EPÍLOGO
Cánticos y gritos de algarabía retumbaban los caminos, unos aun recordando a los seres queridos, familias y amigos que perdieron durante esa larga travesía que en unos inicios sonó como una tremenda locura; y ahora entre abrazos y caminando como sea posible puesto que la dura pelea había dejado secuelas en ellos, los hombres retornaban por donde vinieron y aunque sabían que su eterna batalla contra los titanes no se hubo consolidado del todo gracias a la aparición del emperador de estos haciéndoles huir despavoridamente, el mejor de los objetivos y aquel fruto delicioso que saboreaban ahora llamado victoria no les dejaría dormir por semanas.
De caravana en caravana, incluso nadie se enfadó con la supuesta guía Mimifa quien admitió recordar el camino de regreso de memoria pero en su afán les hubo dejado en lugares sin salida en tres oportunidades; así que su puesto fue suplido por aquellos caballeros provenientes de las afueras de los grandes bosques; un aproximado de 80% no pudo resistirse a tomar un gran botín de tierras sagradas, trayendo consigo grandes sacos repletos de materiales preciosos y deslumbrantes, entre ellos oro y plata, artículos que según los presentes eran más que merecido luego de tan violenta campaña.
Casi en la parte posterior de dicha campaña, estaban los héroes de tan gran artífice; Ryoka fue quien dio todas las explicaciones posibles a sus compañeros a cerca de lo ocurrido en su batalla contra el ser más poderoso conocido, para ese entonces Matteo había logrado acertar en cada una de sus posibles hipótesis acerca de cómo ese que su amigo pudo luchar mano a mano con esa temible criatura y aunque sus demás amigos no dejaban de salir de asombro para él esto era algo natural siendo siempre este chico quien entendiese todo de forma anticipada.
-¿Y nunca te diste cuenta que ese tal Ross vivía dentro de ti?- Ahora era Tai quien trataba de hacerse presente mediante esa interrogante. Lo conocía desde que su memoria era capaz de decirle y nunca imaginó que algo como tal pudiera ser cierto hasta ahora.
-La verdad que no, siempre creí que eran alucinaciones pero nunca le di importancia, pero debo admitir que es un alivio haberlo tenido- respondió.
-Asombroso, pero no hay nada en estos momentos ¿no es así?- Titania miraba con cierto recelo directamente a los ojos de su amigo, ella trataba de mostrarse siempre desconfiada y eso era una peculiaridad suya innata.
-Ciertamente que no, en ese último ataque vi cómo terminó, ya no hay nada-
-Eso explica porque pudiste luchar de esa forma, y pensar que por poco creí que eras más fuerte que yo- nuevamente el castaño daba un segundo comentario, algo sarcástico, pero sabiendo que su, como le llamaba hermano, lo tomaría.
-Creo que tienes razón, de hecho sin él nada de esto hubiera sido posible; gran titán era un verdadero monstruo- hubo un escueto silencio tras esas palabras, evidentemente todos tenían cierto recuerdo de esa criatura; algo que nunca sus ojos volverían a ver de nuevo y que pudo haberles quitado la vida en un abrir y cerrar de ojos.
…
Caminaron casi cincuenta días, tiempo en el cual tuvieron que abastecerse de lo que pudieran encontrar a su paso y no debían ser quisquillosos con la comida ya que luego de que gran titán surgiera, las mismas criaturas se esparcieron sin saber a dónde se dirigiesen. La más afectada fue la vice capitana MImifa quien tenía ciertas sensaciones negativas al ver cómo sus demás colegas comían insectos de la forma más común posible, -es repugnante, me niego-
-anda una vez que los pruebes terminarán por gustarte- sus palabras no fueron del todo claras ya que masticaba su exótico platillo mientras intentaba conversar; y es que los modales no eran precisamente uno de los puntos fuertes de Matteo; pero en fin y luego de hacer que su segunda al mando por poco pierda la conciencia los valientes guerreros llegaron a casa, véase como aquel sitio ubicado detrás de los grandes bosques, lugar en donde los jinetes lograron llegar. Todos se unieron con sus respectivas familias, evidentemente los más afectados fueron aquellos quienes no pudieron verse en la misma situación; y aunque para muchos, por no decir la totalidad, aludieron a esta quizás última campaña como una victoria, los desolados quienes quedaron con vacíos por sus seres queridos no podían opinar de la misma manera, pero eran guerreros y debían aceptarlo tarde o temprano o por la fuerza.
Comieron, bebieron y danzaron junto a sus nuevos amigos, estos apenas sabían de aquellas raras costumbres de embriagarse en alcohol pero se unieron rápidamente; al día siguiente los valientes miembros del escuadrón "R" y sus familias volverían a sus casas a empezar todo de nuevo y esa cálida noche de fiesta sería lo ideal para todos; asi que en medio de la algarabía ellos disfrutaban.
