_¡¿Qué más le ha hecho?!, he preguntado, ¡respóndame!

Ella se mantuvo fría como el acero.

_¿Qué puede hacer ese ser salvo causar dolor y sufrimiento?_escupió_Suélteme, me está haciendo daño.

_No le estoy apretando tanto_discutió el mago.

_No es lo que su mano aprieta lo que me hace daño. Es lo que su mente piensa.

Snape le soltó la mano y bajó el rostro. Cierto, lo que había pensado había tenido por fuerza que dolerle.

No se atrevía a enfrentar su mirada. Tan torpe, tan idiota, tan estúpido. ¿Y qué si ella lo hubiera hecho? ¿Cuántas veces había permitido él a su señor castigar su cuerpo, marcarlo y torturarlo sin defenderse, sólo para calmar sus sospechas? Le dolían las mandíbulas de apretar los dientes.

_ Lo siento.

Lo dijo con tal simpleza, tan desprovisto de su sarcasmo, de su dureza, tan sinceramente como le fue posible. A través del pelo que le cubría la cara vió a la muggle intentar atisbar su rostro.

_No he debido...

_ No se preocupe, me halaga en cierto modo, solo en cierto modo_recalcó_, que se ponga así. Si sigue preocupado por lo que me haya hecho... no es más de lo que le ha visto hacerme: invadir mi cerebro con imágenes y sensaciones horripilantes, apretarme el cuello hasta casi ahogarme y forzar mi corazón hasta casi pararlo.

Snape la continuó mirando interrogante.

_Hay algo más_aseveró.

_Sí, ¿recuerda que le dije en una ocasión que no podía dormir las noches que él estaba porque me observaba?_Snape asintió_Bueno pues, me observaba... Primero me desnudaba y luego me observaba. Solo miraba mientras me hacía la dormida, como si quisiera descubrir qué parte de mi cuerpo albergaba el poder que le había robado. Era...sumamente incómodo, como poco. Cuando me harté de que me rompiera la ropa con su varita, opté por dormir desnuda.

La cara de Severus era indescifrable.

_ Después de que me sacara de allí, la siguiente vez que estuve con él me impuso la marca, a la vez siguiente me besó. Eso me hizo sospechar que la idea de que estuviéramos juntos, usted y yo, me refiero, la tuvo con segundas intenciones. Creo que ya le he comentado alguna vez de que dudo que el Peturbado tenga...lo que hay que tener... así que creo que...

_Que querrá verlo a través de mí, porque a través de usted no puede. Comprendo_Severus frotó su frente arrugada mientras continuaba_ Supongo que ha pensado que el Lord no se contentaría con vernos comer fresas delante de la chimenea.

La muggle se encogió de hombros.

_ Esa es la gran diferencia. Él solo se sentiría satisfecho si me causa dolor...usted...usted sólo se siente satisfecho si me causa placer.

Esa confesión tan íntima hizo que Snape suspirara cortamente.

_No se preocupe, no tengo que forzarla para eso, además tendría que fingir usted muy bien porque a mí no me apetece nada hacerle daño. La pócima que tomo me permite modificar los recuerdos. Puedo darle lo que quiera ver aunque ¡maldita la gracia que me hace!

Ahora suspiró ella, aliviada.

Y acto seguido, ¡dichosa mujer!, le miró con aquella mirada suya, intrigante.

_ Su apellido le va que ni pintado, ¿sabe que tiene un demonio bailando en sus ojos?, ¿nunca es mal momento para usted?

_Corrija y afirme, nunca es mal momento...para usted, para tenerle a usted.

Snape avanzó dos pasos hacia ella. Alzó sus manos para tocar las mejillas con sus dedos, con sus palmas, y acercó su rostro al de ella, uniendo sus frentes, cerrando los ojos al deslizar sus manos hasta su nuca. Pegó su rostro al de ella, buscando su tentadora sonrisa.

