Umi-chan miraba con mucho pesar y tristeza por la ventana. Apenas había dormido, y mucho menos había probado bocado del desayuno que su madre le había traído. Sus parpados estaban hinchados, sus hermosos ojos ámbar, estaban rojos de tanto llorar. Sus labios estaban secos y sus mejillas pálidas. Estaba perdida en sus pensamientos, tanto que no notaba que yo sacaba un hermoso vestido verde de su armario y lo colocaba sobre una silla cerca de la cama.
–Mi amor, ¿de casualidad tienes una cinta de este color para amarrar tu cabello?
No me respondió. Era obvio, seguía con su mirada perdida, seguía con su tristeza. Me mordí el labio y miré hacia el mueble donde estaban las cosas de maquillaje de Umi-chan. Pude ver que ella no tenía ninguna cinta del color del vestido, solo cintas rojas, azules y negras. Me reí.
–Umi-chan… ¿puedo tomar una de tus cintas?
Nuevamente, no obtuve respuesta. Suspiré con mucha tristeza. Recuerdo hace dos años, cuando ella recién despertaba de la cirugía de emergencia que le salvó la vida. Ella paso tres días en ese mismo estado, perdida en sus pensamientos. Nunca me dijo que tanto pensaba, solo sufría.
Solté la cinta de mi cabello y la comparé con el vestido. Era exactamente del mismo color, así que sonreí y me acerqué a Umi-chan.
–Mi amor… –dije y le toqué el hombro. Ella pareció reaccionar y me miró.
–Kotori, ¿por qué soltaste tu cabello? –sonreí y le mostré la cinta.
–No tienes cintas de este color, y como necesitas combinar una con ese hermoso vestido –señalé la silla–, pues te voy a prestar la mía.
Umi-chan miró el vestido y luego me miró a mí. Desvió la mirada y puso una expresión triste en su rostro.
–Guarda eso Kotori. No voy a ponerme un vestido tan lindo para quedarme en mi habitación.
– ¿Y quién dijo que te vas a quedar aquí? –le pregunté enarcando una ceja pero sonriendo.
–Kotori…
–Te vas a dar una ducha, te vas a vestir con ese vestido, te voy a peinar ese hermoso cabello, te tomas tu medicación y vamos a salir a la calle.
–Kotori…
–Llevas encerrada dos años aquí. La única salida que has tenido fue para la entrevista, y fue cuando me pediste matrimonio. No pienso dejar que la hermosa flor que eres se marchite aquí adentro.
–No te rindes, verdad Kotori.
–Vamos… a salir de esa cama.
Umi-chan me miró y una lágrima bajó por su mejilla. Me senté rápidamente a su lado y la sequé con mi mano, acariciando su rostro. Más lágrimas comenzaron a salir, y yo, con las dos manos ya, trataba de secarlas.
–Umi-chan…
–Tengo miedo Kotori. Tengo miedo de…
– ¡Shhhh! No lo digas mi amor. Eso no va a pasar.
Le besé los labios y ella correspondió a mi beso muy tiernamente. Aún se sonrojaba al besarnos, y eso me encantaba. Le besé la frente y ella besó mi nariz.
–Y ya que quieres que salgamos, ¿A dónde vamos a ir?
–No lo sé –dije poniendo mi dedo sobre el mentón–. Podríamos ir a ver animales al zoológico, o al acuario. O podríamos ir a recordar viejos tiempos a la escuela, mamá nos dejaría entrar. O –y reí mientras la miraba fijamente– podríamos ir a ver cosas de la boda.
–Kotori…
Umi-chan comenzó a reír, pero llevó su mano derecha a su pecho, cambiando un poco su expresión. Le tomé las manos y se las besé.
– ¿Estás bien?
–Sí Kotori. Es solo el dolor que queda después de una de esas crisis.
Asentí y me puse de pie. Tomé una cinta azul del mueble de Umi-chan y comencé a atar mi cabello ante la atenta mirada de mi novia. Se mordió el labio y entrelazó las manos.
–Kotori… quiero preguntarte algo.
–Claro mi amor, pregunta lo que sea.
–Pero quiero tu respuesta sincera, que salga de tu corazón.
–Si Umi-chan, yo te amo incondicionalmente.
