CAPITULO 50
ACTUALIDAD.
Lunes 14 de abril de 1930.
Colegio.
Ricky Grandchester.
– ¡Emma! – La llamo Ricky con una enorme sonrisa cuando sonó la campana para salir a recreo, todos sus demás compañeros ya habían salido del salón de clases.
– ¡Ricky! ¿Salimos a jugar? – Decía mientras cerraba sus libros y los metía debajo de su pupitre.
– Sabes, este sábado es mi cumpleaños y quiero invitarte a mi fiesta de cumpleaños, – Dijo entregándole la invitación. – tú eres la primera a quien invito. – sonrió y sin evitarlo se sonrojo un poco.
– ¡Wow! ¡Esto es maravilloso! – Exclamo viendo la invitación, era un sobre con el Escudo de Armas de la Familia Grandchester, la abrió cuidadosamente y vio la dirección. – Esta invitación, no es como las demás invitaciones de cumpleaños… – tartamudeo. – yo no sé si pueda ir a tu cumpleaños Ricky…
– ¿Por qué no? – Pregunto un poco desilusionado.
– Tú ya sabes, y mi madre… bueno… ella es en realidad….
– Oye, nadie de aquí sabe eso, – la interrumpió ya que sabía lo que iba a decir – comprendes, todos mis amigos del Colegio saben que eres una Grandchester al igual que nosotros, eres un familiar lejano, tu tutor ahora es el Duque quien te ha apoyado, además mi abuelo puede llevarte a la fiesta. Ya que va a ser en el Palacio Grandchester, Residencia oficial del Duque.
– Gracias Ricky, – Sin evitarlo ella repentinamente le dio un beso en la mejilla y salió del salón cantando de felicidad.
– Voy a entregar más invitaciones a mis amigos – dijo tocándose la mejilla pues le agrado la sensación de que Emma lo besara.
– Está bien, yo voy a salir a jugar.
Avon Stratford, School.
– Marques de Grandchester es un gusto tenerlo aquí, ¿A qué debo su visita? – Decía el Director del Colegio quien estaba realmente sorprendido de que un hombre de su jerarquía estuviera en su escuela.
– Bueno, en realidad estoy buscando un Colegio cerca de mi casa para que asistan mis dos hijos aquí.
– ¿Me está diciendo que desea que sus dos hijos asistan a esté Colegio?! – Pregunto algo incrédulo – Realmente es muy alagado, usted sabe que este es un Colegio privado aunque no exclusivo.
– Me agradan las instalaciones, los grupos no son muy grandes, está en medio del bosque y tiene grandes hectáreas para que los niños corran en los recreos, investigue y el nivel educativo es muy bueno y lo principal que está a 5 minutos de la casa.
– Para nosotros será un gran honor que sus hijos asistan a este Colegio a estudiar en el próximo ciclo escolar, ¿Qué grado cursaran? – pregunto sacando unos documentos para comenzar la inscripción.
– Mi hijo Richard cursará el cuarto grado y mi hija Margaret cursará el segundo grado…
Londres.
– ¿Qué pasa Richard, te veo cabizbajo? – decía Eleonor en el vehículo para recoger a sus nietos del Colegio. – ¿Ocurre algo malo?
– La semana pasada pidió Terruce los documentos del Colegio de los niños, y hoy el Director del Colegio de Stratford me ha llamado para decirme que el Marques ha inscrito a sus hijos para el próximo Ciclo Escolar… ya no vendrán a estudiar aquí en Londres… - decía apretando los puños fuertemente.
– Richard… – dijo con tristeza Eleonor.
– ¡Terruce, desea alejarme de mis nietos! Sabía que si él se enteraba de esto iba a ser muy vengativo.
– Dale tiempo, aun no asimila la situación.
– ¡Sabes que me ha prohibido ir a la fiesta de cumpleaños de Ricky! ¡Va a ser en el Palacio! No desea que se rumoren chismes… ¡Además Regina no desea que pise la Residencia oficial!
– ¡Es tu casa Richard! El hogar donde has vivido toda tu vida.
– No, me he dado cuenta que no, mi departamento donde vivo contigo es mi hogar – dijo dándole un beso en los labios.
– Ya es casi la hora que salgan los niños del Colegio y tú tienes lápiz labial en los labios – dijo Eleonor limpiando el labial que le había dejado por el beso apasionado. – el trafico está muy pesado. ¿Crees que lleguemos a tiempo?
– Espero que sí, sino lady Margaret nos va a regañar por llegar tarde. – Ambos se rieron fuertemente.
