Bueno mis niñas, una vez más gracias por su paciencia! Y como casi siempre, en domingo, aquí vengo a subir otro nuevo capítulo. Lo siento si en el anterior se confundieron un poco, porque trataba sobre qué había pasado antes que Sesshoumaru y Kagome terminaran y luego con lo que sucedió en la parte actual sin llegar al presente y saber qué ha pasado con Sesshoumaru, pero estamos a dos pasos de saberlo.
Sé que otra vez querrán asesinarme, bueno ¿Cuándo no? Pero es parte de la emoción ¿No creen? Espero regresar pronto con el próximo capítulo y como siempre espero con ansias sus comentarios.
Gracias a mi querida Alicia C y a esos ánimos que me envía, ahora sí puedo decirte ¡Finalmente! Javita0san, siii! Yo creo que todas esperamos que Irasue se pudra, pero primero que sufra la condenada! Nai-Reedus awwwww que lo siento que sea como un confeti, de veras, no lo quería, pero gracias!
Tambien gracias a Blacklady Hyuuga, ¡Wow! Cada vez que a estas alturas alguien me dice "Lo acabo de empezar a leer" se me parte el corazón a cachitos de la felicidad, gracias por tomarte ese tiempo para hacerlo. Y si, nunca esperas que alguien, sangre de tu sangre te haga tanto daño, ya veo que eres una Kikyo-hater no? Jajaja bueno, vamos a ver si ahora no hago tortilla a Kikyo jejeje. Haru10 amiga, "macho machudo peludo" no sabes como me reí con eso, pero bueno, el pobre siempre tiene un talón de Aquiles que de hecho no se lo ha demostrado a nadie, pobrecito, hay que tenerle comprensión. Paovampire, gracias, pero espero no te de el patatus. Lo siento que haya sido larga la espera.
Y mas gracias a Bedolla lau, y sí, el cree que con solo tomar las decisiones por su cuenta lo podrá resolver todo, pero no sabe que tiene a la par una desafiante y valiente mujer, espero que se de cuenta de ello. Samantha, me alegro que te haya gustado. Gracias a ti. A mi querida Kagome de Taisho, yo sé que el capi no era lo que esperaban especialmente cuando muestro una debilidad de nuestro peliplata amado, no es de quien nos enamoramos, pero el pobre todavía tiene un trauma que no ha podido superar, tal vez al siguiente te guste más, pero gracias por dejarme tu bellísimo comen. Lujan gomez 9235, ¡Listo! Y no te preocupes que esto llegará a su final, no pienso dejarla a la mitad.
Más gracias también a andreinashophia garcia, que lindo que fuiste una niña! Dios, yo siento que están a punto de matarme. Espero que este siguiente capi no sea tan decepcionante, hay que ser fuerte por Sesshoumaru. Maria, mmm, bueno, creo que allí quizás me fui un poco, ¿Mencioné que Kagura había sido su sumisa? Porque de hecho nunca lo fue, solo fue su ama y fue quien le enseñó cómo hacerlo, pero bueno, si en algún lado lo dije uf, tengo que corregirme. Gracias por ese detalle! Arii09, gracias por tus mensajes, y pos claro que todos queremos reventar a esa odiosa mujer, pero solo hay que tener paciencia.
Y finalmente gracias a KagomeH, sí, pobre Sesshou, no me lo comprenden Y_Y, bueno lo siento que me haya tardado con el siguiente capítulo, quería afinarle algunas cosillas. Espero te guste. Pam Practice, gracias! Me alegra leer eso, eso quiere decir que estoy haciendo mi parte. Sasunaka doki, no lo pudiste decir mejor, con lado razonable o por lo menos lo que tiene. Lady Susi, sí, eso veo, pero ya regresaste y espero te siga gustando y a Faby Sama! Sí, y bueno, te entiendo, mitad de octubre y mitad de noviembre serán horribles para mí también. Y claro, ¿Cómo no dejar de odiar a Kagura cuando siempre aparece cuando no la llaman? Agggg mejor que se vaya a vivir a otro continente ¿Verdad? Jejeje.
