NdA: Feliz Día del Orgullo Friki a todos ^^ ¡Muchas gracias por comentar!
Capítulo 44 Antes de dormir
Como Scorpius no había sufrido daño alguno le habían mandado finalmente a la Sala Común con los demás. Él habría preferido quedarse esa noche con Albus, pero no le habían dejado, en parte porque la enfermería estaba bastante llena, con tanto alumno herido o en estado de shock peor que el suyo.
En la Sala Común de Slytherin lo recibieron con honores de héroe. Ninguno de ellos había muerto ni desaparecido y Scorpius se dio cuenta de que básicamente se alegraban con ferocidad de que los Parásitos hubieran perdido y de que hubieran capturado a Montague. Macnair, uno de los que había acudido al rescate con los profesores, lo miraba con más aprobación de la que nunca le había mostrado. Y se había corrido la voz sobre los Diffindos. Según Macnair, había manos amputadas por todas partes. La imagen mental hizo que a Scorpius se le revolviera el estómago. ¿De verdad había hecho él eso?
Gabriel y Morrigan, por su parte, le riñeron por haberse puesto en peligro de esa manera y le dijeron que tendrían que haber dejado que los profesores se ocuparan de ellos.
-Creíamos que sólo estaría Bouchard. Además, si nos hubiéramos parado a buscar algún profesor no habríamos llegado a tiempo –dijo, pensando en lo poco que había faltado para que se llevaran a todos esos alumnos-. Estaban a punto de sacarlos de Hogwarts.
-Qué coño, tendría que habernos avisado a nosotros –replicó Damon, con una mueca feroz-. Habríamos machacado a esos desgraciados, ¿a que sí, Hector?
Éste alzó las manos.
-Prefiero que se arriesguen los aurores, colega.
-Cobarde… -gruñó, sin mala intención.
-Waterfall era lo bastante valiente como para quedarse a luchar y mira lo que le ha pasado –replicó Hector-. Scorpius tiene suerte de no haberse muerto.
Había diferencia de opiniones sobre si había sido un héroe o un imprudente, pero desde luego todos veían lo que había pasado como una victoria sobre los Parásitos; ver tan satisfechos a sus amigos reconcilió un poco a Scorpius con lo que había pasado. Quizás no habían podido salvar a Angela, a Dawlish o a Waterfall, pero si no hubieran intervenido, ahora todo el colegio lo estaría pasando muchísimo peor. Y era agradable ver que sus amigos se sentían orgullosos de él. Scorpius se preguntó si su abuelo y su madre también se sentirían orgullosos de él. Lo había hecho por ellos, se había enfrentado a los Parásitos para vengarse.
Sus amigos también querían saber cómo habían sabido que Bouchard era de los Parásitos y que iba a secuestrar a esos otros alumnos. Scorpius les dijo que era un secreto, que no podía hablar de ello, y Damon y los demás, tras insistir un poco, lo dejaron correr. Pero Scorpius sabía que el padre de Albus no se rendiría tan pronto. Tenían que conseguir que Myrtle les liberara de su juramento de una vez. Incapaz de esperar al día siguiente, decidió ir ya y aprovechó un momento de distracción de sus compañeros para salir de la Sala Común envuelto en su Capa de Invisibilidad.
El toque de queda ya había pasado y los pasillos estaban vacíos y en penumbra. Justo cuando iba a subir las escaleras vio pasar a Flitwick con McGonagall, pero ninguno de ellos notó su presencia. Entonces subió hasta la planta en la que estaba el baño de Myrtle y entró en él dispuesto a no salir de allí hasta que hubiera hecho cambiar al fantasma de idea.
-¡Myrtle! ¡Myrtle!
Ella no se hizo esperar.
-¡Hola, Scorpius! ¡Qué romántico, una cita nocturna!
-Esto no es una cita –dijo, irritado, cruzándose de brazos-. ¿Acaso no sabes qué ha pasado?
Myrtle empezó a gimotear.
-No es culpa mía que sólo pueda moverme por los cuartos de baño. ¿Crees que a mí no me gustaría ser libre para vagar por todo el castillo y cotillearlo todo?
