-Deseaba conocerte Rex- dijo una voz poderosa y llena de desdén.
Ante ellos estaba un volodymyr que nadie identificó, sin emabargo algunos pudieron recordar que aquél brillo que emanaba había sido común en sus tiempos de gloria.
Sus andar emanaba poder y el imnotizante torbellino de sus ojos verdes mostraba su verdadera identidad.
Harry poco a poco camino hasta las escaleras mientras con asombro le abrian camino.
-Creo que me perdí el juicio-comentó Harry mientras se apoyaba en el barandal al pie de la escalera.
Algunos murmullos se escucharon, sin embargo la voz de Domino Quam se hizo escuchar al frente de 10 personas de capas moradas que al igual que él eran parte del consejo.
-¿Quién eres tú?- preguntó -¿Eres el cómplice de estas asesinas?
-¿Acaso ellas matarón a alguien?- prguntó Harry sin apartar la vista del rex.
-Ellas intentáron matar a nuestro Rex- declaró Domino Quam
-Es indignante por favor continuén, no quice interrumpir- dijo Harry con toda solemnidad, sin presatar atención a la mirada de indignación de Rouse.
-Aún no has contestado la pregunta que se te ha hecho, ¿Quién eres?- exigió Domino Quam
-Me han dicho que viniera a este lugar para averiguarlo- contestó Harry- me dijeron que el Rey de este lugar tendría la respuesta.
-Es claramente un engaño, es magia, él no puede ser uno de nosotros-dijo la voz de una mujer con cabello castallo claro, miembtor del consejo y destellos dorados cuyos ojos demostraban orgullo - sólo quiere acabar con nosotros.
-¿Por qué querría hacer tal cosa?- preguntó Harry mirandola a los ojos y haciendo que esa mujer retrocediera.
-Porque saben que nosotros somos inmúnes a su magia, porque nosotros tenemos más derecho que ustedes a habitar este mundo- sentenció Domino Quam
Los ruidos de conformidad comenzáron a escuchar.
-No sé lo que pretendes, pero te advierto que no permitiré que le hagas daño a mi pueblo- dijo el Rex cuyos ojos verdes carecían de brillo pero no de poder mientras bajaba dos escalónes
-Creo que ustedes se sobreestiman, no son más que un pueblo en decadencia débil y sin critério; es suficiente mirar a su rey- dijo Harry mientras perdía la mirada en el maravilloso techo recargandose en la columna que sostenía el barandal de las escaleras.
-Él no es nuestro rey- dijo Domino Tai haciendose escuchar mientras caminaba hacia las escaleras con la cabeza en alto.
Un llanto de sufrimiento se escuchó, pues la familia del general Domino Tai había sido muy respetada y sabían que esa declaración sólo significaba traición.
De entre las calles comenzáron a surgir volodymyrs con túnicas desagastadas, rostros delgados y pálidos; proto habá miles de volodymyrs presentes y pendientes de cada palabra.
-Nuestros ojos pierden brillo, los niveles inferiores se mueren de hambre; sin mencionar que poco a poco han ido desapareciendo aquellos que se atrevían a señalar al que se hace llamar Rex supuestamente a manos de los rebeldes- continuó Domino Tai mientras era rodeado por 4 guardias del Rex con sus espadas preparadas.
-Nuestro padre nos dijo la verdad antes de morir, tú planeaste todo traicionaste a la familia real, culpaste a los que llamas rebeldes de su muerte y te coronaste Rex, son tus acciones lo que nos han llevado a nuestra decadencia- continuó Domino Tai haciendos escuchar entre toda la gente.
-Jamás esperé esto de ti, de tu familia- dijo el Rex bajando todas las escaleras seguidos de dos guardias reales- durante años he hecho todo lo posible para solucionar nuestra crisis- continuó con tristeza en los ojos- todos lo han visto.
Una risa se escuchó entre la multitud y por tercera vez ese día la gente sorprendida abrió paso, pero esta vez a un hombre con rostro maduro cuya capa estaba rota, desilachada y suicia; al igual que su portador cuyos ojos violetas aún brillaban e imponían.
-Tú-susurró Domino Quam,
-¿Sorprendo?, me imagino que no esperabas que estuviera vivo después de que me abandonaras- dijo el hombre pasando a su lado y dirigiéndose a Harry directamente- Llegas tarde jovencito, no es la mejor manera de causar una buena impresión- mientras pisaba su pie para llamar su atención, con cuál logró su objetivo.
Harry bajó la vista como si no esperará encontrar más que una pequeña araña en el suelo; sin embargo cuando sus ojos se encontraron un pequeño destello de curiosidad surgió.
-No veo que algo por lo que valga la pena llegar temprano- contestó Harry con su voz carente de emoción.
-Bueno, acepto que hemos tenido tiempos mejores, soy el General Domino Resh y sólo lo estaba esperando a usted …. Majestad-
-¡MIENTES!-gritó el rex
-Sabes que no lo hago, tú armaste todo y es hora de que lo enfrentemos, ahora hay esperanza, no eres el último de sangre real – dijo el General
La duda comenzó a surgir en los corazones de aquel pueblo cuyos ojos habían vivido bajo una neglina espesa.
-Has usado nuestra dependencia a la familia real cómo mejor arma y has engañado a tu pueblo haciendoles creer en que la sangre real que corre por tus venas te da nobleza y es lo suficientemente fuerte, pero no es así; es hora que lo enfrentemos- continuó el General- cada vez nos parecemos más a los humanos y todos sabemos que esa no es nuestra naturaleza; declarar la guerra a los humanos con la intención de someterlos no es correcto y lo sabemos. Acepta tu castigo y deja a tu pueblo recuperarse.
Los murmullos aumentaron y aquellos guardias que vigilaban a las arrestadas comenzaban a bajar sus armas lo que hizo que Rouse se moviera rápidamente y se colocara junto a Harry.
-No se tú pero creo que esto va muy bien- le susurró Rouse con una gran sonrisa.
-Tinen una forma diferente de resolver sus problemas, la violencia es la última opción- contestó Harry
-¿Te sientes cómodo entre ellos?- preguntó Rouse con curiosidad
-No- contestó Harry tranquilamente- debo irme he localizado lo que vine a buscar y debo ir por él.
-No se mueva Majestad, ustede debe asumir responsabilidades- le dijo el General que escuchó cada palabra
-Parece que ese es tu nombre, señor responsabilidad- dijo Rouse con una sonrisa al ver un poco de desconsierto en el rostro de su amigo.
-No creo que me necesiten, todo está en orden estoy seguro que podrán resolver esto muy pronto- contestó Harry mirando a los ojos al General- regresaré cuando tenga tiempo.
-Usted no irá a ningún lado, somos su pueblo y debe guiarnos – declaró el General.
-Se equivocan al creer que este de aquí nos salvará de la ruina, él no nos conoce; no sabemos de dónde procede ni mucho menos cómo llegó aquí- dijo el que hasta ese momento había llevado el título de Rex
-Que la prueba lo decida- dijo el General con decisión- que la prueba nos diga quién es nuestro verdadero Rex.
