Ranma ½ no me pertenece.

Mas en momentos de desasosiego quisiera ser como Rumiko y portarme mal con los fans.

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Fantasy Fiction Estudios presenta

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El año de la felicidad

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En casa

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En un arrebato, con una especie de intuición que no sabía de dónde había salido, Akane se dirigió a la puerta de la casa. Deslizó la puerta corrediza solo un poco y observó el cielo cubierto de nubes, pronto llovería. Tomó uno de los paraguas que se amontonaban a un lado de la entrada y salió, deteniéndose en la vereda, mirando hacia ambos lados de la calle.

Atardecía ya y a aquella hora casi nadie andaba por esas calles. A los cinco minutos una lluvia fuerte empezó a caer y Akane abrió el paraguas, quedándose allí de pie. Los truenos retumbaban a su alrededor, pero ella continuaba allí, esperando no sabía qué… aunque sí lo sabía.

Hacía varios días que Ranma había salido de viaje, tras la supuesta cura para la maldición, que ahora sí funcionaría de verdad porque se trataba de las mismísimas aguas de Jusenkyo. Decían que, al mostrarse un incremento desorbitado en la cantidad de malditos de Jusenkyo en Japón, y sobre todo en Tokio, había comerciantes que se estaban encargando de traer diferentes aguas desde las pozas para revenderlas en Japón. Los precios eran elevados porque se trataba de contrabando, y los comerciantes no tenían un lugar fijo en Tokio, temiendo a la policía, por lo que solo se podía dar con ellos siguiendo una larga cadena de rumores, hasta llegar a la ciudad en la que realmente estaban.

A pesar de tener las circunstancias en contra, Ranma partió ilusionado, llevando consigo todos los ahorros de que disponía; alentado porque había hablado con caminantes que afirmaban que los comerciantes estaban en Shizuoka y se dirigían de Nagoya a Kioto. Akane no estaba muy convencida, pero comprendiendo lo importante que era aquello para su prometido, antes de que se fuera le pasó en silencio un pequeño sobre donde le daba un poco más de dinero.

Ranma, al abrirlo, la miró a los ojos sorprendido.

Akane bajó la cabeza.

—Cuídate, por favor, y vuelve pronto —le pidió.

Ranma apretó el sobre. Con energías renovadas cargó su mochila y se fue; ahora tenía que conseguirlo también por Akane, que había puesto sus esperanzas en él. No podía fallar.

Ya habían pasado casi dos semanas desde aquel momento, y salvo llamadas esporádicas de Ranma en donde avisaba que les había seguido la pista a los comerciantes desde Fukushima hasta Fukuoka, de norte a sur del país, no sabían nada más de él.

Akane se envolvió mejor en su grueso saco de lana, el viento comenzaba a soplar, trayendo más lluvia hacia ella; tuvo que torcer el paraguas para que el agua no le mojara la cara y el pecho. Debía entrar y tomar algo caliente, pronto comenzaría a mojarse y luego podría enfermar; pero algo la mantenía allí, su corazón le decía que esperara solo un poco más.

Cuando la lluvia amainó un poco y pudo volver a enderezar el paraguas, distinguió una figura que caminaba hacia ella. Por la falta de luz, a pesar de que las luces de la calle estaban ya encendidas, y la lluvia tan fuerte, no pudo distinguirlo de inmediato; pero luego, a medida que la persona se acercaba comenzó a darse cuenta de que llevaba un bulto detrás que parecía ser una mochila.

Akane empuñó la mano con que sostenía su abrigo sobre el pecho. La persona, despacio, se acercó más, Akane pudo ver una trenza recortada contra la oscuridad de la lluvia.

—Ranma… —murmuró la chica esperanzada.

Involuntariamente dio un par de pasos, para encontrarse más pronto de frente con aquella figura. Lo vio avanzar otro poco, cruzar por debajo de una de las farolas de la calle, que lo inundaron con su luz un instante. Akane dibujó una sonrisa. Ranma pasó por debajo de otra luz y volvió a sumirse en la oscuridad.

