CAPITULO SORPRENDENTE 43
NO PUEDO CREERLO… ¡REGRESÓ!
Un bello amanecer iluminaba el rostro de Karin, sus ojos aun permanecían cerrados y el viento que entraba por la ventana agitaba suavemente su cabello. Una de las frazadas estaba comenzando a resbalar cuando la mano de Karin lo jaló y cubrió con ella su cuerpo. Su celular comenzó a vibrar varias veces, con su otra mano la cogió lentamente y apenas con sus ojos soñolientos pudo ver la hora. Inmediatamente despertó cuando se dio con la sorpresa de que estaba por llegar tarde al colegio. Se levantó rápidamente de la cama y unas serpentinas cayeron en su cabello. Levantó la mirada y había muchos globos a su alrededor. Pensaba que estaba soñando, pero cuando vio a Bori, Suki y Misaki que corrían a abrazarla, inmediatamente se apartó sin decir una palabra y con la misma mirada fría de siempre. Realmente no entendía lo que pasaba y menos comprendía el motivo por el cual Misaki estaba en su cuarto.
-¿Qué está pasando? –pregunta Karin muy seria mientras se peinaba el cabello- No me gusta ver tanta gente extraña a mi alrededor.
-¿Gente extraña? –pregunta Bori sonriendo. Sabía cómo era karin, por lo que no le sorprendió su actitud. Colocó al lado de la cama una chalina- Somos tus amigos… ¡Qué mala!
-¿Por qué me entregan estas cosas? –pregunta Karin mirando los regalos que estaban sobre su cama. Suspiró y miró a Misaki muy seria porque pensaba que ella estaba descansando en su casa por todo lo que le había ocurrido- ¿Por qué estás tú aquí?
-Quería estar a tu lado –dice Misaki cogiendo la mano de Karin, ella no dudó un instante en apartar su mano- Siempre te preocupas por mí y ahora quiero hacer lo mismo.
-Comienzo a entender lo que está pasando –dice Karin levantándose de la cama. Colocó sus pies en sus zapatillas y cuando estaba por levantar la mirada, Rui y Near cogieron sus brazos para sostenerla. De por sí se sentía muy incómoda, así que los miró muy molesta y estos inmediatamente se alejaron- ¡Near! ¡Ven aquí!
-¿Por qué? –pregunta Near muy sorprendido. Se acercó a Karin y se colocó delante de ella. Sentía mucha curiosidad por lo que le iba a preguntar- ¿Pasa algo? ¿Quieres pedirme que sea tu novio? Porque si es eso, yo no tengo problemas.
-Con que este tipo es Near –dice Natsume muy serio mientras se apoyaba en la pared.
-¡Cierra la boca! –grita Karin, retrocede unos pasos y mueve de derecha a izquierda uno de sus pies. Se acercó a Near y le pateó con mucha fuerza en su estómago llegando a lanzarlo contra la pared. Agitó su cabello y miró a todos muy seria- Estoy bien, así que… ¡Dejen de preocuparse por mí! ¡No me traten como a una niña!
-Entiendo…, pero no era necesario que me golpees –dice Near levantándose lentamente del suelo. Aun le dolía mucho su estómago por el golpe que recibió- No seré doctor, pero yo digo que está más que bien.
-Karin… ¿es cierto que el dinero que diste para Natsume era de tus alimentos diarios? –dice Suki muy preocupada. Se acercó rápidamente a Karin y cogió su brazo con mucha fuerza- ¡¿Por qué no confías en nosotros?! ¡Somos tus amigos!
-En ningún momento pedí ser su amiga –dice Karin muy seria. Se apartó de Suki y cogió su mochila con mucha fuerza. Le molestaba que se preocupen por ella, así que golpeó con fuerza la pared. Levantó la mirada y de inmediato Suki retrocedió- Además, ese dinero no significa mucho para mí porque tengo más dinero del que creen. Así que… ¡Dejen de preocuparse!
-Karin… -dice Bori sonriendo. Le alegraba escuchar que Karin tenía más dinero porque así dejaría de preocuparse. Se acercó a Karin y tocó su hombro- Nosotros te consideramos nuestra amiga y no nos importa si no quieres serlo.
-Muévete –dice Karin mirando a Natsume, este seguía sin apartarse de la puerta. Miró su celular para ver la hora e inmediatamente le propinó un puñete en el estómago. Abrió la puerta y se detuvo- ¿Qué hacen parados ahí? ¡Muévanse!
-Buen golpe, Karin –dice Near sonriendo.
-Entonces… -dice Rui pensando mientras miraba a Karin alejarse- Karin es más fuerte que Natsume… no lo puedo creer.
-¡Eso es ridículo! –grita Natsume levantándose del suelo. Miró muy serio a Karin de lejos y siguió caminando- No hay ninguna chica que pueda conmigo, aunque…
Natsume siguió caminando mientras observaba a Karin abrir la puerta del hospital. Aun le dolía mucho su estómago, no podía creer que ella lo golpeara. Sentía mucha admiración hacia ella porque defendió a su amiga a pesar de sus heridas. Comenzaba a pensar que Karin es una buena persona, a pesar de su actitud. Ni bien salió del hospital, comenzó a correr para alcanzar al resto de sus compañeros. No apartaba su vista de Karin, no sabía por qué, pero tenía deseos de estar a su lado. Sin embargo, algo le impedía avanzar con ese sentimientos y era Meroko, aun no podía olvidarla. Cuando vio que estaba por llegar al colegio, se detuvo y comenzó a caminar lentamente por el patio. Siguió mirando a Karin y de pronto vio una cubeta de agua caer desde la terraza. Estaba por correr cuando vio pasar por delante de él a Near, no se quedó atrás y corrió más rápido. Aumentó su velocidad y empujó a Karin al suelo dejando caer el agua sobre él. Sin darse cuenta, estaba encima de Karin. Realmente estaba sorprendido porque estaba cerca del rostro de Karin, rápidamente se levantó y miró la terraza desde la distancia en que estaba. Esperaba no encontrar a nadie, pero cuando levantó la mirada, vio a Mikan riéndose. Esto realmente le enojó mucho, no iba a permitir que siga con sus juegos.
-Te metiste con el más equivocado, niñita –dice Natsume mirando seriamente a Mikan. Avanzó unos pasos y volteó para ver a Karin pero se llevó una sorpresa- ¿Qué haces, Near?
-Karin, ¿estás bien? –dice Near ayudando a levantar a Karin, ella inmediatamente lo empujó y le miró a los ojos- ¿Pasa algo?
-¡No me gusta que me toquen! –dice Karin muy seria. Dio media vuelta y Near siguió cogiendo su brazo. Volteó y miró a Near muy molesta- ¡Aparta tu mano si no quieres morir!
-¡Ella está bien! ¿No la ves? –dice Natsume molesto. Siguió caminando y cuando estaba por subir las escaleras, se detuvo- ¡Deja de perder el tiempo! ¿Quieres?
-¿Qué le pasa a Natsume? –pregunta Misaki muy confundida mientras miraba a Natsume subir las escaleras con suma impaciencia- ¿Por qué se comporta así?
-Espero que no sea lo que estoy imaginando –dice Rui muy serio cogiendo la mano de Bori. Siguió caminando y se detuvo ante Karin- ¿Estás bien?
-Mikan lo hizo, ¿verdad? –dice Suki muy seria.
-Más les vale que no se metan en esto –dice Karin muy seria. Dio media vuelta y siguió caminando con la mirada cabizbaja. Subió las escaleras y susurró unas palabras en voz baja- No sean tan amables conmigo, por favor.
Karin subió desesperadamente las escaleras y siguió caminando para llegar al salón cuando vio a Natsume apoyarse en la pared. No quiso darle importancia, así que siguió caminando y estaba por abrir la puerta cuando sintió que alguien le jaló del brazo con mucha fuerza. Le molestaba que la toquen, volteó rápidamente y se encontró con la mirada fría de Natsume, intentó apartarse, pero este se lo impedía. Respiró tres veces y empujó con fuerza a Natsume, este cayó al suelo muy sorprendido. Se acercó lentamente a él y le jaló de la camisa muy fuerte. De por sí estaba comenzando a hartarse de Natsume porque le había protegido y eso es lo menos que quería.
