Y(la historia no pertenecees propiedad de Sarah J. Maas, la traducciónpersonaje no me pertenece, le pertenece a traducciones Independientes y los personajes de Candy Candy le pertenecen a Mizuki e Igarashi) (Y las antiguos libros publicados en esta página son de Cellita G)
Capitulo 51
—Ve por tu espada y tus armas, y hazlo rápido. — Graham le dijo a Candy e instantáneamente se levantó, alcanzando la daga que estaba junto a su cama.
Él ya había cruzado la mitad del cuarto, lanzando su ropa y sus armas con letal e ficiencia. Ella no lo molestó con preguntas, él diría lo que fuera necesario. Saltó dentro de sus pantalones y botas.
—Creo que hemos sido traicionados, — Dijo Graham, y sus dedos se quedaron en la he- billa del cinturón de donde colgaba su espada mientras giraba hacia la ventana. Quietud. Absoluta quietud en el bosque.
Y a lo largo del horizonte, crecía una mancha de negrura. —Ellos vendrán esta noche, —ella dio un respiro.
—Ya cheque el perímetro. — Graham metió un cuchillo en su bota. —Es como si alguien les hubiera dicho en donde esta cada trampa y alarma. Ellos están aquí dentro en una hora.
— ¿Siguen funcionando las marcas protectoras?— Término de trenzar su cabello y se colocó la espada.
—Sí, están intactas. Di la alarma, y Malakai y los demás están preparando nuestras defensas en los muros. — Una pequeña parte de ella sonrió al imaginarse cómo había sido para Malakai encontrarse a Graham semidesnudo en su cuarto mientras, estaba dando órdenes.
Ella preguntó, — ¿Quién crees que nos traicionó?
—No lo sé, pero cuando lo encuentre, lo salpicare en las paredes. Pero por ahora, tenemos problemas más grandes por los que preocuparnos.
La oscuridad del horizonte se estaba esparciendo, devorando estrellas, árboles y luz. — ¿Qué es eso?
La boca de Graham se convirtió en una línea. —Problemas más grandes.
ooooooooooooo
Las marcas protectoras eran la última línea de defensa antes de la fortaleza. Si Narrok planeaba sitiar a Mistward, ellos no durarían más que él, pero afortunadamente la barrera les quitaría algo de poder a sus criaturas. En las murallas, patios, y en las cimas de las torres se encontraban los semi-hadas. Los arqueros derribarían tantos hombres como pudieran cuando las barreras cayeran y usarían las puertas de roble para hacer un cuello de botella en el patio.
Pero ahí seguían Narrok y sus criaturas, solos con la oscuridad que trajeron. Los pájaros y animales que se encontraban más allá de la fortaleza huían de cualquier método, batiendo sus alas, pataleando, o sujetándose de cualquier piedra. Levaban los animales a la seguridad de la Tribu de los Enanos, difícilmente había más de un destello de noche en sus ojos. Lo que fuera la oscuridad que Narrok y sus criaturas habían traído... una vez que entrabas, no salías.
Ella estaba de pie junto a Graham más allá de las puertas del patio de la corte, la extensión de pasto entre la fortaleza y las marcas protectoras se sentía demasiado pequeña. Los animales y la Tribu de los Enanos desaparecieron momentos antes, incluso el viento murió.
—Tan pronto como las barreras bajen, quiero que dispares echas a sus ojos, — Graham le dijo, su arco se a ojó entre sus dedos. —No le des una oportunidad de cautivarte, o a cualquiera. Déjales los soldados a los demás.
Ellos no habían visto ni oído nada de los doscientos, pero ella asintió, agarrando su propio arco. — ¿Qué hago con la magia?
—Úsala con moderación, pero si crees que puedes destruir con ella, no lo dudes. No te emociones. Y derriba tantos como puedas. — Esa calculación de hielo. Su sangre, su linaje, un guerrero puro. Casi podía sentir la agresión emanando de él.
Un hedor estaba emanando más allá de la barrera, y algunos de los centinelas que estaban detrás de ellos en el patio de la corte empezaron a murmurar. Un olor de otro mundo, de las criaturas infernales que estaban usando unas pieles humanas. Algunos animales atrasados se alejaron de los árboles, con espuma en la boca, mientras que la oscuridad detrás de ellos se hacía más grande. —Graham— Ella dijo tan rápido como los sintió —Están aquí.
