Naruto © Masashi Kishimoto

Vidas sin reglas

Capitulo 31 parte 2


- ¡Sasuke esta plaza es hermosa! –exclamaba la pelirrosa llena de emoción – Hay muchos puestos… venden muchas cosas.

- Es un bazar… hay tanto como cosas nuevas y también de segunda mano. Es lo más parecido a los mercados de pulgas que tenemos en Nueva York.

- Espero encontrar muchas cosas…mira allá venden ropa antigua –antes de que la chica pudiera dar un paso, sintió que su mano era apretada. Sasuke la había tomado de la mano. – ¿Qué sucede?

- Ayer te quejaste porque te tome de la mano hasta que llegamos a la casa. También me dijiste que te tocara más… así que ahora no te sorprendas. Además me preocupa que te vayas a perder por andar de distraída con todo.

- Entonces tómala con fuerzas por que puedo correr a muchas direcciones… sobre todo si me emociono al ver algo interesante –sonrió la pelirrosa. Sasuke también sonrió al verla tan feliz –

- Por interesante ¿te referías a esto? Además el olor es muy fuerte…

- Es obvio que una tienda Hindú debe oler a incienso –aseguro la pelirrosa mientras veía uno a uno los pasillos de la tienda. – espera no. Vayamos por el otro pasillo.

- ¿Por qué?

- Porque no quiero pasar por las joyas…. Con las joyas me pasa lo mismo que con el pan… quiero comprarlas todas… aunque bueno es más económico comprar todo el pan… y los collares aunque los compre quizás nunca me los ponga. Vayamos al último pasillo. El último pasillo de las tiendas siempre tiene las cosas más interesantes…

- Ve tu… te alcanzo en unos momentos… me pareció ver algo que tengo tiempo buscando para mi departamento.

- Ya veo… bueno te espero allá. –al ver que la chica desaparecía de su vista, fue al pasillo de la joyería. Examino cada una de las vitrinas en busca de algo que pudiera gustarle a Sakura. Finalmente se decidió por un collar que tenía un elefante abrazando a una Agatha azulácea. Quería comprárselo por que durante toda la mañana ella no le había permitido hacerle ni un solo regalo. Sakura había pagado todas sus compras. De alguna manera u otra quería al menos regalarle algo. Además la había escuchado hablando con Temari sobre como celebrar su cumpleaños. No sabía con exactitud qué día era, pero no debía faltar mucho. Tendría que investigarlo, pues si se lo preguntaba sería vergonzoso. Ya que tendría que admitir que no sabía cuando era. Aunque pensándolo bien ella tampoco supo cuando era su cumpleaños… se entero durante la cena con Madara. Aun así prefería investigarlo. Después de pagar, se dirigió a buscarla. La encontró muy entretenida jugando con unas figuras de marfil. Estaba riéndose muy divertida. Al acercársele supo el por qué. Solo Sakura disfrutaría esas cosas.

- De pronto me doy cuenta que eres una pervertida.

- ¡Ve esto esta increíble! son saleros… pero ya viste algunas son posiciones del kamasutra ¿ya viste? –le enseño las figuras sin parar de reír –

- Si ya las vi… este pasillo sin duda fue hecho para ti. Si las compras todas no necesitaras espiar a personas en el bosque.

- Ya déjame... no los estaba espiando… en fin no me dejas divertirme…. Me juzgas.

- No te juzgo… ¿Quieres que te compre una?

- No… regresemos al mercado. Me gustan estas tiendas… pero las del mercado tienen más cosas. –antes de salir la pelirrosa se compro una vela con olor a sándalo. –

- ¿La pondrás en tu casa?

- No… en la tuya… quiero bañarme y relajarme con su aroma…

- Bueno solo trata de no incendiar el baño.