-Saben señoritas, realmente no me importa arriesgar la vida con tal de ver a bellezas como ustedes sanas y salvas de cualquier amenaza que…-Matteo no pudo completar uno de sus inumerables intentos de conquista hacia un grupo de mujeres que estaban sentadas cerca suyo, era una especie de maldición para ese rubio tenerla cerca; Titania llegaba justo en un momento inoportuno para él golpeándole como de costumbre cada vez que intentaba sobrepasarse con una dama. –Perdón por eso chicas, pero necesita modales- las simpáticas no pudieron hacer más que reírse ante tal escenario mientras veían cómo ese rubio reclamaba a su castigadora por haberle interrumpido. Aunque lo curioso fue ver a Takhu llegar misteriosamente hacia ellas, presentarse e invitarlas a bailar, -pero mi señor, somos nueve cómo podría bailar con todas a la vez- mientras Titania continuaba golpeando la cabeza de su rubio compañero, este se las estaba ingeniando para acercarse a las damiselas. Ya tenía un buen porcentaje de su plan a favor pero no contó con ese comentario, tenía razón eran demasiadas como para pasar desapercibido y así fue.
-debería darles vergüenza, que no saben comportarse, ¿así que querían engañarme no es así?- Titania regresó volando como un rayo y cayó justo "a tiempo" para sorprender a su otro amigo a quien también reprendió a su manera con un fuerte golpe que dejó un chichón a la vista, dejando a los observantes muertos en risas.
Por otro sector, muy alejados de aquella fiesta improvisada estaban una pareja de esposos juntos a una niña, habían recientemente terminado de darle sepultura digna a un cuarto; eran Liuca, la leona Giova y la menor de sus hijas, Angela. Los tres lloraron tras despedirse de su ser querido, luego entonaron unas simples pero conmovedoras oraciones antes de prenderle fuego a su sepultura, pues era tradición en ellos hacerlo de esa manera para que sus cenizas, como lo tenían en sus creencias y mitos, lograran llegar a una fuente de eterna sabiduría. –Les he fallado como padre y esposo, espero algún día puedan perdonarme-
-no hay nada que perdonar, somos lo que somos y nuestro hijo lo sabía-
A pesar que Angela aprendía a caminar y era obvio que su entendimiento era bastante restringido a este tipo de ceremonias sabía que nunca más volvería a ver a su hermano mayor, la niña sostuvo las manos de sus padres, -él no hubiera querido que lloraran, le gustaba beber vino y divertirse, creo que llorar no era propio suyo-. Tal vez fue una especie de de javu pero ambos padres sintieron que las cenizas de su hijo pararon cerca de su menor primogénita, tal vez eran ciertos los mitos después de todo; fue Liuca quien tomó en brazos a su hija y así los tres volverían a ser una familia por una segunda vez.
En una antípoda de esa ubicación un pensativo Ryoka miraba sentado en una rama de árbol hacia un punto vacío, trataba de ordenar sus pensamientos; no sabía cómo fue que Ross logró adentrarse en él ni el motivo por el cual lo hizo; pero pudo sentir aquella sensación agobiante que ese sujeto tuvo cunado Yushitha se hizo presente en aquel devastador combate, sintió como todo su cuerpo estremecía de odio al verla morir a manos de gran titán y cuan efectivo fue ello para lograr invocar tremendo poder que terminaría con esta guerra de forma definitiva. –Bien, suficiente meditación, sino bebo aquí Madame Brigh no me permitirá hacerlo cuando vuelva- con una sonrisa de oreja a oreja Ryoka recordó que pronto estaría en casa, sin saber cómo algo se le ocurriría para retornar y ver a su tan ansiada y grande familia quienes estarían felices de verlo nuevamente; lo que si era cierto las clásicas y siempre extremas disciplinas de su madre adoptiva no iban a cambiar si un poco y menos por la excusa de haber salvado a un mundo o al menos era lo que pensaba, se sintió confiado de conocer a una linda muchachita y a diferencia de su amigo Tai, él se las ingeniaba siempre para salir con una chica.