-¿Qué quieres? –pregunta Karin muy seria. Seguía sin soltar su camisa y como este no decía nada, le jaló con más fuerza- Si no vas a decir nada, entonces… ¡Deja de hacerme perder el tiempo!
-¿Estás bien? –dice Natsume muy serio empujando a Karin, ella retrocedió unos pasos y le miró a los ojos. Se levantó rápidamente del suelo y se acercó a Karin llegando a acorralarla en la pared- Para la próxima procura ser más atenta, ¿quieres?
-¿Lo dices porque tu ropa está mojada? –dice Karin empujando a Natsume- ¡Escucha muy bien lo que te voy a decir porque no pienso repetirlo! Yo no te pedí que me ayudaras… ¡No me gusta depender de nadie! Si es posible… ¡Aléjate de mi vista!
-Pues eso haré -dice Natsume muy serio. Golpeó con fuerza la pared y se dirigió a la puerta- Y otra cosa… ¡Tú también mantente apartada de mí!
-¿De cuándo acá te he llamado? –pregunta Karin muy seria. Empujó a Natsume hacia atrás y suspiró una y otra vez- ¡Qué desperdicio de tiempo!
Karin ingresó al salón y caminó a pasos apresurados. Se ubicó en su asiento y apoyó su cabeza en la mesa. Ni siquiera se dio cuenta de la presencia de Natsume, siguió mirando su billetera y no había nada de dinero. Su estómago comenzó a rugir, no podía controlar su hambre y es que últimamente no había comido. Bajó la mirada y guardó su billetera en su bolsillo, pero en ese instante Near apareció y le quitó la billetera. Esto verdaderamente le sorprendió, volteó para quitarle la billetera, pero se encontró con la mirada molesta de Near. Ahora realmente estaba en problemas, no sabía qué explicación dar cuando miró a Near con el cierre abierto de la billetera. Inmediatamente se lo quitó y lo guardó en su bolsillo. Apoyó su cabeza en la mesa y cerró sus ojos lentamente.
-¿Dónde está el resto del dinero? –pregunta Near muy serio.
-Eso a ti no te importa –dice Karin comenzando a abrir sus ojos lentamente- Ahora tengo sueño, así que… ¡Déjame en paz!
-Estabas mintiendo, ¿verdad? –dice Near muy molesto. Se acercó a Karin y le jaló muy fuerte del brazo- Tú no tienes nada de dinero… ¡¿Por qué mientes?! Se supone que soy tu amigo.
-¿Amigos? –dice Karin comenzando a sonreír- ¡Yo no tengo amigos! Por esa razón, no confío en nadie.
-Pero… te estoy ayudando –dice Near muy serio.
-¡Eso no es un amigo! –dice Karin golpeando la mesa con mucha fuerza. Se levantó de su asiento y dio media vuelta- ¡Deja de meterte en lo que no te importa!
Karin salió rápidamente del salón con una mirada fría, no tomó importancia a los gritos de la profesora y abrió la puerta. Se detuvo para tomar un respiro, pero era muy doloroso lo que guardaba en su corazón. Pateó varias veces la pared y cerró la puerta con mucha fuerza. Comenzó a correr, subió las escaleras y se detuvo en la terraza. Se deslizó lentamente en la pared llegando a caer al suelo. Sentía cómo el viento agitaba su cabello, le gustaba mucho el aire libre porque siempre borraba aquellos momentos dolorosos que vivió y que le gustaría olvidarlos. Cerró sus ojos y unas lágrimas comenzaron a deslizarse sobre sus mejillas.
En el salón había un enorme silencio por la salida de Karin, nadie esperaba que ella se comporte de esa manera. La profesora decidió seguir con sus clases, no podía detenerse ya que los exámenes se estaban acercando. Natsume no apartaba su vista de la puerta, no entendía el motivo por el cual Karin se había salido sin siquiera dar una excusa. Miró de lejos a Near y este estaba con la mirada cabizbaja. Volteó para mirar su cuaderno y sobre él estaba la cabeza de Mikan. De por sí ya estaba molesto por sentarse a su lado, como para soportar que ella duerma sobre su cuaderno. No sabía qué hacer para despertarla, intentó sacar lentamente su cuaderno, pero era imposible. Se acercó más a su cuaderno y Mikan se acomodó más a él llegando a rozar sus labios. Natsume inmediatamente se apartó, no podía creer que haya rozado sus labios. Sin embargo, comenzaba a sentir que alguna vez había besado esos labios, pero sabía cuándo. No soportó más la impaciencia y jaló su cuaderno sin importarle lo que le pasaba a Mikan. Cogió su lápiz y de inmediato Mikan le jaló muy fuerte de la camisa. Aun no podía creer que la chica que tenía al frente era su novia, cada vez más se sentía decepcionado por haber elegido a una chica pobre y de malos sentimientos.
-¿Qué cosa quieres? –pregunta Natsume muy serio- ¡Aparta tu mano!
-Considérate muerto, Natsume –dice Mikan muy molesta mientras cerraba sus ojos. Sujetó con más fuerza la camisa de Natsume y unas lágrimas comenzaron a salir de sus ojos- Te haré pagar por la muerte de mi mamá… ¡Eso te lo juro!
-¿Está durmiendo? –pregunta Natsume mirando a Mikan. Dentro de unos segundos, Mikan volvió a apoyar su cabeza en la mesa. Se acercó más a Mikan y ella siguió durmiendo como si nada- ¡Qué chica más extraña!
Natsume cogió su lápiz y siguió escribiendo. Por más que intentaba concentrarse, su mente estaba en otro lado. Miró su cuaderno y ahí estaba escrito lo siguiente: "Meroko, te quiero". Realmente estaba sorprendido, arrancó la hoja con toda su fuerza y la arrugó con todo el rencor que sentía. Solo verlo, le provocaba mucho dolor en su corazón. Quería olvidarla, pero no podía porque todas las noches, ella aparecía en su mente. Tenía ganas de gritarle en su cara todo lo que sentía, pero a la vez le provocaba abrazarla y besarla porque se fue sin siquiera despedirse. Ahora estaba muy confundido con sus sentimientos, siguió escribiendo y luego su lápiz cayó al suelo cuando en su mente apareció una vez más ese collar. Le dolía mucho su cabeza, así que se inclinó para coger su lápiz y se levantó de su asiento. Comenzó a caminar a pasos apresurados y salió del salón sin decir una palabra.
Mientras que Micky no dejaba de mirar a Mikan desde su asiento, pensaba que al estar con Natsume, ella recordaría todo. Volteó rápidamente y siguió escribiendo. De pronto recordó lo que sucedió ayer, así que volteó para mirar a Misaki y ella estaba sonriendo. Encontrarla tan feliz y con esa sonrisa, le puso muy contento. Se acercó a Misaki y acarició varias veces su cabello. A pesar de que a Misaki no le gustaba, le siguió acariciando. Comenzaba a pensar que Junho es la persona adecuada para Misaki y que nunca la lastimaría.
-Micky… mi cabello –dice Misaki intentando acomodar su cabello porque estaba despeinado.
-¿Y esa sonrisa? –pregunta Micky sonriendo cuando miraba a Misaki, ella no pudo evitar sonrojarse cuando lo miraba tan cerca. Se acercó más y rozó con su dedo su mejilla- Está caliente… ¿por qué será?
-Esto… -dice Misaki comenzando a sonrojarse. Se alejó un poco más de Micky porque su corazón estaba latiendo muy rápido. Dio media vuelta y colocó su mano en el pecho- Cálmate, cálmate….
-¿Por qué estás tan nerviosa? –pregunta Micky muy confundido. Volteó y siguió escribiendo con la mirada triste porque pensaba que Misaki no le tenía la suficiente confianza como para contarle lo que le pasaba- Bueno… si no me quieres decir, lo entiendo. Supongo que a Junho sí le vas contar todo.
-¡No es eso! En serio… ¡No es eso! –dice Misaki cogiendo el brazo de Micky con mucha fuerza. No quería que Micky malentendiera las cosas, así que se acercó más a él con una sonrisa en su rostro porque pensaba que los celos de Micky estaban comenzando a salir- ¿Te molesta que haya salido con Junho?
