eso?- La chica Chiu no parecía totalmente convencida de ese método.

-No, ya que uno al aceptar los términos del GPS es como si aceptara que le siguieran. O al menos, eso dice Ford.- Las leyes en ese campo eran fácil de "infringir" ya que era tal como decía la chica de cabellos castaños, nadie podía decir o hacer nada contra ese detalle puesto que el usuario lo acepto desde un principio.

-O-Oh… Y-Ya veo.- Fue lo único que se le ocurrió decir. ¿Qué mas podía agregar a la conversación? La familia Pines era reconocida por usar las leyes a su favor, hasta tal punto en que ellos podrían incluso ser los villanos de una serie televisiva al ser tan desconsiderados con su falta de comprensión a la ley. Y de hecho, en ese momento pensó en todo lo que eran en si esa familia tan peculiar.- Espera, ahora que me doy cuenta…- le detuvo a mitad de hacerse un sándwich- todos en la familia Pines son criminales.- Aquello por algún motivo en especifico se le hacia demasiado gracioso.

-¡Oye!- le parecía ofensivo aquel argumento fuera de lugar- No es verdad…- pensó las cosas un segundo.- Mis padres no han hecho nada malo, ni tampoco mis abuelos.- Se "defendió" con rapidez. Para acto seguido, caer en cuenta de la mofa de su amiga; prácticamente, lo que decía era verdad. Tanto Dipper, como sus tíos e incluyéndola a ella; tenían antecedentes criminales que les habían llevado a terminar en la cárcel en mas de una ocasión.- Cuando vea a Stan le reclamare.- Susurro al pensar en lo que conllevaba dicha burla, pero, al ver que su amiga se lo pasaba bien; prefirió no prestarle atención a ese detalle y unirse a las risas. Si, le gustaba demasiado reír con las cosas que no debía, sentía que era una de las mejores formas de hacerlas pasar mas rápido y con mayor amenidad, y mejor aun, con amigos que se reían tan estridentemente como ella.

13: 54 hrs, En una llanura;

-Wow… Increíble….- Apenas logro articular esa expresión al ver aquel refugio apartado de toda civilización. En esa amplia extensión de césped verde que tenia una pequeña cabaña en lo que parecía el medio del terreno.

-¿Por qué lo dices?- Le pregunto con ligera burla. En un inicio se sentía inseguro si de verdad le podía mostrar aquel lugar que seria solo suyo, pero después de la larga caminata, supuso que no seria tan malo que alguien mas supiera de su existencia.

-Por el camino tan largo que acabamos de cruzar, y por aquel espectáculo. ¿Es tuya?- Cuestiono aun con sorpresa, aunque de igual manera con ligera fatiga. Poco a poco la falta de descanso estaba pasando factura, y no solo en ella, también; y aunque sea solo un poco, en Dipper.

-Hummm… Se podría decir que si.- Meditaba un poco las cosas antes de ponerse a caminar con rumbo a la misma bajo el abrazador sol de verano.- Tengo las escrituras, pero no se si su antiguo dueño volverá.- Le confeso a la par que miraba de reojo como aquella muchacha le alcanzaba en el caminar.

-Bueno, las tienes en tu poder, por lo tanto, es tuya.- Finalizo mientras regresaba su mirar al frente, admirando el paisaje. Las montañas a lo lejos, el cielo azul, las nubes blancas adornando el lugar, aquel verde tan atrayente del pasto; y esa pequeña cabaña de color café claro.

Ambos caminaban apreciando lo que había a su alrededor. Ninguno articulaba palabra alguna, solo se mantenían caminando por aquel pasto fresco; mientras que disfrutaban del momento. Aunque esto lo hacia mas el castaño que incluso mostraba una sonrisa amplia, se le hacia demasiado bueno poder caminar ahí con alguien acompañándolo, que se deleitara junto con él, que pudiera quedar en que aquel escondite, fuera de…

-Elise…- le llamo de repente- Quiero que este sitio sea nuestro lugar secreto. Solo de los dos.- Aquellas palabras no se las esperaba, detuvo su andar de inmediato al escucharle articular las mismas. Él, sin en cambio, solo se detuvo después de unos cuantos pasos mas. Quedando a pocos metros de distancia; para así solamente girarse en su lugar: mostrando una sonrisa cálida, una mirada tierna, su mano izquierda en el bolsillo del pantalón y la derecha alzada, tendiéndosela a ella.- ¿Qué dices?- Pregunto con un tono de voz que le hizo estremecer, el viento soplo después de esa pregunta, dándole una escena digna de un verdadero galán; o al menos así lo pensaba la joven enamorada.