- Si quieres prevenir accidentes… entonces usemos la tina… los dos. –la pelirrosa le hablo melosamente –

- De pronto ver esas figuras te dio inspiración… ¿Quieres experimentar el placer tántrico? –Sasuke se rió divertido –

- Un poco… pero más bien eres tú. Hoy amaneciste bastante atractivo… no necesitamos tal inspiración… no necesitamos esas posiciones. Yo sé muy bien lo que puede darte placer… de igual manera el placer que tú me das es incomparable –se acerco a susurrarle para después dejarlo solo y seguir caminando. El comentario lo tomo por sorpresa. A pesar de no verse en el espejo pudo sentir que a sus mejillas se les subía el color. Después de unos segundos recobro la compostura y corrió tras ella. Sakura estaba de pie frente a unos ancianos. Estaba tomándoles una foto.

- Gracias querida… que tengas un buen día. ¡Oh él es tu esposo! –exclamo la mujer al ver que Sasuke se paraba junto a ella –

- No es mi esposo… aun lo estoy evaluando. Pero todavía no me convence… le daré mas tiempo de prueba. –la pareja mayor rió al escuchar esto –

- Gracias por tomarnos la fotografía –agradeció el esposo de la mujer después de que Sakura les regresara su cámara – Hijo mucha suerte… es una mujer muy bonita… no te rindas… si no nunca te quitara del periodo de prueba. Se ve que es una buena muchacha… si es buena cocinera tienes suerte de por vida. –Sasuke comenzó a reírse –

- Ahora entiendo porque mi suerte no mejora –le susurro a la pelirrosa. Sakura lo miro con indignación –

- Claro que lo más importante es si te hace reír…. Aunque no cocine… pero si te hace reír… puedes decir que ya lo tienes todo en la vida. No hay un solo día que mi Agnes no me haga reír. Incluso en nuestra juventud cuando me metía en problemas por su culpa… todo culminaba entre risas… no lo olviden. Sonrían mutuamente. Que tengan un buen día muchachos. –el señor le ofreció su hombro a su esposa y esta se apoyo de él. Ambos prosiguieron su camino. La pelirrosa fue la primera en romper el silencio.

- Bueno al menos no puedes quejarte… te hago reír bastante…

- Eso no te lo puedo debatir. –el ruido del estomago de Sakura resonó fuertemente –

- Tengo hambre…. No he desayunado…

- ¿De quién será la culpa? Tan pronto llegamos decidiste ir de compras en vez de comer.

- Mira aquel café se ve muy acogedor. Podemos desayunar afuera. –ambos esperaban en la mesita. Frente a esta había un horno pequeño que fungía como chimenea exterior. – Deberías poner uno de estos en el balcón de tu casa. Así podremos tomar el desayuno aunque este frio.

- Tiene razón. No estaría mal. –justo en ese momento el móvil del pelinegro vibro. Había recibido un mensaje. Al leerlo supo que las noticias no le agradarían a Sakura. –

- ¿sucede algo?

- Me temo que debo regresar a Nueva York.

- ¿Cuándo?

- Pasado mañana. Debo ver unos asuntos que parecen urgentes.

- Ya veo… entiendo.

- Pensé que no lo tomarías bien.

- Bueno es que en realidad… aunque quisiera irme contigo no puedo.

- ¿Por qué?

- Tsunade… sabe que estoy aquí. Anoche me envió un mensaje diciéndome que dentro de unos días me necesitaban para un trabajo. Será una sesión fotográfica con la ropa de primavera verano para un catalogo. También algo de publicidad para un diseñador. Ya la conoces. Sabes que no pierde el tiempo. Cuando supo que estaba aquí naturalmente me lleno de trabajo.

- ¿Cuándo te desocupas?

- En año nuevo. O al menos eso entendí. Quería pasarlo contigo, pero veo que no será posible. Rentare un hotel cerca de la ciudad para no tener que quedarme en tu casa… se sentirá sola. En fin…supongo que tan pronto termine eso podre regresar a Nueva York… te alcanzare. Solo espero que cuando regrese no estés inundado en una montaña de papeles y trabajo. –el pelinegro se acerco a besarla inesperadamente. Al principio sus ojos estaban abiertos, pero los cerró al sentir que Sasuke la abrazaba con fuerzas. Al separarse de ella la miro a los ojos por varios segundos antes de hablar. –

- Quédate en la casa…prometo regresar a tiempo para celebrar año nuevo.

- ¿Estás seguro?

