Abrió la puerta de su casa en Tokio a sabiendas de lo que se encontraba al otro lado, esperando impaciente.
- ¿Se puede saber dónde te has metido? Llevo intentando dar contigo tres días y tengo algo importante que contarte… - Taichi protestó nada más cruzarse con su amiga. A su lado, Koemi negó con la cabeza.
- Hola Sora… - saludó ella por los dos-. Lleva todo el camino repitiendo lo mismo.
- Me lo puedo imaginar… - se apartó de la puerta para dejarlos pasar-. Y no empieces por ahí que si de no contar las cosas va la cosa lo mismo soy yo la que tiene que empezar a protestar – insinuó antes de cerrar la puerta tras ellos.
Había llegado el día anterior por la noche, sola. No había hecho a Biyomon volver con ella para tener que volver de nuevo al sur en cuestión de unas horas. Podía arreglárselas bien sin ella, aunque no estaba segura de qué problema tenían exactamente todavía los dos digimon, porque juraría haber visto a Gabumon lanzándole todavía miradas asesinas. Prefería no saberlo…
Los últimos días habían sido un caos total. De la noche a la mañana su vida había vuelto a ponerse del derecho, pero de un derecho que no hubiera llegado a esperar. Apenas había tenido tiempo para descansar. Apenas había tenido tiempo tampoco para estar con Yamato entre el agotamiento del viaje y la vuelta. Pero ya habría tiempo para todo lo demás, prefería dejarlo todo hecho.
Antes de empezar a pensar realmente en todo aquello se había asegurado de que podía permitirse estar todo aquel tiempo fuera. Y la primera llamada que había hecho había sido a Haru, planteándole la situación. Le había costado convencerla de que era perfectamente capaz de cubrir su lugar en su ausencia, pero al final había acabado aceptando. Iba a estar disponible para cualquier cosa que la necesitaran y si la avisaban con tiempo de cualquier urgencia podría viajar al norte sin problemas.
Había tenido también oportunidad de avisar a sus padres de que iba a estar un tiempo fuera de la ciudad, pero, como siempre, tampoco les pareció demasiado extraño. No se había molestado en explicarles todo lo que había pasado en aquel tiempo, solo les había dicho que no estaría en Tokio. A esas alturas, no tenía ganas de escuchar los comentarios de su madre. Y su padre, desde su trabajo, poco tenía que argumentar ya.
- ¿No lo tienes todo muy recogido? – preguntó Taichi dándose cuenta que faltaban algunas cosas y que estaba todo como demasiado vacío.
- Sí… no quiero que acumule polvo…
- ¿Por qué iba a hacerlo? ¿Dónde te has dejado a Biyoman ya? ¿Está con tu madre? ¡Eh! ¿Por qué no me respondes?
El timbre había vuelto a sonar, haciendo que la pelirroja lo ignorase completamente, dejando que fuera Koemi quien le hiciera un gesto para que dejara de dar la lata. Cuando volvió a abrir, Mimi era quien esperaba impacientemente fuera.
- Que sepas que me parece fatal que me hayas tenido hasta hoy sin saber absolutamente nada de ti – anunció ofendida.
- ¿Os habéis puesto de acuerdo con lo que decirme o qué? Entra…
Aquella vez iba a reírse un rato de la cara de tontos que se les iba a quedar cuando les contara lo que realmente estaba pasando. De los más cercanos a ella, eran los que quedaban sin haberse enterado todavía y quería disfrutar del momento.
- ¿Tampoco has sabido nada de ella estos días? – preguntó la chica llegando hasta donde esperaban los otros dos.
- No… Pero no entiendo por qué os ponéis tan paranoicos. Ni que se os hubiera perdido un niño pequeño… - Koemi se acercó hacia una de las ventanas, intentando aprovechar el aire fresco que entraba desde ella. Empezaba a tener más calor del normal en aquellas fechas.
- ¿Necesitas algo, Koemi? – le preguntó Sora ignorando a los otros dos.
- No gracias… tengo calor.
- Es su frase para el día a día últimamente… No me mires así – le dijo a la chica que lo miraba mal desde la ventana -. Si no me dejas ni que me acerque…
- Seguro que te lo tienes merecido… - Sora negó con la cabeza apoyándose de brazos cruzados en la encimera.