-No, para nada –dice Micky soltando su lápiz. Cogió la mano de Misaki y con una sonrisa le dijo- Solo me enoja que Junho quiera quitarme a mi hermanita… ¡¿Qué sería de mí sin mi hermanita?! ¡No puedo siquiera imaginarlo!
-Solo… es… eso… -dice Misaki bajando la mirada.
-Sí, ¿acaso hay algo más que debería darme cuenta? –dice Micky mirando más de cerca a Misaki, ella apoyó su cabeza en la mesa sin decir nada- ¿Estás mal?
-Sí… -dice Misaki cubriendo sus lágrimas con ambas manos. No quiso mirar a Micky, así que cerró sus ojos mientras dejaba salir sus lágrimas- Pero… es algo sin importancia.
-Mucha suerte con Junho –dice Micky sonriendo mientras acariciaba el cabello de Misaki- Ten por seguro que caerá rendido a tus pies.
-Micky… -dice Misaki secándose sus lágrimas con ambas manos. Estaba cansada de llorar, así que volteó para ver a Micky con una sonrisa- ¡Eso haré! Hoy pienso invitarlo a mi casa aprovechando que mi mamá no está y pueda que…
-¡Misaki! –grita Micky muy serio.
-¿Aló, Junho? –pregunta Misaki cogiendo su celular y acercándolo a su oído. No le gustaba actuar de esa manera, pero estaba tan molesta con Micky que le era difícil controlarse. Con una sonrisa en su rostro le dijo- Hoy quiero pasar una noche inolvidable contigo. Nos vemos, mi amor.
-Estás muy pequeña para decir esas cosas –dice Micky muy preocupado. No iba a permitir que Misaki cometa un error, así que le miró a los ojos- Antes que pase algo más con Junho, él tendrá que pasar por encima de mi cadáver, ¿te quedó claro?
-¿Qué colores de velitas le gustará a Junho? –pregunta Misaki sonriendo- Las rojas son de color rojo pasión… ¡En definitiva escojo ese color! Hoy viviré una noche de pasión… ¡Pura pasión!
-Pues si tanto lo deseas, hazlo –dice Micky rompiendo su lápiz en dos partes. Volteó y miró con una sonrisa a Misaki, se acercó a ella y acarició suavemente su cabello- Pero… ¡cuídate!
Misaki esperaba que Micky se ponga celoso, pero al parecer no funcionó porque Micky seguía escribiendo como si nada. Suspiró una y otra vez para luego apoyar su cabeza en la mesa. Realmente no podía creer que haya dicho todas esas cosas, estaba muy avergonzada. No podía evitar sonrojarse cuando recordaba cada palabra que dijo, de pronto escuchó un sonido muy fuerte, volteó muy asustada y vio a Micky golpeando su lapicero una y otra vez contra la mesa. Inmediatamente volteó y cubrió su rostro con el cuaderno. Estaba tan contenta cuando miraba a Micky muy molesto, comenzó a reírse en silencio para que no le escuchara. De vez en cuando volteaba a verlo y cuando lo hacía, Micky seguía golpeando su cuaderno contra la mesa. Verdaderamente le gustaba mucho verlo así, porque cabía la posibilidad de que estaba celoso.
Después de unos minutos, el recreo inició y como es costumbre, todos salieron corriendo. A excepción de Karin, ella seguía durmiendo en la terraza. El viento rozaba su rostro delicadamente, abrió sus ojos lentamente para admirar el cielo cuando se llevó una gran sorpresa y es que estaba recostada sobre las piernas de Natsume. Intentó levantarse, pero Natsume le jaló del brazo logrando caer sobre sus piernas. No soportaba estar cerca de un chico y menos de Natsume, así que volvió a levantarse y cuando Natsume estaba por coger su brazo, ella le jaló muy fuerte del brazo y lo tumbó al suelo. Suspiró una y otra vez y siguió caminando dejando a Natsume en el suelo.
-Si vuelves a hacerlo… ¡Te mato! –dice Karin muy seria mientras caminaba. Se detuvo y golpeó muy fuerte la pared dejando caer algunos pedazos- ¿Ves lo que está en el suelo? Pues así quedarás si continuas siguiéndome.
-Solo estaba descansando –dice Natsume levantándose del suelo. Se apoyó en la baranda y miró el cielo- Además… ¿quién te manda a dormir en la terraza?
-¿Disculpa? –pregunta Karin volteando a ver a Natsume.
-Escuchaste lo que dije… no me obligues a repetirlo –dice Natsume volteando a ver a Karin. Comenzó a caminar a pasos apresurados y pasó delante de Karin. Estaba por bajar las escaleras cuando se detuvo- Yo no cumplo mis promesas, así que puedo hacer lo que quiera y cuando se me antoja, ¿te quedó claro o quieres que te lo repite palabra por palabra?
-¡Oye! ¡Mocoso engreído! –grita Karin muy molesta. Volteó rápidamente para retarlo, pero en ese momento desapareció. Respiró tres veces y una sonrisa apareció en su rostro- ¡Qué chico más altanero! No cambias.
Karin bajó las escaleras tranquilamente con una sonrisa en su rostro. Mientras bajaba, pensaba que faltaba poco para que la verdad salga a la luz, pero para ello debía hacer algo primordial. Siguió bajando y como su mente estaba en otra parte tropezó en el último escalón llegando a chocar con alguien. Una vez en el suelo, abrió sus ojos lentamente y Mikan estaba con la ropa manchada de comida. Se apresuró a levantarse para ayudarla cuando Mikan le empujó con fuerza al suelo. Rápidamente se levantó y sacudió con su mano su falda. Suspiró para intentar calmarse, pero Mikan comenzaba a sacarla de quicio. No sabía hasta cuándo iba a soportar sus maltratos, no quería pelear con ella, así que dio media vuelta para irse cuando Mikan le impidió el paso. Justo cuando pensaba que su día iba a ser maravilloso, alguien se encarga de cambiarla.
-¿Qué quieres? –pregunta Karin muy seria.
-¿Estás ciega o qué? Mi ropa está sucia –dice Mikan muy molesta. Se acercó a Karin y le jaló muy fuerte del brazo- Cómprame una nueva ahora mismo… ¿O le aviso al director que tú ensuciaste mi ropa a propósito?
-Primero… ¡Aparta tu mano! –dice Karin muy seria. Cuando vio a Mikan apartar su mano, le miró a los ojos y siguió caminando intentando ignorarla- Estás acabando con la poca paciencia que tengo. No me provoques, Mikan.
-Sin querer, me diste una idea –dice Mikan sonriendo mientras miraba a Karin alejarse.
-Si sigues con ese tonto juego, me vas a conocer –dice Natsume saliendo de su escondite. Había estado escuchando todo mientras se ocultaba en un salón. Se acercó a Mikan y le miró con ojos penetrantes- ¿Acaso olvidas quién manda en este colegio? Cuando yo quiera, puedo sacarte de este colegio. ¿Eso quieres?
-No me retes –dice Mikan muy seria. Se acercó más a Natsume y le jaló muy fuerte de la camisa. Guardaba mucho rencor en su corazón, por lo que estaba decidida a hacerle la vida imposible sea como sea- Tú mataste a mi mamá, arruinaste mi vida y ahora… ¿quieres expulsarme de este colegio? Eso te va a ser imposible… ¡No voy a perder contra ti! ¡No lo haré!
-¿Estás mal de la cabeza? –pregunta Natsume muy confundido. Empujó a Mikan al suelo y le señaló con el dedo- Haz lo que quieras. Al fin y al cabo yo saldré ganando.
-¡Esta vez no! –grita Mikan muy molesta. Se levantó rápidamente del suelo y le propinó un puñete en la mejilla. Bajó la mirada y unas lágrimas comenzaron a deslizarse sobre sus mejillas- No sabes lo que se siente perder a alguien que amas. Por tu culpa estoy sola… ¡Te odio, Natsume!