- No pasara lo mismo que en navidad…

- Si eso pasa lo entenderé… es mejor que no me prometas tal cosa. No quiero ilusionarme y… -el pelinegro la beso nuevamente –

- Estaré aquí… Sakura no te dejare sola.

- Sasuke yo… -la pelirrosa se petrifico al ver que la mesera estaba de pie junto a ellos. Seguramente había llegado con su comida, pero al verlos besándose no se atrevió a interrumpirlos para poner los platos en la mesa. Sakura se sonrojo –

- Gracias …

- Disfruten su desayuno –la mesera se retiro con una sonrisa en su rostro –

- Tus mejillas están rojas… igual que cuando el pescador nos vio…

- Como no van a estarlo… ella nos vio besándonos.

- Pensé que eras más valiente con tus muestras públicas de afecto… si quieres retiro lo dicho. No te hare cariños en público y dejare de tocarte para evitarte la vergüenza.

- No… no dejes de hacerlo –la pelirrosa lo tomo de la mano inmediatamente – yo me acostumbrare. En realidad siempre pensé que estaba acostumbrada… es solo que contigo es tan diferente… es solo eso. –ante la sinceridad de la chica no supo que decir. Tan solo se agacho y le dio un beso en su hombro –

- Anda desayunemos… el ruido de tu estomago opaca todo lo demás. Creo que en este restaurante debe gustarles mucho esta canción… esta en repetición constante. –se quejo el pelinegro. Al ver que la mesera que los atendía reía y señalaba en su dirección supo lo que pasaba. Seguramente estaban dejando ese ambiente romántico solo para ellos –

- Quizás... pero no me molesta… es muy hermosa. Creo que ya me la aprendí –aseguro la pelirrosa comenzado a tararear. –

- Sakura…

- Ummm

- Ven aquí… tienes azúcar en tu boca.

- Pásame una servilleta.

- No, te la quitare yo mismo –anuncio tras darle un beso. –

- Comienzas a asustarme con tu romanticismo.

- Acostúmbrate –el pelinegro se volvió a la mesera quien los veía sonriendo. Había besado a la pelirrosa solo para confirmar que en verdad la atención de la gente estaba posada en ellos. Lo confirmo una vez más cuando se dirigió al baño. Al ir pasando por la cocina escucho los comentarios de la mesera –

- Nunca había visto una pareja de japoneses tan romántica. Usualmente la mayoría son muy discretos… pero ellos… sobretodo él no parece poder quitarle las manos de encima.

- Y eso te da esperanzas… siempre has dicho que te gustaría tener un novio asiático.

- Quizás… hacen una pareja muy bonita y… -la chica guardo silencio cuando vio que el pelinegro pasaba junto a ella. Sasuke le sonrió y le pidió la cuenta. Después de pagar se dirigió a la mesa. Sintiéndose un tanto divertido, beso a la pelirrosa tras ayudarla a ponerse de pie. De nuevo Sakura se sorprendió, pues en verdad era inusual verlo de esa manera. Sasuke rió para sí mismo al ver que de nuevo la mesera se emocionaba como si estuviese viendo una película romántica. Curiosamente no lo molestaba que los vieran de esa forma. De pronto se rió al darse cuenta que se estaba volviendo exhibicionista como Sakura. Algo que nunca en su vida pensó que haría… se pregunto cuánto más era capaz de cambiar en él. –

- Otra vez estas tarareando esa canción –reclamó Sasuke mientras salían del lugar –

- No es mi culpa que de nuevo la estén tocando. Nunca antes me había pasado algo así… que en un lugar tocaran la misma canción una y otra vez.

- Tampoco a mi –Sasuke la tomo de la mano mientras se paraban en la esquina de la calle – ¿Quieres taxi o autobús?

- Autobús…

- ¿segura?

- Si…no quiero llegar tan pronto. Quiero seguir viendo los edificios… los taxistas manejan demasiado rápido.