-Solo de nosotros.- Susurro, pero no le dio la oportunidad al chico para que pudiera escucharle, ya que con solo decirlo en voz baja salió corriendo en su dirección; y de un salto le tomó de la mano con la contraria, mientras con su mano derecha se aferraba a su sudadera con fuerza. Pareciera que había sido una tacleada mas que un intento de abrazo, ya que ambos cayeron al suelo, claro que, en este no terminaban las cosas.- Solo nuestro secreto.- Le dijo ahora casi como un grito al muchacho de ojos grises que estaba en el suelo con una mirada de sorpresa, con la sudadera desacomodada y con la gorra en el suelo.

-Solo nuestro secreto.- Repitió al mismo instante en que su mano libre se alzaba en dirección al rostro de la rubia. Quien, quizás, si no estuviera tan cerca suyo, le permitiría ver que tenia ambas piernas en los costados del joven, con el vestido ligeramente alzado y en una posición demasiado indecorosa, pero a ninguno le importo, solo se limitaron a verse de manera profunda, perdiéndose en aquellos ojos que por algún motivo se sentían tan cautivados a la vez que prisioneros de los mismos. Su palma izquierda aprisionaba con delicadeza una de las sonrojadas mejillas de la muchacha Northwest. Poco a poco, y sabían que sucedería, la distancia se acortaba; cerraron los ojos con ternura, esperando aquello que les parecía el mas pasional de los deleites.

Una tierna unión era la que en ese instante compartían ese par de jóvenes. El viento fresco y suave se encargaba de mecer los dorados cabellos de la muchacha, mientras que el suave pasto le daba al muchacho la sensación de esta recostado en una confortable cama. Los labios poco a poco se pegaban con más fuerza, las respiraciones comenzaban a agitarse, había durado más tiempo del que en un inicio hubieran pensado, pero no les importaba, sólo ansiaban sentir como sus cuatro sentidos dejaban al tacto pasar primero en aquella mezcla de euforia. Finalmente, la falta de oxígeno les obligo a despegarse, ambos, jadeaban con fuerza mientras que sus mejillas eran pintadas de un tono rojizo.

-Es el mejor "si" que me han dado.- Dipper se burlaba al mismo tiempo que poco a poco se sentaba en el lugar donde yacía recostado, claro que, procurando que la muchacha no se quitara de encima suyo.

-Je, espero que lo sea tanto como lo son tus "buenos días".- Melodiosa y risueña, a la chica parecía poco o nada importarle la posición en la que se encontraba con el joven; sólo pensaba en seguir a su lado.

-Bueno, se acerca.- Nuevamente lo burlesco no se hizo esperar, pero ella se lo tomaba de muy buena manera, y como única contestación instantánea, sólo rodó los ojos con una amplia sonrisa.

-Ah, casi se me olvida- se ponía de pie al hablar- muéstramela. Quiero verla.- Una mano tendida acompañaba a esa petición, y tras un segundo de procesar lo que le pedía, Dipper sólo pudo sonreír de vuelta al igual que tomar lo que le ofrecía. Y sin ningún problema, se incorporó.

-No es muy amplia. Sólo tiene un cuarto.- Empezó a caminar con rumbo al inmueble sin soltar su mano.

-Pero es sólo nuestra.- Lo decía segura de sí misma, sin cohibiese ante tales palabras por cualquier mal interpretación que se pudiera dar; por que, era verdad. Sólo ellos conocían su ubicación, nadie más, nadie les interrumpiría ahí, era un lugar al que podían huir sabiendo que encontrarían al otro en ese mismo sitio y sólo se encontraría de pie al frente del lugar con la única intención de esperar a que se le uniera en sí fuga de la realidad.

La caminata ahora era más lenta que antes, no sabían sí era por estar tomados de la mano; o por querer disfrutar del momento. Pero no lo querían averiguar, se sentían a gusto de esa manera. Se sentían sin preocupaciones o malestares, libres.

-Bienvenida, Elise.- De un sólo movimiento sacó de su pantalón la llave dorada que en antaño le vio usar para abrir su casa. Pero en ese instante la portaba para la misma función, pero en un sitio completamente distinto.

-¿No tienes la llave original?- Inquirió al dar un paso al interior del inmueble, apreciando el mismo con detalle.

