Esta historia contiene lenguaje violento y obsceno, escenas fuertes tanto de violencia como de sexo.

Los personajes, salvo alguna excepción, pertenecen a CAPCOM.

Algunos detalles, como pueden ser escenas, diálogos o escenarios, pueden estar inspirados o tomados de alguno de los juegos o similares.

Se aceptan dudas, sugerencias y criticas constructivas con fundamento, esto es para pasarlo bien entre todos, recordar que yo no soy escritora.

Capítulo 50

Sherry pisó instintivamente el acelerador a fondo mientras Jake tocaba sus manos al dirigir la dirección del vehículo, perdiendo inmediatamente el control del mismo.

Durante unos metros lograron esquivar los árboles al salirse de la carretera, contemplando como el fuego comenzaba a devorar lo que veían en su camino, fruto del cohete que habían lanzado los hombres de Umbrella. Finalmente, y sin poder remediarlo, el coche fue a chocar contra un gran árbol a una velocidad más reducida, aunque igualmente veloz, gracias a la reacción rápida de la agente. Tras la colisión comenzaron a escucharse los gemidos doloridos del trío.

-¿Estáis bien? –Murmuró Amy desde el asiento de atrás mientras se desabrochaba el cinturón y se inclinaba hacia delante, vislumbrando como piloto y copiloto sufrían magulladuras y cortes en el rostro y manos.

-Rápido, tenemos que salir de aquí; No tardarán en encontrarnos. –Intervino Sherry tratando de arrancar el coche, albergando una leve esperanza de que funcionase.

-Sherry, tu brazo...

Al susurro de Jake todos miraron hacia el brazo izquierdo de la rubia, en el cual se hallaba atravesado un trozo de luna delantera. Amy y Jake abrieron los ojos como platos cuando la joven, con total frialdad, se lo sacó a bocajarro.

-¡No, te desangrarás! –Gritó con total espanto la morena, inclinándose sobre la joven para detenerla, llegando tarde.

-Tranquilos, ¿veis? Se me cura sólo. Yo también soy medio mutante. –Agregó mirando levemente a Jake, esbozando una leve y triste sonrisa. –Venga, tenemos que salir del coche y preparar una estrategia, o nos matarán.

Acto seguido, todos bajaron del vehículo sacando sus armas, comenzando a escudriñar el horizonte en busca de los enemigos, que se escuchaban a lo lejos.

-Jake, tienes que irte y esconderte. No podemos arriesgarnos.

-¿Estás de broma? No pienso largarme y dejaros aquí. Pelearemos juntos.

-Sherry tiene razón, tú eres su objetivo, es muy arriesgado...

-Alto, alto, para el carro. No soy un inútil. Se defenderme y cuento con el extra de mi súper sangre, ¿recordáis? Es más, es muy posible que peleé mejor que vosotras incluso. Dejad de decir chorradas. –Acto seguido, el pelirrojo desvió la vista de las jóvenes y se concentró en poner todos sus sentidos en anticiparse a los hombres de Umbrella, quienes ya estaban cerca.


Leon observaba el cielo brillante del mediodía desde la pequeña ventana que tenía la lado, pensando en que ya debían de quedar un par de horas para aterrizar en la base aérea del edificio secreto del gobierno estadounidense.

¿Seguirá allí Amy? Pensó automáticamente arrugando el entrecejo sin saber muy bien si de veras le gustaría encontrársela de ser así, ya que su corazón se disparaba sólo con pensar en la pequeña posibilidad de encontrársela de nuevo. Joder, tengo que aclararme de una puta vez, esto está muy mal.

Mientras el rubio seguía mortificándose con aquellos pensamientos, miró hacia la zona de la cabina donde se encontraba Ada de pie hablando en chino por un teléfono móvil que no era el que usaba normalmente. Se fijó en que la mujer permanecía seria e impasible, abstraída totalmente en sus conversaciones, las cuales ya llevaban un rato ocupándola.

-¿Te encuentras bien? Pareces intranquilo. –Le interrumpió la voz de Kim, quien se encontraba frente a él sentada en un rígido banco de madera del avión militar.

-Tengo muchas cosas en la cabeza, es sólo eso. –Contestó tras un leve suspiro, apartando la vista de Ada. Su hermana la observó durante unos breves segundos mientras hablaba de nuevo.

-Sí, igual que ella... Pero aún así se nota que son cosas distintas, lo tuyo no tiene que ver con el trabajo, se nota en tu cara. –Dijo con total tranquilidad mientras fijaba sus ojos verdes en los del hombre. Leon no pudo más que sentirse desnudo ante aquel comentario, pensando en que se notaba que ambas mujeres eran familia.

El silencio se hizo protagonista entre los dos, hasta que Leon volvió a centrarse y continuó hablando, aunque desviando el tema.

-Contéstame a una cosa. Tu hermana siempre ha sido tan... –El rubio no sabía cual de todos los adjetivos utilizar, uno solo no podía describir la personalidad de la asiática, pero Kim en seguida completó su frase de forma certera.