-Los Parásitos han atacado Hogwarts. Han secuestrado a una niña de Ravenclaw, y han matado a dos chicos más. ¡Y todo ha sido por tu culpa!
-Oooh, ¿eran guapos? ¿Crees que se convertirán también en fantasmas?
Scorpius, que estaba más enfadado con ella de lo que había creído que estaba, tuvo que morderse la lengua para no empezar a insultarla.
-Albus, Seren, Mei y yo hemos conseguido que no fuera peor. Pero los aurores quieren saber cómo sabíamos que iba a pasar algo así. Quiero que nos des permiso para contarles lo que nos dijiste.
Estaba dispuesto a pelear duro, hasta a amenazarla con llenar de sal todas las cañerías de Hogwarts.
-Tu padre era mucho más agradable, tú eres un niño muy antipático.
-Y tú –dijo una voz grave y masculina-, eres un fantasma muy desobediente.
Scorpius dio un respingo cuando el Barón Sanguinario apareció en el baño a través de la pared. Myrtle soltó un gritito y trató de escapar por uno de los baños, pero el Barón fue más rápido y se lo impidió, sujetándola de las coletas y obligándola a echar la cabeza hacia atrás.
-¡Yo no quería! –gimió ella, entre más grititos de horror.
-Te dije que no era asunto de los vivos, Myrtle –le recriminó el Barón, claramente furioso.
Por mucha antipatía que sintiera por ella, a Scorpius le incomodó ver al Barón ser físicamente agresivo con ella. O ectoplásmicamente agresivo.
-Excelencia, os lo ruego, Myrtle sólo quería ayudar.
-No, muchacho, tú querías ayudar; ella quería cotillear y presumir.
-Pero ¿por qué no habéis querido avisarnos, excelencia? –dijo Scorpius, manteniendo a duras penas la cortesía. Myrtle podía ser una insensible, pero la orden de mantener aquello en secreto venía del Barón; él también era responsable de lo que había pasado-. ¡Podríamos haber atrapado a esa traidora antes de que hiciera nada malo!
El fantasma lo miró con arrogancia.
-No corresponde a los fantasmas meterse en los asuntos de los vivos, mucho menos solucionarlos.
-Con todos los respetos, barón, hace un par de años, cuando entraron los dementores, ayudasteis a avisar a los alumnos.
-Los dementores también son un peligro para nosotros, así que era razonable que interviniéramos. La obligación de un fantasma, como esta necia insiste en olvidar, es ver, oír y callar. Ahora vete, joven Malfoy. No deberías estar por aquí a estas horas.
Scorpius se quedó donde estaba.
-He venido porque los aurores van a interrogarnos mañana. Quieren saber cómo averiguamos lo que Bouchard iba a hacer. Necesitamos que se nos libere de nuestra promesa de guardar silencio.
Esperaba que el Barón se enfadara con él porque no le gustaba ser desobedecido, pero el fantasma consideró su petición.
-Todo ha pasado ya y las huellas psíquicas han desaparecido. Hablad si queréis.
Scorpius inclinó la cabeza, encantado con aquel giro de los acontecimientos.
-Os lo agradezco, Excelencia.
-Os lo ruego, barón, no me hagáis daño, juro que no lo volveré a hacer más –dijo ella, haciendo honor a su sobrenombre-. Dadme otra oportunidad, os lo suplico.
-Te he dado varias.
-No quería que le pasara nada a esos pobres niños –gimoteó.
Scorpius tuvo que esforzarse en que no se le notara que pensaba que era una mentirosa. Pero el Barón había llegado por su cuenta a esa misma conclusión.
-Mientes.
-No, lo juro, lo juro. Por favor, soltadme, os lo suplico, no lo haré más.
El Barón torció los labios.
-Te prohíbo hablar con los alumnos en lo que queda de curso. Y si me entero de que has vuelto a meterte donde no te llaman haré que Peeves te haga la vida imposible, ¿me has entendido?
-Sí, sí, barón, gracias, gracias.
El Barón la soltó y Myrtle huyó rápidamente por uno de los retretes mientras seguía gimoteando.
-Plebeyos…
-Gracias por dejarla ir, Su Excelencia –dijo Scorpius, sinceramente. Myrtle no le caía nada bien, pero sabía que su padre sentía un extraño aprecio por ella.
