Capítulo 48

Comunicadores de la, ¿feliz?, noticia

—Debe de ser realmente importante si el mismísimo Albus quiere una audiencia en mi mugriento agujero—canturrió, acomodándose el cabello y adoptando una posición más cómoda en la única silla de la jaula.

—Buen día, Madame Lestrange—saludó, ingresando en la habitación, arrastrando su túnica.

—¿A qué se debe tan desagradable visita? Si no recuerdo mal, he sido una buena niña, —se burló, adoptando una voz un poco chillona—he comido los alimentos, si se pueden llamar así; no me he escapado; por lo tanto, QUÉ HACE AQUÍ—agudizó.

—Los recientes acontecimientos así lo ameritan—contestó, haciendo apareces una pequeña butaca de madera para seguidamente, sentarse en ella y apoyar su espalda en la única pared disponible.

—Oh, sí, ya veo—exclamó, tamborileando sus dedos en la base de su escote—. Me olvidaba que no puede estar un segundo sin meterse en la vida ajena—chasqueó la lengua—. Aunque debo reconocer que no pensé que lo ocurrido llegara a salir a la luz tan rápidamente.

—Si se refiere a la señorita Granger, debo decirle que no he hablado con ella—aclaró.

—Desde luego…Antoine, mi fiel carcelero—dijo, señalando la puerta.

Albus asintió.

—Debemos hablar con seriedad—retomó, con decisión.

—No hay nada de qué hablar, excepto que me quiera encarcelar por tener relaciones con una menor de edad…Oh, espere…ya estoy encarcelada…Ups, que pena—teatró, encogiéndose de hombros.

—No vine hasta aquí para darle un sermón de cómo y con quien debe mantener relaciones sexuales, a pesar de que sea referente a su víctima y esta sea, como usted ha dicho, menor de edad.

—Si se refiere a lo que ocurrió después…

—No, tampoco es eso—negó suspirando—. Lo que ocurrió en esta habitación es demasiado íntimo para que interfiera dentro de su conciencia, y eso, usted lo sabe mejor que yo.

—Entonces, ¿Por qué demonios ha venido a fastidiarme el día?—bufó a punto de perder la paciencia.

—¿De verdad no se lo imagina?—inquirió extrañado. Pensaba que Bellatrix ya habría sacado sus propias conclusiones, pero para su sorpresa estaba tan confundida que hasta parecía insólito.

—Déjese de acertijos porque le arrojo con todo lo que tengo en esta celda—amenazó—. ¿Qué es lo que tendría que haberme imaginado? ¡Suéltelo!—exigió, levantándose de su asiento y dando un par de pasos en su dirección.

—La condición de la señorita Granger ha cambiado…—dijo, sin alterarse, ignorando las constantes amenazas recibidas.

—¿De qué corno está hablando?—quiso saber, estrechando sus cejas.

—Espera un bebé…su bebé.

Bellatrix se tambaleó en su sitió y por inercia se sostuvo del barrote más cercano, le faltaba el aire.

—¿Se encuentra bien?—preguntó Albus, alerta por un repentino desmayo—. Debería sentarse—aconsejó.

—CIERRE SU MALDITA BOCA POR UN SEGUNDO—bramó, tratando de regularizar su corazón enloquecido—. ¿Qué se supone que tengo que hacer con esta información? ¿Acaso piensa que esto cambia algo?—dijo dejando que su cerebro hablara por ella. Sentía que su corsé le oprimía el pecho y a la carrera comenzó a desprenderlo lo mejor que pudo.

—Eso lo decidirá usted…

—No hay nada que decidir ¡No cambia nada!—afirmó boqueando.

—Desde luego,—aceptó sin discutir—pero los dos sabemos que si usted no acepta ayudarla, lo más probable es que perderá el embarazo.

Bellatrix no dijo nada, solo se mantuvo de pie haciendo el mayor esfuerzo para digerir la nueva realidad.

—¡Lárguese!—gritó sin voz.

—Ella aun no lo sabe.

—¿Espera que se lo diga yo?—rió bajito y negando.

—Sí, le estoy dando la oportunidad—asintió.

—No, gracias—desechó la oferta.