COLEGIO.
Emma estaba sentada en unas bancas esperando que llegaran por ella, mientras que esperaba saco de su mochila un cuaderno donde había metido la invitación de Ricky, pasó con sus dedos el Escudo de Armas que estaba grabado sobre el sobre. Nunca le habían dado algo tan hermoso… e instintivamente se la llevo al pecho y suspiro profundamente.
– Hola Emma, – saludo Maggie viendo que el vehículo de su abuelo o de su padre no había llegado todavía – ¿Qué es lo que tienes en el pecho? – Pregunto con curiosidad y vio el sobre que tenia ella. – ¿Qué haces tú con un documento que tiene el Escudo de la familia? – Pregunto algo enojada.
– Ahhh ¿Esto? Esto me lo dio Ricky, es la invitación de cumpleaños, ¡Me ha invitado a su fiesta! – dijo con una enorme sonrisa en los labios.
– ¡¿Tú?! ¡No puedes ir! ¡No puede ir la hija de una sirvienta como invitada a la Residencia oficial, cuando van a estar todos mis tíos y primos!
– Pero Maggie pensé que éramos amigas. – dijo algo triste y decepcionada pues creía que se estaban llevando mejor.
– ¡Claro! En el departamento de mi abuelo, quien no ha nadie más que Ricky para jugar y no aburrirme, ¿Qué le voy a decir a mis primos y amigas? ¡Que ahora tengo a una amiga que es la hija de la sirvienta! – Decía mientras le arrancaba la invitación y la rompía en dos, cuando de repente sintió una bofetada que le había volteado el rostro fuertemente.
– Vamos al vehículo jovencita, ¡Ahora mismo! – Grito el Duque que había escuchado la conversación y a lado estaba también su escolta personal Alfred. – Emma ¿Aun no sale Richard del salón de clases?
– No, Ricky aun está repartiendo las invitaciones para su cumpleaños – dijo temerosa y viendo que Maggie lloraba en silencio y sobándose la mejilla.
– Bien, voy a esperarlo, Alfred puedes llevarte a Margaret y Emma al vehículo mientras espero a Richard.
– Si mi lord. – dio una inclinación y tomo de los hombros a Maggie. – Mi lady me acompaña hasta el vehículo – dijo ya que Maggie se había volteado pues no deseaba que sus amigas quien también salían vieran que estaba llorando, solo asintió con la cabeza y salió rápidamente para que nadie la viera, mientras Emma recogía la invitación que estaba en el suelo rota en dos pedazos. Llegaron y Alfred le tendió un pañuelo a Maggie para que se limpiara las lágrimas. Eleonor no dijo absolutamente nada cuando vio la mejilla de Maggie. Minutos después Ricky llegaba junto con el Duque.
– ¡Estoy muy emocionado! Hoy entregue todas mis invitaciones de cumpleaños. – dijo entrando al vehículo cuando vio a Maggie llorando y Emma estaba en completo silencio. Y Eleonor le respondía a su saludo con una sonrisa preocupada, así que sintió el ambiente tenso y decidió no hablar en el camino.
Parlamento de Westminster, Cámara de Lores.
– Llegas tarde Grandchester – decía un hombre canoso con una sonrisa burlona cuando lo vio llegar.
– Tenía cosas que hacer – dijo Terry entrando a su despacho y viendo los pendientes que le había dejado Laura su secretaria ya que había salido a comer.
– ¿Sabes? – Dijo el hombre sentándose en el escritorio frente a Terry – Ahora sé por qué decidiste renunciar del Parlamento y dejar el Ducado.
– ¿Así? – Preguntaba mientras veía algún documento o tomaba un expediente. – ¡Qué bien!
– Y también sé por qué ahora toda la familia Grandchester le ha dado la espalda al Duque. – Terry levanto la mirada de los expedientes y lo miro fijamente. – sé que tu padre tiene una amante de mucho tiempo y que los abandono por vivir con su amante.
– ¿Una amante? ¡Wow que sorpresa! – Sonrió irónicamente – Conde de Essex, mi padre ha tenido muchas amantes a lo largo de su vida, no es ningún secreto. No me diga que usted es completamente fiel a su esposa la Condesa de Essex que es una gran amiga nuestra y de toda la familia Grandchester.
– Si, ese no es el caso realmente… sino ¡Quien es la amante de su padre! – Ahora él que sonreía irónicamente era el Conde – Me ha llegado a mis oídos quien es su amante.