- Bien entonces crucemos la calle. – Tan pronto se hubieron subido, la pelirrosa se quedo dormida. Recargada muy cómoda sobre el hombro de Sasuke – ¿Qué decías? ¿Ver los edificios? El viaje de regreso a casa duro cuarenta minutos. El autobús los bajo a dos cuadras de la casa de Sasuke por lo que tuvieron que caminar. –

- Siento haberme quedado dormida. Ni siquiera por que tome café…

- Despreocúpate… fui yo quien te levanto temprano…

- Si… es tu culpa. –reclamo la pelirrosa esta vez siendo ella quien tomo la mano de Sasuke. Justo cuando iban llegando a casa, se toparon a sus vecinos. Esos que Sakura había observado en convivencia familiar. Eran solo la mujer, su hija pequeña y seguramente el bebe. Parecía tener problemas mientras bajaba las compras. Sonrió aliviada al ver que ellos se aproximaban. –

- Ustedes son la pareja que recientemente se mudo a lado. Bueno creo que usted ya había vivido durante un tiempo aquí. Lo he visto en algunas ocasiones… su nombre… Sasuke ¿verdad? Becca su ama de llaves me lo dijo.

- Así es mucho gusto…

- Escuche que es la casa de sus padres… Por cierto mi nombre es Katherine. –saludo la mujer tratando de estirar su mano, pero le fue un poco imposible por todo lo que estaba cargando. – lo siento… mucho gusto –esta vez se dirigió a Sakura –

- Mucho gusto… me llamo Sakura… Sakura Haruno.

- Si no es mucha molestia ¿creen que podrían ayudarme con mis compras? Mi esposo no está… y… Oh por dios Madeleine baja de allí –regaño a su hija que comenzaba a escalar un árbol. – aun tiene nieve. Y no has comido nada.

- Por supuesto –el pelinegro estiro ambas manos para tomar algunas bolsas de sus manos y alivianar el peso. La pelirrosa estuvo a punto de hacer lo mismo cuando el bebe comenzó a llorar. Seguramente estaba cansado de esperar a que lo levantaran de su portabebés –

- Oh parece que Ethan despertó… -al ver que Sakura intentaba verlo con curiosidad sonrió – Si no es mucha molestia ¿podrías sacarlo de allí? Entre yo y tu esposo podemos llevar las cosas….

- No yo… ayudare con los víveres.

- No te preocupes… puedes cargarlo si quieres. Anda…

- Está bien –La pelirrosa sonrió alegremente, cosa que no paso desapercibida ante los ojos de Sasuke, quien comenzó a caminar tras su vecina cargado de bolsas. Tras sacarlo lo acurruco entre sus brazos y se dirigió a la casa. No podía quitarle los ojos de encima. Parecía hechizada. Estaba tratando de liberar uno de sus dedos, pero no podía. El bebe lo apretaba con fuerzas mientras también la veía a los ojos. Sasuke la observaba con detenimiento, mientras iba pasándole las bolsas a la mujer. La veía sonreírle, mientras seguía meciéndolo. A la pelirrosa le costó un poco poder devolvérselo a su madre. Había sido tan obvio que la mujer la miro divertida mientras lo tomaba en brazos. –

- ¿piensan tener hijos en un futuro no muy lejano? –la pelirrosa contesto con un si inmediato mientras que Sasuke dio una negativa. La mujer los miro un tanto confundida. – ¿tienen poco de casados?

- Ahhh yo… nosotros… -la pelirrosa no sabía cómo contestar la pregunta –

- No, no estamos casados. –Sasuke termino por ella. La mujer los miro con seriedad y después de manera alentadora. Entendía lo que pasaba. Su relación todavía debía estar pasando por cierta fase. Aun así no debía ser muy grave, pues en todos los años que llevaba viviendo en esa casa jamás había visto a su vecino llevar una chica.

- Supongo que es hora de irnos –hablo la pelirrosa un tanto nerviosa –

- Muchísimas gracias… en verdad les agradezco.

- Buenas noches –se despidieron ambos tras salir. Sakura camino junto a él pero no le dijo nada. Tan pronto estuvieron adentro Sasuke la abrazo y comenzó a besar su cuello. –

- Suéltame –pidió haciéndose a un lado –

- ¿Qué sucede?

- Sabes bien lo que sucede….

- ¿Estás molesta porque le dije que no estábamos casados? Pero es la verdad ¿no lo crees?

