INMORAL. SOMBRAS.
CHAPTER 44
POV DE VEGETA.
—Debemos buscar una refracción para el sistema de comunicación.
—Entonces, vamos a la ciudad a conseguirlo—ofrezco, Bulma asiente, y después de encapsular la nave. Nos dirigimos hacia un centro de reciclaje.
Bulma buscó los artefactos necesarios para reparar el sistema, y, al cabo de un par de horas estábamos de vuelta en la nave. Ella se enfundó en su mono de trabajo, conmigo como ayudante de herramientas, y empezó a dar órdenes.
—Llaves—ordena.
Dice que tardará un poco, que necesita reconfigurar el sistema de navegación para poder comunicarse con la Tierra. De seguro Bra estará molesta porque no nos hemos contactado con ella.
"Pan no se ha vuelto a casar, Vegeta. Ahora Trunks y ella tienen un hijo."
FLASHBACK.
—¿Irás a verlo?
—Por supuesto que sí. Ya me has mostrado fotos, Bulma—le digo dirigiéndome a la salida—. Quiero que entiendas que…
—Lo sé—dice asintiendo con media sonrisa en su rostro—. Es necesario. Pero estará dormido para esta hora.
—Mucho mejor así. De ese modo, no me verá.
—Vegeta…
—Es mejor así, Bulma—repliqué antes de darle un beso brevemente. Sabía que posiblemente Bulma estaba preocupada porque me encontraría con Pan y temía que ella me sacara a patadas de allí.
Hm. Por mi parte, solo puedo burlarme. Como si una niñata como Pan me asustara.
Aunque, si tomo en cuenta lo que vi en el video de seguridad, será mejor no confiarme demasiado. Podría asesinarme como a ese tipo.
Aunque, la felicito, veo que el gusto por entrenar no ha desaparecido. Se ha vuelto más fuerte, ahora sabe cuándo utilizar ese lado salvaje, puramente saiyajin.
"¿Me entrenaría, padre?"
Kami. Nuestra relación pudo haber sido la mejor, aunque lo último jamás lo hubiese admitido en voz alta.
Era una excelente compañera de entrenamiento a la que siempre podía pedirle más, retarla, golpearla, hacer que su esfuerzo fuera recompensando con el incremento de sus poderes.
¿Cómo es que llegamos a todo esto?
"¿En dónde está, Trunks?"
"Salió de viaje. Regresará la próxima semana"
De eso ya hace 8 años.
Según recuerdo, aquel fue un año complicado para ambos. Nuestros respectivos matrimonios iban en picada, pero si de algo estoy seguro es de que todavía amábamos a nuestras parejas.
"Seré una ignorante por siempre, si eso me hace feliz"
Tengo la certeza de que ella habló en serio cuando dijo que no quería saber nada más del pasado. Y definitivamente no seré yo quien reviva viejas heridas ¿Para qué? Estoy más que convencido que ella está tan cansada como yo. Todos lo estamos.
Finalmente aterrizo en la dirección que Bulma me ha dado: una pequeña casa blanquecina con un gran patio trasero, algo alejado de las otras viviendas.
Las luces de las habitaciones están apagadas por completo, excepto alguna que otra que están alumbrando el jardín, provisto de flores hasta donde alcanza mi vista.
Bajo la vista por breves momentos para enfocarme en sentir el Ki de Aren. A medida que me acercaba a la habitación en donde se encuentra, no pude evitar sentir que Pan estaba allí con él.
—Maldita sea—De seguro no tardaría nada en salir a mí encuentro, a reclamarme qué demonios hacía yo allí.
Esperé un par de minutos, sin embargo, nunca salió. Extrañado, me acerqué a la ventana de cortinas abiertas, para encontrarme con ese par completamente profundos. Tendidos en la cama.
Bufé por lo bajo, y me quedé de brazos cruzados en la ventana. De todas maneras ningún curioso me observaba, y Pan debía estar demasiado profunda para ni siquiera sentirme. A pesar de la poca luz, proveniente de una lámpara, logré divisar a mi nieto.
"Ahora tengo un hijo. Su nombre es Aren"
"Lo sé, Trunks. Tengo la certeza de que eres un buen padre."
Sería la primera vez que lo veo en persona, no en fotografías o en videos como Bulma logró que lo conociera. Sé que ni Trunks ni Pan jamás sabrán que de algún modo estuve al tanto del nacimiento de Aren. Recuerdo que fue una noche cuando Bulma se comunicó conmigo, emocionada me decía que acababa de llegar del hospital en dónde Pan había parido a un niño, muy parecido a Trunks; algo regordete y tierno, según ella. Y que todos los demás le habían comentado que era fuerte. Internamente, se me hinchó el orgullo. Otro descendiente saiyajin. Nuestra raza continuaría.
Recuerdo que Bulma no paró de hablar de Aren hasta que llegó a la pregunta del millón.
"Vegeta ¿Por qué, Pan?"
Esa no era una pregunta difícil, era fácil, siempre lo he dicho, fue su carácter saiyajin, una mezcla que me hizo añorarla con locura, he de admitir. Pero en especial ahora lo asimilo a que me recordaba a Bulma en los primeros años en los que la conocí; ella era terca a morir, grosera, mandona, en ciertas ocasiones creía que la terminaría matando allí mismo, pero bien sé que, aunque ganas no me faltaban, nunca podría haberlo hecho, porque de cierta manera, Bulma me divertía mucho, me hacía enfadar hasta tal grado de enserio apuntarle con la palma.
"A otros muchos, los he matado por menos, humana"
Pero a pesar de todo ella seguía con su griterío constante. Si para entonces no la maté, era porque Bulma representaba algo nuevo, picante, atrevido. Si de algo me jacto siempre es de mi excelente memoria, y recuerdo que… irónicamente también con Bulma empezamos por una desilusión de su parte.
Las peleas entre el ahora difunto Yamcha, eran en verdad estresantes. Me cansaba oírla gritarle al auricular en su oído.
"Eres pasatiempo, humana"
"¡¿Qué dijiste?!"
"Pasatiempo para el gusano. Hm ¿Y así te dices ser inteligente?"
Le sacaba de quicio en verdad, pero eso fue el inicio de… toda una vida. Hemos pasado por muchas cosas, demasiadas en verdad, nuestros proyectos juntos, nuestros hijos, Bra y Trunks.
"¡Haz algo, Dende! ¡No puedo perder también a Pan!"