-No, pero ahora que tu sabes de este lugar, supongo que no me vendría mal el comprar una chapa nueva y cambiarla para darte una copia,- ¿Que estaba diciendo? No lo sabía; o bueno, si sabía: pero no encontraba el por que lo decía, sólo sentía que debía de hacerlo, ella ahora conocía la existencia del lugar, y él le ofreció que fuera sólo su secreto, por lo tanto, se le hizo lógico que tuviera una forma de entrar, claro que; la manera en que lo había sugerido, se podía tomar a mal entendido.

-Je, si, supongo que no te vendría mal hacerlo.- Burlesca daba pasos y vueltas por el sitio.- Se ve con detalles nuevos. ¿La arreglaste?- Era observadora, no lo podía negar.

-Si, hace poco tuve que comprar cosas para arreglarla.- También entro al lugar, pero para llevar a cabo algo más. Tomando en sus manos sólo dos cosas; en la izquierda, un colchón reducido en tamaño; en la derecha, su lámpara con el cristal de colores vividos. Mismo que hizo girar sin ningún inconveniente, acto seguido; cambio de tamaño lo que traía en sus palma hasta que este cupo a la perfección en la base que había libre.

-Je, ahora si parece una cabaña para que puedas quedarte.- Ella le veía a la distancia corta, y con dichas palabras el joven volteo a verla. Pacífica yacía sentada en la silla del escritorio con las piernas cruzadas, un codo recargado en el mismo mueble y la mano del mismo brazo sosteniendo su cabeza.

-Lo se, sólo me falta ponerle algo encima para que no haya problema alguno.- Respondió al momento. Generando que se restará interés por ese hecho y lo cambiara por el que se guardará su lámpara en el cinturón.

-Por cierto...- le llamo con la cabeza ligeramente agachada y una semblante casi sería.- ¿aún no abres el segundo regalo que te sí, verdad?- Aquel detallé le generaba ansiedad por una muy buena razón.

-No, esta guardado tal cual como me lo diste en un cajón de mi escritorio en la mansión. Y de hecho, es el único que tiene llave.- Sonriente, no buscaba causarle malestar a la joven al desobedecer una indicación que le dio junto con el presente.

-B-Bien, mejor así.- Por un segundo desvío la mirada.-Y-Y hablando de guardar, ¿dónde lo escondes?- Empezó a buscar con la mirada aquello por lo que habían ido a dar al lugar tan alejado. Pero, en ese cuarto, aunque fuera amplio, carecía de lugares que sirvieran como escondite. Aunque, eso pensaba ella, y él lo sabía de antemano con sólo mirar ese par de ojos azules rebuscar con determinación en misión de dar con un cofre en específico.

-Sabes que no soy tan simple.- Se burlo al mismo tiempo que caminaba en el lugar preciso en el que debía de pararse para apreciar de lleno aquello que le costó tanto esmero realizar. Y después de darle una seña con la cabeza, la joven de cabellos rubios se paró a su lado con confusión de no saber lo que estaba por ocurrir. Algo que, no se dio a desear; Dipper alzó la mano donde yacía aquel reloj tan peculiar para su acompañante, lo miro por un segundo, para después; sin más, tocar la pantalla del mismo dos veces seguidas y de forma rápida.

Un ruido de movimiento mecánico se hizo presente, Pacífica; al escucharlo, volteó la mirada a todos lados dentro de la cabaña: pero la detuvo en un punto justo enfrente suyo. Uno donde, de la nada, se elevaban tablas falsas que tenían debajo un ascensor bastante extravagante.

-De acuerdo, eso, no me lo esperaba...- Hablo aún con la sorpresa que se llevo al apreciar como en es lugar había algo como eso.

-Lo se, nadie podría encontrar algo así.- Se burlo con gracia al mismo tiempo que se adentraba en aquel ascensor, y para cuando estuvo dentro del mismo, solo se le quedo mirando a la chica que yacía de pie sin hacer nada.- Vamos, esta abajo.- Nuevamente, le tendió la mano a la joven de manera serena, esperando con ansias a que se animara a entrar. Cosa que no tardo en suceder; ya que ella, al ver que estaba tan confiado, no dudo en tomarla y adentrarse de manera que quedaba a su lado.

-¿Este es el proyecto que decías estabas haciendo?- Inquirió con curiosidad al mismo tiempo que veía como el joven volvía a presionar la pantalla de su reloj.