- No estoy molesta por eso… simplemente que quizás hubiera sido mejor que le dijeras que soy tu amante…al menos dame una etiqueta. Ya que tampoco soy tu novia. Soy solo una prometida para los ojos de Madara y para tu club de seguidoras y seguidores neoyorquinos. Pero la realidad es que aun no soy nada definido en tu vida. Quizás es porque todo ha marchado tan bien que no tienes la más mínima necesidad de darme un titulo definido.

- Sakura…

- Despreocúpate… te entiendo a la perfección. No es tu culpa… soy yo quien se está moviendo demasiado rápido. Tú eres más cauteloso con tus sentimientos. Yo… yo solo me dejo llevar por ellos… y aunque todo está perfecto… es obvio que estamos caminando a destiempo… cada quien con su ritmo… en fin… imagino que Becca dejo preparada la cena… voy a tomar un baño. Nos vemos dentro de poco… me muero por comer esas langostas. –la chica desapareció sin mirarlo a los ojos. El por su parte hizo lo mismo. Se dirigió a la habitación que ocupaba y decidió tomar un baño. Mientras se desvestía sintió el peso del collar en su bolsillo. Al contemplarlo regreso a la habitación de la mamá de Sakura. Lo dejo sobre la cama, sabiendo que ella lo encontraría ahí. También le dejo una nota ofreciéndole disculpas. Ella tenía razón. A pesar de que todo marchaba bien… él caminaba con más cautela. Y él que pensaba que tantas muestras de afecto serian suficiente para hacerla feliz.

Tras sostener el collar entre sus manos por varios segundos, concluyo que debió de haberlo comprado en la tienda Hindú. Junto al collar había una nota que decía lo siento. Dudo un poco en si debía ir a buscarlo. Y más cuando se había dado cuenta que para él aun era un poco difícil definir lo que estaban haciendo. Pero tampoco quería sentirse así. Con ganas de tocarlo y sentirlo y no hacerlo solo porque estaba molesta. A pesar de que llevaba una bata para secar su cuerpo, decidió ponerse el collar. No encontrándolo en ningún rincón de la casa supuso que este también debía de estar tomando una ducha. Sin tocar entro a su baño y lo encontró dentro de la tina. Sasuke la miro perplejo. Era claro que no la esperaba. Quitándose la bata quedo completamente desnuda. Sin decirle nada se le sentó encima y comenzó a besarlo largo y tendido. Una vez que se hubo cansado se acurruco junto a él sin decir nada. El pelinegro tampoco le dijo nada. Solamente le desabrocho el collar y lo coloco en el tapete que estaba en el piso. Rodeándola gentilmente, la dejo estar allí entre sus brazos por bastante tiempo. –

- Sakura es hora de salir… debemos calentar la cena…

- Si… solo déjame estar aquí un minuto más.

- Está bien –concedió mientras le hacia el cabello a un lado. Aun sentados en la tina Sakura lo miro a los ojos para después abrazarse a su cuello. –

- Sasuke ¿Quieres ser mi novio? –pidió un tanto dudosa. Obviamente por eso lo había abrazado. No quería que la viera cuando le hiciera tal pregunta – tenemos que empezar por algún lado.

- No crees que la fase de novios ya se nos pasó por completo…

- ¿Entonces que somos? Si ya no podemos ser novios… ¿Qué diablos somos? –pregunto aun con su rostro escondido en el cuello de Sasuke –

- Ese anillo que llevas en tu mano es la respuesta más fácil ¿no lo crees?

- No… el anillo es el anillo… pero tú qué quieres… ¿Qué significado le das?

- Que deseo estar contigo hasta donde sea posible…

- Para ti todavía tenemos fecha de expiración. Pero está bien no me queda más remedio que aceptarlo… ya que si no lo hago no podre disfrutar todo lo que he estado sintiendo en estos días.

- Sakura… estos días no quiero que se acaben… no dejes que se acaben… aun cuando parezca que yo quiero terminarlos… no me dejes hacerlo.

- No te dejare hacerlo…

- Anda debemos salir. Ve y cámbiate… ponte un vestido bonito… y después cenemos….

- ¿puedes tocar el piano después de cenar?