—De acuerdo, hablaré con su amiga para que sea ella la que le informe, antes de la siguiente visita—informó.

—¿Amiga?, ¿Cuál amiga?—logró preguntar, olvidándose por un momento la falta de oxigeno.

—Fleur Delacour—contestó, perspicaz—. Se ha ofrecido, muy amablemente para cuidarla. Es una buena mujer y muy leal a la señorita Granger—agregó.

—¡Por supuesto, la mugrosa Veela!—masculló—. Bien, que sea ella quien se lo diga, entonces—escupió, aproximándose a la cama, con su vena del cuello a punto de explotar—. Y ya de paso que también se encargue de la transferencia, ya que es tan eficaz—ironizó, furiosa.

—Sabe que eso es imposible.

—Pues, que lastima, entonces no es de mucha ayuda, ¿no es así?—gruñó, estrechando sus parpados para sostenerle la mirada.

¿De vedad estaba presenciando un ataque de celos potenciado? Eso sí que era todo un descubrimiento, pensó Dumbledore, sin cambiar su expresión.

—Fleur, no será capaz de cubrir esa necesidad, pero si usted se niega, recurriré a la segunda opción disponible—habló, explicándole y dejándole en claro que haría lo que sea necesario para que Hermione atravesara esta etapa con las mayores de las posibilidades.

—¿Y cuál sería?

—La transferencia de lazos, no será tan efectiva, pero la señorita Granger podrá sobrevivir sin usted—aseguró, con su gesto imperturbable.

—¿A quién se refiere?—espetó.

¿Alguien de su familia?, ¡ Imposible! Todos detestaban a los impuros, a excepción de Andrómeda, claro. ¿Sería ella?

—A Narcissa, desde luego. A parte de ser su tutora legal, lleva su misma sangre. Su hermana no se negará a velar por ella.

—¿Cissy…?—logró decir tartamudeando.

¿Narcissa, su tutora? ¿De qué se había perdido? ¿Narcissa y la mocosa? ¿Qué estaba pasando?, los pensamientos pasaban acelerados, nublándole la vista. ¿Desde cuándo su hermana tenía trato con la muy maldita y se había convertido en su tutora?

—Buen día, Madame Lestrange—se despidió, abriendo la puerta—. No debe tomar la decisión inmediatamente, pero reconsidérelo—pidió con amabilidad—. No está en mis manos obligarla, los efectos serían adversos y es prácticamente imposible que funcione bajo presión, pero recuerde…también es su bebé.

Albus hizo una inclinación de cabeza, la cual no fue correspondida, y salió de la habitación, cerrando la puerta.

Bellatrix se dejó caer en el colchón de su pequeña cama y apoyando sus brazos sobre sus rodillas, se sostuvo la cabeza.

¿Cómo se había metido en semejante lio moral, una moral que jamás había existido en su retorcido juicio y entender? ¿Y como se le había olvidado que esa posibilidad existía?

¡Estúpida, si seré estúpida!, se reprendió, golpeando su frente una y otra vez.


—¡Dímelo!—suplicó Hermione, sentándose en la cama.

—Hermione, yo…

—Sé que lo sabes—cortó—. No puedo más, Fleur. Necesito que alguien sea realmente sincero conmigo por primera vez en la vida. Te lo imploro, dímelo—insistió.

—Tal vez es mejor esperar a Dumbledore—tartamudeó, tratando de ganar tiempo.

Habían trasladado a Hermione a sus habitaciones del colegio para que descansara y lo menos que estaba haciendo su amiga era precisamente eso.

Hacía media hora que había comenzado con la suplica y ya no sabía que decirle para darle tiempo al director para que hiciera acto de presencia. Se suponía que llegaría al mediodía, pero eran casi la una de la tarde y aun no había tenido noticias.

—No, sea lo que sea que tengan que decirme, prefiero que lo hagas tú. Estoy harta de que jueguen con el tiempo como si se tratara de su propia vida y no la mía—lloriqueó, desesperada por una respuesta.

Fleur caminó de un lado a otro con sus brazos cruzados y se dio cuenta que no sería capaz de conservar su silencio por más tiempo. ¿Ya no era suficiente castigo? Su amiga se merecía saber la verdad y era hora que alguien se pusiera de su lado.