- ¡Déjate de desviar la atención! – volvió a atacar Mimi -. Lo último que he sabido de ti es que largaste al sur… ¡Y sin decirme ni media palabra ni a la ida ni a la vuelta!
- ¿Qué se largó a dónde? – la atención de Taichi dejó de estar centrada en su mujer automáticamente.
- Sí, me enteré de pura casualidad. Y no nos dijo nada…
- Oye, yo no soy la única que ha estado de vacaciones y no ha dicho nada – se defendió rápidamente clavando la mirada en el chico.
- ¿Cómo te has enterado tú de eso?
- ¿Os estáis dando cuenta los tres de la conversación de besugos que os estáis montando? – desde la ventana, la otra chica seguía mirándolos detenidamente-. Creo que queda claro dónde habéis estado metidos vosotros dos y que para encima aquí nadie le ha dicho nada a nadie… - en el fondo le hacía gracia todo aquello. No era tan complicado atar cabos.
Tras quedarse mirando para ella unos segundos y terminar riéndose todos menos Mimi, quien parecía estar todavía demasiado alterada por la falta de información.
- Lo hemos arreglado – acabó por soltar la pelirroja de golpe-. Así que también me he enterado de que hace un par de días alguien estuvo haciendo turismo por el sur del país sin haberme dicho ni media palabra.
- Oye, si te lo llego a decir seguro que no me hubieras dejado… con que no me deje Koemi ya tengo bastante – cruzó los brazos-. Y, aunque no te lo puedas creer, eran mis propios asuntos los que tenía que resolver – de hecho, no había dicho ni media palabra sobre ella.
- ¿Y se puede saber qué narices me importa a mí a lo que hayas ido tú a hablar con Yamato? – soltó Mimi finalmente sin poder aguantarse-. ¿No has oído lo que ha dicho primero? ¿Cómo que lo habéis arreglado? ¿Ya está? ¿Y entonces qué narices estás haciendo aquí ya de vuelta? ¡Si te fuiste ayer o el día anterior! Si ya no tienes trabajo pendiente, ¡que me he enterado!
- Mimi… - le hizo un gesto para que dejara de montar el drama-. Por eso os he hecho venir, ¿vale? Y ya sé que me fui sin deciros nada y que tendría que haber avisado, pero es que… tenía prisa.
- ¿Y no podrías haber llamado?
- No, no estaba para eso. Lo siento, enfadaros si queréis, pero no necesitaba ponerme más nerviosa de lo que ya he estado todo este tiempo – por eso no había esperado a decirles nada-. Lo que importa ahora es que está todo bien otra vez.
Y que había sido demasiado sencillo de arreglar. Aquello, o así quería interpretarlo ella, era una buena señal. Si arreglar aquel error tan garrafal de ella había costado tan poco, estaba segura de que podrían pasar por lo que fuera por mucho que se esforzaran ellos en intentar superarse.
- Entonces ahora el que hace la pregunta soy yo, ¿si está todo arreglado y no tienes nada que hacer qué narices estás haciendo en Tokio en vez de pasando unos días allí? – Taichi la observó sin entender demasiado-. ¿Te ha dicho lo de que se va en cuatro meses, no? Porque lo veo perfectamente capaz de "haberse olvidado"…
- No, no se ha olvidado. Me lo ha dicho.
- ¿Entonces? – finalmente Koemi volvía con ellos abandonando su puesto en la ventana, buscando dónde sentarse.
- Pues… hemos estado hablando de que va a estar demasiado ocupado como para poder moverse hacia el norte estos meses. Con el ascenso y todo los preparativos no va a poder moverse de la isla casi nunca.
- ¿Y qué vas a hacer? – Mimi había guardado silencio, mirándola con los ojos ligeramente entrecerrados, pensativa y el que había hablado ahora era su amigo.
- La mejor opción para todo el mundo. Ya lo habéis dicho antes, este mes he estado hasta arriba de trabajo, pero al menos ahora me he quedado mucho más liberada.
- ¿Vas a ir tú siempre de ahora en adelante?
- Cállate, Yagami – soltó Mimi de golpe-. Sigue… - ¿podría ser? ¿Iba a decirle su amiga lo que creía que le iba a decir?
- ¿Pero qué he dicho ahora yo?
