Ya era de noche, aunque no muy tarde. El sol se había puesto y lo único que iluminaba el horizonte eran las estrellas en el lejano firmamento sobre el cuartel de la Legión de Reconocimiento. No pasaban de las 9, pero muchos soldados ya estaban en sus habitaciones; por lo general los entrenamientos comenzaban temprano, pero a veces e organizaban entrenamientos nocturnos para estar mejor preparados durante las expediciones.

La soldado Petra Ral estaba en el techo del castillo. A decir verdad, no tenía una idea clara del por qué estaba ahí, pero una cosa era segura: "preséntate a las 9:15 de la noche en punto en el tejado del castillo" sus órdenes eran claras y no tenía más opción que obedecerlas. La chica había pasado el día escombrando una de las oficinas viejas del lugar y atendiendo a su caballo que parecía haberse enfermado desde hacía unos días, así que no tuvo más contacto con su escuadrón que el habitual a la hora del desayuno.

Hacía apenas unos días desde que regresó de ese pequeño viaje a Trost con el Capitán Levi y la sensación de calidez que experimentaba cada vez que visitaba a su padre todavía la acompañaba. Eso y una sensación ya familiar que su líder de escuadrón ocasionaba, muy a pesar de ella.

Eran casi 9:10 y ningún miembro de su escuadrón estaba en el techo. Era extraño, ya que todos ellos eran puntuales al momento de obedecer una orden y sin embargo Petra estaba sola en el techo, lista para lo que parecía ser una práctica nocturna mientras se preguntaba dónde estaría el resto de su equipo.

Sus pensamientos se pausaron cuando se distrajo con lo bonito que se veía el cielo nocturno. No sabía mucho sobre las estrellas o constelaciones, pero desde pequeña se entretenía viendo esas diminutas luces brillar por las noches. Le recordaban su infancia y se sentía como en casa, incluso cuando la veía en medio de una expedición fuera de las murallas.

De repente se escuchó la puertecilla del techo cerrarse. De seguro serían sus compañeros que llegaban a penas a tiempo para la práctica, sin embargo Petra se preocupó al ver que el único que estaba ahí era Levi.

-¡Capitán! –no lo saludó con formalidad. Desde hacía tiempo que esas cosas eran innecesarias cuando estaban solos, pero siempre tenía en cuenta el rango.

-Tsch… Relájate, Petra. Estos no son asuntos oficiales –Levi se acercó a Petra, quien tenía un gesto de confusión.

-Creí que…

-Nah… no es un entrenamiento nocturno. De hecho, estoy seguro de que tus compañeros están en algún lugar del castillo bebiendo cerveza.

-Es cierto. Olvidaba que es viernes –pensó en voz alta mientras intentaba comprender qué sucedía –entonces ¿qué….?

-¿Qué haces aquí? –Levi cruzó los brazos y miró al suelo con una diminuta sonrisa pícara en la comisura de sus labios- digamos que tenía ganas de mostrarte algo. Ven –caminó hacia la orilla del techo, donde había una pequeña barda de protección, en esas circunstancias muy adecuada para recargarse –acércate- dijo con tono amable, aunque no dejaba de ser una orden por parte del Capitán. Al menos para Petra.

Ella se acercó y se paró junto a Levi, quien parecía estar más relajado que de costumbre y miles de preguntas aparecieron en su cabeza, pero ninguna parecía ser la correcta. En momentos así su mente no era de fiarse y lamentaba encontrarse en ese estado mientras tenía al soldado más fuerte del mundo junto a ella, a pesar de no considerarlo como tal; en ese momento sólo era un hombre al que admiraba mucho y quien era responsable de muchos de sus desvelos y pensamientos recurrentes.

- Señor… yo quería decirle que… todo lo que ha hecho por mí. Desde el momento en el que me eligió para ser parte de su equipo y todo el proceso de entrenamiento para el escuadrón de operaciones especiales yo… lo que quiero decir es que últimamente… –hizo unan pausa para escoger sus palabras. Cuando comenzó a hablar sólo tenía la intención de agradecerle por haberla escogido como miembro de su escuadrón, pero sus ideas comenzaron a chocar y todo comenzó a ir en una dirección distinta, causándole angustia a Petra. En eso, Levi la interrumpió.

-No tienes nada que agradecer. Es parte de mi trabajo –dijo mientras veía las arboledas en el cercano horizonte- eres un gran soldado y un eslabón importante para el equipo. A veces creo que… -hizo una pausa y la miró fijamente- si no fuera por ti, el escuadrón sería algo muy diferente. Gracias por ser como eres y…te agradezco personalmente por… -las palabras se ahogaron en su garganta; algo muy extraño en Levi, pero se quedó sin palabras adecuadas para el momento; sin ideas que se apegaran al profesionalismo de la situación y más importante, dejó de lado el terreno firme que hasta entonces había pisado, o al menos eso quiso creer –gracias por todo.