A varios metros en medio de la alocada fiesta el castaño Tai daba su mejor esfuerzo para lograr conseguir un buen paso de baile, su fuerte eran los deportes no esto pero lo hacía para evitar perder una apuesta que hizo con Sora. -¿por qué acepte esto?-
-Ánimo Tai, demuéstranos que en tu mundo también saben divertirse- a pesar del tono algo abrió de Matteo y de sus innumerables chichones en la cabeza ese mensaje llegó justo a donde él lo pudo sentir; y es que con todo este asunto no sabía si podría regresar a casa, no es que quisiera alejarse de ellos es solo que un sentimiento mayor por lo que fue siempre su familia era lo que lo mantenía atado al mundo de donde vino, su rostro comenzó a ponerse triste pero una rápida reacción de alguien especial hizo que cambiara, -tranquilo, hallaremos la forma de volver, por ahora bailemos- Sora llegó hacia sus brazos, ella llevaba el ritmo de baile para ambos. –la última vez que bailamos fue en la fiesta del orfanato, ¿recuerdas cuan ebrio se pusieron tú y Ryoka?-, el castaño rio ante ese comentario; era una suerte que ella pudiera recordarlo todo, y bueno gracias a que prácticamente fue muerta por el mismo hombre con quien danzaba. –Sólo recuerdo que tropezaste con algo y caíste encima de una de las mesas y derribaste todo; esperaba que madame Brigh te dijera algo pero terminó por reprenderme a mí- ella se ruborizó ante ese comentario, le produjo algo de gracia recordar eso pero pudo darse cuenta gracias a un fragmento de memoria que nada de eso hubiera pasado si Ryoka no hubiera empujado a Tai para que continúe bailando con ella y este no la hubiera empujado luego.
-Sinceramente Tai, tienes un talento para arruinar los momentos- dijo ella medio sonriendo aún. Eran una pareja rara, pero crecieron siendo los mejores amigos y tal vez eso sería lo que hiciera de esta una relación fuerte. –Aún le debes a este arruina-momentos una cita-
Ambos se besaron tiernamente, permitiendo que muchas tiras de papel cayeran sobre ellos, cortesía de los sujetos que les veían y produciendo un rubor incontrolable en aquel capitán. Ella volvió a sonreir. Su momento duró lo necesario, hasta Ryoka llegó a demostrar su poco talento para el baile, empujara sin querer a Tai, este luego de unas cuantas bebidas no pudo evitar perder rápidamente el equilibrio y empujar a Sora quien terminó por caer sobre un improvisado trípode en donde se apoyaban las bebidas. –Hay cosas que nunca cambian-
…..
Tras unirse con sus respectivos semejantes, los valientes guerreros del escuadrón "R" decidieron que ya era momento de volver a casa, es decir hacia las antiguas grandes murallas lejos de los grandes bosques; sabían cuan arriesgado podía significar y a pesar que fueron insistidos en quedarse en aquel sitio aludiendo a que existía suficiente espacio como para construir una mejor nación, el viejo Yam respondió con un viejo dicho –En mi hogar siempre estará mi hogar-; se prepararon para partir, se les obsequiaron provisiones enteras como para asegurarse que no les faltaría nada, de todas formas estaban agradecidos con ellos no solo por haber conseguido tremenda hazaña, sino también por haberles sido un gran escudo en momentos perennes.
-Ha sido un verdadero honor luchar a su lado hermanos, espero que sus tierras prosperen- aquel anciano quien sub-lideraba los mandos. De esa manera y provistos también de algunas cuantas bestias, pudieron partir; a su salida fueron despedidos por aquellos quienes lucharon codo a codo con un mismo objetivo, y para variar Matteo era despedido por cientos de muchachitas. –Son bienvenidas siempre señoritas, nunca las olvi…-antes que pudiera terminar de decir su frase, fue típicamente golpeado por su amiga por enésima vez, -tu si no tienes cura-. Emprendieron su travesía, eran conocedores de que el peligro estaba latente pero su autoestima luego de haber sobrevivido a gran titán les permitió caminar sin temor durante todo su viaje; muchos caminaron callados mientras otros preferían charlar con quien se les diera la gana, en fin, su hogar había sido casi destruido por completo y tenían la labor de reconstruir todo y tratar de empezar de cero. Aunque unos tres pensaban más en una forma de volver a su verdadero hogar, Tai era quien sentía algo de temor, la idea de volver así como si nada hubiera pasado todo este tiempo ante la mirada de algunos de sus amigos, pues sabía perfectamente que varios ya estarían en alguna universidad o haciendo alguna otra cosa de provecho, quería ver a madame Brigh y a la señora Sera quienes fueron siempre sus modelos a seguir, pero sería acaso tan fácil retornar.
-No seas tan pesimista hermano, será mejor que dejemos que todo siga su propio curso.- Ryoka puso una mano sobre el hombro izquierdo de su mejor amigo, sentía lo mismo así que no era ajeno a esa extraña sensación, giró la cabeza en busca de Sora y la hallo conversando amenamente con MImifa con quien al parecer habían entablado una amistad peculiar durante todo ese tiempo que anduvieron así que pensó que sería mucho más apropiado no hacerla parte de una conversación que podría desanimarla, después de todo, acababan de pasar un tormento hace poco y siendo alguien prudente optó por la mejor opción; y con esa idea volviéndose a su amigo simplemente quiso darle un buen consejo. –Brigt y Sera nunca se pondrían tristes de vernos, además recuerda que saben algo de este mundo y aunque para los demás sea algo totalmente extraño, con el tiempo no habrá nada que pensar- tal vez no haya sido su mejor discurso o sus mejores palabras alentadoras pero de alguna forma u otra cumplieron su o sus objetivos, ahora ambos caminaban más serenos.