Y ahora sí, finalmente gracias a todas por leerme, me hacen sumamente feliz. Espero venir pronto con el siguiente, porque la cosa está que arde, pero por lo menos dejo una luz ¿No? En fin. Disfruten.
Todos los disclaimer en el primer capítulo completamente detallados.
Advertencia: capítulo en primera persona desde el punto de Sesshoumaru y de Kagome.
CAPÍTULO 51:
«DETERMINACIÓN»
—Qué bueno es saber y ver que estás medianamente bien Sesshoumaru.
—¿Sabe alguien que venías para acá Sumiko?
—No, se lo dije al chofer hasta que salimos —Sumiko es una mujer elegante, delgada, alta con cuerpo de modelo a pesar de sus 47 años. Su cabello negro es tan oscuro como sus ojos, Miroku y ella se parecen bastante.
—¿Sabes a dónde se encuentra Irasue? —se sienta quitándose el abrigo dejándolo a un lado.
—¿Ni siquiera un "cómo has estado"? O ¿Si sé algo de Kagome? —el solo escuchar su nombre me revuelve toda la cordura, necesito permanecer alejado de ella, de lo contrario mis pensamientos se nublan.
—No me interesa.
—¿Ni siquiera el hecho que fue a buscar a Mushin para preguntarle sobre tu adopción en La Esperanza? —¿Kagome está investigándome? Me paralizo ¿Por qué diablos tengo que tener mujeres que me quieran controlar?
—¿Cuándo fue eso?
—Hace 3 días, fue al hospital y quiso chantajear a Mushin, le dijo que empezaría un juicio en contra de todas las personas que te hicieron daño, aunque si eso significaría sacar a Irasue de la tumba —¿Kagome chantajear a alguien? ¿En qué momento me metieron a la dimensión desconocida?—. Sesshoumaru —la voz de Sumiko se vuelve más gentil si eso es posible, me gustaría decir que maternal pero no conozco ese sentimiento—, ella te ama.
—¿Crees que el amor es todo? El amor no existe Sumiko, somos la prueba viviente de eso —mis palabras son duras y crueles, inclusive los ojos de ella se humedecen. Se levanta y me abraza.
—Puede que en nuestro pasado no haya existido Sesshoumaru, pero es muy posible que esa niña sea tu futuro, uno muy bueno, sin dramas, sin rencores, simplemente sincero y lleno de amor —la agarro de los hombros y la separo, detesto el contacto aunque con Kagome todo fue diferente desde el principio.
—Necesito que se aleje de mí, de lo contrario, nunca podrá ser feliz. Talvez ella lo encuentre... —la desesperación se incrementa en mi ser, el solo hecho de pensarlo me revienta de celos ¿Ella podría ser feliz con otro? ¿Qué otro la posea como yo? De lo que estoy seguro es que yo nunca podré ser feliz si no es con ella.
—¿No quieres hacerla feliz?
—¡Maldita sea Sumiko! —grito desesperado—. ¿Qué no puedes hacer que eso entre en tu cabecita? —se la toco con un dedo tratando de no lastimarla pero no estoy seguro si lo logro—. Kagome no ha visto el monstro que yo he tratado de ocultar con tanto esmero, pero si continuamos juntos toda la mierda que está adentro de mí saltará sobre ella y en ese momento... Ella me odiará de verdad, no solo porque esté enojada, sino que sentirá asco, repulsión de mí, de mis actos.
—¿Por qué no le das una oportunidad? Estoy segura que ella no te juzgará por nada de eso.
—¿Sabes a donde se encuentra Irasue, verdad? —niega volviéndose a sentar. El tema Kagome está zanjado—. Me visitó cuando estaba en Londres.
—Ella nunca te ha perdido la pista y lo sabes a la perfección.
—¿No se ha puesto en contacto contigo?
—Solo... Hace un tiempo atrás —su voz está llena de duda, mi mirada se endurece—. E-ella... Está obsesionada contigo Sesshoumaru...
—Dime algo nuevo.
—¿Qué hay de cierto en que demandaste a Izayoi?
—¿Quién te lo contó?
—Mushin, está preocupado que ella suelte la verdad.
—Nunca lo haría, le afectaría más a ella que a nosotros. ¿Cómo se enteró Mushin?