Trunks…
Sé de lo mucho que sufrió por Yunny, y cómo no supo afrontar su pérdida. En aquella ocasión, Kakaroto tuvo que darle un golpe en la nuca para desmayarlo porque parecía que iba a perder la cordura en cualquier momento. Pude sentir su impotencia al no poder salvarlas y no poder hacer nada más que esperar por una respuesta que a veces nos daba esperanza y otras nos decía: Pan tampoco sobrevivirá.
Yunny había muerto, y parecía que Pan no tardaría en hacerlo. Trunks se culpó y lamentó muchas veces, no dejaba de repetir que de haber acabado con el androide antes, nada de aquello habría sucedido, y para terminar de rematar la escena, la niñata de Pan tuvo tantas crisis que ya ni recuerdo. Técnicamente regresó de la muerte.
Ahora que la veo dormir en compañía de Aren; sana y sin ninguna preocupación aparte de la de su hijo. Creo que no puedo estar más que arrepentido por todo el descontrol que causé. El daño que hicimos es irreparable, ya está hecho y nada lo podrá borrar. De cierto modo es preferible así, porque todos hemos aprendido algo al respecto. Pero, esto mismo será algo que no terminaré de entender; si bien es cierto, mi aprecio por Pan creció al tratarla de vez en cuando durante el tiempo que vivió en Capsule, nunca pude tratarla como si fuese Bra. Quizá ese fue mi problema con ella, no pude nunca verla como la hija que se supone debía ser.
La vida es… y no puedo dejar de pensar que quizá todo aquello tuvo que pasar realmente.
"Lo siento, pero… su corazón ha dejado de latir. Intento reanimarla pero…"
"¡No! ¡Dende, por favor, es mi hija!"
"Videl. Gohan"
"¡Intenta de nuevo!"
Aquella vez, después de esa crisis, ingresé a verla en aquella habitación. Tomé su mano, entonces helada y sin vida alguna, estaba más muerta que viva. En mi vida de mercenario, había visto decenas de cadáveres, de modo que la sentencié en cuanto la vi. Su cuerpo tan delgado como nunca la vi, no parecía pertenecerle.
¿En dónde había quedado la niñata que solía desafiarme?
No era nada. Solo un costal de huesos en ese instante. Alrededor de sus ojos una concavidad se iba formando, y sus labios resecos, me hicieron llorar en verdad. Porque solo hasta allí, vi la enorme fatalidad que había cometido, el pánico me invadió en extremo, que no me importó apretar su mano con fuerza y tratar de transmitirle energía.
Había llegado a admirarla, a amarla, pero no de una manera romántica, sino más bien, como alguien muy valioso y perfecto para mi hijo, que para entonces estaba demasiado desesperado para pensar con claridad en lo que hacía. Me limpié el rastro del par de lágrimas de culpa y coloqué su mano en su posición inicial. Cuando salí del sitio, Trunks yacía inconsciente, no había podido controlarse cuando Dende había dicho que ya lo había intentado todo, sin embargo parecía que la muerte de Pan era inevitable. Entonces recordé las cientos de veces que la vi caminar por Capsule y también las veces que estuvimos juntos. Contadas fueron. Pero el hecho es que pasó, sucedió, y eso nada lo podría borrar ¿Qué daba si fueron 1 0 10 veces?
Nada, el daño ya estaba hecho.
Pero ahora que los veo, solo sé que parece ser que este enano ha logrado poner las cosas en orden o al menos traerles alegría a ese par. Las cosas fueran tan diferentes, si tan solo yo no hubiese interferido.
FIN DEL FLASHBACK.
Menos mal Pan decidió no huir, aun cuando le di la oportunidad, decidió quedarse y tratar de salvar su matrimonio a como diera lugar. Ahora que lo pienso, ella de todas maneras habría regresado a la Tierra, porque de todas maneras ¿Qué iba a hacer sola en otro planeta?
La intención de dejarle la nave no fue para que se encontrase conmigo, a pesar de que la nota denotaba eso, sino que le ofrecía una nueva salida, la más fácil que encontré, he de admitir. Pero para el problemón en el que ambos nos habíamos metido, lo mejor sería dejar que las cosas se calmaran un poco y el tiempo hiciera su labor. Sin embargo, la decisión de Pan de quedarse, fue la mejor de todas.
—¡Vegeta! ¡El compresor!—levanto la vista del suelo ante el griterío de mi esposa—. ¡Date prisa!
—Ah…
—Vegeta—sisea saliendo del interior de la cabina de mandos, con el rostro lleno de grasa de engranaje, ante lo cual no puedo evitar reírme a todo pulmón.
—No te rías, no es gracioso.
—Para mí sí lo es—replico.
—Sch. Jódete—intenta sonar enfadada pero sé que no lo está. Se limpia el rostro con la manga de su mono.
—Bulma…
—¿Hasta en el cabello, cierto?
—No quería decirte eso, pero sí—asiento.
—Agh. Esto es tú culpa, Vegeta. Te dije que…
—Te amo, Bulma.
POV DE PAN.
—¿Ya está listo mi baño, Pan?
—No, su majestad imperial—reverencio con sarcasmo—. Hay una avería en el sistema. Pero, puedes bañarte en mi habitación.
Poco después aguardé a escuchar el sonido de la regadera. Salí de la habitación y como si me estuvieran dando caza, tomé mi celular y corrí al pasillo. A través del sistema inteligente, disminuí la temperatura del aire acondicionado del cuarto de baño. No tardaría mucho para que Trunks notase el cambio. Me apoyé en una de las paredes, y mordiéndome los labios aguardé por mi otra travesura. Realmente estar haciendo esto es una niñería muy vergonzosa para mí edad pero no pude evitarlo. Tuve que cubrirme la boca con una mano para soltar a carcajadas.
—¿Qué haces, mami?—sin que me diera cuenta, Aren me mira sorprendido, sin entender qué es lo que está pasando. Pestañea un par de veces, extrañado, mientras sus manos sostienen la caja de jugo que se ha estado bebiendo.
Me aclaro la garganta un par de veces a la vez que frunzo el cejo para tratar de sacarme de mi enrollo y de la situación tan embarazosa en la cual mi hijo me ha visto.
—No es nada, Aren.
—¿Ah?—dice apenas con su cabeza de medio lado. Estoy segura que se debe de estar preguntando qué clase de madre tan loca tiene—. ¿Y papi?
—Está bañándose—contesto mientras emprendo la segunda parte de mi plan. A través de la aplicación del celular, bajo a cero la temperatura del agua de la ducha, a la par que escucho a Trunks gritar.