- Ya sabes que no toco ninguna pieza completa….

- Los fragmentos que tocas… con eso me conformo…

- Está bien… tocare.

- Definitivamente yo las hubiera arruinado –aseguro la pelirrosa tras beber un poco de champaña. Sasuke estaba arremangando las mangas de su camisa para sentarse frente al piano. Sakura lo observaba desde el sillón. El pelinegro estiraba y masajeaba sus dedos. –

- Sakura ¿estás segura que te conformas con escuchar fragmentos de lo que sea que me venga a la mente?

- Si… anda quiero escucharte – mientras Sasuke tocaba Sakura lo seguía observando. Como él había dicho tocaba solo fragmentos. Ni una sola pieza completa. De alguna manera eso le agradaba, pues lo hacía menos perfecto antes sus ojos y eso le gustaba. Una de las muchas pruebas de que Sasuke era humano. No tocar el piano a la perfección… y aun así cautivarla después de todo. Quizás todas las responsabilidades que llegaron a él a tan pronta edad no le permitieron seguir aprendiendo. O quizás había sido la muerte de sus padres la que le robo todas las ganas de mejorar su forma de tocar. De alguna forma u otra entendía a Itachi. Sasuke era el único miembro con vida de su familia. Claro que quería protegerlo. Tanto que no le importaba sacrificarse y hacerla a un lado. Curiosamente ya no dolía o causaba alguna molestia. Pensar en Itachi ya no dolía. No como antes… todo entre ellos ahora era solo un poco de nostalgia. A menos tenía la certeza que su amor aunque había sido frágil... Había sido verdadero. Ella lo había amado… quizás no de la manera más inteligente, pero lo hizo. Ahora se daba cuenta que parte de ella sano por ella misma. Entender que esa no era la forma en que deseaba ser amada, termino por curarla. Darse cuenta que ella no podía ser feliz así. No era suficiente lo que se le ofrecía y ella como mujer decidió que no tomaría menos de lo que merecía. Ya no. Era lo justo al menos para su felicidad. De nuevo centro su mirada en Sasuke. Quizás las cosas aun estaban faltas de definición, pero finalmente estaban llegando a alguna parte. Quizás tomaría tiempo para ambos…mas para Sasuke. Pero el camino poco a poco se despejaría. Solo era cuestión de ser paciente. Si… ya no dolía pensar en Itachi. Ni siquiera la mortificaba tener que enfrentarlo y decirle que ahora ella solo quería estar junto a su hermano. No… ya no dolía.

Poniéndose de pie camino hasta Sasuke, sentándose junto a él. Estaba dándole la espalda, pero pudo sentirla a su lado. Toco solo por unos minutos, deteniéndose para volverse a mirarla.

- ¿Sucede algo?

- No… solo quería sentirte cerca.

- ¿Qué tan cerca? –pregunto acercándose a ella, pasando uno de sus brazos alrededor de su cintura –

- Incluso así tan cerca… no es suficiente. –sus ojos suplicantes lo obligaron a besarla. Poco a poco fue llevando ambas manos hasta sus hombros. Tras quitarle el suéter, comenzó a deslizarle los tirantes de su vestido. Sakura no llevaba sostén. La tela resbalo suavemente hasta su cintura. Sus senos siempre tan bellos y tentadores. No pudiendo controlar la necesidad, comenzó a llenarlos de besos. Pasando su lengua por sus delicados pezones. La chica acariciaba sus cabellos negros, mientras su respiración se desestabilizaba. La urgencia de sentir más lo hizo ponerse de pie. Jalando a Sakura para seguir besándola, apretando su rostro con el de ella. La pelirrosa por su parte desabotonaba su camisa después pasándose al resto de su ropa. De igual manera Sasuke termino de quitarle el vestido. Tampoco llevaba bragas. Se había puesto su vestido sobre su cuerpo desnudo. Sabiendo ya que ambos estaban desnudos, la abrazo con fuerzas. Disfrutando sentir el roce de sus pezones contra su pecho. Soltándola un poco al sentir algo frio entre los dos. Era el collar que le había obsequiado. Reposando tranquilo en medio de sus senos blanquecinos. Dándole la vuelta, se lo quito. Centrando su mirada en la línea que dividía su espalda en dos hemisferios. De nuevo se aferro a ella, besándole su cuello. Le gustaba sentir su espalda arqueándose contra su pecho. Aun abrazándola acaricio su vientre y su ombligo. –

