Gracias por el Review Valentina :D

Capitulo 53

Dos días en alta mar, el tiempo suficiente para pensar en qué hacer para convertirse en la asesina fría que todo mundo esperaba, sin dejar de ser la mujer cálida y amorosa que Severus necesitaba; la marea como ella se encontraba alterada, el yate se elevaba ante la fuerte marejada, el viento llevaba hasta ella la brisa de las olas al romperse, el mar rugía como rugía su cabeza, decidir una sola opción significaba una somera libertad y vida sin "él" a su lado, que era como estar muerta; otra significaba felicidad pero a la larga tortura y muerte para ambos ¿como lograr un equilibrio?

Casi era de noche cuando Joel se le acercó, obviamente cansado le pidió permiso de anclar por unas horas para dormir y comer algo, le dio su aprobación quedándose sola en la cubierta mientras una tupida llovizna cálida la empapaba.

–¿Y nuestro flamante capitán?– Mina saltó sorprendida por la profunda voz de Snape, no se lo esperaba fuera de la cabina, sin embargo el hombre lucia repuesto, descansado y sobre todo con un humor accesible.

–Fue a dormir y comer– respondió ella – ¿cómo te sientes?– lo miro curiosa mientras él se sujetaba del pasamanos y miraba hacia el horizonte donde las nubes ocultaban totalmente al astro rey.

–Detesto los barcos– respondió –odio el mar– se giró para verla de frente –sin embargo has logrado hacerme sentir menos enfermo y eso es un punto a tu favor– le sonrió extendiéndole la mano, ella la tomo y se dejo abrazar, era un momento casi de ensueño.

—Me alegra que estés mejor— susurró pegada a su pecho, Snape la alejo con suavidad sin soltarla.

—Sin embargo luces muy mal ¿que tienes?—

—Trato de lograr juntar nuestra vida con las actividades de mi padre... ¿no sabes para que me quiere en realidad?— Severus negó suavemente —Mamá creyó que me quería para emparentarme con alguien—suspiró— ¿algún convenio económico o político?—

—Tu padre no hace convenios de ningún tipo, toma lo que quiere y ya— la abrazó con más fuerza —quisiera desaparecernos lejos de él, pero si tiene planes, lo más seguro es que te busque por todos los medios—

—por ahora debo fingir que cumplo sus decisiones sin problema alguno...voy a necesitar más poción fortalecedora—

—¿te has decidido a tener una finalidad lógica para tus asesinatos?—

—¿que más me queda?— suspiró —lo siento pero voy a recorrer la ciudad mañana en la noche...—levantó el rostro para mirarlo fijamente —espero que no te decepciones de mi por tomar esa decisión—

—lo que decidas voy a respetarlo— sonrió dándole un tierno beso en la punta de la nariz —solo no me abandones—

—nunca...siempre voy a estar a tu lado— Mina se paró de puntillas atrayéndolo para darle un beso apasionado que competía en fuerza con la tormenta que los rodeaba.

El resto del viaje se dedicaron a charlar, sobre lo que él pasó en la universidad de Ohio, hablaron de Wellers, de los muertos, de la policía muggle, de Tolhuin y su gente, de Roger, de Rocío y su padre… les parecía increíble que todo eso hubiera pasado tan solo durante un año.

Llegaron a Londres en el tiempo convenido, la bahía solitaria los recibió y el chapoteo del agua contra el muelle era el único sonido que perturbaba la noche.

Tras bajar el equipaje se despidieron del joven capitán y esperaron a que "Naina" desapareciera en el horizonte, se tomaron del brazo y cargando sus maletas se esfumaron, apareciendo de inmediato fuera del domicilio de Snape.

– ¡Por fin en casa!– la melancolía flotó en la voz de la chica, que se precipito a la puerta y Jumble la abrió en el mismo momento que ella empujaba –Jumby– suspiro la muchacha dando un abrazo al pequeño elfo domestico – ¡Te extrañe tanto!– lo cargaba como si fuera un pequeño juguete, lo abrazaba como a un oso de felpa y el pobre Jum solo buscaba aire para sus pulmones.