Comenzó a reír y negó despacio. Eso me animó, porque su demacrado rostro comenzó a recuperar el color. Tomé el vestido y lo puse sobre la cama, a sus pies y me senté en la silla.
– ¿Qué quieres preguntarme Umi-chan?
Ella comenzó a frotar sus manos, nerviosa. Evitaba mi mirada y lanzaba pequeños suspiros. Pude notar unas gotas de sudor bajar por su mejilla.
–Kotori…
–Umi-chan, tranquila.
Le tomé las manos y ella me miró. Tragó fuerte y asintió.
–Kotori… ¿qué pensarías de mi si digo que… quiero renunciar a μ's?
Sentí la boca seca, la garganta se me contrajo y la respiración se detuvo. Los ojos ámbar de Umi-chan me miraban fijamente, esperando una respuesta.
–No hablas en serio, ¿verdad Umi-chan?
–Kotori, quiero tu respuesta, me lo prometiste.
–Umi-chan…
Umi-chan soltó mis manos y volvió a mirar por la ventana. Yo bajé la mirada y me mordí el labio. ¿Qué pretendes Umi-chan? ¿Es una broma? No, Umi-chan nunca hace bromas. ¿Es por tu corazón?
–Sé que debes estar sorprendida Kotori… pero… llevo toda la noche pensándolo.
–Umi-chan…
–Nunca pensé que μ's volvería. Nunca pensé que volvería a verlas. Y me hizo feliz poder reencontrarme con todas.
–Entonces, ¿por qué renunciar Umi-chan?
–Porque mientras contestaba las preguntas de la entrevista, me di cuenta que, aunque tengamos éxito, y una agencia o productor nos contrate, yo ya no puedo bailar, no puedo cantar, demonios Kotori, ni siquiera puedo componer una nueva canción…
–Umi-chan…
–Sé que no te gusta que piense así Kotori… pero… –las lágrimas comenzaron a caer otra vez, y esta vez las mías también–…ayer pensé que sería la última vez que vería tu sonrisa mi linda Kotori.
Comenzó a llorar desconsoladamente, y fue como si un cuchillo atravesara todo mi pecho. Quería abrazarla, pero mi cuerpo no reaccionaba. Estaba como congelado. Podía sentir mis mejillas empapadas, incluso mis manos, en donde estaban cayendo las lágrimas.
–Mi corazón ya no soporta más Kotori, y sé que en cualquier momento…
–No sigas Umi-chan. No lo digas. Tú no puedes irte sin antes casarte conmigo, sin tener bebes conmigo, sin antes cantar con μ's, sin conseguir el éxito junto a las demás.
Cerré mis ojos, dejando escapar mi llanto. No quería, no podía imaginar un mundo sin mi Umi-chan, sin su sonrisa, su sonrojo, su forma de ser. De pronto, sentí un beso en mi frente. Al levantar la mirada, Umi-chan me miraba fijamente, tratando de sonreír. Se había puesto de pie, y se había colocado frente a mí. Se arrodilló para quedar a mi altura y acarició mi mejilla.
–Kotori… Yo quiero que seas feliz, que todas mis amigas sean felices, y si esa felicidad se puede dar alejándome de μ's, no lo dudaré.
–Umi-chan…
–Yo estaré a tu lado, estaré al lado de todas mientras pueda, pero no quiero ser el motivo por el cual, no puedan alcanzar esa estrella que es para ustedes.
–Entonces… ¿no lo dices en broma mi amor?
Traté de hablar controlando mi llanto. Ella se mordió el labio y me acarició las mejillas. Me besó los labios, sonrojándose en el proceso y negó despacio.
–No mi amor –dijo tratando de sonreír– No es una broma.
Suspiré y asentí despacio. La abracé y la presioné contra mí, como si ese abrazo fuera lo único que tenía. Ella acarició mi espalda y lanzó un suspiro pesado, triste.
–Umi-chan, yo apoyaré todas las decisiones que tomes, y lo sabes. Apoyaré lo que quieras hacer, porque te amo.
–Yo también te amo Kotori, y es por eso que quiero renunciar a μ's, para no ser un obstáculo para ustedes.
– ¿Cómo que quieres renunciar a μ's?