- Sakura vayamos a nuestra cama…

- ¿a cuál de todas? –pregunto con seriedad –

- Creo que en este punto todas son nuestras camas…

- ¿incluso la de tu hermano? –pregunto de manera retante. La exasperaba que en situaciones como esas él pudiera ser posesivo y pasional. Pero a la hora de que ella le pedía mas él hesitaba. ¿Cómo podía hacerlo entender? Que quería estar con él…sin fecha de expiración. Siempre si era posible… Sasuke la miro a los ojos. No se veía molesto, pero tampoco tranquilo. Fue incapaz de responderle tal cosa. –quería ver qué cara ponías… no debí hacerlo ya que no me agrado. Discúlpame por arruinar el momento con mi imprudencia. Buenas noches… creo que será mejor que me duerma. –la chica desapareció demasiado pronto por las escaleras. Sin embargo, estaba esperándolo sentada a la orilla de su cama. Sabía que iría… lo que la preocupaba era cuanto tiempo le tomaría seguirla. Si tardaba… si él se tardaba en seguirla… eso la abrumaría y mucho. Para su sorpresa Sasuke apareció en el umbral de la puerta casi de inmediato. Respiraba entrecortadamente, seguramente había corrido tan pronto había reaccionado. Camino hasta ella, dejándose caer entre sus piernas rendido. Abrazándose fuertemente de su vientre. La pelirrosa jugueteaba con sus cabellos, esperando que le hablara. –

- Sakura aun siento que no tengo derecho a pedirte que no pienses en él… debes entender que aun no es del todo fácil. Pero si debo confesar que cada vez lo siento menos… poco a poco me estoy volviendo egoísta…y eso me da miedo. Que cuando llegue a un punto en donde te necesite incluso para respirar…que no te deje ni vivir tu propia vida por tenerte encadenada a mi… tu sigas pensando en él… que lo extrañes. Aun necesito tiempo…

- Ven aquí –atrayéndolo a ella, lo ayudo a subir a la cama – quedémonos así por unos momentos. Me gusta mucho estar entre tus brazos. –Sakura lo jalo y se metió entre sus brazos, acurrucándose de nuevo contra su pecho. El pelinegro la abrazo con fuerzas, recargando su barbilla contra su cabeza. Igual que en la tina allí permanecieron varios minutos. Sakura sonreía. La naturaleza humana sí que era fascinante. Nunca antes había escuchado angustia en las palabras de un hombre. Esa había sido la primera vez. Quizás Sasuke… no la amaba… no todavía. O no se permitía hacerlo con libertad… o tal vez… lo más probable es que sentía que no tenía derecho alguno de decírselo. No cuando su hermano estaba de por medio. Incluso con esas nubes sobre su relación… tenía la esperanza de que pronto lo hiciera. Tenía que hacerlo… puesto que ella no pensaba ir a ninguna parte. Se pegaría de él y no pensaba soltarlo nunca. –Sasuke….

- Dime…

- Quiero que me hagas el amor….toda la noche… y mañana también…es mas… mañana no quiero salir de la casa ni de la cama… pasado mañana te vas … así que te quiero conmigo todo el día. – exigió viéndolo a los ojos. Las pupilas negras la miraron sin parpadear. Lentamente acercándose a besarla. Iniciando ese espiral de pasión que los envolvía por completo. Era cierto lo que le había dicho. Cada hora que pasaba con ella estaba volviéndolo muy egoísta. Y si todo seguía igual llegaría a un punto donde no podría tenerla lejos o sería insoportable. Más insoportable si nada entre ellos funcionaba y eventualmente se separaban. A pesar de que estar junto a ella lo hacía feliz… aun temía que lo que había entre ellos no sobreviviera el futuro que se avecinaba. –


Sasuke aun sigue un poquito inseguro, pero esperemos que lo resuelva ya en este capítulo. Muchas gracias por leer.