–Mina lo estas ahogando– le señalo cansinamente Snape mientras terminaba de meter las valijas a la casa, el pobre elfo por fin se libero del mortal y cariñoso abrazo y ella se arrodillo para verlo fijamente.

–Jumble también extraño a la amita– dijo entre sollozos el elfito –su habitación esta tal cual la dejó–

–Gracias amiguito– respondió ella y se puso de pie después de darle un tierno beso en la frente – Sev… ¿puedo retirarme a mi habitación?–

–Claro…no tienes que…– Severus no término la frase, la puerta del cuarto de Mina se azotó y claramente se escuchó la llave cerrando la chapa. –…pedirme permiso–

–Amo profesor, si gusta puedo guardar su equipaje– Severus asintió y por fin se dejo caer en su sofá consentido – ¿el Amo profesor gusta una copa de whisky?–

–Una sola– respondió mirando de reojo hacia la segunda planta – no queremos que la "amita" nos regañe ¿verdad?– le guiñó el ojo al bichejo que sonreía feliz, por fin su familia, sus amos estaban con él y ya no se sentiría abandonado.

Severus decidió no importunar a la chica y le permitió quedarse encerrada en su habitación, esa pequeña charla inconclusa en Trelew la tenia perturbada, pero era algo que solo ella podría aclarar y de nada le serviría aconsejarla, tal vez decirle que la amaba la confundiría más, o decirle que debería hacer lo que su padre esperaba terminaría volviéndola más loca; no… era un asunto donde él solo tenía que esperar a que ella tomara una decisión, así fuera dejarlo o seguir a su lado; además le había prometido no dejarlo solo, ojalá que su promesa no se la llevara el viento que los azotaba en ese momento.

El primer día en casa pasó tranquilo, Jumby subió una charola de comida al cuarto de la pelirroja mientras leía tranquilamente en su sofá; al anochecer la chica bajó a cenar con él, con una pijama de franela y zapatillas de descanso se sentó a los pies del cómodo sofá donde ahora dormitaba Snape cansado del viaje, la calidez que emanaba la chica recostada en sus piernas lo hizo abrir los ojos, una escena que meses visualizo en su soledad ahora era real, ahí estaba ella, sentada en el piso y abrazada a sus piernas, con la mejilla en su rodilla mirándolo fijamente, con la ternura emanando de los ojos violetas.

–Hola– le susurro ella, Snape no contestó solo le acaricio el cabello lacio y rojo –extrañaba estar en casa–

–Fue un año difícil– respondió el y ella asintió –pero estamos en casa– reafirmo poniéndose de pie y ayudándola a levantarse – ¿vamos a cenar?– la invito tomándola del brazo.

Cenaron casi en silencio, pero sin dejar de mirarse, Jumby suspiraba feliz cada vez que les servía o retiraba un plato, la casa ahora era más un hogar.

Al terminar la cena, ambos se levantaron al mismo tiempo, dieron las buenas noches al pequeño elfo y subieron las escaleras hacia los dormitorios sin siquiera tocarse, Mina dio las buenas noches y entró a su habitación, Snape sin más entro a la suya.

Escuchó la puerta de Wilhemina cerrarse, Severus entro a su cuarto y aguardo sentado en la cama ¿que esperaba? lo dedujo cuando escuchó con molestia como se cerraba primero la puerta del dormitorio de Mina y después la que daba a la calle.

Todavía dedicó un rato a leer hasta pasada la media noche, entro a darse un baño y su mente daba mil y un vueltas.

–"Tal vez ya decidió"– murmuraba para sí mientras se cepillaba los dientes –"ha decidido seguir a su padre…dejarme"– casi rompió el vaso cuando lo depositó con más fuerza de la necesaria sobre el lavabo; salió del baño con la cara cubierta con la toalla mientras se secaba y al descubrirse vio una mata roja desparramada sobre una de las almohadas.