-Di lo que quieras, eso a mí no me importa –dice Natsume muy serio. No quería admitirlo, pero cuando la vio llorar, le dolió mucho su corazón- Además, nuestro odio es mutuo… ¡También te odio! ¡Tanto que me arrepiento de ser tu novio! De seguro habré estado loco como para convertirme en novio de una chica como tú.
-¡Yo también me arrepiento! –grita Mikan muy molesta.
Mikan subió rápidamente las escaleras con lágrimas en los ojos, caminó muy rápido e ingresó al salón. No podía dejar de llorar, no sabía el motivo, pero su corazón no dejaba de dolerle. Nunca antes le había pasado esto y cuando vio a Micky levantarse de su asiento, corrió hacia él para abrazarlo. Apoyó su cabeza en el pecho de Micky y cogió con más fuerza su camisa. Intentaba aferrarse a él para dejar de llorar, pero se sentía más peor. Abrazó más fuerte a Micky, mientras este acariciaba su espalda para consolarla. Este dolor era más fuerte que todo el sufrimiento que vivió, imposible de desaparecer e incapaz de calmarlo. Cerró sus ojos mientras abrazaba a Micky y en su mente apareció la imagen de un chico, el mismo que aparecía en sus otros sueños. Abrió sus ojos muy sorprendida y los volvió a cerrar, no dejaba de imaginar a ese chico. Al inicio pensaba que era solo una imaginación, pero este chico aparecía constantemente en sus sueños y cada vez que se acercaba, este se alejaba.
-Micky… ¿qué me pasa? –dice Mikan entre lágrimas mientras abrazaba a Micky, este no podía entender lo que ella decía- ¿Por qué me duele mucho mi corazón? ¡¿Por qué?!
-Mikan… -dice Micky abrazando más fuerte a Mikan, ella no dejaba de llorar y sus lágrimas se deslizaban lentamente sobre su polo- Yo estoy aquí, no te preocupes.
-No te alejes de mí, por favor –dice Mikan llorando- Te necesito a mi lado, por favor…
-Está bien… -dice Micky sonriendo. Se apartó lentamente de Mikan y rozó con sus dedos sus lágrimas. Se acercó a su rostro y con una sonrisa en su rostro le dijo- Yo tampoco puedo estar lejos de ti, así que…
-¡Micky! ¡Espera! –grita Misaki muy preocupada. Quería pedirle que no cometa ninguna locura, pero Micky no le escuchaba. Volvió a su asiento y apoyó su cabeza en la mesa- Siempre me ilusiono por las puras.
-¿Qué me quieres decir? –pregunta Mikan cogiendo la mano de Micky.
-No se lo digas, por favor –dice Misaki cubriendo su boca con su mano para controlar sus ganas de llorar- Por favor… Micky.
-Quiero que… -dice Micky acercándose más a Mikan. Con una sonrisa en su rostro se acercó más a ella y le dio un beso en la mejilla- ¡Vuelvas conmigo! ¡Quiero que seas mi novia!
-Sí, quiero ser tu novia –dice Mikan sonriendo.
Misaki con lágrimas en los ojos volteó lentamente y se llevó una gran sorpresa porque en frente de sus ojos, Mikan se estaba acercando a los labios de Micky. En ese momento esperaba que Micky retroceda, pero no fue así. Sus lágrimas no dejaban de salir de sus ojos y más aun cuando vio a Micky cerrar sus ojos. No podía contener más las lágrimas, quería irse, pero sus ojos no podían apartarse de Micky. Su dolor aumentó cuando Mikan comenzó a besar a Micky, este correspondió al beso con una sonrisa en su rostro. Comenzó a retroceder unos pasos por la impresión que recibió, dio media vuelta y caminó lentamente. Sus lágrimas caían gota a gota en el suelo y mientras caminaba lucía una mirada cabizbaja. Subió las escaleras y cuando estaba a la mitad, el sonido de una campana comenzó a tocar dando por finalizado el recreo. No tenía ánimos para regresar al salón, ahora realmente estaba dolida porque su única esperanza desapareció. Caminó lentamente hacia la terraza y de pronto vino recuerdos a su mente como la vez que Micky gritó y lloró con tanta intensidad porque había terminado con Mikan. Se acercó lentamente a la baranda, miró un poco nublado por las lágrimas el patio desde la distancia en que estaba. Respiró tres veces y levantó su pie apoyando su mano en la baranda. Estaba segura de lo que iba a hacer, así que levantó su otra pierna. Apoyó su mano con más fuerza en la baranda y en ese instante una mano le jaló de brazo muy fuerte. Una vez en el suelo, levantó la mirada con lágrimas en los ojos y ahí estaba Karin, ella lucía la misma mirada de siempre aunque esta vez lucía un poco preocupada.
-¡¿Estás loca?! ¡¿Qué piensas?! –grita Karin muy preocupada. Le jaló del brazo con más fuerza y se acercó al rostro de Misaki- ¡¿En qué estás pensando?!
-Ya no puedo vivir con este dolor –dice Misaki entre lágrimas- Micky… jamás me hará caso porque solo tiene ojos hacia Mikan. ¡Quiero morirme! ¡Es la única manera de dejar de sufrir!
-¡No digas tonterías! –grita Karin dándole dos bofetadas. Se acercó a Misaki y le jaló muy fuerte de su polo- La próxima que intentes siquiera hacerlo, yo misma te mataré. ¡La vida sigue! ¡No solucionas nada si mueres!
-Pero… -dice Misaki intentando calmarse.
-Siempre quieres huir… ¿No lo entiendes? –dice Karin jalando con más fuerza el polo de Misaki- Si sigues huyendo, no vas a solucionar nada. ¡Deja de ser cobarde y enfrenta tus problemas!
-Eso lo dices porque nunca has sufrido –dice Misaki comenzando a llorar- No sabes lo que estoy sintiendo ahora… ¡No lo sabes!
-¡Claro que lo sé! –grita Karin muy molesta. Apartó su mano del polo de Misaki, se levantó del suelo y dio media vuelta- Lo que estás sufriendo no se compara con lo que estoy viviendo. Yo más que nadie entiendo tu dolor, pero si cometes el mismo error que yo, el dolor que sentiste en ese momento nunca se acabará.
-Karin… -dice Misaki muy triste. Se levantó del suelo y vio caer una lágrima en el suelo. Esto realmente le sorprendió, se acercó rápidamente a ella, pero en ese instante Karin avanzó unos pasos- ¿Por qué lloras?
-¡No estoy llorando! –grita Karin muy seria mientras daba la espalda a Misaki- ¡No cometas una tontería como lo de hace un rato! Escúchame bien… ¡No voy a permitir que mueras y menos por una tontería! ¡No desperdicies tu vida en vano! Por más que haya problemas… ¡Sonríe! Porque yo no puedo hacerlo y nunca lo haré.
-Discúlpame por haberte preocupado –dice Misaki sonriendo. Cogió la mano de Karin y ella inmediatamente se apartó- ¡No lo volveré a hacer! ¡Te lo prometo!
-Más te vale porque de lo contrario, yo misma te lanzaré desde esta terraza –dice Karin muy seria.
Karin siguió caminando y detrás de ella estaba Misaki con una enorme sonrisa. Bajó las escaleras con suma paciencia mientras vigilaba que Misaki esté a su lado. Siguió bajando y se detuvo para caminar por el pasillo y así ingresar al salón. Una vez adentro, todas las miradas estaban puestas en ellas. Empujó levemente a Misaki hacia su asiento, mientras que ella respiró tres veces y comenzó a caminar con una mirada fría y penetrante. En cada paso que daba, los compañeros que estaban a su alrededor evitaron mirarla. Siguió caminando y se sentó al lado de Near, este decidió guardar silencio porque sabía que si volvía a hablar del tema, ella terminaría golpeándolo. Apoyó su cabeza en la mesa y cerró lentamente sus ojos. Dejó a un lado su lápiz y comenzó a dormir sobre la mesa.