-¿Tú aún estás ahí? Vamos, vete.
-Sí, Excelencia, buenas noches.
El fantasma asintió.
-Bien hecho, muchacho.
Ginny aún estaba sobrecogida cuando ella, Luna, Rolf, George, Angelina, Ron y Hermione entraron en Las Tres Escobas. Aunque aún faltaban dos horas para el cierre, el local estaba bastante vacío. La gente de Hogsmeade se debía de haber asustado al oír que los conspiradores estaban cerca y se habían atrincherado en sus casas. Rosmerta, que sabía lo que había pasado, les preguntó por sus hijos. Ginny le contestó que los suyos estaban bien y sintió un nudo en la garganta al pensar en lo cerca que habían estado de no estar bien en absoluto.
En ese momento odiaba a Harry por haberse divorciado de ella porque nada la habría tranquilizado tanto como abrazarlo y oírle decir que todo iba a salir bien. George debió de notarlo, porque le pasó afectuosamente el brazo por los hombros. Ella se reclinó ligeramente contra él, agradeciendo el consuelo pese a todo.
-No te preocupes, hermanita, estarán bien.
-Cuando pienso en lo que podría haber pasado…
-Esos Parásitos no tienen entrañas –dijo Angelina, sombría-. ¡Ir a por los niños! Yo los dementorizaba a todos.
Rosmerta repartió vasos de whisky y tazas de té cargado por toda la mesa.
-¿Habéis cenado? ¿Queréis que os prepare unos bocadillos de carne fría?
A pesar de no haber cenado, Ginny se sentía incapaz de tragar nada sólido, pero sus hermanos, Rolf y Angelina aceptaron su oferta y Rosmerta se marchó a la cocina para preparárselos. Otros dos padres con aire aturdido entraron en el pub y uno de los camareros fue a atenderles.
-Menos mal que Albus y los demás han podido impedir que pasara lo peor –dijo Ron-. Merlín… no creo que nosotros nos metiéramos en esos líos a su edad.
Ginny lo miró con incredulidad.
-¿Eso te parece? Porque yo fui poseída por Voldemort en primero, no es por nada. Y es sólo un ejemplo. No me hagas hablar de vosotros tres.
-Tienes razón, pero desde luego no es lo mismo hacerlo que oír que lo han hecho tus hijos –replicó Hermione-. Hugo estaba aterrorizado, pobrecito mío.
-Normal –dijo Rolf, que estaba más serio de lo que nunca le habían visto. Hasta Luna estaba irreconocible esa noche. Ginny había visto la expresión de su cara cuando los gemelos habían corrido a abrazarla y le habían explicado lo cerca que habían estado de desaparecer como la pequeña Angela Tavola, Era como si la hubieran hecho bajar de su planeta a la Tierra de la manera más brusca o dura posible-. Yo estoy aterrorizado, ¿cómo no van a estarlo ellos?
Ginny pensó que tenían que hacer algo, mucho más de lo que ya estaban haciendo, pero dudó en el último momento porque también había pensado que tenían que hacer algo cuando habían descubierto que Rookwood estaba aliado con Draco Malfoy y todos la habían mirado como si se hubiera vuelto loca. Claro que entonces, tenía que admitirlo aunque fuera de mala gana, había exagerado. La amenaza a la que se enfrentaban ahora era real, era imposible que no lo vieran.
-Tiene que haber algo que podamos hacer.
Hermione se mordió los labios.
-A veces me pregunto si no sería buena idea resucitar a la Orden del Fénix. –A Ginny le gustó oír eso; era más o menos en lo que había estado pensando-. Pero la Orden tenía sentido porque Dumbledore sabía más sobre Voldemort, Harry y la Profecía que el propio Ministerio. Nosotros tenemos aún menos información que los aurores sobre este asunto. No se me ocurre qué podríamos hacer para ayudar que no estemos haciendo ya.
-Todo el mundo quiere ayudar –dijo Luna, hablando por primera vez desde que habían salido de Hogwarts-. Los aurores no deberían hacer todo el trabajo ellos solos.
-¿En qué estás pensando, Luna? –le preguntó Ginny.
-No estoy segura.
