Seiya camina lentamente con las manos en los bolsillos, lamentando su destino.
Ahora que comienza a sentirse feliz nuevamente sobre todo provocando a Tenoh debe acatar una orden que le destrozará la vida.
¿Por qué tuvo que venir la princesa Fireball a destrozarlo? Ese no fue el trato que hicieron en su planeta
La carretera desierta ofrece un aspecto para el romance, un romance que se le niega a él…
Absorto mira el cielo, la luna ilumina la calle privada que sube para llegar a la cabaña. En ese instante desea seguir camino abajo hasta llegar a la ciudad
Cuando se encuentra como a cien metros de la verja escucha repentinamente un ruido entre los árboles. Enfoca la mirada y logra ver a una mujer escondida de espaldas a la carretera. Está llorando por lo que no se entera cuando él sigilosamente se acerca para ver que se trata de...
-¡¿Tenoh?! –No la había visto antes frágil, llorando -¿Qué te sucede?
-Déjame en paz Kou que no estoy de humor –Se limpia el rostro con las manos. Él le ofrece su pañuelo –Guárdatelo, no necesito nada de ti.
Él la ignora, se agacha y seca sus mejillas con delicadeza a pesar que Haruka intenta esquivarlo.
-Si estás así por lo que hice esta tarde te pido disculpas. No fue mi intención ofenderte
-Siempre has querido ofender. Solo tu presencia es una ofensa,
-¿Podemos hacer una tregua? –Seiya se sienta junto a ella recostando su espalda a un árbol –En este momento no tengo fuerzas para discutir –Toma una rama y juega en el suelo pensativo –Se cumplirá el deseo que tanto anhelas.
Haruka voltea y en la tenue luz que la luna proyecta a través de los árboles puede absorber la tristeza en el rostro de su oponente.
-¿Qué sucede Kou?
El hombre suspira pesadamente
-Regresaré a mi planeta y entonces no volverás a verme jamás. Mi deber es estar junto a la princesa Fireball, a ella le debo obediencia y respeto –Arroja la rama a un lado y recuesta la cabeza al árbol cerrando los ojos -Ya puedes comenzar con tus burlas y sarcasmos. Hasta permito que hagas una fiesta para celebrar
El silencio que sigue a continuación es abrumador interrumpido por un grito de furia
-¡¿Así que te vas?! –Seiya se sobresalta al escuchar la ira en sus palabras -¿te divertiste y te marchas? ¡Y les dirás a los malditos paisanos tuyos como te burlaste de mí frente a todos mis amigos!
-Tenoh yo… -Intenta levantarse pero ella se lo impide sentándose a horcajadas sobre él
-¿Después de jugar al galancito te marcharás a disfrutar con tu princesita de caramelo? –Toma a Seiya de las orejas obligándolo a mirarla.
Él comienza a asustarse pensando que debió continuar su camino en vez de intentar auxiliar a la loca que parece querer matarlo en ese lugar solitario-
-¡Cálmate Tenoh!
Pero ella está sorda a todo lo que no sea la furia que la atenaza ¿Él quiso jugar en la tarde con ella? ¡Pues ahora es su turno!
-¡¿Acaso ella te besará así?! –Inclina la cabeza y lo besa como él lo hizo antes con ella, solo que este no es un beso sino que muerde el labio de Seiya alegrándose al escucharlo gemir. Nunca antes había sentido tanto calor en su cuerpo –O te acariciará el cabello de esta manera –metiendo sus dedos por su cabellera susurra las palabras apasionadas contra sus labios.
-Tenoh… ¡Haruka! –Seiya la toma por los brazos alejándola lo más que puede, se encuentra preso entre el árbol, el suelo y la rubia que vuelve a besarlo con fiereza.
Esta vez él no tiene voluntad y comienza a responderle. Haruka sonríe malévola al levantar la cabeza y ver su expresión atontada.
-¿Sentirás con la princesita de humo lo que sientes en este momento conmigo? –toma el cuello de la franela rasgándola.
-Tenoh… si no vas a continuar no lo hagas… -Ahoga un quejido al sentir como ella rasguña su pecho.