Cayeron las noches y surgieron los días, sería una mentira decir que se mantuvieron en calma durante su periplo puesto que tuvieron que luchar contra un grupo reducido de titanes oscuros que andaban errantes por esos territorios, no hubo miedo que minimizara sus fuerzas y lograron derrotarlos con cierta facilidad, es más no necesitaron que los capitanes sean partícipes de los encuentros; y luego de casi dos semanas más pudieron llegar a la base de las grandes murallas o al menos a lo que algún día fueron puesto que fueron destruidas en el momento que conocieron por primera vez a tres de los cinco titanes sagrados y tal vez fue ese instante cuando la verdadera guerra estalló. Miraron con algarabía las viejas entradas, algo totalmente opuesto a lo que la mayoría hubiese imaginado, ni bien entraron buscaron cosas para intentar cubrir parcialmente los hoyos en los muros y para sostener en algo las endebles puertas, buscaron rocas para sostenerlas y también cortaron varios árboles para construir muros temporales con el fin de asegurar la entrada principal ya que sabían a la perfección que titanes oscuros aun merodeaban por esas zonas; y así una improvisada barricada hecha manualmente quedó como un absurdo pero sólido bosquejo que les daría algo de tranquilidad durante esa noche, sin embargo pusieron vigilancia nocturna que fue hecha al azar y en el cual sólo Matteo sacó digamos "buena suerte" de permanecer en vela esa ya por en sí cansada noche, o durante las primeras cinco horas hasta que el siguiente grupo hiciera cambio.
Matteo trataba de no quedarse dormido mientras miraba sentado en una silla de madera sobre la cima de la muralla, su cabeza se tambaleaba de un lado hacia el otro y por ello se puso en movimiento, usando algo de su poder creó una pequeña estructura de hielo y la depositó sobre un plato ya vació que antes estuvo lleno de alimentos para que pudiera mantenerlo despierto, espero a que este se derritiera y ya hecha agua se lavó su rostro para refrescarse y tratar de sacarse del sonambulismo amenazante. Siguió caminado, hasta llegar a un punto en donde fue la vez que pudo darse cuenta que Fennin era un traidor, fue la vez en que los secretos de las murallas le fueron arrebatados, toda esa información, tal vez haya sido una suerte que los sagrados le atacaran antes que él, puesto que dicha información pudo haberlos exterminado y sin embargo las cosas salieron al final positivas para todos los humanos, recordó que su cuerpo impactó sobre los muros cuando Fennin le propinó esa tremenda paliza, tuvo curiosidad de ver su silueta pregnada en aquel pedazo de piedra así que decidió bajar; efectivamente aún estaba allí, mostrando cuan fuerte había sido su castigo, se preguntaba dónde habría puesto su anterior maestro toda esa información, de todas formas si algún otro enemigo se hacía poseedor de eso traería graves consecuencias más tarde. Cuando quiso continuar su camino de vigilancia, un objeto brillante llamó su atención, estaba medio cubierto por polvo y tan solo pudo verlo gracias al reflejo de las lunas (si, ese mundo tenía dos ), no era más grande que su dedo meñique, pero unas palabras grabadas le hicieron entrar en desesperación; corrió rápidamente hacia el laboratorio de Yam, sabía que este no estaba pues no había razón para estarlo, estaba sudando cuando entró a las cabinas, fue una suerte que al menos una funcionara, lo descubrió luego de probar encender casi todas, e introdujo ese chip. Tardó unos cuantos segundos que parecieron durar horas en reproducirse, había un único documento, pudo abrirlo, curiosamente no pedía ninguna clave de acceso, quiso pensar que podría ser una trampa pero ese instinto le dijo que no. Abrió y leyó con detalle cada letra, no era un texto grande, no más de tres hojas, cayó de rodillas mirando al vació.
"….A sido un verdadero honor haberles entrenado, para cuando leas esto sabrás que ya habré muerto, pero te dejo a ti con la confianza que seas uno de mis discípulos o alguien cercano a ellos para hacerte conocedor de toda una verdad que cambiará tu mente, sé que crees que cometí varios errores pero no es cierto.