– ¿Así? ¿Y me puede decir quién es esa mujer?
– Tú has de saberlo perfectamente… sus iniciales son E.B. – sonrió burlonamente – La famosa actriz Eleonor Baker. – Terry miro fijamente al hombre que estaba frente a él. – y se sabe que tiene un hijo bastardo, tu padre.
– Cuida bien tus palabras Conde de Essex, puedes arrepentirte de lo que hablas.
– Bueno solo digo las buenas nuevas, mi fuente es muy confiable.
– Creo que alguien te está tomando el pelo, ya que eres muy incrédulo con lo que te dicen.
– Bueno, la fuente es de tu madre, la Duquesa de Grandchester, que ya no aguanto más y pide la Residencia oficial como pago a todas sus humillaciones e infidelidades… pero tú eso lo sabes perfectamente.
– ¿Mi madre te dijo que la amante de mi padre es la actriz de Broadway Eleonor Baker? – Se carcajeo – ¡Por dios! Eso es divertido.
– En realidad no me dijo ella, sino el juez Wilson quien lleva el caso, le dio como prueba una carta y firmada con sus iniciales y tú sabes que yo tengo acceso a información ultra confidencial. Solo me pregunto ¿Quién será el bastardo? ¡Wow es increíble que tengas ahora un hermano bastardo! – Terry lo tomo de su corbata fuertemente casi como estrangularlo.
– Ten mucho cuidado con lo que hablas o como lo dices, si no deseas que me declare como tu peor enemigo Essex, tengo mucho poder y puedo hacer que te arrepientas si sigues metiendo tus narices en los asuntos de la familia. Así que ten mucho cuidado con lo que comentas.
– ¡Suéltame Grandchester! Además no soy el único que tiene acceso a esa información, todo Londres habla de eso, es el chisme de la semana. – Terry lo soltó y el Conde trato de acomodarse la corbata. – mejor me voy antes que trates de asesinarme por culpa de algo que yo no tengo vela en el entierro. – dijo saliendo del despacho de Terry y en ese momento llegaba Laura de su hora de comida.
– ¡Laura! – Gritó.
– ¿Si mi lord? – Decía preocupada por el tono de voz que utilizaba.
– Tráeme una copia del expediente de la Duquesa de Grandchester vs del Duque de Grandchester, Juez Wilson. ¡Ahora mismo Laura!
Dos horas más tarde.
Departamento del Duque.
– ¡¿Qué te paso princesa?! – Pregunto alarmado Terry viendo que su hija tenía un poco morado e hinchada su mejilla, cuando recogió a sus hijos ya en la tarde.
– Mi abuelito me dio una bofetada papito, – se acerco a él abrazándolo, Terry instintivamente se puso furioso, nunca creyó que le diera una bófeta y tan fuerte, se puso en cuclillas para estar a la altura de su hija y miro seriamente a su hija para que le dijera el motivo. – fue… porque dije algo malo referente a Emma… lo lamento mucho, ¿Estas enojado conmigo papá?
– Voy a hablar con él ahora mismo para que me explique. – decía mientras abrazaba a su hija y le daba un mimo en su mejilla lastimada.
– Marques, – dijo Esmeralda la mucama un poco perturbada pues había visto lo que había ocurrido y todo por su hija Emma. – No sé qué ha pasado… pero quiero disculparme por el golpe proporcionado a su hija… – la mirada de Terry era muy severa y eso ponía aun más nerviosa a Esmeralda. – ya que fue por causa de mi hija que…
– No tiene por que disculparse, ya que usted no la ha golpeado… – hablo secamente y levantándose para mirarla fijamente a los ojos. – Conozco el comportamiento de mi hija perfectamente, aunque no aplaudo lo que le ha dicho o hecho a su hija, tampoco es motivo de lo que ha hecho mi padre.
– Yo lo lamento… – dijo la empleada sin saber que decir o que hacer, Terry simplemente la dejo y se dirigió al despacho de su padre. Los gritos del Duque y del Marques se escuchaban por toda la sala era claro que su relación entre ellos ya no era nada cordial.
Esmeralda ya no deseo escuchar más y se fue donde estaba su hija en el cuarto de servicio.
– ¿Quiero que me expliques por qué el Duque golpeo a su nieta? – En pocas palabras Emma le explico lo sucedido. – ¡Estás tú loca Emma! ¡¿Cómo piensas ir a esa fiesta?!