-¿Misteriosa, fría, independiente...? –La morena hizo una pausa, y tras sonreírle continuó-. Sí, Leon. Ya desde niña era así, iba a su rollo y no le gustaba compartir sus pensamientos ni sentimientos con nadie. Tampoco ha sido nunca muy cariñosa, aunque quizás si ella hubiera sido la hermana mayor lo hubiera sido más. Nuestros padres murieron a una edad temprana, eran campesinos, se dedicaban al cultivo de arroz y no gozaron de buena salud. Ada lo pasó peor que yo cuando nos quedamos huérfanas y a mí me toco hacer de madre, porque era aún una niña. Ahí fue cuando sentí que de veras se abrió a mí y me dejó entrar en su mundo. En cuanto cumplió la mayoría de edad me dijo que se iba de China a buscar un buen trabajo y a conseguir llegar alto. Desde luego lo ha conseguido, aunque saber que siempre está en peligro no me gusta para nada.

-Ella lo eligió, no se puede hacer nada contra su voluntad.

-Por supuesto. Además, ser espía está hecho para ella... Aunque volvió a convertirse en aquella niña desconfiada y totalmente independiente –Murmuró con tristeza–. Pero bueno, es la única forma que conoce de vivir, de ser; No la culpo por nada, siempre me ha demostrado su amor.

-Me sorprende tanto escuchar decir esas cosas de ella. El día en que despertaste tras tu rescate, cuando te abrazó con aquel sentimiento, creí estar ante otra Ada diferente.

-Ella también es humana, Leon. Y por si no te has dado cuenta, y no te achaco a ti la culpa, Ada también demuestra su amor hacia ti. Eres la única persona que he visto que la importe tanto como para demostrárselo. Te quiere, estoy segura.

Leon sintió una punzada de dolor en su pecho causada por la culpabilidad. Recordó de inmediato lo que Ada le había dicho antes de salir hacia Washington. Había sido tan comprensiva al revelarle que estaba confundido con sus sentimientos... Kimira tenía razón, Ada no se comportaba así con cualquiera, se le había declarado, no era algo nuevo, pero a pesar de aquello, él estaba comportándose como un egoísta e insensible. Con ella y con Amy.

¿Sólo he jugado con ellas? Se preguntó interiormente mirando de soslayo a la mujer del vestido rojo. No... ¡No! Las quiero a las dos, todo el dolor ha sido causado inconscientemente, aunque claro, de eso ellas no tienen la culpa... Lo mejor que puedo hacer es quedarme solo, definitivamente.

De pronto comenzaron a sentir como el avión empezaba a descender al haber llegado por fin al destino. Leon, aún meditabundo y con una mueca de tristeza y seriedad en su rostro, miró de nuevo a Ada mientras continuaba cavilando, está vez, tratando de marcar en su retina a la mujer para tratar de no olvidarla jamás


Jake contemplaba con total detalle como avanzaban los mercenarios de Umbrella debajo de él, pues se había subido a uno de los árboles del lugar para esperar el momento propicio, y al hombre propicio. En cuanto vislumbró al portador del RPG pasar bajo sus pies en la parte trasera y descubierta del jeep, se lanzó sobre él partiéndole el cuello con maestría y velocidad, haciendo que inmediatamente después comenzaran a sonar tiros, procedentes del vehículo que seguía al primero.

Sherry y Amy salieron de detrás de unos matorrales y comenzaron a disparar a los pasajeros de los Jeep, poniendo máxima prioridad en cubrir al pelirrojo, quien se desenvolvía sin problemas, esquivando golpes y cubriéndose del tiroteo.

Amy descubrió segundos más tarde que Sherry había cambiado de posición, hallándose corriendo rápidamente hacia Jake para evitar que un enemigo rezagado apuñalara al joven por detrás. La rubia, al ver que en ese momento se hallaba sin balas, saltó sobre el pelirrojo derribándolo, llevándose por él el golpe. Amy actuó deprisa disparando al último enemigo.

-¡Sherry! –Dijo el chico alarmado, sin recordar que la chica estaría bien. Posicionándose de rodillas junto a ella, levantándola después de quitarle el cuchillo.

-Tranquilo, me curaré en unos minutos. –Añadió sonriéndole dulcemente con una mueca de dolor en el rostro, para después tratar de incorporarse.

Jake de repente cambió su semblante a seriedad y algo de enfado mientras observaba como la rubia se ponía en pie comenzando a recuperarse. Habló rompiendo el silencio con enojo mirando a las dos jóvenes magulladas y ensangrentadas.

-Vamos ahora mismo a hablar con quién haya que hacerlo para detener este plan de mierda –al contemplar el rostro de las jóvenes, el pelirrojo siguió hablando con el mismo enfado–. Sí, joder, ¿para qué vamos a estar huyendo si podemos enfrentarnos a ellos? a mi padre... ¿No es eso lo que quiere? ¿Encontrarme? Pues vamos a pararle los pies en vez de escondernos como ratas, ¡ya veis que no sirve más que para que acabemos heridos!

-Jake, las cosas no son tan fáciles, nosotros no tenemos el mando... –Intervino Sherry con tono sereno, acercándose al joven para tranquilizarlo.

-¡Pues hablaré con quién lo tenga! Dame tu móvil, Sherry, y pásame con tu superior para que nos recojan y lleven a esa puta sede secreta de inteligencia americana de la que sólo debíamos haber salido para matar a mi padre.

La joven se quedó paralizada durante unos segundos, para después sacar lentamente el teléfono y obedecer al pelirrojo, entregándoselo tras haber marcado el teléfono de uno de los ministros americanos.

¡Espero que os guste! muchas gracias por vuestros comentarios!