—Sabes que no le pregunto, él solo me cuenta lo que desea.
—De toda la familia, se podría decir que eres a quien más respeto Sumiko, no me hagas volver a preguntártelo —veo como se muerde el labio y controla su respiración.
—Irasue nunca vive en un solo lugar, ni siquiera se está mucho tiempo en Tokio, le gusta viajar, conocer, nadie puede contactarla, solo si ella lo desea.
—¿Cuándo fue la última vez que la viste?
—Justo antes de que empezaras a salir con Kagome, dijo que se moría por conocerla —me entra pánico ¿Y si fuese ella la que convenció a Sara y a Kikyo de coaccionar psicológicamente a Kagome? Sería demasiado difícil, ambas podrán ser dóciles, pero quiero creer que no son tan estúpidas como para caer en la trampa de alguien más—, pero dijo que no lo iba a hacer, que prefería ver como se desarrollaba la relación desde lejos.
—¡¿Por qué le sigues hablando?!
—Porque necesita ayuda y nadie quiere dársela.
—¡Es su elección!
—Nunca la han entendido.
—¡¿Crees que podría entenderla después de todo lo que hizo?! —ni siquiera me doy cuenta en qué momento mi mano se ha estrellado en la pared abriendo un hueco, no siento dolor, siento asco, repulsión, dolor de recordar mi pasado ¿Será que nunca podré tener un futuro solo por mi eso?
—Yo deseo hablar con Kagome y...
—Puedes irte Sumiko.
—¿No irás a almorzar mañana con Ayame? Ella está esperando con ansias su pequeña tradición.
—Vete —me doy la media vuelta dirigiéndome al balcón.
•••••
Para demostrar que no me estoy escondiendo salgo a almorzar con Ayame, ella no para de hablar durante todo el tiempo acerca de su fiesta de cumpleaños, el vestido que utilizará, la comida que ha ordenado, la decoración y no sé cuántas mierdas más. Intento parecer no hastiado pero creo que fallo rotundamente.
Las palabras de Sumiko diciéndome que Kagome me ama, que puedo confiar en ella no dejan de rondar en mi mente.
Todas las operaciones de mis empresas las manejo desde Atami, todavía sigo sobornando a la enana pelirroja con su chocolate diario, estoy seguro que Kawamaru debe de estar a punto de enloquecer por desconocer mi paradero, pero ahora más que nunca estoy convencido que si alguien más se involucra en mi deseo de hundir a Irasue podría pagarlo caro.
•••••
Regresando a la realidad.
Casi 7 días han pasado desde que Kagome salió del pent-house con esa mirada que me indicaba que nunca me perdonaría por lo que le dije. Mis pesadillas incrementan, ya no estoy seguro si estoy despierto o no.
Salgo de la habitación y veo la playa a través de la inmensa oscuridad, la brisa me pega y siento que me relaja, es de noche, pero está completamente nublado, las palabras de Kagome todavía resuenan en mi cabeza como si las estuviese escuchando en una grabadora una y otra vez: "Te odio como nunca pensé que lo haría".
Veo en un rincón todavía mi IPad destrozada, mi mano derecha todavía duele pero no tanto como el dolor que tengo en el pecho, una sensación bastante desagradable y nueva para mí. Necesito verla, quiero verla... Necesito decirle... Que la amo.
Me es imposible dormir y por primera vez en mucho tiempo me siento frustrado. El caso en contra de Izayoi está marchando a la perfección, hasta donde sé, ella ha salido del país y el tal Naraku ha huido del país, el bufete no ha dicho nada aún, de hecho el caso no ha salido a luz pública, todavía. Inu-No se ha intentado poner en contacto conmigo, se lo advertí muchas veces, ahora no tengo nada que hablar con él, ni siquiera sé si lo que me dijo Irasue es verdad, además no es algo que me interese.
Decido que lo mejor es irme al Búngalo. Cojo de nuevo el jaguar y le doy el chocolate del día a la enana para que continúe guardando el secreto, se despide muy contenta agitando su mano de un lado a otro "Vuelva pronto señor Sesshoumaru", ¿Será por el amor al dulce?