–¿Puedo dormir contigo?– preguntó Mina con un hilo de voz, sin saber que pensar él asintió y en silencio se acostó al lado de la chica que le daba la espalda, la abrazó atrayéndola a su cuerpo, ambos con la respiración entrecortada.

Percibió la calidez del baño y el aroma a vainilla en el cabello húmedo de la muchacha.

– ¿Estas bien?– le preguntó preocupado, la chica solo le tomo la mano e hizo que le acariciara la mejilla, no preguntó nada más.

– ¿Sev?– susurró ella minutos después, el le hizo un poco de presión en el abrazo para indicarle que estaba escuchándola – no voy a matar por mi padre… ni por ti– suspiró con fuerza –voy a ser la asesina que todos esperan que sea porque quiero permanecer a tu lado– apretó con fuerza la mano masculina.

–Princesa…– susurró confuso más ella le interrumpió.

–Voy a pedirle a papá que deje quedarme contigo, cada misión tuya va a ser mía, quien se atreva a amenazarte, quien se atreva a tocarte… voy a matarle sin consideración alguna ni miramientos, si papá te ordena terminar con familias enteras voy a estar ahí para ayudarte– suspiro – así papá va a estar contento, y yo voy a estar contigo, voy a necesitar muchas pociones para ocultar todo lo que siento... va a ser difícil–

Severus no dijo nada más, en ese momento no podía decirse nada, solo la abrazo y sintió como ella se quedó dormida, poco después también el dormía, tranquilos y juntos sin saber que deparaba el mañana.

Pasaba de la una de la madrugada, mientras la pareja dormía tranquila en una confortable casa ubicada en la calle de la Hilandera, en una mansión antigua, semi derruida a cientos de kilómetros de distancia; un ser de aspecto humano, un hombre de talante diabólico, caminaba de un lado a otro furioso.

–Ni una noticia, ni un reporte… ¡Nada!– una figura de alabastro estalló al reflejar la siniestra mirada, Nagini lo miraba impasible desde la escalinata.

–Debes ser paciente Tom, tu hija no va a fallarte–

– ¡Mas le vale! – las paredes se cimbraron ante la atronadora voz – ¡Mas le vale si quiere seguir con vida!–

Severus despertó completamente descansado, en ese estado total de relajación y paz que solo disfrutaba desde que "ella" apareciera en su vida, no como la pequeña semi elfa desvalida, sino ya la mujer que era capaz de dar su vida por él sin pensarlo un segundo.

Estiró con pereza los brazos y piernas dando un largo bostezo, fue cuando se percató de que la chica no estaba en cama; se levantó de un salto y vio la pijama perfectamente doblada sobre la almohada, eso lo tranquilizó pues si Mina tuvo la paciencia de recoger su ropa era que estaba también relajada.

Bajó a desayunar ya vestido informalmente, incluso tarareando una tonadita que escucharía en algún lugar indeterminado, se sentía fresco, relajado, alegre, saltando de dos en dos los escalones entró en un minuto al comedor donde suponía se encontraba la pelirroja, el servicio ya estaba servido pero ni luces de la muchacha.

–Buen día amo profesor– saludo Jumble con una sonrisa de dientes chuecos y amarillos llena de amabilidad –la amita me ordenó que le avisara que saldría por un momento, que no se preocupara por ella y estará de vuelta antes de la hora de comer– recito de golpe.

– ¿Salió?– incrédulo le dedico una mirada de desconfianza al elfito – ¿dijo a donde iba?– Jumble rodó los ojos como si le pareciera que su amo profesor fuera un tonto.

–Solo me dijo lo que acabo de informarle– respondió con un tonito que rayaba en lo indolente –le sirvo ya su desayuno amo profesor– no le pedía su opinión, le avisaba que ya le daba sus alimentos y no tenia opción de negarse, otra orden de la amita.