—¡Ah!
Ya no lo pude evitar, y terminé riéndome.
—¿Mami?
Kami. Esto es tan divertido. Otra vez.
En esta ocasión, vertí agua muy caliente, y otra vez, Trunks gritó mientras yo no pude sino reír a todo pulmón.
—¡Ahhhh!
Agua helada. Agua muy caliente ¿Qué más daba? La cuestión era que al menos espero que esto le sirva de algo, y ojalá así deje de fastidiarme. Quince minutos después de haberme carcajeado con la súbita subida y bajada de temperatura del agua, intenté borrar la sonrisa culpable en mi cara, ingresé a la habitación y Trunks ya se encontraba saliendo del baño.
—Espero que arregles la tina de mi habitación, Pan—dijo, a la par que me fingí inocente, y debo decir que lo hacía con tal naturalidad que hasta yo misma me sorprendía. Crucé hacia el baño, y poco después lo sentí salir de mi habitación. Me encaminé hacia la ducha y Kami santo, el frío me caló en los huesos.
—Hm—me senté en el filo de la bañera para desactivar el sistema, y así lo hice, poco a poco la temperatura normal volvía, al igual que ya no podía ver mi propia exhalación—. No me disculparé. Él me sacó de quicio. Aunque…
No parecía molesto.
El resto del día fue relativamente anormal. Creo que Trunks por fin comprendió la lección porque no ha vuelto a molestarme para nada, y, para ser un domingo, lo agradezco. Preparé el almuerzo, se lo serví a Aren y me fui a descansar brevemente. Mi reloj biológico de seguro falló porque cuando desperté, eran las diez de la noche. Asustada, literalmente brinqué de la cama.
—¡Aren!—por Kami. La cena de mi niño.
A toda carrera descendí por las gradas para tan solo encontrarme con unos cuantos empaques de comida en el tacho de la basura. Aliviada, suspiré profundamente. Al parecer Trunks le había dado de comer.
En ese preciso momento, la alarma de mi reloj hizo presencia, anunciándome que la hora del medicamento había llegado.
Poco después me encontraba en camino hacia la habitación de huéspedes, pero me extrañó no encontrar a Trunks, su cama estaba perfectamente tendida. Sin una arruga. Lo sé porque yo misma lo hice esta mañana.
Kami. Parece ser que me excedí con la broma.
—¿Se iría?—me pregunté a mí misma por unos instantes en los que giré alrededor de la habitación, tratando de dar con él. Como no lo encontré, tomé mi termo, me encogí de hombros, di media vuelta para encaminarme a mi habitación, pero antes decidí verificar la de Aren, y sorpresa, allí estaba el señor.
Sigilosamente me acerqué a la cama de mi hijo e intenté despertarlo. Después de algunos intentos abrió sus párpados, le dije que era hora del té, y poco a poco fue soltando el agarre a Aren.
Se sentó en el filo de la cama, tomó la taza que el envase traía consigo, y se lo bebió de un solo trago.
—¿Descansaste?—inquiere mirándome fijamente, enseguida asiento antes de darle las gracias por haberse ocupado de Aren. Ni siquiera yo sabía cuan cansada estaba—. Esta noche dormiré aquí.
—Claro. Adelante.
Salí de la habitación con dirección a la mía, y pareciese increíble, pero me volví a dormir.
—De acuerdo, entonces tendré listos los papeles—le contesto por el celular—. Sí, te veo luego, Ethan—colgué la llamada y me dispuse a comer. Aun tendría media hora más para desayunar tranquila. Al terminar me encaminé hacia mi habitación para mudarme de ropa, cuando de pronto, el griterío de su majestad nuevamente empezó.
—¡Pan!¡Pan!
Puse los ojos en blanco e inevitablemente bramé. Ya se me hacía raro. Decidí ignorarlo, pero fue peor. Cuando hube terminado de bañarme, me dirigí hacia la habitación de su real majestad
—Esto no. Esto tampoco. Esto menos—Decía Trunks lanzando la ropa del armario.
Llénate de paciencia, Pan. Me dije internamente. Después de prepararle una muda de ropa limpia, de dirigí de nuevo a mi habitación, media hora después ya estaba completamente vestida, lista para recibir a Ethan. Pero no contaba con un asunto, o a lo mejor sí, pero había decidido ignorarlo.
—Quiero mi tina—dijo encontrándome en el pasillo.
—Trunks.
—Ya te di el día de ayer libre—dice muy seguro de sus palabras—. Ahora te necesito al ciento por ciento.
—Trunks. Tengo que trabajar, tendrá que ser después—lanzo mi última oferta, solo que en verdad esperaba que mi cliente aceptara, sin embargo no lo hace cuando se coloca firme en mitad del pasillo, con los brazos cruzados sobre el pecho, moviéndose de lado a lado, todo con la firme intención de no dejarme pasar—. Deja de ser niñato, Trunks.
—No te costará nada preparar mi tina. Solo hazlo y luego podrás trabajar—dice antes de que sus labios se curven en una sonrisa que, personalmente, envía una señal eléctrica a mi espina dorsal—. A no ser que… quieres que fastidie tu trabajo.
Conociéndolo como es, sé que lo hará. Doy un profundo suspiro, kami sabe que estoy colocando todo de mí bendita paciencia en este hombre, en especial porque Aren está…
¿A quién engañas?
Inquiere mi subconsciente hace tanto ignorada por mí.
Te alegra que esté aquí.
Dice firme, suave y… alegre.
—De acuerdo—acepto el trato—, pero no molestarás más
—Solo si un baño que realmente me complazca—Kami sabe que me llené de paciencia, giré sobre mis talones e ingresé al baño, abrí la llave y aguardé, caminé hacia el lavamanos y tome el bote de esencia.
—¿Ya?—pregunta con insistencia mientras su pie se mueve de lado a lado. Decido ignorarlo y comienzo a verter un par de gotas de la esencia en el agua. Decido sentarme en el borde de la tina, debido a que estar arrodillada de tacones o doblarme sobre la tina, esta mañana, no me apetece para nada.
Poco a poco esta comienza a llenarse.
—Con permiso—dice Trunks adentrándose a la tina con los calzoncillos sobre las caderas. Reprimo el impulso, casi natural en mí, de ponerle los ojos en blanco—. Un poco más de esencia.