En el Búngalo le doy la misma instrucción a Rin, nadie debe de saber que estoy allí, hasta el momento he podido esconder mis movimientos de Irasue, eso significa que mientras mis cosas no salgan a la luz o a ciertas personas, ella no se dará cuenta de nada ¿Podría bastarme con eso? ¿Me podría arriesgar?
He comprado un piso en un lugar muy exclusivo bajo otro nombre, nada que pueda estar ligado a Sesshoumaru Onigumo, Onigumo's Enterprise o la familia Onigumo. Es inmenso, tiene dos apartamentos diferentes, no es tan lujoso como el pent-house, pero estoy seguro que a Kagome no le importará compartirlo.
Lo he amueblado completamente online con un asesor de bienes y raíces, asesor más no asesora, estoy seguro que Kagome reventaría en celos si se diera cuenta que durante nuestro rompimiento estuviera en contacto con alguna rubia voluptuosa dispuesta a ofrecerme lo que sea con tal de conseguir su jugosa ganancia. Pienso mucho en Kagome y la sigo por medio de los malditos tabloides, estoy a dos teclas de decirle a los gemelos que le rompan las piernas a Bankotsu, pero me contengo.
La idea de comprar un piso con dos apartamentos separados, es que Kagome viva en uno y yo en el otro, sin dejar de vivir en el pent-house, vernos a escondidas de los medios, sin que nadie se entere ¡Pero qué ridículo e infantil! Cierro de un solo golpe mi laptop restregándome la cien y abandono esa estúpida idea, si quiero estar con Kagome lo estaré y sin esconderme de nadie ¡Maldita sea! Irasue y sus amenazas se pueden ir a la mierda y al infierno.
Demasiado tiempo he cedido, por muchos años ella ha hostigado mi siquis y no se lo voy a permitir nunca más. Sé que puedo proteger a Kagome y si está embarazada no voy a permitir que un hijo mío, sangre de mi sangre, vague en el mundo sin conocer el calor de una familia como lo hice yo, estoy seguro que Kagome le daría todo y más, pero no quiero ser un extraño, quiero una familia, quiero a Kagome con todo lo que ello implica.
Veo el reloj y solo faltan 30 minutos para que la fiesta de Ayame empiece, si me visto y me arreglo como a Kagome le gustaría podría estar en una hora con ella, confesarle que he sido un idiota y suplicarle porque me perdone ¿Suplicarle? Me rio por lo bajo con ese pensamiento, solo he suplicado en contadas ocasiones y ha sido porque he considerado que mi vida ha estado en peligro cuando era un infante, pero nunca por amor.
Sumiko tiene razón, Miroku tiene razón, Ayame tiene razón ¡Diablos! ¡Todos tienen la puta razón! El hecho que haya sido torturado por Irasue e Izayoi, no significa que no pueda ser feliz, al contrario, el haber estado bajo el dominio de esas putas me convierten en candidato para ser feliz.
Rin no se ha ido a su casa, dice que el fin de semana se encargará del Búngalo, creo que en algún momento tendré que presentarla con Kagome, no quiero más secretos y si eso significa que tengo que desenterrar y exhumar a todos mis demonios, lo haré.
La mansión Onigumo queda solo a 30 minutos del Búngalo, en mi jaguar quizás a 20, si la carretera fuese iluminada es probable que a 15, pero he manejado el mismo camino durante tantos años que es probable que pueda atravesarlo con los ojos cerrados.
Abren los grandes portones del Búngalo y pongo el motor a toda marcha. Voy escuchando canciones que nunca pensé oír pero que me recuerdan a Kagome, de nuestra primera vez en Stairs, de la primera vez que me cocinó y me enfadé, de otras tantas cuando hemos ido solos y ha puesto su música, de pronto siento que algo me pega por atrás y pierdo el control del auto, empiezo a dar vueltas y choco contra un árbol.
La cabeza me duele y la bolsa de aire ha evitado que me estrelle contra el timón más no así contra el vidrio de la puerta. Un ojo se me cierra por la sangre que me corre, veo luces y puedo entenderlo a la perfección, estoy atrapado en el auto y otro viene a embestirme, dudo mucho poder salir de esto... Solo puedo tener un pensamiento... Kagome.