Cuando cumplí diez años de haber iniciado mi entrenamiento con el gran maestro tuve el grosero error de querer conocer más acerca de los llamados sagrados, en nuestra biblioteca solo existía información menguada y eso no era suficiente para calmar mi sed, quise entonces conocerlos en persona, tuve una sospecha que sería capaz de poder hacerles frente así que emprendí un viaje fuera de las murallas yo solo, no entraré en detalles pero mi objetivo se cumplió, cuando los vi pensé que era demasiado afortunado pero estaba equivocado; esas criaturas son todo menos amables, bastó uno solo para derrotarme pero por alguna extraña razón algo sucedió, adquirí un poder tan grande que sobrepasaba cualquier límite conocido, más tarde me enteraría que la fuente no era yo sino un ser semejante a mí. Alguien que fue encerrado en una dimensión sin poder salir nunca y a morir jamás, un ser humano quien desató hace dos mil quinientos años la furia de todos los titanes sagrados; es decir, hubo un humano que pudo hacerles frente, uno de nuestra especie con tal poder. Caminé errante en busca de auxilio pues recordaba muy poco cómo fue que pude derrotar a esas criaturas, más tarde caería en aquella dimensión por arte del destino; su nombre era Ross, deseaba salir pero solo un titán era capaz de poder romper su sello, quise ayudarle pero fue en vano, me puso a prueba, pensó que el haberme encontrado o prácticamente secuestrado no era cosa del azar, que debería ser yo quien se encargara de cumplir una meta ambiciosa y fue una suerte que fuera yo. Me contó todo lo que sabía de los sagrados, de sus templos y sus interminables poderes y de su amor irreprochable por una de ellas; para evitar caer en sospechas me hirió y luego me dejó su espada, no sin antes enseñarme a cómo usarla. Con ese poder creí ser invencible pero de hecho estaba muy lejos de nuestros rivales, me contó también que nuestra suerte estaba hecha, pronto ellos iban a aniquilarnos pues su gran rey estaba en un estado de latencia semi-dormido y dominado por una locura infinita producto de haber mezclado su preciosa sangre con la de impuros. Un error de Yushitha, así se llamaba la sagrada de quien se enamoró, fue contarles una especie de mito que consistía en la derrota definitiva de esa especie a manos de una muy singular y que llegaría solo cuando cinco estrellas se posaran sobre los cinco elementos sagrados.
Matteo tragó saliva y dejo de leer, quiso no pensar pero una corazonada le ordenó proseguir; algunas letras eran ininteligibles por el daño del chip, pero lo restante era bastante legible.
Mi deber era buscar esas cinco estrellas, pero Yushitha se enteró lo que sabía, intentó asesinarme pero mi única defensa fue decirle que sabía la forma de sacar a Ross, su corazón le amaba y eso me dejo con vida, hicimos un pacto de sangre prometiéndonos que ninguno delataría nada a nadie y que ella me dejaría continuar un plan perfecto; ya no me importaban los despiadados de Adkar y sus dos hijos quienes eran enemigos nuestros, mi deber ahora era pensar en algo que evitase la destrucción de nuestra especie, le dije a esa titán que me volvería tan poderoso como ella, eso le produjo gracia pero mi defensa siempre fue el nombre de ese sujeto…Ross, así que accedió, algo de mí se parecía a ese sujeto y al parecer eso evitaba que me diera muerte, ella me mencionó que para cuando las cinco estrellas brillasen los sagrados irían a despedazar a todos para evitar que ese mito se realizara, así que le dije que yo debería morir, y encerrar con Ross a otro de los cinco, solo de esa manera pasaría todo desapercibido, pensarían que hay solo cuatro y que dichas creencias no eran más que eso y en efecto eso pasó; todo hubiera salido de lo mejor de no ser porque el destino así lo quiso, aun desconozco como fue que sujetos se enteraron de lo que yo sabía, pensaron que era un traidor, así que hice público el mensaje y decidí partir fuera de las grandes murallas, en busca de Ross para hacerme fuerte en caso las cosas fracasaran; jamás pensé que estaría once años y es que en su prisión el tiempo era algo con poco significado. Te preguntarás cómo es que era capaz de entrar y salir pero Ross no, era gracias a mi sangre, de alguna manera u otra tenía el mismo tipo que la de ese sujeto y eso me permitía ser absorbido por ese hechizo cada vez que pasaba cerca de esos jardines pero cuando entraba la dimensión no me reconocía así que suponía que era una carga menor debido a mi poco poder y de esa manera salía sin levantar sospechas.
Volví justo a tiempo para poner a uno de los cinco en esa dimensión, le daría parte de mi sangre para que pudiera entrar en esa prisión tal y como yo lo hacía, pero algo salió mal, hubo quienes pensaron que estaba traicionando, mas tarde me daría cuenta que eran titanes en cuerpos de hombres quienes se camuflaron, si los mataba usando mi fuerza los otros sagrados sabrían así que decidí encerrarlos en calabozos, les drené todo su poder, de no haber sido ávaro lo hubiera descartado pero decidí conservarlos y gracias a eso pude perfeccionar mi mejor invento, había pasado muchas veces con Ross en esa prisión y su forma de ser de ese conjuro era admirable, el tiempo era inverso al nuestro, decidí que si gran titán saliera tendría que toparse con una dimensión igual a esa para evitar que renazca del todo. Fabriqué un artefacto perfecto que me permitía ser sanado. En fin para mantener a salvo a todos, tuve que tomar medidas, envié a dos de esos recién nacidos a un mundo llamado tierra, una dimensión paralela a la nuestra, y cómo supuse que aún habrían titanes camuflados los envié bajo la guardia de dos poderosos sujetos de confianza, el resto ya lo conoces, ellos vinieron, una niña destinada a protegerlo al igual que su madre (otra de las que envié como guardias) serían suficientes para mantenerlos a salvo hasta que el momento preciso llegase.