Al borde de los árboles, cuando estaban a menos de 5 metros para las marcas protectoras, las criaturas emergieron.
Candy empezó. Tres.
Tres. No dos. —Pero los Skinwalkers...— Ella no pudo terminar la frase porque tres hombres estaban inspeccionando la fortaleza. Iban vestidos con el negro más oscuro, sus túnicas se abrían para revelar las insignias en sus gargantas marcadas con las piedras de Wyrd. Los Skinwalkers no lo habían matado, no, porque ahí se encontraba en mismo macho perfecto, mirando directo hacia ella. Sonriéndole. Como si ya pudiera saborearla.
Un conejo salió de un arbusto, corriendo hacia las marcas protectoras. Como la pata de una bestia gigante, la oscuridad que estaba detrás de las criaturas arremetió contra él, y tiro al animal que huía.
El conejo cayó en pleno salto, su piel volviéndose mate y enmarañada, sus huesos se aferraban a la vida que ya le había sido arrebatada. Los centinelas que se encontraban en las paredes y en las torres se agitaron, y algunos hasta rezaron.
Ella tuvo una oportunidad de escapar de las garras de una de esas criaturas. Pero las tres juntas se convertían en algo más, algo con un poder infinito.
—No podemos permitirnos que la barrera caiga. — Graham le dijo. —Esa oscuridad matará a cualquier cosa que toque. — Tan pronto como habló la oscuridad rodeó la fortaleza. Atrapándolos. La barrera zumbaba, los ecos silbaban contra las suelas de sus botas.
Ella cambio a su forma de hada, haciendo muecas por el dolor. Necesitaba un oído más agudo, fuerza y rápida curación. Además, las tres criaturas seguían en el borde del bosque, mientras la oscuridad se esparcía. No había señal de los doscientos soldados.
Como uno, los tres dieron una vuelta hacia las sombras detrás de ellos y se hicieron hacia un lado, agachando las cabezas. Luego, asechando los bosques, Narrok apareció.
A diferencia de los demás, Narrok no era hermoso. Él tenía cicatrices, se veía poderoso y estaba armado hasta los dientes. Pero él también tenía la piel tallada con esas venas negras y usaba una insignia de obsidiana. Incluso de esa distancia, ella podía ver un devorador vacío en sus ojos. Se ltraba hacia ellos como sangre en un río.
Ella esperaba que él dijera algo, que aprovechara y ofreciera una oferta acerca de ceder al poder del Rey o morir, o dar un discurso para romperles la moral. Pero Narrok miro hacia Mistward lentamente, casi encantado mientras los miraba con la cabeza, sacó su espada de hierro, y señaló a las marcas protectoras en las puertas.
No había nada que Candy o Graham pudieran hacer cuando un látigo de oscuridad golpeó la barrera. El aire se estremeció y las piedras rechinaron.
Graham ya se estaba moviendo hacia las puertas de roble gritándoles a los arqueros que se prepararan y que usaran la magia que tuvieran para proteger la barrera de la oscuridad.
Candy se quedó dónde estaba. La puerta volvió a crujir.
—Aelin— Rowan le espetó, Y ella lo miró por encima de su hombro. —Ve hacia las puertas.
Pero ella se colgó el arco a la espalda, y levantó la mano, en donde había fuego consumiéndose. —En el bosque esta noche, evitaban la llama.
—Para usarla tendrías que salir de la barrera, si no rebotaría. —Lo sé— dijo con calma.
—La última vez que los miraste caíste bajo su hechizo.
La oscuridad dio otro latigazo.
—No será como la última vez, — dijo ella, mientras sus ojos estaban sobre Narrok y sus criaturas. No cuando tenía una cuenta pendiente. Su sangre hervía, pero ella dijo, —No sé qué más hacer.
Porque si la oscuridad los alcanzaba, todas las espadas y echas serian inservibles.
Ellos no tendrían oportunidad de vencerlos.
Un llanto se oye detrás de ellos, seguido de unos más, luego seguido de metal contra metal. Alguien grito, — ¡El Túnel! ¡Alguien los dejo entrar en el túnel!