•••••
POV Kagome*
La sala de emergencias está llena de heridos. Hemos bajado del helipuerto del hospital en más tiempo del que mi pobre corazón puede resistir, si de mí dependiese hubiese bajado corriendo por las escaleras, pero tanto Miroku como Sango me obligan a que lo hagamos por el ascensor. Voy descalza, en algún momento he tirado mis Vuitton los cuales me importan lo mismo que la inmortalidad del cangrejo.
Miroku se ha quitado el saco y la corbata y sus mangas están enrolladas, al abrirse el elevador unas enfermeras le colocan una bata y un gorro.
—¿Quién lo está atendiendo?
—El Dr. Marakai, también están 3 residentes de cirugía y el neurocirujano, se han pedido 4 unidades de sangre y 2 de plaquetas, la herida en la cabeza es la que más preocupa, no ha dejado de sangrar, ha tenido un paro en el viaje pero los paramédicos lo sacaron con facilidad.
No entiendo de lo que hablan, sangre, herida en la cabeza, ¿Paro? Comienzo a llorar. Las sirenas suenan a lo lejos, hay mujeres llorando por el pasillo y escucho por el altavoz la voz sensual de una mujer llamando a todos los médicos sin cesar, estoy confundida, la cabeza me da vuelta.
—¿Kagome? —me llama Miroku agitándome por los brazos, estoy hiperventilando, tirada en el suelo con las lágrimas saliendo descontroladamente, la puerta de la emergencia está abierta y puedo ver a mi peli plata en una cama y un charco de sangre debajo de él—. ¡¿Kagome?! —grita y lo último que recuerdo es ver como la sangre de la cabeza de mi querido Sesshoumaru tiñe de rojo su plateada caballera.
•••••
—...Yo soy la que estoy cargo de todo lo que a Sesshoumaru se refiere.
—Clínicamente, tal vez, y aun así solo tienes mitad de responsabilidad —abro mis ojos, mi cabeza aun da vueltas. Sango está a mi lado y estoy acostada en una cama de emergencias detrás de una cortina, escuchamos atentamente la voz de Miroku y de Kagura que discuten, ni mi amiga ni yo hacemos intento por hablar y se le agradezco con una sonrisa apagada.
—No creo que esté haciendo nada aquí Miroku, lo único que está logrando es llamar la atención.
—¿Crees que esa es su intención? ¿Llamar la atención? ¿De quién? ¿De Sesshoumaru? Porque si crees que es de él, te recuerdo que ni siquiera sabe que es lo que está pasando a su alrededor.
—Hace estorbo Miroku, además puedo echarla cuando se me dé la gana.
—No puedes hacerlo Kagura, tú solo puedes decidir clínicamente sobre él y todavía tendría que estar de acuerdo yo.
—No quiero que esté aquí Miroku, no está haciendo nada, además él ya la había alejado de su lado ¿Y sabes por qué tuvo ese accidente? Fue por ella.
—¿No creerás que Kagome envió a alguien para que tuviera ese percance? Eso es lo más absurdo que he escuchado en toda mi vida Kagura —Sango y yo nos volvemos a ver, tengo la boca seca, quiero levantarme pero no deseo realizar ningún movimiento por temor a que la discusión termine.
—Claro que no, esa niña es una mosca muerta que no podría hacer nada indebido conscientemente, pero hay personas que no quieren que estén juntos y esa es la prueba.
—¡Estás loca Kagura! —Miroku abre la cortina y nos encuentra a Sango y a mí concentradas escuchando una plática que no deberíamos, pero no fingimos, a este momento sería inútil e insultante el hacerlo. Me levanto de la camilla y mi amiga me ayuda.
—¿Cómo está? —pregunto quitándome las lágrimas.
—Está bastante delicado, por lo pronto se encuentra en sala de cuidados intensivos. Le hemos hecho una tomografía, un escáner en la cabeza, para ver si todo está bien y por ese lado no corre ningún peligro, pero tenemos que esperar a que despierte.
—Llévame por favor.