Afortunadamente las cosas salieron bien, tuve que hacer unas cuantas paradas en dicho mundo para asegurarme que todo saliera de acuerdo a lo planeado, Yushitha me presionaba pero sabía que era por querer saber cunado vería de nuevo a ese humano, pero siempre hubo improvistos, justo cuando todo parecía ir bien cuando mi muerte pareció ser creíble, es chico Ryoka nos derrotó a mí y a Ross, era un heredero de sangre pura, había tomado todos los poderes de Ross sin darse cuenta, su sangre era perfectamente igual, más aun así, su gran corazón le hizo ser diferente, supe desde ese entonces que debería ser él quien luchase contra gran titán y yo esperaría a que no le diese muerte pero para evitar que los sagrados le dieran muerte tuve que hacerme el malo de mi propia película, fue doloroso, pero tenía que; más tarde me las ingenie para despertar a los causantes del encierro del rey de los titanes, no fue fácil pero pude lograrlo, también mis poderes se incrementaron luego que me fusionara permanentemente con mi arma, eso significaba un insulto a la naturaleza y moriría de todas formas de la manera más dolorosa posible pero tuve que aceptar.
Matteo quería llorar, no sabía si era cierto o no, sus ojos continuaron moviéndose al compás de las letras de aquella carta grabada en ese chip.
Pero antes de morir le dije a Yushitha que reuniría un ejército tan grande que ella misma temblaría, esa mujer era astuta no se dejó engañar y no dejó que mi truco de ilusionismo sea del todo efectivo en las tropas que reuniría, me dijo que de todas formas los humanos estábamos destinados a morir así que no tuve opción, sabía que mis hermanos y hermanas morirían, de hecho estarían al borde del exterminio pero de no hacerlo todos hubiéramos muerto; luego le dije que la única forma de liberar a Ross era venciéndome cuando haya perfeccionado el Rogaffugan al ciento por ciento, no sin antes mencionarle de ese tal Ryoka que de alguna manera inexplicable absorbió a Ross dentro de sí, pero por más que lo liberase sería inconsciente de ello, es decir si tenía la oportunidad atacaría, incluso a ella…..
Sé que eres tu Matteo quien lee esta carta, no creo nadie tan instintivo más haya podido nacer, no te sientas mal por haber permitido mi muerte, ahora sabes que ya estaba premeditada y si lo estás leyendo es porque el plan funcionó, ahora gran titán está muerto y todos nuestros temores mueres junto a él, espero me perdones por haberte ocultado esto, pero si alguien más hubiera sabido o enterado nadie hubiera sobrevivido; por favor deja que esos dos vuelvan a su mundo, es lo que quisiera pedirte como favor, a pesar de haber nacido acá, sabes que no pertenecen a este mundo, déjalos ir, en este mismo chip están los datos para hacerlo; lo que te quite ese día y te dije siempre que era la información de las murallas era falso, en sí eso no existe ya que estas le pertenecieron a antiguos titanes que las desalojaron luego de su gran guerra interna, la información allí es para devolver a esos tres jóvenes, solo a ti te diré que la escena de la muerte del viejo amigo suyo, el señor Takiya, es falsa, no es nada más que una vieja ilusión, lo hice nuevamente con el fin de asegurarme que me vieran como quien deseaba su mal. Sé que eres tu Matteo, de no serlo te suplico le entregues de inmediato esta carta a ese sujeto, él sabrá que hacer.
Los humanos somos una especie milagrosa.
Fennin…"
Matteo rompió en llanto, había matado a su maestro, le hubo tildado de traidor siempre, juró venganza de él hasta conseguirlo y nunca a pesar de poseer el instinto más agudo de todos se percató de que Fennin fue siempre el verdadero héroe; quiso gritar pero las palabras de su maestro fueron claras, así que cayó, cogió el chip, habían otros archivos más ocultos, eran los necesarios para que ciertos tres volvieran a casa. Tenía mucho que preparar y sus lágrimas tendrían que acabarse pues en breve su turno de vigilancia terminaría y otro más estaría en su lugar.