-¿Ella te tocará como yo? –Vuelve a besarlo al tiempo que suelta el cinturón y desabotona su pantalón. Está enloquecida -¿Te hará esto?
La sensación de sentirse dominado por la mujer que hasta hace poco creía que le gustaban las de su mismo género, pero que en ese instante le demuestra lo contrario hace que Seiya se una a la locura. Deja de ser participante pasivo para tocar sus senos por encima de la camisa que se puso cuando llegaron a la cabaña.
-¿Y tú? –Ronco le pregunta -¿Olvidarás esto? –Le abre la camisa y suelta el broche del brassier que para su fortuna está al frente - ¿Olvidarás que te besé así? –Toma sus senos y los castiga con besos posesionándose de sus pezones excitándose al escuchar los jadeos de la rubia -¿Borrarás de tu cuerpo mis caricias? –Acaricia sus cimas con los pulgares mientras muerde suavemente su cuello -¿Olvidarás que nos peleamos así? –Le quita la camisa y el brassier acariciando su espalda y acercando su pecho a su boca.
Repentinamente rueda sobre ella y la besa con fiereza, Haruka le responde con más ahínco, con desesperación se tocan se devoran. El resentimiento que nació hace más de dos años sale a relucir de extraña manera.
-Ya lo olvidé –pero suspira al sentir la lengua de Seiya saboreando su piel – ¡Hace tiempo lo olvidé!
Lo hala por el cabello exigiéndole que la bese a lo que él responde gustoso antes de levantar la cabeza y observar sus ojos nublados de pasión, le gusta verla sometida a él.
-¿Cuándo me marche volverás a sentir esto? –Le desabrocha el pantalón y mete su mano hasta sentir la piel delicada que esconde bajo su panty. Haruka se retuerce al sentir la caricia atrevida – ¿Otro te proporcionará el placer que te estoy dando? ¿Te enloquecerá como lo hago yo? –le empuja hacia atrás para besarla y saborear todo el interior de su boca.
-El ego inmenso de la estrellita musical ha hablado –Es lo que logra decir entre los besos -Ya te estabas tardando - Le muerde con fuerza el cuello dejando su marca delatora –Para las fans –le expresa delirante cuando el se queja.
-En este instante me interesa una sola fanática y le daré concierto privado.
-¡Sigue soñando maldita estrellita! –Ruge acariciando su cabello.
Seiya va dejando un reguero de besos en el cuerpo suave y sensual de la mujer que lo saca de quicio, lame cada centímetro de la piel descubierta de quien creyó que lo odiaba. Siente que enloquece con la fragancia que hasta ahora no sabía que podía atolondrarle sus sentidos haciendo que quiera poseer a la mujer de sus disgustos.
Que se vaya al diablo Michiru porque quiere a esta mujer para él los días que le quedan en la tierra.
-¡Mírame a los ojos y dime que no me extrañarás cuando me vaya! –Toma sus muñecas y las atrapa por arriba de su cabeza.
Ella intenta soltarse ante la necesidad que siente de besarlo, de tocarlo, de morderlo.
-¡No te extrañaré jamás!- Le miente descarada con los ojos cerrados, intenta soltarse. Cuando la besa ella muerde suavemente su labio y ríe ante el gemido del hombre -¿Olvidarás esto?
-Intenta olvidar esto –La besa con más pasión. Ya no aguanta las ganas de hacerla suya, de mostrarle que con él no se juega. Tal vez ya es su juguete y quiere que lo use. Tal vez… él es la víctima -¿Por qué eres tan deliciosa? ¡Te creí una peste infecciosa y en cambio… ¿Por qué no eres la horrible bruja que siempre creí que eras?
-Porque eres un zopenco ignorante –Gime al sentir como su boca juega con su ombligo –¡No conoces nada de mí y jamás te permitiré conocer!
Él le quita el pantalón de una sola vez junto con el panty para luego despojarse de su ropa. No piensan, no quieren hacer nada más que saciar su deseo de uno por la otra.