—Lo siento Kagome, en cuidados intensivos solo los médicos y enfermeras podemos entrar, lo mejor sería que te fueras a cambiar y descanses un rato. Cuando lo pasemos a su habitación te llamaré —me veo el vestido de gala y observo la hora en un viejo reloj de pared redondo de grandes números, son las 2.15 am.
—Quiero verlo Miroku.
—¿No lo entiendes niña? —Kagura salta y veo que tiene los ojos rojos, debe de haber estado llorando también—. Está en coma ¡EN COMA! No hay nada que podamos hacer y si fueras sensata te irías de inmediato de aquí —trato de ignorar sus gritos, pero mis lágrimas salen al instante en que la escucho y la veo.
—¿Está en coma? ¿T-tiene muerte cerebral Miroku?
—Claro que no —replica fulminando con la mirada a Kagura—, es una fortuna porque ha tenido un fuerte golpe en la cabeza, tenía un coágulo y eso comprimió el cerebro durante un tiempo, el neurocirujano lo extrajo con éxito y el cerebro ha respondido bien, es un hijo de puta con suerte, pero todavía tenemos que esperar a que despierte. Es probable que en unas horas lo esté haciendo, de lo contrario realizaremos otras pruebas.
—Kagome, vamos a la casa ¿Sí? —mi amiga nos interrumpe y me abraza—. Estoy segura que Miroku nos hablará si llega a despertarse antes ¿Verdad Miroku? —el pelinegro asiente pero su mirada se desvía un poco de la mía, es obvio que no lo hará. La tomo de las manos y le vuelvo a sonreír a pesar que las lágrimas resbalan por mis mejillas. Sango me conoce a la perfección, sabe que no daré mi brazo a torcer, no con esto.
—Miroku, por favor —vuelvo a suplicar, los ojos de Kagura están envueltos en una llama de odio, pero si hay algo que me pueda importar menos, es ella.
—Cuando Kagome toma una decisión en ocasiones se vuelve más terca que una mula Miroku. Yo me iré a casa y luego te traeré ropa para que estés más cómoda —Sango le da un beso a Miroku y luego me abraza, su novio suspira derrotado, creo que es más difícil lidiar conmigo y con Sango que con la histeria de Kagura quien se retira chocando contra una bandeja de instrumentos médicos, por primera vez es ella que parece actuar de manera infantil.
—No le hagas caso Kagome, así es Kagura especialmente cuando se trata de Sesshoumaru.
Miroku me lleva hasta cuidados intensivos, solo lo podré a través del vidrio porque me es imposible entrar. Durante el trayecto me advierte que la imagen puede ser impactante y no puede estar más en lo correcto. Desde lejos lo veo con una venda en la cabeza, rodeado de cables, una mascarilla y un monitor que controlan su respiración, otro para medir los latidos de su corazón, suero, sangre y un enfermera revisando no sé qué cosa con una IPad en su mano, me entran arcadas y me arrodillo sosteniéndome en la pared, Miroku intenta auxiliarme pero ni siquiera puedo escuchar voz.
Mi corazón se parte en pedazos tan pequeños al ver a mi peli plata fuerte, mandón y controlador pegado a diferentes cables totalmente indefenso, no me enamoré de él, me enamoré de su fortaleza, de su aura, de su dominación, nunca llegué a ser propiamente su sumisa y si tenemos oportunidad de reiniciar algo, aunque suene ilógico uno de mis límites infranqueables será que no podrá hacerme pasar por esto una vez más.
Miroku me lleva hasta su oficina personal y me da un vaso con agua. Son alrededor de las 4 cuando Sango regresa con un cambio. Me lavo la cara y me cambio a un pants de yoga, una camiseta y tenis. Ya han trasladado a Sesshoumaru a su habitación. Agarro una silla que no me parece incómoda a pesar que lo sea. Tomo su mano con cuidado de no quitar o mover los cables y la entrelazo con la mía. Su calidez se ha esfumado, vuelvo a llorar en silencio.
•••••
Han pasado 8 días desde que Sesshoumaru tuvo el accidente, 16 desde que terminamos y los 8 previos a su accidente que no hemos podido contactar con él.