– ¡Ricky me invito! – Le enseño la invitación que la había pegado ya cuidadosamente y no se veía que estuviera rota a simple vista. – Si el Duque la bofeteo es porque me arrebato mi invitación de las manos y la rompió, no tenía ningún derecho de hacer eso.
– Hija – la tomo de los hombros y la miraba directamente a los ojos – ¡Estas fuera de lugar! Y he visto como miras a Ricky… no quiero que te ilusiones de él.
– ¡¿Mamá de que hablas?! Ricky es mi amigo nada más.
– No quiero ni imaginarme lo que esto pueda ocurrir entre el Duque y el Marques, ¡Estaba furioso el Marques! Y los gritos entre ellos eran espantosos. – Esmeralda vio a su hija mientras ella miraba con ojos soñadores la invitación. – ¡Hija olvídate de ir a esa fiesta! ¡No vas a ir!
– ¡¿Por qué no mamá?! ¡Ricky me invito! – decía ella con lagrimas en los ojos.
– Pues no iras y no se hablará más, no quiero que vayas ¡Me comprendiste!
– ¡No, no te comprendo!
Despacho del Duque.
– Lo que le has hecho a mi hija lo pagarás muy caro Duque. – decía Terry con ojos amenazadores.
– ¡No me amenaces Terruce!
– No es una amenaza, es una advertencia y solo estoy esperando que termine el ciclo escolar para llevarme a mis hijos a otro Colegio. Porque aquí en Londres ya no estudiaran y menos vendrán a este departamento. – Salió del despacho azotando la puerta fuertemente, Ricky y Maggie quien estaban ahí sabían que desde hace un tiempo que su padre y su abuelo no se dirigían la palabra y eso en gran parte los hacía sentir confundidos los niños.
– Por tu culpa mi abuelo y mi padre están peleándose, ¡Hasta aquí se escuchan sus gritos! – Decía Ricky entre enojado y triste pues no le gustaba que se pelearan ellos.
– ¡¿Mi culpa?! – Exclamaba lastimada Maggie, pues ella creía también que era su culpa de que su abuelo y su padre ya no se hablaran – ¡Yo no comprendo por qué la invitaste! – Decía cuando se abrió la puerta de su habitación repentinamente.
– Niños vámonos ya, es tarde. – Decía Terry sumamente enojado.
En el camino a casa que eran casi de dos horas hasta llegar a Stratford Avon se fueron en completo silencio, Terry no decía absolutamente nada y los niños vieron que aunque él no decía nada, su comportamiento corporal era que estaba realmente furioso, así que los niños tampoco decían nada pues no querían molestarlo.
Residencia Stratford Avon.
– ¡Diana! – Gritaron los niños cuando vieron que su nana había regresado de sus largas vacaciones, – ¡Estoy muy feliz que estés de vuelta! – decían los niños entusiasmados.
– Igual yo… mis niños, los extrañe muchísimo. – su niñera les daba un abrazo afectuoso igual que muchos besos en las mejillas.
– Mi lord – Decía la cocinera entrando a la sala – ¿Desea algo de comer?
– Si Jenny, no he comido nada en todo el día, voy a estar trabajando en el despacho, llévamelo ahí por favor.
– Si mi lord, en un momento le llevo su cena al despacho.
– Por cierto ¿La señora aun no ha llegado?
– No, llamo hace una hora, dijo que tenía mucho trabajo y que llegara como a las ocho de la noche.
– Bien, gracias. – dijo Terry pasando de largo sin saludar a Diana quien no la había visto desde diciembre y entrando a su despacho.
Minutos después un triste Ricky tocaba la puerta del despacho de su padre.
– Adelante. – decía Terry mirando la copia del expediente que le había dado Laura referente a sus padres.
– ¿Papá puedo hablar contigo? – Preguntaba tímidamente Ricky.
– Si pasa, ¿Ocurre algo malo?
– ¿Por mi culpa te peleaste con el abuelo?
– ¿De qué hablas mi amor? – retiro la vista del expediente para ver a su hijo.
– Por haber invitado a Emma a mi cumpleaños.
– Hijo tu puedes invitar a quien tú quieras, ¡Es tu cumpleaños! Pero me extraña que la hayas invitado.
– Se me olvido que mis tíos, mis primos y toda la familia Grandchester van a estar ahí presente, solo pensé en mis amigos del Colegio y ellos saben que es un pariente lejano y que su tutor es el Duque de Grandchester.
– ¡¿Tus amigos del Colegio piensan que Emma es una Grandchester?! Vaya que dadivoso es el abuelo. – dijo con ironía aunque Ricky no lo percibió.