Después de tomar un pesado desayuno y ni una seña de la muchacha decidió salir a caminar un poco, tal vez a Diagon o mejor aún, dejarse ver por el callejón Knockturn sería una buena oportunidad de ponerse al día sobre las novedades mágicas y mortifagas de la ciudad.

Cuando volvió de su paseo, Mina ya lo esperaba a la mesa; al verlo se levantó de un salto dándole un beso en la mejilla.

–Perdón por salir sin avisarte– fue su saludo mientras volvía a su lugar y Jumble les servía la comida –tuve un par de cosas que hacer–

– ¿cosas? Apenas volvimos ayer– Snape permaneció serio e impasible ante la extraña emoción que reflejaba la pelirroja.

–Si, me urgía terminar con ello– respondió sin inmutarse ante la frialdad del hombre –necesito ver a papá, ya está lista su sorpresa– hablaba rápido, un poco nerviosa y aparentemente desfallecía de hambre pues terminó su primer plato mucho antes que él.

–Entonces vamos a verlo terminando de comer, me enteré que está furioso con tu falta de reportes– Las noticias que corrían en Knockturn no eran de que su amo estaba furioso, el rumor oficial era que una amenaza de muerte pendía sobre la cabeza pelirroja pero no se decidía si decirlo antes del plato fuerte o después del postre.

–Me imagino– ahora la chica devoraba el plato fuerte como si fuera la última comida de su vida –pero no te preocupes, mi regalo va a ponerlo si no exultante, al menos un poco contento– dio por terminado su plato y Jumble le sirvió el postre, una rebanada de pastel de chocolate la hizo sonreír como niña pequeña y de inmediato comenzó a atacar a la dulce pieza.

–Debo suponer que se trata sobre tus victimarios de Ohio– ella asintió sin dejar de comer, cosa que le extrañó bastante, ella nunca, pero realmente nunca comía de esa manera –una exposición fotográfica no creo que sea capaz de hacer sonreír a tu padre– escéptico termino con su plato y rechazo el postre que Mina tomo para ella de inmediato –y si sigues comiendo así dudo que puedas acompañarme a alguna misión como dijiste anoche–

–No lo entiendo, me he sentido extraña desde hace tiempo, cuando volví a Londres y me quede unos días con Sy y Alan comencé a tener necesidad de dulces… ¿será una enfermedad muggle?– el negó con suavidad.

–Supongo que tendrás otra mutación– ella lo miro mal provocándole una sonrisa burlona –está bien, tal vez tendrás otra fase de crecimiento… pero insisto que si sigues comiendo así, crecerás hacia los lados–

–Ahora si voy a parecer rinoceronte– murmuró ella dando un trago de café y levantándose veloz –como sea, espero sigas queriéndome por quien soy, no por como luzco– sonrió y le beso la mejilla –dame un momento para arreglarme y vamos con papá– se detuvo un segundo— ¡por cierto utilicé el laboratorio pero ya está limpio y ordenado!— desapareció por las escaleras dejándolo pensativo.

– ¿Todo bien amo profesor?– Jumble se acercó tímido –veo muy extraña a la amita–

–Yo también aunque no entiendo el motivo…– respondió mientras Jumb le servía un vaso de vino.

–Cuando la acompañe en su primer fase de crecimiento no me pidió dulces amo profesor– comento el elfito –me pidió cosas frescas como fruta y vegetales–

–En la segunda no supimos que comió porque fue en Beauxbatons– pensó Severus en voz alta.

–Quizás en esta fase necesite dulces– medito el elfito –cuídela mucho amo profesor– murmuro mientras recogía la mesa, Severus se levanto en silencio y se dirigió a su habitación, mientras se acicalaba para visitar a su amo la escuchaba de nuevo cantar tras la puerta de su recamara, la escuchaba feliz y tranquila… pensó que nada podía estar mal entonces.