Asiento antes de continuar con mi labor, pero momentos después escucho el timbre de la puerta de acceso, así que rápidamente enrosco la tapa en la botella de esencia y pretendo levantarme, sin embargo no puedo. Me ha tomado por el antebrazo. Su mano mojada empapa mi traje, enseguida frunzo el cejo.
Me ha costado vestirme para que él lo arruine.
—Nadie juega con Trunks Briefs—apenas sí he escuchado esa frase y ahora me ha zambullido en la tina. Trago un poco de agua y no puedo evitar ahogarme. Apresurada busco la superficie para toser de manera desagradable, como si la vida se me estuviera escapando en ese instante. Poco después lo siento sobar mi espalda mientras yo me he doblado sobre el borde de la tina—. Ya. Ya. No es para tanto, no exageres—se burla de la niñería que ha cometido conmigo, enfadada retorno a verlo.
Extrañamente todo mi repertorio de groserías ahora brilla por su ausencia. Decido levantarme, no pretendo discutir, en especial porque escurro agua de cabeza a pies, mi maquillaje debe ser un desastre de seguro, y realmente ahora solo me resta enfundarme en una bata de baño.
¿De qué serviría reclamarle?
Era un plan perfecto. Sin embargo no contaba con que los fuertes brazos de Briefs me tomaran por la cintura y me obligara a sentarme de nueva cuenta.
—¡Ya basta, Tru…!—ni siquiera he podido completar mi frase, sus labios sobre los míos lo han impedido.
Al principio, se mueve de una manera lenta, pausada, mientras parece ser que una de sus manos busca ahondar más el acercamiento, poco después lo siento profundizar el beso, y… al diablo.
Le estoy correspondiendo.
En determinado momento, me muerde, gimo de dolor y por qué no, de gozo. Eso ha enviado una señal tan deliciosa a mi vientre que no puedo evitar gruñirme internamente.
No sé cuánto tiempo exactamente después, decidimos mutuamente separarnos por falta de aire. Enseguida abro mis párpados para verlo sonreírme de medio lado.
—¿No es mucho mejor así?—inquiere acercándose hasta quedar un par de centímetros separado de mí. Un momento.
¿A qué se refiere?
—¿No es mejor besar a un hombre consciente que a uno que no lo está?—mis ojos se abren exageradamente.
"Pero este es un recuerdo que… solo yo tendré"
¡Demonios! ¡El maldito infeliz estaba despierto!
Sin palabras para responder, solo atino a mirarlo sonreírme de medio lado.
—Me la debías, Pan—dice—. Ahora vete, estaré muy ocupado.
No es típico en mí no replicar nada, pero siempre existe una primera vez. Apresurada me levanto, lanzo los tacones allí mismo y descalza corro a mi habitación. Me enfundo en una ropa ligera de domingo, y corro escaleras abajo sin dejar de mascullar: Maldito Briefs.
Abro la puerta y es Ethan quien espera, me ve de pies a cabeza, es natural que se pregunte qué ha pasado conmigo, debido a que nunca lo he recibido si no es en traje ejecutivo. Lo hago pasar a la sala, y nos disponemos a trabajar. Menos mal, tal y como Briefs ha dicho, no molestó para nada.
Dos horas después, Ethan estaba despidiéndose de mí en el pórtico de la casa.
—Nos veremos el miércoles.
—De acuerdo—asiento. Lo veo cruzar el umbral, el jardín y adentrarse en su auto.
"Lo siento, Ethan. Pero no puedo corresponder a tus sentimientos. Lo lamento tanto"
Se despide de mí desde el interior de la cabina mientras hondeo mi mano. Lo veo partir, y enseguida me adentro a la casa antes de quedarme pegada de espaldas a la puerta. No pretendo subir al piso superior en este momento. Kami santo, vaya vergüenza para un solo día.
Alrededor del mediodía, Aren regresó de casa de mi papá. Se sentó en frente de su comida, con Trunks a su lado. Mientras les servía, no levanté la vista un solo minuto. Cuando hube terminado, me disculpé con ellos, argumentando que no tenía hambre. Sobra decir que eso les sorprendió, sin embargo no capitulé, dejé la estufa apagada y me encaminé a mi estudio. Ingresé y poco después puse el seguro.
Caminé hacia mi silla giratoria y aguardé. Entre vuelta y vuelta, no pensaba realmente en nada. Encendí la computadora para comprobar mis correos, pero nada nuevo había en la bandeja. Fastidiada, porque sabía que no había una razón para estarlo, me doblé sobre el escritorio, pegué mi mejilla y aguardé a por algo. Lo que sea.
Nada llegaba a mi mente, era una de esas sensaciones de sentirse ajeno a toda realidad. Ni siquiera me percaté que encontraba tan divertido mi Péndulo de Newton. Justo en este momento, mi juguete de astronomía es lo más importante, al parecer.
Suspiré un par de veces antes de cerrar mis párpados para poder pensar con claridad lo que haría.
Minutos después, una alerta de mi agenda me hizo recordar que tanto Aren como yo habíamos sido invitados a la boda de una amiga. Realmente, mi ánimo no era el mejor para una fiesta, pero sería una ofensa para ella el no asistir. Si se tratara de una boda occidental, no habría caso, pero al tratarse de una boda china, habría repercusiones.
Como ya me había dado un par de duchas, la segunda sin haberla necesitado realmente; salí de mi despacho y me encaminé hacia mi dormitorio para preparar mi muda de ropa. Llamé a Aren al piso superior, lo bañé, lo peiné, y luego lo vestí con un elegante traje chino tradicional tang. En color rojo, así, le estaríamos deseando suerte y felicidad para su vida de recién casados. Cuando hube acabado con Aren, rápidamente me enfundé en un vestido qipao por sobre la rodilla, en tono azulado con detalles plateados; me coloqué las mallas negras y unos tacones del mismo color. Miré mi reloj de muñequera, y sabía que en breve el tráfico se haría insoportable en carretera, además, el lugar de celebración quedaba una hora y media de aquí.
Llamé a Aren para irnos, tomé mi abrigo y el de él en mis manos y bajamos las escaleras.
—¿A dónde van?—de pronto inquirió Trunks a mi espaldas, asustándome en el acto.
—A una boda, papi.
—¿Ah, sí?—inquiere acercándosenos—. ¿Y pensaban dejarme solo aquí?—Aren solo se encoje de hombros a medida que ambos pares de ojos azules me miran, esperando una resolución.
—Trunks…
—Me visto en un momento, y salimos enseguida—dice, invitándose solo. Lo veo correr hacia su habitación, cerrar la puerta y solo le toma 10 minutos el estar casi listo.