-Así es, en esto he estado trabajando.- Sonriente le daba aquella información con normalidad.- De hecho, la encontré la misma noche que llegue al pueblo. ¿Te acuerdas cuando nos vimos en aquel cuarto oculto en la mansión?- Animado, no se le notaba de otra forma. Ni siquiera con ansiedad por que alguien descubriera su escondite.

-Como olvidarlo. Me puse esa sudadera.- Señalo con el mismo buen humor, no esperaba que a pesar de no haber dormido pudiera estar tan animada; y solo por que estaba pasando el tiempo aun lado suyo.

-Bueno, pues cuando saliste de ahí, yo escape por la ventana. Y después seguí a Waddles por el bosque hasta que di con este lugar.- Había llegado a la planta inferior.- No se que cosas se ocultaban aquí- hablaba mientras caminaba con lentitud por el amplio cuarto que era iluminado por luces leds y con rumbo a una mesa que tenia encima cierta maquina que había terminado recientemente, misma que, se encontraba en funcionamiento- pero ahora lo uso para ocultar esto.- De debajo de la mesa sacaba el cofre que la joven muchacha le pidió ver, mostrando a la par que el contenido seguía siendo el mismo. La estatua miniatura de Bill Cipher que exactamente, hacia una semana atrás, había encogido y robado de su sitio.

-Entonces, aquí lo escondiste. Bueno, sin duda, nadie se atreverá a buscar por aquí.- Hablo a pasos de distancia de aquel cofre. Solo quería admirar su escondite, pero sin duda, le había sorprendido demasiado el mismo; tanto que casi ni tenia relevancia ya aquella estatuilla.

-Sip, supongo que sin duda es un muy buen escondite. Además, sólo puedo entrar yo.- Volvió a cerrar el cofre para poder colocarlo en su sitio.

-¿Y a todo esto, para que quieres usar este espacio?- Curiosa, no veía en sí la finalidad de poseer aquel escondite tan peculiar.

-Lo pienso usar para un laboratorio en futuro.- informo con amabilidad- Aunque eso sólo para esta parte subterránea, para la parte superior sólo pienso que sirva como un lugar para relajarme.- Empezó a moverse con dirección al elevador, ya que no había más que hacer en aquel lugar, o al menos, por ahora.

-Supongo que tiene su lógica. Además, ahora que tienes las escrituras; en cualquier momento puedes mudarte a Gravity Falls.- Se le salió aquel detalle, solo quería pensarlo, pero lo había dicho en voz alta. Volteo a verle de reojo, el rostro del chico parecía ser de sorpresa a la par que de asimilación.

-S-Si… S-Supongo que tienes razón.- Ya habían llegado de nueva cuenta a la superficie, un nuevo silencio dominaba el ambiente por alguna extraña razón, una que no sabia por que empezaba a reinar. Pero, decidiendo no pensar mas en ello, simplemente camino con lentitud al pórtico de la cabaña; a su lado, la chica Northwest contemplaba junto con él; el paisaje, las montañas a lo lejos, un infinito bosque que yacía bajo un cielo azul adornado con pocas nubes. Y con lo mas próximo, una alfombra de verde pasto. Al verlo, entro en cuenta de algo que quería llevar a cabo, y sin dudar nada, solamente se sentó en las escaleras de la cabaña con una idea en mente.

-¿Sucede algo?- Pregunto la rubia al verle sentarse en el suelo tan repentinamente.

-Si, Hace rato que caímos al pasto; me di cuenta de que es demasiado suave.- A esas palabras le eran acompañadas la acción de que se quitaba sus botas con lentitud, por un momento ella no sabia a donde quería llegar, pero lo entendió una vez que aprecio que también se despojaba de sus calcetines.

-¿P-Puedo…?- No continuo, la respuesta le fue dada al instante con una sonrisa amplia de parte del muchacho. Y naturalmente, ella se la devolvió amigablemente al mismo tiempo que se quitaba su calzado con lentitud; cosa que, el joven Pines no pudo pasar por alto, por algún motivo quería mantener su vista en aquellas piernas bien torneadas que poseía la joven muchacha; y estas, se le fueron mostradas cuando se quito las medias.- ¿Sucede algo?- Pregunto al ver que la vista del chico estaba posada en algún punto cerca de sus extremidades inferiores.

-N-No… N-Nada…- Le contesto a la par que desviaba la mirada de forma brusca, ocultando lo mejor posible el rubor en su rostro.