Mikan siguió escribiendo en su cuaderno lo que la profesora dictaba, mientras sonreía porque había regresado con Micky. Estaba tan contenta que escuchaba con atención cada palabra de la profesora. No le importaba si Natsume estaba a su lado, solo quería sonreír y celebrar esta maravillosa sorpresa. De pronto comenzó a estornudar varias veces, esto le llamó mucho la atención. Intentó calmarse, pero una fuerte gripe comenzó a atraparla. Se recostó sobre su mesa y comenzó a dormir. Ni bien sus ojos se cerraron, el mismo chico apareció en su mente, pero esta vez llevaba un collar en sus manos. De lejos veía una intensa niebla y en ella estaba el chico besando a una chica de cabello largo. Miró sus manos y estas comenzaban a desaparecer, luego miró sus pies y estos se desvanecían lentamente. Un gran dolor apareció en su corazón cuando vio con sus propios ojos aquel beso apasionado. Unas lágrimas comenzaron a rozar sus mejillas mientras dormía.
-Esta chica está completamente loca –dice Natsume mirando a Mikan, ella seguía durmiendo- Unas veces llora y otras quiere declara la guerra a medio mundo.
Natsume siguió mirando la pizarra mientras cogía su lapicero. No entendía el motivo por el cual había entrado a este colegio si cada tema repartido en clase ya la había visto, además los ejercicios que dejaba la profesora eran demasiado fáciles. Estaba comenzando a aburrirse cuando volteó por unos segundos para ver el rostro de Karin. Intentó apartar la mirada, pero estaba maravillado con su ternura, no pensaba que luciría muy linda cuando duerme. Poco a poco la admiraba aun más por su valentía, porque no era como las demás chicas miedosas que acostumbraban huir con cada problema que tienen. Sin embargo, no quería deberle ningún favor, así que estaba decidido a recuperar el estudio. Siguió mirándola y de pronto un recuerdo le vino a su mente. Aquel que cuando estaba en coma y pensaba que iba a morir, apareció frente a él una mano. No sabía si era un sueño, pero cuando cogió esa mano sintió una gran calidez que lo hizo reaccionar. Se aferró a esa calidez para seguir batallando y fue así cómo logró despertar del coma. No acostumbraba decir "gracias", pero pensaba que por esa persona, lo haría. Volteó para mirar su mano y de pronto vio algo que Mikan tenía en el cuello. Se acercó un poco más para verlo, pero no podía porque el polo lo cubría.
-¡Deja de moverte! ¿Quieres? –dice Natsume en voz baja mientras se acercaba al cuello de Mikan, sentía mucha curiosidad por saber lo que tenía. De pronto escuchó muchos silbidos que llamaron su atención, levantó la mirada y muchos le miraban con sonrisas coquetas- ¿Qué les pasa?
-¡¿Qué le estás haciendo a Mikan?! –grita Micky muy desesperado. Vio de lejos que Mikan estaba durmiendo, por lo que bajó la voz- ¡No te pases de atrevido!
-¿Qué? –pregunta Natsume apartando su mano del cuello de Mikan. Inmediatamente se levantó de su asiento y miró fríamente a Micky- ¿Yo? ¿Atrevido?
-Si tenías deseos de estar con una chica, no te costaba pedírmelo –dice Near sonriendo- Porque yo para chicas, sé incluso más de lo que debería saber… ¿o me equivoco?
-Que conste que a este chico no lo conozco –dice Suki evitando mirar a Near.
-¿Quieres guerra? –pregunta Natsume molesto mientras se acercaba rápidamente a Micky, este inmediatamente se levantó de su asiento- ¡Porque yo no tengo problemas!
-Pues… veamos quién de los dos gana –dice Micky muy serio. Se acercó más a Natsume y le miró a los ojos- Esta vez ten por seguro que ganaré.
-Dime dónde –dice Natsume muy serio- Porque yo no pienso permitir que cualquier tipo hable tonterías de mí. ¡¿Me Escuchaste?!
- Bien, pero no vamos a pelear –dice Micky muy serio.
-¿Qué está pasando? –pregunta Mikan comenzando a abrir sus ojos lentamente. Levantó la mirada y vio a Micky enfrentando cara a cara a Natsume. Rápidamente se levantó de su asiento y con una sonrisa en su rostro dijo- ¡Micky! ¡Hazlo pedazos!
-Eres una mala influencia para Mikan –dice Rui mirando a Bori, ella no pudo evitar sonreír cuando miró a Mikan. Suspiró una y otra vez y miró de lejos a Mikan- Algo le pasa a ella… no está bien.
-¿Qué quieres decir? –pregunta Bori muy pensativa- Pero con respecto a la mala influencia… sigo siendo la maestra.
-Bueno, espero que esa persona reaccione –dice Rui sonriendo mientras miraba a Mikan- Puede ser su instinto el que lo lleva a hacer cosas.
-Hoy andas muy loquito –dice Bori sonriendo mientras miraba a Rui- Espero que no adquieras ese lado pervertido de Natsume. Mira que aprovecharse de ella cuando está durmiendo… ¡Qué mal!
-Cualquier reto, yo lo enfrento –dice Natsume muy serio- Vete despidiendo.
-Bien… entonces bailemos en la hora de la salida –dice Micky muy serio- Nuestros compañeros elegirán al ganador. ¿Otra cosa que quieras preguntar?
-Voy a ganarte con los ojos cerrados –dice Natsume muy serio. Dio media vuelta y volvió a su asiento. Miró a Mikan muy serio y se acercó a su oído- Vaya despidiéndote de tu novio.
Mikan no dejaba de sonreír cuando se imaginaba que Micky sería el ganador y lo que más le alegraba era que iban a dejar en ridículo a Natsume. Ahora tenía muchos ánimos para seguir escribiendo, aunque después del sueño que tuvo, su cuerpo estaba muy débil y un fuerte dolor de cabeza le impedía concentrarse. Sin embargo, pensaba que nada ni nadie iba a cambiar el humor que tenía, así que cogió con más fuerza su lápiz y lo plantó en la mesa hasta ver que haya un agujero en ella. Volteó y miró a Natsume, este realmente estaba molesto. No pudo evitar sonreír cuando lo vio y es que en su interior tenía unos deseos inmensos de dejarlo en ridículo. Rápidamente volteó para ver a su enemiga y ella aun seguía durmiendo. Pensaba que iba a detener la pelea entre ellos, pero a simple vista pudo notar su cansancio. Ni bien escuchó la campana, salió rápidamente del saló con el resto de sus compañeros. Se acercó a la baranda para disfrutar de una mejor vista.
En el patio estaban Natsume y Micky, ambos no se miraban porque pensaban que al instante en que cruzaran sus miradas, una pelea se iba a dar y eso es lo que menos querían. Levantaron las miradas y muchos alumnos gritaban de la emoción ya sea desde el segundo o tercer piso. Rui colocó un CD en la radio y la canción inició. Micky avanzó unos pasos y movió ambas mano de derecha a izquierda. Comenzó retroceder unos pasos y dio varios saltos, se inclinó al suelo y realizó unas piruetas. Rápidamente se levantó del suelo, avanzó unos pasos, dio media vuelta y cuando estaba cara a cara con Natsume lo empujó.
Natsume no se quedó atrás y empujó con fuerza a Micky, este cayó al suelo. Avanzó unos pasos y levantó su mano derecha mientras se arrodillaba al suelo. Agitó dos veces su cabello y colocó una mano en su pecho para luego sacar su gorro y deslizarlo por el suelo. Comenzó a retroceder unos pasos e hizo un movimiento circular en su cintura para luego estirar sus dos brazos. Giró dos veces intentando acercarse a Micky, este acaba de levantarse del suelo cuando Natsume le propinó un puñete en la mejilla.
-Sorpréndeme –dice Natsume muy serio. Dio media vuelta y señaló con su dedo a Micky- Porque yo no pienso perder contigo… ¡Hablo muy en serio!
Micky comenzó a sonreír cuando escuchó a Natsume decir esas palabras. Se levantó del suelo y rozó con su dedo la sangre que tenía en sus labios. Avanzó unos pasos hacia adelante, giró para comenzar a bailar cuando recibió un abrazo que le dejó sin palabras. Se apartó lentamente y vio unas lágrimas caer al suelo. Esto verdaderamente le sorprendió, levantó la mirada y Mikan estaba llorando.