—¿No usarás corbata?—inquiero. Jamás sale sin ella.
—Seré informal el día de hoy.
—De acuerdo—le digo—. Pero si no te dejan entrar, no es mi culpa ¿De acuerdo? Aguardarás en el auto.
—No soy un perro—replica divertido por mi comentario.
Poco después estábamos en carretera con Trunks en el asiento del conductor y Aren en el asiento trasero.
—Adelante, señores—reverencian los hombres de la entrada, y no falta nada para oír a Trunks vanagloriarse de que él tenía razón, y, de nuevo decir que aún si no lo dejaban entrar, él no iba a quedarse fuera como un perro.
No, el hombre tenía mucha clase como para aguardar de ese modo.
Ingresamos a nuestra mesa, con comida hasta reventar colocada en un cristal giratorio en el centro de la misma. Miré alrededor y podría calcular a ciencia cierta que había más de 1000 invitados, de modo que por esa razón sería difícil llevar la contabilidad de tantas personas. Seguramente Briefs lo sabía por eso apostaba a que sí lo dejarían entrar. Al cabo de una media hora de haber llegado, empezaron a servir la comida, y la novia por fin se presentó. El matrimonio civil se había hecho ya hace un par de meses, solo que ahora era la presentación como pareja.
Ella aludía belleza y alegría, en su primer traje, de los tres que nos presentaría; saludaba de mesa en mesa, reverenciando ante sus invitados. Muchísimos.
Pobre debe estar muy cansada.
Desde mi punto, pude ver que la pulsera de jade en una de sus muñecas le estorbaba de vez en cuando. Ni modo, tendría que acostumbrarse, la llevaría la vida entera. Era un regalo de la familia de su esposo.
Ahora los novios se acercaban a nuestra mesa, así que saqué el sobre rojo de mi bolsa para dárselo.
—¿Cuánto les has dado?—murmura Trunks en mi oído.
—Doscientos—le contesto de la misma manera.
La ceremonia avanzó, al cabo de un par de horas, ella se presentó con su traje de novia occidental, y finalmente, alrededor de la una de la mañana, se presentó nuevamente con un traje azul más cómodo. Después de un par de actos, la fiesta empezó. Todo el salón salió a bailar, y por supuesto, yo no podría ser ajena. Tomé a Briefs por el antebrazo y empezamos a danzar.
Al principio, creyeron conveniente colocar música suave, lenta y pausada. Menos mal, solo duró una canción, y el Dj pasó a una rola de música alegre, a la par que de vez en cuando muchos gritaban: ¡Viva los novios!
Bailaba mientras no le quitaba la vista de encima a Aren, ajeno a todo el bullicio y atento solamente a la mesa con mariscos a rebotar y con pedazos de sandía extendidos en una elegante forma sobre la superficie. Como sintiéndose observado, levanta la vista en mi dirección, y solo puedo lanzarle un fugaz beso. Frunce el cejo, pero este no dura mucho, ya que poco después me sonríe felizmente.
Todos lucen muy alegres, brevemente giro en dirección a los recientes esposos. Mi amiga Xia o resplandor del amanecer, como decidieron ponerle sus padres, realmente le da honor a su nombre. Tiene mi misma edad y recientemente acaba de contraer nupcias.
"¿Estás segura, Pan? Aún eres muy joven"
"Sí, abuelita. Quiero estar con Trunks"
"Pan ¿acaso estás embarazada, por eso quieres casarte?"
Creo que más de uno pensó en esa posibilidad en aquella ocasión. Nada más lejos de la verdad. Si quisimos casarnos, creo que fue porque estábamos enamorados, al menos en mi caso en especial así fue. Pero ahora que lo pienso mejor y veo a lo lejos a Xia, no puedo evitar sino preguntarme ¿Acaso hice mal?
Es decir, estaba demasiado segura de mi decisión en aquel entonces, puesto que nadie me obligó, pero ahora, es cómo verme a mí misma hace 16 años, en el día de mi boda. No lo sé con seguridad, pero quizá… esta sea la edad correcta para casarse, para tratar de formar una familia, quizá… yo… me apresuré.
POV DE TRUNKS.
—¿Por qué tan callada?—inquiero curioso. Se mostró tan divertida en la fiesta y ahora ha pasado a esta seriedad. Ella gira el rostro en mi dirección brevemente antes de volver a colocarlo en la carretera, sonríe brevemente y afirma que no le pasa nada, que solamente está cansada.
Hm. Imposible de creerle, ni siquiera Aren está…
Bueno, el enano tiene disculpa, ahora misma descansa en el asiento trasero del auto. Sonrío al recordar a Aren haberse quedado dormido sobre la mesa de bufet. Volviendo a Pan, sé que no está cansada solamente, se muestra más pensativa de lo normal, ajena de todo, parece ser que solo se enfoca en el volante.
A lo largo de los años he aprendido a memorizar sus gestos, sus actitudes, a interpretar sus emociones, pero aun así, me sigue pareciendo que no la conozco por completo, creo que es imposible de todas maneras, así que no debo perder el tiempo en cosas como aquellas.
A decir verdad, Pan es un enigma en mucha cosas, he allí lo interesante. Ha cambiado mucho, pero su esencia sigue aquí. Es la misma chica que cayó de bruces cuando quiso besarme en medio de su embriaguez.
FLASHBACK.
—Sí. Has eso—contesto a Nian—. Dile que quiero verlo mañana en la oficina, temprano. A las 9. Sí. Trae los informes. Sí. Adiós.
Apagué el computador, y como con frecuencia hacía, me iba a dormir alrededor de la 1 de la mañana. A medida que avanzaba por el pasillo intenté dar con el ki de Bra, quizá ya habría arribado. Menuda desilusión me llevé. Subí hacia su habitación, para tan solo encontrar su cama perfectamente tendida y una par de prendas de vestir esparcidas por el suelo del armario.
Enfadado. Salí a toda prisa, dando grandes zancadas fuera de la habitación, pero lo último que supe fue que caí de culo y que había sido empapado con algún líquido.
—¡Ay!—la escucho chillar.
—Pero qué...
—¡Oh! ¡Lo siento! ¡Lo siento, Trunks! Yo…—empieza torpemente Pan, en la misma posición que la mía—. Lo lamento, yo…—ignoro lo que dice para examinarme, toda mi ropa ha sido empapada por un leche. Genial. Levanto la vista hacia ella, quien solo se disculpa una y otra vez.