Besó sus labios con suavidad al principio. Luego abriendo las mandíbulas para atrapar la boca de ella entera en cortas ráfagas hambrientas. Se separó un momento para mirarla, para ver de nuevo ese demonio que jugaba con su cordura.

Atrajo su cabeza y la besó de nuevo atrapando cada labio entre los suyos, esperando paciente hasta que ella le invitara a entrar. Aunque ella, por lo visto, prefería exhalar lentamente y dejar que él se demorara en sus labios. Digamos que no, pensó Snape mientras tiraba firmemente del pelo de su nuca haciéndole levantar el rostro y sin despegarse de su piel bajó por su cuello besando la suave carne, mordiéndola quizá un poco más fuerte de lo que acostumbara.

_Eso va a dejarme marcas, señor Snape.

Como respuesta, Snape ladeó la cabeza de la muggle tirando de su pelo, volviendo a morder y luego calmó los arañazos de sus dientes acariciando con sus labios, sitiendo el pulso profundo y cada vez más acelerado de ella latiendo en la carótida. Ella posó sus manos sobre el ancho pecho del mago y le apartó para volver a buscar su boca... Digamos que no.

Severus volvió a girar la cabeza de ella para disfrutar del otro lado de su cuello, de su garganta, de su barbilla, de sus mejillas incluso, parando de vez en cuando para observar los labios de la muggle temblando en el vacío. Ella pasó su lengua por aquellos vacíos labios suyos, mordiéndolos a continuación.

_¿Eso hace cuando no me tiene?... Conteste...¿Se muerde los labios pensando en mí?

Tampoco es que pensara dejarla contestar porque ocupó con su lengua el lugar de la de ella, y con sus dientes hizo lo mismo invadiéndola luego sin contemplaciones, mientras seguía tirando de su cabello.

_¡Oh, señor Snape, podría alimentarme solo de sus besos!

_Tendré que besarla más, está muy delgada.

_Si sigue diciéndome eso, voy a acomplejarme y no me desnudaré más delante suya.

_Ni se le ocurra. Adoro cada uno de sus huesos. Pero ya me encargaré de rellenarlos un poco.

Sin dejar de sujetarla por la nuca, le rodeó con el otro brazo la cintura atrayéndola hacia sí.

El cuerpo de la muggle comenzó a temblar. Pero no de la manera que debería.

Snape se separó bruscamente buscando sus ojos.

_¿Qué ocurre?

Ella lo sentía siempre antes que él.

_ Es Bellatrix, está muy excitada por algo.

_Debo ir a Malfoy Manor.

La actitud de Snape había cambiado como de la noche al día.

_Espere, espere un momento.

La muggle sujetaba su antebrazo. La serpiente de su marca se retorcía mientras abría sus fauces. La piel burbujeaba bajo la mancha negra. Con aprensión, Demons puso la palma de la otra mano sobre la marca tenebrosa.

Snape la miraba ansiosamente y casi tuvo que sostenerla.

_ Les tienen. Están en la mansión. Potter, la chica y el pelirrojo. Han descubierto que tienen la espada.

_Debo ir.

_¡ESPERE!

_¿ESPERAR QUÉ? ¿QUÉ LLAMEN AL LORD?

La muggle susurró, "Winky" y al momento la elfina se apareció en el cuarto.

_¿Sí, mi ama?

_ Winky, ¿recuerdas ese elfo del que me hablaste, Dobby?, ¿sabes dónde está?, ¿podrías decirle que Harry Potter está en la mansión Malfoy y que necesita ayuda?

_Sí, por supuesto.

_Hazlo y...cierra esa puerta,..lo que sea..., que él_dijo señalando a Snape_ ...no pueda salir de aquí.

Con un crujido, la elfina desapareció.

Demons enfrentó a Snape que quería asesinarla con la mirada.

_¿Se puede saber qué ha hecho?

_Básicamente, intentar conservarle con vida.