A la mañana siguiente, todo parecía normal, muchos empezaron las construcciones necesarias para remodelar los escombros y hacer una que otra cosa prosuctiva, entre los que hacían algo destacaban esos tres muchachos, quienes crecieron siendo amigos bastante cercanos y aunque al fin Tai hubiera superado sus miedos y tras varios años confesara su amor por Sora, esto no destruyó aquel lazo de amistad entre esos chicos; Matteo vio también cómo su gran compañero Takhu usaba sus habilidades con su elemento para colocar rocas que sirvieran de bases y para reforzar más aquellas enormes puertas de madera caoba; Yam por su parte diseñaba algo nuevo cosa que no se sabía pero nuevo en sí aunque ya estaba inquietando a varios en pedirles prestados sus cuerpos para experimentar ciertos fármacos que creía ser útiles, -anímate, te dará 10% de mayor fuerza, con esto podemos acelerar nuestras construcciones- era lo que repetía una y otra vez a todo sujeto que pasaba delante suyo, evidentemente ninguno parecía querer acceder salvo un aguerrido Liuca –está bien, pruébalos conmigo, pero si fallas tendrás que hacerme un laboratorio-,
-de ninguna manera podría aceptar eso, alguien como tú solo sabe romper y romper para qué necesitarías un laboratorio?-
-Quieres un experimento o no-
-prefiero muerto antes que darte un laboratorio-
-eso se puede arreglar- aunque parecía que una nueva lucha se instalaría, de hecho esos dos eran buenos amigos y no hicieron más que levantar algo de polvo y arena y golpearse sin mucha fuerza, algo sumamente típico. Por otra parte Titania daba órdenes y reglas a sus dirigidos, estos miraban con envidia a los demás puesto que solo esta capitana era la única quien se mostraba firme y directa y jamás dejaría sus labores y eso incluía a su tropa. –Muévanseeeee-. –Sí, señora-
Todo era normal, todo salvo él. Pasaron horas hasta que se acercó al centro de todos, sujetando ese chip con su mano derecha simplemente se acercó a Tai quien estaba más cerca, -Hey, voy a echarte de menos novato- ante una mirada atónita del resto, Matteo dio un fuerte abrazo a ese castaño, luego pasó a por Ryoka quien lo miraba como a un bicho raro, -No dudes que siempre seré el más fuerte, pero igual nos harás falta.- por último se acercó a Sora, -Bella señorita…- Titania iba a por darle un muy típico castigo golpeándole en la cabeza para producirle otro chichón pues pensaba que solo deseaba seguir coqueteando con mujeres como acostumbraba hacerlo pero fue detenida por el brazo de Takhu quien solo meno la cabeza de un lado a otro en señal de negativa, el rubio pudo continuar, -….fuiste una soldado valiente, gracias por haberme permitido conocerte, aunque no sé qué le viste a ese feo, siempre seré el más guapo- dio un fuerte abrazo a ella también, su tono era sarcástico lleno de mofa, como cuando alguien comenta un chiste en público, -Amigos míos, es hora de despedirnos de estos tres valientes, en su mundo hay quienes lloran su ausencia; los tendremos en nuestros corazones siempre y sabrán que si existe la posibilidad de vernos de nuevo, serán más que bienvenidos entre nosotros- Sonaba raro, incluso proviniendo de Matteo, pero no había mentira ni burla en sus ojos, todos entendieron su mensaje.
-de qué estás hablando- Tai preguntó pero rápidamente fue abrazado por Takhu, -engreído, espero verte pronto, salúdame a tu familia cuando llegues, fue un gusto conocerte, ten- le entregó una especie de botella con un título de alcohol embriagante poderoso, -se lo robé a Titania hace unas horas, consérvalo- Pronto cada uno de los integrantes de aquel valeroso escuadrón "R" copiaron ese acto, se despidieron ante las miradas aun confusas de ellos. –No vayas a volverte un vagabundo ah Ryoka- un consejo común de Titania hacia el pelinegro, luego hizo algo inusual pues tras darle su respectivo abrazo le dio un beso en la mejilla, -llevó casi 17 años contigo y nunca me has dado un simple beso en la mejilla y llega él y se lo das- un reclamo algo jocoso de Matteo que produjo risas entre todo el grupo.
-Sora, cuídate mucho, si vuelves tráeme algo de esa ropa que visten en tu mundo- Mimifa, una teniente sagaz pero siempre interesada en cómo vestirse adecuadamente bien en cada oportunidad, ya había escuchado acerca de la ropa que usaban así que tuvo curiosidad.
Cada quien dio una cálida despedida y luego sin previo aviso fue el rubio quien colocando el chip en el suelo y rompiéndolo permitió que un aura se tragara a esos tres, -Hasta pronto, amigos-.
…..
Fueron tragados por esa cosa, tardaron muy poco en darse cuenta donde estaban, miraron a su alrededor, parecía ser de mañana a tempranas horas en ese parque lleno de columpios y una pequeña cancha de futbol donde apetecían jugar desde pequeños; miraron también para cerciorarse que nadie los hubiera observado, todo parecía tan extraño, como si ahora su mundo fuera el nuevo, corrieron primero hacia la casa de la muchachita; su madre estaba ahí, apenas les vio salió a su alcance, les dio un tierno abrazo a los tres quiso ocultar sus lágrimas pero fue inevitable, estaba muy feliz ahora. –Tai, otra vez trajiste tarde a mi niña- la típica frase de la mamá de esa chica hizo romper en llantos a la mencionada quien no dejaba de abrazar fuertemente a su madre.