Seiya se acomoda sobre Haruka que lo espera anhelante y después de cerciorarse que está lista para recibirlo la besa y se introduce en ella con ímpetu.
Haruka grita asustada y abre los ojos al sentir un fuerte dolor que le indica que acaba de perder la virginidad.
-¿Aún eres virgen? –Seiya está impresionado mirando los ojos verdes de ella. Siente que se desinfla al pensar que le hizo daño -¿Por qué no me lo dijiste?
-¡Yo…! Yo no lo sabía -¿Cómo decirle que todos esos años pensó que había sido mancillada y por eso su comportamiento?
-¡¿Cómo que no lo sabías?! –Comienza a retirarse pero Haruka lo atrapa con las piernas.
Ella no quiere pensar en ese momento nada que no sea el hombre que le ha devuelto la tranquilidad.
Seiya observa detenidamente a la rubia, desciende la cabeza uniendo sus labios, al principio lo hace suavemente hasta que vuelven a devorarse y acariciarse.
-¿Qué pasa Kou? ¿Hasta acá es que puedes responder? – Susurra seductora entre besos.
-Tenoh, Tenoh. Sigues portándote groseramente con el hombre que te domina –Ella ríe pero su risa se convierte en gemido cuando Seiya comienza a moverse rítmicamente a la vez que la besa.
Haruka ya no siente dolor, solo sacudidas vibrantes que recorren todo su cuerpo. Sus caderas se mueven encontrándose con el empuje de su oponente.
-Te detesto… no sabes cuanto –Le dice entre gemidos –Sacas lo peor de mí… -Cierra los ojos y echa la cabeza hacia atrás al sentir que la mano de Seiya la toma de la cadera para tener mayor control
-Calla Tenoh –Suda, siente las uñas de Haruka enterrándose en los músculos de su espalda y bajan hasta sus posaderas obligándolo a apretarse más contra ella –Solo siente, solo disfruta.
Así continúan, provocándose, un duelo de palabras eróticas y cuerpos unidos, saturándose uno del otro hasta que ambos besándose llegan a la culminación de la carrera del éxtasis terminando agotados y sudorosos.
La luna es testigo de los cuerpos acostados entre los árboles. Seiya aún unido a Haruka levanta la cabeza para mirarla a los ojos.
-Me gusta como me odias, pero… ¿Cómo es que no sabías que eras virgen?
-Guarda silencio Kou que no estoy en este momento para tus impertinencias. Más bien permíteme respirar –Le dice aún temblorosa.
Seiya se aparta pero arrastra a Haruka para que sea ella la que esté inclinada sobre él. Le acaricia la espalda dándole seguridad y las gracias por haberle brindado el placer que juntos experimentaron.
-De haber sabido que nuestro enfrentamiento terminaría de esta manera te hubiera provocado mucho antes.
-Si dices lo que sucedió lo negaré y después te daré una paliza –Haruka se recuesta en su pecho, las caricias en su espalda la adormecen
-No me conviene decir lo que sucedió –Seiya vuelve a provocarla -¿Cómo explicar que tal vez me gusta la mujer de mis más terribles pesadillas?
Ella le acaricia el rasguño que le hizo en el pecho
-Sabes tan bien como yo que no te gusto y jamás te gustaré –Su voz vuelve a ser dura –Siempre has amado a cabeza de bombón y no dejarás de hacerlo.
Al decir esto se levanta, busca su ropa y comienza a vestirse dejando a Seiya confuso. Admira el cuerpo femenino desnudo bañado por los rayos lunares. Observa fascinado como se coloca el panty seguido del pantalón. Dobla y guarda el brassier en el bolsillo trasero del pantalón y se coloca la camisa para terminar poniéndose los zapatos.
-Debo apresurarme, pronto deberé reemplazar a Lita en la guardia –Seiya se levanta, intenta comprender los cambios de ánimo de la mujer que pelea hasta haciendo el amor. Al igual que ella se levanta y viste, pero cuando toma la franela se da cuenta que está inservible –Quiero que hablemos…
-No tenemos nada que hablar.
-Tenoh… -Seiya toca su brazo pero ella lo evade.