Pero las palabras de Luna parecían haberle inspirado alguna idea a Hermione.
-Quizás podríamos organizar a toda esa gente, crear una especie de cuerpo de voluntarios. Podrían colaborar en tareas de vigilancia, de auxiliares en el ministerio…
-Suena bien –dijo Rolf.
Hermione sonrió.
-En realidad ha sido idea de Luna. Hablaré mañana con Shacklebolt, a ver qué piensa.
El interrogatorio duró un buen rato más y Montague parecía realmente deseoso de colaborar en todo lo posible. Le sonsacaron algunas cosillas más, como que estaban bien financiados, que había implicada gente de varios países y lo más importante, que el lugar en el que estaban llevando a cabo los experimentos estaba protegido por un encantamiento Fidelius. Lo más chocante fue averiguar que Bouchard había sido la responsable de la llegada de los dementores a Hogwarts dos años atrás: los había atraído con un reclamo para atraer la atención de los aurores y los vigiles y permitir que el Inefable Cavensham pudiera robar con más facilidad la Flauta de las Sirenas.
Pasaba de media noche cuando Harry dio orden de que lo llevaran a una celda. Montague se levantó y le lanzó una mirada de angustia y desconfianza a Draco antes de volverse hacia Harry.
-Recuerda que habéis prometido que no dejaríais que se acerque a mi madre.
Harry sintió cómo su corazón se endurecía pensando en el destino que podrían haber tenido Lily, Albus, tres de sus sobrinos.
-No lo sé, no nos has dado información muy útil.
Montague abrió los ojos con alarma y empezó a protestar, pero Harry le hizo una señal a los aurores y éstos lo sacaron a rastras de la celda. Sus gritos recordándole que había prometido proteger a su madre seguían resonando cuando Harry se giró hacia Draco, quien sonreía con malicia aunque la sonrisa no llegaba a sus ojos, fríos de odio.
-Espero que no estés pensando en cumplir tus amenazas.
-Ojalá tuviera estómago para hacerlo.
-¿Qué le has dicho? –preguntó Harry, comprendiendo que debía de ser algo bastante extremo para que Draco, en su estado de psicosis vengativa, no se sintiera capacitado para llevarlo a cabo-. Espera, no me lo digas, creo que no quiero saberlo. Anda, ven, te invito a un whisky. Necesito desconectar de toda esta mierda.
Y también necesitaba hablar con alguien que supiera exactamente lo asustado que estaba por lo que podría haber pasado. Ron y Hermione habrían sido su primera opción, pero era tarde y temía despertarles.
Draco aceptó y se fueron a su despacho en silencio. Harry guardaba en uno de los cajones una botella de whisky de fuego y sólo tuvo que hacer aparecer dos vasos.
-¿Has visto a los niños? –le preguntó a Draco-. ¿Estaban bien?
-Depende de lo que entiendas por "bien".
-Un poco menos nerviosos que cuando yo los he visto. –Draco asintió y Harry se sintió un poco aliviado. No le había gustado nada dejar a sus hijos en ese estado-. Esos cuatro sabían algo. Creo que fueron ellos quienes mandaron el anónimo avisando de que la Flauta de las Sirenas estaba en Hogwarts.
Draco salió de su ensimismamiento y lo miró con sorpresa.
-¿Por qué?
-No lo sé. Dicen que no pueden decirme nada, que lo han prometido.
-¿Lo han prometido? ¿A quién?
-No lo sé –repitió-. Mañana tengo previsto ir a hablar con ellos. ¿Cuento con tu permiso para interrogar a Scorpius? Puedes estar presente, por supuesto.
-Claro, sin problemas. Yo también quiero saber los detalles.
Harry le dio un trago al whisky, disfrutando de su áspero calor. Esperaba que los padres de Mei y Seren tampoco le pusieran problemas.
-No puedo creer que se hayan enfrentado a esos cabrones… Piénsalo, si tengo razón, llevan meses detrás de este asunto.
Draco dejó su whisky sobre la mesa con cierta violencia.
-¿Cómo puede ser que en ese jodido colegio siempre pasen cosas así?
Harry entendía perfectamente su pregunta, él también se la había hecho.
-No lo sé.
-Debería sacarlos de allí –masculló.