Tras despedirse momentáneamente y con la promesa de regresar pronto, salieron directamente hacia el orfanato, llegaron, no sabían que decir, pero tocaron la puerta. Inmediatamente madame Brigh les abrió, mostraba su serio semblante tal vez esperando a que fuese otra persona pero al verles por poco y se desmaya, sus hijos habían vuelto a casa; tomó a los dos jóvenes y fue quien sabe la primera vez que ella lloró abiertamente ante la vista de todos. –Tranquilo niños, Sera y yo les dimos una bebida para que se olvidaran de ustedes, no tuvimos elección, pero todo volverá a ser como antes, cómo me alegra verlos sanos y salvos a ambos-, antes que pudiera soltarles la señora Sera llegó embalada a toda velocidad, arremetió con fuerza hacia ellos derrumbándoles al piso al estilo de un jugador de futbol americano –sabía que se morían por mi comida, molestosos niños ya era hora que regresaran, me tenían demasiado preocupada mocosos insolentes-
-ellos son unos estudiantes que alguna vez estuvieron aquí como ustedes, solo que fueron adoptados de bebés, al parecer han venido a quedarse unos días o quien sabe en busca de estudios en este pueblo- la señora Brigh dio ese discurso improvisado hacia el resto de sujetos que miraban con rareza como esas dos mujeres lloraban al ver a ese par de chicos, pero evidentemente tanto Tai como Ryoka los conocían a todos.
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Tras un par de días las cosas se familiarizaron un poco mejor de lo previsto, todos se llevaban bastante bien, lo especial era el ingreso de una chica al orfanato, era una adolescente de casi 16 años de cabello negro intenso, su historia fue algo compleja pues había huido de casa a causa de maltratos físicos y psicológico por parte de sus padrastros y en vista de ser una menor de edad fue la misma madame Brigh quien pidió su rápida tutoría, y en vista también que ya tenía 16 no le negaron ningún trámite pues pronto, por no decir meses, saldría en busca de una oportunidad de empleo o de estudios y todo gracias a esa mujer y su gran institución. Fue curioso que esta chica de nombre Elizabeth se apegara bastante a Ryoka, este sentía la extraña sensación de conocerla y fue por eso que decidió acercarse más, no tardaron mucho en hacerse buenos amigos y era un alivio contar con una tercer miembro que se unía a las travesuras junto a Tai y él, su sonrisa cautivadora era lo que más le relajaba ver.
Por su parte Tai tuvo que hacer un par de trabajos extra en la casa de Sora por órdenes de su madre quien dijo estar poniendo a prueba al nuevo pretendiente de su niña, -puede que hayas sido un capitán afuera pero Sora es mi hija-, a pesar de mostrarse siempre así, sabía perfectamente que ese día llegaría, no podía pedir mejor compañía para ella que aquel castaño. Y aunque lo hacía a propósito en fin de cuentas les dejaba un tiempo libre. –A veces pienso que tu mamá me odia-
-una vez te dije que si te invitaba té estaba todo bien, ahora que vienes más seguido ¿notas que te da más té que antes?-
Rieron ante ese comentario, se miraron una vez más, él la tomo de una mano se acercó hacia ella sin dejar de sonreírle, y luego le tiró algo de agua, -eso es por el baldazo de agua que me tiraste ayer- lo dijo aun sonriendo-
-Insito, tienes un don para malograr los momento- Sora se acercó con otra cubeta de agua, hizo lo mismo y ambos rieron, luego se acercaron lentamente hasta tocar sus labios de forma tímida. –Si fuera diferente no me hubieras aceptado-
-Si fueras diferente Tai, para mí seguirías siendo Tai-
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FIN
Buenas noches amigo lector, agradezco de todo corazón que hayas leido esta historia hasta este punto, espero que lo hayas podido disfrutar; realmente sé que esto no es un verdadero fanfic pero siempre tuve el deseo de escribir algo inspirado en esta serie que como ya antes lo mencioné, fue una de las mejores que he visto.
Todo esto ha sido bastante placentero para mí, realmente me gustaría continuar con historias y espero que mi cabeza lo permita ( :) ) y solo decir que si también tienes algo si deseas compartir alguna historia estaría gustoso de poder leerla pues me considero un verdadero fanático de la lectura.
Well, I suppose it's the end, but only for this. I do hope you pass a merry christmas and a wonderful new year.
Only lead me to say that this history wouldn't have been possible if you hadn't read it; I know you have, maybe, something more important but you made and space in time, even if you were against the clock or another reason...
Thanks a lot, the best wishes form Perú.