Akane dio otro paso, intentando no echar a correr hacia él mientras lo veía avanzar, un poco más cerca, cada vez un poco más. Hasta que lo tuvo apenas a unos pasos y pudo verlo andar con la cabeza gacha, el cabello rojo enmarañado por la humedad, su cuerpo pequeño, con la ropa que le quedaba grande, cargando la mochila.

Olvidándose del paraguas, Akane bajó los brazos y terminó con la distancia lanzándose hacia él feliz, envolviendo con los brazos a aquella pequeña mujer que era su prometido. Lo abrazó por el cuello, empapándose, pero sin importarle.

—Bienvenido a casa, Ranma —le dijo.

Ranma, que había perdido el ánimo hacía varios días, quiso apartarla, decirle que había fallado, que no era digno de ella, que de nuevo todo se había estropeado y el negocio de las aguas de Jusenkyo había terminado antes de que él llegara porque la policía se enteró de aquella venta ilegal y arrestó a todos los comerciantes. Quiso… de verdad quiso, pero sintió el calor de Akane a través de la ropa mojada, su abrazo estrechándolo aunque él hubiera fracasado y todavía fuera mujer.

Quiso… hasta que ya no quiso, y se dejó abrazar y consolar.

—Estoy en casa —murmuró.

Mientras, la lluvia seguía cayendo sobre ellos.

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FIN

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Nota de autora: Un corto romanticón y tierno, inspirado por el día frío y nublado que hubo ayer en Santiago de Chile. Espero que les haya gustado.

Dee-Dee Zednem: Muchas gracias; aunque no creo que esta historia tome el curso de las historias en inglés exactamente jaja. Besos.

Akasse-Rainda: Pues sí, tenés razón, es un tema muy complicado y quiero poder tratarlo como se merece, por eso tal vez tarde un poquito en continuarlo, pero lo haré. Y ante todo, por supuesto, Ranma ama a Akane y hace lo que sea por ella jeje. Besos. Cuidate vos también.

Haruri Saotome: Espero no decepcionarte con la continuación; seguro que serán cosas buenas. Saludos.

Fhrey: Pues así mismo decían cuando quisieron hacer el casino en Las Vegas, ¿no?, que iba a ser muy complicado y no iba a funcionar (esto me lo dijo Noham, porque yo no tenía ni idea sobre los mafiosos y Las Vegas XD). Por otro lado, como siempre tenés muy buenas ideas, ¿y sí, por una vez, la del embarazo inesperado no es Akane sino Kasumi? Jojojo. Saludos.

KityTyKitt: Bueno, yo creo que Ranma ama a Akane y le gusta estar con ella como hombre o como mujer jeje. Pero veremos cómo evoluciona esta historia. Besos para vos.

AkaneSayumi: Gracias, y bienvenida; habrá de todo por aquí, espero que te sigan gustando las historias. Te mando un saludo.

Yui: Pues sí, Akane lo ama como sea; y él la ama, son tan lindos ellos. Pero ¿escenas candentes?, ¿quién dijo eso? Jejeje. Besos.

Ivarodsan: OMG! Nooo, lo siento si alguien se decepciona, pero no se trata de Ranma andando con hombres porque de pronto se sienta mujer. Se trata de plantearse otras cosas. Ranma chica es mi personaje favorito, y justamente me gusta tanto porque es mujer, pero tiene ese trasfondo de ser hombre (porque es Ranma), y eso le da como una fuerza, no sé, amo a la pelirroja, no le haré nada malo a ella :) Besos.

Mkcntkami: Nah, no creo que le guste ser mujer; pero es justamente eso lo que tiene que descubrir. Gracias por leer. Besos.

Amigocha: Bueno, pues quería explorar un poco este tema; Ranma está buscando respuestas, por eso se fue siendo mujer. Besos.

Litapaz: Veremos qué es lo que le ocurre al volver. Besos para vos.

Gracias a todos por leer. Nos vemos mañana con otra historia.

Romina