Umi-chan y yo miramos hacia la puerta de la habitación. Eli-chan nos miraba fijamente, con una expresión de sorpresa y miedo. Sus azules ojos estaban abiertos por completo y su labio temblaba levemente.
–Eli-chan…
–Lamento entrar así, pero las escuché llorando y… –desvió la mirada sonrojada.
–Tranquila Eli-chan –dije, mientras ayudaba a Umi-chan a levantarse–. Todo está bien, no debes asustarte ni disculparte.
–Pero no todo está bien –dijo regresando la mirada a nosotras–. ¿Cómo es eso de que quieres renunciar a μ's Umi?
Umi-chan se sentó en la cama y entrelazó sus manos. Eli-chan entró por completo a la habitación y cerró la puerta tras ella. Yo me limpié las últimas lágrimas que quedaban en mi rostro y me alejé hacia el espejo para terminar de atar mi cabello.
–Umi…
–Eli, perdón por lo que escuchaste, pero es la verdad. Voy a renunciar al grupo.
– ¿Por qué?
–Eli… tu bien sabes el porqué. Mi corazón no está bien, necesito de un milagro que no va a llegar para curarme. No puedo bailar, no puedo cantar, ni siquiera puedo componer. No quiero ser un estorbo para ustedes, no quiero ser el motivo por el que ustedes sean infelices.
–Pero Umi –subió su tono de voz.
–No Eli, entiende. Si yo no hago esto, si no me hago a un lado, llegará un momento en donde ya no podremos ni siquiera intentarlo.
–Pero Umi, μ's somos las nueve. Lo hemos dicho siempre. μ's somos las nueve.
–Por un demonio Eli, recuerda las palabras de Nico. Recuerda lo que dijo cuando estábamos en tercero.
Miré a las dos, ya que estaban elevando el tono. Umi-chan tenía una mano en su pecho, Eli-chan la mirada baja. Yo me mordí el labio y recordé esas palabras que mi novia mencionaba.
–Aunque una renuncie o se gradúe… Eso es lo que hacen las Idols.
Eli-chan murmuró esas palabras que yo también estaba murmurando. Umi-chan sonrió levemente y se mordió el labio, lanzando un dulce suspiro.
–Honoka no lo va a aceptar –dijo al cabo de unos segundos. Miró a Umi-chan fijamente–. Sabes que Honoka no lo va a aceptar.
–Ayer intenté decírselo… pero no pude…
–Ella ha luchado este último año por reunirnos, por hacer de μ's nuevamente nuestro sueño. No va a aceptar que tú, su mejor amiga, no vaya a participar.
–Es por eso que necesito que Kotori y tú la convenzan, que la hagan entender.
–Umi-chan, yo no puedo hacerlo –le dije en un susurro. Las dos me miraron–. Hace dos años, le fallé, y no puedo hacerlo de nuevo.
– ¿Por qué dices eso Kotori?
–Porque ella me va a pedir que te haga cambiar de idea, lo sé, me lo va a pedir.
Umi-chan dibujó una sonrisa y bajó la mirada. Ella sabía que era verdad, lo sabía y por eso reía. Eli-chan suspiró fuertemente y me miró fijamente.
–Kotori… podrías dejarnos a solas, por favor.
– ¿Eh?
–Eli…
–Necesito hablar con Umi, por favor, de verdad Kotori.
Me mordí el labio y asentí. Umi-chan tenía una expresión confusa similar a la mía, pero no dijo nada. Yo coloqué mi cinta sobre el vestido y le acaricié la mano a Umi-chan.
–Iré a ver a las demás. Subiré en un momento para ayudarte a vestirte.
Umi-chan asintió y miró a Eli-chan. Ella me miraba con una leve sonrisa. Asintió y yo salí de la habitación. Antes de cerrar noté como Eli-chan miraba a mi chica y borraba su sonrisa. Me recosté en la puerta y lancé un suspiro triste. Comencé a bajar hasta llegar al primer piso. La mamá de Umi-chan me miraba fijamente con una sonrisa.
– ¿Y mi hija?
–Está hablando con Eli-chan, mamá. Querían hacerlo a solas.
– ¿Y por qué estás tan triste Kotori-chan?
–Es que… –me mordí el labio–…Umi-chan está triste.
–Es lógico, ha pasado por tanto estos últimos dos años.