-¿Ya ves lo que hiciste? ¡Por tu culpa me duele todo el cuerpo! –Le dice furiosa
-¿Qué te sucede ahora? –Seiya pierde la calma – ¡fuiste tú quien me abordó! Te comportaste como una mujer experimentada por lo que no soy el único culpable al haberte hecho daño cuando te poseí. Debiste decirme que era tu primera vez para ser más suave contigo –Intenta tomarla en sus brazos pero ella lo repela -¿No entiendes que no puedes hacer esto y huir?
Haruka no quiere decirle que no está enojada con él, sino con ella por haberse dado cuenta en ese momento que el odio por él es que le gusta como hombre a pesar de que ama a otra mujer y va a casarse con una princesa. Michiru tiene razón, desde que lo vio le gustó pero saber que lloraba por Serena y la perseguía a todos lados provocó que desarrollara una aversión hacia él.
-Olvídalo Kou – Intenta no mostrar debilidad –Es hora de volver a la cabaña. No le digas a nadie lo que acaba de suceder.
Seiya logra tomarla del brazo cuando le da la espalda.
-No me vas a dejar con la duda cuando los dos sabemos que hemos compartido la experiencia más intensa de nuestras vidas –La atrae y vuelve a besarla. Ella le responde pero se separa rápidamente –tal vez nunca más sentiremos esto.
-Llegarás tarde. Te recomiendo que entres callado y rodees la cabaña. Busca un suéter que cubra la mordida de tu cuello –Le acaricia el lugar donde se ve claramente la marca de sus dientes. Impulsivamente lo toma del cabello besándolo largamente –Recuerda este momento cuando estés en la cama con tu princesita de hielo.
Seiya la observa alejarse sintiendo aún la necesidad de ella. Haruka Tenoh es una mujer extraña que produce algo de temor, pero debajo de toda la rudeza que proyecta al mundo es una mujer sensual y ardiente que causa adicción y algo más que no logra explicarse.
Él ha sido privilegiado con ser el primer y tal vez último hombre de su vida…
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Cabaña Chiba Tsukino
-¿Dónde has estado? –Setsuna le pregunta a Haruka que acaba de llegar. La observa detalladamente, tiene el cabello corto revuelto con grama y hojas secas pegadas. La camisa arrugada fuera del pantalón, lo más insólito es que en la base del cuello se ve la marca rosada de unos dientes -¿Te sucedió algo?
-Nada fuera de lo normal –Es lo que dice la rubia y se apresura al cobertizo a buscar la maleta de ropa que dejó la vez que estuvieron en el matrimonio de Serena y Darien. Necesita darse una ducha para intentar borrar… Nunca lo hará, para qué mentirse.
Cuando está abandonando el cobertizo, Seiya se le planta al frente.
-Debemos hablar –Espera pacientemente a que ella regrese y entra cerrando la puerta –No quiero que me mientas. Olvida el sarcasmo y la ironía ¿Por qué no sabías que eras virgen?
Haruka lo mira un instante y desvía la mirada.
-No es de tu incumbencia… -La voz resulta temblorosa.
-¡Demonios mujer! ¡Ya deja las poses y respóndeme!
-Hay secretos que me pertenecen solo a mí -Es lo que logra decir antes de cubrirse el rostro y llorar.
Seiya se apresura a abrazarla hasta que gradualmente se calma.
-Si no quieres hablar lo entiendo, pero creo adivinar. Estuviste involucrada alguna vez en un hecho de abuso sexual –Es una afirmación no una pregunta.
Haruka esconde el rostro en su cuello.
-No preguntes nada por favor. Y promete no decir nada de lo que sucedió, olvidemos todo esto y sigamos adelante
-Puedes estar tranquila guardaré el secreto, no porque me avergüence sino para protegerte. Pero debo decirte que el preocupado soy yo.
Haruka no comprende porque en sus brazos halla paz
-¿Qué tiene que preocuparte?
- Olvidamos protegernos –La rubia se separa un poco para mirarlo interrogante a los ojos. inmediatamente comprende y palidece…