¡¿De qué me sirven a mí las disculpas?! ¡¿Acaso no tiene dos ojos para ver?!
¡Maldita sea!
Llenándome de paciencia me levanté, ella hizo lo mismo y enseguida se me acercó para tratar de limpiar el desastre torpemente con una servilleta.
—Pero que tonta…—masculla—, esto es…
—¡Ya déjalo!—la aparté de mí. Cerré mis párpados para calmarme y evitar estallar en cólera. Justamente esto era lo que quería evitar. Suficiente tenía con las escapaditas de media noche de Bra, como para completar las niñerías de Pan. Cuando los abrí de nuevo, ella tenía la cabeza gacha, en posición de disculpa nuevamente. Sin embargo, eso no fue lo único que llamó mi atención.
—Lo lamento, Trunks. Pero es que...
—Estás sangrando—le interrumpí tomando sin previo aviso su mano, no muy lejos de nosotros, los cristales rotos del vaso lucían esparcidos.
—No es nada, no te preocupes—dice ella intentando soltarse de mi agarre.
—Tengo un botiquín en mi baño, acompáñame.
—Trunks. No es necesario—dice—. Sabes que me curaré en breve.
No me importaba, la llevé y traté la herida de inmediato. Como lo imaginaba, no había sido tan simple como ella lo trataba de mostrar. La herida había sido un tanto profunda, y las señales en sus dedos y las palmas de sus manos lo demostraban. Sí, es cierto, esto no era nada con todos los huesos rotos que solíamos tener en batalla, pero el que Pan estuviese así había sido mi culpa.
Ahora más calmado, puedo ver qué quién tuvo la culpa de salir así, tan intempestivamente fui yo.
—Listo—comento guardando el alcohol y las vendas en el botiquín.
—Muchas gracias.
—Era mi obligación. Yo tuve la culpa.
—No en su totalidad. Yo también venía con algo de pris… ¿Eh? ¿Y mi celular?—inquiere, me encojo de hombros, dándole a entender que no sé de qué celular está hablando. Sale al pasillo, conmigo pisándole los talones y nos encontramos al celular de cara al suelo. Lo toma entre sus manos, el mismo vuelve a sonar, una llamada entrante.
—¿No vas a contestar?
—No es importante—dice antes de apagarlo.
"Acaba de terminar con su novio"
Seguramente tiene algo que ver con aquello. No explico otro comportamiento para que evite contestar una llamada.
—Mejor me iré a descansar—Dice—. Si molestamos a Bra, seguramente ella se enfadará tanto que…
—Tú sabes tan bien como yo que ella no está—Declaro. Seré un maldito porque en verdad Pan no ha hecho nada para merecer mi cabreo en esta madrugada. Pero necesito desquitarme con alguien. Independientemente de quién sea ese alguien.
—Sí—Asiente—. Creí que ya habría llegado—contesta antes de agacharse a recoger los pedazos de vidrio.
—Déjalo—le digo sacando mi celular de mi bolsillo y activando mi robot aspiradora barredora. No tarda en llegar el artefacto y encargarse del desastre. Cuando hubo acabado, mi cabreo también minoró.
—Entonces… muchas gracias, lamento lo de tu camisa, Trunks.
—No te preocupes—contesto—. Además, es solo leche. Mejor…—suspiro—, soy yo el que te debe disculpas, salí sin…
—Bajaré la velocidad para la siguiente ocasión—bromea, consiguiendo sacarme una risa—. No quiero atropellar más transeúntes, y… creo que tendrás que usar chalecos reflectores.
—Hm—intento vanamente no reírme, pero es imposible el no hacerlo cuando ella ha hecho tamaño de comparación.
—Bueno, hasta mañana. Ah… es decir, hasta dentro de un par de horas.
—Sí.
Ella pasa de mí a lo largo del pasillo para ingresar a su habitación, sin embargo, decido detenerla, y la invito a acompañarme con un trago. Al principio niega, dice no ser fanática del alcohol, pero al final, decide hacerme compañía.
Al principio solo fueron un par de cervezas, pero lentamente la apuesta se fue incrementando, así como Pan se iba poniendo más ebria. Sus mejillas en tono carmín lo confirmaban, y, como si eso no bastara, su acento y la velocidad con la cual se expresaba también. Tuve una amena conversación para el estado en el que Pan se encontraba. Después de un recordatorio de los viajes que tuvimos por el espacio, ella malinterpretó un comentario mío. No era que no la considerara hermosa, lo era, claro que sí. Aunque, debemos admitir, y ella lo sabía, era que Pan representa algo intermedio entre los dos polos de lo que se considera hermoso o feo.
—Ahora… dígame… Sr. Briefs.
—No me digas así—replico por enésima vez—. No soy tan viejo.
—Hm—bufa—. Tú querías que… te dijera así cuando viajamos ¿Ya no lo recuerdas?
—Sí—contesto—, pero ya quedó atrás, dime Trunks.
—Hm—dice—. Trunks… ¿No te agrado, cierto?
—¿Qué?—inquiero tomando una copa y mirándola sonreírme.
—No tienes que decir nada, yo… lo sé.
—Pan…
—Por eso lo siento—dice—. Quizá fui un fastidio.
—No te preocupe, ya no lo eres más—fui honesto. Ella sonrío una vez más, sus ojos medio cerrados me decían que no tardaría mucho para quedar profundamente dormida, todo me esperé menos lo último. Continué mi amena conversación con una chica de 19 años, ebria hasta el tope.
Maldito, me dije a mí mismo, puesto que estaba usando su embriaguez para mí propia diversión y para olvidar el cabreo que Bra me hacía tener.
La sentí llegar hace un par de minutos, y realmente no quería ir y confrontarla. La compañía en mi frente era demasiado refrescante y alegre como para ir a pegarle gritos a Bra en este momento. Eso podría esperar hasta mañana.
La conversación con Pan tomó un giro inesperado cuando ella se estaba acercando a mí, tambaleante.
—Ahora… voy a besarlo, Sr. Briefs—sonríe de lado a lado antes de su cara cambie a una de melancolía.
—Espera, Pan. Yo…
Ni siquiera tuve que decir lo último, ella había caído de bruces en mi oficina, completamente ebria. La tomé por los antebrazos, la cargué y decidí que ya había tenido suficiente. No debía aprovecharme así de ella.
—Vamos, Pan. Debes descansar—le dije a la mujer en mi espalda, con ella a cuestas subí las gradas y me adentré en su habitación. Acomodé su cabeza sobre la almohada, la cubrí con la manta y salí de allí, para dejarla dormir.