Mi suegra me abrazó con fuerza y yo me recosté en ella. Me acarició mi cabeza y me dio un beso en ella. Sonreímos y nos separamos.
–Deberías ir al Dojo –me susurró con una sonrisa–. Creo que tus amigas ya terminaron de organizar la boda. Honoka tienes unas ideas algo increíbles.
Asentí y me alejé con dirección al Dojo. Antes de llegar pude escuchar la voz de Nico-chan peleando con Honoka-chan. Me acerqué despacio.
–Digo que debe ser de un buffet. No voy a cocinar para todos los invitados.
–Pero Nico-chan. La comida que haces es más deliciosa que la de un buffet.
–Rin solo quiere que la comida sepa bien, no importa quien la haga nya.
–Tú no te metas Rin, que no ayudas –le gritaron las dos al mismo tiempo.
– ¿Qué sucede aquí? –pregunté tratando de controlar la risa. Todas miraron a la puerta.
–Kotori… y ¿Umi-chan? –me preguntó Maki-chan, intentando ponerse de pie. Yo le dije que no lo hiciera con las manos y sonreí.
–Está hablando con Eli-chan. Está bien, tranquila Maki-chan.
– ¿Con Elichi? –Preguntó Nozomi y enarcó una ceja. Asentí y miré a Hanayo-chan que tenía una hoja llena de cosas. Me senté al lado de ella.
–Kotori, que prefieres tú, ¿comida casera o de restaurante?
Honoka-chan se colocó a escasos metros de mi cara. Yo me moví para atrás unos centímetros, mirando a las demás.
–La de buffet es mucho mejor para un evento, ¿verdad que sí Kotori?
Nico-chan se colocó al lado de mi amiga, imitando su posición. Me mordí el labio nerviosa hasta que la voz seca y cansada de Maki-chan nos separó.
–No la agobien así ustedes dos.
Ambas se sentaron, pero no me dejaban de mirar. Yo miré a Hanayo-chan, que se sonrojó y comenzó a hablar en tono tímido.
–Estábamos decidiendo si para tu boda Nico-chan cocinaba la comida o la solicitábamos a un buffet.
–Ya tenemos la decoración y la música y el lugar y la sacerdotisa nya.
Hanayo-chan levantó la hoja y me mostró lo que ella había escrito. Era una lista de cosas con nombres a su lado. El titulo decía, "La boda de Umi-chan y Kotori-chan". Miré cada uno de los enunciados y sonreí ampliamente.
–Como se tardaban tanto en llegar –comenzó a decir Nozomi sonriendo–, propuse que pensáramos en cómo ayudarles a organizar la boda.
–Casi todas esas ideas son mías –dijo Honoka sonriendo–. Ya Umi-chan lo sabe, ayer se las dije. Incluso puse una que… ¿Kotori?
Todas me miraron porque unas lágrimas bajaban por mis mejillas. Las limpié con mi mano y traté de sonreír, pero no podía. Hanayo-chan tomó mi mano derecha, mientras Rin-chan mi mano izquierda.
– ¿Estás bien Kotori-chan?
– ¿No te gustaron las ideas nya? Son culpa de Honoka-chan.
Todas miraron a Honoka-chan, que me miraba con preocupación. Yo negué despacio y traté de hablar con tono calmado.
–Tranquilas chicas, lloro de alegría. Ver esto, ver lo que están haciendo por mí y por Umi-chan…
–Yo que tú Kotori-chan, revisaría esa lista con ella. No deberían hacer caso a todo lo que pusieron ahí –dijo Maki-chan con molestia.
Todas comenzaron a reír, incluida ella, hasta que la figura de Eli-chan parada en la puerta nos hizo callar. Ella se miraba seria, incluso pude sentir cierta molestia. Nozomi-chan sonrió y la llamó con su mano.
–Ven Elichi… ya te estabas tardando.
– ¿Y Umi-chan? –preguntó Honoka-chan mirando a la puerta. Eli-chan me miró fijamente.
–Se está dando un baño. Kotori…
Asentí y me puse de pie. Le devolví la hoja a Hanayo-chan y salí del Dojo con velocidad pasando al lado de Eli-chan. Subí al segundo piso y llegué a la habitación de Umi-chan. Ahí estaba ella, mirándose al espejo, en ropa interior. Al verme sonrojó y se tapó con los brazos.