-Oh, esta bien.- Una sonrisa coqueta era lo único que le dedicaba, y sin mas, se giro nuevamente al hermoso paisaje frente a ella. Sin duda era un lugar único, y ahora, ella era bienvenida cuando quisiera; ya que, era su secreto de los dos. Dipper al poco tiempo regreso la vista al horizonte; no tenia en mente nada que pudiera quitar la relajación que tenia. En ese momento, no pensaba en lo que le encargo su tío, no pensaba en la pelea que había tenido hacia apenas doce horas atrás; solo se concentraba en hacer mas duradera su calma y tranquilidad a un lado de la joven muchacha que le acompañaba aun en esos momentos.

14:30 hrs, Un parque en la zona residencial;

Marius no era tonto ni mucho menos alguien que tuviera poca capacidad de observación; si algo le habían enseñado desde joven, era que siempre debía de mantenerse consiente de su entorno a todo momento. Y lo que observaba de su entorno en esos momentos era que ciertas personas le seguían a su novia y a él; y no le molestaba que le siguieran, ya que a ese detalle se había acostumbrado por las cosas sucedidas en su hogar, pero, lo que le molestaba era la incomodidad de hacer algo frente a las chicas.

-¿Sucede algo? Estas algo tenso.- Grenda se encontraba abrazada al joven pelirrojo y mientras le hacia dicho cuestionamiento, le miraba con ternura.

-N-No. Solo estaba pensando en lo que sucedió esta madrugada.- Le mintió, no quería saber como reaccionaria al saber que sus amigas le seguían de cerca por algún motivo que desconocía.

-Oh, si. Es algo bastante extraño. Pero descuida, estoy segura de que no sucederá nada malo.- Se mostraba con ligera apatía ante el tema, pero no por lo que pudiera llegar a pasar, si no, por lo que aquellos hombres tenían como objetivo. Ya que, si estaban dispuestos a hacer tanto mal, debían de estar listos para generarlo de igual manera; y lo que sea que ellos buscasen, no le generaba mucha tranquilidad.- Además, estas aquí.- Intento levantar su animo de alguna manera, y por muy poco que hiciese, había funcionado a su parecer, ya que el joven barón volteo a verla al instante con una mirada intensa.

-Y mientras este aquí nada te pasara.- Tierno, cursi y casi meloso, así podía sonar aquel chico, pero por alguna razón, también tenia un aire heroico que le generaba tranquilidad.

-A-Aunque no estuvieras aquí, yo se defenderme.- Intentaba quitar el ambiente, pero por voluntad de él, no lo logro; ya que se mantenía firme, le seguía mirando de una manera que penetraba en su mente ese par de ojos que le cautivaron en un inicio. Unos que poco a poco se acercaban cada vez mas a la par que se cerraban lentamente. Algo que por mas que quisiera evitarlo, fue contagioso; se resistió, mas no pudo evitar lo que sucedió. Un beso tierno, cálido, casi infantil; eso pensaría en cualquier otra situación, pero con ese tema de conversación solamente podía mantenerse pensando en que, a pesar de todo lo que pudiese ocurrir, siempre contaría con que su novio se mantendría a su lado para cuidarla. Pero, de igual manera ella también lo haría, también le cuidaría, estaría ahí para salvarle si la situación lo requería. Era fuerte al igual que él, y sin duda alguna; ambos harían lo que tuviesen en sus manos para proteger a la persona mas importante en sus vidas fuera de sus familias.

Pero nada de eso lo tenían que decir, no necesitaban de palabras. Sólo bastaba con aquel beso que les unía de forma tierna; quizás no era muy del estilo de la chica, pero de ves en cuando no hacía mal recibir uno de esos que se encontraban cargados con la intención de transmitirle seguridad.

Aunque, poco a poco aquel beso inocente se convertía en otra cosa, una que lentamente despertaba distintas sensaciones en los jóvenes. Sus respiraciones comenzaban a ser más agitadas a la par que sus mejillas se pintaban de un rojo pasional. Las manos de ella poco a poco comenzaban a incursionar en el atlético cuerpo del muchacho por encima de la ropa; una acción que hizo que él se despegará con ligera brusquedad.

-G-Grenda... E-Eso es muy...- Intentó decirle que las cosas se estaban poniendo intensas, pero no lo logro por que su amada novia se sentó en sus piernas con una mirada picara y una sonrisa coqueta.