Para cuando llegué a mi habitación, al quitarme los pantalones, el celular de Pan, mismo que yo recogí de mi oficina cayó al suelo. Lo tomé entre manos y el aparato encendió la pantalla.
Llamada entrante: Hayate Hiro.
"Pan no me lo dijo, Trunks. Solo sé que terminó con su novio."
El celular volvió a vibrar un par de veces más, pero lo lancé sobre la cama y me fui a mudar de ropa. Para cuando regresé, habían un par de mensajes con un:
[Lo siento, nena. Por favor, contesta. Por favor, nena. Tenemos que hablar]
Seré entrometido pero no iba a dejar pasar una oportunidad como esta, así que rápidamente revisé el historial de llamadas, treinta llamadas, ninguna de ellas tomadas. Con razón el tipo seguía insistiendo. Como justo ahora lo hacía.
"Solo es un insecto como… el señor Vegeta dice… Quiero que… deje de fastidiarme… Mira que tener la osadía de… Sch… que se joda"
La voz denominada conciencia me dijo que no lo hiciera, que Pan me golpearía, y con gusto, si lo hiciera, pero en definitiva, contesté.
—Nena ¿Pan? Aló—contestó del otro lado de la línea, aguardé en silencio, me acosté en la cama con el brazo doblado debajo de la cabeza y aguardé—. Nena, por favor, tenemos que hablar ¿Pan?
—Deja de jodernos—le dije conteniendo mi risa.
Entrometido, me dijo la conciencia nuevamente, pero decidí ignorarla y continué.
—¿En dónde está Pan?—me preguntó en tono áspero— ¿Quién eres?
—Escucha, muchachito—Vaya, eso sonó bien, si quería decepcionarlo y hacer que se encabronase, con esto lo estaba consiguiendo—. Déjanos follar a gusto, ya no la llames más.
Dije lo último y el tipo aquel me colgó la llamada.
FIN DEL FLASHBACK.
Bien sabía yo que eso tan simple funcionaría, y así fue. Pero nunca me habría imaginado que aquello me había abierto una posibilidad con Pan, misma que nunca planee, misma que nunca busqué, solo quería divertirme un poco aquella noche, y ese par de niños, Pan y ese tipo, me estaban haciendo el día. Ella con su embriaguez, y él con su típica actitud de niñato. Me carcajee aquella noche antes de dormirme, y podría decirse que así empezó todo. Después, recuerdo que Pan y yo salimos un par de veces, nada más que como amigos, antes de que ella regresase a Japón. Cuando el día llegó, prometimos mantenernos en contacto. Creo que apenas supe que llegó a su casa, le envié un mensaje de correo, y las video llamadas comenzaron.
Dos meses después le pedí que fuera mi chica, nos reuníamos a entrenar de vez en cuando los fines de semana, y todo sucumbió por su propio peso. Me enamoré de ella. La amé verdaderamente. Para cuando llegó los siete meses, tanto Pan como yo sabíamos que nos inevitablemente terminaríamos casándonos, nos habíamos explorado lo suficiente como para saberlo, aunque para esa fecha no me la había llevado a la cama, eso no exentaba que nos diéramos besos apasionados y caricias que sobrepasaban mi imaginación. No pasó mucho tiempo para que fuésemos a la casa de Gohan.
Nadie se lo veía venir, puesto que todos pensaban que sería un noviazgo breve, y aunque no les agradara del todo mi relación con Pan, allí estuve yo, sentando en frente de Gohan y Videl. Nunca olvidaré la forma en la que nos miraron aquel día, cuando pedí la mano de Pan en matrimonio. Previamente, Pan ya había aceptado, sin embargo, era una obligación mía, como hombre el responder ante su familia.
"De ninguna manera. Esto no…"
"Gohan. Ya está hecho, Pan ha aceptado casarse con Trunks"
Goku fue una gran ayuda en ese momento, cuando tomó a su hijo por los hombros y lo obligó a retornar a su sitio. Menos mal, los ánimos de Gohan, por golpearme, se calmaron, y cuando le extendí mi mano, en señal de agradecimiento, él me envolvió en sus brazos para darme un par de palmadas en la espalda.
"Esto es una puñalada, Trunks… Pero… cuida de Pan"
La celebración en casa de los Son no se hizo esperar, sin embargo, desde mi declaración, había sentido la insistente mirada de alguien sobre mí: La señora Milk. Levanté la vista y así era. Me hizo un gesto para que la acompañase a la salida, y cruzó solamente dos palabras:
"¿La amas?"
No recuerdo exactamente qué fue lo que le dije, pero poco después, cuando creí que ella iba a abofetearme, puesto que me miró con su cejo fruncido y sus brazos cruzados sobre el pecho, hizo todo lo contrario. Me abrazó y expresó:
"Ya eres parte de mi familia, hijo. Bienvenido"
Milk fue la única que no dijo nada cuando la ola de problemas estalló. Aquel día, pasó de mí, ni siquiera retornó a verme, y, hasta la fecha, no me ha dicho nada negativo. Tampoco me ha reclamado. Es irónico. De quien más escándalo esperaba, no ha hecho nada al respecto. Y, no sé qué pensar con respecto a ella, realmente es un enigma que quizá nunca sepa.
Cuando al fin llegamos a casa, tomé al enano, y lo llevé conmigo hasta su habitación. Lo desvestí y lo dejé dormir en calzoncillos. Terminé con mi labor, y ya era hora de hablar con Pan acerca de lo que pasó esta mañana.
Me encaminé hacia su habitación, ingresé, y, ella aún enfundada en el vestido, me daba la espalda, recostada en la cama. Rodee la cama, hasta quedar frente a ella, sus manos juntas soportaban su cabeza de lado, a la par que noté que había estado llorando.
—Pan—me arrodillé a lado de su cama, aguardé en mi posición, intentando pensar qué cosa la tenía tan mal. Recordé todas mis travesuras en el transcurso de estos días, y creo que verdaderamente esta vez vaya que me pasé—. Oye. Escucha, si estás enfadada por…
—¿Por qué tú?—de pronto inquiere volviendo a derramar sus lágrimas—. No lo entiendo.
—Pan…
Brevemente hunde su cara en la almohada a la vez que la escucho suspirar profundamente. Sin pensarlo siquiera coloco mi mano en su cadera, frotando la zona para lograr calmarla.
—Pan. Si te he fastidiado realmente esta semana, yo lo siento mucho.