-¿Estás pensándote otra vez lo de cambiarlos de colegio?
-Me gustaría. Pero Scorpius sigue negándose a marcharse de Hogwarts.
-Es un chico valiente.
Pero Draco negó con la cabeza y bebió también un poco de whisky.
-No creo que tenga que ver exactamente con la valentía, al menos no de la que estás pensando. No es un Gryffindor.
-¿Y entonces? –dijo, impresionado porque Draco había conseguido decir "Gryffindor" sin que sonara como si fuera una enfermedad.
Draco pensó un poco y luego se encogió de hombros.
-Los Slytherin son capaces de cualquier cosa por conseguir lo que quieren. Y Scorpius ahora mismo quiere estar con Albus. Una conspiración no va a apartarle de su objetivo aunque sea a costa de matarme a mí de preocupación.
Harry tuvo que sonreír ante la idea de que alguien apreciara tanto la compañía de su hijo, pero sabía que Albus probablemente sentía lo mismo. La mitad de sus cartas eran Scorpius esto y Scorpius aquello. Y a esas alturas no podía decir que le extrañara demasiado.
-Creo que han pasado por cosas tan gordas juntos que… no sé. A Ron, Hermione y a mí nos pasó algo parecido. Es algo más que una amistad. Hay experiencias que te marcan, a ti y a las personas que estaban contigo, ¿entiendes? –dijo, sintiéndose un poco torpe; no se le daba bien hablar de esas cosas-. Es como la guerra. Hay cosas que alguien que no estuvo allí, que no lo vivió, no puede entender.
Draco reflexionó unos segundos.
-Sí, creo que te comprendo. Quizás sea eso –añadió, casi para sí mismo.
-La verdad es que lo de mandarlos a otro colegio ahora mismo suena mejor que nunca –admitió Harry-. James está a gusto en el Instituto Salem. No sé, no creo que Albus quiera dejar tampoco Hogwarts, pero si Lily prefiere irse a Estados Unidos, por mí encantado.
Draco lo miró con las cejas arqueadas.
-Vaya, Potter, tranquiliza mucho oír al Jefe de Aurores diciendo eso. Me siento mucho mejor.
-Eso no lo he dicho como Jefe de Aurores, lo he dicho como un padre que no va a dormir esta noche pensando que han estado a punto de secuestrar a sus dos hijos. Como Jefe de Aurores digo que vamos a blindar Hogwarts. No vamos a consentir que los conspiradores vuelvan a poner un pie allí.
Y no era una promesa vacía. Dos de sus hijos y casi todos sus sobrinos estaban en ese colegio. Tenía tanto interés como cualquiera en que Hogwarts fuera el lugar más seguro de todo el mundo mágico.
Draco frunció el ceño pensativamente.
-¿Crees que McGonagall dejaría que mandara un elfo doméstico a Hogwarts para que cuide de mis hijos?
Harry se quedó sorprendido por la idea.
-¿Como guardaespaldas?
-Sí, algo así.
Por mucho que lo intentara, no podía imaginar cómo podía reaccionar la directora a una sugerencia semejante.
-Tendrás que preguntárselo.
-Podría ayudar en el castillo mientras tanto –comentó Draco, que estaba claro que seguía dándole vueltas al asunto.
Harry le deseó buena suerte mentalmente. Unos años atrás podría haberlo encontrado ridículo, pero ahora entendía perfectamente los sentimientos de Draco. De hecho, si Kreacher fuera un poco más joven podría estar considerando la posibilidad de mandarlo también a Hogwarts.
Intentando olvidar la sensación de que todos estaban en un riesgo constante, le dio otro trago a su whisky. Draco le imitó, pero tuvo un pequeño ataque de tos. Harry lo miró con cierta alarma; por suerte, sólo duró unos segundos.
-¿Estás bien?
-Sí, no ha sido nada.
-¿Cómo están tus pulmones?
-Mejor. He estado tomándome la poción y quiero empezar a hacer ejercicio otra vez.
-Haces mejor cara.
Draco sonrió sin ganas.