-Lo se...- Se burlo con gracia para después lamerse los labios en seña de indicarle que las cosas no harían más que continuar. A pesar de casi no haber dormido, el día había sido demasiado bueno. No se había encontrado con nadie molesto ni nada parecido. Lo que ella no sabía, es que cierto par de chicas se hacían pasar por personas que realizaban encuestas y habían alejado a todas las personas que tenían seña de querer ir a frenar a la pareja. Pero claro, ignoraba ese dato, al igual que no sabía que detrás de unos arbustos a la lejanía se mantenían ocultas un par de muchachas que miraban curiosas lo que sea que pidiera pasar.

-Wow, que intensos.- Hablo la joven Chiu mientras observaba al par de jóvenes.

-Si, demasiado, quizás.- Artículo la chica Pines mientras mantenía en su mirar aquella escena.- ¿También actuaste así con mi hermano?- El cuestionamiento no iba en serio, pero por alguna razón la chica de lentes de lo tomó como tal. Respondiendo solamente con un potente sonrojo.- ¿En serio? ¿Fuiste tan intensa con Dipper?- Arqueaba la ceja con intriga al mismo tiempo que le dedicaba una expresión confusa; o, al menos eso quería mostrar, ya lo sabia de antemano, por la boca del mismo muchacho, pero era momento para hacerle saber a Candy que estaba al tanto de esa situación.

-D-D-Digamos que se me fue de las manos esa vez.- Se defendía como podía, no tenía demasiados argumentos que respaldaran sus acciones; y menos con respecto a algo como eso.

-Tanto tu como Wendy son demasiado intensas. Me pregunto si Paz será igual.- Sonaba con ligera molestia al decir esas palabras, ya que sabía que era desconsiderado por su parte que no pensaran tanto en un inicio sobre las conciencias que tendrían sus actos en su gemelo.

-¿Cómo sabes que somos intensas ella y yo?- Fingida molestia era lo que usaba para formular dicho cuestionamiento.

-Dipper me contó todo el domingo. Quería saber mi opinión con respeto a su situación.- Se limitó a contestar, aún con el cuestionamiento de que la chica Northwest fuera más calmada y tranquila que sus dos amigas.

19:00 hrs, La cabaña Secreta;

Estaba encima suyo, ambas piernas las tenía en los costados del muchacho que yacía acostado en las tablas del pórtico. Él se encontraba ya sin camisa, sin gorra, ni sudadera. Ella, ya no tenía puesta su campera, y dejaba ver sus hombros descubiertos gracias a aquel vestido morado. Dipper le miraba con falta de aliento y las mejillas rojas mientras que se peleaba por quitarse los guantes de cuero. Y ella, como única respuesta sólo se limitaba a acariciar su cuerpo lentamente mientras se acercaba a su rostro; besando apasionadamente sus labios, y después, descendiendo calmadamente por su cuello, besando toda su piel en su paso hasta dar con la clavícula y probando el sutil sudor que tenía encima suyo.

Se despegaron un momento después de que la boca de la chica llegara al pecho del joven, la luz amarillenta le indicaba que apenas eran las tres de la tarde algo raro, ya que, ni siquiera recordaba como habían llegado a ese punto tan extravagante.

-Elise.- Llamo su atención, y cuando ella volteó a verle a su rostro, aprecio como este se lamía los labios con insistencia a que fueran mas lejos. Estaba asustada, nunca había visto esa expresión en su rostro, una que por mas que quisiera negarlo, también le generaba un deseo increíble de continuar. Movió sus caderas en un intento de acomodarse; pero solo logro sentir como el miembro del muchacho se encontraba erecto por la situación: y con ligero sonrojo, le miraba tímidamente.- Tranquila, seré gentil.- Se había incorporado el muchacho, y sus rostros estaban cercanos. Sus ojos de ella admiraban su cuerpo, su torso desnudo sin nada que le cubriera; algo que le genero aun mas desconcierto ya que si no mal recordaba, el chico debía de tener unos vendajes. Pero, no pudo pensar mas en ese detalle, sentía como las manos del chico comenzaban a acariciar su cuerpo, traviesas caricias y besos apasionados no se hicieron tarde en aquel acto, una música incluso sonó de fondo, una que ella conocía, una que tenia en su celular para avisarle cuando estuviera recibiendo una llamada.

Miro a su alrededor en busca de aquello que generaba la música, pero ya no estaba en el pórtico, en ese momento se encontraba dentro de la cabaña, ambos recostados en al cama que tenia unas cobijas de seda roja. Y era ahora él quien yacía encima, algo que le sorprendió; pero, mayor fue esa sensación cuando aprecio que ninguno de los dos tenia ropa. No pudo mas, abrió los ojos agitada por lo que fue ese inesperado evento.