-¿Qué pasa? –pregunta Micky muy preocupado. Rozó con sus dedos las mejillas de Mikan y ella comenzó a calmarse- ¿Por qué estabas llorando?
-¡Esto es una competencia de baile, no una pelea! –grita Mikan muy seria. Dio media vuelta y se colocó delante de Micky para mirar a Natsume- ¡¿Qué estás haciendo?!
-No te metas en esto –dice Natsume muy serio- El problema es con Micky y no contigo.
-Sí me meto porque voy a proteger a Micky –dice Mikan molesta- ¡No voy a dejar que le pongas un dedo encima!
-¿Acaso no entiendes lo que te estoy diciendo? –pregunta Natsume acercándose más a Mikan- ¡¿Qué es lo que quieres?!
-Como nosotros formamos parte del mismo estudio –dice Mikan acercándose más a Natsume.
-¿Puedes ser más clara? –dice Natsume suspirando- ¡No me gusta desperdiciar el tiempo con chicas como tú!
-¡Te desafió a una competencia de baile! –grita Mikan señalando a Natsume con el dedo- A menos que tengas miedo de competir con una chica.
-¡Claro que no! –grita Natsume- Pero… ¿sabes bailar? No quiero perder mi tiempo con alguien inexperta.
-No vas a perder tu tiempo –dice Mikan sonriendo- Pueda que no sepa bailar tan bien como tú, pero no me rendiré. ¡Definitivamente bailaré mejor que tú!
-No pienso competir con una chica débil –dice Natsume dando media vuelta- Me largo de aquí.
-¡No soy una chica débil! –grita Mikan molesta. El dolor de cabeza era cada vez más fuerte, no podía soportar tanto dolor en su cuerpo. Intentó ponerse de pie- ¡Natsu…
-¡Mikan! ¡Mikan! –grita Micky sosteniendo a Mikan en sus brazos. No entendía el motivo por el cual se desmayó, pero cuando tocó su frente, estaba con fiebre- ¡Ayuda! ¡Mikan está con fiebre!
Natsume estaba caminando sin importarle nada, estaba por subir las escaleras cuando escuchó unos gritos, volteó para ver lo que estaba sucediendo y cuando lo hizo, su corazón se detuvo por la fuerte impresión que recibió. Miró de lejos a Mikan y ella estaba respirando lentamente. Por un instante pensó que estaba por perder a una persona muy importante. Se apresuró a correr con todas sus fuerzas mientras miraba de lejos a muchos alumnos alrededor de Mikan. Aumentó más su velocidad y empujó a todos los que cruzaban en su camino. Su preocupación aumentó cuando vio a Mikan inconsciente sobre los brazos de Micky. Estaba realmente preocupado, se apresuró a coger a Mikan en sus brazos y sin siquiera mirar a Micky, comenzó a correr. De lejos vio la puerta cerrada, corrió más rápido y tumbó de una sola patada la puerta. Su rostro lucía más preocupado que nunca y más aun cuando sentía el cuerpo caliente de Mikan. No entendía por qué estaba tan desesperado y mientras corría, intentaba calmarse, pero no podía. Siguió corriendo con el poco aliento que tenía y cuando llegó al hospital exigió a gritos una camilla. Ni uno de los doctores le hacía caso, no pudo contener más la preocupación, así que le quitó la camilla a uno de los enfermeros y colocó a Mikan sobre ella.
-¡Atiéndela ahora mismo! –grita Natsume jalando al enfermero de la camisa- Si a esa chica le pasa algo, considérese muerto.
Una vez que llevaron a Mikan a uno de los cuarto, se arrodilló al suelo para recuperar el aliento y así calmarse, pero su corazón no dejaba de dolerle. Se levantó del suelo y golpeó con fuerza la pared. No entendía por qué hizo todo esto si la odiaba con todo su corazón, siguió golpeando varias veces la pared intentando buscar una explicación a todo esto. Dio varias vueltas por el pasillo intentando calmarse, pero no podía. Sentía que su corazón estaba por estallar de la preocupación, pero aun más por la confusión.
-¿Por qué reaccioné de esta manera? –dice Natsume golpeando con más fuerza la pared- ¿Por qué cuando a esa chica le pasa algo, mi cuerpo reacciona sin motivo alguno? ¡¿Por qué?!
En el colegio, los rostros sorprendidos de los alumnos aun permanecían y es que nadie se imaginaba que Natsume se preocuparía tanto si había perdido la memoria. De pronto se escuchó unas risas, bajaron la mirada y vieron a Micky y Rui riéndose. Nadie entendía lo que pasaba y a pesar de que intentaban explicar lo sucedido, no podían.
Micky no dejaba de sonreír mientras estaba en el suelo, ahora sabía lo que debía hacer para que Natsume recupere la memoria. Levantó la mirada y vio a Rui con una sonrisa en su rostro. No podía creer lo que estaba pasando, pero se sentía muy feliz. Pensaba que al ver a Natsume salir con Mikan en sus brazos, le iba a lastimar, pero ahora era diferente. No podía dejar de sonreír cuando recordaba lo que sucedió. Volteó cuando miró a Bori muy preocupada, inmediatamente se levantó del suelo para detenerla y así impedir que vaya al hospital.
-Mikan no está sola –dice Micky sonriendo- Tal parece que el instinto de Natsume es más fuerte que él mismo.
-Suponía que esto iba a pasar –dice Rui sonriendo. Aunque le extrañaba que Micky esté tan feliz si Natsume acababa de llevarse a Mikan en sus brazos- Pero… ¿qué va pasar con Mikan?
-Nada va a cambiar, seguiré siendo su novio –dice Micky muy serio- Al fin y al cabo, Mikan me necesita, así que… no la voy a dejar sola.
-¿Estás tramando algo? –pregunta Suki muy confundida.
-¿Yo? –dice Micky sonriendo- No nada.
-¿No íbamos a ir al estudio? –pregunta Near muy serio- Hoy vamos a conocer el guión de la película de vampiros.
-Espero que Mikan se encuentre bien –dice Bori muy preocupaba. De pronto sintió que alguien faltaba, miró a todos lados y no la encontró- ¿Alguien vio a Karin?
-Ella dijo que tenía cosas que hacer –dice Misaki.
-Entonces… ¡Andando! –dice Bori sonriendo mientras levantaba su mano derecha- ¡Estudio! ¡Allá vamos!
-Rui, tu novia es muy rara –dice Near mirando a Bori. No entendía su manera de ser, pensaba que estaba preocupada por Mikan, pero ahora sonríe como si nada- ¿De cuándo acá se cree la líder?
-Déjala soñar –dice Rui sonriendo- A menos que quieras enfrentarla.
-Mejor me callo –dice Near tragando saliva- Me alegra no tener a Bori como novia. Pobre del que es que su novio.
-¿Qué dices? –dice Rui muy molesto. Aunque no quería admitirlo, Bori le daba un poco de miedo porque era demasiado impulsiva- Pueda que tengas razón, pero Bori no es tan mala. Tiene sus cualidades como… esto… bueno…
-A ver nombra una –dice Suki sonriendo- Solo una.
-Sí la hay –dice Rui intentando pensar en una cualidad de Bori- Esto…
-Creo que pasó un año de mi vida –dice Misaki sonriendo.
-Bueno… -dice Rui muy nervioso. Miró a Bori corriendo y comenzó a avanzar unos pasos- ¡Bori! ¡Espérame! ¡No me dejes solo!
Suki, Misaki, Micky y Near salieron corriendo detrás de Rui, este seguía corriendo mientras pensaba en una cualidad de Bori, pero cada vez aparecía en su mente sus defectos como las veces en que lo golpeaba. El resto no podía evitar reírse cuando miraban a Rui tan nervioso y más aun cuando este chocó contra un poste. Jamás pensaban verlo tan nervioso, pero aun así consideraban que Bori era demasiado impulsiva.
Mientras que en el hospital, Natsume no dejaba de dar vueltas, estaba por volverse loco de la impaciencia. Siguió mirando en los alrededores de la sala y nada. Quería calmarse, pero no podía, tenía muchos deseos de ver a Mikan y saber de ella. No entendía el motivo por el cual estaba tan desesperado, pero por ahora solo quería verla. Conforme pasaban las horas, las sillas que estaban a su alrededor estaban tiradas en el suelo. No podía contener más la preocupación, así que lanzó todos los objetos que miraba al suelo. De pronto vio llegar a un doctor, inmediatamente se acercó para preguntarle sobre Mikan, pero el doctor no dejaba de ver el suelo con un rostro sorprendido.