-¿Sí? Pues me siento como una mierda. –Hizo una pausa y Harry también se quedó callado, instándole a continuar-. Son demasiadas cosas al mismo tiempo. Lo de esta noche ha sido un shock. Primero Scorpius y después… Fueron a por ella, Potter. A por mi mujer. Astoria nunca le había hecho daño a nadie.
Era fácil olvidarse de lo roto que estaba Draco cuando dejaba que la sed de venganza tomara las riendas, cuando parecía que sólo estaba pensando en devolver el golpe. Pero de vez en cuando el dolor –o el miedo, aquella noche-, salía a la superficie, dejándose ver unos segundos antes de desaparecer de nuevo.
Aunque esa noche todos los padres de los alumnos de Hogwarts debían de sentirse igual, aterrorizados y furiosos a la vez. Así era al menos como se sentía él.
-Lo siento. No la conocí mucho, pero parecía una buena persona y sé… Sé cuánto la querías. –Draco estaba ahí, frente a él, con la cabeza gacha y el corazón destrozado. Harry buscó algo que pudiera animarlo un poco-. Al menos no consiguieron lo que querían, Draco. Pensaban que serías uno de los líderes de la guerra contra los muggles, y en lugar de eso te has convertido en uno de los líderes de la lucha contra ellos, contra los verdaderos culpables.
-Eso no es mérito mío. Si mi padre no hubiera conseguido esa información…
A Harry no le sorprendió averiguar que Draco había estado a punto de hacer una barbaridad, ya lo había notado en Windfield; era más extraño que lo hubiera admitido implícitamente. Pero Harry, que también había vivido ese horror, no podía culparlo por ello.
-Había muchos supervivientes de Windfield deseando vengarse de los muggles, pero sólo había una persona en posición de pararlos y no me refiero sólo a la información de tu padre. ¿Eso no es mérito tuyo?-Draco no dijo nada y se terminó su whisky. Harry hizo lo mismo, y luego miró su reloj-. Es tarde, ¿nos vamos?
Draco asintió, así que salieron de su despacho y se dirigieron hacia los ascensores para ir al vestíbulo y Desaparecerse allí.
-¿Cómo está tu primo? –le preguntó Draco, entrando en el ascensor.
-Un poco agobiado. A él y a su mujer les preocupa que los niños no estén yendo al colegio y todo eso. Estamos preparándoles identidades falsas para mandarlos a otro sitio y que puedan llevar una vida un poco más normal.
-¿No estaban en un piso protegido por un Fidelius?
-Las ciudades no son seguras –le explicó-. Están llenas de cámaras de vigilancia, y un experto en ordenadores podría conectar con ellas y localizar a mi primo y su familia.
-¿En serio? ¿Por qué tienen esas cámaras?
-Normalmente están en bancos, edificios públicos y sitios así; así, si alguien roba o hay algún incidente pueden mirar las cintas y descubrir al culpable.
-¿Y en el campo no hay cámaras de esas?
-No tantas como en la ciudad. Y si el pueblo es lo bastante pequeño, puede que no, que no haya ninguna, o como mucho sólo una en el banco, por ejemplo.
Draco se quedó pensativo.
-Nosotros tenemos una casa que a tu primo le podría venir bien. Tiene una elfina, pero aún no se han construido barreras mágicas ni se han colocado los repelentes anti-muggles. Era la casa a la que iban a mudarse mis padres. Ahora… Ahora ya no la necesitamos.
-No, no, no podría, gracias –dijo, un poco abrumado por su ofrecimiento.
Draco se encogió de hombros con indiferencia
-Piénsatelo. Está a doce millas de un pueblecito muggle que sólo tiene una iglesia y media docena de tiendas. Supongo que también habrá algún colegio cerca, ¿no? Podría servirles.
-Es demasiado, Draco.
Los dos salieron del ascensor.
-Tú mismo. Si no la gasta nadie, va a quedarse vacía.
Harry le dio vueltas a la oferta. Había tenido oportunidad en su momento de leer informes sobre el estado financiero de los Malfoy y sabía que disponían de varias propiedades no sólo en Inglaterra, sino también en otras partes del mundo. Quizás cuando uno tenía tantas casas, ofrecer una no resultaba tan disparatado. Y Draco ya había prestado a dos de sus elfos para construir la Jaula y había dado una docena de señales más de querer colaborar en todo lo posible.