Asiente aún pegada a la almohada, y, al parecer, no tiene la menor intención de darme cara.
—Deberías… irte a dormir, Trunks.
—Lo haré. Pero antes ¿Dime qué tienes?—inquiero sin éxito alguno de respuesta—. Pan.
—No era el tiempo—dice, extrañado frunzo el cejo ¿A qué se está refiriendo? De pronto, como una luz en medio de un túnel oscuro, la respuesta aflora en mi mente.
"¿Cuántos años tiene tu amiga, Pan?"
"35 y… recién… se está casando"
—Pan.
—Yo fallé… quizá…—por fin se da vuelta, sus ojos brillosos me miran con melancolía—. Fui… muy joven, Trunks. Y…—sonríe de medio lado—, no era… lo suficientemente buena, madura para alguien como tú.
—No digas estupideces, Pan.
—Trunks—dice—. Quizá no era tiempo para tomar una decisión así.
—Lo era, Pan.
—Trunks—Replica.
—Lo era—sentencio nuevamente—. Si no fuese así, entonces… tú nunca te hubieses casado conmigo.
—¿Cómo lo sabes?—inquiere limpiándose el rostro—. No puedes saberlo, Trunks. De tan solo haber esperado, quizá…
—Por supuesto que lo sé—decido interrumpirla.
De cierto modo me siento enfadado por una tontería tal como sentirme excluido de su vida. Como si ella pudiera, tan solo con decirlo en voz alta, borrar todo por lo que hemos pasado.
—Pan. Yo sé que… no fui un buen esposo contigo. Sé que fallé en muchas cosas que tú… supiste tolerar—se me ha quebrado la voz—, sabes el puto carácter que me cargo a veces. Pero… Pan… yo…
Un par de lágrimas se me escapan y el nudo en mi garganta no me permite continuar.
"No es un deshonor llorar por amor"
Bajo la cabeza, y poco después siento que ella me envuelve en sus brazos para hacer que me recargue en su regazo. Como antes, acaricia mi cabello con delicadeza, enredando un par de mechones míos en sus dedos, mientras yo no puedo sino pasar mis brazos por su cintura, estrujarla, y llorar.
—Sh—la escucho decirme a la par que su mentón se apoya en mi cabeza, empieza a balancearse de lado a lado, meneándome.
—Pan… hay algo que yo no… yo no te he dicho… y es que… no quiero que me odies.
—Trunks.
—Yo… —debo decírselo. Ya no quiero cargar con la muerte de Daniel en mi conciencia, pesa demasiado—. Pan… yo... yo… yo…
—Lo sé. Sé lo de Daniel—dice de pronto y no puedo evitar abrir la boca sorprendido. Levanto mi cabeza y le encuentro sonriéndome con comprensión—. Trunks. Yo lo sé todo. No tienes que decirlo.
—Pan…
¿Cómo pudo haberlo sabido? Nadie, excepto mis padres y Mai lo sabían ¿Cómo es que ella lo ha sabido? Jamás se lo conté a nadie.
—Trunks—bajo la cabeza y empiezo a negar de lado a lado, simplemente me niego a aceptar que ella lo sepa. No hay manera—. Trunks.
Vuelvo a denegar antes de que ella acune mi rostro en sus manos.
—Estás limpio—dice de pronto—. Trunks… esa noche… tú te defendiste, peleaste por tu vida, y eso es lo que saben todos.
—Pan…
—Daniel quería matarte a como dé lugar—dice—. Te apuñaló… un par de veces, Trunks.
Frunzo mi cejo, perplejo porque no sé si todo esto es producto de otro desmayo.
—Trunks. Todo se tomó como defensa personal, Trunks… él realmente te apuñaló.
—¿Qué?
"Hijo. Pero… ¡Estás sangrando, Trunks!"
—Te… apuñaló aquí—dice tocando mi hombro y luego un par de lugares más—. Al ver que… no caías, él… continúo clavándote la navaja. Estaba desesperado porque… tú no caías a pesar de que ya te había empuñado la navaja un par de veces.
Vuelvo a denegar incrédulo. Esto no puede ser cierto. Pan no podría saber eso.
—No—niego—. Yo lo maté, Pan.
—Trunks—dice con la mirada tan seria, como afirmándome que todo lo que ha dicho es cierto—. Tú te defendiste.
—Pero…
"¡No es mi sangre, mamá. Es la de Daniel!"
¿Así que era mi propia sangre en aquella ocasión? ¿Daniel me había… querido realmente matar? ¿Me había acribillado? Aun si todo esto es cierto, yo…
—Debí haberlo inmovilizado, pero… no medí mi fuerza y… él...
—Sh. Ya. Ya pasó, no hay nada que puedas hacer. Fue defensa, Trunks—sentencia mirándome fijamente—. Ya borra eso de tu mente, fue defensa.
Sonrío tristemente porque sé que pude haber hecho las cosas de manera diferente, y sé que, en el fondo Pan lo sabe. Seca mis lágrimas con sus dedos, y después de minutos, me dice que me vaya a dormir. Que está cansada y que solo quiere dormir. Salí de su habitación con dirección a la mía, pero ante su llamado, volví sobre mis pasos y aguardé:
—Le prometí a Aren que iríamos al acuario—Dice apoyada en el umbral de la puerta—. Mañana a las 9: 00 a.m.
—Sí—Asentí, ella cerró la puerta mientras yo metí mis manos en mis bolsillos y me encaminé a mi habitación.
"Fue defensa personal…. Él te había apuñalado"
Por Kami.
"¡Estás sangrando, Trunks! ¡Por Kami! ¡¿Qué tienes?!"
Así que… ¿Fue instinto de supervivencia lo que me hizo darle un codazo en el abdomen?
"Rápido llévenlo a quirófano"
"¿Los de traumatismo están listos?"
"¡Está perdiendo mucha sangre!"
"¡Transfusión urgente!"
"¡Tiene taquicardia!¡Primera descarga, doscientos"
"¡Presión baja!"
"Una, dos, tres… Trescientos"
"Infarto"
"¡Lo estamos perdiendo! ¡Lo estamos perdiendo!"
"Carga de nuevo el desfibrilador"
"Doctor… no hay pulso… lo perdimos"
"Kami. Lo perdimos… Hora de muerte 01: 10 a.m"
—Daniel—no puedo evitar susurrar su nombre a la vez que vuelvo a llorar. Yo… nunca me dejaré de culpar por tu muerte. Lo siento tanto, Daniel.