- Que te calles…
- No, no voy a estar de aquí para allá cada dos por tres, es una pérdida de tiempo y un aburrimiento… No. Yo ya sabéis que no precisamente un trabajo que requiera que esté todos los días en él, que puedo trabajar desde lejos… Así que, bueno – había estado intentando contenerse la sonrisa todo aquel tiempo, solo por alargar un poco más la agonía de sus amigos, pero ya no lo podía evitar más-… cuando me dijo que me quedara estos meses allí con él le dije que sí. He venido a recoger mis cosas y os he hecho venir para contároslo y para… bueno, despedirme por el momento.
- ¡LO SABÍA! – antes de que incluso la pelirroja hubiera terminado de hablar, sin poder evitarlo, la chica había empezado a dar manotazos sobre aquello que le quedaba más cerca: el brazo de Taichi apoyado sobre la mesa-. ¡LO SABÍA! ¡LO SABÍA! ¡POR FIN!
- ¡Quita! – huyó de Mimi sacudiendo el brazo en el que le había empezado a dar manotazos, todavía con la cara de sorpresa-. ¿Te dijo que te quedaras allí con él? Será idiota… Y yo intentando convencerlo de que viniera aunque fuera este fin de semana al norte y se hizo el loco – caminó hasta colocarse al lado de su amiga-. Fíjate que nunca pensé que acabaría diciendo esto con vosotros dos… pero… ¡ya era hora! Me alegro mucho por vosotros, ahora, por favor, intentad no mataros esta vez el uno al otro que vais a estar un poco lejos para poder ir a hacer de apoyo moral…
- Ja ja ja, qué gracioso eres cuando quieres… - negó con la cabeza sin poder volver a quitar la sonrisa que se le había quedado dibujaba de antes-. Fue cosa de él, me lo soltó de golpe. Empezó a hacerme preguntas sobre el trabajo y de repente salió con que si me quedaba allí…
- Me alegro de que todo haya acabado bien – Koemi añadió finalmente-. ¿No vas a tener problemas desde allí con nada?
- No creo, tengo una buena sustituta a la que he enseñado lo suficientemente bien – negó con la cabeza-. He pasado un mes horroroso de trabajo, pero, inconscientemente me dejé libre una buena temporada para descansar… Y creo que no se me ocurre mejor alternativa. Además, estaré lejos, pero no incomunicada. Cualquier problema o cualquier cosa que surja podré resolverla por el ordenador o por teléfono… Yo creo que no voy a tener problema.
- ¿Y no hay posibilidad de que me acojáis a mí con vosotros? – añadió la chica intentando poner su mejor cara de pena.
- ¿Para qué van a tener que acoger a ti? – saltó rápidamente su marido.
- Porque como todavía me quedan cinco meses de tener que aguantarte dándome la lata todo el día y ya estás lo suficientemente recuperado como para no poder echarte a la otra punta de la casa a descansar…
Al contrario que todos los días anteriores desde que habían vuelto de Londres todo el grupo, lo que se pudo escuchar fue una risa generalizada de todas las presentes mientras que Taichi ponía su mejor cara de ofendido por lo que acababan de decirle.
AnnaBolena04: gente seria y esas cosas... Yo me mantengo en mi postura de que tengo mis dudas sobre si de verdad estaba dudando si lo que le había preguntado era eso o lo hizo a mala leche para reírse un poco de su hermano. Tengo la duda ahí ahí porque como sigue en sus 13 de que da igual que aún no hayan podido pasar tan siquiera tiempo juntos de seguido ya deberían de estar pensando en dar el paso a saber xDDD
Es una cuestión digna del estudio y que igual sirve de atenuante para que nadie lo sacrifique. Y venga, hoy sí que te mando abrazos❤️ que sé que ya no me quieres linchar xDDD
Nika: no lo quieras tanto que entre todos van a acabar linchándolo que lleva una semana en racha...
Justo he empezado a escribir hoy esa parte a ver hasta dónde puedo explorar sin tener que quedarme estancada en la convivencia. Un poquito de paz y tranquilidad no les va a venir mal ahora, si es que sobreviven a las reacciones de sus amigos enterándose de la noticia o a los chillitos de Mimi...
Porque os consiento... Si es que en el fondo os consiento demasiado. Eso y que me puse y salieron dos capítulos del tirón xDDD Aprovechad mientras que me dure la baja que luego no voy a tener tanto tiempo y no os voy a poder subir tanto tan rápido, así que vas a tener que racionar las palomitas.
❤️