-¿Lo dices en serio?
-Claro.
-Está bien… Gracias, lo tendré en cuenta.
Draco asintió con la cabeza.
-No hay de qué. Bien… -Sacó su varita-. Nos vemos, Potter.
Entonces se Desapareció. Harry miró el lugar vacío que había dejado tras él y después se Desapareció también, deseoso de dormir y olvidarse de aquel terrible día.
Continuará
Hator, me lo tomo como un cumplido, muchas gracias ^^
Blltrx2608, jaja, bueno, si te paras a pensar, habían tenido diecinueve años tranquilos en el colegio, se ve que se confiaron XD Pero en fin, ahí estaban los niños para ser unos héroes, aunque por desgracia no pudieran salvar a todo el mundo. Ginny se siente orgullosa, pero también está asustada, como has visto. Draco estuvo muy convincente, jeje. En cuanto a la veritaserum, tendrían que dársela a la fuerza y además Montague sabe Oclumancia, así que es capaz de evitar sus efectos y guardar silencio. Ya averiguaremos lo de la pared en su momento.
Fernanda, muchas gracias, me alegra que te haya gustado tanto ^^
Silvers Draco, bueno, Scorpius y los demás ya tienen permiso para hablar, así que algo contarán. Me alegra que te haya gustado la maldad de Draco, jeje.
Cindy, sí, aunque triste, lo de Astoria era necesario, pero no sólo por el Drarry, sino para la trama. He querido hacer a los Parásitos unos villanos de los pies a la cabeza, jeje. Sí, los niños son muy valientes. Y es verdad que Draquito se dio cuenta del amor entre su retoño y Albus, pero eso no tiene nada de especial: medio Hogwarts puede presumir de lo mismo XD
Anony, sí, muchas gracias ^^ Draco ha tenido grandes maestros a la hora de parecer intimidante y con la edad se ha vuelto muy convincente. Especialmente ahora, claro, que está TAN cabreado.
Sarahi, pues qué pena me da oírlo, de verdad. Ojalá que las cosas puedan arreglarse algún día.
Mauro VG, bienvenido a la saga ^^ Me alegra mucho que mis historias te estén gustando tanto y la verdad es que tu anécdota me ha hecho mucha ilusión, jaja. Ha sido muchísima coincidencia; es verdad que en España y México es precisamente donde más me leen, pero aun así son números muy bajitos en proporción con la población. Me he sentido famosa y todo XD En cuanto a mis fics, me encanta que te hayan hecho plantearte algunas cosas del canon, pero vaya, yo nunca he dicho que los Slytherin no tuvieran la culpa de nada. Más que nada digo que culpar a los Slytherin como grupo es tan malo como cualquier otro prejuicio, que en los libros se les hace bashing y/o que juzgar y condenar a niños de once años me parece lo peor. Hay un detalle que me mata, cuando Draco le quita la Recordadora a Neville y se pretende que creamos que eso es una muestra de maldad. Yo trabajo con niños y eso pasa media docena de veces al día. Sin exagerar. Los niños de Rowling no tienen NADA que ver con la realidad; un chaval puede decirle a otro "me cago en tu puta madre" y cinco minutos después estar jugando juntos al fútbol. Sencillamente, Rowling empezó a tratar a Draco y compañía como basura mucho antes de que hubieran hecho nada para merecerse ese tratamiento y yo, sintiéndolo mucho, ya leí los libros rondando los treinta años y aquello me repelió, no me convenció para odiarlos. De hecho, fue todo lo contrario, porque me pareció tan injusto y desagradable por su parte que me hizo defender a los Slytherin.
Es verdad que la mayoría de mis lectores son mujeres, pero también tengo bastantes lectores varones, no estás solo XD Y en fin, me alegra mucho que te haya gustado este final. ¡Muchas gracias por todo!
Mia Shinobu, ya ves que los niños sí van a poder contar lo de Myrtle ^^ Draco ya ha encontrado una alternativa a sacar a sus hijos del colegio; a ver si McG acepta su propuesta de llevar a uno de sus elfos a Hogwarts. Los Parásitos querían encabronar a Draco… y ya lo han encabronado. Que les aproveche XD