Por un momento, Candy se quedó ahí parada, parpadeando. El túnel de escape. Ellos habían sido traicionados. Ahora sabían dónde estaban los soldados: deslizándose por los túneles subterráneos, entraron tal vez porque las marcas protectoras, con su ex- traña sensibilidad, estaban demasiados ocupadas en la amenaza delante de ellos como para ocuparse de la de abajo.
Los gritos y las peleas se incrementaron. Graham había puesto a los combatientes más débiles adentro para mantenerlos cerca, justo en la entrada del túnel. Sería un matadero. —Graham...
Otro golpe para la barrera de la oscuridad, otro más. Ella comenzó a caminar hacia las piedras y Graham le gruñó. —No des un paso más...
Ella continúo. Adentro de la fortaleza, los gritos habían comenzado, también el dolor, la muerte y el terror. Cada paso la desgarraba, pero ella se dirigió hacia las puertas, hacia las puertas de megalito. Graham tomo su codo —Esa fue una orden.
Ella empujo su mano. —Te necesitan en el interior, déjame la barrera. —Tú no sabes si funcionara...
—Lo hará— le espeto —Soy sustituible, Graham—
—Tú eres la heredera del trono de...
—Ahora mismo, soy una mujer que tiene un poder que tal vez salve vidas. Déjame hacer esto. Ve a ayudar a los demás.
Graham miro las marcas protectoras, la fortaleza y los centinelas luchando para ayudar después. Calculando y pesándolo, —No te enganches con ellos. Concentrarte en la oscuridad y en mantenerla alejada de la abarrera, y nada más. Mantén la línea, Aelin.
Pero ella no quería mantener la líne, no cuando sus enemigos estaban tan cerca. No cuando el peso de las almas de Calaculla y Endovier estaba sobre ella, gritando tan fuerte como los soldados adentro de la fortaleza. Les había fallado a todos. Ella había llegado muy tarde. Y era suficiente. Pero ella asintió, como el buen soldado que Graham creía que era, y dijo, —Entendido.
—Ellos te atacarán en el momento en que des un paso fuera de la barrera. — Él dijo, soltando su brazo. Su magia empezaba a hervir en sus venas. —Ten listo un escudo.
—Lo sé— fue su única respuesta, se acercó a la barrera y al remolino de oscuridad. Las Piedras con curvas en la puerta se alzaban, Y ella saco su espada de su espalda con su mano derecha, y con la izquierda hizo una ama.
El pueblo de Annie, masacrado. Su Pueblo, masacrado. Su pueblo.
Candy dio un paso bajo el arco de piedras, la magia zumbaba y besaba su piel. Unos pocos pasos la llevarían afuera de la barrera. Podía sentir a Rowan ahí, esperando a ver si sobrevivía los primero momentos. Pero ella lo haría, ella iba a quemar esas criaturas hasta convertirlas en cenizas y polvo.
Esto era lo menos que les debía a los que fueron asesinados en Endovier y Calaculla, lo menos que podía hacer después de tanto tiempo. Un monstro para destruir monstruos.
Las llamas en su mano izquierda quemaron más d e lo normal y Candy dio un paso más allá del arco, y entró al abismo.
*irene:Pues si tengo el cuarto libro de esta hermosa historia y se llama Reina de la oscuridad y la publicare en finales de julio, principios de agosto dado que este libro terminara en comienzos de julio y también un detalle interesante y es que el cuarto libro el ritmo será casi tortuga por qué el 6 de septiembre se publicará el quinto libro pero en inglés y esperar a que lo traduzca en español,leerlo y esque las ansias de saber qué pasó me están matando, editarlo y al fin ponerlo aquí. Y tú otra pregunta pues yo al comienzo de este libro ponía 2,3,4 capítulos al día me daba cuenta que algunas persona leían solo la última y se pedían las demás por eso pongo una diaria y lo siento si te dejo con las ansias que no es por ser mala es solo para ayudar.
*Josie:pues esta historia no es mía es Sara y ella es la que manda yo solo la estoy editando con nuestro queridos personajes y la sipnosis te quedo muy bien pero ya la autora tiene el suyo propio este libro ya está ala venta en inglés y el siguiente capítulo que voy a publicar y si este libro nos dejara ganas de leer el siguiente po que sabes que te quedaras con la intriga y la curiosidad a todos nos vence.