-¿Qué pasó aquí? –pregunta el doctor muy sorprendido.
-Pasó un fuerte viento que arrasó con todo lo que encontraba en su camino –dice Natsume muy serio. Intentaba mantener la calma, pero la mirada del doctor comenzaba a intimidarle. Respiró una y otra vez y le miró con ojos penetrantes- Ahora… ¡¿Cómo está esa chica?!
-Hablas como si no fuera tu amiga –dice el doctor muy serio.
-No lo es –dice Natsume evitando mirar al doctor- En fin… ¡¿Cómo está?!
-Para no ser tu amiga, te preocupas mucho por ella –dice el doctor con una sonrisa en su rostro- ¿No serás su novio?
-Mira, estoy a punto de perder la paciencia –dice Natsume jalando de la camisa al doctor- Así que… ¡¿Cómo está?! ¡¿Está bien?!
-Tranquilo, no amigo –dice el doctor sonriendo- Esa chica está bien.
-Entonces es hora de irme –dice Natsume muy serio. Dio media vuelta y volvió su desesperación. Agitó varias veces su cabello y volteó rápidamente para ver al doctor- No diga nada… ¡Quédese callado!
-Mis palabras están selladas –dice el doctor sonriendo. Una vez que vio a Natsume correr desesperadamente en dirección a un cuarto, comenzó a reír sin parar- La juventud… la juventud.
Natsume corrió desesperadamente hacia un cuarto y cuando llegó a la puerta, comenzó a dudar. Dio varias vueltas por el pasillo, no sabía si entrar o dejar las cosas así, dio media vuelta para irse, pero no pudo contener más la preocupación. Seguía sin entender lo que le estaba pasando, quería controlar esta desesperación para así dejar de preocuparse por alguien que ni siquiera recuerda. No pudo más consigo mismo, volteó y empujó con su pierna la puerta, fue tan fuerte el golpe que cuando entró al cuarto, Mikan se cayó de la cama. Se quedó con la boca abierta cuando la miró en el suelo. No pensaba que la asustaría tanto su presencia.
-Vamos a ver –dice Natsume sentándose en una silla. Aplaudió una y otra vez mientras miraba a Mikan en el suelo- ¡Tú puedes! ¡Levántate! ¡Levántate!
-¡Eres detestable! –grita Mikan levantándose del suelo. Volvió a su cama y le miró a los ojos- ¿Qué haces aquí? ¡Vete! ¡No quiero verte!
-Bueno, ahora estoy más calmado –dice Natsume levantándose de su silla. Seguía sin agradarle Mikan, se acercó lentamente a la puerta y la abrió- Parece que me tienes miedo.
-¿Yo? No me hagas reír –dice Mikan sonriendo. Vio que Natsume estaba por salir cuando se levantó rápidamente de su cama y cogió su brazo- ¡Espera! ¿Aceptas competir conmigo en baile? Te demostraré que no soy una chica débil. ¿O es que me tienes miedo?
-Acepto el reto, pero no me hagas desperdiciar mi valioso tiempo. Te doy dos días para que practiques y si no estás lista… es tu problema –dice Natsume apartándose de Mikan. Estaba por cerrar la puerta cuando sintió una mano que cogía su brazo- Ahora… ¿qué quieres?
-Vas a ir al estudio, ¿verdad? –dice Mikan muy seria mientras cogía el brazo de Natsume con mucha fuerza. Cuando vio a Natsume asentir con la cabeza, apartó su mano y le miró a los ojos muy molesta- Entonces vamos… ¡No me agradan los hospitales y todo fue gracias a ti! Así que por lo menos… ayúdame.
-¡Qué chica! –dice Natsume suspirando. Comenzó a caminar rápidamente y se detuvo a la mitad del pasillo- ¿Qué haces ahí parada? ¡Muévete!
Mikan estaba demasiado molesta, pero quería salir cuanto antes del hospital porque le recordaba la muerte de su mamá. Se apresuró a alcanzar a Natsume y este comenzó a caminar más rápido para no verla. Intentó alcanzarlo, pero cada vez que estaba cerca de él, este caminaba más rápido. De por sí quería golpearlo, pero intentó contenerse. De pronto unas gotas comenzaron a caer sobre su cabello, esto realmente le gustaba, así que comenzó a reír. Sentía que ahora tenía muchas energías, así que caminó más rápido logrando pasar a Natsume. Durante todo el recorrido, caminaba más rápido para llegar al estudio, pero Natsume no se quedaba atrás y también caminaba más rápido. Ni bien vio de lejos el estudio, comenzó a correr muy rápido, pero en ese instante vio que Natsume ya había llegado y estaba apoyado en la pared con la misma mirada fría de siempre. Esto le provocó mucha envidia, llegó al estudio y comenzó a discutir con Natsume para ver quién era el que entraba primero.
-¡Muévete! –grita Mikan empujando a Natsume- Demuestra por lo menos ser un caballero.
-Y tú demuestra ser una chica –dice Natsume empujando a Mikan.
-¿Me estás diciendo chico? –pregunta Mikan molesta.
-Tú misma lo dijiste –dice Natsume muy serio. Estaba por entrar al estudio cuando Mikan le acorraló en la pared- ¡Apártate!
-Voy a entrar al estudio… y antes que tú –dice Mikan golpeando la pared con mucha fuerza- ¡No me vas a ganar esta vez!
-¿Te olvidas que siempre gano? –pregunta Natsume muy serio. Empujó con fuerza a Mikan dejándola en el suelo. Caminó unos pasos y se detuvo- Tú no estás a mi altura.
-Esto está por verse –dice Mikan levantándose del suelo. Corrió hacia Natsume y se lanzó encima de él. Levantó la mirada y se dio con la sorpresa de que estaba encima de Natsume- ¡Atrevido!
-Mira quien lo dice –dice Natsume molesto. Intentó apartar a Mikan, pero ella no quería- ¿Acaso quieres besarme? De por sí te digo que odio a las chicas como tú. Lo que haya pasado entre nosotros… ¡Olvídalo!
-¿Quién quiere ser tu novia? Tampoco estoy tan desesperada –dice Mikan mirando a Natsume de cerca- Además tengo a Micky, así que no puedo pedir más.
-Eso a mí no me importa –dice Natsume intentando apartar a Mikan- ¡Que te muevas, te digo!
-Así ni uno de los dos va a ingresar al estudio –dice Mikan sonriendo- Ahora… ¡cállate!
-¿Cuánto tiempo vamos a estar así? –pregunta Natsume muy molesto- ¡Muévete!
-No te escucho, no te escucho –dice Mikan cubriendo sus oídos con ambas manos.
-Esa chica sigue… -dice Suki saliendo del estudio. Realmente estaba molesta con lo sucedido, suspiró y vio a Mikan y Natsume en el suelo. Esto verdaderamente le sorprendió- Parece que su relación mejoró más de lo normal.
-Suki… ¿qué pasa? –dice Rui apareciendo detrás de Suki. Él también se llevó una gran sorpresa ante tan incómoda situación- Chicos… esto no se hace en público. Por lo menos alquilen un hotel.
-¿Qué estás diciendo? –pregunta Natsume muy serio. Miró a Mikan y comenzó a entender lo que estaba pasando. Empujó con fuerza a Mikan y se levantó rápidamente del suelo- No es lo que ustedes piensan.
-Ahora nos estás hablando como antes –dice Bori saliendo detrás de Rui.
-¿Yo? Para nada –dice Natsume muy serio- Escojo muy bien a mis amigos y por nada del mundo, los escogería. En fin… ¿para qué me llamo el director?
-Vamos a protagonizar una película de vampiros –dice Rui muy serio mientras cogí en sus manos un papel- Pueda que se me haya pasado decirte, pero ahora es el momento. Tú, yo, Micky, Near y Akito estamos formando un nuevo grupo.