Vuelvo a verlo una vez más postrado en su cama, está algo demacrado pero sus músculos aún no han desaparecido, me entran ganas de llorar cuando lo veo, pero me contengo, sé que en cualquier momento despertará y lo que deseo que vea es mi sonrisa de alegría al saber que ha logrado vencer éste obstáculo.
4 días atrás nos dio la alegría al poder respirar por sí solo, según las explicaciones que Miroku me dio dijo que uno de sus pulmones sufrió un colapso al momento del accidente, por lo que no pudo respirar y eso lo llevó al paro cardíaco que tuvo en el helicóptero cuando lo trasladaron del lugar al hospital, razón por la cual estaba con respirador en el primer momento en que lo vi.
No he visto que Sumiko haya aparecido en el hospital, ni siquiera a Mushin a pesar que sé que es dueño de todo este imperio, Kagura siempre está pendiente al igual que Ayame, Kawamaru no se ha despegado y Enyu viene cada tanto, Yoko aparece tres veces al día, primero antes de ir al trabajo, la segunda durante su almuerzo y la tercera antes de llegar a su casa. Sango y Miroku me insisten que debo de irme a casa para descansar y darme un buen baño, cada vez que insisten me huelo por todas partes y me doy cuenta que no lo hago mal, me como alguna mitad de un sándwich y me vuelvo a sentar dejándolos callados.
Nada ni nadie me hará apartarme de este lugar. Yura me ha dado una licencia, imagino que en algún momento habló de un tiempo determinado pero no la he escuchado ya que no me importa el trabajo, mi prioridad es Sesshoumaru. Inclusive Bankotsu y Suikotsu han aparecido para ver que tal sigue mi peli plata, pero el muy testarudo no ha querido despertar aún.
—Kagome... Por mi parte no me importa estar viniendo todos los días a dejarte el cambio, pero deberías descansar —las palabras de Sango son cautelosas, yo continúo viendo los monitores pero no hay cambios—. Debes de estar fuerte... Para cuando él despierte.
Las palabras de Sango comienzan a aterrarme, se supone que hemos terminado y que en teoría no desea verme porque nunca me buscó y ¿Si despierta y lo primero que hace es decirme que vaya? Las lágrimas caen solo con imaginármelo pero aun con todo ello estaría dispuesta a permanecer a su lado para saber que está bien, si en ese momento decide que lo mejor es alejarse de mí estoy casi segura que lo obedeceré, pero solo hasta que él me lo ordene.
Mi amiga pierde la batalla una vez más y otra noche pasa sin que él despierte.
•••••
Siento un fuerte apretón en mi mano. Abro los ojos y me los restriego con la otra que tengo libre. Veo a mi Sesshoumaru y suplico al verlo postrado y sin vida en una cama del hospital que todo sea una pesadilla, pero no lo es. De pronto vuelvo a sentir el apretón. Me llevo la mano libre a mi boca tratando de reprimir mi grito, pero al levantarme de golpe la silla cae irremediablemente al suelo.
—¿Pasa algo Kagome? —Caroline, una enfermera alta de tez morena que Miroku ha designado para que esté al cuidado de Sesshoumaru, entra a la habitación al escuchar el estrepitoso ruido.
—S-se movió... M-m... M-me apretó la mano Caroline... Me la apretó —ni siquiera puedo hablar bien, todas las palabras salen cortadas y pruebo nuevamente lo salado de mis lágrimas.
La enfermera me aparta y toma los signos, revisa los monitores y luego coge el teléfono de la habitación llamando a Miroku. A los pocos minutos él aparece y otro médico también. Estoy en una esquina viéndolo todo, como si fuese un fantasma que nadie puede ver lo cual agradezco, ya que no deseo que me saquen de aquí.
Miroku y el viejo de baja estatura con toda la cabeza sin ningún cabello en ella, se ven preocupados, estoy a 5 segundos de hincarme y rogarle a Dios para que él se encuentre bien. Estará bien, tiene que estar bien. Dios, por favor, que esté bien.
De pronto me sacan de mi oración en el momento en que se ríen y Miroku dice "Eres un bastardo con suerte" y por primera vez durante los últimos 10 días puedo llorar de felicidad.
¡Sesshoumaru ha abierto los ojos!