Ambos se miraron sin decir palabra alguna, sin que el silencio fuera incómodo y de repente se escuchó un estruendo a lo lejos. Una especie de explosión en el cielo. Petra volteó de inmediato y se encontró con una imagen preciosa: en contraste con lo oscuro del cielo, pequeñas luces de color verde caían como pétalos de flores brillantes. Poco después apareció otra de color amarillo y en un abrir y cerrar de ojos el horizonte se llenó de luces de colores cayendo desde el cielo.

-Eso es…

-Un bonito espectáculo ¿verdad? –el sonrió para sí mismo- Hanji acaba de perfeccionar las bengalas nocturnas. Según me dijo, tomó la idea de uno de esos libros viejos en la biblioteca, donde decía que en tiempos remotos algunas culturas utilizaban pólvora y otras cosas para las fiestas nocturnas y justamente hoy decidió probar esas luces con su escuadrón.

-¡Que buena idea! Así podremos continuar con las expediciones por la noche –hizo una pequeña pausa- además es un espectáculo hermoso.

-Imaginé que te gustaría.

-¡Me encanta, muchas gracias! –Petra tenía una gran sonrisa en los labios y volteó a ver al Capitán, que observaba las luces en el cielo con atención. Las tonalidades de las bengalas se reflejaban en sus ojos azules, que estaban más brillantes que de costumbre.

Continuaron viendo el espectáculo durante unos minutos más, hasta que la oscuridad de la noche volvió a reinar en el horizonte y Levi miró a su subordinada con cierta ternura en su expresión, olvidándose por un momento de los rangos militares.

-¿Capitán? –preguntó con curiosidad al sentir sus ojos clavados en ella.

-Esa sonrisa… -no terminó la frase, las palabras volvieron a ahogarse en su garganta y miró hacia el piso por unos instantes y después miró al cielo, con todas esas brillantes estrellas.

-Intenté evitarlo, de verdad lo hice…- Petra dijo en voz alta, su voz tenía rastros de resignación y una pequeña risa interna.

-¿A qué te refieres? –la miró con seriedad.

-Estos sentimientos, intenté bloquearlos y al final no resultó –ella tenía la mirada perdida en la distancia- me repetí a mí misma, día tras día, noche tras noche, que era incorrecto, que un soldado no debería sentir esto que… esto que –su voz cambió de tono y parecía un poco molesta- siento en el pecho cada vez estamos juntos y la culpa que viene después ya es castigo suficiente como para que además las cosas se compliquen cada vez que…. –Petra seguía mirando hacia el firmamento y una pequeña risa salió de sus labios mientras un gesto de resignación se reflejaba en su rostro- cada vez que tiene esos detalles conmigo. ¿Cómo no podría estar en conflicto si usted hace las cosas más difíciles? –rió un poco y después su rostro se iluminó con otra bengala que brilló a lo lejos.

Sin perder el tiempo, Levi tomó el rostro de Petra entre sus manos y la besó con urgencia, como tratando de no perder más tiempo ni vacilar en sus acciones. Desde luego ella lo correspondió con la misma intensidad y cuando se separaron él puso su frente sobre la de ella.

-Creí que sólo era yo –la volvió a besar y después la sostuvo entre sus brazos, abrazándola con mucha fuerza, temiendo que si la soltaba el momento terminaría y despertaría de aquel hermoso sueño.

Siguieron abrazados por un buen tiempo, rodeados por la noche y las bengalas multicolores brillando en el cielo, estando seguros de que eran correspondidos y al fin en paz con sus pensamientos y sentimientos. Desde ese día, las cosas no serían iguales; serían mejores. Por el momento el futuro se veía incierto, oscuro como el nocturno firmamento pero a la vez estaba iluminado no sólo por estrellas, sino por esos fuegos artificiales que traerían esperanza a sus vidas.

Hola.

Y tan tan…. Este fue el último de la serie "detalles" espero que les haya gustado. Me pareció interesante la idea de los fuegos artificiales. Cada que veo algo así en el cielo me lleno de esperanza y me dan ganas de abrazar a quien esté junto y se deje. Por el momento me he quedado sin ideas para le próxima semana así que… ¿sugerencias? Tenía en mente algo medio geeky basado en algo que me pasó, pero no estoy segura. Se aceptan peticiones.

Eliza20: tercera parte… podría ser… tengo que pensar cómo seguirle jajajaj per me agrada la idea, pero creo que será más bien un epílogo jejeje. Muchas gracias por tus comentarios, de verdad se siente hermoso que te digan que te admiran como escritora, porque además de haberte hecho pasar un buen rato mientras leías la historia, logré el plus jejeje

Koisshi Saotome: Pues, en cuanto a las relaciones interpersonales, estiy segura de que es mucho más inteligente Petra… supongo que el pobre de Levi nunca aprendió a convivir amigablemente con nadie…. Muchas gracias espero que los próximos capítulos te gusten también jejeje y ánimo con la convalecencia! Un abrazo.

Muchas gracias por leer estos drabbles, agradezco mucho sus comentarios y apoyo. Nos leemos la próxima semana.