– Me dijo el abuelo que la está ayudando por qué es una buena estudiante. Hasta estuvo en el cuadro de honor, no le gustaría que fuera mucama como su madre…
– Si vi también sus notas y me sorprendió que tú tengas tan malas notas… cuando tú eres bisnieto de los Reyes de Inglaterra.
– Creo que es mejor retirarle la invitación a Emma después de todo, – dijo cambiando de tema, ya que no deseaba hablar de sus notas escolares – mis abuelos van a estar allá y mi abuela no le agradara que la hija de la mucama esté como invitada y menos mis tíos o mis primos que son muy selectivos.
– No te preocupes por Emma, cariño – le dio un mimo en su mejilla – Esmeralda no tiene mucho tiempo trabajando para los Grandchester y nadie conoce a Emma. Solo preséntala como amiga del Colegio.
– Gracias papi. – le dio un abrazo y un beso afectuoso.
– Ve a jugar porque en poco tiempo iras a la cama ya que mañana hay Colegio.
– Si – mientras salía Diana entraba con la cena.
– Mi lord, permiso he traído su cena. – Terry le dio un asentamiento de cabeza.
– ¿Desde cuándo sirves la comida?
– Le he pedido a Jenny traerla ya que deseaba hablar con usted, mi lord.
– ¿Cómo ha estado su madre? ¿Ya está mucho mejor de la operación?
– Si, ella está mucho mejor… gracias por preguntar.
– Diana, sabes algo que no me gustan de las personas – dijo mirándola fijamente a los ojos. – las personas mentirosas.
– No comprendo.
– Diana, tú como yo sabemos que tu madre nunca estuvo enferma ni de una gripa y menos la operaron…
– Marques… – dijo sorprendida
– Dime una cosa ¿Para quién demonios trabajas para el Duque o para mí?
– Para usted señor.
– Y desde hace cuatro meses se que le ha pagado el Duque su sueldo integro.
– El Duque me pidió el gran favor de que no trabajara por un tiempo ya que deseaba pasar una temporada con sus nietos… y con E.B.
– ¿Por qué no decirme la verdad? ¡Yo hubiera estado de acuerdo!
– El Duque me pidió que no le dijera, mi lord.
– ¡Diana está usted despedida! – Diana sintió que un balde de agua helada caía sobre de ella.
– ¡No me despida! Por favor necesito del trabajo.
– Nunca debió de mentirme. Ahora tome sus cosas y márchese, no deseo verla más aquí.
– Deme un mes, una semana mientras pueda conseguir un trabajo… por favor… se lo suplico mi lord. – rogaba.
– Diana ya que es de noche puede quedarse hasta mañana, despídase de los niños que ya no trabajara más aquí y sígale mintiendo a ellos como lo ha hecho.
– ¿De qué habla?
– Sabes que Ricky me pidió que yo la apoyara con los gastos médicos de su madre, y que la trajera aquí para que estuviera presente de alguna recaída, y que todas las noches pide a dios para que la mamá de su niñera este mejor…
– Lo lamento tanto.
– Emilia la liquidara mañana a primera hora, ahora retírese de mi presencia.
– Gracias por todo, y lamento profundamente haberlo decepcionado. – dijo con lágrimas en los ojos y saliendo del despacho.
– ¿Qué ha pasado? – Pregunto Emilia y Jenny mientras la vieron salir llorando.
– El Marques me ha corrido, no desea que trabaje más para los Grandchester. – se abrazo a ellas.
– ¡Qué! ¿Pero por qué?
– Carol, te pido este gran favor, no puedes negarte… siempre te he apoyado y siempre que me has necesitado he estado contigo. – decía Terry por teléfono a su Hermana Caroline.
– ¡¿Estás tú loco Terruce?! No puedo hacer eso… es estar traicionándola.
– Es el único favor que te he pedido… cuando tú me has pedido demasiados… además ¿Qué pierdes tú?
– Perfecto voy hacerlo, pero nadie sabrá que fui yo… ¿Comprendiste?
– Eso es todo lo que deseaba escuchar – dijo Terry con una gran sonrisa en los labios – Gracias hermanita… te quiero mucho.
– Yo también hermano, adiós. – dijo colgando el teléfono.
Vas a pagar muy caro lo que has hecho, tu obra de caridad será tu perdición. – pensaba Terry viendo la carta que había llevado la Duquesa al juzgado para reclamar los derechos del Palacio Grandchester.
CONTINUARA…