–Perdona Umi-chan…
–No Kotori… tranquila.
Entré y cerré los ojos, algo que la hizo reír con una carcajada. Suspiré y esperé unos segundos. Cuando los volví a abrir, ya Umi-chan se había puesto el vestido verde y me miraba aún con ese lindo sonrojo en sus mejillas. Me acerqué a ella y sonreí.
–Te ves preciosa mi amor. Ven –la giré para abrocharle el cierre. Cuando terminé de hacerlo, le di un beso en la espalda.
–Tienes los labios fríos –dijo aún más sonrojada. No dije nada y la senté en la silla frente al espejo. Tomé su hermoso cabello negro azulado y comencé a peinarlo.
–Te voy a amarrar el cabello en una coleta alta, ¿te parece?
– ¿No me vas a preguntar qué me dijo Eli? –negué despacio y ella me miró confundida.
–Fue una charla entre ustedes. Eli-chan lo dijo claramente.
–Fue una charla sobre todas Kotori, y te involucra.
–Entonces dime.
Ella me miró a través del espejo. Yo seguía peinando su cabello, tratando de agarrarlo todo en mi mano para levantarlo y atarlo con mi cinta. Suspiró y comenzó a hablar.
–Me dijo que hay una oportunidad de que una empresa nos pueda contratar –dijo en un susurro.
– ¿Una empresa? –Asintió–. ¿Cómo es posible?
–Mika y Fumiko. ¿Las recuerdas? –asentí, volviendo a soltar el cabello y comenzando de nuevo. Umi-chan se mordió el labio otra vez.
–Pero… no entiendo mi amor.
–Eli se encontró con Mika-chan ayer, en el hospital. Ella… le dio una tarjeta para que hablara con Fumiko-chan, quien es productora de artistas en una compañía. Eli nos iba a decir ayer, pero debido a…
Guardó silencio bajando la cabeza. Suspiré y até la cinta firmemente en su cabeza. Lucía realmente hermosa con el cabello así. Ella se miró y sonrojó nuevamente.
–Entonces eso debe estarles diciendo a las demás, ¿verdad? –Umi-chan asintió.
–Eli piensa hablar con Fumiko-chan, y quiere que Honoka la acompañe, como líder de μ's. Quieren ver si hay una posibilidad, por remota, de que ella pueda representarnos, a las nueve.
– ¿Nueve? ¿Entonces…?
Me coloqué frente a ella y me arrodillé en el suelo. La miré directamente a los ojos que ella trataba de esquivar. Le tomé las manos con fuerza.
–Umi-chan…
–Eli me pidió que dejara lo de la renuncia para después. Que venía navidad, y estaba mi boda. Que esperara a… que esperara al otro año y que lo pensara bien. Sí aún mantenía mi postura… que me ayudaría con Honoka.
–Mi amor…
Umi-chan suspiró triste. Me apoyé en sus rodillas y le di un enorme beso en los labios que la sorprendió. Me puse de pie y tomé uno de los perfumes que le había enviado de Paris, y comencé a rociarlo sobre ella.
–Kotori… me vas a dejar muy olorosa…
–Umi-chan, yo te haré cambiar de idea. Haré que quieras estar nuevamente en un escenario conmigo. Quitaré de tu cabecita toda idea loca de renuncia.
–Kotori…
–Le demostraré a mi hermosa esposa que está equivocada y que ella no es ningún obstáculo ni estorbo para que todas podamos alcanzar la estrella que nos pertenece.
Umi-chan quiso soltar unas lágrimas pero la besé evitando que lo hiciera. Cuando nos separamos, ambas estábamos sonrojadas. Le tomé la mano y la puse de pie.
–Ven Umi-chan. Las chicas tienen una lista que me gustaría que vieras.
– ¿Lista? ¿De qué?
–De las locuras que le permitiste organizar a Honoka.
Hola. Un nuevo capitulo. Lamento la tardanza. Espero que les guste mucho y dejen comentarios. ¿Renunciará Umi al grupo? ¿De verdad Eli solo habló con ella eso? ¿Fumiko las ayudará? ¿Que demonios pasó con Alisa y Yukiho? Jajajaja.
Gracias por seguir la historia. Un abrazo.