-¿Akito? –dice Natsume cambiando su mirada- ¿Por qué ese tipo debe estar en nuestro grupo? Ahora mismo lo voy a solucionar.
-Ya está decidido –dice Rui cogiendo el brazo de Natsume para detenerlo- No puedes hacer nada.
-¿Acaso te fastidia que forme grupo contigo? –pregunta Akito saliendo del estudio con una mirada fría. Se acercó a Natsume y este estaba por propinarle un puñete cuando Akito se defendió y lo golpeó contra la pared- No soy el mismo de antes, así que quieras o no vas a verme siempre.
-¿Quién te crees que eres para hablarme así? –pregunta Natsume levantándose del suelo. Se acercó a Akito y le propinó un puñete en su estómago- ¡Para mí estás muerto!
-Pues… para mí, fue lo mismo pero hace años –dice Akito muy serio. Miró a Natsume y siguió caminando para luego detenerse y susurrar unas palabras en voz baja- No sabes lo que te espera, amiguito.
Natsume lucía muy molesto y con mucho rencor en su corazón. No le gustó para nada ver a Akito y lo que más le desagradaba era soportar su presencia a diario porque ahora formaban grupo. Golpeó varias veces la pared intentando desquitar su furia. Antes le hubiera gustado ver a su amigo, pero ahora todo cambió. A pesar de que Rui intentó calmarlo, no podía. Sus ojos eran demasiado penetrantes, tanto que era imposible acercarse a él. Agitó varias veces su cabello intentando despeinarse porque sentía que estaba por volverse loco con la fuerte impresión que recibió. Una fuerte ventisca recorrió cada milímetro de su cuerpo, dio media vuelta para retirarse. No soportaba más permanecer en el estudio, quería olvidar todo lo que pasó, pero solo había una manera. Volteó y caminó rápidamente hacia la puerta, la abrió y caminó por el pasillo. Estaba por entrar a la sala cuando Rui lo detuvo muy fuerte del brazo, no entendía por qué tanto misterio si solo iba a practicar. No estaba de humor como para soportar a Rui, así que lo empujó y siguió caminando. Una vez en la sala, caminó lentamente y encontró a una chica de cabello largo que estaba de espaldas mirando una hoja. No quiso darle importancia, así que siguió caminando, pero de inmediato su mirada cambió cuando esa chica volteó. Sentía que aquellos recuerdos que deseaba olvidar, volvió a aparecer en solo un instante. Estaba realmente sorprendido, pensó que era producto de su imaginación, cerró sus ojos y los volvió a abrir, pero esa chica aun seguía parada frente a él.
-Me-ro-ko –dice Natsume sorprendido. Rápidamente se acercó a ella y cogió su brazo con mucha fuerza- ¡¿Qué haces aquí?! ¡Vete! ¡Largo de mi vista!
-Ahora me vas a ver continuamente –dice Meroko sonriendo mientras agitaba su cabello. Le enseñó el papel y con una sonrisa en su rostro le dijo- Porque soy la protagonista de esta película.
-¡¿Eso es cierto, Rui?! –grita Natsume volteando a ver a Rui y este bajó la mirada- Por esa razón no querías que entre. ¡Te estoy hablando! ¡No me dejes con la palabra en la boca!
-Ella… es… la protagonista –dice Rui bajando la mirada. Sabía que esto le afectaría mucho a Natsume, así que se apresuró a jalarle del brazo- ¡Cálmate!
-¡¿Cómo quieres que me calme?! –grita Natsume empujando a Rui con toda su fuerza. Le jaló del brazo a Meroko, pero ella se apartó inmediatamente de él- ¡Quiero que te vayas ahora mismo! ¡No quiero verte! ¡Lárgate! ¡¿No me estás escuchando?! ¡Desaparece de mi vista!
-Eso es imposible –dice Meroko muy seria. Se acercó a Natsume y rozó con su dedo los labios de Natsume, este inmediatamente cogió su mano- ¿Me preguntas por qué vine? Pues te lo diré… ¡Vine a recuperar lo que es mío!
-¿Qué está pasando? –pregunta Bori corriendo hacia la sala. No entendía por qué hacían tanta bulla y cuando ingresó a la sala, sus dudas se aclararon. Sabía que esto pasaría, pero no pensaba que afectaría tanto a Natsume- ¡Rui! ¿Por qué no le detuviste?
-De todos modos se iba a enterar –dice Rui muy serio. Se acercó una vez más a Natsume para calmarlo, pero era imposible porque había perdido el control- ¡Natsume! ¡Escúchame! ¡Natsume!
-Lo que fue tuyo… se esfumó por el aire –dice Natsume muy serio. Apartó su mano y se acercó a Meroko- ¿Acaso lo olvidaste? ¡¿Quieres que te lo vuelva a recordar?! ¡¿Eso quieres?!
-No me importa lo que digas –dice Meroko cogiendo el papel con toda su fuerza. Se acercó más a Natsume y le susurró unas palabras al oído- Al fin y al cabo… tú ya eres mío.
-Esto es divertido –dice Mikan sonriendo mientras miraba a Meroko. Sabía que debía actuar como si no la conociera, así que puso su cara de asombro cuando la miraba- No puedo creerlo.
-Están haciendo mucha bulla –dice Suki mientras los miraba discutir a Natsume y Meroko- Bajen la voz.
-Escucha muy bien lo que te voy a decir, Natsume –dice Meroko apartándose de Natsume. Retrocedió unos pasos y le señaló con el dedo- ¡Voy muy en serio contigo! La Meroko que antes conocías dejó de ser débil para volverse fuerte… ¡Ahora estoy decidida a todo y tú no eres la excepción!
-¡Largo! ¡Largo! –grita Natsume molesto mientras señalaba la salida- ¡Desaparece de mi vista! ¡Quiero que te largues!
Natsume se arrodilló al suelo ni bien vio a Meroko alejarse, golpeó varias veces el suelo con mucha impotencia. No entendía por qué estaba de vuelta y menos comprendía sus intenciones. Estaba tan molesto que lanzó gritos por toda la sala. Se levantó del suelo y se acercó a la radio, la cogió con toda su fuerza y lo lanzó al suelo. No contento con esto, lo golpeó varias veces con su pierna sin importarle lo que le pasara. Cogió el papel y lo rompió en mil pedazos, quería olvidarlo todo y desaparecer. Le hubiera gustado morir en el hospital y así dejaría de sentir tanto odio en su corazón. Siguió golpeando con fuerza la radio hasta no dejar rastro de él, eso es lo que quería. Levantó la mirada y Rui intentó acercarse, pero Natsume lo empujó con toda su fuerza y comenzó a golpear todos los objetos que encontraba a su alrededor.
-¡Quiero estar solo! ¡Déjenme solo! –grita Natsume arrodillándose al suelo- ¡Lárguense! ¡Quiero estar solo!
-Ahora entiendes lo que sentí yo cuando murió mi mamá –dice Mikan sonriendo mientras se alejaba. Estaba por salir de la sala cuando se detuvo- Ojo por ojo, diente por diente.
-¡Lárgate! ¡Lárgate! –grita Natsume molesto. Golpeó varias veces el suelo mientras gritaba con desesperación- ¡Quiero estar solo!
Rui, Bori, Suki y Mikan se retiraron sin decir nada más. Cada uno estaba apenado por la situación que estaba viviendo Natsume, a excepción de Mikan, quien tenía una enorme sonrisa en su rostro. Ni bien salieron del estudio, escucharon los gritos de Natsume. Rui estaba por ir cuando Bori le detuvo cogiendo su brazo. Sabían que en este momento, nadie podía calmar a Natsume, así que cada uno tomó rumbos diferentes.
Los gritos de Natsume no paraban, se escuchaban por todo el estudio, incluso Micky, Near y Misaki lograron escucharlo desde el último piso en que estaban. Aquellos gritos se llenaron de dolor y mucho rencor por la reciente aparición de Meroko. Nadie entendía los motivos principales por el que regresó, pero sabían que uno de esos motivos era Natsume. Ahora estaba por darse una verdadera batalla. Los gritos seguían, pero estaba vez unas lágrimas comenzaron a deslizarse por el suelo.