—Bien…—habló por fin, frenándose a los pies de la cama para mirarla directamente a los ojos—. Te acostaste con Bellatrix—dijo, pero sin reproche alguno. Era una afirmación para comenzar la conversación.

—Fleur…yo. Juro que no fue mi primera intención—aseguró avergonzada de lo que había pasado la noche anterior. Aun así, no bajo su mirada

—Sí, bueno, sea lo que sea, algo sucedió a raíz de eso—siguió para no desviarse de lo importante. Ya tendrían tiempo para ondear en ese tema.

—¿El director te contó sobre las energías? ¿De eso se trata?—preguntó, esperanzada.

No tenía ni idea de lo que había ocurrido en esa habitación, ni siquiera recordaba haber leído algo parecido. Y aunque no sabía exactamente como ese viejo se enteraba de todo, estaba aliviada de que alguien hachara luz sobre esa incógnita.

—¿Las energías? ¿Cuáles energías?—preguntó descolocada.

—No lo entiendo, si no es por eso, ¿Qué es lo que tienen que decirme?—se asustó, comprobando que el asunto no venía por ese lado.

—Estás embarazada—soltó sin respirar, viendo como de apoco el rostro de su amiga perdió el color.

Fleur aguardó un segundo, solo el que le llevó rellenar sus pulmones de aire , y antes de que pudiera dar un paso, Hermione se desplomó en la cama.

Era el segundo desmayo que tenía en menos de veinticuatro horas. Debía reponer su magia y si Dumbledore no llegaba de su visita con buenas noticias, tendrían que recurrir a acciones extremas.

Solo tenían que lograr que la sicópata de Bellatrix la abrazara por un par de horas, de dos a tres veces por semanas, eso era suficiente en los primeros meses de embarazo.

Fleur se acercó a la cama y con cuidado se sentó en el borde, mirándola de frente. A pesar del colapso, estaba segura que había hecho bien en decírselo. Por más escabrosa, era preferible que fuera consciente de la realidad, antes de seguir engañándola.

—Hermione—susurró suspirando, acomodándole el cabello y cubriéndola, nuevamente con la sabana, dejándola descansar—. Te cuidé la primera vez y te aseguro que si tengo que ir para agarrarla de los pelos y así lograr que se ocupe de lo que ella también es responsable, lo haré—prometió, decidida.


He regresado! He tenido un mes de locos y tengo una buena escusa para el retraso de la actualización. Después de un largo camino juntas, con mi mujer hemos decidido ser madres y bueno…estamos enloquecidas entre clínicas, estudios, papeleo, etc, etc.

Vuelvo a repetir, no dejaré la historia ni de broma, podré atrasarme en la actualización, pero no la abandonaré. Este capítulo fue inspirado en lo que estamos atravesando, por supuesto, Bellatrix y Hermione pudieron hacer un bebé con magia. Ojalá fuera así de fácil jaja.

Karla y Guest, acertaron para este capítulo. Por lo tanto la prometida mención. Definitivamente era un bebé, aunque por supuesto que la historia no termina ahí. Las energía son aparte del embarazo y no se relacionan. En conclusión, Hermione no se embarazó a causa de las energías que desprendieron después del acto sexual. Se embarazó porque no se cuidaron, tan simples como eso jaja. Un frasquito anticonceptivo para mujeres habría sido la solución. Recuerden, es el mundo mágico y todo es posible, jeje.

Comenten y abrazos.


Sthep: Muy interesante tu teoría. Ahora todo comenzará avanzar, Hermione está embarazada, veremos cómo se desenvuelve Bella y las historias entrelazadas que serán importantes también.

A7F: Pobre Antoine, hace lo mejor que puede para el gran lio que le tocó jaja. Un bebé Black Granger, esperemos que ambas protagonistas no se descontrolen.

Lizi: Lo de Andrómeda quedó a un segundo plano, pero ocurrirá. En un momento se verán las caras, igual que ocurrirá con Narcissa.

Jessi-04: Bella no podrá salir de su confinamiento así nomas, primero deberá hacerse cargo de esta nueva situación. Veremos si sucede así.